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Casada por venganza con el socio de mi esposo

Casada por venganza con el socio de mi esposo

Autor: : Yina Zabala
Género: Romance
Adriana Harper es la heredera de una de las familias más poderosas del país, inteligente, hermosa y amorosa. Ella creyó que tenía el matrimonio perfecto, la vida perfecta, sin embargo, al enterarse que todo a su alrededor era una farsa, toda su vida se destruye. Ella debe empezar desde cero, y todo lo que la caracterizaba, simplemente muere dando paso a una mujer que solo quiere una cosa... venganza. Austin Baker es un empresario exitoso, arrogante, inteligente y sumamente apuesto. Él necesita tener un hijo y hará hasta lo imposible para conseguirlo. Él no cree en el amor, ni en las mujeres. Y lo único que le importa es su dinero. Un trato entre ellos dos desatará un completo caos en sus vidas y en la de los demás. Solo hay una condición: no enamorarse. ¿Qué sucederá cuando los sentimientos se mezclen entre ellos? ¿Podrán dejar el pasado atrás?

Capítulo 1 Todo acabó

Adriana corría sin detenerse, sus piernas ya no tenían fuerza. Ella buscaba la manera de no mirar para atrás, porque sabía que ellos estaban por llegar... que él estaba por llegar. Su corazón latía a mil por horas, el miedo recorría todo su cuerpo.

De nuevo sus piernas flaquearon y Adriana cayó al suelo, cuestionarse si seguir luchando por salvarse era importante o no, era algo que en esos momentos no pasaba por la cabeza de Adriana. Lo único que podía pasar una y otra vez en su cabeza, era la imagen de su esposo, del hombre que en el altar le juró amor verdadero una y otra vez.

El dolor físico se mezclaba perfectamente con el dolor en su corazón.

Ella solía ser fuerte, solía enfrentar las cosas con valentía, sin embargo, hoy se dio cuenta que no era así, solo era una mentira, nunca fue valiente, nunca fue fuerte. Adriana se estrelló con una realidad que nunca quiso imaginar.

Ella ocultó su cuerpo al lado de un gran muro, no era difícil poder ocultarse en este lugar tan grande. No era fácil poder olvidar la traición. Toda ella temblaba, tenía miedo, demasiado miedo que no solo él estuviera buscandola.

Ella miró sus manos, estaban completamente teñidas de un rojo, un tono tan vivo que la hacia sentir escalofrios.

Su matrimonio de más de cinco años, el que ella pensó que era perfecto, se acabó de la peor manera. Cinco años en los que ella creyó que su vida era perfecta, en donde ella creyó que se había sacado la loteria con el maravilloso hombre que tenía a su lado... que ilusa fue, hoy Adriana comprobó que no hay personas buenas, y que él nunca la quiso... que él nunca la amó con la misma intensidad con la que ella lo ama.

El peor error de Adriana definitivamente fue confiar... confiar que lo que estaba escuchando era una cruel mentira, una mala jugada de su cabeza, pero no era así. Confió en la peor persona y muy tarde se dio cuenta de eso.

Ella escuchó tres disparos, tapó su cabeza y luego escuchó como se reían, como él se reía y su risa no era la misma que la había enamorado, su risa ahora era terrorífica, completamente terrible.

-¿Estás seguro que se fue por acá? -cuestiona aquella mujer-. ¿Cómo la dejaste escapar?

-Tranquilizate. Adriana no debe estar lejos -él dice completamente agitado.

-Eso espero, de nuevo te pregunto ¿por aquí se fue ella? -aquella mujer espeta con rabia.

-Sí, pero no llegará muy lejos, no tiene fuerzas, se desvanecerá en menos de nada.

-No entiendo como la dejaste escapar -ella repite completamente irritada-. Ella escuchó todo, ella sabe lo que vamos a hacer.

-Preciosa, por más que haya escapado ella está realmente mal, nadie sobreviviría a las quemaduras y a los golpes. Adriana no va a pasar de esta noche -Adriana tapa su boca, necesita que su llanto no la delate.

-Eso espero, no puede quedar prueba de absolutamente nada y tú lo sabes.

-Dejemos que alguien más se encargue de ella, no vale la pena ensuciar las manos con esa mujer. Adicional debo avisarle a los medios que me acabo de quedar viudo, una noticia horriblemente triste. A partir de hoy, estoy de luto porque mi esposa murió -él dice y comienza a reír.

Adriana tapo su boca de nuevo, esta vez con más fuerza ¿cómo podría referirse así de esa manera a ella? era su esposa, la mujer que supuestamente amaba. Se supone que era la mujer de su vida, que la había escogido para pasar toda la vida a su lado... que gran mentira.

¿Y ahora que iba a hacer con todo lo que tenía en su pecho? ¿Qué iba a hacer con el amor que sentía por él? ¿Cómo arrancarse el corazón para dejar de sentir, para dejar de pensar en él y en su supuesto amor?

-Está bien, esperemos unas cuantas horas y la declararemos por muerta -menciona esa mujer. Adriana solo podía intentar controlar su sollozo, que no fuera tan fuerte que no la escucharan-. Espero que no te equivoques esta vez. Esta vez nos jugamos el todo por el todo.

-Te aseguro que no pasará Adriana Harper a partir de hoy estará muerta. Y yo seré el nuevo dueño de todo, la fortuna de los Harper y las empresas de mi difunta esposa.

Ella escucha como se alejan, aún está en shock. No puede creer que el hombre que amó, el hombre que la hizo feliz por tanto tiempo ahora la quiera sacar del camino de esta manera y todo por dinero.

Darse cuenta que Mike, su esposo tenía un amante no fue lo peor, lo peor fue darse cuenta que querían quitarla del camino para quedarse con absolutamente todo.

Adriana tenía demasiado dinero, sus padres murieron y le dejaron absolutamente todas las empresas, la fortuna, una herencia sumamente jugosa. De cierto modo Adriana era una de las mujeres más ricas del país, lo que al principio vio como una bendición se había convertido en la peor maldición.

Su mejor amiga y el nombre que amaba la habían engañado por más de dos años.

Descubrirlos y enfrentarlos fue el peor error de su vida, su cuerpo aún estaba pagando las consecuencias, estaba completamente adolorido, realmente estaba demasiado maltratado.

Adriana perdió la noción del tiempo, no tiene idea cuanto tiempo duró allí, lo único que quería era salir corriendo, pero al mismo tiempo tenía miedo de que alguno de esos hombres estuvieran allí esperándola y le hicieran daño.

Ella se puso de pie cuando creyó que era el momento adecuado para salir y correr si era necesario, miró hacia atrás y no veía nada, necesitaba llegar hasta alguno de los carros y buscar ayuda.

Adriana dio unos cuantos pasos... pero se detuvo cuando vio como un hombre se ubicó frente a ella, él le apuntó mostrando una gran sonrisa, Adriana cerró los ojos cuando un sonido agudo salió de aquel aparato hasta que ella finalmente cayó al suelo.

Capítulo 2 Un encuentro inesperado

Dos años después

Austin se sienta y levanta su copa, celebra una vez más haber cerrado un importante negocio. Las personas a su alrededor lo felicitaban, un hombre como él: joven, apuesto y bastante inteligente, era un completo éxito en los negocios.

Desde que su padre lo dejó a cargo de su empresa hace un poco más de un año, todo da resultado a la maravilla.

-Hoy quiero felicitar a mi hijo, me siento muy orgulloso de todo lo que ha hecho en la empresa -menciona el hombre-. Quiero felicitarlo especialmente por esta nueva sociedad.

Algunos aplausos resuenan en el lugar, Austin levanta de nuevo su copa de manera modesta y observa a todos los trabajadores de su padre, y no solo a ellos sino también a sus nuevos socios.

-Todo esto no hubiese sido posible si no hubiera sido por ti padre, te aseguro que daré lo mejor de mí y a usted señor Johnson le aseguro que no se arrepentirá de haber depositado su confianza en nosotros... en mí -Austin comenta con arrogancia.

Mike Johnson choca la copa con él, Austin le da una sonrisa.

Nada es gratis en esta vida y cada trato que se haga en el mundo de los negocios, para Austin debe tener una ganancia significativa, tan grande que le de ventaja en absolutamente todo.

Terminan la cena y luego de un estrechón de manos, dan por cerrado el trato. Los aplausos de los participantes en la mesa dejaban claro que este negocio era el más esperado en los últimos meses.

Austin se acomoda mientras ve como su nuevo socio sale del restaurante, él aprieta las manos sintiendo una gran satisfacción, no le importa lo que tenga que hacer con tal de conseguir lo que se propone. Y eso lo tiene claro.

-¿Satisfecho? -cuestiona Austin con ironía- Me imagino que te impresioné.

-La verdad estoy satisfecho, haces un buen trabajo hijo espero que sigas haciendo las cosas de este modo en los siguientes años. -Austin miró a su padre y sonrió.

-¿Por fin vas a firmar el poder para yo manejar absolutamente todo o te seguiré pidiendo permiso para poder hacer negocios con los demás? Me dijiste que con la firma de una sociedad con empresas Harper todo pasaría a mi nombre.

-Se lo que dije hijo, sin embargo, creo que es importante dejar las cosas claras, eso solo era una prueba para que tú reaccionaras y dejarás esa vida libertina que solías llevar, hay algo más que quiero antes de eso. Y te aseguro que cuando cumplas con esa parte del trato, todo pasará a tu nombre.

-¿Me estás tomando del pelo papá, te estás burlando de mí? -Austin preguntó molesto.

-Claro que no. -Él suspira- hijo estoy enfermo, me detectaron cáncer y lo sabes... sabes perfectamente que no me queda mucho tiempo de vida, por eso te quise dejar a cargo de todo, pero no solamente por eso... quiero ver un nieto antes de morir.

-¿Un nieto? -Austin comenzó a reír con fuerza-. ¿En verdad estás diciendo semejante tontería? ¿cómo te voy a dar un nieto? eso no es algo importante, no me pienso amarrar la vida por un niño que ni siquiera voy a querer.

-Hijo no me puedes decir eso -comenta el hombre alarmado.

-Claro que sí puedo decirlo, no me puedes pedir que te de un nieto únicamente porque te vas a morir. Soy yo el que tendría el hijo, no tú. Es mi vida la que se va a ver afectada, no la tuya. -El hombre golpea con fuerza la mesa con su puño completamente cerrado. Austin se mantiene serio y firme con sus palabras.

-Si tú quieres que firme dejándote la empresa y los bienes por los que trabajé toda mi vida, te exijo que antes de que yo me muera tengas un hijo, porque si no lo tienes te aseguro, no, no solo te aseguro te juro hijo que no puedes tocar nada de lo mío -él sentenció.

-Es estúpido que digas eso, sabes perfectamente que me correspondes por el simple hecho que soy tu único hijo, he trabajado toda mi vida a tu lado por nuestra empresa, para nuestra familia, para nuestra fortuna, para que vengas a decirme algo así. Es bastante molesto todo esto, no tendría porque estar humillandome contigo por eso, por algo que es mío.

-Es mi última decisión, no olvides que estoy vivo aún y puedo cambiar de parecer, mi dinero puede servir para los huérfanos o a los enfermos, no voy a dejarte mi dinero para que lo desperdicies con mujeres diferentes cada noche, que te quede claro eso.

-Esto es demasiado injusto, no soy un niño, soy un adulto -Austin alzó su voz.

-Entonces compórtate como un adulto. Tienes una semana para pensarlo, no quiero perder más tiempo. Y te recomiendo que lo pienses bien, porque tu decisión es la única que hará que todo cambie.

El padre de Austin se levanta para luego salir del restaurante dejándolo completamente molesto por las condiciones que le acaban de poner.

Austin sirve otro trago y lo bebe de un solo sorbo, se siente realmente molesto.

Él levanta la mirada cuando ve que alguien se sienta frente a él, una mujer delgada con su cabello recogido, un labial rojo profundo y realmente hermosa. Austin endereza su cuerpo y la mira fijamente.

-¿Nos conocemos? -pregunta él con voz seductora.

-No, no nos conocemos, pero estoy aquí para que nos conozcamos. Mucho gusto, soy Adriana Harper. -Él comienza a reír.

-¿Tenía tantas ganas de conocerme que opta por hacerse pasar por otra persona? -él dice entre risas.

-¿Cree que me acerqué a usted para seducirlo? no se equivoque, estoy aquí por algo diferente.

-Adriana Harper -él menciona completamente extrañado-, está mintiendo, si mal no recuerdo Adriana Harper murió. ¿Qué es lo que quiere?

-¿Le parece que estoy muerta? -Ella inclinó su cuerpo hacia adelante mientras le dio una mirada cargada de arrogancia-. Quiero proponerle algo, quiero que hagamos un trato en donde los dos saldremos ganando.

Capítulo 3 Proposición

Adriana dejó una carpeta sobre la mesa y levantó su mano para ordenar algo. Austin no parpadeó ni un solo segundo, todo esto era demasiado raro.

-Pediré una copa, debemos brindar cuando celebremos -ella pronuncia con delicadeza.

-Mire señora, no sé que es lo que está pasando por su cabeza, pero no es normal llegar a la mesa de un hombre de esta manera. ¿De qué se trata todo esto "Adriana Harper"? -El rostro cargado de incredulidad por parte de Austin sobresalía.

-No sabía que era un hombre tan escéptico, por lo visto no me cree. ¿Qué le parece si avanzamos un poco? le contaré mi propuesta, espero que sea inteligente y la acepte. Escuché que necesita un hijo, yo se lo daré, con la condición que usted se case conmigo.

Austin comenzó a reír, cruzó sus piernas y al mismo tiempo sirvió una copa.

-Nunca pensé que iba a conocer a una loca acosadora, le responderé señora Harper -él dice con burla-. Mi respuesta es no, no quiero un hijo y mucho menos quiero casarme con usted. Le agradezco su oferta, pero no está en mis planes semejante locura.

-Usted no me ha comprendido, los dos necesitamos algo y yo estoy dispuesta a ayudarlo, solo si usted se casa conmigo -ella aseguró- Usted también saldría ganando, no solo yo.

-¿Por qué me casaría con una desconocida? no estoy desesperado buscando una esposa -él continúa hablando con burla.

-Porque sé que necesita un bebé para que su padre le de todo, también sé que esta alianza con los Harper es solo una excusa para poder realizar sus negocios turbios. -Él tensa su mandíbula.

-No sé quien se ha creído para venir a insultarme de esa manera, le exijo que se retire de mi vista y que no vuelva a aparecer en mi vida. -Él se pone de pie y deja unos cuantos billetes sobre la mesa. Él da unos cuantos pasos, pero se detiene al escucharla.

-Austin Baker, 30 años. Un mujeriego que solo usa a las mujeres a su conveniencia. Hace un poco más de un año se hace cargo de las empresas de su padre, que tiene cáncer, pero no lo hace bien. Solo usa todo para lavar dinero y para poder hacer negocios ilícitos. Se unió a las empresas Harper porque Mike Johnson le ofreció trabajar juntos, no por mérito propio. Si le quedan dudas tengo la lista de clientes con las fechas de cada uno de sus trabajos. -Él frunce el ceño, la mira y bufa- No solo eso, también puedo decirle muchas más cosas íntimas de su vida.

-¿De qué se trata todo esto? ¿Quiere destruirme? -el tono de voz por parte de Austin cambia.

-No, no quiero destruirlo... tenga por seguro que a usted no, pero a Mike Johnson si -ella responde con una gran sonrisa en su rostro.

-Esto es demasiado ridículo, averiguó sobre mi vida para dañar a otra persona -él bufó.

-Así es. Usted será el medio por el que voy a hacer justicia -ella habla con determinación.

-Bueno, digamos que le creo, pero ¿por qué yo? es algo completamente ilógico.

-Porque usted tiene el poder para destruirlo, en estos momentos yo no tengo el poder y por eso lo necesito a usted. Pero le garantizo que cuando recupere mi empresa, mi fortuna puedo recompensarlo muy bien, le daré una de mis empresas, una en donde usted pueda hacer lo que quiera y sobre el hijo, puedo dárselo y usted puede quedarse con él. Los dos salimos ganando.

-Mi respuesta es no. Claramente usted está loca, si en verdad fuera Adriana Harper, y quisiera destruir a su ex esposo, ya lo hubiera hecho.

Ella levantó su brazo mostrando las cicatrices que tenía debajo de su ropa, él abre sus ojos un poco sorprendido.

-Hasta ahora tengo el tiempo para encargarme de él, mi cuerpo acaba de recuperarse y quiero recuperar el tiempo que estuve afuera. Quiero recuperar lo que me pertenece, quiero hacer que él pague por lo que me hizo. Entonces ¿cuento con usted?

-No, no cuente conmigo. No se si usted es Adriana o no, le voy a exigir que olvide que existo, porque no va a conseguir nada de mí. -Él de nuevo busca la manera de irse de allí.

-Así como su padre, yo también le doy una oportunidad para que lo piense. No perdería nada, por el contrario, ganaría mucho si aceptara mi propuesta.

-Olvídelo, no pienso participar en sus juegos -él espeta con seriedad y luego sin darle más tiempo a Adriana de convencerlo, se fue.

Adriana terminó su copa, ella estaba completamente segura de dos cosas: Austin Baker haría lo que ella le pidiera y ella cumpliría con la promesa que se hizo justo cuando estaba al borde de la muerte... acabar con el hombre que alguna vez amó.

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