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Cambié tu Destino

Cambié tu Destino

Autor: : Alexa Caro
Género: Romance
Abril Johnson es la típica niña mimada que piensa que el mundo gira alrededor de ella o más bien, de la chequera de su padre, quien es cómplice de todos sus caprichos hasta el punto de casi poner el mundo a sus pies... Y es que siempre consigue lo que quiere ¿Un chico guapo? Lo tiene, porque quién en su sano juicio despreciaría a semejante princesa, o si por el contrario es una chica quien osa cruzarse en su camino, la opción para la ingenua es bastante sencilla... Debe esfumarse de su vista, eso, si en algo aprecia su miserable existencia. En fin, quiere algo, lo tiene y punto. No se diga nada más, pero... ¿Qué le depara el Destino? *** Santos Lombardo es el capitán del Equipo de hockey sobre hielo «The Bears» tiene a su disposición a todo un cuartel de aliados que de buena gana harían lo que él les pidiese, por raro que parezca, no en vano son los mejores amigos y porque no, cómplices de juergas... Es un hombre honesto y de carácter afable que ha obtenido renombre debido a su carrera intachable en el deporte; es asediado por las féminas, envidiado por los rivales de escuadra deportiva y cómo no, adorado por las madres de las chicas... Ha dedicado su vida al deporte, luego de decidir qué en este ésta su futuro y a sus 25 años no le hace falta nada, su familia es su mayor fortuna y su talante positivo es un estandarte hacía el éxito en su carrera. Pero nada lo preparará para enfrentar el caos que se adueñaría de sus pacíficos días, entonces ¿Qué decisiones tomará este excelente capitán en el juego de la vida?

Capítulo 1 Prefacio

Santos tomó un baño de prisa, ya que faltaba poco para la celebración de la gran final del campeonato de Hockey sobre hielo en Suiza.

Un triunfo que lograron gracias a su experiencia, temple y entrega absoluta de todos los miembros del equipo Bears de la NLA.

Y es que esa oportunidad no se presentaba todos los días, madrugar a sus anchas y porque no, gozar de muy buena compañía femenina.

- Aiden... ¿Dónde rayos te metiste? Vuelve aquí, pequeño bribón - Correteaba en busca de su mascota sin ningún éxito ya que el peludo animal tenía planes distintos, como jugar a las escondidas con su amo, un juego recurrente entre ambos, solo que esta vez Santos no estaba de ánimos y en realidad distaba de tener tiempo. - ¿Que te he dicho de escapar? - Preguntó a la nada esperando obtener alguna respuesta o indicio de su paradero - te quedarás en la helada el resto de la noche y no me tentaré el corazón de buscarte un reemplazo mañana mismo.

Un llanto canino se hizo escuchar desde la terraza de su apartamento y luego de dos segundos se dejó ver tan sumiso como nunca lo había sido, casi como si hubiese creído el chantaje de su amo. Santos sonrió para sí mismo, bastante aliviado de poder dejar seguro a su cachorro y mejor aliado.

Porque de no ser así, se habría visto en la obligación de cancelar la cita con aquella fémina holandesa que estaba de atar. Y es que a diferencia de lo antes dicho en aquel chantaje, no sería capaz de abandonar a su suerte el regalo que su hermanita Victoria le había dado de cumpleaños, hacían ya tres meses.

Una vez listo, cerró con seguro su departamento y caminó hasta la zona de parqueo, dónde localizó su Mercedes blanco y pasó a deslizarse en su interior, aún tenía tiempo de sobra para el viaje, ya que quedaba poco menos de una hora para las doce y ya veía venir una de esas noches locas que poco se permitía disfrutar, y sus logros en parte se debían a su estricta disciplina y dominio propio fruto de una crianza adecuada.

De su padre heredó una templanza de carácter que le proporcionó la ventaja en ese camino de bastante exigencia como lo era el hockey sobre hielo; y siempre tuvo presente el refrán que reza: "El que quiere algo, algo le cuesta"; el cual se había vuelto su lema personal, no en vano era el mejor capitán de Hockey de Suiza y pese a no ser su país de origen, le había abierto las puertas como un hijo y brindándole un buen futuro.

***

Abril se sentía arder de la furia que corría en su sistema, de hecho no cabía en sí misma y es que no daba crédito a lo que vio en aquel lugar; esa estúpida mujercita se la iba a pagar, porque nadie la humillaba de semejante manera y quedaba viva en el intento.

¡Ahj! Definitivamente la odiaba con palabras mayúsculas, esa maldita era un estúpido grano en el trasero y todo por creerse darse ínfulas de gran diva; en veras no entendía como los hombres se derretían por esa modelito plástica si corrían el riesgo de que se explotara en sus manos su pecho de hule.

¡Ah! Pero es que esa era una rivalidad venía desde muchos años atrás y no sólo con ella, sino con sus primitas que al igual que ésta resultaban ser bastante molestas. Pero lo que la llenaba más de ira era saber que tuvo el descaro de ir a una de las cadena exclusiva de ropa <> en la que su padre era socio y llevarse un modelo exclusiva inspirado en ella, ósea Abril Johnson.

No para ella y lo había profanado con sus curvas plásticas.

Definitivamente había personas que no se sabían ubicar en la vida ¡Sí señor! Y esa fulana ya podía despedirse de la membresía del club dónde se encontraba, eso corría por su cuenta y ella nunca fallaba, palabra de honor.

Sonrió al recordar que junto a Orianna - Su mejor amiga y enemiga declarada de Penélope Summer. Ya que esta fue la culpable de que Korina, su otra amiga hubiese terminado su compromiso con Julián, aproximadamente un año y ocho meses atrás – entre las chicas idearon un plan de venganza contra la modelito de pacotilla, el cual consistía básicamente en seducir a su hermanito del alma, dándole justo en el punto que más le dolía a la susodicha.

Él chico era la luz de sus ojos y eso era un hecho de conocimiento público, que la pareja de hermanos "Penélope y Xavi Summer" eran la revelación del modelaje de los últimos tiempos.

¿Entonces qué mejor venganza que el pobre infeliz cayese en las garras de sus enemigas más feroces? Para llevar a cabo su estrategia se reunieron fuerzas especiales; es decir, Orianna, Grethel – Quien aborrecía a los hombres – y por supuesto, no podía faltar ella.

El único inconveniente fue que en primer lugar, Xavi Summer era un modelo reconocido internacionalmente, pese a su corta edad y que nunca estaba más de dos días en un mismo lugar, por lo que Orianna no tendría oportunidad de abordarlo por las noches en casa de su padrastro Dimitri Lombardo, quien era el padre adoptivo del joven.

En segundo lugar y no menos importante, era que Xavi era el ser más frío e indiferente de la faz de la tierra, ya que ninguna mujer lograba llamar su atención y otra vez allí, su amiga había quedado burlada, ante sus constantes rechazos.

Pero esta vez sería distinto – Pensaron con optimismo – habían planeado cada paso a la perfección, estipulando los lugares donde cada una de ellas tendría oportunidad para abordarle a Xavi Summer quien se convirtió en un verdadero reto para las tres: Grethel, una pelirroja de armas tomar bastante letal con sus víctimas y gozaba en dominar a los hombres a su antojo – Una larga historia – por otra parte estaba Orianna, una chica morena de un cuerpo envidiable y quien podía ser la tentación de cualquier incauto que se cruzara en su camino; y luego estaba ella, una rubia despampanante a quien si bien no le importaba mucho conquistar a su objetivo – pues siendo honesta, jamás le gustó no ser el centro de atención – lo haría simplemente por apoyo a sus amiga y para que mentir, también por fastidiarle la vida a esa estúpida modelito de pacotilla.

En fin, de aquella misión había pasado alrededor de dos años y fue una lástima que nunca lograran su objetivo – Hecho que ninguna podía comprender aun – pero que significó un fracaso más en sus planes. ¿Sería posible que el chico fuese gay? Y ninguna llamó su atención lo suficiente o en todo caso, tendría un ego tan alto, que ninguna estuvo a su nivel ¡Vaya estúpido! Igual eso no era lo importante, no, ahora lo que ocupaba su mente era el hecho de que esa tipa se estaba cruzando nuevamente en su camino y ella no lo iba a permitir, como que se llamaba Abril Johnson.

La joven siguió divagando en sus pensamientos y por lo tanto, no notó que se cruzaba en el camino de aquel Mercedes blanco, el cual si bien intentó esquivarla golpeando contra otros autos, fue un esfuerzo en vano y Abril terminó inconsciente en medio del estacionamiento del bar exclusivo.

Por su parte, Santos maldijo su suerte y salió del auto de prisa, avanzando hasta llegar a la chica que parecía inerte y por primera vez en su vida experimentó el miedo recorrer por su sistema.

¡Al diablo una noche de placer! –Se dijo a sí mismo – en ese preciso momento lo único que quería era salir ileso de toda esa situación, y que la estúpida que se cruzó en su camino mientras llegaba al NIKE CLUB no estuviese muerta.

Capítulo 2 Parte 1

Para Bárbara Llorís las cosas no estaban saliendo como realmente quisiera, no.

Aun no lograba entender cómo llegaron hasta esa esta triste situación. Era simplemente inconcebible, porque entonces ¿De qué valió tanto sacrificio hecho en su juventud? Dejó todo por ella; su única hija, e incluso arriesgó su vida y hasta su figura por asegurar su futuro ¿Y qué conseguía? La respuesta era obvia: Nada, porque ahora no tenía manera de solventar sus gastos y el imbécil de Gastón no volvería a depositar ni un maldito euro en su cuenta bancaria de enterarse de que "su retoño" se encontraba inconsciente en una Clínica de Suiza.

Él siempre había sido un maldito sentimental y llorica, que sería capaz de regresar de América sólo por comprobar que Abril estaba sana y salva en su casa nuevamente. Lo pensó mejor y no, no debía informarle nada aún, porque sería capaz de quitarle su apoyo económico y encima no dejarle ver a su hija; es decir, su medio de sustento.

Algo a lo que no estaba dispuesta a arriesgarse, no cuando su reputación y prestigio social se vería en peligro, bastante le había costado lograr el estatus al que se había acostumbrado en las dos últimas décadas.

Bárbara Llorís era una mujer de armas tomar a quien la vida a peso de golpes le enseñó que "el fin justifica los medios" y esa era la garantía de una vida llena de lujos y dinero. A sus 37 años de vida y no sin muchos sacrificios, tenía un estatus social difícil de sostener y todo gracias a su hija, una que engendró cuando apenas tenía 17 años de edad; y es que, el amor no llena el estómago y su familia no tenía los medios para cumplir sus objetivos. Ella quería ser una mujer rica y reconocida por la alta sociedad, pero lastimosamente, en esa hacienda donde vivió su infancia siendo la hija del administrador nunca lo lograría; conoció a Gastón Johnson en una fiesta de cumpleaños de una ex amiga – Era su novio – y quedó irremediablemente enamorada de su chequera.

Poco le importó perder aquella amistad, ya que las oportunidades a veces son únicas en la vida y hay que saber aprovecharlas al máximo. Él era un hombre mayor – Al menos para ella – pero ese no fue un impedimento para disfrutar del placer que le proporcionó y porque no, garantizar su futuro económico bastante rentable. Aunque poco duro esa relación, debido a que el tipo vivía en viajes de negocios – Unos bastante aburridos, debía admitir – y en vista de su embarazo, se emocionó de tal manera que la transformó en una reina, llenándola de lujos y desapareció hasta el nacimiento de su heredera, dejándola al cuidado de su santa madre – Una mujer que nunca la trató de la mejor manera – algo sin importancia para Bárbara, que no tenía especial afecto por el caballero en cuestión, ya podía después buscar consuelo en otros brazos – como bien supo hacer – el problema realmente importante era que si Abril no despertaba pronto de su inconsciencia, ya podía despedirse de cualquier estabilidad económica; sus deudas eran elevadas y al parecer el accidente fue tan grave que su pobre hija permanecería en coma por Dios sabe cuánto tiempo.

Tenía que actuar rápido – se dijo a sí misma, ideando un plan en mente y finalmente sonrió – ¿Por qué no? Era perfecto, aquel guapo caballero se encontraba en deuda con su pequeña y ella haría cualquier cosa por garantizar su futuro, así tuviese que venderle el alma al mismísimo demonio.

***

Transcurrió alrededor de un mes después de aquella fatídica noche y gracias al cielo sus lesiones fueron menores – Apenas un dedo lesionado – y ya había podido reincorporar a los entrenamientos nuevamente. No obstante, no lograba sentirse en paz consigo mismo, la consciencia le carcomía durante las horas y pese a no ser una persona débil, su desconcentración afectaba a todo el equipo no solo en las prácticas, sino en la vida cotidiana, ya que al ser sus amigos también se preocupaban por saberlo en problemas. Y es que por más que le diera cabeza al asunto en cuestión; aun no lograba entender cómo sucedió todo tan de prisa, de un momento a otro lo que pronosticaba ser una noche épica, se transformó en un segundo después en una pesadilla y tenía todo un problema encima – Pensó abatido – sin lograr mantener la concentración en los asuntos de su interés.

De eso se había percatado el Coach, Santos no se sentía seguro y no se entregaba por completo a los entrenamientos como era de costumbre y eso repercutía en el funcionamiento del equipo, debía actuar de inmediato y quizá con una charla poder hacerlo entender que nada había sido su culpa.

-¿Divagando nuevamente Lombardo? – Preguntó Terrance Falcom – últimamente es tu única distracción, andando señaló con su cabeza dejemos todo por hoy y vayamos por una cerveza al club.

Santos suspiró con cansancio, por más que intentaba no lograba concentrarse y por lo visto todos lo habían notado. - Lo lamento T, en verdad trato de concentrarme... Pero simplemente no puedo dejar de pensar una y otra vez qué será de mi vida si ella no vuelve, puede que sea el final de mi carrera. Conoces a los medios, me tacharan de asesino y mi madre no lo soportaría, la conoces, es tan frágil que otra decepción de parte de sus hijos no es aceptable – Confesó abatido. Terrance asintió a sus palabras, nada era fácil para el joven y daba pesar verlo darse golpes de pecho debido a la culpa que sentía, aunque esta no le perteneciera en lo absoluto.

–Descuida Santos – Trató de restarle hierro al asunto – sabes que ese accidente no fue tu por tu culpa, entiéndelo de una vez... La chica prácticamente se te lanzó en el camino y las cámaras de seguridad lo corroboran, nadie podrá juzgarte, no sabiendo que has hecho todo lo posible para que ella este bien ¡Si hasta la internaron en la clínica de tu padre, sabes que es la mejor! – Le hizo ver – además ayer hable con Joe y me explicó que la muchacha está estable, que no hay problemas de mayor relevancia, verás cómo en un abrir y cerrar de ojos todo cambia, anímate muchacho –Dijo, dándole una palmada en la espalda.

-Sí lo sé, es lo que dice mi padre –Reconoció Santos - pero no comprendo... ¿Por qué si todo está perfecto no despierta? ¿Qué le impide reaccionar después de un puto mes? – Se tomó el cabello con exasperación – y luego está su madre, se le ve destrozada y me hace sentir culpable cada vez que me mira con esos ojos llenos de lágrimas.

El entrenador conocía de sobras quien era la "madre abnegada" que Santos decía, sin duda no era la mejor situación para la joven, pero Bárbara tampoco era una mujer de quien fiarse y tenía sus sospechas de que buscara sacar provecho de toda esa tragedia.

-No hagas caso de lágrimas – Comentó con astucia – que sé de algunas mujeres que las utilizan como un arma letal y "esa" en particular no me da buena espina, la verdad sea dicha – Confesó su inquietud.

-¿Crees que una madre sería capaz de algo tan bajo? ¿Incluso cuando su hija puede no despertar?- Santos no concebía tal falta de afecto, le era inverosímil.

-No lo dudes amigo, en la vida todo es posible - Afirmó Falcom y lamentablemente él era testigo de esto, más bien su destruido corazón.

Capítulo 3 Parte 2

Había transcurrido dos semanas desde que tuvo aquella charla con su coach, pese a lo cual aún poseía fuerte dolor de cabeza debido a la maraña de pensamientos que lo perseguían día tras día. Santos se encontraba exhausto en el consultorio de su padre, todo había dado un giro inesperado y ya nada era lo que debía – Pensó buscando el consejo de su padre, Joe Lombardo quien era una excelente persona, un hombre de familia y a nivel profesional de los mejores Ginecólogo y Obstetra del país.

Sin embargo, su fortaleza se basaba principalmente en la confianza y el amor que profesaba a su familia, especialmente en aquellos que como él, requerían de uno de sus acertados consejos.

Un tiempo atrás había sido su hermano Travis – El menor de los dos – quien estuvo en una situación bastante compleja, de la cual aún se veían las consecuencias inevitables, porque básicamente después de ser un pica flor; cayó en las garras del amor justo cuando era demasiado tarde, sufriendo una crisis de culpabilidad que lo orilló a dejar el equipo en que jugaba e incluso su país de residencia.

Por espacio de dos años se mantuvo lejos de ellos y su regreso fue apoteósico, ya que el destino le dio una agridulce sorpresa; por un lado perdió al amor de su vida de manera irrevocable, pero al mismo tiempo obtuvo un consuelo que aún creía no merecer: un hijo.

Esos momentos fuero una auténtica pesadilla para todos, especialmente para su hermano quien en principio dudó de tal posibilidad y no era extraño, para nada, ese pequeño era el hijo de la mujer a que más amó y de la cual no pudo despedirse.

Aunque esa era otra historia, por ahora otro era el problema lo traía en vilo y no corría precisamente por cuenta del emblemático señor problemas: alias Travis Lombardo.

Era él quien yacía perdido y sin saber qué camino tomar, nunca soportó ver el sufrimiento y las lágrimas en ninguna mujer, mucho menos al saberse responsable en parte de estas. ¿Sería posible todo lo que esa mujer le había pedido? Era mucho lo que estaba en juego, pero más grande era la culpa que sentía al haber culminado de manera indirecta con el futuro prometedor de una joven que apenas empezaba a vivir.

Por su parte Joe Lombardo - El padre Santos - se sentía una inconformidad con el curso que estaba tomando toda esa historia y la repentina muerte cerebral de aquella jovencita de inigualable aspecto.

Jamás creyó que todo cambiaría tan repentina y drásticamente ya que tan solo una semana atrás el diagnostico de Abril Johnson era alentador, podía afirmar que positivo; la chica iba salir avante de toda esa tragedia como le aseguró el cuerpo médico, era fuerte y lo más importante, joven y nada parecía interferir en su pronta recuperación.

Pero en cambio ahora se enfrentaban a esto... ¿Podría dudar del informe de uno de sus mejores colegas de la clínica? ¿Era acaso la única opción factible para garantizar su descendencia? Una inseminación artificial... – Suspiró con cansancio – no es que existieran impedimentos frente a tal procedimiento, claro está mientras la madre estuviera de acuerdo, en vista de la imposibilidad de decisión de la paciente; pero tampoco era una opción que le agradase para uno de sus hijos...

Suficiente habían luchado para integrar a Dean a la familia, su nietecito había quedado huérfano antes de poder incluso abrir sus ojos, por lo que le era muy difícil imaginar a su primogénito viviendo esta una situación semejante, porque eso sería Abril Johnson, tan solo un vientre en alquiler.

Finalmente encaró a su hijo, debía hablar claramente de las implicaciones que ese hecho traería en su vida, en la de toda la familia.

- Santos – Musitó Joe – ¿Estás totalmente convencido de que el paso que vas a dar es lo que deseas en este momento de tu vida? ¡Por Dios! Solo piensa, hay muchas maneras de ayudar a esa joven sin que se vea afectada tu vida ¿Comprendes? – Le hizo ver – esto no es algo que tenga marcha atrás, es indefinido, absoluto, una vida humana, la de un posible hijo o hija tuyo – Concluyó seriamente - claro que es una opción viable y segura, debo resaltar; pero como te digo, es una vida la que está en juego y que ese bebé no tendría en su vida el cariño de su madre.

¿Y qué le espera al pobre con una abuela tan fría y calculadora como la que tiene? Y no, no me mires así, porque sabes muy bien que es alguien que no mide las consecuencias más allá de su dolor... El caso es que no sé, aun no me termina de gustar en lo absoluto – Confesó el padre - y eso que la de la intuición siempre es Alina – Terminó burlándose Joe.

Santos asintió comprendiendo su punto, era su padre y como tal deseaba lo mejor para ellos, pero ¿No era eso lo mismo que le proponía Bárbara Llorís? No era estúpido, nadie mejor para entender que él y nadie más era el culpable de la muerte en vida de esa linda joven y que nada repondría semejante perdida en una madre desolada, salvo la opción que ella misma le había propuesto días atrás luego de la terrible noticia.

Por lo que decidió tranquilizar un poco los nervios de Joe.

-Padre, no dude ni siquiera por un instante que si esto se llega a efectuar, mi hijo estará conmigo como es debido – Decretó con certeza – no concibo otra posibilidad de que sea diferente y así se lo he hecho saber a la dama – Culminó el joven con voz resuelta.

Joe asintió al ver la determinación en su mirada, que más daba, confiaría en su hijo y en caso fortuito le brindaría todo el apoyo y amor incondicional que merecía, porque en realidad habían muchas inconsistencias en esa historia.

- Me alegro que entiendas las implicaciones que tendrá esta decisión trascendental en tu vida – Comentó el padre - sabes mejor que nadie todo lo que conlleva... No más salidas y juergas, permanecer en casa cuando tus amigos disfrutan la vida y eso, sin contar con las mujeres que no te aceptarán con un bebé a cuestas – Enumeró cada consecuencia – sólo debes fijarte en el ejemplo de tu hermano; Travis no tenía la menor idea de que Dean existía y mira todo los sacrificios que debe hacer para que ese angelito lo acepte como su padre, no es nada fácil y estoy tentado a creer que de no tratarse de Xavi, poco o nada podría hacer.

Sabes que desde siempre lo aceptó como su propio hijo y que solo por tratarse de su mejor amigo ha hecho el esfuerzo de incluirlo en su vida, algo que nadie en su sano juicio haría, no después de haber participado en todo el proceso de embarazo, parto y posterior crianza – Confesó de manera sincera.

-¿Sí que es todo un lío el de Trawi eh? - Utilizó aquel apodo infantil -

Pero al final del día, es algo que vale la pena y no me molestaría que un pequeño me dijera papá – Musitó sonriente – salvo que sea a ese detalle en articular al que le tema, señor Lombardo, después de todo se convertiría en abuelo nuevamente - Bromeó un poco, algo común entre ambos.

-Sabes que no es el caso, hijo –Se defendió el padre con una ligera sonrisa – yo simplemente quiero que tomes la mejor decisión en tu vida y todas las medidas requeridas en este caso. Sobra decir y no te miento cuando te digo que esa mujer no es de fiar –Volvió a recalcar.

- Descuide padre, ya he hablado con ella y le he informado que la única forma de acceder a su deseo, es que ni hijo sea legítimo, eso que y no lo pretendo dejarle en manos de nadie que no sea mi familia - Sentenció decidido.

-Haces muy bien en protegerte – Coincidió Joe – Dios sabe que tantos líos pueda ocasionar un paso en falso, pero cuéntame ¿Cuál es la opinión de Bárbara después de aclarar ese punto? – Preguntó con cautela.

- Dice tener un juez conocido, que después de conocer la situación accederá a efectuar la alianza lo más pronto posible – Mencionó Santos – claro que aún tengo dudas de que esto sea posible, cuando una de las partes permanece inconsciente. Eso sí, le he dejado claro que sin apoyo legal no accederé a nada y parece estar de acuerdo, pues en sus propias palabras "Lo único que desea en la vida es que su hija tenga un retoño" que ya podrá consentirlo cuando sea mayorcito – Relató el joven a su padre.

Joe abrió los ojos con asombro ¡Vaya ficha era esa mujer! – ¿No crees que es algo Fría? ¡Por dios! Es su hija ¿Qué pasará si algún día despierta? ¿Qué explicaciones le dará? –Expresó sus dudas en voz alta – No sé qué haría de estar Victoria en una situación semejante - Se estremeció con terror.

- No lo sé padre, yo tengo las mismas dudas – Se atrevió a confesar el más joven - y no me caería nada mal una mano, que se yo, tal vez una nueva opinión o una charla con un abogado también serviría.

- En eso puedo ayudarte – Sentenció Joe – conozco un buen abogado que podría echarte una mano y orientarte en cuanto a qué pasos se deben seguir en este caso. S trata del hijo de Gonzalo Lombardo, nuestro familiar en Alemania, su nombre es Matías y es el abogado de Xavi, se puso a la orden para cualquier consulta y estoy seguro puede orientarte – Sacó una tarjeta y la entregó en manos de su primogénito – llámale lo más pronto posible y no temas en preguntar qué acciones legales hay que tomar para que no exista posibilidad de pelear la custodia del pequeño en un futuro lejano.

***

Dos días atrás había tenido lugar una compleja conversación entre Santos y la señora Llorís, quien entre lágrimas y sollozos le suplicó ayuda para que su hija no muriera sin traer descendencia al mundo.

Si bien en un principio tuvo sus reservas e incluso tuvo el deseo de mandarla a volar, pero después empezó a considerar esa posibilidad, sobre todo al sentirse en deuda con ella; ante lo cual término por acceder a semejante chantaje.

Por su parte, la mujer buscaba solventar una vida tal y como era su costumbre, poco le importaba criar o no ese bebé, el cual sería el cheque de cambio entre ese joven millonario y las riquezas; en cuanto a Abril ya podía agradecerle en caso de despertar de su letargo, cosa bastante probable según palabras de Marcial Valentino – El médico al que debió coaccionar a fin

lograr su objetivo, debía darse prisas, esa era una oportunidad como pocas en la vida y nunca estaba de más un poco de dinero.

- ¡Ahhj! ¡Estaba hastiada de fingir tanto sufrimiento! Y no es que no tuviese sentimientos hacia su única hija, cuando todo se lo debía a su aparición en su vida, pero también tenía que asegurar su futuro y el de la propia joven ya que con sus caprichos no llegaría lejos, ella no sabía en carne propia lo que era dormir con hambre o vestir harapos.

¡No! Jamás lo imaginaría, pero allí estaba su oportunidad para enseñarle una lección y si con eso ganaba algo ella, pues era su madre y le debía la vida.

Una semana después se llevó a cabo una pequeña ceremonia y al finalizar ese mismo día se realizó la inseminación artificial, ahora todo quedaba en manos del destino, pensó Santos.

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