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Casada con el CEO sin memoria

Casada con el CEO sin memoria

Autor: : Celina González
Género: Romance
Ian Lincoln cae en coma después de una noche de fiesta y consumo de drogas. Su familia, especialmente su abuelo Misael y su madre Isabel, se ven afectados por la situación. Mientras, su novia Vanessa y su padre Rogelio intentan ocultar su participación en el incidente. Melisa, una cardióloga y amiga de la infancia de Ian, regresa a la ciudad para ayudar a su abuelo y a la familia Lincoln aunque nadie lo sepa. Ella descubre que Ian puede perder la memoria debido a la sobredosis y se entera de que Vanessa ha estado mintiendo sobre su relación con Ian. Misael, deseando proteger a su nieto de Vanessa y su padre, le pide a Melisa que se case con Ian, argumentando que él no recordará nada y que así podrá asegurarse de que no sea manipulado. Melisa, que ha estado enamorada de Ian durante años, acepta la propuesta, sabiendo que puede enfrentar el odio de Ian cuando recupere la memoria. ¿Podrá Melisa ayudar a Ian a recuperarse y descubrir la verdad sobre su pasado? ¿Cómo reaccionará Ian cuando descubra la verdad sobre su matrimonio, las mentiras de su novia y su familia?

Capítulo 1 Capitulo 1

El sonido de la música, el olor a alcohol y humo de cigarrillo. Adornaban la zona VIP donde se encontraba Ian junto a su novia y amigos disfrutando de la noche.

Vanessa no estaba conforme con solo ingerir alcohol e inhalar cigarrillos, decidió también incluir un poco de cocaína.

-Eso no Vanessa -Le habló uno de los que estaban presentes.

-No sean aburridos, mi novio y yo sí lo haremos -habló ella acercándose a Ian para que inhalara de su tarjeta de crédito el polvo blanco que la adornaba.

Ian no estaba tan seguro de hacerlo pero a la final Vanessa lo convenció nuevamente.

Quién sentía que le faltaba el aire pocos minutos después de haber inhalado la cocaína, su respiración se acortaba y sus manos trataban presionar su pecho para que no doliera.

Ian cayó al piso de rodilla llamando la atención de todos sus amigos y su novia quien ya bailaba cómodamente con uno de ellos.

-¡Ian! ¿Qué tienes?- Chilló Vanessa desesperada al verlo que volteaba los ojos e iba quedando inconsciente.

-¡Llamen una ambulancia! -gritó uno de ellos.

Los que decían ser amigo de Ian habían desaparecido completamente incluyendo a su querida novia.

El miedo de que fueran acusados sí Ian moría por una sobredosis de droga y alcohol le hizo olvidar la amistad que según tenía.

Los de seguridad encontraron a Ian completamente inconsciente con el pulso muy débil. Llamaron inmediatamente a los paramédicos quienes no daban mucha esperanza de vida.

La familia fue puesta en aviso mediante una llamada anónima que le hicieron, informando un accidente, por el cual Ian se encontraba en mal estado y la hora en que se habían enterado ya era casi al amanecer.

-Buenos días señorita, venimos por el paciente que trajeron por la madrugada inconsciente -preguntó la madre de Ian desesperada.

-¿El joven que ingresó por la sobredosis? -indagó la enfermera.

-¿Disculpe? -habló Misael incrédulo.

Ambos pensaban que la chica estaba confundida, no podía estar hablando de su hijo y nieto.

-No, señorita, mi hijo no consume drogas -alegó Isabel.

-Esperen un momento -les dijo la enfermera.

Sintió algo de pena por ellos, regresó a su puesto y levantó el teléfono para llamar al médico que había atendido a Ian.

-Buenos días -interrumpió el doctor los nervios de Isabel y su padre.

-Buenos días doctor, soy Misael Lincoln, abuelo del joven.

-¿El joven que trajeron en la madrugada por una sobredosis de droga y alcohol? -nuevamente Isabel y Misael quedaron sin entender.

-Nos hicieron una llamada anónima sobre un accidente que tuvo mi nieto -comentó Misael buscando entender.

-Por favor, acompáñenme para que vean el paciente y confirmen su identidad.

Ambos se dirigieron a la sala de terapia intensiva guiados por el médico, con la total seguridad de que el joven del que ellos hablaban no sé trata de su Ian.

Las puertas se abrieron dándole entrada ellos para observar al joven acostado en la cama, con tubos en su boca y cable en todo su cuerpo.

-¡Ian mi amor! -gritó Isabel acercándose a él.

-¿Por qué está así? -preguntó Misael.

-Este joven llegó en la madrugada con una sobredosis de alcohol y droga -volvió a repetir el doctor.

-Eso no puede ser, mi nieto no consume eso -aseguró Misael.

-Eso arrojaron todos los estudios y la sobredosis que tuvo le causó un coma, lo siento mucho -habló el doctor dejando a su familia en estado de shock.

Los chillidos de una mujer sacaron a Isabel y Misael del trance.

-¿Dónde está Ian? Papá me llamó que estaba aquí? -preguntó Vanessa actuando de la mejor manera.

- ¿Tú sabías que usaba drogas? ¿Por qué no dijiste nada? -reclamó Isabel inmediatamente.

-Mi nieto está en coma, ¿no estabas con él? -interrogó Misael ocultando el dolor que sentía en su pecho.

-Salimos juntos, Pero él se fue con unos amigos y me dejó a mí en el club -respondió Vanessa con lágrimas en sus ojos.

-Ya dejen de acusar a mi hija, ¿Acaso no ven que está sufriendo? -reclamó inmediatamente Rogelio.

Isabel se acercó nuevamente a su padre y ambos lloraban, seguían sin entender absolutamente nada estaban seguros que su hijo no era un drogadicto.

Su vida al llegar al país era totalmente diferente y Misael culpaba a Vanessa y su padre de absolutamente todo lo que estaba pasando.

En otra ciudad se encontraba una hermosa mujer de 26 años, sus labios rosados y su piel blanca, caucásica, alta, figura delgada, estatura 1:70 ojos azules rayados.

Su amor por las plantas la llevó a tener un hermoso vivero, donde tenía colecciones de plantas colgantes.

-Mi niña, su abuelo está en la clínica, el joven Ian tuvo un accidente y está en coma -informó la nana de la hermosa mujer.

La maceta donde estaba plantada una planta muy especial, cayó al piso, su corazón dolió tanto que las lágrimas ya empezaban a salir, como podía recibir esa noticia tan dolorosa.

Fue corriendo a su habitación en busca de una pequeña maleta para viajar inmediatamente a la capital donde se encontraba su abuelo.

-Mi niña debe descansar, estuviste de guardia toda la noche.

-Nana, prepara todo y nos iremos a vivir a la capital junto al abuelo e Ian. -comunicó Melisa. -Aceptaré su propuesta de trabajar en su clínica.

La nana aceptó inmediatamente se fue a preparar todo para un viaje que deseaba tanto Misael pero que jamás pensó sería en esas circunstancias

Dos largas horas fueron las que Melisa tuvo que soportar para llegar a la capital, Ian ya había sido trasladado a la clínica de Don Misael Lincoln, siendo tratado con los mejores especialistas en busca de una solución para que despertara del coma.

Lamentablemente estaba afectado y debían seguir con el tratamiento hasta ver buenos resultados.

Misael no creía en las lágrimas que derramaba Vanessa en ese momento. Los abrazos que le daba Rogelio a su hija para él eran totalmente hipócritas.

-Pueden ir a descansar pondré unas enfermeras a disposición del cuidado de Ian. -Habló Misael buscando librarse de la presencia de esa gente.

La nana de Melisa le había informado que su niña iba en camino y sabía que debía mantenerla oculta por un tiempo más.

-Iré a cambiarme y vengo a cuidarlo -habló Vanessa mostrando preocupación.

-No es necesario, no permiten compañía en la clínica -Mintió Misael lo menos que deseaba era a esa mujer al lado de su nieto.

-Tranquila hija, él estará bien mañana puedes venir todo el día que quieras -Le dijo su padre consolando a la lamentable mujer.

-Nos vemos más tarde papá -Habló Isabel dejándole un abrazo que Misael correspondió sintiendo tanta pena por su hija.

Tomar la decisión de casarse con ese hombre fue lo peor que pudo hacer, pero no pudo evitarlo ya que el hombre fue tan astuto en hacerlo oculto.

Misael se aseguró de que todos salieran y quedara solo él en la habitación con su nieto, lo observó por unos minutos y lágrimas salían de sus ojos con un llanto desgarrador difícil de controlar.

Salió a la sala en busca de un poco de aire y tratar de calmar su dolor hasta que una suave voz interrumpió detrás de su espalda haciéndolo sonreír y voltear.

_ Lo siento mucho, abuelo -susurró Melissa abrazando a su abuelo, lo consolaba, sabía cuánto le dolía eso, era su único nieto de sangre.

-Mi niña, gracias por venir -susurró el hombre con mucha alegría. -estás hermosa.

Verla era la cosa más linda y consoladora que podía sentir en ese momento, ella sabía que decir para hacerlo sentir bien.

-Estará bien abuelo, no te alteres y descansa, yo te ayudaré ¿si? -prometió ella llevándolo a que se sentara.

-Ya tienes suficiente con tu trabajo, mi niña, descansa tú -le pidió el viejo algo apenado.

El abuelo no la quería molestar y hacer que se excediera en trabajar, era ya un cardiólogo, quiso estudiar eso en honor a su madre.

-Aceptaré trabajar aquí como me lo pediste por ti, de esa manera te ayudo -le informó Melisa dándole una paz inmensa.

Su abuelo sonrió, quería mucho a esa niña, siempre estaba pendiente de él y hacía cualquier cosa por verlo bien.

-Gracias mi niña, eres una mujer muy madura e inteligente -La chica sonrió.

Decidir mudarse a ese lugar había sido una decisión no solo para ayudar a su abuelo, también para olvidar la ruptura con su novio.

Así pasaron la mañana, con sus corazones destrozados por esa noticia que dolía tanto, ese chico que tanta alegría daba cada mañana, se fue, ya no estaba, solo podían esperar con paciencia a que despertara y esa era la fe que tenían.

Capítulo 2 Capitulo 2

2 semanas después

Dos largas semanas y dura para Isabel, ver a su hijo ahí le estaba destrozando el corazón, deseaba tanto ver la sonrisa de su primogénito. Los besos que le dejaba en la frente cada vez que salía, a pesar de sus errores él jamás la juzgó.

No estaba dispuesta a aceptar que se fuera de su lado, su hijo siempre la apoyó en sus decisiones alegando que le alegraba que su madre se diera la oportunidad de volver a amar después que su padre murió. Aunque no era así como Isabel vivía con Rogelio.

Ese sin duda no era el hombre correcto para ella, un hombre manipulador y ambicioso algo ajeno.

Para Misael estaba haciendo aún más duro, su único nieto de sangre su heredero, dejó de ser ese chico trabajador responsable y respetuoso desde el momento en que su yerno decidió llevar a su hija a casa.

Sabía que lo había hecho con toda la intención del mundo, al darse cuenta que su hija no heredaría toda su fortuna.

Misael no estaba dispuesto a dejarle nada a Isabel y tampoco se sintió seguro de dárselo a Ian cuando cada día que pasaba con Vanessa, su actitud cambiaba a peor y solo se justificaba con que era un joven que deseaba disfrutar de la vida.

Vanessa era la hija de Rogelio, esposo de Isabel.

Cuando Rogelio descubrió que Misael había puesto a Ian como único heredero de toda su fortuna, decidió traer a su hija y que lograra seducir para obtener parte de esa herencia.

Lo que él jamás pensó era la manera en que su hija haría las cosas. Vanessa solo quería vivir de fiesta en fiesta gastando sin parar.

Aunque Misael no le daba suficiente dinero a su nieto, Rogelio terminaba convenciendo a Isabel para que le diera y así complacer a Vanessa y sus supuestos amigos.

Para Rogelio estaba siendo difícil que Vanessa se hiciera ver como la novia que lamentaba la situación de Ian.

-¿Estoy cansada de ir todos los días a ese lugar y derramar lágrimas falsas -se quejó Vanessa ante su padre.

-Ya cállate Vanessa, ¿acaso olvida que está ahí por tu culpa? -acusó su padre.

-Ya no despertara papá, ¿porque no le quitan esos tubos y ya? -insinuó Vanessa sin remordimiento alguno.

-¿De qué hablas hija? ¿De verdad nunca amaste a Ian? -indagou incrédulo.

Rogelio no creía lo que escuchaba decir a su hija. La veía cada mañana tarde y noche entusiasmada encima de Ian que llegó a imaginar se había enamorado.

Vanessa caminó hacia su cama y se sentó suspirando profundo, volteó a ver a su padre con desdén.

-No papá, solo me gustaba porque tenía dinero y me daba más que lo que tu suegro te permite tener -admitió Vanessa sin descaro.

-No me recuerdes lo maldito que es el viejo ese, quisiera que se muriera ya -declaró Rogelio con rabia.

-Mientras les decía la muerte menos lo hará -le dijo Vanessa.

-Tienes que seguir viéndolo o sospecharan y si muere, no te darán nada -recargó Rogelio dejando a un lado el tema de su suegro.

Vanessa volteo los ojos y salió de su habitación, ella no se quedaría a desperdiciar su juventud con un casi muerto.

Sus amigos la esperaban para irse nuevamente de fiesta, Aunque ya no podían ir al club prestigioso donde sucedió lo de Ian.

Podían ir a cualquier fiesta donde les ofrecieran alcohol y droga sin ningún problema.

Todo lo contrario de la mujer que tanto consolaba a su abuelo, quien todos los días visitaba a Ian y le hablaba, le pedía que despertara por su abuelo, que luchará por su vida y fuera mejor persona si tenía otra oportunidad.

-Este no es el chico que conocí -reclamó Melisa a Ian, deseando tanto que él la escuchara y le reclama el haberse ido sin despedirse.

Revisando sus pupilas buscando un indicio de que estuviese cerca de despertar.

-No puedes hacerle esto a tu familia, Ian. Debes despertar y demostrar que estás hecho para heredar Y ser un hombre de bien -volvió a hablar Melisa tratando de darle motivo suficiente para que despertara.

-¿Quién eres tú? -interrogó Isabel al ver un médico revisar a Ian.

-Buenas tardes señora, soy médico, solo revisaba al paciente -respondió Melisa, ocultando su rostro con un tapabocas.

-Está bien, disculpa lo grosera -Se disculpó Isabel por la forma en que le habló.

El cansancio y la tristeza pasaban factura, no saber si su hijo despertara, era frustrante, tanto que no reconoció a la chica, tal vez el tiempo y el cambio que obtuvo ayudaron.

-No se preocupe, tenga fe, yo sé que despertara -aseguró Melisa casi en una promesa.

Isabel observó a la mujer que se marchaba dejándole una leve sensación de que la conocía.

Luego fijó su mirada en su hijo acercándose para acariciar sus manos, observar su pálido rostro y seguir llorando como muchas veces.

-Debes despertar mi amor, no puedes dejarme así sin más -suplicó Isabel.

Ian escuchaba a lo lejos varias voces que le hablaban todos los días, aún así no tenía la fuerza para despertar de ese terrible sueño.

Una película pasó por su cabeza como sus amigos bailaban y hablaban cigarrillos.

Otros estaban inhalando droga y justo aparecía su novia causándole gran dolor en su cabeza. Sus ojos trataban de abrirse pero no lograba hacerlo.

Ian batallaba por despertar mientras que su amada novia disfrutaba sin remordimiento alguno.

Rogelio no se quedaba atrás, aprovechando que Isabel luchaba por mantenerse firme y darle el mejor ánimo a su hijo para que despertara.

Viviendo la vida entre juegos y amantes que tanto deseaba pero que Misael no le permitía restringir dinero a su hija.

Misael Lincoln no estaba dispuesto a acabar su fortuna entre padre e hija. Que solo buscaban gastar sin aportar absolutamente nada a la familia.

Sentado en su silla terminaba de ver los videos que demostraban que esa mujer era la culpable que su nieto estuviese en esa cama entre la vida y la muerte.

Meditaba en qué pasaría si su nieto no llegase a despertar, solo pensarlo su corazón dolía al punto de querer detenerse.

Quedaba solo orarle a Dios para que Ian despertara y se diera cuenta de la clase de novia y amigos que tenía.

Capítulo 3 Capitulo 3

2 meses después

Las esperanzas de que Ian despertara eran cada vez menos. Eso era lo que decían los médicos pero no lo que deseaban ellos. Isabel ya no tenía fuerzas para seguir, ver el rostro pálido de su hijo la llenaba de ganas de llorar y renunciar a la vida.

Fueron dos largos meses en los que todos se turnaban para que él sintiera el calor de su familia y le diera fuerzas para abrir los ojos.

Las mentiras y engaños de Vanessa y Rogelio seguían sin parar, alegando que Vanessa se quedaba con él en toda la noche hasta la madrugada que regresaba a casa.

Por supuesto que para Rogelio era imposible controlar a Vanessa y sus salidas de fiesta con sus amigos sin importar que Ian permaneciera en coma batallando por su vida.

Melisa no dejaba de hablarle y pedirle que despertara para que aliviara el dolor que estaba sintiendo su abuelo e Isabel.

No le importaba lo que Vanessa hiciera, solo deseaba que Ian se diera cuenta algún día de la mentira que había vivido con esa mujer.

En ese momento Misael se encontraba al lado de su nieto deseando tanto que abriera sus ojos y susurrara alguna palabra.

Melisa lo observó sintiendo tanta pena por él.

Para Melisa, Don Misael era el abuelo que nunca tuvo. Al ser hija de su jardinero quien se la encargó cuando el hombre ya no se pudo mantener con vida.

Misael no se negó, ya que Isabel se había encariñado tanto con la niña e Ian disfrutaba también de su compañía y discusiones que tenían como niños.

-Abuelo -susurró Melisa llamando la atención de su abuelo.

El viejo volteó a ver a esa chica que sabía cómo consolar su corazón, con solo ver su sonrisa y esa aura de libertad y amor que tenía bastaba para aumentar un poco de fe.

-Mi niña hermosa, ¿estás de turno? -preguntó Misael.

-Si abuelo -musitó con un poco de preocupación.

-¿Pasa algo mi niña? -indagó el viejo al ver la indecisa de decirle lo que le preocupaba.

-Abuelo, tengo algo que decirte, pero prométeme que no se lo dirás a nadie, esperaras que el médico te lo diga -le pidió Melissa tomando sus manos sentándose en el sofá que tenía en la habitación de Ian.

-Lo prometo mi niña, ¿ya dime qué pasa? -pidió Misael ansioso.

-Cabe la posibilidad de que Ian pierda la memoria a causa del impacto que tuvo esa sobredosis en su cerebro -informó Melisa dejando a su abuelo en silencio.

La esperanza de que Ian sacará a Vanessa de su vida y que Isabel se divorciara de Rogelio. Quedando a un lado con la noticia que Melisa le daba a Misael.

Que Ian perdiera la memoria implicaba que olvidara lo que había sucedido esa noche. Donde su novia y sus supuestos amigos le habían dado esas drogas que lo llevaron casi a la muerte.

Mostrar evidencia no sería suficiente para que Ian creyera en él.

-Está bien mi niña, iré a casa, no trabajes tanto, sé lo que haces -le dijo Misael con algo de nostalgia. Melissa lo abrazó fuerte para que sintiera el cariño y apoyo que ella tenía para él.

Misael salió de la habitación dejando solo a Melisa con Ian, ella se acercó tomando su mano para acariciarla y llevarla a sus labios dejando un beso en el dorso.

-Tienes que despertar, mi abuelo te necesita y tu madre también, dijiste que eras muy fuerte, que nada te mataría, así que demuéstralo, espero verte pronto con los ojos abiertos -le exigió Melisa dejando otro beso para salir de la habitación.

Sin darse cuenta que Ian comenzó a mover sus dedos y sus ojos de manera rápida, Melisa fue directamente a cambiarse de ropa para ir a casa a descansar un par de horas y regresar nuevamente.

Era ella la única que sabía que Vanessa pagaba a las enfermeras para que dijeran que lo cuidaba por las noches.

Aunque tenía pruebas para desmentir a esa mujer, no quería ser descubierta por todos, hasta asegurarse de que Ian despertara y recordará absolutamente todo.

Un mensaje en su celular le hizo fruncir el ceño, su abuelo le pedía hablar algo sumamente importante, eso sin duda la alertó. Era justo un par de horas después de que ella le diera la noticia que Ian podría perder la memoria.

Melisa decidió arreglarse e ir donde la había citado su abuelo, un lujoso restaurante donde solo estaban ellos dos en una mesa apartada de todo.

Melissa tomó asiento y observó cómo su abuelo estaba muy nervioso eso la llevó a pensar que era algo más grave de lo que ella se imaginaba.

-¿Qué pasa abuelo?, te veo nervioso -habló Melisa estando frente a él.

-Siéntate mi niña, necesitamos hablar algo importante -le pidió Misael.

-Me estás poniendo muy nerviosa abuelo -le dijo Melisa.

-Necesito tu ayuda mi niña, por favor escucha y después me dices que piensas -pidió Misael tomando sus manos.

-Siento que nada de lo que me dirás me agradará -admitió Melisa sin saber la razón por la cual su abuelo la había citado ahí.

-Quiero que te cases con Ian -declaró Misael sin pensarlo más.

-¿Qué? -exclamó Melisa confundida.

-Mi niña, si te lo pido a ti, es porque te conozco y confío ciegamente en ti -le digo a Misael tomando sus manos nuevamente para que lo viera a los ojos.

-Abuelo, Me estás pidiendo que me case con él estando en coma y sin mencionar que llevamos años sin vernos -reclamó Melisa con respeto.

-No recordará nada, mi niña.

-¿Cómo justificamos a su novia?

-Le haremos creer que él firmó el contrato matrimonial para obtener el mando de la empresa.

-Te estás adelantando a los hechos abuelo, solo te comenté lo de su memoria para que estuvieses preparado -le dijo Melisa tratando de que entrara en razón.

-Y es justo lo que estoy haciendo mi niña, no voy a permitir que esa arpía se aproveche de mi nieto Si pierde la memoria -Declaró Misael seguro de lo que estaba decidiendo

Melisa se levantó sin saber qué respuesta darle a su abuelo.

Estaba agradecida por haberla cuidado y haberle dado todo para que estuviese la mejor vida.

Pero decide casarse con Ian, su amor imposible, a quién tuvo que renunciar para no incomodar al hombre que aceptó cuidarla.

-Melisa, sé que has estado enamorada de Ian toda una vida y que decidiste ir a estudiar a otro lugar para no fallarle a mi familia -confesó Misael.

Melisa volteó a ver a su abuelo, era la primera vez en mucho tiempo que escuchaba su nombre ser pronunciado de su boca.

-Decidí hacer mi vida y olvidarlo, pero volver a verlo me aceleró el corazón como lo hizo muchas veces cuando estuvimos cerca -declaró Melisa con sus ojos aguados. -No quiero terminar siendo odiada por él.

-Por favor mi niña, ayúdame -suplicó el viejo.

Melisa se acercó a su abuelo y le dio un abrazo. Eso significaba que estaba aceptando una total locura que la llevaría a obtener el odio de Ian.

-Está bien abuelo, aceptó.

Melisa sabía que estaba cometiendo una locura pero aún así aceptó.

-Ian no sabrá que eres tú, mi niña -Eso sorprendió a Melisa. -Quiero que él mismo lo descubra y así saber si fuiste igual de importante para él.

Melissa sonrió con un poco de nostalgia. Mentiría si decía que no le daba miedo saber realmente la verdad y que eso fuese algo negativo.

Sería doloroso para ella, escucharla decirle que solo fue una hermana y amiga en su vida.

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