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Cafuné

Cafuné

Autor: : Mari
Género: Romance
Ezra en medio de la desesperación, acepta firmar un contrato con Richard Miller, el cual cambia su corazón con la condición de que él se casé con su hija.

Capítulo 1 ¿Cómo pudiste

-¡Papá, papá! ¿cómo pudiste hacer esto?- Gritó Rachel Miller en medio de la desesperación, mientras sostenía en brazos a su padre cubierto de sangre, sus muñecas desbordaban ese líquido rojo, que todos tenemos, pero al que al mismo tiempo, todos le tememos, el rostro de Richard estaba completamente pálido y por más que su hija lo llamaba, éste no contestaba.

En medio de la desesperación, la chica sacó su celular e hizo una llamada al 911 -Hola, necesito que envíen una ambulancia urgente a la calle 158 de Roosevelt, por favor, mi padre se ha cortado las venas y no responde, no sé cuánto tiempo ha pasado, necesito su ayuda rápido, por favor, por favor-. Sollozó la mujer, mientras miraba a su padre que yacía inconsciente en el suelo.

- Trate de calmarse señorita, la ambulancia va en camino-. Contestó la operadora, tratando de calmar a la preocupada y desesperada chica.

'¿Cómo no me di cuenta?, ¿Cómo pude haberlo dejado solo?, ¡maldición!, yo sabía que él estaba mal, ¿cómo pudo haber atentado contra su vida y dejarme sola?, ¿cómo paso esto?'. Pensó Rachel, mientras se arrodillaba al lado de su padre y lloraba sin parar.

La ambulancia no tardó mucho en llegar, los paramédicos se acercaron y comenzaron a hacer su trabajo, subieron a Richard a la camilla y caminaron hacia la ambulancia, la angustiada chica, siguió a los paramédicos y se subió junto a su padre. En el camino, Rachel solo podía sostener la mano de su padre y rezar en silencio para que pudiera salir vivo de esa infortunada situación.

'¿que habría pasado si no llego a casa?, ¿qué voy a hacer si me deja sola?, ¿cómo me voy a hacer cargo del negocio?, ¡no, no, no!, saca esos pensamientos de la cabeza Rachel Miller, él va a estar bien, se recuperará pronto y volverá contigo a casa'. Se dijo la chica mentalmente para darse ánimos y tranquilizarse, necesitaba darse ánimos, su padre solo contaba con ella.

Al llegar a la clínica, Richard fue llevado a emergencias y como Rachel lo suponía, ella tuvo que quedarse en la sala de espera. La angustia la estaba consumiendo lentamente, así que para calmar su ansiedad, empezó a caminar de un lado a otro, sin prestar atención a donde iba y mucho menos a las personas que pasaban a su alrededor.

-¡Maldición! ¿eres ciega o qué?, pon cuidado por donde caminas-. Resonó la voz molesta de un hombre, pero por alguna razón a Rachel le parecía haberla escuchado antes.

La chica levantó la mirada para pedir disculpas y lo vio, frente a ella se encontraba él, el amor de su vida, el hombre que había amado desde los 16años, estaba parado frente a ella justo en el momento que más lo necesitaba.

'¿Pero qué hace aquí?, ¿cómo supo lo de mi padre?, yo aún no le he dicho a nadie'. Pensó la mujer algo confundida.

Por otro lado, él también se le quedó mirando con la misma expresión de sorpresa que ella, por lo que Rachel supuso que en ese preciso instante, él también se estaría haciendo la misma pregunta que ella hace unos segundos atrás.

-Hola Ezra, mil disculpas, de verdad no te vi, pero... ¿y eso?, ¿qué haces aquí?-. Preguntó algo temerosa, cada vez que estaba frente a él se ponía excesivamente nerviosa.

Ezra era muy guapo, medía aproximadamente 1.80 metros de estatura, fuerte, cabello liso y castaño, ojos café, piel clara, labios sensuales, todo de él, transmitía un gran porte de elegancia y masculinidad, Rachel se quedó un buen rato viéndolo embelesada, hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se reprendió mentalmente. 'En que demonio estoy pensando, cálmate Rachel, no es ni el momento, ni el lugar, concéntrate en su respuesta'.

- Que casualidad, te iba a hacer exactamente la misma pregunta, no te importará responder primero, ¿verdad?-. Respondió Ezra, acercándose al oído de la chica con coquetería, él sabía que ella estaba loca por él, para nadie era un secreto.

Rachel era tan obvia, que en las pocas oportunidades que él necesitaba algo de ella, solo le coqueteaba y ella hacía todo lo que él le pidiera sin titubear, aún sabiendo que a él no le gustaba, luego de caer en la trampa se reprendia por ser tan débil; sin embargo, cuando volvía a pasar, ella volvía a caer sin pestañear.

-¿Me vas a decir o no?-. Habló nuevamente Ezra.

-¡Eh! sí, sí-. Respondió la chica apresuradamente, a la vez que agitaba su cabeza, por un momento se había olvidado de el incidente que la había llevado hacia la clínica.

- Mi padre-. Dijo la chica, tragando saliva con dificultad, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas, aunque trató de contener sus emociones, cuando recordó lo que había sucedido, no pudo hacerlo y contestó entre sollozos, al mismo tiempo que bajaba la cabeza para ocultar sus lágrimas. - Mi padre trató de quitarse la vida-.

- Lo siento mucho, ¿cómo se encuentra Richard?, ¿has recibido alguna noticia desde que llegaste?-. Preguntó Ezra algo preocupado, era normal que se preocupara por el papá de Rachel, ya que éste y su padre eran amigos desde la infancia, fue así, como Rachel y él se conocieron.

La primera vez que se vieron, Rachel tenía 8 años de edad y Ezra 11, luego él se fue a estudiar a Cambridge y no lo vio más, hasta que ella cumplió sus 16 años, ambos se volvieron a reencontrar en su celebración de cumpleaños, en ese momento ya él tenía 19 años y se veía tan impactante que ella quedó deslumbrada, desde ese instante, Rachel sintió que estaba enamorada, pero Ezra nunca le prestó atención, por lo que a la chica no le quedó más opción que guardar su amor en la friedzona, luego de eso, se veían en ocasiones esporádicas, ya que como él estudiaba en Harvard, vivía más tiempo en Cambridge que en Miami.

Ahora ella tenía 20 años y el 23; sin embargo, el amor que Rachel sentía por él nunca había cambiado, pero como a él no le gustaba ella, solo le quedaba admirarlo de lejos.

- No sé, nadie ha salido a darme respuesta desde que entró a emergencias, estoy muy preocupada, la verdad no sé que voy a hacer si algo le sucede, yo no conozco nada sobre los negocios, mi padre no se molestó en enseñarme a fondo, ya que mi hermano sería el que heredaría la presidencia-. Habló la mujer en llanto, al mencionar el nombre de su hermano, no pudo contener la tristeza y comenzó a llorar.

Hace dos años, la familia de Rachel estaba completamente tranquila y feliz, como todas las familias del mundo, tenían sus problemas pero siempre lo solucionaban, su hermano mayor era extrovertido, inteligente y muy atractivo, sus ojos grises llamaban la atención de casi todas las

mujeres, tanto así, que ella tenía que quitárselas a sombrerazos.

Una noche, ambos salieron a celebrar el cumpleaños de uno de sus amigos, Rachel fue con él, ya que casi siempre la llevaba a todos lados, decía que prefería tenerla cerca para que ningún hombre se le acercara, y que si lo hacía, primero debería pasar por su aprobación, ambos se llevaban muy bien, más que un hermano, Rachel lo veía como a un amigo. Ese día, ambos salieron temprano de la fiesta, cuando iban en el auto, Rachel notó a su hermano algo nervioso pero no supo el porqué, de un momento a otro, la chica solo sintió un golpe al costado del auto y perdió la conciencia, no se despertó hasta dos días después del accidente, encontrándose con la desgarradora noticia de que su hermano había fallecido.

- ¡Ya, ya! no llores más, Richard estará bien y te necesita fuerte-. Dijo el hombre mientras secaba las lágrimas de la mujer con los dedos.

Rachel comenzó a sentirse nerviosa y apenada por lo que se disculpó - Lo siento, debo ir al baño-.

En cuanto terminó de hablar, salió como una bala en dirección a los sanitarios, en su mente solo pensaba que seguramente su apariencia estaba fatal, había pasado horas llorando por todo lo que había pasado.

La chica lavó su rostro y se miró un buen rato en el espejo, - Ezra tiene razón, mi padre va a estar bien y debo estar fuerte para él-. Se dijo a sí misma para darse valor.

-Te sientes mejor-. Preguntó Ezra al verla salir del baño.

- Sí, gracias, ¿ahora me puedes decir por qué estás aquí?-. Preguntó con un poco de temor, no quería que él se sintiera incómodo por la pregunta.

- Mi padre también está aquí, hace tres días sufrió un infarto, ha estado aquí desde entonces-. Respondió el hombre con tranquilidad, se veía tan tranquilo, que por un momento, Rachel deseo tener esa misma calma para afrontar las cosas.

-Lo siento, yo aquí llorando y contándote mis problemas cuando tú tienes tus preocupaciones, ¿cómo se encuentra el señor James?-. Murmuró algo avergonzada.

Antes de que Ezra pudiera responder, se escuchó la voz de una enfermera llamando el nombre de Rachel, ésta salió corriendo hacia donde se encontraba la mujer y dijo agitada, - Soy yo, ¿cómo está mi padre?-.

Capítulo 2 Hija lo siento

- En estos momentos el paciente se encuentra estable, se está recuperando en la habitación 202, puedes ir, aunque en estos momentos aún no se le ha pasado el efecto de la anestesia, pronto el médico pasará por allá para darle algunas indicaciones-. Manifestó la enfermera, luego guió a Rachel hacia la habitación en donde se encontraba su padre.

Al entrar, se encontró con el cuerpo fragil de su padre sobre la cama, dormía plácidamente con ambas muñecas perfectamente vendadas.

Rachel se acercó cuidadosamente a la cama y le acarició el cabello a la vez que sollozaba. - ¿Por qué lo hiciste papá?, cuando despiertes me vas a escuchar, esto no se quedará así, te voy a amarrar a la cama si es necesario-.

La puerta se abrió y Rachel se giró para ver si era el médico, sin embargo; vio a Ezra parado mirando en la dirección de su padre:

-Ven, ¿quieres acercarte a él?, preguntó Rachel mientras se paraba de la silla.

-No, gracias. Sigue hablando con él, yo solo quise ver cómo se encuentra, pero pude notar que ya está mejor, me alegro por Richard-. Contestó Ezra sin titubear.

-Gracias, no sabes lo mucho que me ha ayudado verte aquí, ¿me puedes decir en qué habitación está el señor James?, para ir a verlo más tarde-. Rachel preguntó un poco avergonzada, no quería que pensara que estaba entrometiendose en sus asuntos.

-Tranquila, no te preocupes, quédate cuidando de Richard, es mejor que estés aquí para cuando despierte-. Dijo Ezra, al mismo tiempo que salía de la habitación.

'Eso fue muy extraño, ¿será que de verdad el señor James está aquí?'. Pensó Rachel confundida y seguio acariciando las manos de su padre.

Mientras tanto en la habitación 135, un hombre de mediana edad veía atentamente las noticias que pasaban en la televisión:

"En horas de la tarde, el presidente de Bancos Incor, fue hallado por su hija en un estado grave, al parecer, trató de quitarse la vida. Aún, no se sabe nada de su estado de salud, estaremos informando cualquier novedad". Fueron las palabras de la reportera que brindaba la información.

-Ya llegue papá ¿cómo te sientes hoy?-. Ezra habló, al mismo tiempo que posaba sus ojos en las noticias que su padre veía y formulaba otra pregunta. -¿Así que ya sabes lo que pasó con Richard?-.

-Si hijo, y por lo que puedo notar, no soy el único que sabe, ¿cómo te enteraste?-. Respondió James, fijando la mirada en su hijo, James siempre había sido una persona muy observadora, nada se le escapaba, debido a eso pudo formar el imperio de techno Smith group international, convirtiéndose en la empresa más influyente del país.

-Me encontré a Rachel en la sala de emergencias, estuve acompañándola un rato, por eso llegué un poco tarde-. Contestó Ezra y comenzó a recordar lo afligida que se veía Rachel.

- Pobre Rey Rey, primero su hermano, luego su madre y ahora su padre hace esa estupidez, en que demonios estaba pensando Richard, aún su hija está joven, no puede dejarla sola. Ezra, en lo que despierte llévame con él, quiero verlo y darle unos cuantos puñetazos-. Gritó James furioso, con el puño en el aire.

-¡Jajaja! tienes que verte papá, cualquiera te ve y piensa que de verdad harías eso, si Richard es como tu hermano. Cambiando de tema papá, ¿que has pensado acerca del transplante de corazón?, ya hemos estado buscando pero la decisión está en tus manos, debes decidir rápido papá, el tiempo pasa más rápido y tú cada vez empeoras más, quieres darle puñetazos a Richard por lo que hizo y mírate, tú tampoco quieres cuidar de ti-. Reproche tras reproche salieron de los labios de Ezra, mirando con decepción a su padre.

James siempre fue un hombre demasiado terco, cuando tomaba una decisión, era muy difícil persuadirlo.

- Esta bien hijo, no me regañes más, aceptaré el transplante y quiero que tu personalmente te encargues de que a la familia del donante no le falte nada de ahora en adelante, es mi manera de agradecerles-. Dijo James con voz suave.

Obviamente Ezra accedió sin pensarlo dos veces, después de 3 meses tratando de convencer a su padre, que haya aceptado, es la mejor noticia que pudo haber recibido.

Las horas pasaron y aún Richard no se despertaba, ya Rachel estaba entrando en desesperación, cuando de repente sintió que su padre se movía:

- ¡Papá, papá! soy yo, ¿estás bien?, ¿cómo te sientes?, llamaré al doctor-. Gritaba de emoción, Rachel se levantó y tocó el botón para llamar a la enfermera.

-Papá me diste tremendo susto, ¿por qué?, ¿ cómo pudiste?-. Lloraba desesperada, en el fondo de su corazón, Rachel sabía que estaba mal, que debía estar tranquila y apoyándolo, pero se había contenido tanto tiempo que deseaba respuestas.

- Lo siento hija, soy un mal padre lo sé, discúlpame por ponerte en esta situación y por exponerte a verme así, no llores más por favor Rey Rey-. Contestó Richard.

Después de oír su voz, Rachel comenzó a sentirse de la patada y más después de escuchar su apodo, así le puso su hermano y todos comenzaron a llamarla Rey Rey por cariño.

- No papi, discúlpame tú a mí por hablarte de esta manera, ya todo está mejor, pronto volveremos a casa y todo esto quedará olvidado ¿si?-. Dijo Rachel, para calmarlo o para calmarse ella, en ese momento, sentía un manojo de emociones, felicidad por verlo con vida, rabia por lo que había hecho, tristeza por verlo en esas circunstancias, después de tanto pensar, Rachel se acercó para abrazarlo y besar su frente.

Luego de varias horas, Rachel se quedó dormida en la silla junto a la cama, no había dormido nada y se sentía demasiado exhausta, sosteniendo la mano de su padre, empezó a caer en un sueño profundo, no se atrevía a soltarlo, tenía temor de dejarlo solo.

La puerta se abrió lentamente dejando ver a dos figuras conocidas:

- Viejo imprudente, loco, estúpido, ¿en qué demonio estás pensando?, si quieres morir, porque mejor no vienes para que yo mismo sea el que te mate-. Gritó James a la vez que se acercaba a la cama.

Rachel estaba tan cansada que ni con los gritos se despertó. - Papá, baja un poco la voz-. Dijo Ezra dirigiéndose a la silla, agarró a Rachel en sus brazos y la acostó en el sofá, la arropó y se sentó junto a ella mientras la miraba.

'¡Se ve tan linda cuando duerme!, ¿pero en que diablos estoy pensando?, ella es como una hermana para mí, me da algo de pena por todo lo que ha pasado, por eso debo sentirme así, creo que mejor será que salga de aquí'. Pensó Ezra y se dirigió hacía su padre.

- Yo iré a tomar una taza de café, los dejo solos para que puedan conversar tranquilos-. Ezra caminó sin esperar respuesta, quería salir de ahí lo antes posible, se sentía muy incómodo.

- ¡Ya, ya! deja los regaños aun lado y dime ¿que haces tú aquí?, y no me digas que a visitarme porque que yo sepa a los visitantes no le colocan batas de hospital-. Dijo Richard entre risas.

- Bueno amigo mío, te voy a responder con la verdad, ya que eres como mi hermano, últimamente he estado sufriendo del corazón, hace meses me dio un pre-infarto y me dieron la noticia de que necesitaba un nuevo corazón, no es cualquier otro órgano, como un riñón por ejemplo, que yo sé que el donante podría seguir con su vida normal, es un maldito corazón, ¿cómo le digo a alguien?, ¡oye tú, ya no quieres vivir, dame tu corazón!, es algo que no puedo hacer, por eso lo he estado atrasando, pero hace 3 días, me volvió a dar el dolor y pues, aquí me tienes amigo. Aunque por el bien de mi familia, decidí aceptar la operación, no creo que el corazón de este viejo aguante por mucho tiempo. Ya Ezra se va a encargar de conseguir el donante y se hará cargo de sus familiares, si me va a dar su corazón lo menos que puedo hacer por esa persona es hacerme cargo de su familia-. Contestó James con un hilo de culpabilidad en sus ojos.

- Tranquilo amigo, yerba mala nunca muere, sino, mírame a mí -. Respondió Richard con una carcajada tan fuerte que hizo que la adormilada Rachel se levantara, en medio de bostezos, abrió los ojos y pudo notar a James y a Richard conversando y riendo plácidamente, se quedó un rato observándolos, su padre se veía feliz y no lo veía así desde que su madre aún vivía.

La madre de Rachel, cayó enferma después de la muerte de su hermano y más nunca pudo recuperarse, muchos médicos dijeron que ella ya no tenía la voluntad para vivir y por eso estaba dejando que la enfermedad la consumiera.

-Ya despertaste corazón-. Habló Richard, dándole una radiante sonrisa a su hija.

- Si papá, me alegra verte sonriendo, ¿cómo está señor James?, gracias por estar aquí, Ezra me dijo que estaba enfermo, espero pueda recuperarse pronto-. Murmuró Rachel un poco avergonzada al hablar de Ezra, sus sentimientos por él eran tan obvios que todos sabían que estaba loca por él.

Rachel no había terminado de hablar cuando la puerta se abrió y entró Ezra con una taza de café. - Ya despertaste, que bueno, esto es para ti-. Ezra extendió su brazo para poder entregarle el café y al instante Rachel se sonrojó, él pudo notarlo y se sintió algo incómodo.

Para disipar la incomodidad, el hombre decidió retirarse.- Papá ya es tarde es mejor que te lleve a tu habitación, le prometo que mañana lo traeré para que puedan seguir conversando Richard-.

- Ezra, deja que Rachel acompañe a James a su habitación, tú y yo no hemos tenido la oportunidad de conversar, mira lo mucho que has crecido, no te veo desde hace 2 años, ¿ no te molesta quedarte conmigo un rato?-. Preguntó Richard.

- No, claro que no me molesta, papá ve con Rachel, yo horita los alcanzo- Contestó Ezra mientras le hacía señas a su padre.

Capítulo 3 La propuesta

Al percatarse que se habían quedado solos, Ezra tomó asiento, acercándose a la cama de Richard:

- Aquí me tienes, ¿Qué te preocupa?, no creo que me hayas pedido quedarme solo para saber de mí ¿o sí?-. Habló Ezra, esbozando una sonrisa.

- ¡Jajaja! eres igual a tu padre, siempre directo al grano, eso me gusta. Bueno, lo diré rápido, antes de que Rachel se desespere y vuelva. James me habló sobre su transplante de corazón, yo quiero hacerme los exámenes y ver si puedo darle el mío-. Dijo Richard al mismo tiempo que veía hacia la puerta, Temia que Rachel escuchara su conversación.

- ¿De qué estás hablando Richard? ¿sabes lo que sucederá si eso pasa?, ¿estás dispuesto a dejar a Rachel sola?-. Interrogó Ezra sorprendido, aún no le cabía en la cabeza lo que había escuchado, estaba completamente atónito.

-¡Sí, sí! estoy totalmente conciente de lo que pasará, es allí, donde entras tú-. Respondió Richard con un tono decisivo.

- ¡OK, OK! me gustaría que fueras más claro Richard, no estoy entendiendo y la verdad no creo que sea buena idea lo que me estas ofreciendo, además, dudo mucho que mi padre acceda a recibir tu corazón en dado caso que seas compatible, todo suena a locura-. Respondió Ezra con un tono molesto.

- Tu papá no lo va a saber si tú no le dices, ¿cierto?-. Murmuró Richard mientras le guiñaba un ojo a Ezra.

-Escucha Ezra, lo que pasó conmigo no es casualidad, hace varios meses, solo he pensado en quitarme la vida, varias veces lo intente y lo único que me detenía, era saber que Rachel se quedaría sola, pero ayer, no aguanté más y lo hice, yo sé que esto seguirá pasando, por eso quiero irme sabiendo que estoy salvando la vida de mi hermano y dejando a mi hija en buenas manos-. Comunicó Richard con tristeza en los ojos, le daba vergüenza admitir que había tratado de suicidarse varias veces, pero desde la muerte de su hijo y esposa, solo pensaba en reencontrarse con ellos.

- ¿Así que lo que quieres es que cuidemos a Rachel?-. Preguntó Ezra aun asombrado, cuando se quedó a conversar con Richard, sabía que le quería decir algo importante pero jamás espero que le diría algo cómo eso.

- Quiero que te cases con Rachel, es lo único que me asegurará su felicidad y estabilidad económica, los bancos pasaran a ser parte de tu familia y ella no tendrá que asumir esa responsabilidad. Tú le gustas, se pone feliz cuando te ve, sé que con tu familia estará en buenas manos-. Contestó Richard sin titubear, no quería que Ezra pensara que estaba bromeando, porque él hablaba muy seriamente.

-¿Que demonio estás diciendo Richard?, ¿cómo me voy a casar con Rachel? yo no la amo, nisiquiera me gusta, solo la veo como una hermana, puedo prometerte cuidarla y ayudarla a encargarse de los bancos, es más, puedo encargarme del negocio, si eso es lo que quieres, pero no me casaré con ella, no sé si lo sabías, pero yo tengo novia, además, no creo que quieras que tu hija se casé con un hombre que ama a otra mujer. Lo mejor es que me vaya, esta conversación queda hasta aquí, no quiero hablar más del tema-. Gritó Ezra furioso, levantándose de la silla y caminando hacia la puerta sin mirar atrás, estaba realmente furioso, solo a el padre de Rachel se le ocurría hacerle semejante oferta, Ezra se dirigió a la cafetería para calmar su furia antes de ir a la habitación de su padre no quería que lo viera así.

- Ezra, ¿Qué haces aquí? pensé que estarías con mi padre, el señor James me pidió que le comprara unas galletas y un jugo-. Dijo Rachel, alzando las galletas y el jugo que llevaba en la mano.

- Yo se la llevo, puedes volver al cuarto con tu padre-. Habló Ezra molesto, arrebató las galletas de las manos de Rachel y se dirigió al cuarto de su padre.

'¿ahora que hice?, ¿por qué se ve molesto?, ¿será que el señor James no puede comer galletas? '. Pensó Rachel confundida por el comportamiento de Ezra.

Pasaron los días y Richard seguía en la clínica, el médico le recomendó a Rachel dejar a su padre unas semanas para que recibiera ayuda Psicológica, en casos de suicidios era lo más recomendable para el paciente y los familiares, así podrían darle un mejor seguimiento y evitar que ocurrieran situaciones similares en el futuro.

Igualmente, Rachel pasaba la mayor parte de su tiempo en la clínica acompañando a su padre.

Por otro lado, Ezra pasaba la mayor parte de su tiempo en el trabajo y buscando un donante para su padre, había conseguido a dos personas, pero después de realizar los exámenes no eran compatibles con su padre.

Lo más importante para que James corriera el menor riesgo posible y no rechazara el transplante era que; El corazón estuviera en perfectas condiciones, así mismo, que el tipo de sangre y tejido debían ser lo más compatible posible, sin embargo; el tipo de sangre de su padre era O- solo podría ser compatible con otros O- y no habían muchos de ellos que quisieran donar su corazón.

Ya había pasado una semana y no había progreso con la búsqueda del donante y Ezra estaba desesperado, él sabía, que de no actuar rápido, a su padre le podría dar otro infarto en cualquier momento y por tercera vez no aguantaría, ya había corrido con mucha suerte y no quería perder más tiempo.

- ¡Maldición!- Gritó Ezra furioso, tirando todos los papeles de su escritorio al suelo. Tras recibir la llamada de la clínica diciéndo que el donante que habían conseguido tampoco era compatible, Ezra estaba destruido, él le prometió a su papá que se haría cargo y eso iba a hacer, así fuera a costa de su felicidad.

' Tendré que cumplir con las exigencias de ese viejo astuto, total, solo me pidió casarme con su hija y que me hiciera cargo del negocio, el trato no incluye amarla o estar con ella, si lo que quiere es que me casé así no la ame, pues que se atenga a las consecuencias'. Pensó Ezra, al mismo tiempo que agarraba las llaves de su auto, para dirigirse a la clínica en donde estaba internado Richard.

En la clínica, Rachel estaba leyéndole tranquilamente a su padre cuando la puerta se abrió de golpe:

- Ezra, me asustaste, ¿que haces aquí?-. Preguntó Rachel con evidente confusión en su rostro, la forma en la que Ezra había entrado, no era muy amigable que se diga.

- Necesito hablar con Richard, ¿nos podrías dejar solos?-. Contestó Ezra, poniendo los ojos en blanco al verla, por algún motivo, él tenía el presentimiento de que ella era la culpable de tal condición absurda, él sabía que era un gran sacrificio el que Richard quisiera ser el donante y el lo aceptaba y le agradecía, de hecho, estaba más que dispuesto a cuidar de Rachel, pero no a casarse con ella, si ella no estuviera enamorada de él, Richard no habría puesto esa condición.

- Está bien cariño, déjame a solas con Ezra, que debemos hablar de negocios-. Dijo Richard sonriendole a su hija.

Rachel asintió con la cabeza y no le quedo de otra que salir de la habitación, aunque no quería hacerlo, la forma en la que Ezra entró y lo normal que se lo tomó su padre la hizo pensar que algo se traían entre manos y no precisamente negocios.

- ¿Cambiaste de opinión?-. Preguntó Richard con una sutil sonrisa.

- Quita esa sonrisa de tu rostro, aún no te haz hecho los exámenes y si no eres compatible, el haber venido aquí será en vano-. Respondió Ezra.

- ¡Tranquilo!, ¡tranquilo! yo sé que lo soy-. Contestó Richard. Cuando eran jóvenes, James, tuvo un accidente mientras competía en una carrera de autos, Richard fue uno de los donadores de sangre, por lo que sabía que ambos eran O-, por otro lado; su corazón, debía estar saludable, siempre fue muy cuidadoso con su salud y nunca había sufrido de enfermedades cardiacas.

- Será mejor que te hagas los exámenes hoy mismo, si es posible, no puedo seguir perdiendo más tiempo-. Al terminar de decir eso, Ezra se dio la vuelta para salir de la habitación pero Richard lo detuvo, mientras gritaba.

-¡Espera! ¿ya sabes cuáles son las condiciones verdad?-. Ezra lo miro con cara de mal humor y contestó: - Sí, lo sé, quieres que me casé con tu hija y me haga cargo de los bancos ¿no?-.

Richard se paró a la misma vez que hablaba. - Exactamente, antes de la operación, quiero ver el acta de matrimonio y un contrato que me asegure que no te vas a divorciar de ella, llamaré a mi abogado para que se ponga en contacto contigo y por último, Rachel no se puede enterar de esto, quiero que piense que morí de causas naturales y que te casas con ella porque estás enamorado-.

- ¡Jajaja! te creo lo del engaño acerca de tu muerte, pero ¿cómo piensas que la voy a engañar con lo segundo?, acaso crees a tu hija tan tonta, de la noche a la mañana voy a llegar a decirle que la amo, acaso estás loco ¡jajaja! creo que el estar aquí por tanto tiempo te ha afectado.- Bufó Ezra entre carcajadas.

- Eres un hombre inteligente, sé, que buscarás la manera, tienes el tiempo antes de la operación para que Rachel te crea. Ahora me voy a buscar al doctor de tu padre para hacerme los exámenes- Respondió Richard, dándole una palmadita en el hombro a Ezra.

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