CORAZON LATENTE
POV
Amy Xiomara
El delicioso sabor del chocolate llega a mi paladar y me hace soltar un placentero gemido, hoy amaneció en mi mesa de noche aun lado de mi cama una hermosa caja de chocolates, mis favoritos, sonreí porque se quien entró a mi habitación aprovechando que estaba dormida y los dejó, sabía perfectamente que con ese regalo mi enojo quedaría en el olvido y como no hacerlo si el chocolate es lo que más me gusta en este mundo, bueno, la segunda cosa que más me gusta ya que el primer lugar lo ocupa él, ese hombre que me roba suspiros con solo mirarlo en la televisión, ese que provoca que mi frágil corazón se acelere con tan solo escuchar su voz y que hace que el aire me falte en los pulmones, Alexander Santana Toto un magnate hombre de negocios dueño de la compañía de teléfonos móviles más importantes, Air Voice ; un hombre tan hermoso y sexy que roba suspiros a toda mujer que se cruce en su camino, estoy más que segura de eso; alto, piel blanca, ojos negros intimidantes, unos labios demasiados perfectos y un cuerpo qué te hace pensar cuanto tiempo le da a sus sesiones en el gimnasio.
No he tenido la fortuna de conocerle en persona, nunca hemos coincidido en algún evento, o mejor dicho no he tenido la suerte ya que cuando esta por suceder, talvez por los nervios de saber que él estará ahí mi corazón comienza a fallarme y mi estado de salud se agrava.
Sufro de una anomalía cardíaca congénita, una enfermedad cardíaca que se presenta en personas que nacen con un defecto en el corazón. En mi caso mis padres me lo habían tratado en la infancia con tratamientos especializados, según los doctores no era tan grave como para entrar a cirugía, todo se fue al carajo cuando mi madre murió de un paro cardíaco hace diez años y desde ese momento mi corazón dejó de funcionar correctamente, no se si fue por la impresión, el dolor, la tristeza y desolación que sentí con su repentina muerte, pero mi corazón ya no fue el mismo, desde los trece años fui sometida a diversos estudios, tratamientos intensos para salvarlo, pero todo con el pasar de los años fue empeorando, ya no me fue posible meterme a cirugía, mi padre desesperado por no querer perderme como a mi madre, no ha hecho otra cosa más que darme lo mejor, consentirme en todo no solo por ser hija única si no también porque sabe que en cualquier momento me puedo ir de su vida y dejarlo completamente solo. Los mejores médicos me revisan y me tienen en monitoreo constante porque vive con la angustia de que me pase lo mismo que a mi mamá.
Mi madre nunca tuvo síntomas, era una mujer saludable aparentemente, hermosa, con una sonrisa que te llenaba de paz el alma, mi padre la amaba mucho lo podía ver en la forma que la miraba y en sus acciones para con ella.
Una mañana solamente ya no despertó, recuerdo que cuando entré a su habitación la encontré en los brazos de mi padre, él se aferraba a su cuerpo y lloraba desconsoladamente, para que minutos después los paramédicos entraran y la revisaran, intentaron salvarla pero fue demasiado tarde ella estaba muerta. Todavía recuerdo cuanto sufrió, cuanto lloró su muerte como un niño, como pidió a los cielos que se la devolviera, como sollozaba en su lápida y le decía cosas bonitas como si ella pudiera escucharle, recuerdo como se encerró en su habitación y se olvidó de todos, se olvidó de mi, yo tuve que pasar mi dolor sola, sin él , sin sus palabras de aliento , sin su calor, sin su consuelo.
Meses después comenzó mi batalla, cansancio, alteraciones en mi frecuencia cardíaca, no podía respirar con normalidad. Fue ahí donde mi papá salió de su letargo y su temor aumentó cuando le dijeron los doctores que mi corazón estaba fallando, al principio teníamos la esperanza que con los tratamientos mejorara ya pasaron 10 años y desde entonces en vez de mejorar solo a empeorado hace dos años nos dijeron que requería de un nuevo corazón y ni con todo el dinero que mi padre tiene por sus inversiones en diferentes empresas, se ha podido conseguir uno, desde hace dos años estoy en la lista de espera.
Llevo a mi boca un chocolate más y sonrío al sentir como se deshace en mi boca, pistachos, digo en mis adentros y bajo la mirada hacia la caja qué esta sobre mis piernas para contar cuantos me he comido, pero la pequeña tarjeta me llama la atención, la abro y mi sonrisa se hace más grande .
Perdona a papá, por ser ya un viejo olvidadizo, te prometo que la próxima vez no lo olvidaré.
Doy un brinco en mi lugar asustada por los gritos de Marlene, abre la puerta de golpe y entra a mi habitación.
-¡Esta en la tele! ,esta en la televisión -, dice moviéndose como loca por la recámara buscando no se que y yo reaccionó hasta después al darme cuenta a lo que se refiere-, ¿dónde está el maldito control?
-No lo se -, me levanto desesperada y me pongo a buscarlo por doquier, en un momento ambas chocamos pero no nos importa seguimos buscando, siento que no podré seguir buscándolo por mucho tiempo, mi cuerpo se está comenzando a cansar. Veo a Marlene buscar bajo las almohadas las cuales salen volando por los aires y caen en al alfombra, lo encuentra y me mira con una sonrisa, rápidamente tomo asiento, en espera que prenda en televisor, mi corazón golpea.
Pum
Pum
Pum
Pum
-Excelente señor Alexander, su línea telefónica es sin duda una de las mejores, hay comentarios buenos como también malos pero se reconoce que son mayoría los primeros.¿ Cómo se siente al respecto?
Trago saliva cuando lo veo con una camisa blanca, corbata y chalequillo gris, se ve bastante bien, demasiado diría yo. Aunque no puedo verlo de cuerpo completo pues esta sentado, me imagino que los pantalones que lleva puesto le han de quedar de maravilla.
-Que te puedo decir, no me puedo quejar, soy consciente que la competencia es la que se encarga de querer dañar la imagen de Air Voice, pero ninguna logrará llegarle a los talones -, habla con una seguridad y arrogancia que me envuelve, me encanta su seguridad, me encanta su arrogancia. Suspiro al mismo tiempo que Marlene y ambas nos volteamos a mirar y nos terminamos carcajeando.
Marlene trabaja para nosotros desde hace mucho tiempo es hija de mi nana Amparo a la cuál adoro con el alma, es mi segunda mamá.
Ella y yo crecimos casi juntas, recuerdo que llegó aquí cuando ambas teníamos siete años y desde entonces somos inseparables, le digo que es como mi hermana gemela pues tenemos la misma edad veintitrés años y cumplimos años el mismo día.
Ella dice que de gemela no tenemos nada, pues ella es robusta, tiene unos enormes pechos, unas enormes piernas y un gran trasero, aún así tiene una agilidad para moverse qué me impresiona, su piel es morena y su cabello es negro y ondulado, es de baja estatura como yo. Siempre que Alexander está en alguna entrevista en la televisión ella corre por los pasillos y grita como loca para avisarme pues a ambas nos encanta verlo.
-Sshh, espera -, me dice-, no logro escuchar.
-Lo que estoy seguro que muchas quieren saber, no te sientas presionado en responder, sabemos perfectamente que de tu vida personal no te gusta hablar ,así que dime ....¿tienes novia?
Nos volteamos a mirar y Marlene me toma la mano y me da una mirada tranquilizadora , ella sabe que lo mío es algo más que solo una atracción y no me juzga, al contrario me apoya en que este enamorada de un hombre al que para él ni siquiera existo y al que ni siquiera conozco como tal.
-No, no tengo novia.
-Ya los escucharon señoritas, el magnate hombre de negocios está soltero, así que ya pueden dormir tranquilas.
La entrevista se termina ahí , ambos se despiden y yo como bien lo dijo el entrevistador, ya puedo dormir tranquila.
-Tienes que conocerlo ya, esta soltero pero muy pronto no lo estará y perderás tu oportunidad.
-La oportunidad talvez la pierda cuando por fin me conozca y ni siquiera se fije en mi-, respondo con tristeza pues solo pensar en que lo llegara a conocer y ni me dirija tan solo una mirada, me partiría el corazón y mi autoestima quedaría por los suelos, no es que sea insegura, se que soy hermosa, pero un desprecio de él sería una terrible decepción .
-Estás loca, como crees que no te va a mirar, mírate estas hermosa, ojos azules, cabello largo castaño precioso, piel blanca, cuerpazo de infarto envidiable, pero sobre todo tienes un gran corazón, algo que muy pocas estando en la buena posición en la que estas lo serían y tu sabes que no miento-. Termina diciendo y se acerca a mi mirándome seria -. Así que deja de decir tonterías que nada más y te conozca se le pondrá dura.
-¡Marlene! -, la reprendo por su grosería, mirándola con enojo fingido-, en dado caso de que así sea espero estar a solas con él para ayudarlo con su problema-, agrego mordiéndome los labios nada más de imaginármelo.
Marlene comienza a reír y me lanza una almohada, yo imito su acción.
-Que sucia eres, solo esperas un par de provocaciones mías y te vas como hilo de media ante tus pensamientos lascivos-, entrecierra los ojos y hace una mueca de indignación fingida-, no puedo con tanta falta de pudor.
-No me culpes, pero créeme que si lo tuviera enfrente y me pidiera acostarme con él yo no declinaría su oferta, por el contrario me entregaría completamente a él sin reservas, ese hombre me gusta me gusta mucho y no me quiero ni imaginar lo que es sentirse entre sus brazos porque es muy temprano para autocomplacerme, además quisiera sentir dedos varoniles dándome placer y ya no los míos -, con Marlene puedo expresarme sin problema alguno , a ella le cuento todo lo que siento y lo que me pasa ,además que en ciertas ocasiones ella sin vergüenza me platica sus encuentros ,por que sí, a pesar de estar con sobrepeso tiene más actividad sexual que yo, lo mío es solo acariciar mi sexo y listo, no más y es que por muy estúpido que parezca no quiero entregarme a otro hombre que no sea Alexander, el en definitiva es mi amor platónico.
-Y una buen verga, diría yo-. Responde Marlene haciendo un gesto con sus manos-,pero nunca lo sentirás si no sales de tu encierro y aprendes a controlarte ,no te puedes morir sin haber probado el placer de sentir en tu interior ser sometido por algo grueso y largo, montar un buen macho cacho que te haga sucierias en la cama-. Se levanta y pone su manos en sus caderas y con el ceño fruncido agrega -, ya basta-, pienso que me dice a mi pero me sorprende cuando sus ojos están posados en mi corazón -, debes ser fuerte y dejar que Amy viva, disfrute y ame, al hacerlo ella también lo harás tú, debes ser fuerte y resistir para que puedan conocer a él amor de su vida pero sobre todo debes ser fuerte para aguantar hasta que tengamos un nuevo remplazo tuyo, no seas egoísta que Amy no lo es y ella piensa en los dos.
Desvío la mirada porque no quiero que vea que sus palabras me han afectado, siento un nudo en mi garganta que me raspa, pero no lo puedo evitar y un par de lágrimas resbalan por mis mejillas.
Siento las manos de Marlene en mi regazo para después verla como se pone de cuclillas para quedar a mi altura al igual que yo ella también a derramado un par de lágrimas.
-Por favor Amy, échale ganitas y trata de conocer a alguien, tal vez no sea con el papi Alexander pero joder debes conocer a alguien más, no puedes seguir así vivir solo de una ilusión o de un amor al que si no te animas nunca sabrás si serás correspondida o no, o ya de perdis que te tires una canita al aire con él
La comprendía no era sencillo ver a su mejor amiga casi su hermana hacerse chaquetas mentales con un hombre que no ha tratado.
-Tranquila se que tienes razón y así lo haré, este -, señalo mi corazón-, y yo le vamos a echar ganas llegó el momento de saber si Alexander Santana Toto es para mi o no.
Era increíble como Marlene y yo pasamos de la alegría a el morbo para terminar llorando, por eso la quiero tanto. Con ella podía expresarme con libertad, con mi padre no podría hablar de esas cosas y menos con el vocabulario que solía usar con Marlene.
Termino de vestirme después de haberme duchado con agua caliente, me coloqué un vestido largo en color gris claro, sin ningún estampado o alguna decoración, es de tirantes, se me ajusta a mi cuerpo muy bien, me pongo unas sandalias porque son las adecuadas para esta clase de vestidos, dejo suelta mi cabellera y solo aplico un poco de brillo en mis labios nada más. Acompaño mi vestimenta con una collar Cartier de oro blanco de 18 quilates engastado con seis diamantes que forman un sutil corazón, es mi collar favorito ya que papá me lo regaló cuando cumplí quince años, era de mi hermosa madre por eso es un objeto tan valioso para mi. Mi padre prometió buscar un anillo ahora que viajó hace poco a París, que sea el mismo diseño del corazón con diamantes si no lo conseguía con la tienda Cartier prometió que lo mandaría hacer exclusivamente para mi. Pero resulta y resalta que se le olvidó, por eso fueron los chocolates de la mañana pues yo estaba emocionada creyendo que lo traería consigo.
Tocan la puerta y segundos después se abre, mi nana Amparo entra con un bandeja, en ella trae un vaso de jugo y mis medicamentos, me sonríe y yo me acerco para saludarla, deja la bandeja en la mesa de noche y me abraza.
-Me dijo Marlene que saldrán a dar una vuelta, ¿te sientes bien mi niña?-, inquiere acariciando mi espalda mientras yo bebo mi jugo y con el mis pastillas.
-Si nana no te preocupes, quiero tomar aire fresco y comprar algunas cosas que me hacen falta.
-Esta bien, pero no te excedas demasiado, conozco a la loca de Marlene y se que te va a andar de aquí para haya, llevas tus medicamentos y tu inhalador por cualquier cosa.
Me sonríe con cariño y yo le devuelvo la sonrisa, mi nana se parece a Marlene, o lo correcto sería Marlene se parece a mi nana, el cabello rizado y los ojos negros pero chiquitos, como también en algunos rasgos de la cara; nariz y cejas, es muy cariñosa y se preocupa demasiado por mi.
-Ya deja de mirarme así, sabes que no me gusta -, le digo alejándome de ella y camino a tomar mi bolso-, lástima es lo último que quiero.
-No es lástima hija -, de inmediato responde -, solo es preocupación, sales muy poco y temo que vayas a sentirte mal.
Muy pocos sabían de mi padecimiento, era contados, porque no quería que me vieran con lástima, como una moribunda que en cualquier momento dejaría de respirar, aunque así lo fuera.
Por eso nadie que fuera ajeno a la familia sabía nada y de empleados solo los que tenían mayor antigüedad.
-Iré con Marlene sabes que ella me cuidará, ahora por favor quita esa cara-, beso sus mejillas y salgo de la habitación.
Bajamos del auto y los ojos de Marlene brillan cuando leen en nombre de la tienda "Gucci", hacía bastante tiempo que no salíamos de compra. Entramos a la tienda y empezamos con nuestra compra compulsiva para horas después salir de diferentes tiendas repletas de bolsas, todas se las entregamos al pobre chófer con el que Marlene no pierde tiempo y coquetea, me alejo un poco de ellos para darles privacidad, mientras reviso mi teléfono y le envío un mensaje a mi papá para agradecerle por los chocolates .
-Amy- . Marlene llega hasta a mi y junta sus manos suplicante-, por favor necesito de tu ayuda, solo será un rapidín.
-¿Un que?
-Que tendremos un rapidín, cerca de aquí hay un hotel, por favor hace rato que no tengo sexo y mi cuerpo me lo está exigiendo.
Sorprendida abro la boca y la vuelvo a cerrar; ¿es enserio lo que me está pidiendo? De ladeó un poco mi cabeza en dirección a el chófer, un chico delgado pero simpático, puede que tenga nuestra edad, es alto y de piel morena igual que Marlene, cuando su mirada se posa en la mía, avergonzado la desvía.
-Esta bien , pero no tardes cualquier cosa te aviso, pero por favor prende tus notificaciones-, observo una vez más a el chofer con el que Marlene esta por irse a tener sexo y vuelvo a mirarla a ella quien tiene un brillo en su mirada muy típico de ella cuando esta por hacer algo que le fascina y pues esto es lo que a ella más le encanta-. Por favor usa protección.
-Si ,si -, aplaude -. No tardo, no te preocupes, haré que se corra rápido aunque no me de mi orgasmo, después se lo cobraré con creces -. Me guiña el ojo y se va, mientras yo me quedo parada viéndolos como se alejan, sonrío y niego con la cabeza es increíble lo loca que es mi amiga y como puede ser tan abierta a expresarse sin ningún pudor en esos temas.
Me ajusto el bolso en mi brazo, tendré que recorrer otra vez las tiendas, dar una segunda vuelta o simplemente sentarme en algún lugar a esperarla. Giro dispuesta a caminar y golpeo con algo firme y duro, parecido a una pared, me quejo y cierro mis ojos esperando el golpe, pero siento un tacto en mi cintura y otro en mi espalda, con el golpe mi bolso cae al suelo.
Abro los ojos y me encuentro con una pared humana, su fragancia me envuelve; varonil, amanerado y cuero, muy exquisita.
-¿Estas bien?-. El timbre de su voz hace que mi respiración se detenga ; debe ser una maldita broma, me digo a mis adentros pues es muy parecida a la de Alexander: ronca y profunda. ¿Qué posibilidades habría de que me lo encontrara en este lugar? Si bien no es una zona donde cualquier gente pueda darse el gusto de hacer compras o simplemente dar una vuelta, este es un lugar exclusivo donde solo personas millonarias pueden darse ese lujo de gastar algunos miles de pesos hasta por un simple helado, pero vamos, no creo que el destino juegue a mi favor el día de hoy ¿O si?
Levanto la mirada poco a poco, encontrándome con la mirada más intensa y profunda que haya visto, unos ojazos negros brillantes que me secan la garganta y que hacen que mi respiración vuelva pero esta vez a acelerada. El me mira sin decir palabra, seguramente esperando mi respuesta pero las palabras no me salen, su mirada me atonta no se como reaccionar, pues el no parpadea ni un instante simplemente no deja de verme.
Sus manos me sueltan, porque hasta este momento en que siento como las va deslizando para alejarse es que me he dado cuenta que me sostenía . Mis piernas tiemblan como gelatina y pierden fuerza, el es muy rápido y vuelve a sostenerme con más fuerza y yo solo me aferró a él pues todo me da vuelta y siento que me falta el aire.
¡Por favor Dios ,ahora no!
-Oye ¿te encuentras bien? ¿Vienes con alguien?-. Hace preguntas buscando mi rostro, pues es muy alto para mi, preguntas que no puedo responder, no en este momento y solo me aferro con fuerza a su saco y mantengo mi mirada en su pecho.
¡Mi respiración esta descontrolada!
Debo controlarme, debo hacerlo, la impresión es demasiada, justo hoy, en este lugar, en este momento y en estas circunstancias. ¿Por qué? Me debo de ver fatal, pude haber escogido alguna otra ropa que me favoreciera, debí arreglarme más, maquillarme, hacerme algún peinado, no recuerdo haberme cepillado mis dientes. Una avalancha de pensamientos llegan a mi mente, se supone que deben ser para calmarme pero hacen todo lo contrario. Siento que voy a desmayarme y no quiero que pase no frente a él no con él, me repito que soy fuerte y que tengo que aprovechar este momento, me digo que el destino no se equivoca y por algo hoy era el día indicado para conocerlo.
¿Por qué soy tan débil? Me reprocho.
Siento una calidez en mis manos, unas pequeñas caricias en forma de círculos en mis nudillos, una respiración pausada y los latidos de un corazón que no es el mío, me llena de calma, son lentos pero sonoros y me dan tranquilidad .
De un momento a otro vuelvo a la realidad y mi mente se despeja de los absurdos y abrumadores pensamientos, observo que estoy en otro lugar y que estoy recargada casi abrazada en algo muy cómodo, bajo la mirada hacía mi mano donde siento las caricias y veo como su mano grande y venuda me acaricia.
Abro los ojos a más no poder y me alejo de él lo más rápido que puedo, no es que su cercanía me desagrade si no todo lo contrario, hace que mi vientre se sienta extraño pues si así tiene las manos con las venas marcadas no quiero mi imaginar como tendrá el paquete..... ¡que son estos pensamientos!
Lo observo avergonzada, me doy cuenta que estamos en una tienda de ropa pero solo estamos los dos sentados en un sillón, no hay nadie más a nuestro alrededor.
¿Me desmayé?
-¿Te encuentras mejor?-, pregunta, quiero responder pero el me interrumpe -.¿ Eres muda?-, su pregunta me descoloca y cuando no creo poder sentirme más avergonzada justo me dice esto.
-Lo.. lo siento -, logro decir, tomo aire, cierro los ojos y los vuelvo abrir -, no soy muda, estoy tan apenada por lo sucedido yo...
-Tranquila ahora se que no lo eres y estas bien es lo que importa, te ofrezco una disculpa, no me di cuenta venía hablando por teléfono y terminé lastimándote-. Me explica y yo solo veo como mueve sus labios, escucho que se aclara la garganta, subo mi mirada a sus ojos y el la desvía, ¿incomodo?.
-También fue mi culpa por estar distraída, soy Xiomara-, me presento y el levanta su mano para estrecharla con la mía, al sentir la suavidad de su piel siento tanto deseo de abalanzarme sobre el y besarlo, abrazarlo y pedirle que no me suelte.
-Soy Alexander -, dice con el ceño ligeramente fruncido-. Mucho gusto .
-El gusto es mío -, sonrío, pero el sigue mirándome serio, borro mi sonrisa y me levanto del sillón, es momento de marcharme, un poco decepcionada porque no es lo que esperaba, pero ¿Qué puedo pedir? Me es difícil descifrar que impresión le causé, pues me es indescifrable su expresión en su rostro.
Se levanta de igual forma y tengo que levantar bien el rostro para poder verlo porque es muy alto, intimidante, pero me encanta, me fascina ,me aloca. Muerdo mi labio inferior, me siento tan pequeña frente a este semejante monumento de hombre, pero tan extasiada por lo que esos brazos, ese cuerpo puedan hacerme.
-Agradezco lo que haz hecho por mi-, él me da mi bolso y yo lo tomo con calma, esperando a que talvez y se anime a pedir mi contacto pero cuando veo que eso no pasa comienzo a caminar-. Adiós Alexander-, me despido sin voltearlo a ver y con el corazón roto, porque tal vez y no soy de su tipo.
¡No me importa, haré que lo sea!
De ahora en adelante donde sea que pise Alexander Santana Toto estaré yo, estoy dispuesta a seducirlo, a enamorarlo, el tiene que ser para mi, porque yo lo quiero, porque he esperado tanto tiempo para este encuentro y porque ahora que lo he tenido frente a frente es mucho mas de lo que yo imaginaba o llegué a mirar en la televisión. Y lo que sentí al tenerlo cerca fue hermoso e inigualable. Para la próxima ocasión estaré preparada y no me comportaré como una tonta así como hoy.
Camino sintiendo una opresión en el pecho, veo unos hombres afuera de la tienda que supongo es su seguridad, las encargadas solo me miran y me sonríen gesto que yo devuelvo. Cuando estoy por poner un pie fuera escucho su voz .
-Xiomara-, pronuncia mi nombre y me llena de felicidad escucharlo de sus labios. Trato de no perder la compostura, debo de comportarme a la altura de un hombre como él, me pasa que se me olvidan los modales y me comporto como cuando estoy con Marlene. Me detengo y volteo en su dirección.
-¿Sí?
-¿Si gustas puedo llevarte a tu casa?-. Termina de llegar hasta a mi pero se para a una distancia prudente, aunque me agrade la idea algo dentro de mi me dice que no acepte y es que la forma en que me mira es extraña y me hace sentir incómoda, es como si no quisiera, pero a la vez si.
-Es muy amable de tu parte Alexander, pero muchas gracias vendrán por mi-. Con todo el pesar de mi corazón rechazo su oferta, el levanta ambas cejas sorprendido por mi rechazo. Sonrío, ¿así que no esta acostumbrado a que lo rechacen?, digo en mis adentros y es que ¿Quién en su sano juicio rechazaría a un hombre como él?; solo yo , por el simple echo en que no me agrada que se vea forzado a ser caballeroso cuando no le nace.
Se acerca a mi un poco más sin dejar de mirarme a los ojos, pero ahora que tengo un poco de control en mis emociones no bajo la mirada lo siguiente que pregunta me llena de regocijo y me da una esperanza.
-¿Tú novio?
-No -, respondo sin agregar nada más, el asiente, se moja los labios y mira a su alrededor como pensado en lo siguiente que dirá.
-Hay una cafetería por aquí cerca no se si .....
Los malditos gritos de Marlene lo interrumpen, giro hacia donde provienen los gritos y la veo en la entrada, haciéndome ademanes con la mano.
-Lo siento han llegado por mi -, le sonrío avergonzada y sin esperar respuesta me doy la vuelta y comienzo a caminar en dirección a Marlene haciéndole seña con el dedo índice a que guarde silencio, pero es inútil no me hace caso-. ¿Qué rayos te pasa? ¿ deja de gritar así?
-Te estuve marcando y no contestabas y luego te vi parada ahí
-Estaba platicando con alguien
-¿Con quien?-. Pregunta mientras la sostengo del brazo y nos dirigimos hacia el carro.
-Es que en verdad eres una inoportuna, detesto cuando te comportas de esta forma-, le digo exasperada pues echó a perder mi oportunidad de seguir conociendo a Alexander " me estaba invitando a tomar un café , maldición".
-Puedes calmarte ¿Quién es esa persona , para que te pongas así?
-Buenos días y disculpe por interrumpirla, pero le envían esto-. El hombre que sé que es uno de los guardaespaldas de Alexander me da una pequeña tarjeta, la tomo y la leo, es su número de teléfono y no es el de su empresa si no su número personal pues esta escrito con pluma por aparte.
Lo busco con la mirada y lo veo a lo lejos que esta por subirse a su auto esta por hacerlo pero antes mira en mi dirección por un momento y a pesar de la distancia siento el peso de esa oscura pero seductora mirada.
-El -,termino respondiendo a la pregunta de Marlene que me hizo hace poco-, Alexander Santana Toto-. Marlene mira hacia donde mis ojos mantienen la vista y se queda con la boca abierta.
¡Wow!
En mi cabeza se asen infinidad de escenarios, desde noviazgo, casamiento y hasta hijos, soy muy ridícula lo sé, pero soy así, intensa, dramática, soñadora. Espero en el fondo de mi corazón que le haya causado una buena impresión.
-Soy una estúpida, soy una estúpida, no me voy a cansar de decirlo, lo eché a perder-.Marlene lleva media hora lamentándose, vamos camino a casa y desde que subimos al auto no ha hecho otra cosa que pedir disculpas y maldecir, ella está como yo aún sin poder creerlo.
-No voy a decirte lo contrario, en estos momentos quizás estaría tomando un café con él en algún lugar, conociéndonos más, pero no más sin embargo voy aquí, escuchando tus lamentos-, le reprocho y ella hace un puchero.
-Te juro que no lo vi, solo te miré a ti de espaldas, esos malditos maniquíes no me dejaron ver más haya.