Brook:
-¿Que? ¿I-Irme? ¿Estás loco papá?
-No Brook, vas a irte a Texas mañana mismo.
-Pero papá... No puedes hacerme esto, no puedo irme de New York a ese pueblo. No me hagas esto papá.
-Es mi última palabra Brook, has ido demasiado lejos esta vez, te he consentido demasiado durante mucho tiempo. No trabajas, no buscas algo que hacer con tu vida, por eso te vas a ir a Texas, es mi decisión.
-Dios mio -susurre-, mi padre me abandona como huerfano...
-Basta con el drama -dijo con seriedad-, mejor empaca tus cosas, desde ahora estarás viviendo en Texas, estarás allá hasta que aprendas la lección y entiendas que el dinero no es todo en esta vida.
-¿Que se supone que haga en Texas? Alla solo hay... Vacas, gente sin estudios, no hay internet ¿esperas que me muera allá?
-No exageres Brook, en la finca están mis mejores trabajadores, estarán al pendiente de ti, pero eso si... Con muchas restricciones, desde ahora controlare tu dinero y no se diga mas.
-Lo que haces es injusto..
Me puse de pie y salí del comedor, lo que esta haciendo es sumamente injusto. Me esta quitando todo solo porque gaste dinero como suelo hacerlo. Jamas me habia dicho nada al respecto, ahora se las da de controlador.
No es justo.
Austin, Texas.
Ryan:
-Hola preciosa -acaricié su panza-, ya estas que das a luz ¿eh? Estas hermosa.
La acompañe a descansar, le deje comida y agua por si lo necesitaba. Luego salí para caminar hacia la casa. Dannielle estaba esperándome con una cerveza.
-¿Que haces aqui? Sabes que no puedes venir u dejar a mamá sola -le di un beso en la frente.
-Quería verlos -me sonrio-, además necesito que Dorian me ayude con una tarea.
-Entiendo -le di un trago a la cerveza- ¿Donde esta?
-Esta hablando por teléfono con el señor Morgan, parece serio por que lleva un buen rato.
Me meti a la casa y busqué a Dorian, estaba en la sala parado hablando por teléfono, al ver su aspecto me di cuenta de que era seria la cosa ya que el señor Morgan no suele llamar, al menos no tan a menudo.
-Si señor, estaremos al pendiente... Cualquier cosa, llameme.
-¿Paso algo? -lo vi colgar el teléfono.
-En unos días viene la hija del señor Morgan, viene a quedarse un tiempo.
-¿Que?
-Lo que oíste hermano, la Paris Hilton neoyorquina nos viene a joder.
-Mierda -murmuré.
-No nos queda de otra que darle la bienvenida a la señorita, mañana llega un correo con las especificaciones del señor Morgan para ella.
La hija de los Morgan tiene muy mala fama, dicen que es prepotente y egocéntrica, no entiendo por que ella querría venir a un lugar como este, no es que este mal el sitio, pero es distinto a la ciudad.
-De una vez te digo que no pienso tolerar malos tratos hacia mi -lo señalé-, me importa una mierda si es la hija del jefe.
-Ryan -suspiró-, recuerda que debemos mantener silencio si queremos seguir aquí ¿lo entiendes? Estamos en un buen sitio, tenemos comida, techo, escuela para Dannielle, todo... Solo soportemos hasta donde podamos.
-No me agrada la idea de que me humillen ¿sabes?
-A mi tampoco, pero es la hija del dueño hermano -vino hacia mi para darme un par de palmadas en el hombro-, solo es por un tiempo.
-Si claro -bufé.
Los señores Morgan se han portado bien con nosotros, jamás hemos conocido a sus hijos por que a ellos no les gusta este sitio. Pero no tengo que conocerlos demasiado para saber que son unos mimados.
Pero como dice mi hermano, no nos queda de otra.
Ahora había que preparar la hacienda para la llegada de la señorita Morgan. Ahora nos tocara ser niñeros, que maravilla.
(...)
Al dia siguiente.
-¡Vamos! ¡Vamos! -avancé con el caballo mientras arreaba las vacas para llevarlas al río.
No pude dormir pensando en el enorme cambio que se nos viene encima. Pero no nos queda de otra que aceptarlo, solo somos empleados.
Vinimos de Carolina del norte buscando nuevas oportunidades así que la encontramos, no fue sencillo venir aquí para comenzar se cero, pero nos hemos levantado. Actualmente Dorian y yo somos los capataces de la Hacienda el Dorado, el señor Morgan la compró hace casi diez años, pero no solía venir, luego mi hermano y yo le pedimos trabajo y el accedió. Llevamos casi cinco años trabajando aquí.
Dorian se encarga de los cultivos y yo de los animales, por supuesto con mas trabajadores que nos ayudan con todo. Nosotros nos encargamos de mantener el orden en la hacienda.
El señor Morgan es aficionado a los quesos, de hecho hace su propio queso y lo vende aqui en el pueblo, supongo que lo hace por hobbie por que el es millonario. Prueba de ello es el ganado que compra para hacer los mejores quesos.
Al igual que la siembra de maíz y granos, los vende a las empresas y hace más dinero.
Nosotros, amamos nuestro trabajo, amamos lo que hacemos y gracias a ello, podemos pagarle la carrera a Dannielle, que viva junto a nuestra madre en la casa que tenemos en el pueblo. Todo el esfuerzo es para cuidarlas a ambas.
El ganado se quedo en el rio y yo bajé de mi caballo con la escopeta en mano para vigilarlas. Jamás la he usado pero me gusta estar alerta a todo.
El clima estaba fresco el dia de hoy. Pero yo, no me sentía de buen humor por lo que está a punto de pasar en la hacienda.
No quiero juzgar a nadie pero, no quisiera tener que lidiar con una chica caprichosa. No tengo la paciencia suficiente para eso.
-Hey hermano -Dorian venía en su caballo- ¿Sigues pensando en eso?
-No puedo evitarlo, no sabemos con que nos encontraremos.
-Con una chica caprichosa, pero debemos hacerlo... -me dio una hoja- No creo que nos vaya tan mal.
Deje a un lado la escopeta para leer el papel que me entrego, eran las especificaciones del señor Morgan para la llegada de su hija. Creí que me encontraría con cosas ostentosas, pero la realidad es que es todo lo contrario, me sorprende estas especificaciones.
Básicamente no habrá nada de lujos para ella, en el papel pedía que cerraran la piscina, guardaran los carros de golf, no habría televisión por cable al menos una semana. Para nosotros estaba bien, pero me parece un poco extraño.
Quizá sean los gustos de la señorita, ya que jamás se sabe cómo piensan los ricos.
-¿Sabes cuándo llega? -le entregué el papel.
-En un par de dias, quiza cinco... No lo se, el señor nos estará avisando. Por lo pronto, fueron por las compras de la comida, las chicas del servicio están limpiando la habitación principal.
-No se por que, pero siento que esto sera un enorme dolor de cabeza y de huevos.
-Creo lo mismo, pero recuerda que no podemos quejarnos, el señor Morgan es quien nos paga.
-Lo se.
(...)
Mas tarde.
Después de una larga jornada de trabajo, era momento de descansar. Aquí en la hacienda se comienza a trabajar desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde, solo tenemos una hora para almorzar y hacer nuestras cosas.
Yo, junto con los chicos, arreamos el ganado a diario hacia el rio, los alimentamos con buen pasto y los llevamos a caminar, eso es primordial para la buena salud del animal.
Como en todas las granjas, se comercializa la carne de res, de cerdo y pollo. El señor Morgan tiene animales específicamente para eso, de hecho nosotros consumimos de aquellos animales.
El señor Morgan viene dos o tres veces al año para ver que tal esta la hacienda, nosotros le damos el balance del dinero que sale cada cierto tiempo, el fue bastante generoso en dejarnos a cargo de todo como los capataces de la misma, es un poco confiado, por que podriamos irnos lejos con todo ese dinero, pero no es nuestro estilo.
Así no es como nos criaron a nosotros. Nuestra madre nos ha enseñado el valor del dinero y el de la lealtad. El señor Morgan nos tendió la mano, sería muy desleal hacerle una bajeza como esa.
-Eso huele bien -dije al entrar a la cocina.
-Siéntate, ya serviré la cena -me dijo Olga, la señora de la cocina.
Ella es todo un amor de mujer, trabaja aquí desde hace muchos años. Tiene unas manos bendecidas.
-Hermano -Dorian se sentó frente a mi, se quitó el sombrero y lo dejó a un lado.
-Deberías cortarte ese cabello, está muy largo.
-Estas loco si crees que hare algo como eso -rió-, esta cabellera, es lo que vuelve loca a las chicas.
-No tienes remedio -negué.
Dorian es un casanova sin remedio, ha conquistado a casi todas las chicas del pueblo. No es un hombre muy querido en el mismo, todos los padres lo quieren lejos de sus hijas. Lo único bueno de eso, es que a las casadas no se acerca, tampoco a las madres solteras.
Las mujeres son una de sus mayores debilidades.
Mi hermano y yo nos llevamos muy bien, jamás hemos tenido alguna diferencia ya que siempre estamos de acuerdo con todo. Somos unidos en muchos aspectos, además de que ambos somos bastantes familiares, aunque a el no se le da muy bien.
-Aquí tienen muchachos.
Un par de platos con estofado de cerdo, arroz y maíz fue puesto en la mesa. El comer, es algo glorioso para nosotros, pero lo mejor es que toda esta comida se cosechaba en la hacienda.
-Gracias Olga -dijimos mi hermano y yo al unísono.
-Me voy, mañana vendrán a terminar de limpiar.
-Por cierto -hablo Dorian con la boca llena- ¿Sabes como es la hija del señor Morgan?
-Cierto, tenemos tiempo aquí y no tiene fotos de sus hijos, solo de el y su esposa.
-Es que el señor Morgan es un poco delicado con sus hijos, en especial con la señorita... Es que la secuestraron cuando tenía tres años, el señor Morgan es un empresario reconocido en New York y por ende tiene muchos enemigos, además de que está en la mira de todos... Hace muchos años, sacaron de paseo a la señorita y pues, los secuestradores asesinaron a su niñera, desde entonces el trata de mantener a sus hijos lo más protegidos que se pueda..
Tiene sentido, ya que en la casa no hay una solo foto de sus hijos. Que mal que ella haya pasado por eso estando tan pequeña.
-Bueno muchachos, ahora si me voy.. Nos vemos mañana.
-Adiós Olga..
Ella se fue, por lo general nadie se queda en la hacienda ya que todos tienen familias, así que mi hermano y yo nos quedamos aquí a cuidar los sembraríos, los animales y la casa.
Nosotros implementamos un sistema de seguridad a los alrededores. Nadie entra sin ser electrocutado. Así que estamos seguros por así decirlo. Pero igual, antes de dormir hacemos un par de rondas.
-Esto, está delicioso..
-No hables con la boca llena, cerdo.
-El cerdo está rico -rió-, por cierto ¿cuando iremos a ver a mamá? Dannielle me dijo que ha estado triste por que no vamos a verla..
-Cuando nos toque ir por insumos -el asintió.
-¿A que no adivinas quien me llamo?
-No se.. -seguí en mi comida.
-Brenda -detuve mi acción y lo mire-, dijo que quería vernos.
-Olvídalo.
-Oye hermano.. Ella solo quiere vernos.
-Te dije que lo olvidaras, ya se como termina eso.
-Ryan, que hayamos tenido sexo con ella no quiere decir que volver a pasar.
-Dorian, ella no es de las que se quedan con las ganas ¿lo sabías? Esa noche estábamos tomando y no sabíamos lo que hacíamos..
Cometimos la genial locura de acostarnos con la misma mujer hace dos años, fue un momento de copas y no me resisti al verla montar a Dorian, quería formar parte de eso así que hicimos esa tontería.
Luego ella quedó con ganas de repetirlo, pero yo no y Dorian tampoco, duramos un par de días sin hablarnos de lo incómodo que fue al dia siguiente.
-Lo se, no te preocupes que rechacé su invitación.
-Eso espero, eso de tener sexo con una misma mujer no fue nada agradable...
-Que mentiroso eres -me miró de manera acusadora-, somos hermanos y compartir la misma mujer no es nada malo.
-Estas loco ¿no? ¿Estás oyéndote? -reí.
-No tiene nada de malo..
-Oh hermano tiene todo de malo -le di un trago a la cerveza-, tu eres territorial, yo igual. Eres celoso y dominante, yo igual... ¿Cómo podríamos lidiar con algo así? Jamás compartimos algo, ni siquiera un maldito juguete ¿que te hace creer que lo haremos con una mujer?
-Pues, lo hicimos con Brenda.
-Fue una noche de sexo Dorian, no es lo mismo.. O responde ¿que harías si me ves besando a la mujer que te gusta y quieres para ti?
-No se como reaccionaria -murmuró.
-Ni tu mismo lo sabes, así que saca esa loca idea de tu cabeza... Ambos queremos familias, queremos casarnos, pero no con la misma mujer, eso jamas pasara.
-¿Temes por lo que digan los demás?
-No por mi, si no por la mujer.. La sociedad ve todo mal, desde lo más mínimo... Y ella, sería blanco de críticas, si llegamos a tener hijos, podrían decir que somos incestuosos -suspiré-, por donde lo veas, esta mal.
-Lo se hermano pero... ¿No te lo has imaginado siquiera una vez? El compartir una misma esposa, una misma mujer, por que yo si.
-Me tienes que estar jodiendo Dorian -reí.
-Hablo en serio, suena loco lo se, pero... A mi mente llega esa loca idea de poder tener a la misma mujer -se encogió de hombros-, sería algo nuevo para ambos.
Definitivamente, el sol le hizo daño a mi hermano. La sola idea de hacer algo como eso, es complicado por todos lados.
New York:
New York:
Brook:
Sonreí al ver el vestido frente a mi, este era el que estaba buscando desde hace meses. Ahora yo lo tenia, solo yo lo tenia.
-Ten -le di la tarjeta a la chica.
Me importaba poco las miradas de todos en la tienda. Para todos era la mas odiada de la ciudad, yo solo veo una cuerda de envidiosos.
-Tenga señorita.
Tome la bolsa y la tarjeta y salí de la tienda para dirigirme a la siguiente. Esta noche tendría una cena con mi novio en uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Estábamos celebrando nuestro aniversario numero dos y algo como eso, ameritaba una cena elegante y un costoso regalo.
Nigel y yo nos conocimos en el campo de golf al que suelo ir con frecuencia con mi mejor amiga Sasha. Ella misma me lo presento ya que ellos son amigos desde la universidad, desde entonces me di cuenta de que somos uno para el otro.
El es como yo. Perfecto, hermoso y con cualidades. Sobre todo con mucho dinero, ya que no puedo caer tan bajo para estar con alguien que no sea de mi nivel.
-Señorita Morgan, bienvenida.
-Necesito que me muestres los relojes más costosos que tengas -dije mientras miraba mi telefono-, ahora.
Ella se fue rápidamente hacia el mostrador, luego comencé a verlos y la verdad, todos estaban demasiado simples para Nigel.
-¿Busca algo en especifico?
-Si, quiero que tenga diamantes -dije mientras miraba el reloj-, algo así como este -lo señalé- pero con mucho mas brillo.
-En seguida.
La chica lo sacó del mostrador y lo colocó sobre el mismo. Este era un Rolex color azul marino con incrustaciones de diamantes de doce quilates, lo se por que mi hermano tiene uno parecido a este.
Nigel debe tener uno mucho mejor.
-Lo llevaré.
-¿No preguntará el precio?
-¿Tengo cara de que me importe el precio? -reí- mételo en una caja negra, que sea rápido por que no tengo tu tiempo.
-En seguida.
Ella se fue con la caja en mano. Marque el numero de Nigel y de inmediato me contesto.
-Hola precioso.
-Linda, estaba a punto de entrar a una junta...
-No importa, estoy en una tienda, te compre un regalo hermoso..
-¿Ah si? ¿Que es?
-Es sorpresa, es algo digno de ti.
-Tu y tus excentricidades -lo escuche rei-, pero esta bien.. Sabes que lo aprecio.
-Tu como siempre tan humilde -rodé los ojos- ¿A que hora pasas por mi?
-A las siete, estare puntual como siempre.
-Te espero a las siete entonces lindo, adiós -colgué.
La chica me esperaba con la caja lista, yo pague el reloj y salí de la tienda para dirigirme a la siguiente, tenia que comprarme zapatos nuevos, eso de estar repitiendo ropa no es de mi gusto.
Soy alguien costosa, debo lucir como tal.
(...)
Mi maquillaje estaba listo. Mi cabello tambien al igual que el vestido, sabia que me quedaria espectacular, además de que mi figura ayuda mucho.
Soy una obsesiva con mi apariencia, me encanta siempre estar pulcra, hermosa y radiante. Mi amiga me sugirió hacerme algunos retoques con cirugía pero no, no lo necesito cuando mi metabolismo es perfecto, hago ejercicio, como muy sano y cuido mi piel. No necesito verme deforme cuando mi rostro y cuerpo son la envidia de todas.
Tome mi bolso, mi abrigo y el regalo de Nigel, salí de mi habitación y me encontré con mi papá.
-Brook. debemos hablar.
-Ahora no papi, tengo que salir.
-Brook, hablo en serio.
-Yo igual señor Coronel -rodé los ojos-, hablamos cuando llegue o quizá mañana, adiós papi -besé su mejilla y baje las escaleras.
Mi papá suele ser un poco molesto a veces, por eso cuando me regaña, prefiero evitarlo a toda costa.
Cuando salí de la casa, Nigel estaba esperándome, sonreí al verlo tan hermoso como siempre, en sus costosos trajes, su reloj caro y el auto detrás de el. El es todo lo que me merezco.
Le di un beso corto para no arruinar mi maquillaje.
-Estas preciosa -sonrió.
-Lo se, pero gracias por decirmelo... -tome su corbata- No combina con mi vestido.
-No la cambiaré linda, mejor vamos a cenar...
Abrió la puerta del auto y me subi. Me encanta que sea todo un caballero y me trate como una reina.
Como lo merezco.
Sabía que me llevaría a uno de los mejores restaurantes de la ciudad. El sabe lo que me gusta, sabe lo que amo y como me gusta todo. Cuando llegamos, sonreí al ver que es uno de mis lugares favoritos, me encanta que me consienta.
Entramos y como lo esperaba, nos recibieron y nos llevaron a uno de los lugares donde nadie podía acceder. Este era uno de los beneficios de ser de alta sociedad.
El mesero entregó la carta y luego se retiró.
-¿Qué hiciste hoy linda?
-Fui de compras -me encogí de hombros-, dormí un buen rato... Leí algunas revistas.
-Brook, se que no tengo que decirte esto pero ¿de verdad no vas a trabajar?
-¿Trabajar? -reí- No querido, para eso tengo a mi papá que me complace con todo... No tengo necesidad de trabajar, eso déjaselo a los pobres -mire por la ventana y me deleite con la vista.
-¿Era necesario decir eso? -lo miré, se había puesto serio- Las personas trabajan para poder sobrevivir, yo lo hago.
-Mi vida, tu eres millonario..
-No siempre lo fui Brook, sabes que vengo de una familia sencilla y si estoy donde estoy, es por mi trabajo.
-No entiendo ¿a qué viene toda esta conversaron?
-De que no conoces para nada el mundo real linda, a eso voy. No ves más allá de las compras, las marcas o joyas.
-Eso es algo de lo que no me importa saber Nigel, los problemas mundiales me importan poco.
-Claro, dime ¿sabes que hago los fines de semana? -negué- Voy a los comedores comunitarios.
-¿Que? ¿Hablas en serio? -reí.
-Si, por que me gusta ayudar a las personas que lo necesitan, a las madres con sus hijos...
-A ver Nigel, yo no tengo la culpa de eso ¿bien? Nadie manda a los pobres a reproducirse como conejos, es simple, si no tienes los medios, no te reproduzcas.
-Suficiente -murmuro y dejó la servilleta en la mesa de forma brusca-, yo te adoro Brook, en serio, me pareces una mujer auténtica y honesta, pero ya no puedo más... -suspiro- Esto se tiene que terminar.
-¿Hablas en serio? ¿Me estas terminando? ¿Tu a mi?
-No quiero hacerlo por que te adoro, pero estas pasandote de la raya con comentarios fuera de lugar, no hablamos de nada cuando estamos juntos, siempre es de marcas, zapatos, joyas. Que quieres el vestido que usó tal famosa, entre muchos temas... Honestamente, no es lo que busco para mi vida, si estuve dos años contigo fue por que esperaba que cambiaras, pero veo que no lo harás jamás.
Me reí sin poder creerlo.
-Lo lamento...
-No -dije tajante-, yo soy la que lo lamenta por haber caído tan bajo con alguien como tu -tome mis cosas-, no eres alguien digno de estar conmigo querido.
-Brook, no hagas esto así.. Por favor analiza tu comportamiento, yo te adoro.
-Cállate ¿quieres? -me puse de pie- Yo, soy demasiado para ti y para cualquier hombre sobre la faz de la tierra, suerte con tu patética vida.
Comencé a caminar rápidamente hasta salir del restaurante. Tome una larga respiración y mire la caja dentro de la bolsa. El no vale la pena.
El Uber se paro y entre al auto.
-Al club Midnight.
Nada mejor que una fiesta para olvidarme del trago amargo que me hizo pasar Nigel esta noche, pero se que se va a arrepentir de haber terminado conmigo. Ya lo vere pidiendome perdon de rodillas.
(...)
Al dia siguiente..
Alce la cabeza un poco, hice una mueca al ver que toda mi habitación estaba entrando la luz del dia.
Mire el reloj y eran las doce el dia. Me senté como pude y sentí una punzada horrible en la cabeza, entonces recordé de todo lo que había bebido anoche, tome mi teléfono y sonreí al ver todas esas notificaciones.
Pero mi sonrisa se borró al ver que todas ellas eran comentarios en mis redes, todos eran comentarios de burla y otros de odio. Jadeé al ver un video publicado por mi, estaba en el club de anoche y en el estaba yo bailando sobre una mesa completamente borracha y en mis manos tenia un cigarrillo.
-Estos idiotas -murmuré.
Me puse de pie y salí de mi habitación. Al bajar al comedor mi papa estaba sentado y mi hermano estaba a su lado, mi mama no estaba, supongo que debe estar trabajando.
-Siéntate.
Me senté al lado de mi papá, mi hermano se mantenía en silencio pero su rostro se notaba que estaba molesto.
-Papá, yo..
-Tu nada Brook -dijo el molesto-, estoy desilusionado, decepcionado por completo. Anoche te excediste.
-Solo me divertía -me excusé.
-¿Te divertias? -dejó un papel frente a mi de forma brusca- Gastaste ayer, más de cincuenta mil dólares, todo en bebidas en el club... ¿Por que demonios lo hiciste?
-Y-Yo no recuerdo nada papá.
-Si quieres te refresco la memoria hermanita.
Mi hermano colocó la tablet frente a mi y reprodujo un video en donde estaba yo gritando que invitaba a todos en el club. Luego estaba yo misma, besandome con una chica. Desvié la mirada ante aquel video, no sabia donde meterme en este momento.
-Siempre fui comprensivo, te consentí y te permití todo durante muchos años y no sabes lo arrepentido que estoy ahora, los medios no hacen más que hablar de ti, de la manera en que te denigraste anoche... Lo peor es que no pude taparte esta vez, no por que no pude, si no por que estoy harto de esto Brook.
Mire a mi papá, jamás me había hablado así.
-No quieres trabajar, solo estas de compras todo el dia y todos los días... Por el amor de Dios, eres una adulta y honestamente ya no pienso seguir solapando tus cosas.
-Pero..
-Pero nada Brook, he tomado una decisión y es que te vayas a Texas, para que reflexiones en todas tus acciones.
No podía creer lo que mi papa estaba diciéndome.
-¿Que? ¿I-Irme? ¿Estás loco papá?
-No Brook, vas a irte a Texas mañana mismo.
-Pero papá... No puedes hacerme esto, no puedo irme de New York a ese pueblo. No me hagas esto papá.
-Es mi última palabra Brook, has ido demasiado lejos esta vez, te he consentido demasiado durante mucho tiempo. No trabajas, no buscas algo que hacer con tu vida, por eso te vas a ir a Texas, es mi decisión.
-Dios mio -susurre-, mi padre me abandona como huerfano...
-Basta con el drama -dijo con seriedad-, mejor empaca tus cosas, desde ahora estarás viviendo en Texas, estarás allá hasta que aprendas la lección y entiendas que el dinero no es todo en esta vida.
-¿Que se supone que haga en Texas? Alla solo hay... Vacas, gente sin estudios, no hay internet ¿esperas que me muera allá?
-No exageres Brook, en la finca están mis mejores trabajadores, estarán al pendiente de ti, pero eso si... Con muchas restricciones, desde ahora controlare tu dinero y no se diga mas.
-Lo que haces es injusto..
Me puse de pie y salí del comedor, lo que esta haciendo es sumamente injusto. Me esta quitando todo solo porque gaste dinero como suelo hacerlo. Jamas me habia dicho nada al respecto, ahora se las da de controlador.
No es justo.
-Hermanita.
-Si vienes a burlarte, sera mejor que te largues.
-No vengo a burlarme -se sentó en mi sofá-, vengo a aconsejarte.
-No lo necesito, así que lárgate.
-Hablo en serio Brook, esta vez fuiste demasiado lejos... El dinero que derrochas sirve para otras cosas más valiosas, a papá le cuesta generar ese dinero y tu lo gastas como si fuese agua. Lo que hizo papa es una buena decisión.
-¿Buena decisión? Enviarme a un lugar como ese no es una buena decisión Gian.
-Eso lo debiste haber pensado antes de volverte loca y hacer todas esas tonterias -se cruzó de brazos-, empaca tus cosas que te iras a Texas quieras o no. Espero que allá, aprendas el valor de las cosas hermana.
Mi hermano se puso de pie y salió de mi habitación. Yo me sente en la cama, tenia ganas de llorar, no es justo lo que el está haciendo conmigo.
No es justo.
(...)
Al dia siguiente.
Austin, Texas.
No me despedi de nadie por que estaba demasiado molesta por lo que mi papa había hecho. Creí que me iría en el Jet privado pero no, a mi padre se le ocurrió la genial idea de enviarme en avión comercial y en tercera clase.
El viaje fue pésimo, la persona que estaba a mi lado no hacia mas que hablar tonterias, ademas de que olía horrible.
Justo ahora estaba pasando el embarque para ir a tomar un taxi. Me costo demasiado ya que traía demasiadas maletas y no tenia a nadie que me ayudara.
Me paralice al sentir como choque con alguien. Alce mi vista y me encontré con un hombre alto.
-¿Es la señorita Morgan? -preguntó.
-Es algo obvio ¿no? Todos me conocen.
-Yo no -respondió de manera simple-, soy Dorian y vine por usted para llevarla a la hacienda.
-Que alivio -suspiré-, esas son mis maletas, llévalas con cuidado ¿si Doni? Hay cosas que son costosas ahí dentro...
Comencé a caminar hacia la salida, pero me detuve al ver que el no venía detrás de mi así que regrese a el.
-¿Por qué no caminas?
-Por qué vine a llevarla a la Hacienda, no a llevar sus maletas, veo que tiene un par de manos y sus dedos están completos, puede hacerlo por usted misma.
-Pero que grosero... ¿Eres un empleado no? Ese es tu deber.
-No señorita, mi debes es llevarla a usted, no a sus maletas -se cruzó de brazos-, puedo ayudarla con un par si lo desea, pero el resto llevelas usted.
Tomo solo cuatro de mis ocho maletas en sus brazos y pasó por mi lado. No me quedo de otra que tomar las que quedaban y seguirlo rápidamente.
Cuando salí del aeropuerto, mire la camioneta, hice una mueca al ver que era una camioneta vieja y oxidada.
-Con cuidado -le dije al ver que tiro mis maletas en la parte de atrás-, son costosas.
No respondió, solo tomo el resto y las dejó, luego se fue a subir.
-¿Que espera? Suba.
-¿No vas a abrirme la puerta?
-Usted puede hacerlo -sonrió un poco.
Hice una mueca de asco al ver la puerta, tomé un pañuelo de mi bolso y lo limpie. Comencé a forcejear con la puerta hasta que abrió. Me metí al auto y el arrancó.
-Le recomiendo que se quite todo eso de encima, aquí el clima no es como en la Gran Manzana ¿sabe? Aquí hace mucho calor.
-¿Y quemarme con el sol? No gracias Doni.
-Dorian, me llamo Dorian.
-Como sea -saqué mi teléfono para revisar mis redes- ¿Falta mucho?
-Si, en un par de horas llegaremos..
Llegaría a mi tortura. Esto es el colmo.
Jadeé al ver que mi papa me quito mas de la mitad de mi dinero, tenia solamente mil dólares en mi cuenta, de inmediato lo llamé.
-¿Por que lo hiciste?
-¿El dinero? Pues, vas a recibir un sueldo hija, si trabajas.
-¿Estás loco, papá? ¿Trabajar?
-Es lo que hacen las personas adultas hija, si trabajas, te pagare, puedes sobrevivir con mil dólares a la semana.
-Papá, solamente una de mis cremas para el rostro cuesta eso -mascullé-, estás siendo demasiado duro.
-Estoy haciendo lo que siempre debí hacer, así que espero que te comportes con todos -colgó.
Mire mi teléfono, me había colgado. Esto ya es demasiado.
(...)
Dos horas después.
Me quite el saco por que no soportaba el calor, Doni me dijo que estábamos por llegar y cuando pensé que todo estaba peor, mi teléfono se quedó sin señal.
Mire por la ventana de la camioneta, había una enorme cantidad de animales por todos lados además del olor a humedad y a animal.
Mi vista se fue hacia la casa, no pensé que fuese tan grande, es del mismo tamaño que mi casa. Había lo que creo que era un establo y un granero además de maquinaria y siembra de no se que.
La camioneta se detuvo justo en frente de la casa. Doni se bajó luego lo hice yo. Cuando lo hice, solté un fuerte grito al ver que mis zapatos costosos pisaron mierda de animal.
-¡Que asco! -exclamé mientras cerré los ojos.
-Oiga, eso es solo es excremento, no pasa nada.
-¿No pasa nada? -quería llorar- No sabes lo costosos que son estos zapatos, son de diseñador.
-Dorian -mire hacia donde venía aquella voz.
Era un hombre igual de alto y parecido a Doni, vestía casi igual que el, pero tenia un sombrero marrón.
-Bienvenida señorita, soy Ryan Dawson -se quito el sombrero un momento-, el capataz de la Hacienda junto con Dorian, mi hermano.
-Brook Morgan -dije-, quiero meterme a la casa, no soporto éste olor.
-Bueno -el miró a Doni-, sube las maletas Dorian, por favor.
-Claro.
-¿Gusta descansar primero? ¿Tiene hambre?
-Quiero entrar -pasé por su lado.
Estar dentro de esta granja me generará múltiples alergias, seguramente hasta piojos me va a caer. Mi papá hizo lo peor que le puede hacer a una persona.
Lo odio por esto.