Rut
-Te amo más que a nada en este mundo y quiero estar contigo siempre ya es hora de que el mundo lo sepa. - Dijo Víctor en una gran reunión de amigos mientras se ahogaba en desesperación por creer perder a la mujer de sus sueños.
Mientras yo me sentía impactada por lo que acababa de oír de la boca del novio de mi mejor amiga pues era algo que jamás hubiera esperado estando segura de que él era una de las mejores personas que conocían. Después de todo había estado enamorada de él desde que era una niña y ya hacía un tiempo que me había convencido de que no era correspondida sobre todo luego de darme cuenta de que el salía con mi amiga.
A pesar de que Víctor fue quien me dio mi primer beso, ya hacía un tiempo que no mostraba ningún tipo de interés por mí, más que una linda amistad. Por esta razón ya me había propuesto con toda mi fuerza a olvidarme de él. Aunque no se me había hecho tan fácil ya sentía que él estaba saliendo de mis pensamientos.
Víctor era un chico muy elegante como un galán salido directamente de las revistas, era alto con un cuerpo perfectamente tallado de piel clara, ojos azules, cabello negro y unos labios gruesos capaces de volver loca a todas las chicas que lo conocían. Tal vez por eso nos había envuelto en sus redes a mi mejor amiga y a mí.
-Víctor, creo que estas borracho y no sabes lo que dices - le respondí sumamente confundida, mientras miraba a Bea pues no quería perderme su reacción.
Bea se encontraba sorprendida e indignada con el rostro en sonrojado mirando fijamente la cara de su novio mientras era capaz de provocar tal desatino.
-No te confundas Rut puede que esté algo tomado, pero estoy en mis cabales, se lo que estoy diciendo y sé que te he amado desde siempre – me dijo sin importarle la profunda herida que estaba causando en el corazón de mi amiga.
-Víctor no es justo que digas eso frente a tu novia
-Rut, Rut, Rut, como siempre estás pensando en ella primero que, en ti misma, por eso nunca le dijiste que me quería, aunque ella siempre lo supo, ¿no es cierto Bea? Y por su puesto a ella no le importo nunca lo que sentías tu – respondió mientras la miraba con gran rencor.
Víctor se paró frente a Bea y le gritó delante de todos que había escuchado como ella y su hermana se burlaban de mi por haber sido una tonta incapaz de luchar por la persona que amaba. Y como había aprovechado la situación de mi viaje para desviar la vista de Víctor hacia ella. El escuchó todo sobre cómo le había mentido a cerca de mi viaje y todo lo que había hecho para que el no confiara en mí.
Al igual que Víctor me sentí indignada y herida. Era muy difícil creer todo lo que estaba escuchando. Bea y yo habíamos sido amigas desde siempre. ¿Cómo había sido capaz de realizar esas jugadas en mi contra?
Salí corriendo de la fiesta, sentía un gran nudo en mi garganta y como se deprendía mi corazón. Estaba herida y dolía, consideraba mi mejor amiga a una enemiga peligrosa.
Llegué a mi casa hundida en lo más profundo de mis pensamientos. Yo sabía que siempre fui buena amiga y creí que Bea me había correspondido de la misma manera todo el tiempo. Además, siempre quise ocultar mis sentimientos hacia Víctor desde que vi como Bea lo miraba, me aparté de su camino por su propio bien. Era muy difícil creer que Ella era capaz de hacerme daño sin ningún remordimiento, a pesar de que Carmen y Adriana ya me lo habían advertido.
Carmen y Adriana siempre pensaron que no debía esconder lo que sentía por Víctor. Ellas siempre me decían que hacíamos una hermosa pareja y que el egoísmo de Bea no debía separarnos. A Víctor siempre se le notó lo mucho que me quería. Aunque nunca entendí por qué comenzó a salir con Bea.
¿Por qué con Bea? Si todas las chicas pensaban que él era un galán y estarían feliz de salir con él.
Narra la autora
La verdad es que, aunque yo nunca estuve enamorado de Bea, creía que ella era una gran chica que me amaba y se merecía ser feliz.
Desde siempre había mostrado mi interés especial por Rut, pero cuando Rut se fue de viaje comencé a hablar mucho con Bea y ella aprovechó el momento para decirme que Rut no estaba sola de viaje, pues encontraba con su novio que era de otra ciudad. Me sentí sin esperanza e incluso algo engañado. Siempre creí que Rut le correspondía a mis sentimientos. Fue en ese momento cuando decidí dejar la puerta de mi corazón abierta para que Bea pudiera entrar. Después de todo ella era la mejor amiga de Rut y no sería capaz de inventarse algo así de su amiga.
Lo que termino de eliminar todas mis esperanzas fue la felicidad que Rut mostró al darse cuenta de que Bea y yo estábamos saliendo. En el fondo esperaba verla celosa y dolida, pero no, ella solo estaba feliz como si fuera algo que había deseado. Además, luego de su regrese la he notado muy distante, incluso la he atrapado viendo a Daniel con cara de enamorada, eso es algo que no quiero siquiera imaginar.
Narra Rut
Me siento realmente confundida, yo creía que al fin me había olvidado de Víctor y que sentía algo muy fuerte por Daniel. Al menos durante los meses que estuve fuera, descubrí lo mucho que me gustaba pasar tiempo con Daniel y lo extrañé más que a nadie. Pero después de lo que hizo Víctor anoche y de su confesión de amor delante de todos no sé qué pensar. Siempre quise olvidar a Víctor para que Bea tuviera el camino libre y pudiera ser feliz y acabo de descubrir que ella no merecía mi sacrificio.
Me encontraba sentada en mi cama con la mirada perdida en mi interior cuando se abrió la puerta de mi habitación y entró Adriana llena de curiosidad. Quería saber que pasaba por mi cabeza luego del escándalo que había provocado Víctor en su propia fiesta de cumpleaños.
-Me estoy enamorando de Daniel - dije con mi corazón lleno de dudas mientras miraba a Adriana con una mirada de auxilio, rogándole con mis ojos que me ayudara a salir de mi confusión.
Adriana no pareció sorprenderse con mi confesión. Ella sabía todo sobre lo tierno que siempre había sido Daniel. Pero aun así no creía que me convenia estar con él, pues podía recordar lo lindo que también era con Rosa y como en un tiempo me estuvo enamorando mientras era el novio de ella.
-Yo sabía que esto sucedería tarde o temprano – me dijo con preocupación pues no confiaba en el amor que Daniel decía sentir por mi – por esto quería que las cosas se aclararan a tiempo con Víctor ustedes hubieran sido la pareja perfecta y tu no hubiera prestado atención a las palabras de Daniel.
-Adriana, tú sabes que Daniel está arrepentido, recuerda que fue el mismo quien me dijo lo que estaba pasando con Rosa. Luego, terminó con ella porque se dio cuenta que lo que hacía estaba mal, saliendo con ella mientras me amaba a mí – le respondí sabiendo lo difícil que era para ella volver a confiar en las personas.
-Lo sé y también recuerdo el dolor en los ojos de Rosa cuando tuvo que pasar por esta situación, y aun no estoy segura de que Daniel no te haría lo mismo a ti.
-Algo me dice que no será así, siento en su mirada sinceridad, cada vez que dice que me quiere. Además, se ha esforzado mucho para demostrarme que ha cambiado.
-Rut yo soy tu hermana y tu amiga y en serio no quiero verte con el corazón destrozado, dale tiempo a Daniel de que pueda demostrar que merece tu corazón.
Daniel era un chico muy apuesto de piel blanca y ojos canelo con su cabello muy abundante y castaño, su cuerpo parecía tallado a manos de los dioses. Tenía todo lo que necesitaba para llamar la atención de las chicas a su alrededor. Además, era muy amable, atento, cariñoso y muy divertido. Solía ser el alma de las fiestas. Siempre que se reunían Adriana y él se encargaban de que la reunión sea un mar de risas y alegría. Lo malo sobre él era que sabía que era todas esas cosas y hubo un tiempo en el que se aprovechaba de esto para salir con cada chica que llamara su atención.
Adriana se despidió de mí pues debía irse a su trabajo. Era una gran abogada y tenía un gran juicio el día de hoy fuera del país.
Cuando me quedé sola me puse a pensar con tristeza en Bea, necesitaba respuestas. Habíamos tenido una amistad intachable por años. Tal vez Víctor se había confundido y las cosas no habían sido exactamente, así como él dijo. Necesitaba ir a buscarla para darle la oportunidad de explicarlo todo.
Aunque mi editora esperaba que le entregue un capítulo de mi próximo libro, debía tomar un momento para aclarar las cosas, de todos modos, no podría escribir con la cabeza hecha un lio.
Tomé una ducha rápida y me vestí de manera sencilla un jean y una camiseta blanca que se ajustaba a mi cuerpo y unos zapatos sin tacones. Recogí mí pelo en una cola y Salí directo a la oficina de mi amiga. Tenía que hablar con ella de inmediato, antes de sacar conclusiones y comenzar a juzgarla.
Cuando llegué su secretaria no estaba en su escritorio y decidí entrar sin ser anunciada. Cuando abrí la puerta y vi a Bea como siempre muy hermosa con su largo cabello negro cubriendo toda su espalda vistiendo un elegante vestido rojo hasta las rodillas y muy ceñido a su perfecto cuerpo. Estaba muy enojada gritándole órdenes a su secretaria con el ceño fruncido y apuntándole con el dedo. De inmediato me di cuenta de que su frustración no había sido causada por su secretaria, aunque evidentemente estaba descargando toda su ira en ella.
-Hola, Beatriz – le dije tratando de llamar su atención. Me miró e in mediatamente puso los ojos en blanco, mostrándome su molestia al verme.
- ¿Qué haces aquí Rut, no ha sido suficiente ya lo que me has hecho? – preguntó con su rostro enrojecido por la ira.
-Pero que es lo que te he hecho? – pregunté sorprendida de su actitud. Yo no tenía la culpa de lo que sucedió en el cumpleaños de Víctor, para mí eso fue una sorpresa como para ella. Nunca pensé que el sería capaz de algo como eso. Además, yo creía que Víctor yo no sentía nada por mí y para ser sincera hubiera preferido que las cosas se quedaran como estaban. Mejor aún prefería que Víctor amara a Bea tanto como ella a él.
- ¿Te parece poco robarme a mi novio en público y hacerme el hazme reír de todos? – dijo incrementando su rabia.
-Yo no te robe nada, No tengo la culpa de que Víctor haya perdido la razón
-pues claro que la tienes, ya él estaba conmigo, ¿no podía simplemente alejarte de él?
-Víctor y yo siempre hemos sido amigos, tú lo conociste a él por mi
-Eso no te da el derecho a enamorarlo sabiendo que estaba conmigo.
-Nunca lo enamoré, solo somos amigos.
-No Rut nunca fue simplemente tu amigo, tú siempre has estado enamorada de él, sé que fue el quien te besó por primera vez y los vi en tu casa barias veces más juntos de como estarían dos amigos, solo quería ver si se lo comentarías a la que decías que era tu mejor amiga, pero nunca lo hiciste.
-Eso pasó hace mucho tiempo, éramos solo adolescentes – dije con voz quebrada, mientras confirmaba lo que Víctor dijo en la fiesta - nunca te dije nada porque sabía que lo querías y no deseaba hacerte daño y además ya terminó, hace mucho tiempo que no permití que pasara más, solo por ti para que no sufrieras. Ni siquiera puedes imaginarte lo difícil que siempre fue para mi luchar tanto en contra de lo que yo sentía. Si nunca te dije nada fue para no verte sufrir.
-No linda lo hiciste porque siempre quieres ser la mártir, la que sacrificas todo, nunca pensaste en mí, solo quería mantener tu postura de amiga sacrificada.
- ¿Así? ¿y que gano yo a cambio de mantener esa postura? ¿tu admiración? Porque no creo que valga la pena sacrificar mucho por eso. Lo creas o no si dejé a Víctor fue por ti, y me alegré bastante cuando supe que por fin estaban juntos, además si tú, sabias lo que estábamos sintiendo nosotros ¿porque decidiste salir con él? – le pregunté tratando de entender por qué mi mejor amiga había actuado con tanto egoísmo.
-Porque yo no soy tú, yo amo a Víctor y en nombre de ese amor debía hacer lo que fuera para estar con él. No me interesa ser la sacrificada, prefiero ganar y ser feliz, yo no puedo ser tan hipócrita.
- ¿Ganar? ¿Acaso estábamos en una competencia, donde Víctor era el gran trofeo? – pregunté mientras me sentía muy indignada.
-De hecho, Víctor siempre ha sido lo que más he querido y lo iba a obtener aun pasando sobre ti.
-Qué raro se siente ver que no te conocía, que todo lo que creía de ti era una mentira – dije sintiéndome engañada.
-Si es cierto Rut tu no me conoces, pero tranquila ya lo harás – me dijo con gran seguridad.
-No, si eres como la que estoy viendo en este momento no me interesa conocerte – dije mientras salía corriendo de su oficina. sentía como las lágrimas corrían por mis mejillas, sé que pude escuchar el sonido de mi corazón mientras se rompía en mil pedazos. Había perdido a mi mejor amiga, era casi como mi hermana. Siempre confié en ella, estaba segura de que nunca me traicionaría.
Que tonta había sido todo este tiempo, ni siquiera sé cómo fue que sucedió. Siempre pensé que Bea y yo seriamos inseparables, pero ella nunca sintió lo mismo por mí. Pero que equivocada estaba, al final Adriana siempre tuvo razón, Bea era solo una egoísta. Y pensar todas las veces que la defendí y hasta terminé discutiendo con mi hermana a causa de ella. Yo entregué todo por nuestra amistad y siempre pensé que era correspondida.
Fui directo a mi auto y antes de ponerlo en marcha pensé que tal vez no debí venir, ahora me sentía peor que antes. Aunque al menos ya no estaba confundida, estaba segura de que Bea era perversa y que nunca fue sinceramente mi amiga.
Cuando llegué a mi casa fui directo a mi habitación, no podía esperar más para dejar salir todas las lágrimas que aquella conversación tan amarga había provocado. Solía mostrarme fuerte ante los ojos de los demás, nunca me interesó que otros me vean llorar, pero la verdad es, que a solas siempre fui sensible y emotiva.
Mientras lloraba tendida sobre mi cama mi teléfono comenzó a sonar, era mi editora, pero yo sabía que ese no era el momento de conversar con ella. A pesar de que sabía que tenía que trabajar, no me sentía en condiciones de hacerlo y aunque lo intentara no podría concentrarme. Estuve toda la tarde en mi alcoba pensando en el gran giro que había dado mi vida de un momento a otro.
No sé en qué momento me quedé dormida, pero desperté con el sonido de mi celular. Recibí un mensaje de Daniel invitándome a dar una vuelta esa noche.
Después del día tan amargo que tuve tal vez era buena idea salir despejar un poco mi mente. Eso haría que me relaje y pueda comenzar a trabajar, sabía que no podía descuidar i trabajo. Amaba lo que hacía y mis libros estaban teniendo gran éxito.
De inmediato le respondí diciéndole que iría. Me dijo que llegaría por mí en hora y media. Me alegré de tener tiempo para arreglarme.
Me levante de inmediato y me di una ducha, me puse un vestido rosa ceñido y un lindo escote, unos tacones negros los cuales combinaría con mi bolso. Dejé mi largo cabello castaño suelto y le hice algunas ondas. Me puse un maquillaje sencillo y un perfume con un aroma muy dulce. Me sentía hermosa y lista para la ocasión. Siempre me gusto arreglarme, me gusta mucho la moda, de hecho, en mi adolescencia llegue a pensar en estudiar diseños de moda. Al final terminé inclinándome más por la escritura, estudiando filosofía y letras para convertirme en una gran escritora.
Cuando Daniel llegó por mí ya estaba lista. Se quedó asombrado, recorrió todo mi cuerpo con su mirada haciéndome en sonrojar al instante. Pude sentir como mis mejillas se teñían de rosa al mismo tiempo que mi cuerpo se erizaba por completo al ver su hermosa sonrisa de medio lado que solía volverme loca. Estaba segura de que con su mirada penetrante y su hermosa sonrisa eran las herramientas con las que me había conquistado.
Desde que lo vi por primera vez pude sentir como un no sé qué recorrió todo mi cuerpo. Se quedó mirándome fijamente y me brindó esa hermosa sonrisa. Sabía que yo había llamado su atención al instante, aunque yo aún estaba enamorada de Víctor. Debo confesar que Daniel me cautivó y había algo en él que aún no entendía pero que me atraía demasiado.
Daniel estaba hermoso con su camisa negra manga larga y muy ajustada a su cuerpo de modelo, parecía recién salido de una revista de moda. Cualquiera que lo viera quedaría derretida de inmediato. No puedo creer como es que no me había dado cuenta lo mucho que me gusta y todo lo que despierta en mi con solo mirarlo.
Me pasé todo el día pensativo y muy confundido acerca de lo que debo hacer con mis sentimientos puesto que anoche escuché como mi mejor amigo le hacia una gran declaración de amor a la mujer de mi vida. La verdad es que conocí a Rut debido a Víctor quien la había invitado a ella y a 3 chicas más a la celebración de nuestra graduación de doctorado hace 6 meses.
Desde que vi a Rut me quedé cautivado por su gran belleza. Ahí estaba vestida con un overol de pantalones rojo largo con un gran escote que dejaba mucho a la vista y a la vez mucho que imaginar. La verdad es que Rut parece un sueño, tiene una belleza irreal como si la hubieran hecho a máquina con su cuerpo perfectamente tallado. Es una chica alta con unas curvas divinas que te inspiran recorrer todo su cuerpo, su cabello largo y ondulado que caen a la perfección en su espalda, sus lindos ojos canelos perfectamente delineados. Nunca olvidaré aquel labial rojo que marcaba sus lindos labios como su principal foco de atención. Toda ella era perfecta.
La verdad es que, aunque nunca lo imaginé no me sorprende que Víctor este enamorado de ella. No se puede culpar a ningún hombre de fijar su mirada en tan perfecta imagen. Aunque el día que la conocí Víctor parecía cautivado por su belleza a pena unos meses después me presentó a Beatriz como su novia lo que me alegró bastante puesto que ya me había dado la tarea de conquistar a Rut. Le había llevado flores, la enamoraba cantándole algunas canciones que a ella le gustaban bastante.
Antes de que se fuera de viaje le confese que yo estaba comprometido pero que estaba dispuesto a dejarlo todo para estar con ella. No dijo ni una sola palabra solo se fue sin dejarme explicarle nada más, porque sí que tiene un gran carácter la chica.
Al otro día me di cuenta de que estaba de viaje y aunque todo el tiempo traté de comunicarme con ella nunca respondió mis llamadas ni mis mensajes. Anoche por fin pude ver que estaba de vuelta solo para encontrarnos con la gran sorpresa de Víctor. No pude siquiera saludarla.
No sabía que hacer necesitaba mostrarle a Rut que, aunque la había engañado en verdad la amo y que ya no hay ningún compromiso que nos impida estar juntos. Pero sé que esto rompería el corazón de mi amigo. Tomé el celular y busqué el número de Rut y le escribí un mensaje invitándola a salir, quería dejar en sus manos la decisión. Era posible que no me respondiera, si no lo hacía ya la dejaría en paz, buscaría la forma de sacarla de mi corazón, aunque sabía que sería nadar contra la corriente.
Para mi sorpresa Rut me respondió casi de inmediato aceptando mi propuesta. Quedé de pasar por ella en una hora y media. Estaba muy ansioso no podía creer que me daría la oportunidad de explicarle que ya no soy el mismo, que ella me había transformado.
Me di una ducha y me arreglé casual, pero prestando atención a los detalles. Cuando por fin estuve listo me monté en mi carro deportivo. Mientras iba de camino estaba muy nervioso, necesitaba las palabras adecuadas para explicarle a Rut y que ella entienda mi sincero arrepentimiento.
Cuando llegué al departamento de Rut toqué la puerta, la verdad es que estaba tan nervioso que me sudaban las manos. Pero tenía que esconder mis nervios, no quería que ella lo notara. Cuando sentí que la puerta se abría dibujé una sonrisa en mi rostro.
La puerta se abrió y salió ella llena de esplendor, se encontraba realmente hermosa, ni siquiera pude encontrar las palabras para saludarla. Si, ella me dejó sin palabras. La verdad es que nunca imaginé que alguien podría sobrepasar los límites de la belleza, solo ella era capaz. Permití que mis ojos recorrieran todo su cuerpo quedándome impresionado con su belleza. Sentí como mi corazón se puso inquieto como si quisiera salir de mi pecho y correr directamente hacia su dirección.
- ¿Nos vamos? – dijo ella luego de un largo silencio donde los dos nos contemplábamos sin querer dejar detalles a la imaginación.
-Claro – fue todo lo que pude decir mientras me daba cuenta de que Rut se había convertido en una necesidad para mí.
Le abrí la puerta del copiloto de mi Ferrari para que ella entrara sin poder dejar de mirarla ni por un momento. Luego de cerrar la puerta prácticamente corrí hasta el otro lado, necesitaba seguir mirándola hasta que mis ojos lograran acostumbrarse a ella y su hermosura.
No nos tomó más que 20 minutos llegar al restaurante francés en el que había hecho una reserva. Durante todo el camino no tuve palabras para decir, fueron 20 minutos de completo silencio, a mí me parecieron como 20 horas. Ninguno de los dos pudo emitir palabras, aunque de vez en cuando podía sentir su mirada sobre mi mientras yo trataba de concentrarme en conducir.
Cuando llegamos estacioné el coche y de inmediato salí y me dirigí a abrirle la puerta. Le extendí mi mano y cuando ella la tocó sentí un escalofrío en todo mi cuerpo, su simple rose es capaz de activar en mí los sentimientos más ocultos.
-Estás hermosa – le dije tratando de aclarar mi voz – realmente no hay palabras con las que pueda describirte.
-Gracias Daniel, también estas muy guapo – me dijo con una hermosa sonrisa.
La tomé de la mano y caminamos juntos hasta la puerta del restaurante mientras el calor de su agarre recorrió mi cuerpo hasta llegar a mi entrepierna haciéndome reaccionar de inmediato.
-Buenas noche señor Daniel - dijo la mesera con una gran sonrisa
-Buenas noches – le respondí muy complaciente
Nos llevó directamente a una mesa al aire libre justo frente al mar. Me adelanté y saqué la silla y le hice un ademán a Rut para que se siente, se sentó de inmediato con una gran sonrisa. Me senté frente a ella mirándola fijamente a los ojos, tomé sus manos entre las mías y le di un beso.
-No imaginas cuanto te extrañé – le dije sin dejar de mirar sus hermosos ojos – extrañé todo de ti, necesitaba explicarte todo, me he sentido tan frustrado durante todo el tiempo que estuviste fuera. Cada vez que no respondías mis llamadas o mis mensajes la angustia se volvía insoportable. Por favor dame la oportunidad de sincerarme contigo y demostrarte todo lo que siento por ti.
-Muy bien quiero que lo hagas pero que sea después de cenar, estoy muerta de hambre – me dijo con una gran sonrisa
-De acuerdo – le dije muy contento de saber que ella estaba dispuesta a escuchar mis explicaciones, nada me hacía más feliz en ese momento que al fin tener esta oportunidad.
La vi comer bastante mientras me preguntaba cómo podía ser que estuviera tan delgado comiendo tal cantidad de comida. Cuando pensé que no podía comer más, pidió postre y también lo comió por completo.
-Lo siento, pero la verdad tenía mucha hambre – me dijo cuando se dio cuenta que la estaba observando.
No sé qué me pasa, pero verla comer así causó que me enamore aún mas de ella. Además, tuvo un toque de gracia verla devorar toda esa comida.
Después de cenar estábamos sentados de frente yo admirando su belleza mientras ella revisaba su teléfono cuando de repente me miró y me dijo:
-Bien señor Daniel es momento de que diga todo lo que tiene que decir, ahora estoy lista para escuchar.
-Rut cuando yo te conocí quedé cautivado con tu belleza de inmediato – le dije mientras intentaba no dejar ningún detalle a la deriva – me gustaba por fuera y mientras te iba conociendo me gustabas más por dentro. Es cierto que estaba comprometido con Rosa, pero solo era por pura sociedad. Para ese entonces nunca me había tomado una mujer en serio, no tenía planes que incluyeran relaciones estables con ninguna mujer, tampoco con Rosa. Fue hasta que te conocí que me di cuente de lo mucho que necesitaba dejar mi estilo de vida. Sin darme cuenta mi cabeza comenzó a pensar de manera diferente. De repente me encontré con un Daniel más estable y maduro. Fue para ese entonces cuando decidí contártelo todo y terminar con Rosa. Quiero que sepas que, aunque te fuiste sin escucharme, aun con el miedo de que nunca vuelvas a hablarme hablé con ella y di por terminada nuestra relación. Sabía que, aunque tu nunca me correspondiera algo en mi había cambiado, ya no era el mismo y no quería volver a serlo.
Rut me escuchaba muy atenta como si tratara de asimilar cada una de mis palabras
-Pero aparentemente Rosa creía que había amor entre ambos – dijo cuestionando mis palabras
-Es cierto, de hecho, me di cuenta de que ella me quería cuando terminé nuestra relación. Me dijo que se negaba a creer que en verdad lo nuestro eran solo negocios. Pero yo no lo sabía pues a ambas empresas le convenía nuestro vinculo. Pensé que ella igual que yo solo sacrificaba el amor por los negocios. Aunque me di cuenta de que lo que ella sentía por mí era sincero yo a ella no la amaba y seguir con ella era algo que ya no quería hacernos.
- ¿Qué pasará con nosotros si yo decido creer en tus palabras? – me dijo mientras me miraba directo a los ojos con esa mirada penetrante, como si tratara de excavar en lo más profundo de mi ser.
-Si me crees te juro que voy a conquistarte, y te voy a demostrar que cada una de las palabras que te he dicho no podrían ser más ciertas.
-Y ¿Cómo planeas conquistarme? Te advierto que soy un hueso duro de roer – me dijo con picardía demostrándome que creía en mis palabras.
Le guiñé un ojo y le dije que lo dejara en mis manos que yo haría mi mayor esfuerzo.
En ese momento se paró y me dijo que iría al tocador. La vi marcharse moviendo su hermosa cadera a un ritmo muy sensual provocando el deseo en cada parte de mi cuerpo. Sé que solo hacia un instante que se había ido, pero realmente ya la extrañaba, la quería para mí. Deseaba que cada parte de su ser me perteneciera, necesitaba tener el derecho de tocarla y de recorrer su cuerpo con mis manos.
Después de pagar la cuenta estaba perdido en mis pensamientos cuando de repente se paró frente a mí, pude sentir como me observaba y me gustaba que lo hiciera. De alguna manera me hacía sentir correspondido. La miré con una sonrisa y le pregunté si estaba lista para irnos y me respondió con un suave y dulce sí.
Me pare de mi silla y quise disfrutar una vez más del toque de su mano, le di una mirada picante y luego la tomé por su mano y salimos caminando hacia el coche. Me imaginaba que parecíamos una hermosa pareja de enamorados y eso me llenó de felicidad.
Cuando llegamos a su apartamento le pregunté si me invitaba a subir sabiendo que tal vez no lo hiciera, pero no quería irme sin hacer el intento.
Me dijo que sí, además de que me miraba de una forma que no sé cómo explicar. En ese momento no sabía si estaba soñando, pero si era así no quería despertar jamás.
Busqué mi guitarra y subimos al ascensor que nos llevó directo al ático donde se encontraba su gran apartamento de lujo. A penas entramos soltó sus tacones y recogió su pelo en una coleta, fue directo a la cocina y sirvió dos copas de vino. Nos sentamos en el barcón y comencé a tocar la guitarra mientras ella se recostaba en su sillón disfrutando de cada palabra que decía la canción y tomando de su copa.
Se veía tan hermosa con sus ojos risueños mirándome atentamente mientras me arrodillaba frente a ella sin dejar de cantar. Acerqué mi boca a la suya hasta que podía oler su dulce aliento, moría por besarla, pero aún no era el momento indicado. Todo había salido perfecto esta noche y no quería dañarla. Preferí alejarme de la tentación y seguir tocando mi guitarra mientras le decía lo hermosa que era por medio de una canción.
Daniel se comportó como todo un caballero durante toda la noche. Pude comprender lo que me dijo y decidí darle un voto de confianza. Prometió que me conquistaría sin saber que desde ya estoy enamorada de él. Aunque sé que me vuelve loca decidí que lo dejaría hacer su esfuerzo para conquistarme, quiero ver hasta donde es capaz de llegar por conquistar mi amor.
La verdad es que es inexplicable lo mucho que lo extrañé durante mi viaje y por Dios el esfuerzo que he tenido que hacer para no lanzarme sobre el y besarlo hasta que pierda el aliento. Desde que lo vi he estado utilizando toda mi fuerza de voluntad para no decirle que deseo dejar todo el pasado en el pesado y comenzar a vivir mi presente a su lado.
Cuando Daniel terminó de hablar le dije que iría al tocador. Fui rápidamente y retoqué mi maquillaje y confirmé que seguía luciendo hermosa como cuando me vestí a primera hora de la tarde. La verdad es que no solo quería retocar mi maquillaje, también necesitaba tomarme un momento para respirar y tranquilizar mi corazón porque si por el fuera ya hace rato que habría cruzado la pequeña línea que aun me separa de Daniel. Decidí estar sola un rato porque sabia que eso era algo que no me podía permitir en este momento si de verdad quería una relación completamente sólida con él.
Cuando volví a nuestra mesa Daniel se encontraba muy concentrado mirando hacia la hermosa vista exclusiva del restaurante. Me quedé mirándolo durante un rato, la verdad es que no me importaba quedarme así por mucho más mirarlo a él era como mirar el mismo cielo, definitivamente era el hombre más hermoso que había conocido, todo en él era totalmente perfecto. En el momento en que pudo notar mi presencia, me miró con esa dulce mirada que me encanta y me brindó esa sonrisa que me hipnotiza, tuve que utilizar todo mi esfuerzo para no caer rendida a sus pies, me vi obligada a disimular mi cara de borrego a medio morir para que el no notara lo derretida que me traía. Me preguntó que, si estaba lista para irnos y le dije que sí, ocultándole el deseo que tenía de quedarme con él toda la noche. Por Dios debía tranquilizarme y dejar que todo siga su curso, ya llegaría el momento en el que pueda besarlo hasta que ambos no podamos más.
Me tomó de la mano y de inmediato sentí como una corriente que cubría todo mi cuerpo poniéndome nerviosa al instante. La verdad es que yo tenía un buen autocontrol, pero él no me la estaba poniendo nada fácil, cada vez que sentía su roce me bajaba la defensa y cada vez sentía más débil mi barrera de resistencia y en ese momento estaba a punto de desplomarse de una vez por toda.
Por Dios Rut debes tranquilizarte y seguir adelante, no dañes el avance que has tenido, todavía tú puedes soportar – me dije a mí misma en mis pensamientos mientras tomaba un largo respiro que me ayudó a soportar la situación.
Me sentí mas fuerte y comencé a caminar a la par con él y nos dirigimos al estacionamiento, él sacó sus llaves y quitó el seguro de su auto para luego abrir la puerta del copiloto para que yo entrara, una vez me acomodé el serró la puerta y luego se sentó en el asiento del conductor. Antes de poner el carro en marche me miró por unos segundo a los ojos como si quisiera decirme algo, pero al final optó por quedarse en completo silencio. Le sostuve la mirada durante todo ese tiempo hipnotizada por sus hermosos ojos.
Puso el vehículo en marcha y emprendió camino sin decir mucho, aunque de vez en cuando tomaba mi mano para acariciarla dejándome saber que aún estaba ahí tan pendiente de mi compañía.
Cuando llegamos a mi departamento estaba a punto de pedirle que me acompañe arriba cuando de repente fue el quien me pidió que lo invite a pasar. Sonreí en mi interior sintiendo que tal vez estábamos sincronizados sintiendo exactamente lo mismo y en el mismo momento.
Lo invité de inmediato, la verdad es que no quería dejarlo ir de mi lado. Sentía la necesidad de seguir viéndolo, escuchándolo y respirando su perfume con ese olor tan varonil que lo caracteriza.
Fue al baúl de su coche y regresó con su guitarra, inmediatamente supe sus intenciones de cantar para mí y la verdad es que eso me hacía feliz, fue justo ese gesto lo que comenzó a provocar ese pequeño fuego en mi interior que ahora se ha convertido en estas llamas forestales que me quema por completo.
Entrando a mi departamento quise sentirme cómoda por lo que de inmediato me quité los enormes tacones que traía y recogí todo mi cabello en una sola cola. Servi un par de copas de vino y salimos al balcón. Ya estaba lista para comenzar a escuchar su dulce melodía con esas palabras tan románticas que me hacían sentir realmente especial.
Daniel comenzó a tocar su guitarra y a cantar una hermosa canción de amor que me trasladó por completo a otro mundo. Me sentía como si estuviera en una novela romántica y que nosotros éramos los dos protagonistas los cuales estaban destinados a estar juntos para siempre. Sentía cada palabra de la canción como mariposas revoloteando sus alas en mi estómago. Joder ¿acaso podía ser más especial? Daniel lo tenía todo y yo no necesitaba nada mas cuando el estaba a mi lado, me preguntaba si tal vez el había notado todo lo que me hace sentir con solo estar cerca de mí.
Él se acercó a mi tanto que pude respirar el dulce aroma de sus labios y su aliento tan cerca solo aumentaba el grado del fuego que ya me abrazaba por completo. Quería que me bese, necesitaba saborear sus labios, pero justo en el momento que creí que lo haría se separó de mí y se alejó aun cantando aquella maravillosa canción. Me dejó deseándolo con toda la fuerza de mi corazón. Lo único en lo que podía pensar en ese momento era en que lo quería rodeando mi cuerpo con sus fuertes brazos y besando mis labios con sus suaves y dulces labios.
Quería pararme e incitarlo a terminar lo que comenzó, tal vez ya era el momento de que tomara yo la iniciativa, sabía que Daniel quería complacerme e ir despacio para mostrarme la seriedad de sus intenciones. Si tan sólo supiera que la lentitud de sus pasos me estaba matando y que ya me tenía ardiendo por dentro. Si lo sé puede ser que esté siendo muy acelerada, pero ¿Qué puedo hacer si no puedo dejar de sentir lo que siento en este momento?
Tomé un gran sorbo de vino, me levanté y caminé hacia él a paso lento hasta que al fin quedamos frente a frente. Acaricié sus mejillas suavemente mientras lo miraba fijamente a los ojos con una mirada profunda. De inmediato dejó de tocar la guitarra y la recostó de una columna sin dejar de mirarme. Ni siquiera tengo palabras para describir su mirada, nunca vi a nadie mirarme con tanta profundidad en sus ojos, ni siquiera puedo entender lo que me hacía sentir siempre que me miraba de esa forma.
Puso su mano en mi mejilla y suavemente la llevó hasta detrás de mis orejas acariciando mi nuca con ternura provocando que mi piel se erizara a con su rose. Me acerqué más a él para darle la libertad de besarme porque en ese momento era lo que más deseaba. Mientras me miraba con una mirada muy intensa inclinó su cabeza para darme por fin ese beso que tanto había deseado y que me excitaba de solo imaginarlo.
Estábamos a punto de besarnos cuando comenzó a sonar el timbre de la casa. Joder que bendito fastidio. Ambos tratamos de ignorarlo, pero fue completamente imposible, aparentemente quien esperaba detrás de la puerta tenía urgencia. Aun no podía creer que este momento estaba siendo interrumpido, juré que si se trataba de Adriana me vengaría a tal modo que nunca lo olvidaría
Me separé de Daniel maldiciendo el momento y a quien tocaba la puerta con tanta insistencia y pude notar que Daniel también estaba sintiendo lo mismo. Jamás iba a perdonar al intruso que me sacó de la burbuja en la que me encontraba mostrándome que en el mundo existían mas personas a parte de Daniel y yo.
Solo esperaba que fuera una visita lo suficientemente rápida, pues quería volver a mi burbuja donde solo existimos nosotros con nuestro gran amor.