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Como En Los Tiempos De Antes

Como En Los Tiempos De Antes

Autor: : Sancha Capistran
Género: Romance
Hace seis años, ella entró en la habitación equivocada y pasó una noche apasionante. Sin embargo, no recordaba nada de ese hombre. Lo que fue peor, se quedó embarazada. Para dar a luz al bebé, dejó su casa y comenzó una nueva vida. La segunda vez que lo conoció, trabajó como su secretaria. Él también parecía que la había olvidado, pero apenas pudo resistir el deseo de acercarse a ella.

Capítulo 1 Debo tener este bebé

En la ciudad, era muy raro que pudieran apreciarse las estrellas, pero en una localidad costera, parecían luciérnagas iluminando el manto oscuro de la noche.

Justo en la orilla del mar, estaba una chica mirando al horizonte, la cual había tenido una pelea con su padre por su negativa a irse al extranjero. Como quería aclarar sus ideas, había decidido venir a tomarse un respiro a la playa, no obstante, su padre la había encontrado y le pidió que se fuera a casa con él al día siguiente. Durante los últimos días, ella le había tomado un cariño especial a este lugar porque la hacía sentir en casa y no sabía si algún día podría pasarle lo mismo en otro sitio.

El sonido de las olas rompiendo contra la orilla era como una dulce melodía para sus oídos, y como era su última noche en esta localidad, la muchacha quería disfrutarla al máximo.

De pronto, varios fuegos artificiales ardieron en el cielo, ella los miró por unos segundos y pensó amargamente: 'Esa tal Jessica debe estar muy feliz de que alguien le haya preparado un detalle como este'.

La chica había estado caminando todo el día por cada rincón de esta localidad, así que, como resultado, estaba tan agotada que solo quería salir de la playa e irse a su hotel. En cuanto llegó, fue directo al baño a tomar una ducha y después se acostó en la cama, no obstante, le fue imposible conciliar el sueño por un largo rato. No dejaba de pensar en los días que se había resistido a irse y al final, terminó cediendo ante los deseos de su padre, ¡quizás necesitaba ser más rebelde o escaparse a otro lado!

Mientras seguía inmersa en sus pensamientos, pudo escuchar claramente que alguien entraba a su habitación pero, ¿de quién se trataba?

La joven no se atrevió a moverse ni un centímetro hasta que el hombre que acababa de entrar con aliento alcohólico se acostó a su lado. Ella supuso que se había equivocado de habitación, así que lo movió ligeramente y dijo en voz baja: "Oye, creo que este no es tu dormitorio".

Sin esperarlo, esa noche quedaría marcada en su memoria ya que dejó de ser una muchacha para convertirse en mujer.

A las primeras horas de la mañana, la chica agarró cualquier cosa y al salir, miró el número de la habitación y se dio cuenta de que era ella la que se había metido en el dormitorio equivocado.

De camino a casa, no pudo evitar pensar en lo que había pasado esa noche, después de todo, acababa de perder su virginidad.

Los tres meses de las vacaciones de verano pasaron en un abrir y cerrar de ojos, pero recientemente, ella había estado vomitando mucho y tenía poco apetito, lo que hizo que su padre se preocupara. Como consecuencia, su familia la llevó al hospital a un chequeo médico, pero nadie los preparó para lo que iban a escuchar: su hija estaba embarazada.

El pánico se apoderó de ella y sus manos comenzaron a sudar, ¡esto no era lo que esperaba en absoluto! Su padre, Phillip Mu, quien se distinguía por ser un sujeto amable, le gritó enfurecido: "Marina Mu, ¿cómo te atreves a ser tan desvergonzada? ¿Quién demonios es el padre de tu bebé?".

Pero Marina solo tragó saliva nerviosamente y negó con la cabeza, pues no había podido ver con claridad la cara del hombre con el que tuvo sexo.

"No quieres decírmelo, ¿verdad?", su padre exclamó con los ojos enrojecidos por la ira.

"Papá, yo... la verdad no sé quién es", balbuceó ella.

"Tienes que abortar a ese niño, ¡de lo contrario, arruinarás tu vida!", Philip dijo mientras apretaba los puños.

Al escuchar esto, Marina se puso completamente pálida y sus ojos se llenaron de lágrimas, no obstante, negó con la cabeza y respondió: "Papá, tengo que tener este bebé".

Pero su padre señaló inmediatamente la puerta y espetó: "Lárgate, ¡de ahora en adelante, ya no eres mi hija!".

Marina acarició su vientre y se mordió los labios, ¡estaba decidida a quedarse con su hijo sin importar lo que sucediera!

Ese mismo día, mientras empacaba sus cosas, miró a su madre y le dijo: "Lo siento mamá, tengo que irme esta noche".

La madre tomó su mano con suavidad y replicó: "Ya conoces a tu padre, seguro entrará en razón en unos días".

Pero Marina no quería arriesgarse a que la obligaran a abortar, por lo que prefirió marcharse lo antes posible, así que tomó sus maletas y salió de la casa donde había crecido durante dieciocho años. La verdad era que su destino era incierto, pero se armó de valor y determinó qué hacer a medida que avanzaba.

Capítulo 2 Regreso a casa

Seis años después...

En la oficina del CEO de una empresa francesa, un hombre gordo de mediana edad estaba sentado en el escritorio y miraba con ojos lujuriosos a la mujer que tenía delante.

Los labios rojos de esta se fruncieron ligeramente en un gesto de desprecio mientras le entregaba una carta de renuncia. Ella no quiso decir nada más de lo necesario. "Señor, no puedo seguir trabajando en esta empresa, porque no puedo aceptar las condiciones que usted plantea. Nunca venderé mi cuerpo por dinero. No nos volveremos a ver".

"¿Estás segura de ello? ¿No te preocupa no poder conseguir trabajo en Francia después?", preguntó él con los ojos entrecerrados.

Marina se burló en su corazón de su amenaza apenas disimulada y pensó: '¿Por qué habría de preocuparme?'. Entonces lo miró y le respondió en un francés fluido: "Nunca me arrepiento de mis decisiones".

Tras entregar su carta de dimisión, salió del edificio y respiró profundamente. Era la quinta vez que renunciaba a un trabajo por el acoso sexual de su jefe. Su hijo siempre había bromeado diciendo que ella no podía mantener un trabajo por más de tres meses. No obstante, esta vez, se había ido antes de ese tiempo.

Mirando el edificio de la empresa, recordó de repente los versos del poema de Hamilton Hsu, 'Saying Goodbye to Cambridge Again': "Me despido en silencio, tan silenciosamente como vine. Me despido de las nubes rosadas del cielo occidental". Se iría tan fácilmente como había llegado.

Luego regresó a su casa alquilada. Hacía seis años que se había quedado sin hogar, y los acontecimientos de aquella noche seguían frescos en su mente, como si hubieran ocurrido ayer. Su padre le había gritado: "¿No sabes que has deshonrado a nuestra familia al haber hecho algo semejante? ¡A partir de ahora, no eres mi hija!".

La reciente vez que llamó, su madre le dijo: "Marina, deberías volver. Tu padre solo estaba enojado en ese entonces. Pero todos estos años, desde que no estás aquí, suele pasar tiempo a solas en tu habitación".

Con solo imaginarlo, a la chica se le estrujó el corazón, pues siempre deseó regresar, pero no se atrevía a hacerlo. Si lo hacía, ¿cómo confrontaría a sus padres? Ya era tarde y tenía que recoger a su hijo en la escuela.

La maravillosa puesta de sol marcaba el final del día. Marina tomó a su hijo de la mano mientras lo conducía por la concurrida calle, y temiendo que la gente lo golpeara, lo puso sobre su espalda y así lo llevó el resto del camino.

Cuando llegaron a su casa, que era un minúsculo apartamento que solo ocupaba decenas de metros cuadrados, ella le dijo al pequeño: "Mike, te llevaré al lugar donde viven tus abuelos. Puedes vivir allí. ¿Qué piensas?".

El niño parpadeó con sus grandes ojos brillantes, y respondió: "Mami, ¿de verdad vamos a ver a mis abuelos? ¿Y qué pasará con tu trabajo? ¿No vas a trabajar?".

Ella ya había presentado su renuncia, por lo que podía ir a visitar a sus padres.

"Mami, ¿tu jefe te despidió esta vez? ¿O simplemente te has cansado de tu trabajo y lo has dejado?".

Ella pellizcó la carita de su hijo, sonrió y le dijo: "Esta vez me fui voluntariamente. ¿Te has portado bien en la escuela estos días?".

"Mami, no sigas pellizcándome la cara. Ya no seré guapo. No te dejaré ir si arruinas mi imagen".

"Mmm, solo eres un chiquillo, ¿qué imagen crees que tienes? Supéralo", replicó su madre en tono de broma.

"Mami, tú no entiendes. Mucha gente en la escuela me ha dicho que soy un joven guapo. ¿Soy solo un niño para ti?".

Durante los últimos seis años, las desavenencias con su hijo se habían convertido en algo habitual para Marina. Pero ella era muy feliz. Era una persona muy espontánea, así que después de contarle a Mike que volverían a casa de sus padres, empezó a buscar vuelos en Internet. Luego comenzó a empacar sus cosas. Después de todo, habían pasado seis años, y ella no tenía más remedio que regresar.

Le había dicho a su mejor amiga que se iba de Francia, pero no le especificó cuándo, porque no quería que esta fuera a despedirla para que no fuese muy doloroso.

En el aeropuerto, Mike frotaba la mano de su madre para consolarla. "Mami, sé que no te gusta que la gente se despida de ti porque no quieres separarte de ellos. Pero no llores, porque me harás llorar".

Una vez que llegaron a su país de origen, Marina arrastró su maleta hasta conseguir un taxi. En el camino, jugueteó nerviosamente con sus dedos, pensando en lo que pasaría. Solo esperaba que la familia pudiera hablar tranquilamente. Habían pasado seis años, así que todos debieron haber aprendido ya a dejar de lado muchas cosas. Nadie podía predecir lo que iba a suceder en el futuro, por lo que era mejor resolver los problemas en ese momento.

Tiempo después, el vehículo se detuvo frente a la casa de su infancia. Había muchas villas nuevas alrededor de esta que hacían la zona ligeramente irreconocible, pero la puerta de su casa se veía exactamente igual. Al mirarla, tuvo mucha emoción dentro de su corazón y no pudo evitar preguntarse si su padre la había perdonado después de todos estos años.

De este modo, su corazón latía con fuerza cuando tocó el timbre, no sabía qué iba a decir cuando viera a sus padres. Al fin y al cabo, todo había sido su culpa. Ella no quiso abortar al bebé, a pesar de que no conocía la identidad de su padre. Esa noche, el hombre en la habitación le había susurrado al oído: "Jessica, llámame Michael".

Aunque perdió su virginidad con él, no pudo verle bien a la cara. Solo sabía que su nombre era Michael, por eso llamó a su hijo Mike.

Como había pasado tanto tiempo, Marina estaba segura de que las cosas debieron haber cambiado, y se preguntaba de cómo estaría su padre.

Mientras estaba perdida en sus pensamientos, una mujer vestida de sirvienta abrió la puerta, la miró y le preguntó: "¿Puedo saber a quién está buscando?".

"Yo...", después de dudar un momento, continuó: "Estoy aquí por el señor Phillip Mu".

"Espere un minuto. Le diré al señor Phillip".

"Claro, gracias".

Ella miró a su alrededor. Habían pasado años, pero este seguía siendo el hogar que ella conocía. De repente, le dolió el corazón. No sabía si su padre seguía enojado con ella. Hace seis años, este había perdido completamente los estribos con ella e incluso le había dicho que ya no era su hija y que no debía volver a aparecer ante él.

Sin embargo, ella se tragó su orgullo y volvió para ver a su madre, así como para darle a él la oportunidad de ver a su nieto.

Una vez más, la puerta se abrió. Pero en esta ocasión, había otra mujer delante de ella. Era su madre, Briana, a quien no había visto desde que se fue. La mujer tenía el cabello lleno de canas y, al ver a su hija, no pudo contener las lágrimas. La tomó en sus brazos y sollozó: "Marina, por fin has vuelto. ¿Sabes cuánto te he extrañado todos estos años?".

A la chica siempre le costó contener las lágrimas, por eso, en cuanto vio a su madre, no pudo evitar llorar. "¡Mamá, yo también te extrañé!".

Al mirar a las dos mujeres abrazadas, Mike dejó escapar una ligera tos, luego miró a su madre y le dijo con una sonrisa: "Mami, estás tan emocionada que te olvidaste de mí".

No fue hasta ese momento que Briana se dio cuenta del niño. Se veía muy lindo y familiar, como si se hubieran visto antes.

"Hola, abuela. Mi mamá está llorando de nuevo. Nunca puede contenerse las lágrimas", dijo el pequeño sacudiendo la cabeza y suspirando de impotencia.

Briana sonrió, se volvió hacia su hija y le dijo: "Bueno, tu hijo ya tiene cinco años. Marina, entremos primero".

La muchacha se secó las lágrimas y siguió a la mujer, seguida de su hijo. Después de dejar su equipaje, miró a su padre, que estaba sentado en el sofá, y dijo suavemente: "Papá, he vuelto".

No había expresión en el rostro de Phillip, quien simplemente dijo con frialdad: "Es bueno tenerte de vuelta".

A pesar de su tono de voz, Marina sabía que él se preocupaba mucho por ella. Después de todo, era la única hija de la familia Mu, y era imposible que su padre no la quisiera. De hecho, él se arrepintió de haber echado a su hija de casa hace seis años, y ahora que había regresado, la familia podría estar junta.

Briana miró a su esposo y le dijo enfadada: "¡Eres muy terco! Ni siquiera cambiaste la puerta de nuestra casa porque creías que nuestra hija volvería algún día".

Cuando escuchó lo que ella dijo, Marina sintió un poco de alivio en su corazón y dijo emocionada: "Mamá, no digas eso. Todo fue mi culpa. De todos modos, si realmente hubieran cambiado la puerta, no habría podido encontrar el camino a casa".

Mike vio que los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas, sabía que no podía contenerse en tal situación.

Asomó su cabecita, miró al anciano que tenía delante y, con los ojos iluminados, dijo amablemente: "Abuelo, es la primera vez que nos vemos. Pero mamá solía mostrarme fotos tuyas y de la abuela".

Al mirar a la pequeña figura que estaba frente a él, Phillip sintió una oleada de alegría en su interior. ¡Ese niño era su nieto! Aunque había estado en contra de que su hija lo tuviera, ahora estaba feliz de verlo.

Después de ordenar su equipaje, la chica escuchó sonar su teléfono, así que lo tomó para ver quién era. Cuando contestó, la persona al otro lado de la línea le dijo: "Marina, ¿por qué no me dijiste que volverías a casa?".

Al escuchar su tono molesto, ella respondió a modo de disculpa: "Lo siento, Albert. No quería acabar llorando en el aeropuerto. Ya he vuelto a casa y mis padres me han perdonado. Me voy a quedar aquí a partir de ahora".

Albert Yan quiso decir algo al respecto, pero al final se arrepintió y solo manifestó: "En el futuro, ¿puedes al menos decirme a dónde vas? Quería llevar a Mike al parque de atracciones después de mi viaje de negocios".

Más tarde esa noche, durante la cena, todos se sentaron alrededor de la mesa como una familia feliz. Phillip y Briana estaban encantados de ver a su pequeño nieto.

El hombre tampoco podía dejar de admirar lo mucho que había crecido su hija en los últimos seis años. "Marina, debió haber sido difícil para ti todos estos años", le dijo.

Ella negó con la cabeza, y afirmó: "No fue tan difícil, papá. De cualquier modo, fue mi culpa, pues no debí haberme ido. Si hubiéramos hablado al respecto, tal vez las cosas no habrían terminado así".

Capítulo 3 En busca de trabajo

A pesar de que acababan de regresar a casa, Marina y Mike no podían quedarse sentados sin hacer nada todo el día; por eso, los padres de Marina encontraron una escuela para Mike y por otra parte, Marina tuvo que buscar trabajo. Sin embargo, se sintió frustrada al mirar los avisos de empleo; había sido secretaria durante los seis últimos años, así que incluso si la eligieran para otro puesto, temía no poder hacerlo.

Aunque Phillip le pidió que trabajara en el negocio familiar, ella insistió en encontrar un trabajo por sí misma; pero cada vez que lo mencionaba, Mike se burlaba de ella. Una noche, durante la cena, dijo: "Abuelo, tengo algo que decirte: Mi mamá es tan tonta que siempre la despiden de su trabajo a los tres meses; en realidad, me da pena".

Phillip se alegró al escuchar esto; aunque conocía bien a su hija, no sabía qué o cuánto había soportado todos estos años. Solo tenía un vago recuerdo que aquella noche lluviosa de seis años atrás.

En aquel momento, luego de descubrir que Marina estaba embarazada, le había dicho que abortara, pero ella había insistido en tener al bebé.

La había echado de la casa en un ataque de furia y le había dicho que no quería tener una hija como ella; sin embargo, Marina era su única hija adorada y cuando se marchó, él naturalmente se arrepintió. Pero ya estaba hecho, y no podía cambiarlo.

Mike continuó burlándose de su madre por no poder mantener el trabajo, pero Marina igual siguió en su búsqueda, y para demostrarle que estaba equivocado, hizo un trato con él: si podía conservar el empleo durante más de tres meses, Mike le prepararía el desayuno durante un año.

Después de tomar una ducha, Mike se sentó en la sala de estar a mirar la televisión; el niño rara vez lloraba o hacía una escena. Solo sentía curiosidad por saber por qué otros niños tenían una madre y un padre mientras que él solo tenía a su madre.

Una vez le había preguntado a Marina por su padre, y ella le respondió: "Mike, realmente no sé quién es tu padre, es culpa mía que no lo tengas. ¿Me culpas por eso?".

Mike no la culpaba, pero a veces sentía que ella no se cuidaba; en realidad, no le importaba quién era su padre, siempre y cuando tuviera a su madre a su lado.

Mike pronto comenzó a ir a la escuela y Marina continuó buscando trabajo; Había sido secretaria durante muchos años, pero todos los jefes la habían acosado en algún momento, y ella había renunciado enojada. Tal como había dicho su hijo, nunca duraba más de tres meses en un empleo.

Ya habían pasado seis años, y ella se sentía un poco culpable al ver a Mike creer día a día, ya que si aquella noche hubiera podido ver bien al padre del niño, al menos tendría alguna respuesta para darle.

En la pantalla del televisor, el locutor anunciaba que Michael Murong, presidente del M Group, había regresado a casa.

'¿Michael Murong? Ese nombre me suena; creo que papá lo mencionó hoy'. Marina miró el informe y la foto del hombre en la pantalla; sus ojos se abrieron con sorpresa y miró a su hijo dormido. 'Los dos se parecen mucho; ¿es este Michael Murong el mismo bastardo que estaba en la habitación esa noche? ¿El padre de mi hijo?'.

Pero después de pensar un rato, Marina negó con la cabeza. '¿Cómo sería posible? Que tengan el mismo nombre no significa que sea el mismo hombre que estuvo en la habitación aquella noche; además, recién regresa del extranjero, no puede ser él'.

Apagó la televisión y llevó a Mike a su habitación. 'Ya está grande, apenas puedo cargarlo en brazos; durante todos estos años, debe haber deseado que su padre estuviera allí con él'.

Después de dejar a Mike en su cama y arroparlo, Marina lo besó suavemente en la frente; luego, cerró la puerta y regresó a su habitación. Su dormitorio estaba exactamente igual que el día que se había ido. 'Papá debe haber hecho limpiar mi habitación todos los días; realmente, mis padres siempre me han amado mucho'. Al pensar esto, las lágrimas comenzaron a rodar por su rostro.

Después de un rato, tomó un collar que tenía la inscripción "Michael". '¿Realmente se llamaría Michael ese tipo?'.

Dejó el collar a un lado, se conectó a Internet y buscó información sobre Michael Murong. Cuando vio un anuncio para ocupar el puesto de su secretaria, decidió postularse. 'Si soy su secretaria, puedo averiguar si fue él quien tuvo sexo conmigo esa noche; además, ya estaba buscando trabajo y este puesto me queda perfecto. Estoy dispuesta a intentarlo'.

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