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Chica De Cuatro Alfas

Chica De Cuatro Alfas

Autor: : Hanne Yein
Género: Romance
Luna no sabe que su destino esta en manos de cuatro alfas que están obsesionados con ella, pero al pasar el tiempo con ella Luna se guarda un gran secreto y descubre los secretos de su alfas. Los cincos se esforzaran en recuperar la confianza y el amor que anteriormente se tenían. Y Luna tratara de decirles su gran secreto.

Capítulo 1

.Luna.

Aunque ostento la belleza de una omega, mi esencia y mi capacidad olfativa no son particularmente intensas. Es un rasgo peculiar: mis amigos y conocidos a menudo comentan que mi aroma es sutil, apenas perceptible, a diferencia de otros omegas cuya fragancia resulta notoriamente atrayente para los alfas. Sin embargo, esta singularidad no resta a mi atractivo; sigo siendo una omega llamativa y deseable. Mi sentido del olfato es casi nulo para percibir los feromonas de otros alfas u omegas, lo que me permite, irónicamente, distinguir con claridad cualquier otro aroma ordinario.

No obstante, la dinámica de mi vida cambió drásticamente al comienzo de mi último año de preparatoria, coincidiendo con la llegada de dos nuevos profesores alfas al instituto, quienes además ostentan el título de ser los más jóvenes de la institución.

Cada uno de ellos ha logrado despertar mis más profundas fantasías y ha disparado mis hormonas con una intensidad alarmante. Agradezco en secreto que mi aroma sea tan discreto para quienes me rodean; quizás esto evite que mis dos atractivos profesores perciban el descontrol hormonal que provocan en mí.

-¿Emocionada por ir a la clase de Arte? -Emily me mira con una sonrisa pícara y las cejas arqueadas.

Mis amigas conocen a fondo la fascinación que siento por esos sexys profesores. Las cuatro caminamos con paso firme por los pasillos, dirigiéndonos a una de mis clases predilectas: Arte. Siempre he sido talentosa en la materia, y ahora, tener un profesor tan cautivador que acapara toda mi atención es, sin duda, la mejor parte de este ciclo escolar.

-Ni lo menciones. Obviamente estoy desbordando entusiasmo y euforia -Todas reímos a mi ocurrencia-. Saben que Arte y Deportes son mis asignaturas favoritas, y ahora lo son aún más. Disfrutaré cada momento de mi último año -Muerdo mi labio inferior, un gesto que delata mi nerviosismo.

Yo camino en el centro, una posición que, sin desearla activamente, se me ha otorgado como la líder de nuestro grupo. Ellas lo decidieron así, argumentando que poseo más experiencia y soy la más fuerte. Y es cierto; para ser una omega, soy excepcionalmente hábil y fuerte, una combinación que, junto a mi belleza, me hace doblemente atractiva.

-Solo espero que te concentres en clase y no babees, como la última vez -dice Angela con un tono de burla. Las tres vuelven a reír, contagiándose de la picardía del recuerdo.

-Ese día casi no pude contenerme... Te humilló frente a todos con aquel castigo -comenta Jessi, recordando la escena.

-Para mí, no fue una vergüenza; de hecho, me encendió por completo. Que me obligara a pararme en la esquina del salón con los brazos alzados fue una satisfacción exquisita -Replico, mis ojos brillando con un deseo inconfesable.

-Tú y tu mente sucia -Jessi niega levemente con la cabeza, aunque con una sonrisa indulgente.

-¿Qué puedo decir? Soy amante de ese tipo de tratos y me fascina de una manera que no pueden dimensionar.

-Es inusual, solo eso. Pero si te gusta, nosotras no diremos nada -Emily me abraza con afecto-. Te amamos así de loquita y de mente tan... abierta.

Reímos a carcajadas hasta que llegamos a la puerta del aula. Al entrar, solo vemos a nuestro, o mejor dicho, a mi profesor Liam. Parece que el resto de los alumnos aún no ha llegado, a pesar de que la hora de la clase se acerca.

-Sus risas se escuchan desde el pasillo. Procuren no ser tan escandalosas. Recuerden que hay otros profesores impartiendo clases -Liam nos observa con una seriedad imponente. Todas asentimos, inmediatamente sumisas-. Tomen asiento.

Tras su regaño, nos dirigimos rápidamente a nuestros puestos, sonriendo pícaramente por la amonestación. El profesor Liam es conocido por su estricta disciplina, y esa autoridad en él me resulta irresistible.

-Lo sentimos, profesor, no fue nuestra intención molestarlo -Le ofrezco una sonrisa dulce, buscando suavizar el ambiente.

Liam me observa con una mirada extraña, un gesto indescifrable que siempre me ha intrigado. -Está bien, Luna, pero que no vuelva a repetirse.

Escuchar mi nombre pronunciado por él me provoca un escalofrío que recorre mi espalda. Este hombre me genera una euforia y una ansiedad que no puedo controlar. Desearía que fuera más que mi profesor de Arte; me gusta muchísimo. Lo peor es que mi atracción no se limita a él; también me cautiva profundamente mi profesor de Deporte, Eric.

El profesor de Arte es increíblemente atractivo: su cabello, largo hasta los hombros, está recogido en una pulcra coleta que lo hace ver a la vez tierno y provocador. Su piel es clara y luminosa, y su altura es dominante. Aunque su complexión es delgada, se intuye un cuerpo definido, algo que se hace evidente con las camisas de manga corta que a veces usa, dejando sus brazos al descubierto. Sus ojos negros, sus labios finos, e incluso sus manos, grandes y delgadas... Todo en él es hermoso, incluso su expresión de aparente desinterés. Siempre supe que los hombres artísticos eran únicos, pero este resulta especialmente magnético y sexual para mí.

-Señorita Luna -me llama una voz potente, sacándome abruptamente de mis divagaciones.

Al alzar la vista, veo a Liam de pie frente a mí, con esa expresión inusual de nuevo. No logro discernir si está molesto o si, por el contrario, le agrada mi comportamiento.

-¿Acaso busca que la vuelva a castigar? -Levanta una ceja con desafío.

Miro a mi alrededor: la clase está llena, y es evidente que ya ha comenzado sin que yo me percatara, absorta en mis pensamientos. No es mi culpa; la responsabilidad recae en ese sexy profesor que tengo enfrente.

Maldigo en silencio y niego con la cabeza. -Lo siento...

-Su distracción perturba a sus compañeros. Y su falta de atención ya me está molestando personalmente -Cruza los brazos, acentuando su postura de poder.

Bajo la cabeza en señal de sumisión, un gesto que provoca varios suspiros de mis compañeros alfas. -Lo siento mucho, profesor. No es mi intención generar disturbios en su clase.

-Bien. Al finalizar la clase, se quedará para hablar conmigo -Regresa a su escritorio y continúa con su lección.

Ahora sí, estoy en verdaderos problemas. Nunca antes un profesor me había solicitado una "charla" por mi comportamiento. Aunque soy rebelde e impulsiva, siempre he sido una alumna sobresaliente, la favorita de casi todos, hasta la llegada de estos dos alfas. Estando en sus clases, me pierdo inevitablemente en mis pensamientos, lo que me ha valido repetidos castigos por falta de atención.

La clase termina. Todos se preparan para ir a la clase de Deporte. Seguramente mi profesor Eric se molestará por mi tardanza.

Angela se acerca a mí. -Le diré al profesor Eric que no podrás llegar a tiempo -Toma mi mochila-. Nos vemos allá.

-Nos vemos, chicas -Las veo salir, y luego fijo mi mirada en Liam, que está en su escritorio, observándome fijamente.

-Acércate, Luna -Su voz suena más fuerte y dominante que nunca. Siento que mi cuerpo se derrite con cada sílaba de mi nombre.

Cuando hay más gente, me llama "Señorita Luna", pero en privado, o con mis amigas, "Luna" es lo único que sale de sus labios.

Me acerco a él, deteniéndome a su lado con la mirada baja. -Lo siento, profesor Liam.

-Otros profesores me han comentado que usted es su estudiante favorita. ¿Por qué se encuentra tan distraída cuando entra a mi clase? ¿Acaso no le gusta mi clase, o no le gusto yo?

Mi corazón se dispara al escuchar su pregunta directa. -¿No es eso... Yo amo el arte, soy muy buena en ello y... -Miro mis manos, incapaz de sostener su mirada.

Él me toma del brazo con una firmeza inesperada y me sienta sobre sus piernas. -¿Y? -Inquiere.

¡Dios, estoy a punto de explotar!

-Me gusta mucho cómo imparte las clases, es un gran maestro y me encanta cómo dibuja -Hablo tan rápido que casi tartamudeo.

Estamos muy cerca; puedo sentir su respiración y el intenso calor que emana de su cuerpo. Su aroma es mucho más fuerte, más vívido que nunca; jamás había percibido un olor tan intenso de un alfa. Es una mezcla embriagadora de madera y tierra húmeda.

Él sonríe de medio lado, una expresión de cazador. -¿Entonces, te gusto? -Su mirada se vuelve más tensa, más oscura, y sus ojos se clavan en los míos. El aire en el salón se vuelve denso, cargado de una tensión peligrosa.

Sin mediar palabra, el miedo y la excitación me impulsan. Salgo corriendo del salón con el corazón latiéndome en la garganta, mi cuerpo temblando y la cabeza a punto de estallar por la intensidad de lo que acaba de suceder.

Dios...

¿Qué le sucede al profesor Liam? Nunca antes se había comportado así con nadie, y menos conmigo, en el poco tiempo que llevamos conociéndonos. Y su olor... es delicioso, embriagador y terriblemente adictivo. Me gusta demasiado.

Capítulo 2

.Luna.

Corrí con la adrenalina aun fluyendo, dirigiéndome al gran campo de fútbol que se extiende en el exterior del instituto. Mi corazón seguía un ritmo acelerado, mis mejillas debían estar encendidas y mi cuerpo vibraba con la resaca nerviosa del encuentro con Liam.

Vi al grupo de estudiantes realizando los ejercicios de calentamiento. El Profesor Eric, con su imponente presencia, les daba la espalda. No obstante, en cuanto mis amigas se detuvieron al verme, él volteó, fijando sus ojos intensos directamente en mí.

Levanté una mano y le dediqué una sonrisa que me salió más nerviosa que coqueta. -Voy a cambiarme -Dije en voz alta para que la distancia no silenciara mis palabras.

La mirada de Eric era un desafío constante. Sus ojos azules, tan penetrantes, siempre tenían el efecto de hacerme sentir torpe; cada vez que me miraba, parecía que iba a tropezar con mis propios pies. Le encantaba ponerme nerviosa y avergonzarme sutilmente delante de todos; es un malvado encantador, y esa característica me atrae profundamente.

Caminé hacia los vestidores. Me encanta el uniforme escolar, pero cuando se trata de la clase de Deportes, me fascina aún más la libertad de elegir nuestra indumentaria. Me puse un conjunto de shorts muy cortos y un top deportivo, una elección cómoda para correr, pero también estratégicamente pensada para atraer la intensa mirada que caracteriza a Eric.

El Profesor Eric es la personificación de lo sensual: alto, musculoso, con piel clara y esos ojos azules brillantes que parecen analizar tu alma. Su físico es tan dominante que me siento pequeña cuando está cerca, por no mencionar su fuerte y potente aroma a pino y menta. Su personalidad es fascinante y compleja: es torturador, divertido y, sobre todo, agresivamente dominante. Adora retar y llevar al límite a los estudiantes alfas. Su sarcasmo es una herramienta constante, y su lengua es tan afilada como una espada cuando se trata de burlarse.

Niego varias veces para ahuyentar estos pensamientos demasiado ardientes y salgo del vestidor, solo para detenerme en seco. Alguien pronuncia mi nombre en un tono grave y resonante.

-Luna.

Me giro y lo veo. El Profesor Eric está justo al lado de la puerta, apoyado con una pose casual pero poderosa contra la pared. Me quedo inmóvil, como un conejillo hipnotizado.

-Profesor Eric.

-Tus amigas me informaron que el Profesor Liam te retuvo después de su clase para reprenderte. ¿Has causado problemas, Luna? -Se acerca lentamente, acortando la distancia de forma deliberada.

-He tenido algunos contratiempos en clase... Últimamente he estado muy distraída -Sonrío levemente, levantando la mirada para observar sus hermosos ojos azules, buscando alguna pista en ellos.

-Debes ser más cuidadosa. No me gustaría que tu falta de atención te enviara a la dirección -Acerca su mano con lentitud a mi mejilla y la acaricia. Su calor es impactante y su mano, gigantesca, envuelve mi rostro. -Ya que, incluso estando en mi clase, te distraes, y eso, Luna, no me agrada en absoluto -Su tono es una advertencia.

-Lo siento... Ya me disculpé con el Profesor Liam por mi comportamiento. Espero que me entienda -Bajo la mirada, sintiendo cómo mi faceta de omega más tierna e inocente se impone. Nunca soy tan sumisa, pero la autoridad de estos dos hombres saca a flote esta parte de mí. -No quiero decepcionarlo, ni a usted ni a los demás profesores -Una mentira piadosa; solo me importan ellos dos.

-Mmmh... Muy bien -Su pulgar roza mi labio inferior, enviándome un escalofrío-. Ve con tus compañeros y estira un poco. No quiero más distracciones hoy.

Me dedica una media sonrisa pícara y se dirige al almacén de equipamiento deportivo.

Estoy sorprendida. Eric ha sido extrañamente amable y atento conmigo, aunque con un trasfondo de amenaza. A diferencia de Liam, a él no le importa si hay gente alrededor; siempre me llama "Luna". Y cada vez que dice mi nombre con esa voz profunda, resulta tan excitante que tengo que esforzarme por no saltar sobre él.

Camino de regreso al grupo, dirigiéndome hacia mis amigas, que continúan estirando.

-¿Cómo te fue? -Emily interrumpe su estiramiento para enfocarme.

-¿El profesor te dio unas cuantas nalgadas? -Angela se ríe sin dejar de estirar las piernas.

-Uff -Doy un gran respiro, intentando calmar mi agitación-. Si me hubiera azotado, creo que ya no estaría viva. No se imaginan las cosas que me preguntó Liam -Empiezo a estirar con ellas.

-Debieron ser preguntas muy personales, por lo agitada y nerviosa que te ves -concluye Jessi, observando mi estado.

-Me preguntó si no me gustaba el arte o, directamente, si no le gustaba él -Observo la expresión de asombro de las chicas, cuyas bocas quedan abiertas. -Claramente le dije que me encanta el arte y que era un excelente profesor... pero me lo volvió a preguntar. Esa pregunta fue tan íntima que me sentí desnuda y salí corriendo del salón. Al final, no soy tan fuerte y mi lado omega se expresó de la peor manera.

-¿Tú, nerviosa? Vaya, eso no me lo esperaba -Emily ríe con incredulidad.

-Es que me sentó en sus piernas. Estaba nerviosa; mi corazón latía tan condenadamente fuerte que pensé que me daría un paro cardíaco.

-Vaya, vaya, así que el Profesor Liam ha notado tus miraditas y esas sonrisas bobas -Las chicas ríen ante el comentario de Angela, y yo me les uno; era obvio que mis expresiones eran demasiado evidentes. -Espero que el Profesor Eric también se dé cuenta de tu devoción.

-Su cara cambió cuando le dijimos que fuiste retenida por el Profesor Liam -me revela Emily, pensativa.

-Sí, pero no sabemos si fue una cara de sorpresa, de molestia o de celos -añade Jessi, con un tono de duda que siembra una nueva idea en nosotras.

-Estos dos hombres lograrán que me dé un ataque al corazón antes de terminar el año -Respiro hondo.

-¿Hablando de chicos en mi clase, Luna? -Una voz grave y peligrosa resuena justo detrás de mí. Eric se ha acercado sin que nos diéramos cuenta. -Ya veo por qué el Profesor Liam la castigó y la reprendió. Es mejor que se concentre en sus estudios y deje de distraerse por otros hombres -Su voz, inusualmente, suena molesta y posesiva.

Sentí un escalofrío electrizante. -Lo siento, profesor... No volverá a pasar.

-Bien. Ahora, ¡todos a sudar! -Ordena nuestro profesor, volviendo a su tono dominante habitual.

Todos aquí conocen mi reputación, mi popularidad y mis amoríos, tanto dentro como fuera del instituto. Es evidente que los profesores están al tanto. Es la consecuencia de ser la cabeza de las omegas más populares; todos hablan de mí.

Afortunadamente, nuestro mundo ha evolucionado. Mis travesuras y elecciones ya no son motivo de ostracismo, aunque sí de cotilleo. Los omegas ya no son menospreciados ni juzgados por vivir su sexualidad. Adoro vivir en esta época; de lo contrario, sería una decepción para la sociedad. En cualquier caso, amo ser yo misma y las travesuras que hago.

Las únicas opiniones que me importan, por el momento, son las de mis amigas y, mucho más, la de mi padre. Ser igual de libre que él me da la licencia de hacer lo que quiera, siempre y cuando mantenga buenas notas y me cuide.

Aunque... tal vez, muy en el fondo, también me importe la opinión de mis dos profesores favoritos.

Luego de las clases, fuimos al centro comercial para hacer algunas compras y tomar un helado. Mis amigas y yo robamos las miradas de todos al pasar; siempre causamos ese efecto. Muchos alfas se nos acercan, nos piden el número o nos compran lo que deseamos. Jessi y Angela son las que más disfrutan aprovecharse de esos pobres alfas; les gusta jugar con ellos. Al ser omegas, muchos asumen que somos fáciles, cuando en realidad conquistar nuestros corazones es una tarea titánica. Sabemos que algún día encontraremos a nuestras parejas destinadas. En mi caso, soy la más difícil: nunca he entregado mi corazón, a pesar de haber tenido varias parejas.

-A veces, odio mucho esta atención -comenta Emily, exasperada por los silbidos.

-Digo lo mismo -Dejo mi vaso de helado en la mesa. -Es la inevitable consecuencia de ser omegas hermosas.

Todas asentimos, de acuerdo. Es irritante a veces, pero es un precio que tenemos que tolerar.

Capítulo 3

.Luna.

Me encuentro en casa con mis amigas. Es habitual que se queden para hacerme compañía, ya que evito estar sola. Mi hogar se sitúa en un vecindario encantador, con casas modestas pero hermosas, rodeado de vecinos cordiales y un ambiente alegre. Sí, me gusta mi vecindario, pero mi entusiasmo se incrementa cuando mi vecino de al lado está en casa, algo que no ocurre muy a menudo. Cristián suele aparecer solo los fines de semana o cuando decide organizar alguna de sus infames fiestas.

Solo lo he visto a la distancia, pero es arrebatador en todos los sentidos: alto, con un físico delgado pero muy bien tonificado, piel morena y una melena negra e intensa, ligeramente alborotada.

-Vaya, parece que tu vecino volverá a hacer una fiesta -Emily mira con interés por la ventana de mi habitación, que da justo frente a la casa de Cristián.

-¡Hombres adultos! Tendremos una vista privilegiada esta noche cuando empiecen a llegar -Jessi sonríe con malicia.

-Ni que lo digas. Cristián es increíblemente guapo, y sus amigos no se quedan atrás -Suspiro, sin poder evitarlo-. Aunque Cristián es, definitivamente, la estrella.

Sé su nombre gracias a la señora Isabel, quien cuida y limpia la casa. Ella es mi fuente constante de información.

-Debe dar unas fiestas memorables -Trato de asomarme mejor. -Chicas, ¡dejen ver! -Las tres ocupan casi todo el espacio de la ventana, obstaculizando mi vista.

-¡Oh, ahí viene tu lindo vecino! -exclama Jessi, conteniendo el aliento.

-A ver, a ver... -Las empujo suavemente y alcanzo a ver a Cristián dando instrucciones a unos hombres que descargan material para la fiesta. -¡Chicas! ¡Abajo! -Grito al notar que Cristián voltea instintivamente hacia mi casa.

Todas nos tiramos de golpe sobre mi cama, riendo a carcajadas por nuestra actitud de malas acosadoras.

Jessi vuelve a asomarse con sumo cuidado. -Ya está adentro. ¡Alarma desactivada!

-Qué locas estamos -Aún sigo riendo-. Iré a revisar mi jardín. Ustedes decidan qué vamos a almorzar.

Hoy es jueves y no tuvimos clases, pues los profesores tenían una reunión administrativa. Con la mayor calma posible, busco mis herramientas de jardinería, no sin antes ponerme una gorra para el sol y mis guantes.

Salgo a mi pequeño patio trasero y me concentro en la tarea, eliminando las plantas marchitas y las hojas secas, para luego regar mis macetas con mi regadera vintage. -Qué hermosas son -Sonrío, hasta que una voz grave y profunda me hace congelar.

-Hola, hermosa.

Cristián está apoyado en la cerca de madera que divide mi propiedad de la suya, observándome.

Mi respiración se acelera. Nunca antes había cruzado palabra con él, por lo que mi nerviosismo es palpable. -Hola...

-Eres Luna, ¿cierto? -Sus ojos son de color miel, hipnotizantes y cálidos.

-Así es... -Me fuerzo a mantener la compostura. Mi conciencia me obliga a tranquilizarme-. ¿Cómo sabes mi nombre?

-La señora Isabel habla mucho de ti. Dice que eres una buena chica -Me mira con una curiosidad juguetona y una expresión divertida-. Y aunque no vengo a menudo, te he visto... sobre todo a ti y a tus amigas observándome desde la ventana.

-Joder -Susurro. -Solo estábamos curioseando, no solo te observamos a ti.

-¿En serio? Vaya, qué lástima. Me entristece saber que no acaparo toda su atención -Su tono es claramente burlón, y él ríe levemente.

-Bien, ¿puedo ayudarte en algo? -Sigo regando mis flores con obstinación, fingiendo que su presencia no me afecta.

-Me gustaría que...

Angela lo interrumpe al salir de la casa. -Luna, pediremos pizza y... -Mira a Cristián y se detiene. -Oh, disculpen la interrupción.

-Tranquila -Miro a Cristián, notando a las demás chicas detrás de Angela. -Pizza estará bien -Vuelvo a Cristián. -Decías...

-Bueno, ahora que tus amigas están aquí -Las mira a todas, y luego vuelve a fijar sus ojos intensamente en mí-. Me gustaría invitarlas. Las veo muy animadas. ¿Quieren venir a mi fiesta esta noche? Si es que les gusta el ambiente de fiesta, claro -Sonríe de lado, esperando nuestra respuesta.

-¡Nos encantan las fiestas! Sobre todo a Luna, a quien le fascina bailar toda la noche -Jessi sonríe, pero con un brillo de maldad en sus ojos.

Le devuelvo la misma sonrisa pícara, aceptando el juego. -Jess tiene razón. Nos encantaría ir -Miro a Cristián y veo cómo sus ojos quedan completamente fijos en mí.

Ahora puedo oler su aroma. Es fuerte y envolvente, con notas de ron y especias oscuras, tan intenso y perceptible como el de Liam o Eric. Es otro alfa cuyo olor puedo percibir a la perfección.

-Genial. Entonces las veo en la noche, chicas -Se da la vuelta, pero se detiene en seco y nos mira a las cuatro con una advertencia implícita. -Solo una cosa: traten de no ir muy cubiertas. La temática de la ropa es rock -Sin añadir nada más, entra a su casa.

Con la mayor calma del mundo, mis amigas y yo entramos a la casa para poder soltar un grito de emoción silenciado.

-¡Nuestro deseo se hizo realidad! ¡Por fin entraremos a una de sus fiestas! -dice Angela, dando pequeños saltos de alegría.

-¡Aaaah! Qué bueno que nos hayamos quedado. Y menos mal que Luna tiene mucha ropa candente y adecuada -Jessi corre escaleras arriba hacia mi habitación.

-¿Vieron cómo Cristián te miró, Luna? -dice Angela, siguiéndonos. -¡Estaba que te devoraba allí mismo!

-Ay, Dios, qué emoción. Tenemos que decidir urgentemente cómo nos vamos a vestir -Voy directo a mi habitación, que también funciona como mi armario.

-Pediré la comida mientras -Jessi saca su celular.

Las chicas y yo comenzamos la cacería de ropa. Como Cristián especificó la temática rock, yo tengo varias prendas sumamente sensuales y provocadoras que se ajustan al código.

-Estos conjuntos son perfectos para esta noche -Jessi agarra varias prendas y las tira sobre mi cama. -Este sería ideal para Emily.

-Gracias, tienes un gusto impecable -Emily examina su conjunto con aprobación. -Chicas... hoy vamos a ligar con hombres mayores y adultos.

Angela levanta las manos. -¡Y asistiremos a nuestra primera fiesta de alfas de verdad! -Hace un pequeño twerk de pura euforia.

Jessi entra de nuevo. -Comida pedida. -Mira la ropa con admiración. -¡Oh, por Dios, esto es demasiado sexy! -Sujeta una minifalda de cuero. -Tenemos que estar a la altura de estos adultos.

-Será lo mejor de lo mejor, Jess -Río un poco. -Ya nos hacía falta una fiesta. Empezar las clases hace dos semanas y estar estresadas por las tareas es demasiado -Hago un puchero. -Con todo, ¿Ok? -Digo nuestro grito de guerra, una promesa de desenfreno.

-¡Con todo! -Dicen al unísono con fuerza.

Llegó la hora de arreglarnos. Con toda la emoción, fuimos al baño y nos duchamos juntas para ahorrar tiempo, un ritual habitual antes de las fiestas, ya que tardamos bastante en maquillarnos. Esta vez, el maquillaje debía ser más dramático e intenso, especialmente en los ojos, para evocar el estilo rock.

-Este outfit es realmente hermoso -Angela se mira en el espejo, girando con satisfacción.

Su conjunto consiste en un body de una pieza muy revelador, shorts negros muy cortos, botas altas hasta la rodilla y un arnés bondage que va desde la cadera hasta el cuello, añadiendo un toque audaz.

-Está espectacular. ¿Y el mío? -Emily termina de ponerse unos tacones de aguja.

El suyo es una falda corta y ajustada con una provocadora abertura lateral, combinada con un top de lazo que deja al descubierto sus hombros, brazos y abdomen.

-Te ves sexy e inocente a la vez -Angela la aprueba.

Jessi lleva una falda suelta y muy corta, decorada con cadenas metálicas alrededor de la cintura, un bralette de brillos y tacones a juego.

-Las tres están deslumbrantes -Empiezo a maquillarlas; soy la estilista oficial del grupo.

Después de arreglarnos, nos dedicamos a nuestra sesión de fotos: juntas, en pareja y por separado. Las fotos, por supuesto, irían directo a Instagram.

-Bueno, vayamos, que la fiesta ya empezó -Emily se acerca a la ventana y ve cómo una multitud de personas comienza a llegar. -La música está a todo volumen.

Jessi añade. -¡Será increíble, vamos, vamos! -Bajamos las escaleras con entusiasmo.

Mi celular comienza a sonar. Miro a las chicas. -Adelántense. Es mi padre -Les muestro el nombre en la pantalla. -Las alcanzo en un momento.

Ellas asienten y se dirigen a la casa de Cristián. Justo en el momento en que contesto la llamada, veo a Cristián abriéndoles la puerta e, inmediatamente, las cuatro miradas -la de Cristián, la de Eric, la de Liam y la mía- se posan en mí.

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