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Casados por una venganza

Casados por una venganza

Autor: : Jannina Morales
Género: Romance
Fabrizio Murrié es hijo bastardo de un magnate de la industria del chóclate en Estados Unidos. Desde niño Fabrizio ha tenido que soportar las humillaciones de la esposa de su padre y de sus hijos legítimos, además que presenció muchas veces el sufrimiento de su madre por ser la otra. Fabrizio creció lleno de rencor contra su padre y sus hermanos mayores, y desea poder algún día vengarse de ellos y hacerles pagar las lágrimas que su madre derramó por tantas humillaciones. Cuando el padre de Fabrizio y su heredero mueren en un accidente, a los Murrié no les queda de otra que dejar que Fabrizio sea el heredero de la receta, pues el otro está muerto, y ya no quedan hijos del difunto solteros, solo el bastardo. Ahora Fabrizio tiene la oportunidad de vengarse de la familia de su padre.

Capítulo 1 Prólogo

Fabrizio se encontraba en la suite de un lujoso hotel en Miami. Se levantó de la cama con su cuerpo desnudo, se acercó al diván y alzó su chaqueta. Sacó de uno de sus bolsillos un cigarrillo y el encendedor.

De pronto una mujer rubia salió del baño envuelta en una toalla, púes había ido a ducharse después de que hicieron el amor. El cabello lo tenía mojado, este le cubría sus hombros desnudos.

Se acercó a él y le dijo:

-Creí que irías a ducharte conmigo. -Él no levantó el rostro para mirarla y respondió:

-Me provocó fumar antes de ir a ducharme. -Encendió el cigarrillo y se sentó en el diván.

Después Fabrizio se duchó y se vistió, Mariangel ya estaba lista para salir del hotel. Él se acercó a la cómoda, cogió el peine y se acomodó el cabello.

Mariangel se acercó por atrás y lo sujeto de la cintura, recostó su cara contra su espalda.

-Hoy te sentí distinto.

-¿A qué te refieres?

-No sentí que estuvieras conmigo cuando hacíamos el amor. -Ella levantó la cabeza, ambos se miraron a través del espejo.

-No sé por qué habrás sentido eso, hicimos el amor apasionadamente como siempre. -Mariangel puso una dura expresión.

-Si, pero últimamente siento que piensas en ella todo el tiempo.

Fabrizio dejó el peine sobre la cómoda y con la cara seria volteó a verla de frente.

-Sabes perfectamente que me casaré con Lorenna solo porque es la heredera de la otra mitad de la receta, de no ser así, jamás la llevaría al altar.

-Cada vez que te veo con ella te ves feliz como si estuvieras enamorado.

-Te quiero a ti -Le agarró el mentón y besó sensualmente sus labios-. Después de que todo esto pase me divorciaré de Lorenna y nos iremos juntos.

-No te cases con ella, olvídate de esa receta y de tu venganza, volvamos juntos a tu país, dejemos todo esto atrás. -Fabrizio se acercó al diván donde había dejado su chaqueta.

-No digas tonterías, en unos días me casaré con ella y nos iremos de luna de miel. No comprendo qué te sucede ahora, sabes todo lo que hay en juego, si no me caso con Lorenna tu papá no obtendrá el cargo que le ofrecí dentro de la empresa, y tu familia se hundirá en la miseria, no olvides que están arruinados.

-Ya estoy harta de que todos me recalquen que mi familia está arruinada.

-No te lo estoy recalcando, es que a veces eres muy egoísta, cuando algo se te antoja no te importa los demás, solo piensas en ti misma.

-Mira quién lo dice, alguien que se casará sin amor engañando a mi prima haciéndole creer que estás muy enamorado de ella.

-Mejor te callas, últimamente estás insoportable, ya no sé cómo hacer para que estés calmada, ya no eres la Mariangel mi amante y mi amiga incondicional. -Mariangel sollozó con rabia.

-Antes no me importabas, y si estoy insoportable es porque odio verte con ella; anoche durante la cena en la mansión la besaste delante de mí y no te importó que te estuviera viendo.

-No lo hice delante de ti, lo hice delante de los demás; los miembros de ambas familias deben convencerse de que estoy muy enamorado de Lorenna, solo así me adueñaré de la tan codiciada receta de Chocolates Murrié y podré al fin vengarme de todos cuando tenga el poder en mis manos.

-¡Maldita Lorenna! la odio con toda mi alma, ojalá le dé un ataque y se muera en ese altar.

-Fabrizio se acercó a ella y la sujetó de la cintura.

-¿Acaso sientes celos de Lorenna? -Le besó la frente.

-No siento celos de ella, siento celos de todas las mujeres que se acercan a ti. Deberías dejarla, olvidar todo este plan de venganza y casarte conmigo.

-Debiste aceptar casarte conmigo cuando aún eras la heredera de la receta, te lo pedí muchas veces, pero preferiste cumplir con la promesa que le hiciste a mi hermano en su tumba.

-Tu hermano murió, yo solo quería respetar su memoria.

-Y yo quiero vengarme por todo lo que la esposa de mi padre le hizo a mi madre que también está muerta.

-Lo sé, sé que necesitas vengarte. -Fabrizio le tocó la mejilla.

-Todo este tiempo me ayudaste, ahora no vayas a echarte para atrás cuando estamos a punto de lograr nuestro objetivo. Flavio está feliz, en algunas semanas yo seré el presidente de Chocolates Murrié, y tu padre se convertirá en mi mano derecha; si no seguimos con nuestro plan, todo se perderá, y tu papá andará muy decepcionado, tu mamá y tu hermano no tendrán cómo salir de sus deudas. -Ella guardó silencio porque sabía que era verdad-. Sabes que te quiero -Le dio otro beso -. Si mientras hacíamos el amor me sentiste distinto, es porque no es fácil para mí tener que casarme con Lorenna; con ella todos mis planes son más difícil de alcanzar, sin embargo debo hacerlo, y eso preocupa y pone nervioso a cualquiera.

Capítulo 2 1) Buscando a papá

22 AÑOS ANTES

Dayanna llegó a la recepción de Chocolates Murrié, la mujer era hermosa, usaba un conjunto de falda y chaqueta de lino, su cabello estaba bien peinado. Llevaba a su pequeño hijo de cinco años agarrado de la mano.

Se acercó al recibidor y le dijo a la recepcionista:

-Necesito ir a la oficina del señor Fabián Murrié.

-¿Tiene cita?

-No, pero acabo de llegar de Venezuela y necesito hablar con él.

-Lo siento, debe llamar a su secretaría con tiempo y pedir cita para que la atienda, él es un hombre muy ocupado.

-¿Pero él está en este momento en su oficina?

-Supongo que debe estar arriba atendiendo los asuntos de la empresa.

Dayanna pensó dentro de sí:

"Si llamo a su secretaría él jamás me atenderá."

Le dijo a la recepcionista.

-Gracias señorita, llamaré entonces.

Se dio vuelta y salió de allí con el niño, llegaron a la calle, Dayanan observó un auto que salía del estacionamiento de la empresa, entonces ideó un plan, se escondió a un lado hasta que el que vigilaba la entrada se retiró un instante, entonces aprovechó y rápidamente entró al estacionamiento.

Ella sabía en dónde Fabián estacionaba su auto, entonces se dirigió hacia ese lugar, pensó en quedarse cerca y esperar a que él apareciera cuando saliera de su oficina. Buscó dónde sentarse con el pequeño Fabrizio.

Pasó un rato, el niño no comprendía qué hacían ellos dos en tan aburrido lugar, entonces comenzó a sentirse fastidiado.

-Mami no quiero estar aquí.

-Estamos esperando a tu papá.

-Me quiero ir. -Ella le acarició el cabello.

-Solo aguanta un poco más, ¿sí?. -Puso una sonrisa y acarició su cabeza-. Cuando tu papi te vea se pondrá muy feliz y te llevará a una juguetería muy grande.

-¡¿Me comprará el camión grandote?!

-Si, por eso debemos esperar aquí un rato.

Pasó el tiempo, casi dos horas para ser exactos. Al medio día los ascensores aumentaron su actividad, gente a cada momento salía de ellos, pero Fabián Murrié parecía que jamás saldría de ninguno.

Dayanna se puso más ansiosa de lo que ya había estado toda la mañana.

Pasó otro rato, y como él no apareció, renunció a la idea de verlo; desconsolada le tocó la mejilla al pequeño Fabrizio y le dijo:

-Me equivoqué, tu papi no está aquí, debemos ir buscarlo en otra parte.

-Quiero ver a papi. -Dijo el niño con su voz tierna.

-Después lo buscaremos, vamos a comer algo.

De donde se encontraban a la salida había un gran tramo. Para ahorrar camino ella pensó en subir hasta la recepción, se acercó al ascensor y hundió el botón.

Cuando este llegó y se abrieron sus puertas, Fabián Fabián Murrié se encontraba adentro con Inés, su esposa; estaba charlando con ella, cuando de repente se percató de que Dayanna estaba frente a ellos con el pequeño Fabrizio. Inmediatamente su rostro se puso pálido.

De pronto la voz rezongona de Inés retumbó por todo el estacionamiento.

-¿Qué hace esta mÁldita mujer aquí en mi empresa?

El niño con sus inocentes ojos se quedó mirando a la esposa de su padre, observó su cabello rubio y largo como el de una muñeca.

Inés furiosa miró con dureza a su esposo.

-¿Explíqueme esto Fabián, ¿por qué ella está aquí con ese bastardo? -Fabian aún no había salido del asombro.

-No lo sé, sabes que tengo meses sin saber nada de ella.

Inés miró a Dayanna.

-¿Qué pretende hacer aquí roba maridos?

-Eso no es asunto suyo, señora. -Contestó Dayanna.

-Todo lo que tiene que ver con mi marido es asunto mío zorra infeliz -Miró a Fabián-. Haz que la echen antes que todo el mundo en esta empresa la vea.

Fabián le dijo:

-Ve al auto, necesito hablar con Dayanna.

-¿Qué?

-Que vayas al auto.

-¿Ahora me pedirás privacidad para atender a tu amante?

-Sabes muy bien que entre Dayanna y yo no hay nada. Ve al auto, necesito resolver este problema sin que todo el mundo se entere.

La agarró del brazo y la llevó al auto, en voz baja le dijo:

Recuerda lo que nos enseñó el padre en el curso de matrimonios, no olvides que estamos trabajando en la confianza de pareja.

-No puedo confiar si ella está cerca de ti, sé que intentará seducirte de nuevo. -Fabian le agarró una mejilla, la miró tiernamente y le dijo:

-Debes confiar en mí, sabes que he puesto todo de mi parte para salvar nuestro matrimonio.

Inés lo pensó por un momento, flaqueó un poco porque le daba miedo retroceder después de los avances de los últimos meses en su relación.

Se pasó un trago de saliva y le dijo:

-¿Qué quieres hablar con ella en privado?

-Quiero prohibirle que regrese, si lo hace la voy a demandar y le quitaré a Fabrizio.

-Está bien, ve y habla con ella; pero no le quites a Fabrizio, me daría mucha vergüenza que todos vean a ese niñito en mi casa, sabes que está muy mal visto en nuestra familia que tengas un hijo bastardo.

Inés se encerró en el auto, Fabián regresó con Dayanana, con un tono de voz muy frío le dijo:

-Vamos a mi oficina.

Capítulo 3 2) Apartado

Subieron al ascensor, Fabrizio abrazó a su padre agarrándose de su cintura y sonrió. Fabián estaba muy enojado, y no podía disimular, tampoco correspondió al cariño de su hijo.

Cuando llegaron al piso donde se encontraba la oficina, todo estaba solo, no había más almas que las de ellos tres.

Entraron a la oficina de Fabián, él encendió la luz y cerró la puerta. Luego miró con reproche a Dayanna.

-¿A qué viniste?

-Sabes perfectamente por qué vine a buscarte. Fabrizio no hace otra cosa que preguntarme cuándo irás a la casa.

Fabián miró al niño, sus ojos ya estaban rojos a causa de su enojo, luego la miró a ella.

-Te dejé bien claras las cosas antes de enviarte a Venezuela. -Ella consternada lloró y le dijo:

-¿Cómo se lo explico a tu hijo? Fabrizio te extraña.

Fabián se acercó al niño, lo agarró de la mano y lo llevó afuera, lo sentó frente a un escritorio de las secretarias, le dejó una hoja en blanco y varios marcadores.

-Haz lindos dibujos mientras tu madre y yo hablamos.

El niño se quedó aparentemente tranquilo dibujando, pero sabía que su padre estaba enojado y su madre triste, aunque era muy inocente aún para comprender lo que estaba sucediendo y que él era producto de una aventura amorosa de su padre.

Fabián cerró la puerta de su oficina, el niño se puso de pie y caminó hasta que llegó a la puerta, se acercó a una ventana que estaba abierta por un lado, la persiana que colgaba no permitió que sus padres se percataran que él estaba allí observándolos.

-Debes resolverlo, ya te di suficiente dinero para criarlo.

-Fabrizio es muy pequeño, ¿Cómo se supone que debo explicarle que su padre ya no desea verlo? -Fabián frunció los labios.

-Mi matrimonio pende de un hilo ¿y tú llegas hasta aquí solo para decirme que Fabrizio no lo entiende?

-No lo entiende, es muy niño para comprender que su padre lo abandonó porque prefiere a sus otros hijos. -Fabián lanzó todo lo que tenía a su alcance en el escritorio y alzó la voz

-¿Y qué pretendes, ? ¿Que deje abandonados a mis cuatro hijos legítimos y a mi esposa y me vaya contigo?

-Solo te pido que no abandones a Fabrizio, él tiene derecho de tener cerca a su padre.

-Seguiré siendo su padre.

De pronto el niño escuchó que las puertas del ascensor se abrieron, naturalmente volteó a mirar y vio que de este bajó esa elegante mujer llamada Inés que lo miraba de forma despectiva.

Ella lo agarró del brazo y lo alejó de la ventana.

-¿Qué haces escuchando lo que habla la gente adulta? mocoso mal educado.

Fabrizio salió corriendo y se apartó de la mujer, fue al escritorio, tomó los marcadores y comenzó a colorear.

Inés se acercó a la ventana de la oficina de Fabián a escuchar la discusión, Fabrizio la miró y notó que sus labios se arquearon hacia arriba, Inés sintió satisfacción porque su esposo estaba tratando a Dayanna tal y como ella lo deseaba.

-¿Cuántas veces al año se supone que irás a verlo? No debiste enviarnos a Venezuela, podemos vivir aquí, tú puedes continuar ci. tu esposa... te prometo que no te voy a molestar.

-Te envíe a Venezuela porque si estás cerca mi esposa se divorciará de mí y lo sabes.

-Lo sé, sé muy bien que esa mujer que ahora llamas esposa te pidió que nos abandonarás, es por esa bruja que ahora no amas a tu hijo.

-Mañana mismo regresarás a Venezuela y no quiero que vuelvas a poner un pie en esta ciudad, la próxima vez juro que te quitaré a Fabrizio y no volverás a saber de él. Sabes que lo haré

Fabián abrió la puerta y vio a Inés, la miró con reproche.

-¿Por qué no estás en el auto?

-No podía quedarme sabiendo que estás con esa.

Dayanna salió de la oficina con su rostro lleno de lágrimas, sollozando se acercó al niño, lo agarró de la mano y se fue hacia el ascensor.

-Vámonos hijo, tu papá no nos quiere. -Con una voz ronca Fabián le dijo:

-No le digas que no lo quiero. -Inés miró al niño, luego a Dayanna.

-Es una desvergonzada que solo utiliza a su hijo para beneficiarse ella y para intentar amarrar a un hombre casado.

Dayanna puso una expresión cargada de maldad en su rostro y se acercó a Inés con el niño.

-No sabe el daño que le está haciendo a Fabrizio, no tiene la más mínima idea de cuanto sufre desde que usted hizo que Fabián lo abandonara -Puso una malévola sonrisa -. Pero algún día se va a arrepentir -Se inclinó y le agarró la cara a Fabrizio y levantó su quijada-. Mira su carita, míralo bien -Lo acercó más a Inés -. Que se te grabe bien el rostro de esta inocente criatura, porque algún día te vas a lamentar hasta morir por haberlo apartado de su padre.

Inés se quedó en silencio algo consternada, porque la forma como Dayanna le dijo esas cosas de algún modo le produjeron cierto temor.

Dayanna miró a Fabian con reproche, luego subió al ascensor y se marchó con su pequeño.

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