Dasha
He firmado mi sentencia.
He escogido mi camino a seguir.
He elegido mi camino hacia mi lecho de muerte.
Todavía recuerdo aquel día a la perfección, lo recuerdo como si fuera ayer. No he olvidado ese momento en el que me enteré de la verdad, cuando supe la verdadera razón por la que era capaz de pasar tanto tiempo en casa del capo de la mafia coreana. No éramos solo sus mayores socios y tampoco tan solo se trataba del mejor amigo de mi padre durante los últimos años, sino que de igual manera ese hombre es el amante de mi madre. Ella se ha aprovechado de la gran confianza que existe entre ambos para involucrarse con él de forma sentimental y vaya que ni siquiera lo llegué a sospechar en algún momento. No pensaba que mi madre podría comportarse como una mala persona. Actuó como una zorra, porque mi padre podía serlo todo, en lo absoluto, menos alguien que cometería adulterio. Y por lo mismo, ella le acompañaba casi siempre y por supuesto, ni tiempo le daba para engañarle. Al contrario de ella, que ha tomado ventaja de la confianza que Maximiliano Romanov le tiene a Lee Jaeyoon.
Durante nuestra última vista a casa de la familia Lee, al dirigirme a la oficina del capo lo encontré besándose con mi querida madre apasionadamente. Y ahora, mientras regresábamos a casa comenzó a amenazarme. Le agradecí al mismísimo cielo que nos encontrábamos a solas.
-Promete que no le dirás nada a nadie, ni siquiera a cualquiera de tus hermanos...Si lo haces, yo misma te mataré ¿Te quedó claro? -Elevó el tono de su voz. Joder, si es ella la que la cagó.
-Ay, madre, puedes amenazarme y hacer que cumpla con lo que me pides, pero, eso no te convierte en una buena esposa y mucho menos en una buena madre. Amenzando a tu hija menor, quién sin querer ha descubierto que duermes en la misma cama que Jaeyoon mientras que en las noches vas a besar a mi padre y a jurarle amor eterno. Qué sínica, eres una gran perra que no me causa más que vergüenza.
Por supuesto que me dolía hablarle así a la mujer que me dio la vida, no obstante, ella le ha fallado a toda la familia. No entiendo porqué tuve que hacer esto.
-El amor es impredecible -se encogió de hombros-No me culpo por haberme enamorado de otro hombre que no fuese Maximialiano, esas cosas suelen pasar.
-¿Enamorarte de otro que no fuera el hombre con el que has compartido casi treinta años de tu vida? ¿Todos esos años son nada para ti? -Inquirí-Vaya, veo que el amor no significa nada para ti.
De acuerdo, no podía imaginar cómo mi padre sería capaz de reaccionar si se enterase. Me moría de ganar de correr a decirle la realidad de su matrimonio, porque nadie se merece ser engañado de tal manera. Nadie merece entregarlo todo, amar con locura y ser engañado a cambio.
-No sabemos lo que el destino nos tiene preparado. No podemos prometer amor eterno porque no sabemos que pasará al día siguiente -murmuró. Su actitud está fuera de lugar, por completo.
-Mi padre es un mafioso y todo lo que quieras decirle, no obstante, no hay nada que ame más que a su esposa. Ese hombre te ama y por protegerte, lo hace todo -las lágrimas se acumularon en mis ojos- ¡No puedo creer que te atrevieras a aquello!
-Me aburrí de la relación, es así de simple -continuó excusándose. Cuanto más hablaba, más la odiaba. No puedo creer que mis sentimientos hacia ella ha cambiado en menos de una hora.
Toda la imagen perfecta que he mantenido de ella durante mi vida entera, se acaba de ir a la basura. No puedo creer que esa persona que ha sido mi ejemplo a seguir, esté haciendo este tipo de cosas. La gran mujer a la que le encantaba la seriedad, fidelidad y los lujos, quien aseguraba dar la vida entera por su esposo. Quién aceptó casarse con un mafioso de lo peor porque ella lo amaba, sinceramente.
-¿Te aburriste? Qué excusa barata -rodé los ojos-Admite que lo arruinaste, que no pensaste en lo que estabas haciendo. Entonces, te aburriste de la maldita relación y fuiste a revolcarte con su mejor amigo -apenas dije aquello, me golpeó en la mejilla-Puedes golpearme todo lo que quieras, porque sabes bien que eso no cambiará nada. No solo le fuiste infiel, sino que lo hiciste con su amigo más querido. No hay nada más cruel.
-Me aburrí de esta vida, digamos que me aburrí de lo que tengo que aguantar gracias a tu padre -siguió conduciendo el auto como si nada.
-Siempre supiste quién era, siempre. Además, si te hubieras cansado de esta vida tan extraña que llevamos, te habrías ido lejos y no te habrías involucrado con otro mafioso, incluso más sádico y violento que papá. Ahora, puedes comprar mi silencio al amenazarme con mi propia muerte y seré capaz de fingir perfectamente ante los demás, pero, tú y yo sabemos que no eres esa que aseguras ser. Lo mínimo que puedes hacer es decirle a mi padre por tu cuenta, y así dejar de engañarlo de una buena vez debido a que nadie se merece esto.
-Si tu padre se entera, matará a Jaeyoon.
-Siempre lo tuviste claro -la ataqué-¿Acaso no pensaste en el peso que iban a tener tus actos después? ¡Te involucraste con dos capos! Debes tener agallas o simplemente, no piensas en lo que haces. Maldita...
Sí, definitivamente debe ser lo último.
-¿Con esa boca besas a Dae? -Interrogó de manera burlona.
-Claro que sí y sin vergüenza alguna -le guiñé el ojo-Al menos mi boca solo se ocupa en una persona.
-Ya no quiero continuar con esta conversación. Si no quieres morir, más vale que te quedes callada ¿Está bien Dasha? -Volvió a preguntar y asentí. No lo puedo creer.
Regresamos a casa y para mi sorpresa, logré comportarme como siempre. Cené y me fui a mi cuarto, esa noche no pude dormir bien porque me sentía culpable. Sentía la necesidad de contarle a mi hermano, pero, es mejor que un secreto sea solitario.
Cuando Lee Jaeyoon fue asesinado en su domicilio y sus hijos tuvieron que huir un par de meses después, mi madre consoló a papá durante días. Y yo, bueno, estaba ocupada en llorar lo suficiente ya que el amor de mi vida, Kang Dae, uno de los hijos del amante de mamá, había huido junto con sus hermanos gracias a la muerte de su progenitor. Tenía mis propias preocupaciones y con un gran esfuerzo, fui olvidando el secreto de mi madre. No podía seguir pensando en eso, por lo que opté por restarle importancia y continuar con mi vida como si nada debido a que no estaba pasando por mi mejor momento.
Los años pasaron, y me convertí en una mujer muy distinta, quizá la partida mi amor me cambió por completo. Comencé a involucrarme en los negocios familiares y cuando me convertí en una adulta consciente de todo lo que sucedía a su alrededor, empecé a odiar a mi padre por todo lo que nos hizo vivir. Gracias a él, estoy obligada a vivir dentro de una puta mafia, a cometer actos ilícitos, a huir cada vez y cuando. Me tardé más de lo debido en entender cuál era la realidad, aunque eso no cambió la perspectiva que poseo respecto a mi madre. Desde que me enteré de su más grande secreto, ella prefirió alejarse de mí y no solíamos hablar mucho. Todo cambió, aunque tal vez fui yo quién abrió los ojos y vio la realidad.
Lee Jaeyoon murió, mamá lo olvidó y continuó queriendo a Maximiliano Romanov. Fin de la historia.
Los Lee se desvanecerieron en el tiempo y los italianos reemplazaron su lugar, pero, nadie me ayudó a superar mi dolor nunca. Y aun lo quiero como a nada.
Odio a mi padre, lo odiaba con todas mis fuerzas. Y bueno, todo el mundo podrá preguntarme la razón por la que odio tanto al hombre que estuvo allí durante mis primeros años de vida, pero, la verdad es que no existe ni una sola persona en este mundo que no odie a Maximiliano Romanov. El porqué es bastante simple, puesto que ese hombre no es nada más ni nada menos que el jefe de la mafia rusa, la más temida por todo el mundo y al mismo tiempo la más buscada, el jefe de la mafia Romanov.
Se supone que iba a quedarme en casa después del problema de salud que presenté hace poco, tuve un accidente gracias a la estúpida motocicleta que mi padre me obligó a usar para mejorar mis habilidades de escape, y caí, rompiéndome la pierna en el proceso. Por suerte ha pasado más de cinco meses desde aquel accidente, sin embargo, a pesar que ya me encontrara bien por completo, no tenía ni el mínimo entusiasmo en salir de casa. No obstante, mi padre se ha metido en problemas con la mafia árabe, y que más da, tenemos que escapar cada quién por su lado.
-Iré a Italia, siempre me hace sentir como en casa...-mi hermana mayor, Katya, respondió al mismo tiempo que no dejaba de revisar su teléfono. La expresión que había en su rostro era serena, hasta que esta cambió a una de miedo y preocupación -Ah, mierda, y es que no lo puedo creer...
-¿Qué sucede Katya? -Luka, el hermano del medio cuestionó, preocupándose al no saber qué era lo que estaba pasando en ese mismo instante.
-Según medios oficiales, acaban de atrapar al capo italiano...Francesco De Angelis -se mordió el labio, sin poder creer lo que ella acababa de mencionar.
Admito que me esperaba todo, excepto la captura del italiano.
-¿Quién dijo que acaban de atrapar al italiano? -Nuestro padre apareció en la sala y preguntó aquello, con una mirada llena de frustración.
-Los medios oficiales. Tal parece que la FSB lo capturó intentando salir de territorio ruso...-dijo mordiéndose las uñas-Bueno, no me lo esperaba, a decir verdad.
-Estamos jodidos -papá expresó sentándose al lado de Luka y dando un duro golpe a la mesa-Estamos jodidos de tantas formas que no se si seré capaz de darle una solución a todos nuestros problemas como mafia. Los árabes amenazan con matarnos si no les entregamos los territorios que ellos desean y ahora que acaban de atrapar a Francesco, puede que él se atreva a hablar demás acerca de nosotros. Y si alguien llega a descubrir más acerca de nosotros, seguramente estaremos perdidos.
-¿Por qué tendría que hablar sobre nosotros? Es decir, somos socios, y no creo que él tenga alguna razón para dar más información respeto a los Romanov -me encogí de hombros. Era así como pensaba.
-¿Por qué no habría de hacerlo? -Se molestó-Nadie le debe lealtad a nadie cuando se es de bandos diferentes. Además, que a veces la policía suele ofrecer buenos tratos para que puedas darles información específica sobre ciertos personajes del crímen y a cambio, suelen reducir tu condena o simplemente te dejan irte.
-Es imposible que le permitan a De Angelis un trato de ese tipo, puesto que es un criminal muy buscado en el mundo entero, tanto como nosotros y la justicia no le va a permitir que se les escape de las manos como si nada -Katya farfulló, poniéndose de pie- De igual manera creo que en algún momento debe saberse algo respecto a nuestra familia y mientras no se conozcan detalles específicos, no pienso ponerme nerviosa. No me interesa si les dice algo, mientras no conozcan cómo encontrarnos todo va a estar bien.
Sabía lo que significaba esto. Tendríamos que irnos, una vez más.
-Como sea, simplemente deben irse de aquí a cualquier lugar, cada uno por su lado hasta nuevo aviso. Por lo que, más les vale apresurarse haciendo sus maletas porque en menos de dos horas los quiero fuera de esta casa.
-¿Cómo sabremos cuando haya llegado el momento de regresar? -Le pregunté bajando el tono de mi voz. Claro que esta no iba a ser la primera vez que tuviéramos que huir de esta forma, pero, la más grande diferencia era que por primera vez deseaba quedarme en casa por un tiempo más, sin sentir las verdaderas preocupaciones que la vida que nos obligaron a llevar.
-Veré la forma de comunicarme con ustedes, mientras tanto, solo deben centrarse en irse a un lugar donde los árabes no sean capaces de encontrarlos, cada uno por su lado no lo olviden -señaló desapareciendo de nuestra vista. Una vez más, reitero mi sentimiento de odio hacia el capo Romanov. Odio a mi padre, maldita sea.
-Supongo que nos veremos cuando se nos dé la orden de regresar ¿No es así? Estaré en Italia por si alguien quiere comunicarse conmigo, y por favor...-comenzó a susurrar e imaginé lo que estaba a punto de decir-Utilicen los teléfonos secretos para llamarse entre ustedes. No queremos perder el contacto.
Asentimos.
-Sí, claro que vamos a usarlos. Me iré a Australia, a ver si en medio de todo este desastre que se ha formado, tengo la oportunidad de dar un paseo en silencio -Luka besó la mejilla de cada una de nosotras antes de irse.
-Iré a preparar las maletas, Katya -le indiqué a mi hermana y ella asintió de inmediato. Me dirigí a mi habitación, pensando en la furia que me causaba tener que irme apresuradamente de nuevo debido a que la última vez fue hace menos de un año, justo antes de mi accidente.
Decidí guardar ropa que fuera cómoda y me cambié de ropa a algo más abrigado, por supuesto guardé un arma en mis bolsillos. Cuando terminé de prepararlo todo, bajé hasta el comedor para despedirme de mamá.
-Te veré cuando pueda, mamá -me acerqué a abrazarla con fuerza. A pesar que ella me lastimó tanto en un pasado, me veía en la necesidad de fingir frente al resto de la familia Romanov-Estaré en Moscú, por si te gustaría encontrarte conmigo.
-Sí, claro, dile a Pablo que prepare alguno de los helicópteros y que te acompañe a tu destino -respondió. Como de costumbre, no me miró a los ojos. Nunca más pudo hacerlo desde que descubrí su mentira.
-Lo haré, hasta luego -me despedí, saliendo de casa con mis dos únicas maletas y busqué a Pablo, uno de los hombres más confiables de mi padre por el bosque que estaba cerca de la mansión hasta que di con su paradero-Buenas tardes Pablo, me preguntaba si puede acompañarme hasta Moscú, ya sabes, las condiciones nos obligan a huir de nuevo. Es una lástima.
-Por supuesto, señorita Romanov, tan solo espere unos minutos hasta que pueda preparar el helicóptero -dijo antes de desaparecer. Me quedé en silencio, tan solo observando todo lo que le pertenecía a mi padre, hasta que Larisa, la secretaria de mi padre estuvo a mi lado.
-Buenos días, señorita Romanov -me saludó con respeto. Era la única ventaja de esta montaña de mierda, pero, la verdad es que nos respetan por miedo.
-Buenos días, Larisa ¿Ya te vas? -Le pregunté.
-No, en realidad acabo de llegar y me he dado cuenta de lo que está pasando en este lugar, por lo que supongo que en realidad es usted la que se va.
-Es cierto, una vez más tengo que huir como una sucia criminal -rodé los ojos-¿Cómo has estado?
-Cansada, como siempre, usted sabe que estar al pendiente de todo lo que debe llevar a cabo su padre es sumamente complicado -confesó.
-¿Te has enterado de la captura del italiano? -Le interrogué.
-Me lo ha dicho Román hace un par de minutos, y lo único que ha hecho es dejarme mucho más preocupada de lo que ya lo estaba -suspiró-Esto no nos conviene en lo más mínimo.
-Según mi perspectiva, sé que los hombres de Francesco van a encontrar la forma de sacarlo de ahí, y por más que logre hablar más sobre los Romanov, no se atreverá a abrir la boca más de la cuenta. Posiblemente, ahora mismo los agentes de la FSB tienen el pecho lleno de orgullo por atrapar al italiano y están seguros respecto a que lograrán sacarle la información que necesitan y que de esa manera van a atraparnos a nosotros, a los españoles, a los árabes, a los coreanos y a los japoneses.
-¿Alguien ha solucionado el tema de los españoles? -Cuestionó enarcando una ceja.
-No lo sé, me parece que no, pero, que van a intentar solucionarlo en los próximos días. No sé por qué estamos metidos en tantos problemas últimamente.
-Esto siempre pasa, Dasha, y es porque todo el mundo quiere los territorios que tenemos.
-Sí, no es nada nuevo para nosotros.
-¡Señorita el helicóptero está listo! -Pablo gritó, llamando mi atención.
-¡Ya voy Pablo! -Respondí-Larisa, tengo que dejarte. Nos estaremos viendo dentro de un tiempo, por favor, cuídate.
-Por supuesto, le deseo un buen viaje. Hasta luego.
-Hasta luego -murmuré alejándome de ella. Como sea, esta es la vida a la que estoy acostumbrada desde siempre y no tendría sentido quejarme a estas alturas de lo que me toca vivir, así que veré como disfrutar de Moscú de alguna manera, a pesar que los inconvenientes y enemigos están amenazándome con atraparme.
Ser Dasha Romanov tiene sus ventajas y también, sus desventajas.
Dimitri
Terminé de leer el informe acerca de la captura del jefe de la mafia italiana, Francesco De Angelis. Luego de varios meses de trabajo duro, logramos capturar a ese gran criminal y ahora mismo, estaba a punto de interrogarlo. Para todo agente, es un orgullo atrapar a esos sucios criminales a los que pasas investigando día y noche. Este es uno de los días más gratificantes de mi vida entera.
-Francesco De Angelis, jamás pensé que iba a llegar el día en que lo tuviera a mi merced -me burlé de él y su única reacción fue enarcar una ceja. Descarado.
-¿Alguien le ha dicho que me tiene a su merced? Ay, por favor, mejor siga soñando -rodó los ojos, pero, qué carácter-Parece que se le olvidó con quien está hablando.
Me callé para no perder la paciencia.
-Mire, no estoy aquí para perder el tiempo, así que le vamos a ofrecer un trato, que quizá puede convenirle de alguna manera -le indiqué y él asintió-Ludmila, por favor, dile de qué se trata.
Ludmila asintió. Ella siempre ha sido considerada una de las mejores agentes dentro de la asociación y es que tiene una capacidad increíble, y nadie era más indicado que ella para poder hacer un trato con uno de los capos más buscados. Y una preciosa mujer, claro está.
-De Angelis, voy a ser directa con usted. Lo que queremos es que nos entregue más información acerca de los Romanov, y a cambio, vamos a reducir un par de años a su condena -soltó con dureza.
Ambos esperamos a escuchar su respuesta.
-Les tengo una mejor. Les digo un poco de información acerca de los Romanov y les doy el paradero de los coreanos, pero, a cambio ustedes tienen que dejarme en libertad -propuso.
Ludmila y yo nos miramos incrédulos, sin poder creer lo que estábamos escuchando. Le hice una seña a mi compañera para que saliéramos del lugar, la cual ella entendió con rapidez.
-¿Escuchaste lo que acaba de decir? -Le pregunté y ella asintió, sin ser capaz de poder creerlo.
-¿Y acaso lo vamos a dejar ir? -Contraatacó-No has costado detenerlo.
-Tenemos que ir a hablar con el jefe, creo que sí existe la posibilidad de que dejemos libre a Francesco De Angelis -expresé, dirigiéndome hacia la oficina del jefe y ambos entramos luego de golpear la puerta-Jefe, tenemos que hablar.
-Muy bien, solo díganme que necesitan -el hombre solía ser bastante cortante.
-De Angelis acaba de ofrecernos algo que no podemos rechazar. A cambio de su libertad, nos ha ofrecido otorgarnos información sobre los Romanov y darlos la dirección de los coreanos. Jefe, usted sabe la importancia de atrapar a los coreanos, porque son los más cercanos a los japoneses y a los españoles.
-Además, si los atrapamos, estaremos mucho más cerca de todo el mundo. Y si dejamos ir al italiano no habrá ningún problema puesto que no será difícil atraparlo una vez más -mi compañera me apoyó en la decisión que queríamos tomar.
-¿A cambio de información sobre los rusos y los coreanos? -Él se quedó en silencio por un par de minutos, los cuales empezaron a volverse incómodos-Está bien, díganle al italiano que vamos a aceptar su trato a cambio de información concreta y que nos sirva de cualquier manera.
-Sí, por supuesto...-asentimos antes de salir de la oficina. Manos a la obra.
-Demonios, el italiano va a ser nuestra llave para abrir todas las puertas que han permanecido cerradas, aunque, mi principal objetivo siempre ha sido atrapar a los Romanov.
-¿A los Romanov?
-Claro que, a los Romanov, esos hijos de puta han estado haciendo lo que han querido desde hace muchos años y no puede ser posible que no los hayamos atrapado todavía.
-Es cierto, en eso concuerdo -apunté antes de regresar al lugar en donde teníamos a Francesco de Angelis, el capo de la mafia italiana más grande, esperando por una respuesta. Era simplemente increíble como ese hombre se veía tan tranquilo, a pesar de la situación en la que se encontraba.
-¿Entonces qué? ¿Van a aceptar mi trato? -Se burló de nosotros, este hombre sin duda era muy engreído-No quiero perder el tiempo si no van a aceptar lo que les propuse.
-Sí, así que díganos todo lo que sabe.
Dimitri
La emoción recorría por mis venas. Jamás estuve tan ansioso por escuchar la respuesta de una persona, pero, ya que era mi trabajo y esta operación era más importante que todas las demás, necesitaba concentrarme al igual que mi compañera, la atractiva Ludmila.
-Bueno, solo tienen que decirme qué es lo que quieren saber y yo les voy a dar las mejores respuestas -nos sonrió con emoción. En verdad creo que nunca voy a dejar de pensar que los mafiosos son personas de lo peor, y es que bueno, cometen acciones demasiado erróneas. Su vida es una verdadera miseria, ni siquiera tengo dudas de ello.
-Empecemos hablando sobre los Romanov... ¿Sabes quiénes son los Romanov? -Ludmila le preguntó, acerándose un poco más hasta él. Esa mujer sin duda siempre ha sido muy valiente y llena de confianza en sí misma, quizás era por eso que se ha convertido en una de las mejores agentes dentro de la FSB. Y por supuesto, ella se había ganado mi respeto desde el primer día.
-Romanov es un apellido icónico sin duda alguna, es el apellido del capo Maximiliano Romanov, un hombre de gran inteligencia y astucia, que ha sido lo suficiente capaz como para mantenerse en la cima durante muchísimos años, desde su juventud hasta el día de hoy. Un hombre de mucho poder, al que no todo el mundo es capaz de mirarlo a los ojos porque su mirada expresa tanto poder, que incluso puedes llegar a tenerle mucho miedo, Pero, la mafia Romanov no termina en ese hombre tan capaz, porque va mucho más allá. Los Romanov son todo un mundo, nadie debería dudar al respecto.
Hemos escuchado muchas cosas, sin embargo, no siempre sabemos si eso es cierto por completo. Mientrás más pasan los años, Romanov gana más fama dentro del mundo del narcotráfico, la trata de personas, lavado de dinero, entre otros crímenes todavía más graves.
-¿A qué te refieres? -Cuestioné. Necesitaba que fuera exacto, queríamos tener la mayor parte de información que fuera posible.
-Aunque Maximiliano Romanov es el jefe y el que tiene más poder dentro de su asociación, tanto como sus hombres que son los más capaces de la zona y su familia, la cual es tanto o más temible como él, son una pieza clave para sus negocios. Él trabaja en conjunto, sus hijos lo ayudan.
-Debes darnos más información acerca de su familia -mi compañera le indicó. Lo único que sabíamos de ese criminal era que se casó con una abogada hace ya muchos años, porque el resto era un enigma.
-Maximiliano Romanov está casado con Anastasia Romanov, una preciosa mujer que conoció hace aproximadamente treinta años y esa mujer no es como cualquier otra. Ella era una reconocida abogada que cayó en las redes de Romanov y aunque, esto suene como una verdadera locura, ellos se aman con la vida entera y se puede decir que ella es su mano derecha, la única que conoce todos sus secretos y la única que sabe acerca de todos sus crímenes, por lo que atraparla a ella sería un enorme hallazgo. Con esa mujer, el capo tuve tres hijos; dos mujeres y un solo hombre, pero, a pesar que ninguno ellos pasan de los veintitantos años, pueden llegar a ser más capaces que sus padres. No les diré los nombres de ninguno de ellos porque me parece sumamente innecesario, pero, sí les diré la forma perfecta de identificarlos si llegan a verlos en algún momento por alguna razón que desconocemos. La mayor es una mujer digna de temer, posee habilidades exquisitas para las carreras ilegales, sin embargo, es tan inteligente que la mayor parte de las veces es ella quien se encarga de solucionar los problemas con las otras mafias, es muy peligrosa así que nosotros la llamamos la chica de fuego. Sobre el hijo del medio, puedo decir que es como la copia exacta de su padre, solamente que él no ha llegado a ese punto de maldad todavía, ya que él es el único que ha heredado todas las habilidades de Romanov. Si ese hombre te dispara, te aseguro que vas a morir de inmediato porque es él un tremendo estratega, y su inteligencia es enorme, más que la de su padre, aunque este asegura que no le interesa en lo más mínimo seguir los pasos de su progenitor al convertirse en capo de una mafia con tanto poder, así que se limita a recibir las cargas, que por cierto él sabe identificar todo tipo de sustancia en un par de segundos. Y ni hablar de la menor de los tres, un cerebro para el lavado de dinero, por lo que antes de tomar una decisión financiera su padre se lo consulta. Es hábil, pero, es la más callada de los tres, por lo que es con la que menos he hablado durante todos estos años. Para la mayor de todos, la mafia es algo fácil de manejar, porque su padre le ha hecho ver que se limita a matar personas, manejar dinero, huir de la justicia y saber administrar un imperio de ese tipo, así que para ella es una auténtica mierda. Romanov tiene muchos hombres a su servicio, no obstante, tan solo son un par son sus hombres más confiables. Los Romanov viven en Rusia, y nunca han dejado de hacerlo, solamente salen del país o de su lugar seguro cuando se meten en problemas extraordinarios con los jefes de otras mafias, a pesar que nadie puede conocer su ubicación con certeza.
-¿Cuál es la razón por la que nadie puede conocer su ubicación con certeza? -Las dudas llegaron a mí de inmediato-¿No es usted un hombre con mucha cercanía a Romanov? ¿Cómo es que no conoce su ubicación?
Buen punto.
-Sí, por supuesto que soy muy cercano a los Romanov y aquello se debe a todos los negocios que nos unen de esta forma, no obstante, cada vez que alguien va a dirigirse hacia la hacienda de los Romanov, de inmediato suelen cubrirte los ojos, por lo que nadie sabe a ciencia cierta dónde está ubicado ese lugar en concreto. Es imposible ignorar que ese hombre es el más inteligente de todos.
-Claro, si Romanov es un hombre con una gran inteligencia y por lo mismo ha sabido mantenerse en el negocio -aclaré. Eso era de conocimiento público.
-De acuerdo, eso es todo lo que voy a decirles sobre los Romanov, así que pasaré a escribirles las coordenadas de los coreanos -dijo con simpleza-Tampoco soy un libro abierto o una biografía.
-Muy bien, le agradecemos por la cooperación. En cuanto comprobemos que las coordenadas sean verídicas y reales, lo vamos a liberar de inmediato.
-Sí, está bien, pero, que sea rápido -se quejó-Tengo un par de conversaciones pendientes así que necesito salir de aquí lo más pronto posible.
-No se preocupe De Angelis que así será -dije antes de salir de la sala de interrogatorios, Ludmila me siguió el paso-Es increíble cuan descarados pueden llegar a ser los criminales.
-Lo sé, son unos malditos desgraciados, pero, tienes que verle el lado bueno a todo lo que ha sucedido hoy. A pesar que tendremos que soltar a Francesco, hemos conseguido información de primera mano sobre los Romanov.
-Realmente me ha sorprendido mucho saber que el capo ruso tiene tres hijos y que estos pueden llegar a ser mucho más peligrosos que sus propios padres. Es increíble que haya tenido a todos esos niños en medio de su imperio y que los haya educado para ser otros mafiosos iguales a él.
-Romanov no es ningún tonto, por lo que es bastante probable que les haya enseñado todas esas cosas a sus hijos no sean sin alguna razón. Pienso que él se ha encargado de enseñarles tanto sobre el negocio debido a que su próximo plan será que alguno de ellos herede su puesto como jefe de la mafia, así que, en cualquier momento, cuando él se haya hartado de estar al frente de todas las operaciones y quiera disfrutar de todo lo que ha ganado a través de sus negocios torcidos, va a darle el puesto a cualquiera de ellos, de eso no me queda duda.
-Tienes toda la razón, Romanov no va a dejar el negocio nunca y que mejor manera de hacerlo que dándole su cargo a alguno de sus hijos.
-Cuando la mafia Romanov llegue al punto en el que va a tener que cambiar su mando por completo, va a ser el momento más débil para ellos y será cuando vamos a atraparlos. Tienes que tomar en cuenta que solo uno de ellos va a poder tomar el cargo mientras que los otros dos solo tendrán que conformarse a ver como uno de ellos llega a tener todo el poder, y por supuesto, existirán muchos resentimientos de por medio. Digamos que es algo muy evidente e interesante.
-Sí, tienes razón. Ha sido un día cansado así que me iré a descansar -le comuniqué.
-Te veo el lunes entonces -me sonrió antes de desaparecer de mi vista. Mañana iré a una exposición artística por lo que quiero ir al supermercado ahora antes de dirigirme a casa y dormir hasta que salga el sol.
Dasha
Pablo me llevó hasta Moscú mientras conversábamos sobre la situación actual de la mafia. Hemos empezado a tener varios problemas con los otros gracias a la distribución de los territorios esenciales para el tráfico de sustancias. Apenas llegué al hotel, me di una ducha y me dispuse a llamar a alguno de mis hermanos, empezando por Luka:
-¿Luka? -Pregunté, esperando escuchar alguna respuesta de su parte.
-Hola Dasha, aun sigo en el helicóptero por lo que te llamaré cuando aterrice. Me pregunto si ya has llegado a Moscú -lo oí suspirar un par de segundos después. Mi hermano era mi mundo entero, lo quería más que a nadie, aunque no fuera capaz de admitirlo nunca.
-Sí, acabo de llegar al hotel -respondí al mismo tiempo que me preparaba para acostarme en la cama-Está bien, voy a estar esperando tu llamada, así que no te olvides de hacerlo, Luka.
-Por supuesto que lo haré, no te preocupes -colgó la llamada por lo que me apresuré a llamar a mi hermana mayor, esperando que ella ya hubiese llegado a su destino final.
-Hola Katya...-murmuré.
-Oh, Dasha, también estaba a punto de llamarte. Acabo de llegar a Italia, así que tengo que prepararme para un par de asuntos, es decir tengo que prepararme para comenzar mis propias vacaciones -se rió con entusiasmo.
-¿Vacaciones en medio de esta locura? -Me burlé. Parecía una broma de mal gusto.
-Claro que sí, tonta, no vas a creer que voy a estar encerrada en una habitación de hotel viendo a las paredes y durmiendo. Ni estando loca, saldré a disfrutar de todo lo que está a mi alrededor. Hay que sacarle algún provecho a esta situación de mierda en la que estamos metidos de nuevo -lloriqueó-Puta mafia.
-¿No sientes miedo? -Reí. Mi hermana era todo un personaje, pero, admito que en ocasiones, también llego a tenerle miedo por lo fuerte que es.
-¿Acaso tú sí lo sientes? -Contraatacó. Sí, claro que tenía toda la razón debido a que, a estas alturas de nuestra vida, era imposible sentir miedo a pesar que todo el tiempo pensábamos en si iba a ser posible que la justicia alguna vez lograra capturar a alguno de nosotros, pero, de alguna forma ya estábamos acostumbrados a toda la mierda que nos rodea desde el día de nuestro nacimiento.
-No, a este punto lo único que logro sentir es mucha rabia, así que haré lo mismo que tú...Voy a disfrutar de unas cortas vacaciones mientras mi padre arregla sus estúpidos problemas con todo el mundo -aclaré.
-El problema con los españoles ya está arreglado así que todo está bien, porque solo tenemos que escondernos de los árabes y no tendré piedad en matar a quien se atreva a tocarme tan solo un pelo. Y eso no debes olvidarlo, que aunque seas una criminal de lo peor, nadie tiene el derecho de tocarte.
-Me lo has enseñado muy bien, por supuesto que no hay manera que lo olvide.
Me quedé conversando con mi hermana durante mucho tiempo, hasta que el sueño comenzó a apoderarse de mi cuerpo y tuve que obligarme a mí misma a colgar la llamada. Al día siguiente vi la televisión hasta el medio día y luego de arreglarme, salí a dar una vuelta por toda la ciudad hasta que encontré una galería de arte que cautivó toda mi atención, por lo que decidí entrar lo más pronto posible.
A pesar de mis gustos extraños, siempre me ha gustado apreciar el arte en todas sus formas, así que me perdí en cada pintura al mismo tiempo que trataba de admirarlo todo con una sonrisa en el rostro.
-¿Te gusta esta pintura? -Una voz masculina preguntó, sacándome del mundo en el que estaba metida.
-¿Disculpa? -Me di la vuelta, encontrándome con un hombre más alto que yo, de cabellera castaña y ojos azules. Él era muy guapo y su sonrisa era simplemente encantadora.
Puede que me sienta atraída hacia el desconocido físicamente. Nunca he sentido algo como tal.
-¿Te gusta esta pintura? -Volvió a preguntarme y esta vez, asentí. Me había sorprendido de repente, lo que no me permitió pensar con claridad.
-Sí, es muy bonita...-murmuré, puesto que, sin razón alguna, me había puesto muy nerviosa.
-Bueno, la verdad es que es muy bonita también -me sonrió una vez más antes de continuar-Mucho gusto, mi nombre es Dimitri Korovin. Es un placer conocerte.
-Luna, un gusto conocerte -le respondí, mintiéndole acerca de mi verdadera identidad. La falsa identidad que mi padre había creado para mí era la de una exitosa abogada proveniente de Moscú, así que esa era yo ante el mundo y a pesar que no estaba de acuerdo del todo con eso, era mi única opción y la única manera de vivir, o al menos intentarlo por un par de horas-¿A qué te dedicas? Soy abogada así que lucho para la justicia todos los días. Aquello es lo que me saca adelante.
-Pertenezco a la FSB...-contestó a mi pregunta, helándome la sangre por completo en tan solo un par de segundos. Demonios, Dasha, estás a punto de jugar con fuego.
De todas las personas que podía conocer en este mundo, que está lleno de seres humanos...¿Tenía que conocer a un agente de esa asociación que tiene la capacidad de hundirme a mí y a mi familia por completo? ¿Esta puede ser una simple casualidad o el destino está presentándose frente mí y me está advirtiendo?
-Oh, entonces ambos estamos de lado de la justicia -sonreí, buscando continuar con nuestra conversación-Me alegra encontrar a una persona que tengas las mismas ilusiones que yo.
-¿Te gustaría salir de aquí? -Me cuestionó, encendiendo una parte de mí misma que desconocía. Estaba a punto de equivocarme y si decidía hacer esto, seguramente no habría vuelta atrás.
Aunque mi timidez, me estaba enloqueciendo. No sabía qué decirle, pero, creo que mi despecho terminó accediendo a cometer una locura tan grande.
-Me encantaría -susurré, dándole una mirada de complicidad. Hoy era el inicio de mi condena.
Dimitri
Luna es como una manzana del pecado que quiero probar a como de lugar. Quiero llevarla a las estrellas y más, la quiero a mi lado.
Luego de llegar a mi casa, la arrinconé contra la puerta para comenzar a besarla con fiereza. Ella causaba en mí un enorme deseo que no era capaz de controlar por más que lo intentara. No sabía más que su nombre, no tenía idea con quién me estaba involucrando ni siquiera sabía sobre sus gustos o su edad, pero, no podía evitarlo.
El deseo entre ella y yo era sumamente inevitable. Cuando sus ojos y los míos se encontraron en medio de esa preciosa galería de arte, fue como si dos mundos colisionaran para convertirse en uno solo. No se trata de un simple deseo, sin sentimientos de por medio. No me importa que parezca un tonto al decir que tengo sentimientos por una mujer que apenas acabo de conocer hace menos de una hora, sin embargo, me acabo de enamorar de ella de inmediato. Ahora, gracias a esta hermosa mujer, puedo creer en el amor a primera vista y no me importa si para otros esto llega a considerarse una tontería. Creo en el amor a primera vista es posible, más posible que otras cosas, pero, también es posible que este vaya desapareciendo de acuerdo a como vas conociendo a la persona en cuestión.
Me pregunto si es normal la forma en que me miras, porque me estás tocando el corazón de repente si darte cuenta. Porque pensé que este amor era lento, aunque deseo correr a cien kilómetros por hora por tenerte. Si me dices que te quiera, lo hago, porque me vuelves loco.
Esa noche fue la más placentera y romántica que experimenté a lo largo de mi vida, y ni siquiera necesito contarlo con detalles que lo conviertan en algo sumamente explícito, porque todo lo que ella me hizo sentir en aquellas horas que se sintieron como un par de segundos, es algo que prefiero reservarme para mí. Fue intenso, lleno de amor y pasión, como si estuviera manteniendo intimidad con la mujer de mi vida, con esa persona con la cual he mantenido una relación seria y formal por muchísimos años, tantos que hemos llegado a un punto de confianza máximo en el que no nos avergonzamos de nada y tan solo nos limitamos a disfrutar de un momento tan íntimo.
Tener a una diosa griega entre mis brazos, tal vez fue una de las mejores experiencias que he podido experimentar hasta este momento, y de cierta manera, ella me hizo sentir muy seguro a su lado y aunque trataba de hacerme el tonto e ignorar la situación al cien por ciento, quería que esto volviese a repetirse una y otra vez. Con el pasar de las horas, ella tuvo que ponerse de pie cuando el sol comenzaba a salir y antes que yo pudiese decirle un poco de todo lo que estaba atravesando mi mente, la vi completamente vestida frente a mis ojos.
Verla brilla bajo la luz del sol, la hacía todavía más guapa. Su belleza era magnífica, era como una belleza llena de inocencia.
-Te dejaré mi número, esperando que me llames -me guiñó el ojo, mientras escribía lo antes mencionado en un pequeño pedazo de papel que tomó de una de las libretas que estaba sobre el escritorio.
-No dudes que te llamaré -le respondí de la misma forma coqueta, y ella solamente rió como respuesta. Luna terminó de recoger sus cosas y luego de abrochar su delicado abrigo, se preparó para abandonar el apartamento, pero, mucho antes de que pudiese cruzar la puerta, me puse de pie lo más pronto que fue y la detuve al tomar del brazo.
-¿Necesitas algo? -Cuestionó, enarcando la ceja. La había sorprendido con mi acción y se notaba.
-Quiero darte todo -confesé, bajo su atenta mirada-Si tan solo fueras mía, no dejaría que rompan tu corazón porque no soy nada sin ti. No quiero que te vayas, quiero que te quedes siempre conmigo.
Se quedó en completo silencio, supongo que pensando con atención en cada una de las palabras que acababa de escuchar.
-Apenas me conoces, Dimitri -fue lo único que fue capaz de decirme, luego de volver hacia mí con una sonrisa de incomodidad. Bueno, tal vez he arruinado la sensación del momento-Así que, no entiendo del todo lo que acabas de decirme. Tuvimos una conexión desde el principio si bien es cierto, sin embargo...No entiendo todo lo que dices.
Suspiré antes de seguir, buscando halalr la manera perfecta de decirle cómo me estaba sintiendo.
-Puede que no conozca nada más que tu nombre y tu cuerpo desnudo, pero, llegaste a mí vida como el destello de luz que tanta falta me hacía. Eres preciosa y ni siquiera sé cómo debo explicarte todo lo que estoy sintiendo, sin embargo, solo me queda decirte que me has vuelto loco. En realidad, creo que me he enamorado de ti a primera vista.
Ella soltó una pequeña risa al mismo tiempo que bajaba la cabeza, supongo que bastante avergonzada por lo que acabo de decirle. No obstante, me sorprendió que me tomara por la nuca con delicadeza, para después fundirnos en un apasionado beso. En verdad, no entiendo que acaba de pasar. Todo esto se parece a un sueño, del que no quiero despertar jamás.
-Ahora lamento haber pensado que era la única en esta habitación que se sentía de esa forma -me sonrió, dándome la esperanza que me faltaba y logrando que mi corazón revoloteara como una pequeña y hermosa mariposa-Nunca me he sentido de esta forma, y ahora mismo, ni siquiera sé cómo se supone que debo reaccionar ante esta situación. Nunca he dejado que alguien me toque de tal manera cuando apenas acaba de conocerme, no obstante, contigo todo es diferente. No sé por qué, sin embargo, contigo todo ha sido maravilloso desde el instante en el que tu mirada se cruzó con la mía.
-Entonces... ¿Qué deberíamos hacer al respecto? -Me acerqué mucho más ella y la tomé de la cintura. Me pregunté a mí mismo una y otra vez cómo podía ser posible que me encontrara en un profundo momento lleno de romanticismo con una extraña, a la que no conocía en lo absoluto, pero, he de admitir que esta extraña es lo mejor que he tenido-Quizás, estoy esperando a que me digas qué es lo que piensas antes de abrirte mi corazón al cien por ciento.
-Soy una mujer joven, aunque eso no infiere en mi madurez emocional. Me gusta el peligro, y es algo que evidentemente no puedo negarlo. No me he enamorado de nadie, porque mi vida ha sido muy complicada y cada vez que he estado a punto de iniciar una relación formal, ha sucedido algo que no me lo ha permitido. Y tengo veintiún años, he estudiado leyes y bueno, me considero una persona un poco seria y apasionada. Si estás buscando en mí un refugio o algo más que una simple amistad, no te preocupes que vas a encontrarlo. Creo que tenemos la oportunidad de conocernos con mayor profundidad, y veremos que se da con el paso del tiempo porque, aunque me siento fervientemente atraída hacia ti, no puedo saber a ciencia cierta lo que va a suceder el día de mañana entre tú y yo.
Dejemos que el destino se encargue de decidirlo. Dejemos que decida por nosotros.
-Considero que lo que sea que se está formando entre tú y yo, no se basa en una simple atracción física. Tal vez es mucho más que eso...Quizás nos hemos enamorado a primera vista y simplemente, no te sientes lista para admitirlo o siquiera considerar la idea de lo que estás sintiendo ahora mismo. Lo siento, pero, quizás tienes que considerar esa idea.
Asintió. Por supuesto que era difícil comprenderte a ti mismo la mayor parte del tiempo.
-Soy una mujer desconfiada y si te permites conocerme un poco más, descubrirás que soy la mejor persona para hablar de inseguridades. He tenido una vida bastante dura, en realidad más de lo que me gustaría admitir, y eso causa que desconfíe de las personas. Si empiezas una relación conmigo o al menos intentas tenerla, solo debes tenerme un poco de paciencia -trató de sonreírme y asentí.
-Cariño, no me molesta en lo absoluto ayudarte a superar cada una de tus debilidades e inseguridades. Creo que cada ser humano tiene errores, malos momentos y problemas que debe ir solucionando con el pasar del tiempo. Eres joven y todavía tendrás mucho tiempo para aprender todo lo que se necesita en esta vida.
-Hablas como si fueras mucho mayor que yo, la verdad -se burló, desviando la mirada.
-Tengo veinticinco, Luna, y ya he vivido muchísimo más de lo que tú lo has hecho. Puede que no te conozca para nada y mucho menos sé todo lo que has tenido que atravesar y cómo eso te ha convertido en la persona que eres ahora mismo, sin embargo, sí conozco mi vida y he madurado como para comprender una gran parte de la madurez emocional de las personas. A tu edad, solo soñaba con pertenecer a la asociación de seguridad más grande de Rusia, y fui el hombre más feliz de esta tierra cuando un año después, fui capaz de pasar las pruebas para ingresar. Me sentí la persona más orgullosa de sí mismo, y he trabajado por todo este tiempo para trabajar en beneficio de la justicia.
-Eso dice mucho de ti, parece que eres una persona que piensa en el bien de los demás, por lo que creo que tienes un corazón muy bueno.
Querida, no todos somos buenos por buscar el bien ajeno.
-Debes ser una buena persona -al mismo tiempo que hablaba aquello, me dio la espalda, levantando un par de sospechas en mí. No entendía la verdadera razón por la que necesitaba darme su opinión sobre el tema sin verme directamente a los ojos. No lo comprendía en lo absoluto, pero, sí estaba dispuesto a averiguarlo por más difícil que esto fuera-Creo que ambos estamos de acuerdo en que debemos continuar viéndonos, y bueno, al final, ya veremos en qué va a terminar todo esto que ha empezado a crecer entre los dos en un par de horas. Te he dejado mi número anotado en ese papel, y en realidad voy a estar disponible en un par de días una vez más porque tengo que atender un par de asuntos en el trabajo. Además, he de suponer por razones muy obvias que tienes mucho trabajo pendiente.
-La FSB nunca descansa, nunca lo hace en realidad -negué, sin evitar que una sonrisa volviese a aparecer en mi rostro-Es un trabajo bastante arduo, a pesar que además de recibir una excelente paga al final del mes, te llena de satisfacción a cada momento. Es algo, digamos que puede llamarse, algo inevitable...
-Siempre hay criminales a la orden del día -me siguió la corriente. Se arregló el cabello, observando su reflejo en uno de los espejos de mi habitación y luego dirigió su mirada hacia mí a través de este-Mientras tú y yo estamos compartiendo un momento tan íntimo como este, alguien debe estar cometiendo varios crímenes allá afuera y por más buenas intenciones que puedas tener, eso es algo que no puedes evitar. Por supuesto que tu objetivo de hacer algo bien que pueda ayudarle al mundo tan horrible en el que vivimos, hay cosas que se nos salen de las manos. Mírame a mí que he jugado también del lado de la justicia y que, hasta ahora, ha podido evitar que alguien que realmente se merezca permanecer detrás de las rejas, lo esté en verdad, aunque, siempre vamos a sentirnos bien debido a que somos conscientes acerca que estamos haciéndolo todo adecuadamente. Y creo que va a dejar de importarte un poco el resto de cosas que están alrededor de mí en cuanto me encuentre a tu lado.
Su confesión me sorprendió por completo, aunque, eso no pudo evitar que me acercara a ella para plantar un pequeño beso en su mejilla, como si esta fuera mi novia de forma oficial.
-Te veré muy pronto, y tan pronto como tengas un momento libre para que podemos encontrarnos, no dudes en escribirme un mensaje y dejaré de hacer todo lo que esté haciendo en ese momento para correr hacia donde te encuentres y verte -en esta ocasión, dejé un beso sobre tu frente-Y por favor, Luna, debes tener claro que quiero que nuestra relación vaya mucho más haya de una simple noche de diversión en la que el placer sexual sea el principal. Me gustaría que me otorgaras el placer de amarte a ciegas, amarte con defectos y virtudes, y amar el tener la oportunidad de recostarme a tu lado mientras miramos la luna y pensamos en todo lo que hemos vivido juntos.
-También quiero tener el placer de disfrutar contigo de dicha forma, más allá de un pecado placentero -me recalcó, plantando un corto beso sobre mis labios-No imaginas lo mucho que estoy esperando verte de nuevo, y sé que cuando tengamos la oportunidad de volvernos a encontrar en este camino de la vida, nos convertiremos en los amantes más honestos que se hayan enamorado bajo el cielo de Moscú.
Tú y yo, un par de enamorados bajo el cielo de Moscú.
Después de ello, se quedó en silencio y salió del departamento, dejándome perplejo por todo el revoloteo de emociones que acabo de experimentar durante tantas horas. Tengo miedo, sí, porque es normal tener miedo antes situaciones que no hemos vivido aún, pero, no me importa sentir miedo si sé que esto valdrá la pena al final.
El día en que llegaste a mí, no sabía lo mucho que ibas a significar en mi vida. El día en que llegaste a mí, no imaginaba que ibas a convertirte en el amor de mi vida y en lo único que podría causarme una gran ilusión. El día en que llegaste a mí, aprendí lo que era vivir y aprendí que el peligro estaba mucho más cerca de lo que esperaba.