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Conquistada por Poseidón

Conquistada por Poseidón

Autor: : Iraya Baute
Género: Romance
Rihanna Morris, alias Medusa, ha luchado durante toda su vida por proteger a su abuela y a su gran secreto. Un secreto que surgió a raíz de un error que cometió a los 15 años. Un secreto que es su vida. Fue traslada a Japón por sus errores. Tras esto deseo regresar al lado de su tesoro, y de una abuela, que había empeorado en su enfermedad. La persona que más odiaba, y menos esperaba, apareció ante ella para ofrecerle la oportunidad que estaba esperando, volver con su familia, aunque para ello tuviera que ser la asistente personal del maldito playboy, Rayco Vieira. Aquí fue donde verdaderamente, nuestra segura y controlada Medusa, descubrió que por muchos muros que levantase para protegerse, siempre había un Poseidón, que con sus ansias y su empeñó, los derribaba tras ser levantados, haciéndola enfurecer. Rihanna está siendo arrastrada por la pasión y el deseo, que un decidido Poseidón, ejerce sobre ella. Hasta que una tentadora, y enloquecedora noche Medusa caerá bajo el influjo de Poseidón, para al día siguiente huir. Encontrarla supondrá una obsesión para el CEO, sobre todo cuando descubre en su búsqueda tras la fugitiva, todos sus secretos antiguos, y otros nuevos, del que Rihanna pretenderá deshacerse ya que no puede darle una vida mejor, provocando la ira de Poseidón, que lo evitará, para castigarla. ¿Cómo acabará todo?

Capítulo 1 Prologo.

Rihanna.

- "Tranquila mamá, todo está bien la abuela, está bien cuidada, y Milissen, la enfermera que contrataste, es muy buena con nosotros, sólo estamos esperando que cojas las vacaciones para que vuelvas."- la voz de mi tesoro, por teléfono, me hizo aguantar las lágrimas.

- "¿En qué momento mis hijos se habían convertido en un pequeño adulto?, sólo tiene ocho años. Yo debería ser la menor de sus preocupaciones."- pensé mientras le oía explicarme como le iban las clases y los amigos que había hecho.

Estar separada de ellos, era el peor de mis castigos, de hecho, pensé en traerlos conmigo a Japón, después de mi destierro, por el error que cometí, pero le enfermedad de mi abuela estaba en una etapa muy avanzada, según su médico, para la personas con Alzheimer, las rutinas, y los lugares conocidos le ayudaban a sentirse seguros, por eso no podía traerla, ni tampoco enviarla a una residencia, para traerme a mi pequeño Kenai conmigo, él se hubiera negado a abandonar a su adorable abuela, a la que tanto él, como yo, adorábamos.

De hecho, gracias a ella, que me acogió, cuando mis padres ya hartos ya de su rebelde hija me echaron a la calle, después de mi gran último error, a la edad de quince años, un "error" que hoy en día se ha convertido en la mayor de mis felicidades.

Pero que en ese tiempo era el peor de los pecados, para una familia tan religiosa y prestigiosa para la comunidad, como eran mi familia. Si mi abuela materna no me hubiera cogido, pese a la oposición de su propia hija, madre de Rihanna, seguramente hubiera terminado, en la calle, drogándome y prostituyéndome, y quien sabe que hubiera sido de mi tesoro, lo mejor de mi vida.

La verdad es que, desde joven, siempre fui contra corriente, al contrario que mi hermano mayor, el gran orgullo de mis padres, la cuestión es que mi padre había sido militar, incluso había intervenido en la guerra de Corea, siempre había deseado un hijo que siguiera sus pasos, y así ocurrió, mi hermano Jeff, ero todo lo que mi padre podía desear, buen estudiante, muy buen deportista, capitán del equipo de rugby del instituto, y además deseaba ser marine como mi padre.

Con este palmares como comprenderéis, que siete años después de nacer su hijo prodigo, naciera yo, una niña, que era todo lo contrario de que su hermano, no tan brillante en los estudios, con ideas propias, que veía más ya del cuadriculado mundo que mi padres habían creado para ellos, con sueños de ser dueña de mi propio negocio, y encima mujer, uno de los peores errores que, según mi padre, había cometido mi madre, era traer una niña a este mundo, con lo feliz que hubiera sido mi padre si mi madre le hubiera dado otro hijo, un barón que perpetuara su apellido, como mi hermano mayor Jeff.

Encima para contribuir más el rechazo de mi padre sobre mí, tras el embarazo y parto complicado, mi madre sufrió una gran hemorragia que afecto a las paredes de su útero, así que perdió la capacidad de volver a ser madre, algo que para mi padre era imperdonable, aumentando su idea de que su hija había sido un gran y enorme error.

Ante este panorama de familia con al que crecí, me quedaban tan sólo dos soluciones, o me sometía al maltrato psicológico de mi padre, acabado como mi madre, un ser sumiso, una estúpida mujer que sólo veía por los ojos de su marido, o, por el contrario, me convertía en una rebelde incomprendida que lo único que hacía era crear mal estar y disgustos a sus padres. ¿Qué creéis que elegí?

Lógicamente a la rebelde, ya esto ayudaba a que, al ser mi padre tan religioso, nunca recurrió al castigo físico, esos sí, sus castigos psicológicos rayaban la tortura, no por nada fue Marine. Aunque siempre tuve la suerte de contar con la persona más amorosa y estupenda de la vida, mi hermano Jeff, que muchas veces, tapaba mis estupideces, y no sólo me protegía de mis padres, también de mí misma. Pero todo esto acabó cuando mi hermano se fue para cumplir su carrera militar, tras acabar el instituto, pronto, como con todo, demostró ser lo mejor de lo mejor, y ascendió a Sargento, para más orgullo de mi padre. Yo por mi parte intente cumplir la promesa que le hice a mi hermano antes que él se fuera al ejército, y me dediqué a estudiar, y dejar de lado mi rebeldía, la cosa, mejoró un tiempo, hasta que mi adolescencia llegó, y el patito feo, desgarbado, y sin nada de curvas, que fui en mi infancia, comenzó a convertirse en un cisne atractivo, de curvas peligrosa, y ojos atrayentes, con un cuerpo seductor para muchos niñatos adolescentes lleno de hormonas.

La combinación de genética de mis padres hizo su efecto, mi madre era, como decirlo, de tez blanca, su familia, la de mi abuela materna, era finlandesa, así que mi madre era casi albina, pelo rubio muy claro, ojos verdes agua marina, y muy alta.

Mi padre era afroamericano, cosa que para la época en que se conocieron y se casaron hubiera sido un escándalo para la retrograda sociedad, si mi padre hubiera vivido en Estado Unidos, pero para esa época estaba destinado en Europa, como la familia de mi madre, mi abuelo era también el Sargento mayor de la compañía de mi padre. Mi madre se enamoró de mi padre nada más conocerlo, y lo persiguió hasta que se casó con él, esa fue la mayor osadía que cometió, y se convirtió en la adoradora de mi padre de por vida, por encima del amor a sus hijos, en especial a su hija.

La genética de mis padres dio a qué lugar que tanto mi hermano Jeff, como yo, tuviéramos la tez mulata, pero mientras mi hermano heredo la fisonomía de mi padre, la altura de la familia de mi madre, así como su forma de ser sumisa, ósea un guapo mulato de ojos verdes, musculado, y muy alto, un ejemplo perfecto de mejora genética, pero que sólo sabía obedecer. Por mi parte, heredé la altura de mi madre y su color de ojos, pero por lo demás, era un ser curvilíneo, con glúteos, y pechos prominentes, pelo rizado, con grandes rizos que le daban un gran volumen, que solían coronarme la cara, hasta más debajo de mis hombros, herencia de las mujeres de la familia de mi padre, aunque al contrario que ellas, mi cuerpo era delgado, y finalmente la forma de ser decidida, imponente y egoísta de mi padre. Esto lo único que provocó fue que despertara más el interés en el grupo de varones adolescentes poco recomendable, y llenos de hormonas.

Al principio me sentí alagada, pero no tanto como para no centrarme en cumplir la promesa que le hice a mi hermano, me dediqué a estudiar, pero todo cambio el 17 de marzo del 2013, ese día nos comunicó el ejército, que mi adorado hermano, había fallecido por culpa de un salto de insurgentes, en una emboscada, él se sacrificó, para salvar a sus compañeros, o eso nos dieron, quien sabe que es verdad en el ejército.

Nuestro mundo estalló, mi madre tuvo que ser ingresada, y a partir de ese momento sufrió de depresión aguda, mi padre, mostro su educación militar, y se sintió orgulloso de su hijo al que se le concedió a la cruz de plata al mérito naval, pero su forma de ser cambió, volviéndose un ser más reservado, más oscuro.

Y perdí a mi ídolo a mi familia que me quería, sin reservas, eso me llenó de ira, y me volvió aún más rebelde, asumiendo riesgos sin control, no importaba nada, en mi casa nadie se percataba si existía o no, todos estaba sumidos en su miseria. Busqué el amor de mi familia fuera, y eso me llevó a conocer al ser más despreciable que existía sobre la tierra, Marcos Murdow, un desgraciado de dieciocho años, que se aprovechaba de las chicas para cubrir sus necesidades, y yo también caí, como tantas otras, tan sólo tenía catorce años.

Pronto descubrí que aparte de cerdo, era un desgraciado que, tras dejarme embarazada, se desentendió de mí, sólo me tocó volver a casa, una casa de la que había huido, pero que nadie se había dado cuenta, desde hacía tres meses, así de poco importante era mi vida, para mis padres.

Nota de la autora: Hola esto es una recomendación, esta es la segunda novela de una serie de tres. Tienen que ver con la familia Bencomo, y sus amigos, Te aconsejo que la leas en el orden que te explico. La primera novela Unidos por la venganza, la historia de dos de los tres hermanos Bencomo, luego te aconsejo que leas, Comprada a la mafia, que es la historia de Ruyman, el otro gemelo del terror. Finalmente. Para terminar la trilogía, está la historia de Rayco, Mejor amigo de Ruyman, que lo conocerá en la novela anterior, se llama. Seducida por Poseidón. Todas están o estarán en la plataforma. Espero que las disfrutes. Un saludo.

Capítulo 2 El reencuentro.

Rihanna.

La noche que regresé, por fin se dieron cuenta que existía, simplemente era un maldito problema más en su vida, me echaron de casa cuando les conté que estaba embarazada, por encima de muchas cosas, incluido sus ideales religiosos, que era lo único que le impedían que me obligaran a abortar, de resto daba igual todo, incluido mi condición de embarazada, únicamente yo era una mancha para mis padres. Si mi abuela no hubiera aparecido en ese momento para recogerme, al ser avisada por mi madre, que se quejaba de lo podrida que estaba yo ante ojos. No sé qué hubiera sido de mí.

Mi abuela es el ser más inteligente que he conocido, se presentó con un abogado, que hizo firmar a mis padres un documentó en el entregaban mi custodia, y la del ser que yo traían en mi vientre, ambos firmaron rápidamente para deshacer rápido del problema. Nunca supe porque mi abuela había hecho esto, pero fue la jugada más inteligente que realizó mi heroína, ya que, cuando mi hijo nació, al descubrir mi padre que era varón, intentó obtener su custodia, para quitármelo, y así criarlo él cómo suyo, pero al firmar lo que firmó esa noche, nunca se lo concedieron, y esa fue la última conexión que tuve con ellos, hasta el día de hoy.

Mi vida cambió bajo la tutela de mi abuela, el amor, las normas, y la atención que nunca había tenido, fue máxima. Mi abuelo había muerto muchos antes de yo nacer, así que esa vieja finlandesa se volcó en mi hijo y en mí, prácticamente. Saqué mis estudios y comencé a trabajar en la empresa multinacional del Grupo C.P.A. desde abajo, hasta que terminé como secretaria de Ruyman Bencomo, CEO de la parte internacional del grupo, y uno de los herederos.

Y aquí cometí mi otro gran error, por el cual fui destinada a Japón, lejos de mi familia, me creí enamorada del CEO, por eso me interpuse en cada uno de sus ligues, hasta que, en mi estupidez, me involucré de la peor manera, y estúpidamente insulté a la señora Emilia Bencomo, la esposa de mi jefe. Pagando mi error finalmente. Gracias a esto he aprendido, que el amor no es para mí, sólo está mi abuela y mi hijo y con esto me basta, mi decisión es firme, tan firme como el amor que siento por ellos.

- "Mamá, ¿colgaste?"- la voz de mi hijo me hizo regresar al presente, llevan más de tres minutos mirando la puerta del ascensor cerrada de la quinta plata de las oficinas de la cede del Grupo C.P.A. distraída. Sonreí, para disculparme con él, cuando la puerta se abrió de repente, y al mirar a las personas que estaba dentro a punto de salir de él, la sonrisa se me congeló y la mano que sostenía el móvil, me tembló.

- "¿Qué demonios hace ese estúpido aquí?"- pensé al ver a la única persona que conocía en mi vida adulta que cada vez que lo miraba mi cuerpo temblaba de odio, y rechazó.

La sonrisa pícara, y sarcástica que me dirigió no se me pasó desapercibida, y mis barreras anti-CEO, salido, se levantaron.

- "Veo que hay gente que te hace sonreír, comenzaba a preocuparme, que una maquina como tú no tuviera sentimientos. Estoy deseando averiguar que más cosas descubro sobre ti."- me dijo al pasar a mi lado, mientras el resto de los ejecutivos se adelantaban con un gesto de sus manos, dejándome con él a solas, una maldita estrategia preparada por él seguro.

- "Señor Viera, por lo visto la empresa no fumigó bien, están saliendo las alimañas."- dije ajustándome las gafas, para entrar en el ascensor, ignorándolo. Él sólo me sonrió.

- "Nos volveremos a ver Morris-Terminator, y muy pronto, tengo una oferta que no podrás rechazar."- me dijo el descarado CEO, llamándome por el alias que me había puesto para enfadarme, al más claro estilo padrino.

Yo tan sólo le saque el dedo corazón en un gesto nada femenino, antes de que se cerraran las puertas. Justo en ese momento oí una voz que provenía de mi móvil.

- "Mamá, mamá, ¿sigues ahí?"- era Kenai.

- "Si, mi amor, lo siento, me interrumpieron, estoy trabajando aún."- le dije, justificándome.

- "Mamá, ¿Qué es un Morris-Terminator?"- justo en ese momento, con la cara roja de la vergüenza, me hubiera gustado ser de verdad un Terminator, para volver al pasado y acabar con toda la generación de Vieira que hubiera hasta la actualidad, en especialmente en la actualidad, había uno en especial, que disfrutaría asesinando.

Ya en mi despacho me centré en terminar mi trabajo, para mi jefe, el encargado del departamento financiero de la empresa filial del grupo C.P.A., y pensé que lo estaba logrando, pero involuntariamente, cuando entregué mi último informe, cierto mosquito molesto, se coló en mis recuerdos.

La primera vez que conocí a la babosa Vieira, fue al despacho de mi antiguo jefe, el muy estúpido intentó entrar en el despacho de mi jefe, sin anunciarse, ni decirme quien era. Lógicamente lo retuve, y me enfrente a él, pese que, como mi hermano, me sacaba por lo menos cabeza y media. El muy estúpido sólo me sonrió, y acercando su cara a la mía, separada por apenas dos milímetros, me pregunto.

- "¿Así que tú eres la nueva secretaria de Zape?, ese maldito cabrón tiene muy buen gusto."- sabía que lo estaba haciendo para intimidarme, era experta, en el uso de la intimidación militar, para obtener de tu rival lo que querías, me había criado con un experto manipulador, mi padre.

Pero eso no pudo evitar que ese castaño, de ojos marrón oscuro, me hiciera adormecerme con el delicioso olor que despendía, que no captar que muy maldito era más que atractivo, el sueño de cualquier mujer, todas las serpientes lo son para hipnotizare a sus presas, antes de devorarlas, también me di cuenta de que su calor ante la cercanía me hacía temblar. Justamente esas reacciones que yo me había prometido nos sentir jamás, fue lo que acrecentó mi animadversión por él.

Al principio, me volví de piedra, ante sus contantes, insinuaciones, hasta que un día recibí luz verde de mi jefe, para que pusiera a su mejor amigo en su lugar, delante del maldito provocador, sin que hubiera consecuencias por ellos, lo que fuera necesario, incluido que lo demandara, para que me pagara una millonada en indemnización por acoso. A

Al parecer la babosa Vieira, era un CEO, de varias empresas multimillonaria que comprendían desde restaurantes de lujo, club para millonarios y diversas salas de fiestas, de eventos, y Discotecas en diferentes lugares del mundo en especial, Europa y América, no al nivel de los Bencomo, pero podría decirse que estaba solamente dos escalones por debajo, en el nivel de riqueza. Estas cosas fueron las que me hicieron creerme enamorada de Ruyman Bencomo, y crearme que podía conquistarlo, que me tratara con respeto, y me valorara.

Finalmente, un día, tras un acoso descarado al nivel que rayaba la falta de respeto, y por como hacía que mi cuerpo, involuntariamente, reaccionara esa maldita babosa, mi respuesta física no tardío en llegar, y mi mano incontrolable, impactó en su cara, exactamente en su mejilla.

- "Y ahora pude demandarme, o hacer que mi jefe me despida, me da igual, pero esto es lo que obtendrá cada vez que se propase, estúpido."- le dije colocando mis brazos en jarras apoyada en mis caderas y mirándolo desafiante, esperando su respuesta. Él sólo me sonrió enigmático, mirándome de arriba bajo, con atención.

- "Seguiremos con la comprobación preciosa, más adelante, tu siente libre a reaccionar como te apetezca, esto sólo es entre nosotros"- y sin más entró en le despachó de mi jefe dejando la puerta abierta, así que pude oir como mi jefe le preguntaba.

- "¿Con quién te metiste?, ¿Qué fue lo que hiciste, idiota?"- le dijo el señor Bencomo.

- "Lo hago por tu bien, creo que te han colocado un Terminator por secretaria, y tengo que ver si tiene emociones humanas, no sea que te asesine mientras trabajes con ella."- dijo el muy maldito riéndose.

La ira me invadió al oir sus palabras, y las ganas de entrar, darle una patada en cierta parte sensible del cuerpo de la babosa Vieira, fueron incontrolables. Pero yo era una profesional, y Rayco Vieira, no me iba a descolocar, por mucho que lo intentara. Tengo que decir, que el estúpido, lo intentaba, casi a diario, siempre que venía al despacho, o estábamos en algún evento de la compañía, pero siempre acaba igual derechazo, y mirada fría por mi parte, mientras él sonreía enigmático tocándose la zona golpeada, como si lograr que yo lo golpeara, fuera un triunfo para su desquiciada lógica.

Pero todo acabo el día que fui derivada a la cede de Japón, tras mi estúpido error, al menos no perdía el trabajo, necesitaba el dinero para cuidar de mi abuela y de mi secreto. Podía haber perdido perfectamente el trabajo, así de grave fue mi metedura de pata. Pensé que me había librado para siempre de esa maldita babosa, pero al parecer todo es posible en este mundo, para esa alimaña.

Cuando salí de trabajar, me alegré de poder huir del lugar, volverlo a ver, no deseaba volver a reencontrarme con ese insecto, ese maldito mosquito molesto. Pero hoy no es mi día de suerte, en la calle, junto a una gran limusina, destacada entre los pequeños coches del tráfico de Tokio, estaba mi mayor pesadilla, esperando por mí con una sonrisa diabólica, mientras varios escoltas me esperaban en la puerta de salida de mi trabajo, para llevarme hasta donde su jefe, me esperaba.

Más que nunca desee ser esa asesina máquina de la película de los ochenta, para acabar con la posibilidad de que ese estúpido naciera, o al menos convencer con sus padres para que se replantearan no tener hijos varones, tan estúpidos como Rayco Vieira, que ese no valía la pena, por el bien de la humanidad, pero seguía siendo humana, y no podía montar un escándalo delante de las oficinas donde trabajaba, bastante rumores habían generado ya que ese estúpido estuviera esperando por mí.

- "Nada Rihanna, prepara tu derecha, la vas a necesitar, espero no dislocarme la muñeca de golpearlo tantas veces, como mi instinto desea hacer en este momento."- pensé y acompañé a los escoltas hasta la maldita limusina.

Capítulo 3 La propuesta. 1.

Rihanna.

- "Te lo advierto, babosa, ni se te ocurra traspasar tu lado del asiento, o no me hago responsable de que partes blandas de tu cuerpo pueden quedar gravemente perjudicadas."- le dije nada más sentarme en mi asiento, al ver que él se sentaba a mi lado, con esa maldita sonrisa burlona.

- "¿No te cansas de ser tan agresiva? ¿no te han dicho que se caza mejor con azúcar, que con vinagre?"- me dijo sin dejar de sonreír mirándome desde su asiento, con esos preciosos ojos marrones.

Me di cuenta de que sin querer me había quedado prendada de ellos, y me golpee mentalmente por caer en la mirada del ser más pervertido que haya sobre la tierra, esta maldita serpiente sabia hipnotizarte.

- "Quién ha dicho que quiera cazar nada, sobre todo a babosas pervertidas como tú, que son más molestas que mosquitos sedientos de sangre. No gracias, por mí, con respecto a usted, cuanto más lejos mejor, ahóguese en mi vinagre, mosquito molesto"- la estruendosa carcajada del estúpido CEO de Vieran Delights of Spain Group, también conocido como V.D.S. Group, me molestó.

Al parecer, para ese estúpido todo lo que decía, aunque lo insultara, era una diversión para él. La ira comenzó a apoderarse de mí, y decidí mirar por la ventana, sin apenas prestarle a tención, no iba a dejar que me afectase, cuanto antes acabara este maldito encuentro, antes me desharía de él, lo dejaría hablar, y tras negarme a nada de los que me propusiera, no volvería a saber de la maldita babosa Viera.

- "Eres realmente un enigma para mi Morris-Terminator, pero como no me gusta que me queden dudas de nada, te voy a hacer una oferta que, de seguro, no podrás rechazar."- le oí decir.

- "¿Que no voy a rechazarla? Pruébame y veras, te vas a llevar una sorpresa, estúpida babosa, no quiero nada que venga de ti, pervertido."- pensé mientras continuaba mirando por la ventana, rígida en mi asiento.

- "Bien, veo que me lo quieres poner difícil, pero algo que debes saber de mí, si aceptas mi propuesta, es que adoro los retos, cuanto más difícil se vuelve cualquier cosa, o persona, para mí más disfruto, en intentar salirme con la mía, y pongo tanto en empeño, que siempre consigo lo que me propongo, lo que sea."- su voz se volvió más ronca, con las dos últimas palabras, y lo noté muy cerca de mi oído.

Sin mirarle, impulsé fuertemente mi codo derecho hacía atrás, y efectivamente golpeó en algo, pero diferencia de los que esperaba, no era blando, sino bastante duro y musculado. La zona del vientre de ese hombre era mármol, y mi mente se lo imagino como una maldita escultura griega de esas que había visitado en mis viajes por Italia, en mi antiguo trabajo.

Una extraña sensación recorrió mi cuerpo, las ganas de acariciar ese torso me hicieron sonrojar, y agradecí que mis ojos no se hubieran apartado en ningún momento de la ventanilla de la limusina, pese a mi tez morena, en mi cara de seguro se reflejaría que no me sentía tan dura y fuerte como pretendía aparentar.

La risa cerca de mi oído me hizo darme cuenta de que mi golpe no había alejado a ese tentador ser de mí, y eso me hizo enfurecer.

- "¿Por qué había tenido que aparecer esa maldita babosa? Y ¿Por qué mi cuerpo reacciona así? Decididamente necesito un reseteo de mis prioridades, espabila Rihanna acaba con esto, y continua tu vida."- la reprimenda que me di mentalmente a mí misma me permitió que mi mente tomara el control de mi cuerpo, y le dijera como debía comportarse.

- "Pues por desgracia para usted, y por suerte para mí, no hay nada que me pueda proponer que yo desee aceptar, me ha entendido CEO, nada, así que ahorre saliva y palabras, detenga la limusina, tengo que volver a casa, estoy muy cansada de aguantar mosquitos molestos."- dije mirándolo a los ojos por primera vez una vez ya calmada para que se diera cuenta que hablaba en serio.

Él me miraba con una sonrisa, y con su cara más cerca de la mía de lo que yo hubiera preferido, no me sentía tan cómoda teniéndolo tan próximo a mí.

- "Todavía no la has oído, y te puedo asegurar que estarás más que dispuesta a aceptarla, cuando la escuches. "- me dijo, su cercanía hizo que su olor llegara a mí, y mi mente tuvo que gritar a mis papilas gustativas que ni se le ocurriera salivar.

Me retiré hacia atrás haciendo que mi cabeza terminara prácticamente pegada en la ventanilla de la puerta de la limusina, más vale prevenir que curar. Había muchas razones por la que no debía sentirme atraída por esa babosa, pero la principal era que ese estúpido era, junto con mía antiguo jefe, los hombres más pervertidos que nunca había conocido, su lema era "Conquístalas, úsalas y déjalas".

Durante un tiempo mi exjefe, Ruyman Bencomo tenía el mismo lema, pero desde que conoció a la actual señora Bencomo, todo eso acabó, en cambio nunca pondría la mano en el fuego por cierta babosa pervertida, este maldito CEO, es todo lo que yo odio en un hombre, es pervertido, manipulador, grosero, alterante, exigente, y una maldita pesadilla, siempre quería salirse con la suya.

- "Nada, óyeme bien, nada de los que me ofrezcas, voy a aceptar, así que deja de dar rodeos, dime que me propones para que yo pueda rechazarlo de una vez, y así, seguir con mi vida, Babosa Vieira."- dije mirándole a sus ojos con intensidad, para dejarle claro, que, aunque este fuera mi último día de vida, y que prolongarla, dependiera de aceptar eso que él quería proponerme, prefería morir a aceptar nada de él.

Al parecer mi respuesta no le gustó, porque por primera vez un brillo, de ira relampagueo en el fondo de su mirada, y cortó su eterna sonrisa.

- "Nunca digas nunca, te puede sorprender lo fácil que sería para mí convencerte, pero ya que tienes tanto interés te lo diré. Quiero que seas mi secretaria personal, que vuelvas conmigo a Filadelfia la sede central de V.D.S Group."- me dijo sin pestañear.

Por sorprendente que parezca, por un segundo la idea de volver junto a mi familia, junto a mi tesoro y a mi abuela, me hizo dudar, pero ni loca aceptaría el puesto de secretaria de ese pervertido, era lo mismo que ponerse una bola de hierro de veinte toneladas en mi cuello, y arrojarme al mar, un auténtico suicidio.

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