Hola, mucho gusto.
Notifico, esa novela es completamente mi imaginación, nada que tenga que ver con la realidad. Si algo le parece, conocido es pura considencia. Todos los personajes y actos son todo una fantasía y producto de mis imaginaciones. Espero que esta novela se a de su agrado y le guste. Yo daré lo mejor de mí para hacer que toda se cumpla. Feliz día.
_ "Tienes que escucharme Ángelo, no soy culpable"
_ Suéltame ahora, Nadin tus súplicas no te ayudarán en nada, eres la única que estuvo a su lado cuando murió que hacia esta pistola en tu mano. ¿Dime por qué la mataste?
_ Yo no fui, cuando desperté me encontré al lado de ella, bañado de sangre en el piso. Yo no fui. Tienes que creerme¿Dime por qué mataría a propia hermana?, somos hermana jurada. ¡Tienes que creerme Ángelo, tú más que nadie sabe que no soy capaz de ello!
_ Ahora no te conozco Nadin, eres capaz de todo, sabías que yo y ella estábamos junto aun así me declaraste tu amor. Dime ¿la mastate pensando que eso te acercaría a mí? ¿Pensante que matándola tendrías mi amor, solo para ti?
Las lágrimas corrían por sus mejillas sin parar, Ángelo hablaba sin piedad, y con la cara llena de furia y enojo. Ella solo pedía que la escucharan, que le dieran la oportunidad de ser escuchada, este crimen no fue su culpa. Una bala perdida no fue nunca su intención. La estaba protegiendo su sangrado no le importo a nadie solo la muerte de Amanda.
_ No, así no fue, no tienes que mezclar mi amor por ti con la muerte de Amanda, yo no la mate.
_ ¿Dime Nadin quien fue? ¿Cómo fue que estás aún viva y ella muerta? Explícame eso.
Esas palabras le clavaron hasta el último aliento, el deseo que ella estuviera muerta no Amanda. Amanda la hija querida de todos, la chica dulce y tímida. La que la propia familia de Nadin querían más por su fuerte color de ojos azules zafiro egipcio. Por su linaje azul era la más querida de todas. Cuando Nadin, despertó la encontró a su lado muerta. Ella recibió una bala en el brazo nadie noto su sangrado solo la culpa que le echaron de ser la asesina de Amanda.
_ Nadin, espero que responde ante los jueces por tu crimen."Asesina"
_ No, no soy culpable, yo nunca fui culpable.
_ Eso lo veremos.
Le dijo Ángelo al mirarla directamente a la cara, aun estando enojado lucia hermoso, con las cejas fruncía lucia su espectacular mandíbula cuadrada, bajo la lluvia estaba mojado al igual que yo, bajo ese traje echo a la medida. El logo de Cristian Dior en la remangada lucia espectacular. Pero no me alababa por mis ojos brillosos verde intenso peridoto. Tengo los ojos más bellos de todo el universo, verde peridoto, con un toque de esmeralda. Me decía la rencanada de Kaia la última diosa. Nunca dude de ello. En mí siempre gobernaba alguien que no era yo.
Frente a Don Clindi, él me miraba con rabia. No había manera de poder hacer que las cosas fuera mejor, el cadáver de Amanda estaba postrada sobre la camilla, unos paramédicos estaban con ella. No había manera de salvarla. Ya estaba muerta cuando nos encontraron. No soy culpable juro no lo soy. Nunca le haría daño a mi hermana jurada nunca.
_ ¿Dime Nadin, no vas a confesar? _ Mientras Don Clindi la miraba fijamente a los ojos.
_ Tío, Clindi no fui yo. Tienes que creerme, no fui yo.
_ ¿Habla quien fue? ¿Quién mato a la hija de mi mejor amigo?
_ Tío, Clindi, cuando desperté ella estaba sobre mí. La moví y no respondía. Tío tienes que creerme yo no fui.
_ ¿Dime que es esto, como es que estuvo contigo en la escena del crimen?
_ No, la llevé al muelle, ella me llamo cuando estaba en el muelle. Solo íbamos de curiosa por las nuevas llegadas de los Bix androide.
_ Deja de mentir _ grito Ángelo.
_ ¿por qué dices que miento? ¿No estuviste? ¿Por qué me culpas ami?
_ Padre, madre tienen que creerme. Yo no fui, no soy culpable no la mate.
_ Explica hija mia, que hacías en el muelle usted solas en un lugar remoto, Y lleno de peligro. _ dijo la madre de Nadin.
_¿Madre, no me crees verdad? ¿Crees que la mate? Y ¿por qué haría tal cosa?
_ Hija, mia si no te explicas no puedo salvarte. _ dijo el padre de Nadin
_ ¿Padre tú tampoco me crees.? ¿Esmeralda tú tampoco no me crees?
Los ojos de Nadin se llenaron de agua, bajo la luz verde de sus ojos, sus lágrimas eran iluminadas, con un destello. Nadie estaba dispuesto a creerle, hasta su propia familia no estaba dispuesta a creerle. Su mundo su todo se había naufragado. Su inocencia estuve más nublada que el mismo inframundo. Todos la miraban como su fuera un bicho raro. Mientras llora sus ojos brillaban mucho más con cada gota de lágrima que dejaba caer.
Desde su nacimiento me decían bicho raro, por sus ojos verde peridoto, un verde que solo lucia en los animales reptilianos y algunas aves. Amanda era una chica muy querida era muy popular por sus ojos azules zafiro. Cabello negro largo. Era la única que aceptaba ser mi amiga. En la universidad en la segundaria gané popularidad por juntarme por ella, y otros que comenzaron a gustar de mi rareza. Pero en mis ojos solo estaba una persona. Ángelo Clindi, el hijo de uno de los hombres más poderoso de todo el mundo. Su dinero podía comprar quien fuera, desaparecía a quien se le antojaba.
Mi familia estaba detrás de ellos, somos los segundo más abundante del mundo. Sin embargo nada de eso no servía si no podían salvar a su hija. Amanda Stimfer, la hija de un empresario famoso. El padrino de Ángelo. Le entrego a su única hija querida, no solo por ser la chica bella y con rasgo de una diosa zorro púrpura.
La chica que todo aman y todo quien ser parte de su circuló. Aunque yo tenía todo el dinero del mundo no podía, ni siquiera salvar mi pellejo de un crimen que no cometí. Para el colmo toda mi familia creer que fui yo quien cometió el acto. Como puedo yo declarar mi inocencia. Únicamente yo y la muerta Amanda sabe como todo paso allí. So lo yo y ella podríamos decir la verdad. Solamente ella podría salvarme de esta.
Mis padres estuvieron allí, vieron como me trataron. Me culparon de algo que no cometí. No trataron de defenderme.
_ ¡Tío, Clindi no lo hice! ¡Por favor créame! ¡No lo hice!
_ Quisiera salvarte Nadin, pero no me dejas opción hasta que no confesas la verdad, no sabré como salvarte.
_ Estoy diciendo la verdad. Padre, madre es la verdad. Hermana mírame sabes bien que nunca haría lago así. ¿Por qué no me creen?
Esmeralda su hermana, le toma la barbilla bruscamente. Mirándola fijante enterrando en ella sus palabras sin aliento. Sus venenos letales.
_ Querida hermana tu tiempo aquí termino, tu reinado ha concluido.
Cuando escuchó eso, ella supo que no había remedio. No importa lo que ella diga la culparan. Su hermana le dice que «su tiempo ha culminado» y Ángelo le dijo ¿por qué es ella quien sigue viva? Sus padres no hacían nada para salvarla. No tenía fuerza para luchar más, no tenía más voz, estaba roca de tanto llorar y suplicar a que la escuchen. Nadie estuvo dispuesto a creer que es inocente. No había remedio, no tenía caso luchar más con ellos.
Don Clindi levanto la mano, unos policías la tomaron de brazos, como si fuera una basura sin importancia. La arrastraron fuera. Nadin ante de salir miro fijamente la cara de Ángelo, quien la miraba saliendo del lugar. El lugar que ella pisaría por última vez. No se despidió. Tal como ellos hicieron con ella. Su hermana sostenía una mirada más de sospechosa. Nadin se grabó la cara de sus padres al salir, y uno en particular el de Din Clindi y Ángelo.
Fue tirada, en la parte trasera del coche, y la cerraron. A pasos de unos momentos llegamos en una comisaria. Me encerraron de inmediato que llegue. Había otras chicas en la prisión en la celda donde estuve había algunas otras me miraban raro. No les preste atención porque no estaba de humor para hacer de peor en la que estoy.
No podía crees que la abandonaron así, en las personas que siempre tuvo confianza la dejaron sola a su suerte. Su padre y madre estuvieron allí. Simplemente decidieron no intervenir en esto. Ellos también la acusaron. En su cabeza se repetía las balas que sonaban en las varillas en el muelle. No había tiempo de ver quienes disparaban porque era una lluvia de balas.
Cada vez que intenta recordar cada fragmento de lo que paso, un fuerte dolo de cabeza la cubría. Se enfadaba y empezaba llorar más y más. La noche fue eterna. En la Manama una policía mujer, la agarro por el moño bruscamente para que despertara.
_ Aún tienes deseos de dormir, «Asesina»
_ ¡No soy una asesina!, no mate a nadie.
_ Espero que puedas seguir diciendo eso, frente al juez.
_ No soy una asesina.
Se repetía esa palabra constantemente, «No soy una asesina» «No soy una asesina» Después de un momento le tiraron, una ropa para que se cambiara. Miro la policía. Y le pregunto si eso significaba su libertad.
_ Iras a la corte niña, con tanto dinero aun así no te puedes salvar. Pero por lo que yo veo, tú no le importas a tu familia.
Escuchando esas palabras, muy lastimosa no respondió. Un río de lágrimas empezaron a brotar su sus ojos hundidos apagados como un bombillo sin energía. Las cosas se habían salido de lugar, ni siquiera tenía un abogado. No solo estaba a su suerte, estaba completamente abandonada.
Después de cambiarse, amarró su cabello de una sola cola, aun en este último momento donde podía ver la cara de las que los rodearon durante tanto tiempo. Que la dejaron sola, como una persona que nunca existió. Una mujer, toco la varilla de su celda.
_ ¿Estas lista, Nadin Stomcling?
Ella la miro segundo ante de responder, esa llamada de esa mujer, significaba una sola cosa. Su momento había llegado. Había llegado el momento de que le dicten el veredicto final, sin que supieran nada. Sin que supieran la verdad. Sin tener la oportunidad de expresar lo que paso esa noche.
La reja se abrió en dos, ella salió, no bajo la cabeza, no era culpable. Y agarraría esta misma palabra hasta el final. Era un Stomcling, y un Stomcling nunca bajaba la cabeza, aun frente a la muerte mandria la cabeza en alto. Eso es lo que ella aún creía. Que era un Stomcling aun.
Cuando llegaron a la puerta principal se abrió y pudo ver una luz blanca que opacaba su mirada, tras estar una noche y un día encerrado, no tenía noción del día. Y era caluroso y enfriado. No sabía absolutamente nada. No la esposaron, alguien la guio hasta su asiento. Mientras pasaba por el pasillo, pudo ver la cara de su padre, su madre, su hermana y algunos amigos. ¿Será que ellos alguna vez lo fueron? ¿Será que esos padres alguna vez lo fueron?
La cara de Ángelo, no enmarcaba nada de compasión, tenía las cejas fruncía, y una mirada penetrante que decían claramente su determinación. No estaba dispuesto a escuchar, tampoco estaba dispuesto a acertar el hecho de que ella aún estaba viva, y no su amada Amanda. Todas las miradas centraron ella. Estaba acostumbrada a ser el centro de atención. Estaba acostumbrada a ser mirada, o ignorada. Solo por ser un Stomcling. Todo les temía a un Stomcling por ser los segundo más poderosos. Eso es lo que al menos creía ella.
Fielmente confiada en sí misma. Nunca, nunca diría algo que la incriminaría. No daría acierto a ser inclinada injustamente. No dejaría que la culparan por algo que ella no cometió. El juez entra. Octavio sprikler, un juez de suprema corte. Claro que es lo que los Clindi no podían comprar. Aun viendo que estaba condenada seguía firmemente de pie, no bajaría la cabeza. No podía admitir que es culpable. Ella no fue la que lo mato.
No tenía quien la representara, ella sería su propia abogada. No tenía quien luchar por ella. Estaba sola. Y tenía que luchar para salir de esta jaula de leones. Inicio la sección de pregunta. Todo lo que ella respondía, la culpa le recaía encima. No tenía un abogado ella era su propio abogado. Como están estos leones listos para devorar a un simple oveja tenía que mantener una postura firme.
Algo con la que mantenerse de pie. Y aun firme ante esta tormenta.
_ Nadin Stomcling te declaras culpable, por el asesinato a sangre fría de tu acompañante en el muelle. La fallecida Amanda que en paz descanse.
_ ¡No!
Y todo en el público, comenzaron a murmurar. «Ella se declaró inocente» «Ella no acepta su culpa»Que sabían ellos, como es que la culpan sin saber la historia realmente. Como pudieron ellos culparla por algo que no hizo. ¿Qué derechos tenían ellos?
_ Todas las evidencia, recaen sobre usted, señorita aún quiere negarlo.
_ ¿Cuáles evidencia, si señoría?
_ El arma, las llamadas telefónicas.
_ Esa arma no es mia.
_ Señorita, su caso es tan complicado que nadie la acepta.
_ Nadie aceptaría un casi, donde el incriminado venga de un Stomcling, más si es incriminado por un Clindi.
Esas palabras la hundieron, esa verdad la llevo a la celda más peligrosa de todo City Orlens.
_ ¿Señorita, no mete ser condenada a cadena perpetua?
_ Yo no la mate.
Una línea de lágrimas decoro su hermosa cara redonda. Una línea de lágrimas que significaba su inocencia que no sería escuchado por ellos. Se volteó al público y grito en voz alta. Con toda la voz que tenía con ella. Con toda la que le quedaba de reserva.
_¡Yo no la mate, tiene que creerme! Yo no la mate, no haría algo así.
_ Piensas que te creeremos, cuando el arma que usaste tiene tus huellas. _ dijo Ángelo mirándola fríamente.
_ No la mate. Fui incriminada, no la mate.
_ Desacuerdo, al artículo.176_8 del código penal de criminales quedas ser la sospechas implicada al asesinato de Amanda. La sentencia que debes cumplir en la penitencia de City orlens. Diez años._ dijo el juez, sin escuchar más.
Diez años, tras las rejas. Diez años, pagando un crimen que no cometió. Ella voltio, a mirar las caras que la observaba para notar un poco de compasión de todo lo presente. Fue un destello. En la cara de Ángelo, solo había una sonrisa de triunfo, en la de su familia ni siquiera una emoción. Fue solo la sentencia de una cualquiera. Un don nadie.
El policía la arrastro y la encamino. Mientras caminaba grababa cada segundo, de cada cara que la observaba. Cada una de ella. Nunca serian borrada de su memoria. Esa injusticia no debe quedar impune.
Me llevaron a la cárcel. Fui llevada al lugar que tanta gente mi familia ha enviado. Claro que mi llegada tendría mucha atención y una gran bienvenida. Hasta una serenata me cantaron en la cara de puñetazo y patadas, me rompieron hasta el alma. A nombre de Ángelo Clindi. «La familia Clindi te envía un regalo de bienvenida». Fui afortunada. Soy afortunada una guardia me rescato de todo el mal trato y la golpiza que me entregaron como bienvenida.
Cada día, las amenazas eran aún más fuerte, en mi celda había una chica. Por estar en la misma celda que yo todos los días recibía maltrato. Ella me odiaba. Claro yo aria lo mismo. Cada día las cosas empeoraban en la cárcel. Me enviaron a la sala. Diría al matadero de cerdos. Era lo único que había allí un matadero. En cuestión de segundos o minutos estaba un cuerpo salieron de una pelea o le montaron una moraleja de puñetazo con una navaja de cepillo.
Por mi comportamiento, me enviaron a la biblioteca a limpiar, Otro lugar que estaba siendo gobernaba por mujeres muy malas. Estaba en la cárcel, Ya no era Nadin Stomcling, solo era la Clavería 7776, Todo ya no me llaman Nadin, ese nombre ya no existía. La hija de la familia Stomcling ya no existía fue condenada y estaba muerta. Mi familia, amigos, todos estaban allí el día que me condenaron sin pruebas contundentes.
No me defendieron, no me ayudaron. De que Silvio tener tanto dinero, y reconocimiento. No, no tuve la culpa. El hombre que ame con toda mi fuerza y alma. Me condeno, me acuso sin tener prueba que fui yo quien asesino a Amanda. Todo este tiempo traté de recordar como paso todo en el muelle. Trate de recordar como empezó todo el tiroteo. Cada vez que estoy en este dilema.
Termino rindiéndome en la cama. Es como caer en un como postraumático. Me duele la cabeza por montón. No puedo luchar si mi mente ha borrado todo esto. ¿Pero por qué? ¿Por qué no puedo recordar todo con claridad? ¿No fui yo, estoy pagando una culpa que no es mia? ¿Por qué tenía que ser yo? Ahora por primera vez, odie haber nacido. Odie haber sido parte de los Stomcling. Odie haber conocido a todos.
Termine de organizar todos los libros. Nadie nunca me contó que había una hora que no debía de estar en la biblioteca. Que esta hora era de "Black" así escuche que la llamaron la mujer ma temible en la Càrcer. Hace lo que quiera, como quiera a quien sea. Me asuste en el mismo tiempo, disimile como que ellos no existían y seguía limpiando. Hasta que mi falta de mirar, y no meterme en sus asuntos. Alguien me llamo.
_ Hay, tú la que está limpiando. ¿Acaso no sabes que esta hora es de Black? ¿Qué estás haciendo aquí?
_ Me mandaron a limpiar la biblioteca, no se nada de los horarios.
_ Te mandaron a limpiar, pedazo de basura. Te acabo de decir que esta hora es de Black. Y nadie está aquí en esta hora. Es un lugar privado. Y una rata sucia como tú no debería de estar aquí. No, No debes estar aquí.
_ Pues me iré.
Pelear, no claro que no debía pelear. Eran muchas. Como iba a pelear con una manada. La chica, respondona y mandona que era yo. No esta muerta solo no está en acción. No dije ni una palabra. Porque lo siguiente que saldría de mi boca serian unos sucios insultos, donde las cosa no saldrían bien. Me contuve aguante.
_ ¿Te vas? ¿Quién te dio el permiso de irte? ¿Me estás menospreciando?
No podía responder, entiende mujer que las cosas no saldrán bien. Me estoy aguantando no me colmes la poca cordura que me fue en esta vida. Si la poca que me queda.
_ Dijiste que esta hora, era de Black, pues me iré parque te tengas tu espacio privado.
Puse mucha mi fuerza y tensión en privado. Algo que la mujer se enojó mucho.
_ Así que también te haces la inteligente conmigo, ¿cierto? Me menosprecias, te estoy hablando en ratos y no estás dispuesta a responderme ¿verdad?
_ Mierda, acaso ella esta loca.
_ ¿Qué? ¿Qué dijiste? ¿Mierda? Dime ¿Yo soy una mierda?
_ No, no te dije mierda a ti.
_ ¿A quién fue?
_ Haayyy, ya basta con tanta gritadera me duele la cabeza de escuchar, hablar. Me largo.
_ Ohhhh, miren eso, la chiquilla, es rabiosa también. Sabe como defender sus garras.
_ Me voy.
Después de decir mi estupidez más grande, ella no me deja ir. Estoy acorralada. Hay si muero por lo menos, todo lo sabrán. Como está toda esta manada armada. Todo estará bien. Estaré esta bien. Eso me lo repartía cada segundo, con ellos. Eran muchos de aquí sale solo mi cuerpo. Eso lo acabó de confirmar por no saber las reglas que todo el mundo.
Ante de poner un pie, para irme fui bloqueada. Me tomo por el cabello y comenzó a arrastrarme como si fuera un saco de basura que tenía que botar. No había forma. No quiera luchar. Aun así me golpeó, no hice ningún esfuerzo, hasta esta patada y estas palabras.
_ Sabemos quien eres Nadin Stomcling, Nunca imaginaste que estarías aquí verdad. Hoy te dejaré muerta para tu familia.
Familia, Nadin, Stomcling, ¿Quién es ella, esa no soy yo? Mi nombre es la Claverio 7776, así me llaman, no soy Nadin Stomcling, ella murió, ellos la mataron. Ellos la condenaron por un crimen que no cometió.
_ Sabemos, que eres una asesina, Todo de ti se sabe mamasita. Nunca pensé que tenías tantas agallas. Era tu amiga.
Esas palabras me rompieron el último fragmento que tenía en mi alma. «Asesina», Pero yo no la mate, como debo explicar esa parte para que entiendan que no la mate.
_ Ya que sabes quien soy, para qué te molestas tanto. No soy Nadin Stomcling, ella murió, desde el día que entro aquí. Nadin Stomcling no existe Soy Claverio 7776 así me llamo.
_ Así que abandonaste tu nombre, cuando ellos te rechazaron, Dime, ¿no recibiste la ayuda de papi? ¿No son las gentes más ricas de todo el mundo? ¿Por qué no te salvaron?
Mis ojos estaban sin luz, no tenía gana de discutir con una persona como ella. Pero que me llame como la mujer que yo misma enterré no, no era justo. Esa chica inocente, de apenas dieciocho años, apenas cumplidos, no era justo.
Mis maletas de malas palabras e insultos salieron del fondo del mar. Y que era la callada que no quería meterse en problemas. No quería problemas, pero ya que llevo este maldito nombre, mi mano nunca cesara de estar sucias. Y por llevar es nombre siempre estaré en problemas.
Me pare del piso, la tome de igual modo, no dejo que nadie se involucrara.
_ Escuchame bien, lo que te voy a decir. No quiero que nunca más, nunca más me llames así. Escuchaste. Soy una rata ahora que está sin nombre de familia. Si muero ahora, el cumplido de haber matado a la hija de una familia millonaria, este triunfo no existe. No soy tu enemiga y tampoco quiero serlo. Déjame en paz. Cada quien por su camino.
_ Por más que te empeñes en no ser la hija de un Stomcling, esa eres tú, es tu nombre y por llevar este nombre no eres bienvenida aquí. Entiendes eso._ me dijo ella sonriendo de lo que ella me ara a lo siguiente. Lo siguiente que pude interpretar como un ataque nuclear.
La ira, estaba en mi sangre, la muerte era mi alma gemela, no tenía corazón ni alma. Para qué me necesitaría el Diablo si ni siquiera le seré útil.
_ NO me vuelvas a llamar así.
_ Y si te llamo así, y que. ¿Qué aras? ¿Me asesinarás como la asesinaste a ella? ¿Yo no soy tu amiga, no podrás asesinarme?
Cosas, que nunca debió decirme, No tenía temperamento tan controlable, mi vida estaba lleno de rencor y odio. Y me la aumentaba. Me calentaba la sangre con cada palabra que mencionaba. Con Cada salpicada de sal a mi herida. No me dolía me ardía más.
Arme él rompe cabeza, ella con ella. Cada palabra de ella, avivaba mis recuerdos, fue una balacera. Ella me llamo era de noche, teníamos que ir con Ricky ella quería encontrarse con él. Ricky era un chico fuerte y muy guapo. Le gustaba a Amanda, no podía decir nada de eso, era mi amiga. Mi mejor amiga.
Ella me insultaba, me repetía que soy una Asesina y mi mente formateaba sus palabras devolviéndome fragmentos pequeños de lo que paso. No Teníamos que ir con Ricky, pero después que paso.
Un inmenso dolor de cabeza me ataco. Me dolía mucho, no aguantaba más sus palabras la ataqué, y la golpeé sin parar. Le gritaba que yo no la mate. Detrás de mí en la esquina oscura escuché una vos.
_ Ya basta, no eres una asesina, y que piensas hacer ahora. ¿Las bas a matar?
Voltee a ver quien hablaba. Estaba en la oscuridad. Ella salió Black.
_ Te creo, alguien que ha matado a una persona, no lo anda negando tanto y tan firme aun en la cárcel, pagando una condena por ellos. Suéltala o ahora serás una verdadera asesina.
"Black" Bonito nombre. Una mujer de piel morena, alta y fuerte. Es una belleza, pero ¿por qué la llaman Black? ¿Qué pasado tiene ella para que se ponga ese nombre? Por primera vez, escuche a una persona decirme que me crees. Me detuve a mirarla con cuidado.
_ ¿Por qué tú me crees? Todos dicen que soy una asesina porque tú no crees que lo soy.
_ Porque tú y yo somos parecidas. Es decir somos idénticas. Estamos aquí por la misma cosas.
Por la misma cosa, un crimen que ella no cometió, Black es igual que yo. ¿Pero qué crimen fue ese?
_ No soy idéntica a nadie.
_ Eso es lo que piensas, Todos aquí somos idénticos en algo. En este caso como mierda estás aquí en la cárcel.