Hace dos años Thomas Clifford el Rey de Dallnalia exigió a sus subordinados que encontraran una esposa para él. No cualquier esposa. Thomas era el tipo de hombre que vivía rodeado de aduladores y mujeres muy atractivas, él tenía todo y todos en la palma de su mano. Para el Rey el "matrimonio" era algo muy marcado, no se trataba de fidelidad, o amor, era sobre tener la más bella de todas, sólo para que pudiera exhibir su trofeo.
Después de dos largos años buscando a la más bella, su mayordomo James, aseguró haber encontrado a la mujer ideal para su Rey, él entonces quedó fascinado con la noticia.
Con una belleza incomparable y solo veintidós años, Mila Rivera fue la elegida del Rey. Sin muchas opciones ella aceptó el pedido. Sus padres felices con la boda de la segunda hija, aprovecharon para venderla por el precio más alto y, por supuesto, que nuestro Rey pagó por ella.
No existían ceremonias de bodas en Dallnalia y cuando fue elegida para ser reina la misma solo conocería a su esposo después de la coronación.
Luego con la corona en la cabeza, aquella linda chica de ojos verdes, cabello negro y un cuerpo gracioso, fue encaminada para su nueva casa, siendo ahora Mila Clifford la Reina de Dallnalia.
¡Dios mío...qué hermoso es! Digo con la mano pegada a la ventana trasera del coche, enamorándome de la vista cada vez más que nos acercábamos al palacio.
Ese día pasó de ser feliz a aburrido en pocos segundos.
¡Piter, reina mila! Una voz alegre hace eco desde el pasillo de al lado, haciéndome estar de pie inmediatamente. - Perdón por el retraso, es que terminé enredándome con algunas tareas...
Un niño un poco más alto que yo, de cabello castaño y hombros anchos, camina hacia mí con la sonrisa de oreja a oreja.
Piter- Soy Piter Bennet, su guardia principal!
"Seguridad?"
Sólo cuando se pone delante de mí creo que tengo un problema cardíaco.
Mila- ¡El placer es mío, señor Bennet! _tartamudea.
"Dios, qué sonrisa perfecta..."
Traje, zapatos, reloj en la muñeca y una carita de bebé.
Él no era el Rey, pero era un castigo para mi mente perversa.
Piter- Es... _él extrañamente me mira a los ojos, pone su mano en la nuca y balancea su cabeza con una risa sabrosa.
Mila- ¿Pasa algo? _Me pongo roja.
"Chicos, ¿cuál es la necesidad de ese cabello liso desordenado y esos músculos, estilo chico malo?"
Piter- ¡Nada! _respondió afligido. -Es que acabo de darme cuenta que perdí una buena apuesta...
"¿Qué?"
Cruzo los brazos esperando una explicación más plausible.
Piter- Yo y la gente hicimos una apuesta sobre la Reina escogida... _explicó todo tímido. -Confieso que te vendo ahora, yo definitivamente voy a perder un dinero!
Lo siento, pero no entiendo...
Piter- ¡Es que usted es muy linda! _disparó dejándome pasma con su coraje y lenguaje. -Y yo no esperaba que James fuera a salir tan bien con su misión!
Mis ojos están muy abiertos y mi corazón no ha saltado del pecho. Si me acerco a ese chico, mi matrimonio estará perdido antes de que empiece.
Piter- Lo siento, no quería hacerla sentir incómoda!
Era difícil saber si lo que me hacía sentir incómodo era el cumplido, o el hecho de imaginarte atando a mi cama con tu corbata.
Mila- Está bien... intento tranquilizarlo.
Yo ya sabía que estaría rodeada por algunos guardias, pero no imaginaba que el único encargado de acompañarme, tendría esa carita de adolescente malicioso.
Lo siento, ¿cuántos años tienes? Soy directa, ahogándome en mi curiosidad.
Piter- ¿Cuántos años crees que tengo?
Es muy juguetón, lo que hacía las cosas más difíciles para mí.
Mila- No sé... _pauso para pensar. -Tal vez dieciocho!
Se ríe de nuevo, dejando sus hoyuelos torturantes muestra.
Piter- Si tengo dieciocho, ¿se convertirá en un problema entre nosotros?
"¡Maldita sea!"
"Ayuda, que alguien me saque de aquí!"
Mila- No... _mi boca dice "no", pero mis pensamientos se preocupan.
Piter- ¡Estoy jugando contigo! _él es suave. -Tengo veinte! _respondió.
No sé por qué, pero algo me dice que no está mintiendo. Puede parecer que bebió de la fuente de la juventud, pero su voz, su mirada e incluso su manera de hablar, muestran cierta madurez y otras cosas que solo un hombre experimentado sabe hacer.
Mila- Bueno... cambio de tema. -Si es usted el responsable de acompañarme las veinticuatro horas, imagino que también puede llevarme hasta mi cuarto, ¿verdad?
"Mujer del cielo, ¿vas con ese guardia de seguridad a la habitación?"
Piter- Claro! _respondió. -Puedo llevarla donde quiera... _dijo mordiéndose el labio inferior.
"Jesús, que cosa tan..."
"¿Es algún tipo de gesto amistoso o una prueba de fidelidad?"
Piter- Venga... él gentilmente estira su mano para mí, esperando que yo la sostuviera.
Lo miro con total confianza, estiro mi mano lentamente hacia la suya y sostengo sus suaves dedos para apoyarme en su apoyo. Entonces me mira a los ojos con la misma voluntad, pero avergonzada escapo de una conexión muy profunda.
"¡Quería sentir más de su piel, pero el guante que cubre su palma obstaculiza nuestro contacto, haciéndome desear el resto de su cuerpo!"
Thomas- ¡ESPEREN! _berró.
Una voz fuerte y gruesa surge de detrás de nosotros, hasta que un aire frío recorre por toda mi espina, causando un escalofrío intenso en mi cuerpo. Aquel susto me hace errar el escalón, pisando en falso, sólo que Piter, es ligero agarrando mi cintura con una fuerza y voluntad inigualables.
Piter- MILA! _él se prendió a mí. -Estás bien? _preguntó todo preocupado.
Asustada, balanceo mi cabeza dos veces, asegurándome de que estaba bien. Entonces los pasos duros golpean contra la escalera, indicando que debería arreglar mi postura antes de que me castigaran.
Thomas- Lo siento mucho por asustarla! _dijo el hombre con cabello negro y barba perfectamente cortada. -Yo me encargo de aquí Piter, puede irse! Despidió a mi super héroe, entregando su cigarro a mi guardia de seguridad.
¡Mila- Rey Thomas! _el saludo, aún intentando recomponerme.
Thomas- ¿Te has hecho daño? Me preguntó y sin que pudiera evitarlo, sus manos rápidamente bajaron hasta mi tobillo, quitando mi tacón de aguja del pie.
"¡Dios!"
Mila-Majestad! _falo pasma. -N-no necesita agacharse!
"Gente, el Rey está arrodillado en el escalón, tocando mi pie!"
Thomas- Quédate quieta, necesito ver si no se fracturó!
"¡Qué vergüenza!"
¿Thomas- Aquí duele? _él ignora mi preocupación y continúa examinándome.
Mila- No, no duele, lo juro! _afirmo. -P-por favor, levántate... _pido cogiendo su brazo.
Se ajusta mi tacón y se levanta a unos pocos centímetros de mí, caminando por todo mi cuerpo con sus ojos mientras se elevaba.
Thomas- ¿Seguro que no lo hiciste?
El gesto fue de fusión, pero verlo personalmente y en esas circunstancias rompió todo el clima que yo planeaba para nuestro primer encuentro.
Mila- ¡Sí, lo sé!
Thomas- ¡No esperaba que nos conociéramos así, pero me alegro de que hayas llegado bien!
Y no esperaba que el equipo del Rey fuera tan bueno escondiendo ciertas partes de él en la televisión.
En las pantallas, era nítido un hombre de familia severa y postura fuerte. No tenía el collar de oro que lleva puesto, ni siquiera los primeros botones abiertos de su camisa social. Los tatuajes en su brazo, junto con su caro reloj, me llevaron al siguiente diseño que estaba encima de su pecho izquierdo.
La imagen de un Rey todo bruto y mimado, es sustituida por una figura un poco empolvada y con un gusto posesivo. Solo dejaba de ser un príncipe con caballo blanco, porque yo tenía certeza que debajo del cuerpo atractivo, también había una persona intimidante.
Mila- El viaje fue genial, ¡gracias por enviar a gente tan atenta y acogedora!
Thomas- ¿Vamos a conocer su habitación? _él pregunta, pero no espera por mi respuesta.
Thomas agarra mi mano y sale arrastrándome escaleras arriba, olvidando completamente el accidente de hace unos minutos. No puedo ver la decoración de abajo y acabo notando sólo dos pasillos arriba. El que está frente a la parte superior de la escalera, es el que me está guiando, donde había tres puertas a la derecha y tres puertas más a la izquierda. El otro rincón era más grande, pero no tenía que preocuparme, ya que podría conocer el resto después.
Al abrir la última puerta de mi lado izquierdo, saco el aire tratando de recuperar el aliento que perdí subiendo los escalones, pero cuando la madera se apoya en la pared, todo mi pecho se cierra de nuevo.
La habitación tenía una cama impresionante a la derecha y un balcón espectacular con vistas al jardín delantero. Era muy alto, pero había una pequeña rejilla de protección a la altura de la cintura. En el otro lado, hay un baño con balcones de mármol, una bañera y una ducha con box visible para quien entrara en la habitación. No tenía puerta, solo un portal que claramente fue construido solo con el objetivo de romper toda la privacidad que una persona debería tener. Ahora el armario, cero defectos, parecía haber sido construido de acuerdo con mis sueños.
¡Thomas- Este es nuestro cuarto! dijo, destrozando toda mi casa de Barbie.
¿Mila- Nuestra habitación? _debato. -Pero no deberíamos conocernos mejor antes? _pregunto con la piel ruborizada.
"Lo acabo de conocer, no hay forma de que compartamos la misma cama así de la nada."
"¿Y ese baño, si necesito usar el inodoro, será delante de él?"
Thomas- ¡No tenemos que conocernos! _zombou. -Eres sexy y pareces inteligente. ¡No hay nada de qué preocuparse! Él sonrió y salió de la habitación dejándome en shock. -ESTOY ESPERÁNDOTE EN EL BAR! _gritó afuera.
"¿QUÉ?"
"Está de broma, ¿verdad?"
Mi sentido nunca falla con hombres así.
Me di cuenta de que sería difícil enamorarme, sólo que no imaginaba que él iba a dificultar este proceso siendo un gran idiota.
Mila- "Eres sexy y pareces inteligente" ... _repito imitando su voz, con una mueca.
Entro en el box temblando de miedo, temerosa de que alguien pase por aquella puerta aunque yo haya cerrado. No podía ducharme aquí, mucho menos orinar sin un ataque al corazón. A la persona que construyó este baño seguro le gusta mostrar riqueza, ya que todo es demasiado elegante. Ahora, la forma en que está expuesto, indicaba una mente muy problemática.
Salgo del baño y me pongo un vestido de seda negra, no muy pegado al cuerpo. Él es de alciña y con un escote elegante en los senos, junto a una abertura sensual en la pierna. En mi cabello negro con ondulaciones hasta el centro de mi espalda, hago un moño rápido bien suelto, que deja algunos hilos levemente sueltos. Paso un gloss transparente que da un realzado en mis labios y por fin, termino con un delineado simple.
Lista y decidida a recomenzar, bajo las escaleras hacia el bar. Confieso que me pierdo por unos minutos, sin embargo una cocinera muy amable me muestra el camino.
¡Thomas, mi reina! Me ve en la puerta. -Ven a beber con nosotros! Habló borracho sentado en una mesa de póquer con tres amigos.
Mila- ¡Hola! _saludo a sus colegas borrachos sentándome al lado de mi marido.
Thomas- ¡Estás deslumbrante! _habló poniendo sus manos gruesas y ásperas en mi muslo. -TRAIGAN UN WHISKY! _él suelta un grito asustándome.
Mila- Gracias, pero yo no suelo beber! _rechazo, incómodo con su toque.
Thomas- ¿No bebes? __BAR_ me tiraste tu aliento de alcohol en la cara. -Te pones traviesa en la cama cuando te emborrachas?
"¡Qué hijo de puta!"
Mila-N-no es eso... me da vergüenza.
Locos y llenos de ganas de ver lo que tenía debajo de mi ropa, sus amigos comienzan a mirarme con expresiones parecidas a la del Rey.
Thomas- No te preocupes, estás en casa ahora. Si te vuelves loca, ¡al menos estarás en mi cama! _habló riendo con tus amigos. -GANÉ, GANÉ, GANÉ! _jugó las cartas en la mesa con un grito de victoria.
Me las arreglo para escapar de la mesa, asegurándome de que mi presencia permaneciera en su radio de vista. Invento que yo misma haré mi propia bebida, en un intento de que no se quede tanto en mi pie. Entonces me senté en el asiento de cuero rojo, rogándole que no viniera a buscarme, o que notara que no estaba preparando la bebida. Cuando poco a poco mi corazón se iba calmando por ver que su atención estaba en las fijas, una sensación extraña comenzó a instalarse en mi cuerpo, con el presentimiento de no estar sola en el bar.
Mila- ¡Dios mío! _Mi corazón va a la garganta, así que giro mi banco. -Qué susto, Piter!
Piter- ¡Su jugo! _él estira la mano sosteniendo una copa.
"¿De dónde ha salido?"
¡Gracias! _Tomo el jugo dejando que mis dedos se deslicen suavemente por los de él.
Piter- No te enojes... él baja el tono de tu voz y apoya los codos en la mesa, acercándose a mí. -No siempre es un idiota!
Mila- ¡No esperaba algo diferente, su reputación no es de las mejores! _cochicho.
¡Piter inteligente! _rimamos juntos. -Y de dónde vienes? _preguntó enderezándote.
Mila- ¡De un lugar donde las escaleras no están hechas de oro! _pendiente.
Piter-Poxa... Él mira rápidamente al Rey y muy lentamente va arrastrando su mano sobre el mármol hasta llegar a la mía. -Yo juraba que en el cielo tenía oro! _sonrió tocando suavemente mi brazo.
Thomas- ¿De qué se ríen? _él llega por detrás asustándonos.
Piter- ¡Una broma, mi Rey! _afirmó tirando de su mano.
¡Thomas-Conte! _mandó.
¿Piter-C-como? _él se mete en problemas.
Thomas- Cuéntame el chiste, quiero ver si es tan gracioso, ¡hasta el punto de que mi esposa te preste atención!
Mila-Thomas! _reprendiendo su grosería. -No seas tan grosero, él solo me estaba haciendo compañía -
Thomas-CALADA! gritó, espantando a todos. -Quiero que subas a la habitación y me esperes en la ducha.
Mila- Pero acabo de llegar! protesta, frunciendo el ceño.
¡Thomas- Es una ORDEN! _su berro viene acompañado de un golpe en el balcón, haciendo mi cuerpo saltar en el banco.
"Quiero colgar a este tipo!"
No me quedan opciones, sigo el orden subiendo a mi habitación. Allí me arranco el vestido indignada con toda la mierda que estaba pasando y entro en el box encendiendo la maldita ducha.
Una mezcla de ira se apodera de mí, sobre todo cuando acabo de salir de este horrible baño. Me sentía atrapada en un callejón sin salida, llena de sentimientos y decepciones. No había forma de que esta experiencia empeorara, como ser más doloroso y sofocante.
Pasé casi cinco minutos viendo los chorros de agua golpear el porcelanato, con mi mano puesta debajo de las gotas de agua. Hacía frío y no se calentaba. Miré hacia arriba buscando un botón, una cuerda, o incluso una varilla, pero todo aquí era demasiado rico como para entenderlo. Y para mi mala suerte, dos palmas hicieron que todo se apagara, incluyendo las luces que fueron cambiadas por un rojo espeluznante. La ducha inmediatamente se calentó, pero en ese momento la temperatura ya no era un problema.
¿Está mejor así? Sale de la oscuridad rojiza.
Mila-E-e está... tartamudeando, cubriendo mi cuerpo con mis propias manos.
Thomas- No necesita cubrirse... él se queda parado en la puerta del box, evaluándome de cabeza a pies, como si estuviera decidiendo qué parte mía tocar primero. - ¡Eres tan sexy! Se muerde los labios y empieza a quitarse la ropa, pieza por pieza, hasta quedar completamente desnudo.
Ahí es donde descubro su cuerpo y el resto de sus tatuajes que cubrían sus dos brazos. Tenía un porte físico capaz de dejar a muchas mujeres locas. Ojos oscuros, musculoso y muy, muy bien dotado. Pero la forma en que me ha tratado hasta ahora solo hacía este momento más difícil, de una manera extremadamente incómoda.
"No tiene que ser así..."
Arrastra el vidrio hacia la ducha. El agua cae sobre su piel y durante casi dos minutos sus ojos rodean toda mi piel.
Mila- No me siento muy bien! _minto. -Te importa si me voy?
Él se mueve misteriosamente en mi dirección y consecuentemente mi espalda choca con el vidrio delante de mis pasos temerosos. Todavía tengo mis dos manos delante de mis senos, pero él se me acerca, tirando de mis dedos para que yo me revelara completamente a él. Huyo de su mirada sedienta, exprimiendo mis ojos que estaban inclinados hacia el techo. Toca mi cuello e inmediatamente todo mi cuerpo se estremece de asco. Entonces esos dedos duros, van bajando y bajando, hasta que llegan a mis pezones, donde él juega con ellos deslizando mi pico rígido, en círculos.
Mila-Thomas... pronuncio su nombre, demostrando mi incomodidad.
Thomas- ¿No te gusta? _preguntó apretando mi pezón.
Me gustaba, pero en ese momento lo único que mi cuerpo dejó ver fue un suspiro angustioso.
¡Thomas, mírame! Me ordenó arrancarme la cara.
Siento como si fuera capaz de incendiar el mundo para tenerme aquí y ahora.
Thomas- Desde que vi tus fotos, ¡no puedo dejar de pensar en esos hermosos ojos verdes tuyos revolcándose mientras atravieso tu coño!
Mila-Thomas, por favor... le ruego que intente detenerlo.
Los besos comienzan en mi cuello y el olor a alcohol que sale de tu boca me da náuseas. Intento aprovecharme de su borrachera lanzándome contra la salida a la primera oportunidad que veo, pero una enorme confusión se instala dentro del box cuando nuestras pieles mojadas se deslizan una por la otra y sus manos intentan agarrarme, fallando para la espuma.
Es cuando finalmente encuentro un buen espacio para escapar, que me revela su verdadera fuerza, dándome la espalda, por la nuca.
Thomas- ¿CREES QUE SOY IDIOTA, CHICA? _preguntó rechinando sus dientes, agarrado a mi cuello, presionando la frente de mi cuerpo en el vidrio.
Mila- No...no, me disculpa! _inicio el llanto aterrorizada.
Su miembro toca mis nalgas y su mano comienza a pasear por mi cuerpo, sin el mínimo de compasión.
Mila- No..., por favor...
¡Thomas- Eres mía, completamente mía! _afirmó hambriento.
"Un cuadrado sin puertas y paredes sin ventanas. Estoy atrapada sin ninguna luz, oxígeno, o medios para encontrar una salida."
Thomas- Voy a hacerte gritar tanto... _hablar chupándome la oreja.
Una vez mi abuela me dijo, que el mundo no se dividía en personas buenas y malas. Pero que todos teníamos luz y tinieblas dentro de nosotros. Lo que realmente importaba, era el lado que elegíamos para actuar, porque independientemente del resultado, el final y todo el peso que venía con nuestra decisión, siendo buena, o mala, éramos nosotros que íbamos a cargar.
"¿Cuáles fueron las malas decisiones que tomé para ser castigada así?"
Fui atrapada como una cebra, atrapada en medio de sus garras. Sus últimas palabras fueron acompañadas de una sesión de abusos. Estaba incontrolable, loco por poseerme. Mi cuerpo estaba pegado al vidrio y mis mejillas se apretaban cada vez que se forzaba a penetrarme. Yo ya no tenía fuerzas, podía moverlo cuando me debatía, pero hacerlo lo hacía enojar, aplastando mi cabeza. Ahí es donde siento que lo presiono contra mis labios, con su miembro grueso y duro, entrando de forma rápida y rígida dentro de mí.
Ningún grito sale de mi boca, mucho menos una señal de socorro. El único sonido que resonaba eran los gemidos de un borracho a punto de correrse dentro de una mujer acorralada.
¿Cómo son las leyes de Dallnalia?
1- La mujer soltera elegida por un hombre de la sociedad, puede negar la solicitud de matrimonio sin ninguna penalización. Pero la que posee un matrimonio, está sujeta a pasar por acuerdos, donde su marido puede negociar su venta, o intercambio con otro caballero, sin que ella rechace. Destaco también, que la pareja abandonada por su cónyuge, está prohibida de relacionarse nuevamente pasando por la extracción inmediata de todos los bienes adquiridos dentro del matrimonio.
Vale la pena señalar, que las chicas divorciadas quedan marcadas para siempre a los ojos de la sociedad. Involucrarse con otros hombres era violar la ley y desafiar la soberanía. Aquello resultaba en prisión inmediata, si no peor.
2- Ante la petición de un rey, la ley es más severa. Podemos decidir si aceptar o no la invitación de boda, pero si la elección hecha por usted es negar a Su Majestad, su vida nunca será la misma. Ella es clasificada en el mismo segundo como aquella que no puede ser tocada, dado que rechazar un Rey, es imperdonable siendo una afrenta y vergüenza para corona. Y por eso, la misma nunca podrá tener un compañero, viviendo sus días vigilada por los espías del palacio.
3- No podemos jamás pedir el divorcio, está prohibido, ya los hombres, pueden elegir su pareja sea ella de cualquier edad y pedir la separación sin correr el riesgo de manchar su nombre, y perder sus riquezas.
Al día siguiente, me despierto asustada y me veo envuelta en una bata con sábanas sobre mi cuerpo. Miro a los lados y no veo al Rey en la cama. El alivio pronto invade mi alma, pero la sensación de asco era imposible de evitar.
Corro al baño y me aseguro de quitarle todo el olor a ese hombre frotándome la piel hasta que se ponga roja. Yo miraba las burbujas de espuma deslizarse hacia el desagüe, como si fueran todos mis sueños entrando en un agujero.
¡No había nada que pudiera hacer para quitarme esa maldita imagen de la cabeza!
Cuando abro mi armario, concluyo que Thomas desea exhibir lo máximo que puede de mi cuerpo, ya que la mayoría de la ropa dentro de aquel armario, tenían un escote exagerado en los pechos. Tal vez ser reina y su esposa simboliza un tipo de trofeo que necesita ser exhibido. El sentido, o cualquier otro tipo de salud mental, no eran parte de él.
Mila- ¡Buenos días, señor Bennet! _el saludo entrando en la cocina.
Piter- ¡Por favor, llámeme Piter! _su pedido viene acompañado de su linda sonrisa y una taza de café.
Mila- ¿Has visto a Thomas?
Piter- ¡Va a estar fuera todo el día, pero si necesitas algo, dímelo!
Mila- Bueno...lo que tenemos que hacer hoy? _me trago un poco del café.
Piter- Dime tú... _él despierta mi interés. -Lo que quieras hacer, lo haremos!
"Es una pena que no puedas hacer lo que está pasando en mi cabeza ahora..."
Mila- Vi que tienen un establo... _sugiero. -Me gustan los caballos!
Piter- ¿Qué te parece si vamos a conocer al tuyo?
Mila- ¿O-qué? _Me atraganto con el café y toda torpe pongo la taza en la mesa. -¿Cómo así el mío? _limpio la esquina de mi boca.
Piter- ¡Ven conmigo! _habló jugando un guiño.
"¿Es buena idea ir sola con él?"
"¡Vete de aquí, mujer!"
Lo acompaño hasta el establo del palacio y mis problemas van desapareciendo cuando mi emoción iba tomando cuenta de mí. El lugar no estaba cerca, tardamos unos diez minutos caminando, sólo que Piter era tan bueno de conversación que ni me dio tiempo de sentirme agotada.
Piter- Aquí es un poco desordenado, pero pronto te acostumbras! _habló empujando las puertas. -De aquel lado están los trajes, de ese todo el alimento... él fue apuntando y yo fui acompañando cada rincón. - Aquí hay medicinas y ahí están las bahías.
Mila- ¡Vaya! _me sorprende.
Piter- ¿Qué te pasa?
Mila- Nada...es sólo que todo aquí es muy exagerado! _explico con cierta vacilación.
Piter- Entiendo... _mente. -Usted era de familia rica, ¿o algo así? _preguntó mientras íbamos hacia los caballos.
Mila- No diría rica. Teníamos algunas propiedades y la granja en la que vivíamos, pero para mis padres nunca era suficiente... cuento odiando tocar el asunto. - En fin, ¿y tú?
Piter- Bueno, si yo hubiera sido un poco más responsable con los bienes de mi familia, creo que estaría viviendo hasta mejor que el Rey.
"¡Maldita sea!"
Mila-Nuestra! _disparo. -Como consiguió acabar con una fortuna así?
Piter- ¡Mira, ese es el Chaman! -Se pone muy incómodo y cambia de tema llamando la atención del animal. -Hola chico! Dijo acariciando su frente. -Huele bien, ¿eh?
Me siento mal por haber profundizado demasiado el diálogo y por eso termino encogiéndome cuando el caballo se me acerca.
Mila- Hola, Xamante! _Doy una pequeña sonrisa. -Eres muy lindo...
Realmente hermoso. Y seguramente hasta él tenía un mayordomo. No era posible que un caballo brillara tanto como él, era un negro tan llamativo y bien cuidado que cualquiera podía verlo a metros de distancia.
"Si bromeas, ¡hasta su melena es mejor que mi pelo!"
Piter- ¡No seas tímida, puedes cogerlo, es dócil y también es tuyo!
Mila- ¿Mi? _Me quedo boquiabierta. -No, Piter. ¡Ese es uno de los caballos más caros que existen, no puedo aceptar una cosa así!
Piter- ¡Claro que puedes! _debateu. -Tú eres la Reina y también la segunda mujer más rica del mundo. Todo aquí es tuyo, incluyendo los caballos y todo el palacio.
"Jesús..."
"¿Qué les pasa a estas personas?"
Mila- Mira, no me importa quedarme con uno más simple, poss - _soy interrumpida por el animal, que de repente me empuja con su cabeza, mirándome con sus ojos.
¡Piter- No le gustó ser rechazado! _dijo a las risas.
Está bien, está bien... renuncio a la discusión, pasando mis dedos por tu pelo.
¡Piter- Siempre que quieras cabalgar es sólo cambiarte allí, en aquella puerta a la derecha! _me recordó.
Mila-Ok! _respondo y me doy la vuelta.
Piter- Espera, ¿adónde vas? _frunció el ceño.
Mila- Cambiarse de ropa, ¡Ué! _digo entrando en el cuarto.
Piter- ¿"Vaya"? __me imitó. -De dónde sacó ese Ué?
Cuando regreso, mi guardia de seguridad está sosteniendo dos caballos incluyendo el Chaman.
Mila- ¿Para quién es el segundo? _pregunto ya sospechando.
Piter- ¿No creíste que iba a dejar a una mujer como tú caminando sola?
Mila- Es que -
Piter- No, mi Reina! _él es grosero, no dejándome hablar. -Thomas me mataría si supiera que te dejé salir sola!
Mila- Pero no voy a salir del terreno! _uso una voz más triste, tratando de persuadirlo.
Piter-Mila...
Mila, por favor, necesito un tiempo a solas...
¡Piter-N-no, no lo sé!
Mila-Piter... estaré un poco más cerca de él.
Piter-N-no... _él analiza mis pasos. -No lo hagas, por favor! _dijo, haciéndome caer al suelo.
Mila- ¡Está bien! _digo enojada.
"¡INFIERNO!"
Mila- ¡Voy a volver al palacio! _Le doy la espalda. -Dentro de poco Thomas llega y seguro que me quiere lista en la cama...
Piter- OK, OK! _aceptó alto y claro.
Y en ese momento, mi voz interior grita de felicidad, donde corro de vuelta hacia él. Me quedo en la punta de los pies y sostengo su rostro con mis dos manos, dando un beso delicado en su mejilla.
¡Mila- Gracias! _gracias bajando mis manos a tu pectoral.
Piter- ¿Promete por favor que vas a tener cuidado? _pidió casi que a los susurros.
Mila- Te lo prometo!
Durante casi cinco segundos enteros, en un silencio agonizante, nos quedamos mirando nuestras bocas como dos estatuas que hervían en deseo. Realmente quería sentir esos labios y ser tocada por tus manos. Y la forma en que chupaba su labio inferior cuando estaba excitado, solo me mostraba que aquella voluntad era mucho más que recíproca.
Piter- O-el terreno... él se aleja, poniendo su mano temblorosa en la nuca. -El terreno es muy grande, tiene partes que nunca hemos visto, así que evita ir demasiado lejos y no te acerques al agua sin mi presencia.
"¿Qué le pasa al mar?"
Mila- Está bien, no voy a entrar en el agua!
Piter- ¡Dije "acércate"! _él me advierte. -No quiero que te acerques al agua, ¿me oíste?
"Si él no fuera tan bueno, yo regañaría ahora mismo su tono de orden!"
Mila- ¡Te escucho! _repito enojada. -Puedo irme ahora?
Piter- ¡Vamos, vete antes de que me arrepienta! Me dice estas palabras cogiéndome por la cintura, desprevenida.
No percibí sus movimientos ni siquiera imaginé esa actitud. Él simplemente apareció detrás de mí, pegado a mi espalda y puso sus suaves manos en mi cintura, levantándome hasta donde pudiera sostener la silla.
Piter- ¿Seguro que quieres ir sola? _preguntó preocupado.
"Después de esta huella, estoy a punto de renunciar a ir..."
Mila- Si vuelves a preguntármelo, vas a tener que encontrar la manera de captar mi atención. Y no es algo que me saque del aburrimiento, así que si fuera tú... miraría a su alrededor. -Empezaría a preocuparme si decido bajarme de ese caballo, porque lo que sea que estés imaginando hacer para entretenerme, aún voy a querer más. Mucho más.
Piter- ... deja sus labios entreabiertos listos para debatir, pero lo único que sale de su boca es un suspiro sofocante, como si estuviera luchando contra sí mismo.
"La cabeza de arriba debe estar rogándome que me vaya pronto, pero la de abajo debe estar palpitando para que me quede y lo haga delirar de placer!"
Pero su elección es lo contrario de lo que esperaba. Sus manos se juntan en dos palmas, sonando la salida que el Chaman necesitaba para llevarme lejos. Si no fuera por esas palmas, estoy seguro de que me habría arrancado del caballo.
Unas semanas después, haciendo prácticamente las mismas cosas todos los días, Piter se empeña en observarme siempre salir del establo, manteniéndose quieto sobre mis salidas sin su presencia.
Incluso después de varios paseos, kilómetros y kilómetros de agua, y muchos árboles, todavía no había explorado ni la mitad de todo el terreno. Mis días estaban empezando a ser aburridos, hasta que más lejos de lo que acostumbro ir, justo delante veo una pared de piedras, con un agujero llamativo en el medio. Las rocas que forman una cueva oscura, siguen instigando mi lado curioso, haciendo que me baje del caballo y vaya a través de la hierba baja.
Mientras me observaba para no caer, o pisar un bicho, un ruido de agua comenzó a sonar desde el fondo. No eran gotas, ni un charco agitado, parecía mucho el ruido del mar envuelto con una ligera ventisca. Eso no era posible dentro de un agujero, mucho menos la posibilidad de que esto no tuviera fin. Así que sigo caminando sin preocuparme por la locura en mi cabeza, dispuesta a ver hasta dónde iba todo.
Camino un poco más y cuando creo que he llegado al final, mis vistas se obligan a entender lo que era todo aquello.
Mila- Dios mío... ¡Dios! _travo, apoyándome en la pared de piedras.
Mis pies tocan la arena, una arena que llenaba buena parte del suelo conectándose al mar. Al mismo mar que nuestra gente tanto amaba y que yo tenía el privilegio de tener un pedacito en mi jardín de atrás.
No podía ver el final. Ni siquiera podía mover mi cuerpo con tanta perfección cubriendo mis ojos. Porque allí no solo había agua, también había árboles y enormes montañas llenas de plantas y pájaros volando.
Es como un bosque limpio y libre de cualquier ser humano, intacto del mundo. Muy bien escondido.
"¿Te has vuelto loca?"
"Se pellizca chica!"
Tenía que ser un sueño, un lugar así no podía existir dentro de una cueva.
Mila- Creo que no dormí bien... lo murmuro sola.
Muevo la cabeza dos veces y cierro los ojos durante diez segundos, cuando me doy cuenta de que necesito un psiquiatra, me doy la vuelta para salir sorprendida por la fantasía más absurda que he tenido. Hasta que Gito entró en el agua sólo para saber si era ilusión, pero entonces, parada frente al agujero por donde entré, un estruendo alto, muy alto y fuerte hacen que las bolas de arena vibren en el suelo.
Lo primero que hace mi cuerpo cuando está lleno de adrenalina es correr. Correr detrás de una piedra, meterme en la jaula del león, cuando en realidad debería haber salido.
"Espera...león que ruge en el cielo?"
El sonido fue caótico y por lo visto mi coraje era aún más.
Hasta que me pongo de rodillas detrás de la piedra esforzándome para ver lo que se aproximaba, pero quedarme escondida y con los ojos cerrados habría sido la mejor opción.
"¡Dios!"
No iba a arriesgarme a contárselo a un médico. Pasaría el resto de mi vida encerrada en el manicomio, por decir que una bestia de alas vivía en un bosque dentro de la cueva que estaba en mi terreno.
Si el lugar ya parecía una locura, imagina contar que existían dragones.
Sólo unos minutos más y todas las historias locas que leía de niño, volverían a mi infancia.
Mila- Vamos, vamos, vamos, vamos... me quedo abrazada en mis piernas, con la cabeza sobre las rodillas.
"¡Eso no es posible!"
Está ahí, me sigue esperando y no va a desaparecer en el humo como el gato de Alicia en el País de las Maravillas.
"La situación sería muy diferente si fuera un gato esponjoso, en lugar de un dragón con enormes colmillos."
Espero una oportunidad de correr hacia el Chaman, mientras la oscuridad en el cielo iba moviéndose de aquí para allá. Mi cerebro iniciaba un proceso de coraje que mi corazón no soportaba. Uno estaba hablando corre y el otro se estaba acabando en lágrimas.
"¡Es ahora o nunca!
Salto y corro como una loca, montando mi caballo lo más desesperado posible. El animal no entiende mi prisa, pero sigue marchando con una fuerza inigualable sobre el suelo.
"Sólo tengo dos opciones en una situación como esta. Una es contar lo que he visto y dos, guardar este secreto para que mi nueva casa no se convierta en un fuxico global..."
Además, no estaba seguro de que mi salud mental estuviera en perfecto equilibrio.
Tan pronto como llego a la puerta principal y giro el pomo colocando mis dos pies para dentro, me encuentro de frente con el Rey, que estaba con sus brazos cruzados, a mi espera.
"¡Que te den por culo!"
Él estaba todo firme al lado de Piter. Aquella escena conseguía ser mucho peor que la de mi padre esperando por mí y mis hermanas con un sentimiento en la mano.
"¡Vuelve a la cueva, mujer!"
Piter no estaba allí por una simple invitación, era claro que lo había metido en un gran charco de mierda, cuando él había hecho de todo para evitar que eso sucediera en las últimas semanas.
Thomas- ¿Crees que puedes salir sola? _preguntó enojado. -Te di un seguro para que jamás te alejaras de mi supervisión... él afloja tus brazos y me apunta con el dedo. -Piter pagará por tu terquedad!
Mila- NO! _Lo protejo sin darse cuenta. -Por favor... _doy dos pasos cerca de él. -La orden fue mía, él no tiene culpa. Estaba conociendo el lugar y