Cameron Rowling con solo veintinueve años, ha construido un imperio que lo sitúa en la cima de los hombres más ricos y poderosos del país. Es abogado, pero tiene una empresa que crea aplicaciones y desarrolla inteligencia artificial. Trabaja no menos de quince horas al día, es sumamente estricto en su horario el cual fue cuidadosamente elaborado y comprende sus ciclos de sueño, tiempo de entrenamiento, alimentación, traslado y actividades laborales.
No admite cambios sin previo aviso, no hay distracciones de ningún tipo, tiene cientos de empleados, pero es obsesivo del orden y el control, por lo tanto, siempre está en la oficina asegurándose de que todo esté funcionando eficientemente.
Su abuelo fallecido desde hace tres años, Otto Rowling, le dejó una cuantiosa herencia que incluye hoteles y restaurantes de lujo aumentando su fortuna descomunalmente. Su abuelo hizo su testamento pasando por alto el hecho de que tenía dos hijos, por lo que, de acuerdo a su voluntad, Cameron es el único heredero, ya que su propio padre no heredó porque se casó con la hija de su rival en los negocios de toda la vida, según vociferaba su abuelo incansablemente y a su tío también lo sacó del testamento porque se hizo Diseñador de Interiores y eso era una vergüenza para su apellido, así que el hermano de su padre ha usado un seudónimo por mucho tiempo.
El caso curioso es que el testamento tiene una cláusula especificando que, si a los treinta años Cameron no se ha casado y está sin descendencia, los hoteles y restaurantes pasarán a manos de su joven viuda a quien solo le quedó asignada una modesta pensión hasta que vuelva a contraer matrimonio, el abuelo no le heredó nada más a menos que su nieto no se case ni tenga al menos un hijo. Faltan seis meses para que se venza el plazo, porque el 02 de enero Cameron cumplirá treinta años.
Brad, su asistente y amigo, entró con los ojos desorbitados a la oficina de Cameron, era el único de sus empleados con la confianza suficiente para entrar sin tocar. Cameron levantó la vista del documento que tenía en su mano y alzando una ceja lo miró interrogante.
–Tu abuelastra está anunciando con bombos y platillos que a partir del 03 de enero del próximo año será la dueña de la cadena de Hoteles Rowling y de los Restaurantes Rowfood.
–¿Podrías no decirle así? Es la viuda de mi abuelo, eso es todo.
–¿Qué podemos hacer al respecto?
–¿Dónde lo anunció?
–En un programa de entrevistas matutino.
Sonó el teléfono de la oficina y Brad respondió:
–Dime Susan –le solicitó a la secretaria.
–La señora de Otto Rowling solicita al señor Rowling.
–Un momento –y tapando la bocina dice– Cameron, la viuda de tu abuelo quiere verte.
Cameron puso los ojos en blanco, tomó una bocanada de aire y asintió, permitiendo que entrara, odiaba las interrupciones, aborrecía hablar si no era algo lo suficientemente interesante, su cerebro trabajaba a mil por hora y esas banalidades lo incomodaban al desviarlo de su plan del día.
Tocaron a la puerta y Brad fue a abrir para permitirle la entrada a la viuda del abuelo de Cameron, después lo miró y este imperceptiblemente le hizo seña de que saliera.
–Buenos días Cameron.
–Buenos días Sharon.
–Vine para arreglar las cosas entre nosotros y evitarnos una inútil espera que ya sabemos cómo terminará.
–¿Puedes hablar sin tantos rodeos?
–En seis meses no estarás casado y mucho menos con hijos propios, así que te propongo que me cedas de una vez los hoteles y los restaurantes, porque tengo un proyecto que debo poner en práctica antes de la temporada navideña.
–No me gusta perder el tiempo Sharon y al venir aquí con semejante estupidez, es justo lo que estás haciendo conmigo. Por favor cierra la puerta al salir.
–Eres terco. ¿Qué más da ahora o el 02 de enero? Han pasado tres años, sabías de esa condición desde que se leyó el testamento, entonces, si en este tiempo no has tenido ni una novia, es imposible que te cases en los meses que te quedan.
Cameron no le respondió, solo la miró fríamente, se puso de pie y rodeó su escritorio, la tomó por un brazo sin violencia, pero con firmeza y la condujo hasta la puerta, abrió, la llevó hasta fuera de la oficina, la soltó y se regresó adentro cerrando de un sonoro portazo. Al volver a sentarse detrás de su escritorio se presionó el puente de la nariz con los dedos índice y pulgar de su mano izquierda, hacía eso para aliviar el estrés, así lo encontró Brad que entró diciendo:
–¿Qué sucedió?
Cameron se quedó pensando unos minutos, pero luego le dijo:
–Tráeme los expedientes de las últimas diez chicas con las que he estado.
–Enseguida –respondió– y se adentró en una especie de bóveda que había en una zona de la oficina, allí tenía muchos cajones de diferentes tamaños, de uno de ellos Brad extrajo la cantidad de carpetas solicitadas, se las entregó a Cameron y este dijo:
–Aquí debe haber alguien que pueda estar disponible para hacer un contrato de matrimonio por un año, ese es tiempo suficiente para casarnos, tener un hijo y divorciarnos, me va a costar una pequeña fortuna, pero no pierdo ni los hoteles ni los restaurantes. Dile a Nelson que profundice y actualice la investigación de estas mujeres antes de comenzar a entrevistarlas y que lo quiero urgentemente, necesitaré exámenes médicos y psicológicos de las preseleccionadas, así como su silencio, ese debería ser un contrato adicional.
–Tal vez esté de más mi observación, pero estas diez chicas son prostitutas.
–Sí, pero es una agencia muy exclusiva, así que adicionalmente son cultas, educadas, con entorno familiar y profesionales universitarias, si revisas encontrarás graduadas en medicina, derecho, ingeniería, biología marina, zoología, diseño, música, artes escénicas, literatura y arquitectura. De todos modos, tendrá que comprometerse a dejar esa actividad adicional y retirarse totalmente de la agencia de acompañantes, será la madre de mi hijo y aunque no estoy buscando a la Virgen María para el Niño Jesús, igual tendrá que guardar la mejor apariencia.
–Asombroso, entonces yo me encargo, pero no me has comentado que te dijo la viuda.
–Quiere que le ceda de una vez la cadena de hoteles y los restaurantes porque, según ella, en seis meses no estaré casado ni con hijos. Pues, para enero tendré una esposa y estará felizmente embarazada de mi hijo.
Brad aún lo miraba confuso ante algunas decisiones que tomaba, aunque siempre las cosas resultaban como él quería. Salió con las carpetas para cumplir con su encargo.
A las doce en punto llegó su servicio de comida y el mesero pasó a la zona privada de su oficina, donde había un área de comedor que tenía una mesa para cuatro personas y una sala de estar con un cómodo sofá de cuero y dos butacas del mismo material, a un costado una barra con tres taburetes altos, había un sifón de cerveza con dos picos, enfriador de vinos y varias botellas de diversos licores, pasando esa área había una puerta que daba acceso a una alcoba con una cama muy amplia y al final un gran baño con tina de hidromasaje, ducha, sauna y dos lavabos.
Cameron entró y ya su almuerzo estaba dispuesto en la mesa, agradeció con un gesto y se sentó a comer. Tenía un chef privado que se encargaba de la comida diaria que consumía en la oficina y que conocía perfectamente sus gustos y manías, porque tenía unas cuantas, sobre el color de los vegetales, el punto de cocción de la carne, la temperatura y la presentación de la comida.
La visita no le afectó el apetito no obstante su cabeza no dejaba de rondar en ella, esa mujer era impertinente, ambiciosa y sin escrúpulos, ya que al verse fuera del testamento un día se apareció en su oficina con la intención de seducirlo, vestía un abrigo y debajo del mismo estaba totalmente desnuda, confiaba en que la visión de su cuerpo haría flaquear a Cameron y conseguiría parte de la herencia, pero no logró ninguna reacción favorable de su parte, por el contrario, él llamó a sus guardias de seguridad y pidió que la escoltaran hasta la calle. La volvió a ver en el primer aniversario de la muerte de su abuelo y así sucesivamente por dos años más hasta hoy, definitivamente esa mujer no tenía límites ni vergüenza.
No sabía en qué estaba pensando su abuelo al casarse a los ochenta años con una mujer cuarenta y cinco años más joven y que obviamente no lo amaba porque había sido la cuidadora de su abuela por escasos cuatro meses antes de su lamentable fallecimiento y solamente transcurrieron tres meses más cuando invitó a la familia a la celebración de su matrimonio, pero siempre había sido un hombre muy particular, rechazó a sus dos hijos, sin embargo adoraba a su nieto a quien todo el tiempo rodeó de lujos, pagando su educación en una excelente universidad y adicionalmente mantuvo en todo momento una cuenta a su nombre donde le asignaba una generosa cantidad de dinero mensualmente.
Terminó su hora de almuerzo y culminaron sus pensamientos sobre su abuelo, luego de asearse regresó a su oficina y se sumergió en el trabajo, asumió el compromiso de crear una aplicación nueva y personalizada para un jeque árabe propietario de varios casinos que necesitaba tecnología de punta en seguridad, debido a lo que le estaba cobrando por ese trabajo este debía ser perfecto y él personalmente lo estaba supervisando en cada detalle. Tenía un equipo de trabajo excelente y los mantenía entrenados con los últimos avances, no escatimaba en recursos para enviarlos a cualquier parte del mundo donde pudieran ampliar sus conocimientos y habilidades, eran muy jóvenes, les pagaba tres veces más que en cualquier otro lugar y sus contratos de confidencialidad eran blindados; toda esa dinámica con su personal le garantizaba resultados exitosos en cada proyecto.
Se fue al área de diseño para trabajar desde allí, a su paso iba recolectando miradas femeninas, todas las solteras y algunas casadas, suspiraban quedamente al paso de esos ciento ochenta y siete centímetros de músculos, atractivo pecaminoso y hermosura masculina, su cuerpo atlético estaba muy bien trabajado por el ejercicio diario, su abundante cabello color castaño de un largo medio le cubría la nuca y por eso también muchas veces tenía mechones sobre su blanca frente, sus cejas gruesas y definidas acompañaban a un par de esferas verdes que cambiaban de claro a oscuro dependiendo de su estado de ánimo, su nariz estaba muy bien esculpida, sus labios siempre en línea recta porque no sonreía con facilidad, su barba tipo completa media, parecía de una semana y así le gustaba mantenerla, elegante, sobrio y atractivo, al caminar dejaba una estela perfumada tras de sí.
Eran las siete de la noche cuando volvió a su oficina y al llegar a su piso la secretaria le entregó un sobre, en ese momento se encontró con Brad quien venía con un sobre muy similar al suyo en sus manos.
–¿Ya lo abriste? –preguntó Cameron mostrándole su sobre a Brad.
–Sí, es una invitación muy especial, la preparatoria quiere homenajearte.
–¿A mí?, ¿por qué?
–Por ser el más, por no decir el único –agregó–, exitoso de todos los integrantes de nuestra promoción.
–¡Por favor!, no me gustan esos eventos.
–Averiguaré si puedo excusarte.
–Si puedes no, ¡hazlo!, no quiero ir.
***
Charlotte Wood, desde antes de terminar su carrera de diseño tenía trazado un plan que llevó a cabo tal como lo había ideado, a sus veintiocho años tenía una firma reconocida y exitosa bajo la cual diseñaba calzados para damas, caballeros y niños, además de bolsos, carteras, billeteras, portafolios y cinturones. Particularmente hermosa con una estatura de 1,75 metros que la convertían en una esbelta y elegante mujer con una larga cabellera, ojos marrones, nariz pequeña sobre labios llenos que siempre estaban desplegados en una sonrisa. Ese día caminaba lentamente deteniéndose en cada uno de los puestos de la sala de diseñadores, hacía pequeños ajustes para darles un toque a los dibujos y así ponerles su sello. Faltaban dos meses para la presentación de su nueva línea, pero la presión y el estrés que la agobiaban hacían suponer que faltaban dos semanas o peor, dos horas.
El taller estaba en plena producción, el último desfile había sido un éxito y fue su primera oportunidad de exportar sus productos, después de colocarlos en las más grandes y lujosas tiendas de las principales ciudades del país.
Se dirigía a su oficina cuando fue interceptada por su asistente Allison, quien señalándole los dos sobres que sostenía en su mano le dijo:
–La preparatoria prepara un reencuentro, dice que en homenaje a Cameron Rowling. ¿No era uno de tus amigos?
–¡Sí, Cami!, pero ¿por qué van a homenajearlo?
–Amiga, ¿en serio?, tienes que salir de aquí o al menos ver las redes, es uno de los hombres más de todo en este país.
–¿Cómo es eso de más de todo?
–Es guapísimo, rico, guapísimo, importante, guapísimo, poderoso, guapísimo, todo un magnate, de esos que chasquean los dedos y tienen lo que deseen.
–¡Qué barbaridad Allison!, ¿te oíste decir guapísimo varias veces? –exclamó Charlotte–, pero no sabía que ahora era así, en realidad no sé de él desde poco después de nuestra graduación.
–Ahora sabes. ¿Iremos?, es en dos semanas.
–¿Con la cantidad de trabajo pendiente?, ni hablar, si quieres ve tú.
–No quiero ir sola, me da miedo que mi ex esté allí.
–Razón de más para no ir.
Brad se comunicó con el comité organizador del evento en la preparatoria, excusó a Cameron y ofreció un jugoso donativo a su nombre. Aceptaron gustosos el donativo, pero al saber que trabajaba con él le suplicaron que lo convenciera de asistir, aunque no les prometió nada se sintió comprometido a intentar una vez más, entonces se le ocurrió un argumento que tal vez podría funcionar y fue a decírselo:
–¿Tienes cinco minutos? –preguntó Brad, entrando a la oficina y sentándose frente a Cameron.
–En realidad no –respondió–, pero conociéndote vas a hablar de todas formas, ¿verdad?
–Estaba pensando en que tal vez, repito, tal vez, entre tus excompañeras de preparatoria encuentres alguna chica sin mucho éxito a quien le resulte atractiva la idea de casarse contigo y darte un hijo.
–¿Una chica sin mucho éxito?, entonces a ti te parece una brillante idea que yo me case con una fracasada y que tenga un hijo con ella.
–Bueno tú estás pensando en una prostituta para lo mismo.
–Y te demostré que son mujeres muy preparadas, el fracaso no está presente en sus vidas, ser damas de compañía es su elección.
–Bueno, pero la mía es una oferta tentadora y muy rentable a futuro, ¿no crees?
Cameron lo oía y le respondía sin levantar la vista de los papeles que revisaba y firmaba, se detuvo un momento porque la idea no le pareció tan descabellada, solo que implicaba su asistencia a ese homenaje y no le daba la gana de ir a exponerse ante un montón de conocidos lejanos.
–Brad, confieso que no es mala tu idea, pero significa que debería ir a ese evento. Si quieres vas tú y selecciona a una o varias a ver qué pasa.
–Para serte franco, yo tampoco estoy emocionado con ese reencuentro, solo que estaba repasando mentalmente a los conocidos y a la única que me gustaría volver a ver es a Char.
Cameron se tensó al oír ese diminutivo "Char" y su mente retrocedió hasta un tiempo atrás: [La primera chica que besó, un beso interrumpido gracias al hombre que estaba sentado frente a él, pero que no olvidó en todos estos años. Sí, tuvo una novia en la universidad durante los primeros dos años de carrera, en unas vacaciones ella fue a despedirlo a su dormitorio, pero él estaba retrasado para llegar a tiempo a su vuelo, así que le dio un beso rápido y salió disculpándose, en la premura olvidó su boleto sobre la cama, al darse cuenta le solicitó al taxista devolverse y esperarlo para retomar camino al aeropuerto, al entrar se encontró a su chica cabalgando a su compañero de cuarto a quien creía su mejor amigo, su expresión se endureció, tomó el boleto y salió haciendo oídos sordos a los llamados de ambos.
Al regreso de esas vacaciones solicitó un dormitorio individual pagando la diferencia y no le permitió a la chica darle ninguna explicación porque consideraba que no la había, se concentró en sus estudios y terminó como el más destacado de su grupo. El resto de las mujeres en su vida han sido y son temporales, no tiene tiempo para una relación, él siempre selecciona de un servicio específico que garantiza discreción y sanidad, llama, la recibe allí en la oficina y le paga, no besa a ninguna y la olvida apenas cruza la puerta saliendo.]
–¿Has sabido de Charlotte? –preguntó curioso, una vez que su mente volvió al presente.
–Amigo, es muy exitosa, tiene una línea de zapatos y bolsos, carísimos, por cierto.
–Lástima que tú y yo estemos muy ocupados con la nueva aplicación, ¿verdad?
***
Por su parte Charlotte se perdió en sus pensamientos cuando quedó sola en su oficina: [Recordaba a Cameron o mejor dicho recordaba el beso de Cameron mientras bailaban una canción interpretada por Frankie Valli, I've Got you under my skin, fue su primer beso, nunca ningún chico había intentado besarla porque durante toda la preparatoria escondió su femineidad. Cameron y Brad fueron sus mejores amigos en la preparatoria y ella siempre se vistió como un chico y sus dos amigos no la veían como mujer, era uno más de ellos, hasta que en el baile de graduación Cameron la besó, Brad los vio, los interrumpió y se burló de ambos haciendo que se separaran y en los pocos días siguientes al baile, en los que se vieron antes de irse a estudiar cada uno por su lado, no se volvió a mencionar ese momento.
En la universidad besó a unos cuantos, pero no pasaba de segunda base porque ninguno le hacía sentir nada, la dejaban seca, sin emoción alguna, solo una vez se sintió seriamente atraída por unos ojos verdes de muerte lenta, pero en la tercera cita le dijo que era libanés y le listó todas las condiciones que debía cumplir, con cada una que mencionaba el chico, Charlotte retrocedía un paso mentalmente, así que por mucho que le gustaran sus labios, su lengua y que era el único hasta el momento que le había mojado las bragas, se alejó de él lo más pronto que pudo, explicándole amablemente que no podría acostumbrarse a su cultura jamás.]
Así que sintió curiosidad y buscó a Cameron en las redes y ¡GUAU!, el hombre está súper recontra bueno, de chico era guapo y las chicas le pagaban a ella para que le entregara mensajes porque siempre estaba con él, pero ahora se había superado en guapura. De pronto pensó: "¿Y si me organizo un poco y asisto al reencuentro?"
Cuando Allison entró a la oficina de Charlotte con las acostumbradas dos tazas de café, esta le anunció que irían al reencuentro, por lo que podía hacer los arreglos para adquirir los boletos de avión, conseguir hospedaje en un lugar con camas decentes por una noche y alquilar un auto con chofer para su traslado en el pueblo, sería ir, saludar y venir.
***
Cameron tuvo la imagen de Charlotte en su mente un buen rato, sonrió al recordarla con sus jeans y camisas holgadas, andaba siempre con ellos y parecía un chico más, además siempre le hacía de mensajera a las chicas que le enviaban notas y tarjetas, luego revivió el momento en que entró al baile de graduación vestida de chica y el quedó impactado con lo linda que se veía, ese día en que no se pudo resistir y la besó mientras bailaban una canción muy lenta que puso el DJ, cerró los ojos y recordó la canción "I've Got you under my skin". La buscó en redes y ¡VAYA! Estaba preciosa, su mente le dijo: "¿Y si haces un poco de tiempo y asistes a tu homenaje?"
Al poco rato, le anunció a Brad que irían al homenaje, le pidió que hiciera todos los arreglos pertinentes para que su avión estuviera listo para el viaje, Se hospedarían en su hotel, pero le sugirió que avisara para que no hubiera sorpresas, además solicitó que tuvieran disponible un auto con chofer para trasladarse.