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But, saranghe

But, saranghe

Autor: : Jennia Blain
Género: Romance
Que pasa cuando conoces a alguien en el momento en el que menos te lo esperas y te cambia de muchas maneras. Que sucede cuando la persona con la que menos nos hace imaginamos algo... Hace que el mundo de un giro de 180° sin retorno alguno. Esto fue lo que le paso Shun Pei, una joven universitaria a la cual estaba acostumbrada a su vida monótona; ella creía que por siempre viviría una vida solitaria... En la que su único propósito era llenar esa soledad que muy en el fondo sentía. Pero todo cambia cuando conoce a un joven llamado: James Montgomery. El cual a simple vista no parecería ser el chico que hizo girar el mundo a Shun Pei, sacándola de su zona de confort y haciéndola sentir cosas que jamás creyó sentir.

Capítulo 1 Uno

Las cortinas de la Ventana de mi habitación se movían incesantes a causa del viento, a pesar de

que a través de aquella ventana no se podía ver la gran cosa se podría decir que era un día

hermoso. A pesar de ser otro día frío de otoño.

Mi vida era más bien aburrida y hasta monótona. De hecho, hasta podría decir que mi vida era una

doble vida y una vil mentira, donde la Shun Pei que veían en las revistas, cuando iba a acompañar

a mis padres a fiestas, reunionés o galas no era yo. En realidad, no era como me planteaban en las

revistas, las joyas de diamantes, aquellos vestidos de marca de alta costura, aquellos peinados y

maquillaje... no era yo.

Aquella imagen que me querían dar de la "hija ejemplar", no era yo. A decir

verdad, mi vida no era algo divertido que contar, aunque lo que se podía destacar en mi vida..., Es

que vivía una vida infeliz, con padres que me habían educado con la única finalidad de entrar a la

universidad de Seúl con una beca, y aunque lo había logrado... Pero al concentrarme tanto en

aquello deje de disfrutar de los placeres de la vida como salir con amigos, conocer gente nueva,

aprender de la vida... hasta quien sabe, enamorarme.

Al igual yo soy muy feliz en la universidad, este sería mi último año. En todo este tiempo solo tenía una amiga: Lee Fen Mi. Una chica pelinegra con un corte en hongo, bajita y un poquito rellenita.

Pero igual, al menos ella me ayudaba a no sentirme sola, a rellenar un vacío que había dejado mi

hermana: Qio Han di. Se podría decir que mi infancia fue hermosa, a pesar de no tener amigos ni

nada de eso, el simple hecho de poder compartir con mi hermana mayor hacía que no sintiera ese

vacío emocional de tener amigos. Pero todo cambio, aquel día en que conoció al que ahora es su

marido. Un alcohólico, mentiroso y hombre abusador.

Tristemente, mi hermana es golpeada por su esposo hasta casi matarla... y yo no podía hacer nada, ya que mi hermana no quería demandarlo ni dejarlo; lo único que estaba en mis manos era llamar a la policía cada vez que escuchaba que frente a nuestra casa se escuchaban cosas romperse y hasta gritos. Simplemente por el hecho de que ella no puede tener hijos. Ya que él decía que los únicos que valían eran los hijos naturales y no los adoptados ni los que nacieron en vientre de alquiler. podría ser algo

cualquier cosa, pero... No la podríamos ayudar si ella no quería. Estaba tan sumida en su relación

tóxica que no creía que en algún momento pudiera salir de esta. Mis padres y yo, decidimos

resignarnos a esa situación después de mucho tiempo de intentar dialogar con Han Di.... Lo cual

fue un intento fallido.

-¡Shun Pei! ¡QIO SHUN PEI!

Cuando veo de donde me llaman, me doy cuenta de que otra vez me había perdido en mis

pensamientos, y ahora tenia a una muy enojada Fen Mi golpeando las ventanas polarizadas mi auto

En respuesta decido bajar la ventana.

-Maldita Pei, hasta que despiertas. ¡¿Es que acaso no vas a ir a clases? -musita Fen Mi

mirándome fijamente mientras me examina intentando no hacerse notar, aunque a miles de

kilómetros de le ve que lo que quiere es buscar por donde criticarme.

-Si, sí. Lo que sea. -le respondo indiferente subiendo la ventana del auto, para después apagar

el motor y salir de mi auto.

Lo primero que escucho al salir del auto y apoyar mis tacones en el suelo es el hermoso sonido de

este siendo estrellado por el suelo.

-Hola Pei, buenos días. ¿Cómo estás?, te ves muy hermosa el día de hoy, bueno como siempre.

-me halaga y me ofrece un café con leche por el cual soy casi adicta a la cafeína.

-Gracias, hoy estoy muy bien. Gracias por el café. -le dije mientras hacía le mostraba una

sonrisa falsa, para después dar media vuelta y empezar a caminar hacía la universidad.

-Por cierto, Félix anda rarísimo conmigo.

Kim Félix... El novio de mi amiga, es todo un imbécil que la mantiene engañando y no le da su lugar

como novia. Pero ya me había resignado a aceptar su relación ya que a ella le daba igual los

consejos que le daba. No era ese tipo de amigas que te metían mierda en la cabeza.

-No lo sé...

-Bueno, ¡No me importa! Hay muchos chicos en el mundo mejor que él -por fin esta mujer

estrena el cerebro- Por ejemplo, está el bombón de leyes: James Montgomery.

Pues, a decir verdad, el chico tenía lo suyo. Ojos de color verdes, unos labios ultra híper mega

besas... carnosos y envidiables. Cabello rubio, nariz respingada y un aspecto de chico malo con

moto incluida.

Y ahora mismo, estaba a unos pocos pasos de mí, sentado en su motocicleta mientras hablaba con

sus amigos. Hoy se le veía tan hermoso, con su camisa negra, aquella chaqueta de color café la

cual era larga y le llegaba hasta la mitad de las rodillas, pantalones negros y tenis Nike blancos.

Pero fue más mi "mala suerte", que mi vista llamo la atención de James, quien ahora me miraba

fijamente... Lo peor de todo fue cuando me sonrió. Yo intente devolverle la sonrisa, pero estaba

tan nerviosa que todo me temblaba y me iba a ver ridícula.

-Hola nenas.

La voz de Felipe entra en escena, para después ver como Fen Mi se tira a sus brazos y comienzan a

intercambiar fluidos, a pesar de que la cultura coreana no fuera tan abierta para estas cosas, ellos

para unas cosas se creían extranjeros y para otras no.

Me alejo lo más silencioso que puedo ¡qué asco!

Cuando vuelvo mi mirada a James...

Él todavía me estaba mirando, en eso aprovecho para saludarlo con una pequeña reverencia, la

cual es correspondida por él.

Sin más suena mi alarma en mi celular, con la cual me doy cuenta de que ya va a empezar mi clase,

decido mejor no interrumpir a la parejita para después ir a clase.

-Y eso es todo, que tenga un feliz día. -se despide el profesor cerrando su libro.

Me levanto de la silla, y comienzo a estirarme, camino al corredor cuando sin querer choco con

alguien.

-¡Disculpa!

Al mirar con quien he chocado sin querer, es ni más ni menos que James.

-No, tranquila.

-Hola James. -murmuro en un tono que aduras penas yo misma escucho, por alguna extraña

razón James causaba en mí una clase de nerviosismo.

-Hola Shun Pei.

Una cosa, era saber el nombre de James, pero otra muy diferente era que el conociera el mío.

-¿Te lastimaste? -dice en voz baja. Siento su mano pasar suavemente por la parte de atrás de

mi cabello.

-No, estoy bien.

-¡James! -detrás de mí, uno de los amigos de James, lo llama.

-Bueno Musa, nos vemos. En serio, espero volver a verte.

Ni siquiera me da tiempo de decirle, que espero lo mismo ni nada de eso. ¿Musa?

¿Porque me dijo así?

Sea por lo que sea, ese comentario y mi nuevo apodo hizo que me enrojeciera. El hecho de que

allá sido él, hace que todo en mi se acelere. Mi corazón, mi respiración...

-Sumy, ¿te sientes bien? -pregunta Fen Mi, detrás de mi mirándome preocupada.

-Si, es que tengo calor... -intento excusarme, aunque todavía tengo la vista fija en donde

desapareció James después de ser llamado por su amigo.

-Toma. -Fen Mi, me ofrece una lata de café la cual se encontraba helada-, Eso te puede

ayudar.

-Gracias Fen. -pongo la lata de café sobre mi piel suavemente, sobre una tela para evitar

quemarme la piel.

Cuando llego a casa, sorpresivamente, ni me da tiempo de abrir la puerta porque ya alguien lo

hace por mí, en ese momento veo a mi madre. Su pelo rubio está recogido hacia atrás en un

simple pero elegante moño, y un bolso azul oscuro cuelga de su hombro, del mismo tono que su

falda

-Hola hija, adivina que, la señora Min acaba de venir de su viaje a Paris, y estamos tomando el té.

Al adentrarme en mi casa, me encuentro con nuestra vecina, la señora Min Sang Ri, estando allí

decido mirarla y determinarla; su hermoso vestido costoso al igual que sus tacones de aguja de

color verde oscuro.

-Oh, hola Shun Pei. -le sonrió como un saludo, muerdo mi labio cuando mi madre me lanza su

mirada amenazadora.

-Hola señora Min.

Entro a la cocina.

-Hija, mira. ¿Te acuerdas de Min Sarah? La hija de Sang... te mando a regalar unos bolsos de

marca, unas joyas preciosísimas y además ropa nueva. -dice mi madre eufórica, mientras a mí me

da igual.

Sarah, era mi vecina más cercana, a pesar de que ya se había mudado de la casa de sus padres y la

mitad de las veces, la veía comer en mi casa porque en la suya no había nada para comer. Aunque

fuera más probable, que mi madre estuviese obsesionada con que ella y yo fuésemos las "mejores

amigas del mundo mundial". Desde que la conozco a mostrado interés por la vida fácil, ya saben...

casarse con un millonario... no importa cómo se allá echo millonario y vivir a cuestas de él. Y la

verdad es que, no la culpaba que más podía pasar con eso de que tu madre siempre fue de esa

manera.

Ahora ella estaba casada con un millonario y muchas veces me manda este tipo de "regalitos".

Aunque entiendo su doble sentido. "Shun Pei, mira de las cosas ostentosas que te pierdes por no

buscar a un millonario que te mantenga".

-¡Que amable de su parte! -intente forzar una sonrisa y que mi voz no sonara como

agradecimiento falso-, Por favor, agradézcale de mi parte.

-También me pregunto que si querías salir hoy en la noche a una discoteca. -pregunto Isabel.

-Claro que puede, de hecho, va a ir a la fiesta.

Miro a mi madre enojada. Niego con la cabeza y salgo de la cocina con el plato de comida

ofendida.

***

Ahora mismo andaba con mal humor, odiaba que mi madre hiciera esto. Ya estaba muy grande

para que ella decidiera por mí. Pero para comenzar a ejercer mi derecho como una "mujer mayor",

tenía que irme de mi casa. Tomo mi laptop Mac y comencé a buscar apartamentos que quedaran

cerca de la universidad. Por suerte encontré un apartamento de la universidad... eso sí, tendría un

compañero de habitación, pero ¡algo es algo!

Cuando llego la hora, de prepararme para la dichosa fiesta.

Con mis gigantescos aretes, que adornaban mi oreja.

Mi vestido blanco hasta la cintura, más allá era de estampado que ni yo misma sabía que era,

junto a unos tacones color piel no muy altos.

-Shun Pei, ya vinieron por ti.

-¡Voy! -Grite para que me escuchara. Mire mi reflejo en el espejo, y bufe.

Cuando tomé mi celular, lo sentí vibrar en señal de que me había llegado un mensaje.

"Se que sonara raro, pero estoy buscando a una chica: Qio Shun Pei... me gustaría saber si por fin

encontré el ultimo número del acertijo"

Una gran sorpresa me inunda, para después sonrosarme y responderle: "Guau, no dejas de

sorprenderme Montgomery. Felicidades te acabas de ganar una cita."

Al salir de mi habitación y cerrar mi puerta al salir de esta, mire al cielo en busca de un milagro.

Odiaba eso de ir a fiestas... pero tenía que hacerlo para salir un poco de mi zona de confort.

Al llegar al primer piso, y toparme con mi loca amiga me miro de pies a cabeza, boquiabierta.

-¡Guau! Shun Pei. -Exclamó Suni, tenía un vestido que dejaba muy poco a la imaginación de

color rojo, tacones súper altos y un maquillaje que la hacía irreconocible -, Te ves hermosa.

-Gracias.

-Vámonos. -Tomo mi muñeca. -Adiós señora Qio, que este bien.

-Adiós mamá.

Seguí a Suni hasta donde estaba parqueado un Mercedes último modelo, el cual supuse que era el

suyo.

-Por cierto... -deje de caminar y mire mis zapatos en un apto nervioso-, Gracias por tus

regalos.

-¡Oh! ¡No hay de que!

Asiento y sigo caminando hasta llegar al auto de la Suni. Al hacerme en el asiento de copiloto el

fuerte aroma a loción hace que quiera vomitar. A continuación, Suni enciende el auto y yo abro las

ventanas casi ahogándome.

-¿Cómo te va en la universidad? -me pregunta Suni.

-Muy bien... ¿Y tú estudias?

-No, yo me quedo en casa. -dice y sonríe con la mirada fija en frente.

Intento devolverle la sonrisa, no me sorprende en lo absoluto.

En el resto del camino miro a la ventana y sumidas en el silencio.

Cuando llegamos, y estamos situadas en la discoteca más famosa... Gracias a unos contactos de

Suni, no tuvimos que hacer fila. Creo que en ese momento me sentí famosa.

Nos sentamos en una mesa, y Suni pidió un vaso de tequila y por mi parte, una cerveza.

-La música es buenísima, ¿no? -Me pregunto Suni sacándome de mi trance.

-Si, tienes razón. -Afirme.

Cuando llego la cerveza, Suni me día a probar de su bebida.

-Salud. -decimos al unísono.

Nos pasamos el tequila de golpe e hice una muesca de asco por el sabor amago de esta.

-Erick... -Suni llamo a unos chicos que acababan de llegar, yo ya intuía que no estaríamos solas.

-Mira Sumy te pronto a Erick. -Señalo a un chico con unos preciosos ojos azules y pelo rubio y

facciones encantadoras. -, Y este es Yang. -Señalo a un chico de tez morena con muchos

tatuajes.

-Mucho gusto. -les sonreí y ellos hicieron lo mismo. -Soy Qio Shun Pei.

Los nuevos invitados se sentaron en las sillas al frente de nosotras.

Y Yang me miraba con esos ojos clichés de series románticas.

¡Nooo!

«Por favor Shun Pei, no todo él piensa en tener una atracción física contigo.» Me regaño mi

subconsciente.

-Y a que te dedicas Shun Pei. -Quiso saber Erick.

-Soy estudiante... -Tome un sorbo de mi vaso de cerveza.

-Bueno, vamos a bailar. -Yang extiende su mano hacía mí, y Suni me empuja haciéndome

quedar frente a aquel chico.

Mierda...

¡Maldita perra!

***

Saco mi celular de mi bolso de mano. Son las 11:45 de la noche y estoy aburridísima. Sarah hace

cinco minutos que se fue al baño para hablar con su marido dejándome con Yang.

-¿Y... tienes novio? -volvió a preguntar, ya me tenía harta con su deseo de saber más de mi

vida.

-No -le respondí dándole el último trago a mi cerveza.

-Iré por más bebidas.

Asentí y él se levantó y se dirigió a la barra. Mientras tanto revise mis redes sociales hasta que

Yang regreso y me tendió un vaso de cerveza.

-Toma...

-Gracias...

Comencé a tomar la cerveza de a sorbos, pero ocurría algo raro... sentía como me empezaba

marear y a sentirme cansada.

Y al ver el fondo de mi vaso lo entendí todo.

-Umm... Creo que ya me voy a ir. -murmuro con un inmenso nudo en la garganta.

-Yo te llevaré.

-No. Yo puedo irme sola

Al intentar levantarme, las piernas me fallan y casi me caigo sobre la mesa. Yong me sostiene y

comienza a llevarme a la salida.

-No, puedo irme sola.

-Estas muy borracha para tomar un taxi tu sola. -toma mi mano fuertemente y comienza a

empujarme hasta su auto. ¿Qué mierda está pasando?

Comienzo a intentar soltarme de su agarre, el voltea furioso y me da una cachetada.

-Desde que llegaste te tengo muchas ganas, y sabes que, no me quedare con las ganas. Te cogeré

muy duro esta noche... ¿entiendes?

No puede ser... me va a violar.

Intento evitar que me meta al auto, pero mi cuerpo no colabora.

-¿Qué rayos está pasando aquí?

La voz de un chico, el cual rogaba que fuera mi ángel de la guardia hizo que Yong me soltara del

susto.

-Mi novia está muy borracha, pero no quiere ir a casa. Todo está bien. -dice Yong intentando

sanar convincente.

-No, por favor ayúdame, no sé quién es... lo acabo de conocer. -a pesar de que intento que mi

voz se escuche, era como si mi cuerpo no respondiera a mis órdenes.

-Mi amor... ¿Por qué dices estas cosas? -Yong toma mi brazo fuertemente haciéndome gemir

de dolor.

-Por favor llame a la policía...

El chico, al cual ni siquiera puedo ver por lo que me echo Yong en la bebida se acerca y golpea a

Yong tirándolo al suelo. Él toma mi mano y me posa detrás de él, no pasa mucho tiempo hasta que

aquel chico se posiciona sobre Yong y comienza a golpearlo salvajemente.

-Eres un miserable, una poca cosa. No puedo creer que tengas una madre, hermana o primas y

seas capaz de drogar a chicas.

-¡Ya basta, por favor! -grito.

Es ahí cuando uno de los guardias se acerca y los separan.

Yong se ve fatal, tiene la cara hinchada, los labios partidos, de la nariz le salía sangre y hasta creo

que después de eso él escupió un par de dientes.

Es allí cuando aquel chico, al cual no reconozco porque estaba mareada y estaba viendo borroso,

me toma de la mano y empezamos a correr.

-No puedo seguir corriendo. -dije jadeando- Mis piernas... están débiles por lo que sea que

ese tipo me allá dado.

De un momento a otro, aquel chico me levanta sobre su hombro. Mi falda se levanta haciéndome

sonrojar.

Aquel chico, al que hora le debo toda mi vida, corre a toda velocidad como que yo fuera una

pluma hasta que llegamos a una moto.

-Sube.

Me baja de su hombro, bajo mi falda lo más que puedo y obedezco su orden y me subo a la moto.

Aquel chico me lleva a una estación de policías, donde me toman la declaración. El chico no se

separó por un momento de mí, solo cuando llego una chica con mi vaso con las pastillas de fondo.

Decido aplicar cargos.

Pero ahora me encontraba sentada en las gradas de la estación de policía llorando. Tenía que

esperar que llegara una ambulancia para poderme ir tranquila.

-Tranquila.

Y en ese momento reconozco mi ángel guardián. Mínimo debe ser porque ya habían pasado

algunas horas desde ese suceso y se me puede estar pasando un poco aquella droga.

-¿James?

-Si, soy yo. No te preocupes todo saldrá bien, no estás sola... -es allí cuando reconozco a mi

ángel guardián. James, esta se sienta a mi lado y me acaricia la espalda, hasta que su brazo se

estira y termina abrazándome-, Estaba con mis amigos en aquella discoteca también, tuviste

suerte de que me encontrara fuera de aquella discoteca fumando, porque o si no, te hubiese

pasado algo terrible musa.

Yo en ese momento estaba tan asustada que le devolví el abrazo, pasando mis pies por encima de

los de él y abrazándolo por el tronco.

En ese momento empecé a llorar, mientras James acariciaba mi cabello suavemente, y tarareaba

una canción.

Cuando llego la ambulancia, y me llevaron al hospital, James tampoco se separó de mí. Me

hicieron un par de análisis y unas horas después me dieron de alta, siendo ya las 5:45 de la

mañana. al igual no quería llegar tarde a mi casa para no levantar sospechas.

-¿Quieres que te lleve a tu casa? -me pregunta James unos minutos después que estábamos

fuera de la clínica.

-Mejor llevaba a un hotel, porque si mis padres me ven así, se van a asustar muchísimo, ya le

escribí a mi madre que me iba a quedar en un hotel con Sarah ya que según tomo mucho.

-¿Y qué tal si te llevo a mi casa?, puedes dormir en mi cama y yo en el sofá.

-Está bien...

Lo siguiente que hacemos en subirnos a la moto y empezar a adentrarnos a no ser donde

Capítulo 2 DOS

Frente a mí se encontraba un vaso térmico con café, que amablemente me había hecho James.

-Esta caliente, no te vayas a quemar. -me avisa James, echándole un poquito de azúcar a mi café-, ¿Cómo te sientes Musa?

-Tengo dolor de cabeza, y casi no recuerdo lo que paso ayer.

-Es por la droga, no te preocupes... Te recomiendo tomarte todo el café.

-Está bien, gracias.

Asiento mientras acerco aquel vaso a mi boca para después soplar un poco y sorber de aquel líquido.

-Está muy amargo. -me queje sin poder evitar hacer una mueca.

-Lo sé, lo sé. Pero es lo más recomendable para que te despiertes y estés más en tus sentidos, ¿estas segura de que te sientes bien y que no quieres ir al hospital?

-James, estoy bien. -intento sonreírle para que él me crea, pero obviamente no lo hace.

Esta mañana me había despertado con la mano de James en mi mejilla y con un "¿como te sientes?", la verdad me sentía en un cuento de hadas al tener a una persona que sin dudarlo me ayudo cuando mas lo necesitaba, que llevo a una desconocida a su casa, aunque de lo primero que me dí cuenta fue el inmenso dolor de cabeza que tenia.

Esto se sentía como un sentimiento extranjero, algo inexplicable. Se sentía como estar perdido en un desierto, guiándose por un sentimiento que se cría oculto o inexistente.

No podría decir que me gustaba James, o que estaba enamorada de él o algo parecido..., Pero me hacía sentir extraña al ver como él, se preocupada tanto por mi al no ser ni siquera mi amigo, eso me hacía sentir que le debía un gran favor o hasta mi próxima vida.

Mi teléfono suena en algún lado de mi bolso, y de pronto siento la grata necesidad de pedirle a Dios que la persona que me estuviese llamando no fuera mi madre, sino alguna persona equivocada.

Dejo el vaso sobre la mesa y me dirijo hacía mi bolso para ver quien era el que me llamaba: Mami

Maldigo una y otra vez en mi cabeza, por alguna extraña razón miro al techo esperando un milagro para después pasar a contestar.

-Hola mami, ¿Cómo estás?

-¿Qué como estoy? -me grita mas que enojada mi madre, tanto que si en los teléfonos permitiesen introducir manos o chanclas hace rato me hubiese pegado con alguna de las dos-, ¿Se puede saber donde mierda estas? Y no me salgas con que estas con Sorah por que la tengo a mi lado.

-Mami... ya voy para la casa...

-¡Mas te vale!

Y sin más mi madre cuelga.

-Bueno..., el deber llama, supongo.

***

Cuando llegué a casa, después de que James, a pesar de que le dije que podía tomar un bus para ir a mi casa, él me llevo hasta unas casas antes de la mia.

-¿Vas a estar bien? -me pregunto por decima quinta vez James, cuando me baje de su moto para después entregarle el casco.

-Si, no te preocupes.

-Al menos... -James hizo una pausa para llevar su mano a su cabello llevándolo hacia atrás-, ¿Me darías tu numero? O sea, si quieres... no hay problema. -empezó a tartamudear nervioso, tanto que se le veía muy tierno.

Ante eso, no puede evitar reírme.

-Claro que sí, ¿tienes tu celular ahí?

Ante esto, James revisa sus bolsillos.

-Creo que no lo traje... pero -saco de su bolsillo un bolígrafo-, tengo esto.

Asentí, tomando el bolígrafo y tomé su antebrazo y empecé a anotar mi número.

-Listo.

-¿Y no me dejaras el besito de despedida?

-James estás loco... ¿Dónde lo quieres?

Ante eso, James gira su cabeza hacia un lado, y yo decido mirar de un lado a otro para que ninguna persona mayor me viera y lo hice. Pude sentir su piel sobre mis labios, la cual era suave y además de que olía delicioso.

-¿Feliz? -le pregunte mientras le sonreía y lo miraba fijamente.

Ante esto, James tomo mi mano y me acerco hacía él. Paso su mano por mi cabello para después posar su mano en mi mejilla y acariciarla suavemente.

-En serio espero volver a verte, Qio Shun Pei.

Sin mas, James se vuelve a poner su casco y después de despedirnos se fue.

Yo, por alguna extraña razón me había quedado embobada viendo el lugar por donde se había ido. Tenía las mejillas sonrosadas y el corazón a mil.

Pero tristemente, mi burbuja fue explotada por el teléfono.

Cuando llegué a casa, cuando abrí la puerta me recibió mi madre enojadísima, pero su postura por alguna extraña razón cambio al verme.

-Shun Pei, hija ¿pero que te paso?

-Nada mami -mentí-, estoy bien.

-¡¿Qué estas bien?! !¿Que no te has visto la cara?!

Y en eso me dirijo hacia uno de los espejos, y veo de lo que habla mi madre. La cachetada que me dio Yang me dejo un morado en toda la mejilla y hasta tenia el labio un poco partido.

-No te lo volveré a preguntar Qio Shun Pei, ¿Qué mierda te paso? -me pregunto entre una mezcla de furia y preocupación.

-Mami, es que...

-¿Es que, ¿qué? Habla rápido.

-Mamá, ayer me drogaron... y me quería violar uno de los amigos de Sorah, pero un compañero de la universidad estaba allí y me ayudo. Me llevo a una estación de policías y de allí me acompaño a un hospital. -dije al borde del llanto, mientras me secaba las lágrimas.

-Oh, Dios mío. -mi mamá se acerco a mi y empezó a golpear mi brazo-, ¿Y por qué no me llamaste?

-No te quería preocupar, má, estoy bien. No te preocupes.

Sin más, me comienzo a encaminar hacía mi habitación encontrándome a ni mas ni menos que a Sorah.

-Sumy, ¿estás bien? -Me pregunto Sorah.

-Ajá. -Exclamé. -¿Qué era lo que decías?

-¿Recuerdas a uno de los chicos que estaba en nuestra reunión?

-¿Hablas de la fiesta donde invitaste chicos sin mi consentimiento? -Di media vuelta para encararla y ella en respuesta apretó su bolso más a su cuerpo.

-Lo siento ¿okey?

-Entonces que paso con aquellos chicos.

-Yang me pidio tu número..., y yo se lo di.

-¿¡Y porque no me lo consultaste!? -Grite muy furiosa, esto era lo único que me faltaba.

-Cálmate...

-¿Cuándo será el día que deje el mundo de decidir por mí? -Espete en un tono bastante fuerte, pero no llegando al punto de gritar.

-¿Cómo mierda le puedes dar mi numero a el que me intento violar?

-Por favor Shun Pei, el es hijo de un diputado, no seria capaz de hacer ese tipo de cosas.

-Largo. -musito mas que molesta.

-Si por favor Sorah, ya no eres bienvenida a esta casa. -Espeta mi madre entrando a mi habitación con las mejillas humendas por las lagrimas.

Sorah nos miro ofendida para después irse enojada.

Mi madre, se acerco a mi para abrazarme y yo, sin poder evitarlo me eche a llorar.

***

-¿Cómo te sientes?

-Mucho mejor...

-Que bueno mi sumy, si te sientes mal te puedes quedar aquí en casa.

-Gracias. -Comencé a tomar la sopa con un nudo en mi garganta.

El dolor era tolerable, pero no lo quería volver a sentir, estaba segura de que esto jamás me volvería a pasar. Tal vez hasta estaba exagerando, literalmente dolía como la mierda.

-Cuando te vea tu padre, ¡uff! Ya sabes que él es un exagerado.

Si... desde lo del esposo de Han Pei, el tema de los golpes y la violencia era algo inaceptable.

Y claro que me dolia todo lo que le estaba pasando a mi hermana. Al principio obviamente intentamos ayudarla, pero nos prohibió meternos en su vida, lo cual al principio claramente no aceptamos. Pero lo principal para poder ayudar a alguien, es que la otra persona coopere.

-¿Y por qué te abofeteo? -Pregunto mi madre mientras encendía la tv.

-Por que me negué a irme con el -Musité mientras tomaba otra cucharada de la sopa, sin escuchar la respuesta de mi madre me dirigí a las escaleras. Cuando llego al piso de arriba, me acuesto de espaldas contra la puerta y no puedo evitar que las lágrimas rueden por mis mejillas.

Por el momento me odio a mí misma por ser tan débil. ¿Cómo no me pude defender?

pero no quiero tener que enfrentarme a escenas como ésta y a personas como Sorah... Mientras me seco las mejillas húmedas me doy cuenta de que llorar no va a ser la mayor diferencia, en vez de decir por qué no hice... ¿Por qué no mejor lo práctico para hacerlo mucho mejor el día de mañana? Cuando entro a mi habitación y me acuesto en mi cama. Me quedo dormida dándole vueltas a un montón de pensamientos, y las imágenes de rosas sombrías y de unos ojos grises que me miraban con dulzura inundan mis sueños. Al despertarme necesito un momento para recordar todos los cambios que se han dado poco a poco en mi vida.

Cuando me despierto y me pongo mi sensual ropa de interior de unicornio, me visto con un vestido suelto, y bajo las escaleras.

-¡Mira nada más querido como la dejo! -Ni siquiera me dio tiempo de decir "buenos días", cuando fui interrumpida por la voz de mi madre.

-Lo estoy viendo querida. -Y allí estaba mi padre, el causante de nuestro vencimiento sobre Han Pei, el machismo corría por sus venas y sé que en el fondo apoya que el esposo de Han Pei la golpee. -Son cosas de chicas.

-¡Cosas de chicas! -Contesto sin mirarlo indignada. - Yo no me merecía una bofetada porque alguien me gustara.

-A ver Shun Pei -Grita mi padre y eso me causa escalofríos y mucho terror. -¡¿Tú vas a la universidad de cama en cama?!

Y eso me dolió, mi progenitor debería conocerme, saber que no soy así.

-¡Me hacer el favor y me respetas! -Le alcé la voz a mi padre como nunca pude ser capaz de hacerlo. -Tú no sabes que es lo que hago allí, y no eres nadie para juzgarme de esa manera, no eres ni Dios un Buda.

Mi padre a continuación se levantó bruscamente de la mesa.

-Querido siéntate.

-¡¿Qué no ves como tu hija me estaba hablando?!

-Lo se... hija ve a tu cuarto, ahorita te subo tu comida. -Mi madre me imploro y no pude hacer menos que subir a mi cuarto y unos minutos después mi madre subió dejándome algo de comida.

-Así te ruegue no le vas a pedir disculpas a tu padre, ¿verdad?

Moví mi cabeza de lado a lado claramente negando.

-¡Que lo haga el! -Hice una extraña mueca y cuando terminé de comer, decidí dormir un poco.

*

Al día siguiente en clase, cuando entro a clase Ji Ni se sienta a mi lado, pero no dice nada..., eso me asusta. Ella es de ese tipo de personas que siempre se le ocurre algo loco.

-El lunes empezaremos con Orgullo y prejuicio de Jane Austen -anuncia el profesor Piori al final de la clase.

-¿Quieres que vaya y golpee a esa perra? -Antes de irme la voz de Ji

Ni por fin se hizo presente.

-¿A quién? ¿a Sorah?

-¡Si!

-No es necesario -Le sonreí a Ji Ni y salí de ese salón.

A la mañana siguiente al llegar a la universidad y adentrarme en ella, llegue a la cafetería, fue como un golpe contra la realidad..., era de esos momentos donde te das cuenta de que vives de tu reputación. Estaba allí parada, en la entrada de la cafetería. Sin mover ningún musculo, camine hacía la máquina para pedir y pagar mi comida.

Decidí que compraría un poco de Ramen, para relajarme un poco.

-Hola Pei, ¿como estas?

-Hola, ¿bien y tu?

-¡Guau! ¿estas usando maquillaje?

Y la respuesta era que si, estaba utilizando maquillaje para tapar algunos moretones que tenia, a pesar de que me había aplicado hielos.

-Si, intento probar cosas nuevas.

Cuando me pongo en la cola de la fila, estaba rezando internamente porque cuando llegara a recibir mi comida, La fila se acercaba más y más, y faltaba muchísimo para que sonara la campana.

-Mire señorita Shun Pei, aquí está su Ramen de carne de cerdo.

-Muchas gracias... -Me moví un poco de la fila, caminé a paso lento a cualquier lado donde pasara de ser percibida..., baje mi mirada hasta que sentí un brazo posarse en mis hombros y cuando alce mi vista me asombre al ver a... -, ¿James? Hola...

- Hola Musa, ando cazando chicas bonitas y tiernas-Afirmo pegándome más a su fuerte y fornido cuerpo.

-Pues, en ese caso tienes a la chica equivocada. -Murmuro en un tono inaudible.

-Veo que a alguien le falta mirarse un poco más al espejo. -Se pudo en frente a mí, tomo mi mentón hasta tener mi vista fija en sus hermosos ojos grisáceos. -, Eres demasiado hermosa a mi parecer, eres muy respetuosa con los demás y tienes a un nuevo acosador.

-¿Acosador?

-Oh, también podría ser otra cosa. -Alzo sus cejas, ¿Qué estas insinuando James?

-¿Es una propuesta indecente? -Casi se me cae la bandeja de comida de las manos.

-Es la propuesta más interesante que te han hecho en tu vida. -Hizo una pausa, para mover con su lengua su piercing de su labio..., le sentaba súper sexi ese piercing. -, ¿A que sí?

-Ajá -Exclame. - Pues sí, jamás me habían propuesto algo taaaaan interesante. -Alargue la "A", y camine hacía una mesa que estaba vacía y James se sentó frente a mí.

-¿Dónde está tu café con leche?

-¡Uau! -Abrí mis ojos impactada. - En serio que eres mi acosador.

Tomé mis palillos y comencé a comer, algo incomoda al ver a James mirandome fijamente.

-Me haces sentir incomoda.

-Lo siento, me es imposible para mí. -Se encogió de hombros.

Intente ignorar la mirada de James sobre mí.

Cuando alcé mi mirada, vi la cara de felicidad de Fen Mi sobre mi... Mirándome fijamente, para después alzar las cejas una y otra vez.

-Claro... por cierto, Musa, te ves tan tierna comiendo.

Tenía mi rostro color carmesí, sentí un retorcijón en mi estomago.

-¿Desde cuándo pase a ser una musa? -Pregunte, después de por fin terminar de comer.

- Las musas son una figura femenina de la mitología griega, una fuente de inspiración en las artes o las ciencias. Para mi, eres una fuente de inspiración para cualquiera, haces feliz a los que están a tu alrededor, y hasta a mi.

-Entonces, tu eres mi Ángel -Confesé para que a continuación me levantara de aquella mesa con la persona que hacía que mis mejillas quisieran explotar.

-Yo puedo ser lo que tu quieras, musa.

Deje mi bandeja en el lugar correspondiente, tome un poco de coca cola que recién había comprado, en la máquina expendedora.

Intente que el pequeño James no me siguiera, pero era de ese tipo de acosadores que deseas que te acosen, es extraño ¿verdad?

Recién lo conozco, y tengo muchísimos deseos de entablar una relación amistosa con él.

•••

Cuando termina mi día como "universitaria" decido ir a un centro comercial. Al llegar compre algunos libros...

Para después entrar a una tienda de maquillaje..., creo que ya era hora de aprender a maquillarme.

Las clases de maquillaje comenzaban a hacer efecto sobre mí; Delineador, mascarillas faciales, BB cream.

Cuando me acerque a los lados de las muestras de labiales tome un Rosa Clarito y me unté un poco en los labios.

-Bueno..., creo que este me sienta bien.

-Sí, tiene razón. -Me respondió una chica, que claramente trabajaba aquí. Lo note por su uniforme que decía el nombre del local...

-Gracias... -Murmure algo tímida, eso de hablar con desconocidos tan amistosos no era lo mío.

-Aunque, creo que le quedaría también muy lindo un Rojo cereza. -Busco algo con la mirada hasta encontrarlo, el dichoso labial. -Toma.

-Gracias. -Le volví a agradecer, he hice una pequeña venia.

-De nada.

Me acerque a la caja, y pague por ellas, pero antes quede con aquella chica para tomarnos un día algún café.

Cuando me dirigí a la salida, miré las películas que estaban en cartelera en el cine...

Una de ellas me pareció interesante, era la de mi cantante favorito coreano.

Me acerque a hacer la fila.

-Hola, un boleto para esa película. -La señale y le pase el total de la entrada.

-Serian 25 Wons.

Camine un poco mientras, se acercaba a la hora del inicio de la película.

Tiendas de ropa, electrónicas y mucho más maquillaje.

Saque mi celular de mi bolso para revisar la hora.

-Bueno creo que ya es hora para ir pidiendo la comida y entrar a la sala.

Me encaminé a la sala de comidas y pedí palomitas mitad salas y mitad dulces. Y unos segundos después ya estaba sentada esperando que empezara la película, sentada en mi silla.

La película comenzó cinco minutos después, y cuando entro Yang Lok ¡mi amado!, dándoles una fuerte golpiza a los ladrones, solo para defender a su amada.

Comí un puñado de palomitas dulces, y seguí mirando la película.

En la siguiente escena Yang o Du Loe suk, estaba en el banco, para ver su pago.

¡Se le veía tan hermoso!

Su hermosa voz y actuación, cuando empujo a el padre de su amada por luchar por su amor.

Bueno, si un poquito dramática

Y la historia termino con él en coma, tanta cosa para salvar a su amada para tener ese final.

Triste, pero cierto.

Me levente de la silla cuando las luces de la sala se encendieron.

Salí de la sala, y me dirigí a la salida del centro comercial... y el frio de la noche, hizo cambiar mi temperatura corporal, ante esto saqué mi chaqueta de lana de mi bolso para que acto seguido me la colocara.

Mi casa quedaba un poco cerca de aquel centro comercial, tenía muchísimas ganas de llegar a mi casa.

A paso apresurado y al llegar levante una tapa para poner la contraseña de la puerta.

-Mami, regrese. -Salude cerrando la puerta.

-Mi bebita, ¿Cómo te fue? -Me pregunto mi madre secándose las manos con un trapo.

-Muy bien mami, ¿quieres que te ayude en algo?

-Nooo, ya terminé hijita. ¿tienes hambre?, prepare Ramen.

-Hmmm, está bien.

-¡Oh! vamos Sumy, cambia esa cara.

Dibuje una sonrisa en mi rostro, y cuando baje mi mirada a mi plato, estaba casi vacío así que tome mi maleta y me subí al auto.

A los cinco minutos mi padre entro por la parte del conductor del auto.

-Vámonos.

Apoye mi codo de manera que podía ver lo rápido que íbamos por la ventanilla.

La gente caminando algunas apuradas y otros, de forma relajada. Las personas con sus trabajos callejeros.

Ver todas esas cosas te hace dudar de lo que dices creer y ver, ¿en algún momento podríamos tener un mundo perfecto?

Un mundo sin pobreza, sin muertes a causa de la falta de alimentos y agua y cero violencias, aunque la perfección no existe, es algo que para mí es algo y para otros es otra cosa.

Lo demás que hacía era tan monótono, que mi cerebro estaba tan acostumbrado de tanto hacerlo que sin darme cuenta ya estaba caminando a la entrada de la universidad.

Estudiaba litera y gramática.

Amaba eso de escribir, estaba muy ilusionada con poder escribir un libro y que todo el mundo lo pudiese leer. El sueño de todos los escritores y escritoras que pasan la mitad de su vida con la cabeza dentro de una portátil o un cuaderno.

Este era de esos días donde, cambiaba mi forma de pensar y actuar. Pensaba que era lo que estaba pasando últimamente con los que me rodean; y dejar de imaginarme cosas -Por primera vez en mucho tiempo- junto a alguien que me amara como soy.

Era de esos momentos, donde podía ver lo ignorante que era con eso de las historias de amor, cuando decides cambiar tu rol de "la chica estúpida que espera una estúpida historia de amor".

Di media vuelta y caminé hacía el baño.

Al entrar a este, me apoye en el lavamanos. Cuando alcé mi vista y me miré al espejo.

Me veía horrible... ojos rojos, mi piel más pálida de lo normal y ahora iba a llorar.

-Shun Pei, clámate. -Busque a alentarme un poco más.

Vi algo fuera de lo normal, en un rincón había unos retretes típicos del baño de chicos.

¡Mierda!

-Creo que te equivocaste de baño. -Hablo un chico, que acaba de entrar al baño.

Y explote, comencé a llorar como si de eso dependiera mi vida, sentí su mano sobre mi hombro. Y eso por primera vez en mi vida me reconforto.

Odiaba que alguien me viese llorando.

-¿Te sientes bien? -El chico me pregunto algo preocupado.

-Si... -Acerque la manga de mi blusa para secarme las lágrimas, cuando ya estaba cerca de mi rostro, la mano del chico no permitió lo que ya tenía previsto.

-No hagas eso, tu piel se ve que es muy sensible. Te podrías lastimar.

Asentí, las palabras no salían de mi boca, me mordí el lado derecho de mi labio inferior, sentí sus manos en mi cintura y pase las mías sobre sus hombros y llore en su hombro.

Olía a menta, su cabello castaño oscuro, y su piercing en su oreja.

Debe tener rasgos de modelo, ni siquiera lo pude ver bien realmente.

-Sera más divertido si estoy contigo. -James se comenzó a reír. -¿No hay problemas con eso de nuestra clase de amistad con lo que paso con tu "amiga"? -quiso saber aquel chico, creo que en fondo no quería que todo esto terminara.

-Claro que no... ¡Ay! James crees que esa chica nos va a separar así de fácil. -Intento sonreír, pero una tormenta de tristeza comienza a obligar a todos los animalitos que viven mi panza que se escondan.

-Ven. -Aquel chico toma mi muñeca y me sienta en una banca de madera y deja la moto cerca de nosotros. -¿Qué tiene mi pequeña Musa?

-Ángel, ¿verdad que yo no tuve la culpa? -Mi voz se quiebra y mis ojos se llenan de lágrimas, el dolor y el sufrimiento dentro de mi comenzaba a evaporarse. Pase mis manos por el brazo izquierdo de James, mi cabeza se encontraba en su hombro. Mientras el acariciaba mi cabello.

-¿Quién dijo eso? Sabes que tu tuviste nada que ver con eso ¿verdad?

-Es que mi padre dijo que eran cosas de chicas, hasta me trato de puta...

-¿Puedo?

Lo mire algo extrañada, ¿hacer qué?

-Abrazarte, ahora si voy a pedir permiso para hacerlo.

-Muchas gracias...

-No hay de qué.

El paso su mano por mis hombros, y al salir por la puerta.

Como era hora de clase, el pasillo estaba vacío y eso lo agradecí bastante.

-Me iré primero. -Mire al suelo en señal de despedida, apreté mi bolso control mi cuerpo he intente acelerar mi paso hacía mi próxima clase.

«SHUUUUN PEIII ¿Estás loca?» Me grito un vocecita en mi cabeza.

Si, estaba loca, de remate.

Cuando me senté en una de las mesas, y por primera vez no me podía concentrar.

No por la tontería de pensar en su hermoso pearcing en su labio. Sino la forma en que nos conocimos, su forma de actuar tan inesperada.

Leí el libro traducido al coreano de: 100 Años De Soledad de Gabriel García Márquez.

Era un libro muy inspirador, amaba leer este tipo de libros.

-Bueno muchachos, espero para dentro de tres días una reseña completa del libro..., nos vemos pronto.

Cuando estaba caminado hacía la cafetería, mis piernas comenzaron a temblar, el solo pensar en volver a verlo me hacía querer que la tierra me tragase y me escupiese en las playas de Miami.

Volver a ver como juega con su pearcing, y escuchar como mi voz interna me grita lo tonta que soy por no tomarme el tiempo de conocerlo.

Cuando estoy en las dos entradas del baño: Baño de hombres, baño de mujeres.

Me cercioro que, si entre al que es, al de chicas.

Cuando entro me acerco a el espejo y saco mi cosmetiquera de mi bolso, saco mi labia rojo cereza, que casualmente lo amo.

-¿Viste con quien estaba sentada la rarita de Literatura?

-¡Si! -Alzo fuertemente su voz. -Con James, ¡Mi James!

-Es una moquita muerta.

-Lo sabía, tenía cara de zorra.

Termine de retocarme el labial y el delineador.

Cuando ellas salen del cubículo del baño, empalidecen.

-¿Mas zorras no serán ustedes? -Espeto algo enojada más de lo normal. -Amigas, píntense una vida y vívanla. -A continuación, salí del baño, la caja de pandora.

Era la primera vez que me enojaba porque alguien me llamara Zorra o Mosquita muerta.

¿Oh, era porque por fin había entablado una relación amistosa con un chico que se dice llamar mi acosador?

Cuando llego a mi siguiente clase, esta vez estaba un poco más relajada.

De hecho, agradecía no estudiar lo mismo que James, por que verlo es un peligro para mis mejillas y el mariposario en mi estómago.

-La gramática es: el estudio de las reglas y principios que gobiernan el uso de las lenguas y la organización de las palabras dentro de unas oraciones y otro tipo de constituyentes sintácticos

Ahora tenía un dolor inmenso en las mejillas, por reírme tanto.

Cuando por fin podía irme a mi casa, camine a la parada de buses, saque mi celular de mi bolso, y conecte mis diademas comencé a escuchar I Need You de BTS.

Cuando llego el auto bus me subí a este y pasé mi tarjeta para pagar. Y me senté en la ventana.

A la segunda estación, la cual era la que me quedaba a cerca de mi casa, me baje en aquella estación sin antes agradecerle al conductor.

Cuando puse la clave de mi casa y la cerré detrás de mí, recibí como respuesta el aire helado del aire acondicionado.

-Mami, ya llegué.

-Bienvenida, estoy aquí en la cocina.

-Okey, ya voy.

Capítulo 3 TRES

Frente a mí se encontraba un vaso térmico con café, que amablemente me había hecho James.

-Esta caliente, no te vayas a quemar. -me avisa James, echándole un poquito de azúcar a mi café-, ¿Cómo te sientes Musa?

-Tengo dolor de cabeza, y casi no recuerdo lo que paso ayer.

-Es por la droga, no te preocupes... Te recomiendo tomarte todo el café.

-Está bien, gracias.

Asiento mientras acerco aquel vaso a mi boca para después soplar un poco y sorber de aquel líquido.

-Está muy amargo. -me queje sin poder evitar hacer una mueca.

-Lo sé, lo sé. Pero es lo más recomendable para que te despiertes y estés más en tus sentidos, ¿estas segura de que te sientes bien y que no quieres ir al hospital?

-James, estoy bien. -intento sonreírle para que él me crea, pero obviamente no lo hace.

Esta mañana me había despertado con la mano de James en mi mejilla y con un "¿como te sientes?", la verdad me sentía en un cuento de hadas al tener a una persona que sin dudarlo me ayudo cuando mas lo necesitaba, que llevo a una desconocida a su casa, aunque de lo primero que me dí cuenta fue el inmenso dolor de cabeza que tenia.

Esto se sentía como un sentimiento extranjero, algo inexplicable. Se sentía como estar perdido en un desierto, guiándose por un sentimiento que se cría oculto o inexistente.

No podría decir que me gustaba James, o que estaba enamorada de él o algo parecido..., Pero me hacía sentir extraña al ver como él, se preocupada tanto por mi al no ser ni siquera mi amigo, eso me hacía sentir que le debía un gran favor o hasta mi próxima vida.

Mi teléfono suena en algún lado de mi bolso, y de pronto siento la grata necesidad de pedirle a Dios que la persona que me estuviese llamando no fuera mi madre, sino alguna persona equivocada.

Dejo el vaso sobre la mesa y me dirijo hacía mi bolso para ver quien era el que me llamaba: Mami

Maldigo una y otra vez en mi cabeza, por alguna extraña razón miro al techo esperando un milagro para después pasar a contestar.

-Hola mami, ¿Cómo estás?

-¿Qué como estoy? -me grita mas que enojada mi madre, tanto que si en los teléfonos permitiesen introducir manos o chanclas hace rato me hubiese pegado con alguna de las dos-, ¿Se puede saber donde mierda estas? Y no me salgas con que estas con Sorah por que la tengo a mi lado.

-Mami... ya voy para la casa...

-¡Mas te vale!

Y sin más mi madre cuelga.

-Bueno..., el deber llama, supongo.

***

Cuando llegué a casa, después de que James, a pesar de que le dije que podía tomar un bus para ir a mi casa, él me llevo hasta unas casas antes de la mia.

-¿Vas a estar bien? -me pregunto por decima quinta vez James, cuando me baje de su moto para después entregarle el casco.

-Si, no te preocupes.

-Al menos... -James hizo una pausa para llevar su mano a su cabello llevándolo hacia atrás-, ¿Me darías tu numero? O sea, si quieres... no hay problema. -empezó a tartamudear nervioso, tanto que se le veía muy tierno.

Ante eso, no puede evitar reírme.

-Claro que sí, ¿tienes tu celular ahí?

Ante esto, James revisa sus bolsillos.

-Creo que no lo traje... pero -saco de su bolsillo un bolígrafo-, tengo esto.

Asentí, tomando el bolígrafo y tomé su antebrazo y empecé a anotar mi número.

-Listo.

-¿Y no me dejaras el besito de despedida?

-James estás loco... ¿Dónde lo quieres?

Ante eso, James gira su cabeza hacia un lado, y yo decido mirar de un lado a otro para que ninguna persona mayor me viera y lo hice. Pude sentir su piel sobre mis labios, la cual era suave y además de que olía delicioso.

-¿Feliz? -le pregunte mientras le sonreía y lo miraba fijamente.

Ante esto, James tomo mi mano y me acerco hacía él. Paso su mano por mi cabello para después posar su mano en mi mejilla y acariciarla suavemente.

-En serio espero volver a verte, Qio Shun Pei.

Sin mas, James se vuelve a poner su casco y después de despedirnos se fue.

Yo, por alguna extraña razón me había quedado embobada viendo el lugar por donde se había ido. Tenía las mejillas sonrosadas y el corazón a mil.

Pero tristemente, mi burbuja fue explotada por el teléfono.

Cuando llegué a casa, cuando abrí la puerta me recibió mi madre enojadísima, pero su postura por alguna extraña razón cambio al verme.

-Shun Pei, hija ¿pero que te paso?

-Nada mami -mentí-, estoy bien.

-¡¿Qué estas bien?! !¿Que no te has visto la cara?!

Y en eso me dirijo hacia uno de los espejos, y veo de lo que habla mi madre. La cachetada que me dio Yang me dejo un morado en toda la mejilla y hasta tenia el labio un poco partido.

-No te lo volveré a preguntar Qio Shun Pei, ¿Qué mierda te paso? -me pregunto entre una mezcla de furia y preocupación.

-Mami, es que...

-¿Es que, ¿qué? Habla rápido.

-Mamá, ayer me drogaron... y me quería violar uno de los amigos de Sorah, pero un compañero de la universidad estaba allí y me ayudo. Me llevo a una estación de policías y de allí me acompaño a un hospital. -dije al borde del llanto, mientras me secaba las lágrimas.

-Oh, Dios mío. -mi mamá se acerco a mi y empezó a golpear mi brazo-, ¿Y por qué no me llamaste?

-No te quería preocupar, má, estoy bien. No te preocupes.

Sin más, me comienzo a encaminar hacía mi habitación encontrándome a ni mas ni menos que a Sorah.

-Sumy, ¿estás bien? -Me pregunto Sorah.

-Ajá. -Exclamé. -¿Qué era lo que decías?

-¿Recuerdas a uno de los chicos que estaba en nuestra reunión?

-¿Hablas de la fiesta donde invitaste chicos sin mi consentimiento? -Di media vuelta para encararla y ella en respuesta apretó su bolso más a su cuerpo.

-Lo siento ¿okey?

-Entonces que paso con aquellos chicos.

-Yang me pidio tu número..., y yo se lo di.

-¿¡Y porque no me lo consultaste!? -Grite muy furiosa, esto era lo único que me faltaba.

-Cálmate...

-¿Cuándo será el día que deje el mundo de decidir por mí? -Espete en un tono bastante fuerte, pero no llegando al punto de gritar.

-¿Cómo mierda le puedes dar mi numero a el que me intento violar?

-Por favor Shun Pei, el es hijo de un diputado, no seria capaz de hacer ese tipo de cosas.

-Largo. -musito mas que molesta.

-Si por favor Sorah, ya no eres bienvenida a esta casa. -Espeta mi madre entrando a mi habitación con las mejillas humendas por las lagrimas.

Sorah nos miro ofendida para después irse enojada.

Mi madre, se acerco a mi para abrazarme y yo, sin poder evitarlo me eche a llorar.

***

-¿Cómo te sientes?

-Mucho mejor...

-Que bueno mi sumy, si te sientes mal te puedes quedar aquí en casa.

-Gracias. -Comencé a tomar la sopa con un nudo en mi garganta.

El dolor era tolerable, pero no lo quería volver a sentir, estaba segura de que esto jamás me volvería a pasar. Tal vez hasta estaba exagerando, literalmente dolía como la mierda.

-Cuando te vea tu padre, ¡uff! Ya sabes que él es un exagerado.

Si... desde lo del esposo de Han Pei, el tema de los golpes y la violencia era algo inaceptable.

Y claro que me dolia todo lo que le estaba pasando a mi hermana. Al principio obviamente intentamos ayudarla, pero nos prohibió meternos en su vida, lo cual al principio claramente no aceptamos. Pero lo principal para poder ayudar a alguien, es que la otra persona coopere.

-¿Y por qué te abofeteo? -Pregunto mi madre mientras encendía la tv.

-Por que me negué a irme con el -Musité mientras tomaba otra cucharada de la sopa, sin escuchar la respuesta de mi madre me dirigí a las escaleras. Cuando llego al piso de arriba, me acuesto de espaldas contra la puerta y no puedo evitar que las lágrimas rueden por mis mejillas.

Por el momento me odio a mí misma por ser tan débil. ¿Cómo no me pude defender?

pero no quiero tener que enfrentarme a escenas como ésta y a personas como Sorah... Mientras me seco las mejillas húmedas me doy cuenta de que llorar no va a ser la mayor diferencia, en vez de decir por qué no hice... ¿Por qué no mejor lo práctico para hacerlo mucho mejor el día de mañana? Cuando entro a mi habitación y me acuesto en mi cama. Me quedo dormida dándole vueltas a un montón de pensamientos, y las imágenes de rosas sombrías y de unos ojos grises que me miraban con dulzura inundan mis sueños. Al despertarme necesito un momento para recordar todos los cambios que se han dado poco a poco en mi vida.

Cuando me despierto y me pongo mi sensual ropa de interior de unicornio, me visto con un vestido suelto, y bajo las escaleras.

-¡Mira nada más querido como la dejo! -Ni siquiera me dio tiempo de decir "buenos días", cuando fui interrumpida por la voz de mi madre.

-Lo estoy viendo querida. -Y allí estaba mi padre, el causante de nuestro vencimiento sobre Han Pei, el machismo corría por sus venas y sé que en el fondo apoya que el esposo de Han Pei la golpee. -Son cosas de chicas.

-¡Cosas de chicas! -Contesto sin mirarlo indignada. - Yo no me merecía una bofetada porque alguien me gustara.

-A ver Shun Pei -Grita mi padre y eso me causa escalofríos y mucho terror. -¡¿Tú vas a la universidad de cama en cama?!

Y eso me dolió, mi progenitor debería conocerme, saber que no soy así.

-¡Me hacer el favor y me respetas! -Le alcé la voz a mi padre como nunca pude ser capaz de hacerlo. -Tú no sabes que es lo que hago allí, y no eres nadie para juzgarme de esa manera, no eres ni Dios un Buda.

Mi padre a continuación se levantó bruscamente de la mesa.

-Querido siéntate.

-¡¿Qué no ves como tu hija me estaba hablando?!

-Lo se... hija ve a tu cuarto, ahorita te subo tu comida. -Mi madre me imploro y no pude hacer menos que subir a mi cuarto y unos minutos después mi madre subió dejándome algo de comida.

-Así te ruegue no le vas a pedir disculpas a tu padre, ¿verdad?

Moví mi cabeza de lado a lado claramente negando.

-¡Que lo haga el! -Hice una extraña mueca y cuando terminé de comer, decidí dormir un poco.

*

Al día siguiente en clase, cuando entro a clase Ji Ni se sienta a mi lado, pero no dice nada..., eso me asusta. Ella es de ese tipo de personas que siempre se le ocurre algo loco.

-El lunes empezaremos con Orgullo y prejuicio de Jane Austen -anuncia el profesor Piori al final de la clase.

-¿Quieres que vaya y golpee a esa perra? -Antes de irme la voz de Ji

Ni por fin se hizo presente.

-¿A quién? ¿a Sorah?

-¡Si!

-No es necesario -Le sonreí a Ji Ni y salí de ese salón.

A la mañana siguiente al llegar a la universidad y adentrarme en ella, llegue a la cafetería, fue como un golpe contra la realidad..., era de esos momentos donde te das cuenta de que vives de tu reputación. Estaba allí parada, en la entrada de la cafetería. Sin mover ningún musculo, camine hacía la máquina para pedir y pagar mi comida.

Decidí que compraría un poco de Ramen, para relajarme un poco.

-Hola Pei, ¿como estas?

-Hola, ¿bien y tu?

-¡Guau! ¿estas usando maquillaje?

Y la respuesta era que si, estaba utilizando maquillaje para tapar algunos moretones que tenia, a pesar de que me había aplicado hielos.

-Si, intento probar cosas nuevas.

Cuando me pongo en la cola de la fila, estaba rezando internamente porque cuando llegara a recibir mi comida, La fila se acercaba más y más, y faltaba muchísimo para que sonara la campana.

-Mire señorita Shun Pei, aquí está su Ramen de carne de cerdo.

-Muchas gracias... -Me moví un poco de la fila, caminé a paso lento a cualquier lado donde pasara de ser percibida..., baje mi mirada hasta que sentí un brazo posarse en mis hombros y cuando alce mi vista me asombre al ver a... -, ¿James? Hola...

- Hola Musa, ando cazando chicas bonitas y tiernas-Afirmo pegándome más a su fuerte y fornido cuerpo.

-Pues, en ese caso tienes a la chica equivocada. -Murmuro en un tono inaudible.

-Veo que a alguien le falta mirarse un poco más al espejo. -Se pudo en frente a mí, tomo mi mentón hasta tener mi vista fija en sus hermosos ojos grisáceos. -, Eres demasiado hermosa a mi parecer, eres muy respetuosa con los demás y tienes a un nuevo acosador.

-¿Acosador?

-Oh, también podría ser otra cosa. -Alzo sus cejas, ¿Qué estas insinuando James?

-¿Es una propuesta indecente? -Casi se me cae la bandeja de comida de las manos.

-Es la propuesta más interesante que te han hecho en tu vida. -Hizo una pausa, para mover con su lengua su piercing de su labio..., le sentaba súper sexi ese piercing. -, ¿A que sí?

-Ajá -Exclame. - Pues sí, jamás me habían propuesto algo taaaaan interesante. -Alargue la "A", y camine hacía una mesa que estaba vacía y James se sentó frente a mí.

-¿Dónde está tu café con leche?

-¡Uau! -Abrí mis ojos impactada. - En serio que eres mi acosador.

Tomé mis palillos y comencé a comer, algo incomoda al ver a James mirandome fijamente.

-Me haces sentir incomoda.

-Lo siento, me es imposible para mí. -Se encogió de hombros.

Intente ignorar la mirada de James sobre mí.

Cuando alcé mi mirada, vi la cara de felicidad de Fen Mi sobre mi... Mirándome fijamente, para después alzar las cejas una y otra vez.

-Claro... por cierto, Musa, te ves tan tierna comiendo.

Tenía mi rostro color carmesí, sentí un retorcijón en mi estomago.

-¿Desde cuándo pase a ser una musa? -Pregunte, después de por fin terminar de comer.

- Las musas son una figura femenina de la mitología griega, una fuente de inspiración en las artes o las ciencias. Para mi, eres una fuente de inspiración para cualquiera, haces feliz a los que están a tu alrededor, y hasta a mi.

-Entonces, tu eres mi Ángel -Confesé para que a continuación me levantara de aquella mesa con la persona que hacía que mis mejillas quisieran explotar.

-Yo puedo ser lo que tu quieras, musa.

Deje mi bandeja en el lugar correspondiente, tome un poco de coca cola que recién había comprado, en la máquina expendedora.

Intente que el pequeño James no me siguiera, pero era de ese tipo de acosadores que deseas que te acosen, es extraño ¿verdad?

Recién lo conozco, y tengo muchísimos deseos de entablar una relación amistosa con él.

•••

Cuando termina mi día como "universitaria" decido ir a un centro comercial. Al llegar compre algunos libros...

Para después entrar a una tienda de maquillaje..., creo que ya era hora de aprender a maquillarme.

Las clases de maquillaje comenzaban a hacer efecto sobre mí; Delineador, mascarillas faciales, BB cream.

Cuando me acerque a los lados de las muestras de labiales tome un Rosa Clarito y me unté un poco en los labios.

-Bueno..., creo que este me sienta bien.

-Sí, tiene razón. -Me respondió una chica, que claramente trabajaba aquí. Lo note por su uniforme que decía el nombre del local...

-Gracias... -Murmure algo tímida, eso de hablar con desconocidos tan amistosos no era lo mío.

-Aunque, creo que le quedaría también muy lindo un Rojo cereza. -Busco algo con la mirada hasta encontrarlo, el dichoso labial. -Toma.

-Gracias. -Le volví a agradecer, he hice una pequeña venia.

-De nada.

Me acerque a la caja, y pague por ellas, pero antes quede con aquella chica para tomarnos un día algún café.

Cuando me dirigí a la salida, miré las películas que estaban en cartelera en el cine...

Una de ellas me pareció interesante, era la de mi cantante favorito coreano.

Me acerque a hacer la fila.

-Hola, un boleto para esa película. -La señale y le pase el total de la entrada.

-Serian 25 Wons.

Camine un poco mientras, se acercaba a la hora del inicio de la película.

Tiendas de ropa, electrónicas y mucho más maquillaje.

Saque mi celular de mi bolso para revisar la hora.

-Bueno creo que ya es hora para ir pidiendo la comida y entrar a la sala.

Me encaminé a la sala de comidas y pedí palomitas mitad salas y mitad dulces. Y unos segundos después ya estaba sentada esperando que empezara la película, sentada en mi silla.

La película comenzó cinco minutos después, y cuando entro Yang Lok ¡mi amado!, dándoles una fuerte golpiza a los ladrones, solo para defender a su amada.

Comí un puñado de palomitas dulces, y seguí mirando la película.

En la siguiente escena Yang o Du Loe suk, estaba en el banco, para ver su pago.

¡Se le veía tan hermoso!

Su hermosa voz y actuación, cuando empujo a el padre de su amada por luchar por su amor.

Bueno, si un poquito dramática

Y la historia termino con él en coma, tanta cosa para salvar a su amada para tener ese final.

Triste, pero cierto.

Me levente de la silla cuando las luces de la sala se encendieron.

Salí de la sala, y me dirigí a la salida del centro comercial... y el frio de la noche, hizo cambiar mi temperatura corporal, ante esto saqué mi chaqueta de lana de mi bolso para que acto seguido me la colocara.

Mi casa quedaba un poco cerca de aquel centro comercial, tenía muchísimas ganas de llegar a mi casa.

A paso apresurado y al llegar levante una tapa para poner la contraseña de la puerta.

-Mami, regrese. -Salude cerrando la puerta.

-Mi bebita, ¿Cómo te fue? -Me pregunto mi madre secándose las manos con un trapo.

-Muy bien mami, ¿quieres que te ayude en algo?

-Nooo, ya terminé hijita. ¿tienes hambre?, prepare Ramen.

-Hmmm, está bien.

-¡Oh! vamos Sumy, cambia esa cara.

Dibuje una sonrisa en mi rostro, y cuando baje mi mirada a mi plato, estaba casi vacío así que tome mi maleta y me subí al auto.

A los cinco minutos mi padre entro por la parte del conductor del auto.

-Vámonos.

Apoye mi codo de manera que podía ver lo rápido que íbamos por la ventanilla.

La gente caminando algunas apuradas y otros, de forma relajada. Las personas con sus trabajos callejeros.

Ver todas esas cosas te hace dudar de lo que dices creer y ver, ¿en algún momento podríamos tener un mundo perfecto?

Un mundo sin pobreza, sin muertes a causa de la falta de alimentos y agua y cero violencias, aunque la perfección no existe, es algo que para mí es algo y para otros es otra cosa.

Lo demás que hacía era tan monótono, que mi cerebro estaba tan acostumbrado de tanto hacerlo que sin darme cuenta ya estaba caminando a la entrada de la universidad.

Estudiaba litera y gramática.

Amaba eso de escribir, estaba muy ilusionada con poder escribir un libro y que todo el mundo lo pudiese leer. El sueño de todos los escritores y escritoras que pasan la mitad de su vida con la cabeza dentro de una portátil o un cuaderno.

Este era de esos días donde, cambiaba mi forma de pensar y actuar. Pensaba que era lo que estaba pasando últimamente con los que me rodean; y dejar de imaginarme cosas -Por primera vez en mucho tiempo- junto a alguien que me amara como soy.

Era de esos momentos, donde podía ver lo ignorante que era con eso de las historias de amor, cuando decides cambiar tu rol de "la chica estúpida que espera una estúpida historia de amor".

Di media vuelta y caminé hacía el baño.

Al entrar a este, me apoye en el lavamanos. Cuando alcé mi vista y me miré al espejo.

Me veía horrible... ojos rojos, mi piel más pálida de lo normal y ahora iba a llorar.

-Shun Pei, clámate. -Busque a alentarme un poco más.

Vi algo fuera de lo normal, en un rincón había unos retretes típicos del baño de chicos.

¡Mierda!

-Creo que te equivocaste de baño. -Hablo un chico, que acaba de entrar al baño.

Y explote, comencé a llorar como si de eso dependiera mi vida, sentí su mano sobre mi hombro. Y eso por primera vez en mi vida me reconforto.

Odiaba que alguien me viese llorando.

-¿Te sientes bien? -El chico me pregunto algo preocupado.

-Si... -Acerque la manga de mi blusa para secarme las lágrimas, cuando ya estaba cerca de mi rostro, la mano del chico no permitió lo que ya tenía previsto.

-No hagas eso, tu piel se ve que es muy sensible. Te podrías lastimar.

Asentí, las palabras no salían de mi boca, me mordí el lado derecho de mi labio inferior, sentí sus manos en mi cintura y pase las mías sobre sus hombros y llore en su hombro.

Olía a menta, su cabello castaño oscuro, y su piercing en su oreja.

Debe tener rasgos de modelo, ni siquiera lo pude ver bien realmente.

-Sera más divertido si estoy contigo. -James se comenzó a reír. -¿No hay problemas con eso de nuestra clase de amistad con lo que paso con tu "amiga"? -quiso saber aquel chico, creo que en fondo no quería que todo esto terminara.

-Claro que no... ¡Ay! James crees que esa chica nos va a separar así de fácil. -Intento sonreír, pero una tormenta de tristeza comienza a obligar a todos los animalitos que viven mi panza que se escondan.

-Ven. -Aquel chico toma mi muñeca y me sienta en una banca de madera y deja la moto cerca de nosotros. -¿Qué tiene mi pequeña Musa?

-Ángel, ¿verdad que yo no tuve la culpa? -Mi voz se quiebra y mis ojos se llenan de lágrimas, el dolor y el sufrimiento dentro de mi comenzaba a evaporarse. Pase mis manos por el brazo izquierdo de James, mi cabeza se encontraba en su hombro. Mientras el acariciaba mi cabello.

-¿Quién dijo eso? Sabes que tu tuviste nada que ver con eso ¿verdad?

-Es que mi padre dijo que eran cosas de chicas, hasta me trato de puta...

-¿Puedo?

Lo mire algo extrañada, ¿hacer qué?

-Abrazarte, ahora si voy a pedir permiso para hacerlo.

-Muchas gracias...

-No hay de qué.

El paso su mano por mis hombros, y al salir por la puerta.

Como era hora de clase, el pasillo estaba vacío y eso lo agradecí bastante.

-Me iré primero. -Mire al suelo en señal de despedida, apreté mi bolso control mi cuerpo he intente acelerar mi paso hacía mi próxima clase.

«SHUUUUN PEIII ¿Estás loca?» Me grito un vocecita en mi cabeza.

Si, estaba loca, de remate.

Cuando me senté en una de las mesas, y por primera vez no me podía concentrar.

No por la tontería de pensar en su hermoso pearcing en su labio. Sino la forma en que nos conocimos, su forma de actuar tan inesperada.

Leí el libro traducido al coreano de: 100 Años De Soledad de Gabriel García Márquez.

Era un libro muy inspirador, amaba leer este tipo de libros.

-Bueno muchachos, espero para dentro de tres días una reseña completa del libro..., nos vemos pronto.

Cuando estaba caminado hacía la cafetería, mis piernas comenzaron a temblar, el solo pensar en volver a verlo me hacía querer que la tierra me tragase y me escupiese en las playas de Miami.

Volver a ver como juega con su pearcing, y escuchar como mi voz interna me grita lo tonta que soy por no tomarme el tiempo de conocerlo.

Cuando estoy en las dos entradas del baño: Baño de hombres, baño de mujeres.

Me cercioro que, si entre al que es, al de chicas.

Cuando entro me acerco a el espejo y saco mi cosmetiquera de mi bolso, saco mi labia rojo cereza, que casualmente lo amo.

-¿Viste con quien estaba sentada la rarita de Literatura?

-¡Si! -Alzo fuertemente su voz. -Con James, ¡Mi James!

-Es una moquita muerta.

-Lo sabía, tenía cara de zorra.

Termine de retocarme el labial y el delineador.

Cuando ellas salen del cubículo del baño, empalidecen.

-¿Mas zorras no serán ustedes? -Espeto algo enojada más de lo normal. -Amigas, píntense una vida y vívanla. -A continuación, salí del baño, la caja de pandora.

Era la primera vez que me enojaba porque alguien me llamara Zorra o Mosquita muerta.

¿Oh, era porque por fin había entablado una relación amistosa con un chico que se dice llamar mi acosador?

Cuando llego a mi siguiente clase, esta vez estaba un poco más relajada.

De hecho, agradecía no estudiar lo mismo que James, por que verlo es un peligro para mis mejillas y el mariposario en mi estómago.

-La gramática es: el estudio de las reglas y principios que gobiernan el uso de las lenguas y la organización de las palabras dentro de unas oraciones y otro tipo de constituyentes sintácticos

Ahora tenía un dolor inmenso en las mejillas, por reírme tanto.

Cuando por fin podía irme a mi casa, camine a la parada de buses, saque mi celular de mi bolso, y conecte mis diademas comencé a escuchar I Need You de BTS.

Cuando llego el auto bus me subí a este y pasé mi tarjeta para pagar. Y me senté en la ventana.

A la segunda estación, la cual era la que me quedaba a cerca de mi casa, me baje en aquella estación sin antes agradecerle al conductor.

Cuando puse la clave de mi casa y la cerré detrás de mí, recibí como respuesta el aire helado del aire acondicionado.

-Mami, ya llegué.

-Bienvenida, estoy aquí en la cocina.

-Okey, ya voy.

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