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Chantaje De Amor

Chantaje De Amor

Autor: : carlizgut199
Género: Romance
Moreno, orgulloso y peligrosamente guapo, Julián Merrill había decidido recuperar a su esposa. Por fuera Mariana era perfecta e intocable, pero Julian sabia que por dentro era una mujer tremenda y apasionada. Había algo en lo que también debía pensar Julian: Mariana lo había dejado una vez, por lo que ahora no podía darle la menor oportunidad de volver a hacerlo. Quería llévala a la cama y castigarla por haberle dejado.

Capítulo 1 Parte 1

Capitulo 1

Era la tarde perfecta para realizar una boda, El atardecer brillaba con la promesa de una tarde agradable para todas las personas que se aglomeraban para ver a la novia.

En Londres las flores de la primavera ya habían florecido cubriendo todo de morado, blanco y dorado, los árboles estaban cubiertos de verde brillante de un nuevo follaje. Pero allí, en las calles de la Isla de Margarita, solo se podían ver dónde podías apreciar la vista del mal y del atardecer tan agradable de la tarde.

Sin embargo, no echaba nada de menos su casa, ni por un segundo, había encontrado un nuevo hogar para ella y no quería estar en ningún otro lugar que no fuera en ese dónde estaba, en ese momento porque quería que fuera un día perfecto y se encontraba muy y plenamente feliz.

Podía sentir latir su corazón de felicidad.

Tendría un matrimonio con el hombre que consideraba perfecto para ella, un hombre muy inteligente, guapo y agradable en el mundo entero.

Tenía un leve dolor de cabeza, aún le daba un poco de mareo cuando se ponía a pensar en lo rápido que había pasado todo sobre la boda, hace pocos días antes de todos esto, ni se podía imaginar la existencia de su prometido. Pero las casualidades de la vida hicieron que se conocieran en el salón de un hotel, una maleta caída le había hecho muchos cambios en su vida por completo al recogerla y ver el hombre que se detuvo junto a ella con una suave voz había preguntado si podía ofrecer su ayuda. Con manos fuertes y piel morena la había ayudado a levantarse y al mirarle se ha ido encontrando con unos ojos color marrón claro, era los ojos más hermosos que ella había visto.

Sentía como si su corazón se hubiera perdido y peor aún era imposible crees que a él le ocurría lo mismo, pero lo cierto es que este encuentro los había vuelto seres inseparables.

Claro que tanto como para realizar una boda

Solo pudo reír feliz y aspirar profundamente mirando el taxi que se detenía junto a la acera, acababa de llegar a la pequeña iglesia en la que se convertirían marido y mujer.

La iglesia era pequeña y estaba pintada de amarillo, era el color que predomina en esta ciudad en las mayorías de las iglesias que había visto, pero a pesar de no ser tan grande era un lugar agradable y cómodo para una boda, cuando solo estarían presente ellos dos y un testigo que la ley les exigía ¿Qué más podían necesitar, aparte de amarse uno al otro en un amor inesperado en una ciudad tan lejana de sus respectivos lugares?

Y allí se encontraba ella.

Contenido la respiración por tanto tiempo hasta que vio una la figura de, alta y morena del hombre, del hombre con el que iba a casarse y amaba, cómo como si hasta ese momento no hubiera creído por completo que fuera a suceder. Los hombres como él, guapos, exóticos, poderosos, no sé casaban con chicas como ella, bastante la había sorprendido verlo mucho que la deseaba al irse con él a la cama sin mirar atrás y sien pensar por un segundo en nada. Se sentía perdidamente enamorada, no quería pensar en nada ni en el pasado, presente y mucho menos en el futuro, solo quería estar con él, conocerlo y pasar tiempo en su cama le bastaba con amarlo.

La puerta del coche fue abierta y él se encontraba vestido un pantalón negro y una camisa blanca y una espléndida sonrisa que le robó el corazón en cuanto la vio por primera vez.

- ¿llegaste?

- Por supuesto que si - se rio un poco ella, presa de los nervios - ¿pensaste que no vendría?

- Nunca, ni por un momento - dijo él con voz penetrante

Ella esperó a que él le pague al taxi, sus pies se movían inquietos, impacientes, con deseo de entrar a la iglesia corriendo para recibir su nueva vida.

- ¿Estás preparada? - preguntó él, ofreciendo su mano.

- Lista - aseguro ella dejando que sus manos se tomarán la una a la otra

Él dudó por un momento muy pequeño

- No trajiste flores, así que toma...

Le entrego una única flor roja y sin espina

- Está realmente hermosa - susurro ella llevando la flor a sus labios dándole un beso.

- Pero no tan hermosa como tú.

Le sonrió haciéndola sentir hermosa, como siempre que le sonreía de esa forma, con los ojos de color marrón, demostrando amor, hacía que se olvidará que no había tenido tiempo, ni dinero para comprar un vestido bonito, sino que había tenido que confirmarse con un vestido sencillo y unas sandalias de plataforma no muy alta. Pero en realidad nada de eso era tan importante.

Lo único importante era el amor que compartían, un amor que les proporcionaba un futuro justo cuando ella había creído que lo que tenían estaba llegando a su fin cuando ya había temido que tendría que regresar a su casa y enfrentar a la fría desaprobación de su madre decidida a encontrar un marido "adecuado" para su hija.

- ¿Nos casamos?

- Sí, por favor

No dejaría que su madre se entrometiera en ese momento, no dejaría que nada, ni nadie le estropeara su día.

Las palabras de cura entraban en su cabeza y volvían a salir mientras no podía apartar la mirada del hombre que sería pronto su marido, aún no podía creer que él le fuera pedido matrimonio, había estado tan triste pensando en tener que ir a casa cuando él pidió que se casará con él, lo había dicho de forma despreocupada aun cuando estaban tumbados en la cama con la cabeza apoyada en las manos el torso bronceado en contraste con las blancas sábanas de la cama que le cubrían de la cintura para abajo y ella quien estaba junto a la ventana se volvió hacia donde él estaba con ojos de felicidad y pregunto ¿Si lo que acaban decir era cierto? Así que cuando él asintió ella comenzó a gritar de emoción que sí, pero que debían de hacerlo pronto y ese pronto fue el mismo día después.

Capítulo 2 Parte 2

Capítulo 1

Había pasado según sus deseos, la voz le falló un poco al decir sus votos, le temblaba la mano cuando le entrego el anillo para que se lo pusiera, pero él las sostuvo con firmeza mientras deslizaba el anillo por su dedo

- Los declaro marido y mujer, puede besar a la novia

Lo habían hecho

Fue en ese momento cuando la realidad de lo que había hecho la golpeó, se había casado con un hombre que penas si conocía desde hace una semana, había prometido amarlo y cuidarlo por el resto de sus días hasta que la muerte los separe.

Pero una voz en su cabeza la decía "realmente conoces a este hombre" siento como si el suelo se tambaleara bajo sus pies mientras lo miraba a los ojos marrones que estaban fijos en ella.

- Lo hemos hecho - Dijo él con voz que le hizo tener ansiedad y fue así como por un segundo el sol se ocultaba detrás de una nube.

Pero volvió a sonreír y el sol salió de nuevo brillante y cálido, cuando bajo el rostro y le tomo los labios en un legó beso, ella notó que la duda y el miedo se esfumaba cómo la neblina con el sol.

Lo amaba y tenía el resto de su vida para conocerlo y él a ella.

(Un año después)

Ese día era perfecto para una gran boda.

El sol brillante, la agradable brisa y el fondo de ese hermoso paisaje estaba un camino de piedra que llevaba a la entrada de la iglesia, donde se aglomeraba un poco más de trescientos invitados que su madre había hecho venir, entre ellos personas que ella misma no conocía de nada porque la mayoría eran extraños para ella. Mariana se perdió por un momento en la agradable vista de los alrededores, la iglesia estaba rodeada de árboles de un verde brillante del nuevo follaje, los pájaros que estaban por el lugar parecían cantar de alegría ese día.

Era el día perfecto y el día para una maravillosa boda en las afueras de Londres, en el pueblo donde ella había crecido.

Pero en la mente del hombre que aguardaba desde el auto, no muy lejos de la iglesia, no pensaba lo mismo, para él no había nada perfecto en esa boda a la que se dirigía con paso firme y pretendía impedir, son mencionar que su humor era muy distinto al de todas las personas que están aglomeradas en la puerta de la iglesia que están deseosos de entrar y ver a la feliz pareja contraer matrimonio.

Toda esa gente allí eran amigos, familiares y conocidos de los novios, pensó este, todos estaban feliz de ver a la hermosa pareja bajar de una limusina, los había visto bajar de esta con sus trajes impecables para una boda diurna, más le dolió verla a ella vestida con ese gran vestido de brillantes colores, y entrar en el pequeño patio de la iglesia, los invitados que estaban en el patio clamaron eufóricos al ver llegar a la novia vestida con un hermoso vestido de seda blanco y poco después poco el novio.

Los miro desde lejos hablar y compartir sonrisas con los padres de novio y la madre de esta, la miro reír, poner una y otra vez su mano sobre el hombro de Eliot Fontana, el tomarla de la cintura, atraerla a su cuerpo, poco después se escuchó la voz del cura invitando a todos entrar a la iglesia para comenzar con la ceremonia.

Los puños de sus manos se cerraron con rabia cuando Eliot, el novio y futuro esposo de Mariana, le tomo el rostro entre las manos y plato un beso en sus labios, no pudiendo controlar su ira y enojo, dio un paso hacia donde ellos estaban, pero la madre de esta se interpuso en sus planes atrayendo la atención de los novios para que entren en la iglesia.

Controlo su ira y espero hasta que el último invitado tomo asiento, busco un lugar entre los últimos lugares y se sentó sin poder evitar reír, todo este teatro se acabaría en poco segundo y él tenía tantas ganas de hacerle tanto daño a ella por todo el tiempo que le abandono a su suerte.

La boda fue transcurriendo, el padre hablo, los novios dijeron sus votos, Elena hablo de cosas muy emotivas que tienen a la madre de Eliot encarada y él por su parte también.

_ Hay alguien esta sala que tenga una razón por la que no se puede llevar a cabo este matrimonio, hablé ahora o calle para siempre.

La iglesia quedó en total silencio, los invita se miraba entre ellos, nadie en busca de alguna razón para no celebrar la boda, La ira en él lo hizo ponerse de pie y algunos de los invitados lo notaron, alguno comenzaron a hablar en voz baja y otras voces se podían escuchar claramente.

Los novios que estaban al final del pasillo y los padres de esto se llenaron de curiosidad al ver que los invitados estaban algo ruidosos, por lo que se giraron en busca de una respuesta, Mariana sintió que se iba a desmayar en cuento miro al hombre parado a mitad del camino, su corazón se acelera aún ritmo normal y trata de buscar estabilidad en Eliot quien mira entre el hombre parado en medio del pasillo y su futura esposa con la cual se iba a casar en ese momento.

_ Mariana.

La voz que pronuncia su nombre está llena de rabia e irá por verla allí, en medio del pasillo, a punto de casarse con ese hombre que no era él.

_ Oh, dios mío _ Se llevó las manos temblorosas a la boca, aún no podía creer que era el quién estaba parado frente ella.

Él, el hombre que conoció aquella vez en Venezuela cuando había escapado de su madre y de la relación con Eliot, el hombre con el que había pasado una noche de sexo maravillosa y que no salía de su cabeza, dado que ella misma lo había abandonado una mañana después de casarse con él.

Para Eliot era la primera vez que miraba a este hombre en su vida, se le hacía conocido de algún aparte, pero un su imagen no encajaba muy bien, supo que algo estaba mal cuando sus ojos encontraron la imagen de Mariana pálida quien estaba siendo auxiliada por su madre.

_ ¿Quién es usted?

_ Yo soy Julián Merrill.

_ ¿Es usted amigo de mi hija?_ Pregunto la madre de esta.

_ No, no lo hagas _ el grito se escuchó por toda la iglesia, era la voz desesperada de Mariana mientras lloraba.

_ Soy el esposo de Mariana.

Todos en la iglesia exclamaron en un coro de sorpresa, comenzaron a hacer comentarios de lástima hacia el novio y grosero hacia la novia.

_ Mientes, no tengo nada que ver contigo.

_ ¿Lo conoces, Marián, Quién esté hombre? _ La voz de Eliot buscaba respuestas.

_ No sé quién es, juro que no lo conozco.

_ Deja de mentir, mujer del demonio, estás casada conmigo y no puedes mentir más.

_ Mentira, mientes dijiste que no era legar.

_ ¿Estás casada con este hombre Mariana?

Fueron las voces de su madre y el novio quienes preguntaron al mismo tiempo.

_ No, claro que no mamá.

_ Estamos casados y nuestro matrimonio es totalmente legar - Julián saco una hoja del bolsillo de su chaqueta dónde tenía el acta de matrimonio firmada por ellos dos.

_ Mariana, dios mío que has hecho, estás casada con este hombre.

_ No, mama, no es así - Trato de rogar la chica quien callo de rodillas al piso -Julián deja de mentir ¿Por qué me haces esto?

Sus ojos estaban rojos de tanto llorar, sentía lástima de ella misma por ser la vergüenza del pueblo donde había nacido, tantos amigos de su madre y los padres de Eliot y todo para quedar como una bígama que tenía dos matrimonios al mismo tiempo.

Siempre pensó que era un matrimonio no legalizado, lo había hecho bajo los efectos del encanto y el amor, pero ahora tenían que enfrentar la verdad de los hechos y era que estaba casada con Julián, el hombre que aún amaba y el cual pensó nunca más volver a ver.

Verlo vestido así con ese traje, no era el mismo hombre que ella conoció aquella vez en Venezuela un turista que había sido coqueto con ella, la había alagado y dicho que era muy hermosa, la verdad al principio no quería dejarse llevar por los lagos de un hombre, pero estaba sola en medio de esa isla hermosa como lo era margarita no había podido decirle que no a su compañía cada noche era más y más coqueto con ella al punto de darle mucho amor y cariño que tanta falta le había por eso Mariana se había dejado llevar por la ilusión y el amor del momento.

Capítulo 3 Parte 3

Capítulo 1

Una llamada de su madre le había hecho regresar al mundo otra vez, su padre había muerto y los padres de Eliot que siempre fueron amigos de este estaban allí para ayudar, pero poco después las cosas se complicaron, ya no eran solo sus padres, era el mismo chico quien siempre estaba para ella y Mariana perdió la esperanza de volver a ver a su adorado Julián.

Había llegado a pensar que todo lo vivido era producto de su imaginación, pero ahora todo era muy real, pues enfrente de ella tenía a Julián con un documento que decía ser legar y estaba casado, su madre comenzó a gritar tantas groserías que pensó que le romperían los tímpanos, los padres de Eliot comenzaron a sacar a todo los invitando de la iglesia y el padre con el monaguillo había desaparecido del lugar.

Poco a poco el lugar quedó solo ahora ellos, Eliot aún tenía esperanza de que todo fuera un simple juego y nada fuera verdad pero la forma en la que esté hombre miraba a la chica que se suponía sería su novia en unos días lo llenaba de dolor.

_ Escucha lo que voy a decir Mariana, no quiero volver a verte en mi vida ni a ti, ni tu madre desde hoy eres una desconocida para mí.

_ No, Eliot, cariño espera _ Una llorosa chica fue tras el hombre que iba a ser su esposo, uno al que no amaba para nada, pero a la final era el indicado por su madre _ Él mintió, te juro que pensé que no era legar.

_ Eres una puta...

Las palabras no habían terminado de salir de su boca cuando fue lanzado hacia atrás por el impacto de del golpe que recibió de Julián.

_ No te permito que le faltes el respeto a mi esposa.

_ Esposa, joder, pero si es que fue fácil para ti conseguirla, yo tarde años en meterme en sus piernas, ya veo porque no puede.

Julián miró al chico salir de la iglesia con sus padres furioso tras de este, la mujer con la que el sí se había casado lloraba en medio del pasillo, sus sollozó le rompían el corazón, pero Mariana no había tenido piedad del cuándo había aceptado casarse con ese tipo.

Ella era una Merrill y nada ni nadie le iba a quitar ese apellido que adquirió al casarse con él, camino hasta donde están ella en el piso, aun llorando y se acercó para ayudarla a poner de pie, pero lo que recibió fue una bofetada en su mejilla izquierda.

_ Eres el peor hombre que he conocido, me arrepiento de casarme con alguien como tú.

Su voz era ronca por el llanto.

_ Lamentablemente, mi bella, estaremos casados hasta el día de mi muerte.

_ Voy a divorciarme de ti, seré libre de ese maldito papel.

_ No, no serás libre mi bella porque tú y yo nos casamos ahora toda la vida.

_ Nada es para toda la vida.

_ Nuestro amor si Mariana, tú me amaba ¿Lo olvidaste?

_ Todo era por la pasión, fue sexo, Julián, tienes que acabar con esta mierda y dejarme vivir mi vida en paz, soy feliz cuando no estoy contigo.

_ ¿Lo amas? Quieres a ese hombre.

_ Te pusiste a pensar siquiera en mí sentimientos por él, en qué puedo estar enamorada de Eliot.

_ Haré que lo olvides, soy tu esposo y debes amarme a mí.

_ Mamá nunca aceptará a alguien como tú.

_ ¿Cómo soy yo? ¿Qué tengo de malo Mariana?

_ Todo, te odio tanto.

Vamos a tener que vivir con eso.

Julián no le hizo mucho caso a su rechazó cuando intentó ayudarla para que se ponga de pie, esta se negó a recibir su ayuda y camino a la puerta de la iglesia para salir de allí.

No puedes salir así, estás vestida de novia y hay periodistas allí.

_ Los trajiste tú aquí para que sean parte del Show.

_ No, los trajo la familia de tu novio, por lo tanto, tenemos buscar la forma de salir de aquí.

_ Puedes irte, no saldré de aquí contigo.

_ Eres tonta Mariana, no te voy a dejar de aquí sola.

No tenía ánimos de pelear con él más, había sido un día de mierda, fue humillada y avergonzada delante de todas esas personas, tenía el vestido arruinado y su cara manchada de tonto llorar, Julián se vengó de ella de la peor manera y aún le dolía saber que nunca fue un sueño o un engaño se había casado realmente con ese hombre.

Estaba loca porque cuando lo miro entrar en la iglesia su corazón se aceleró de alegría al verle, feliz por qué mucho fueron los sueños donde era rescatada por Julián, pero no así, no de esa manera.

Lo vio moverse por la iglesia mientras hablaba por teléfono dando órdenes a alguien. Hasta donde ella sabía, Julián Merrill era un simple fotógrafo de bajo recursos que se había ido a Venezuela a capturar con su cámara las hermosas playas de este país, pero ahora que lo miraba más detalladamente no parecía un fotógrafo, este hombre era otro, usaba pantalones de vestir un traje hecho a la medida y que podía reconocer era muy caro y los zapatos costaban más que el sueldo que su madre le daba a la empleada.

Tanto podía haber cambiado Julián en un año como para conseguir tanto dieron y volverse rico o ¿Ya lo era?

_ Tengo un auto a las afuera de la iglesia, tenemos que irnos.

_ Puedes irte, deje en claro que no voy a ir contigo a ninguna parte.

_ Por favor, camina por las buenas o te cargo y que toda la prensa vea como sales de aquí en brazos de tu esposo.

_ No eres mi esposo _ El grito de Mariana le hacía doler la cabeza.

_ Si no dejas de gritar, voy a besarte aquí mismo, Mariana, estoy cansado de esto y tú acepta de una buena vez que somos esposos, no te vas a ir sin mí.

El cuerpo de Marián tembló al escuchar sus palabras, no podía creer lo hipócrita que era este tipo, cuando en un año nunca se había preocupado en buscarla ahora venía y aparecía como si nada paso, ¿Para qué? Quizás solo quería arruinar su vida.

Al salir de la iglesia fueron rodeados por muchos fotógrafos quienes hacían preguntas sin parar, Mariana noto que algunos de ellos parecían conocer a Julián, decían mucho su apellido.

_ Señor Merrill, ¿su esposa y usted están juntos ahora?

_ Sí, mi esposa estaba molesta conmigo porque a veces suelo olvidar que tengo un hogar y una familia, todo esto fue un error, por favor no las juzguen, nosotros nos amamos.

Julián no esperó que ella reaccionara, pues le tomo de la barbilla levantando su cabeza y dejo un beso sin lengua en los labios de su esposa, por un momento se le olvidó que estaba molesto con ella, pero la extrañaba tanto que no podía dejar de basarla. Uno de los flashes de la cámara lo hizo mantener la distancia.

El chófer de Julián al ver salir a su jefe se acercó para ayudarlo y en cuento subieron al auto, Mariana se alejó lo más que pudo de este.

_ Llévame a mi hotel, Franco, y pide que alguien compre ropa para mi esposa.

_ Puedes dejarme en mi casa.

_ No, ellos están para cumplir mis órdenes, no las tuyas y no vas a volver a esa casa, cariño vas a comportar como mi esposa.

_ Señor _ Hablo franco _ el avío sale mañana por la mañana.

_ Te irás luego de hacer todo este escándalo.

_ Nos iremos Mariana, no voy a ir ninguna parte sin mi esposa.

_ No voy a irme de Londres, estás equivocado.

_ Iremos a nuestra casa mi bella.

_ No me llames "mi bella" porque no me gusta y no tenemos ninguna casa, Julián te estás volviendo loco.

Julián permaneció callado, no quería discutir con ella, la verdad estaba casado, apenas su hermano había dado con el paradero de Mariana, había venido lo más rápido posible por su mujer para conseguir que iba a ser la esposa de otro hombre.

Una sonrisa diabólica se formó en sus labios la llevaría a su mansión dónde ella tendría que vivir bajo sus órdenes, no la dejaría salir nunca más de la casa. Mariana tenía que demostrar que podía confiar en ella y que no iba a irse con el primer hombre que le prometiera amor eterno.

El auto estuvo en la carretera al menos dos horas antes de llegar a hotel, bajaron de auto en silencio, Julián dios algunas órdenes a Franco y luego la guío a la habitación, al entrar encontró algunas cosas para ella sobre la cama, pantalones, camisas, zapatos, sandalias y mucho maquillaje y una bolsa entera de ropa interior, sus mejillas se sonrojaron a pensar en cómo Julián le quiero este tipo de prendas en el pasado.

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