Flashback del pasado.
Salía de la escuela, la cual fue un infierno, y una camioneta negra sin placas estaba afuera, no le presté atención, "o sea, es una escuela de ricos y yo soy becada no tendría sentido que quisieran algo de mí, o ¿sí?" Idealicé.
Recuerdo de la nada mi tarde en la preparatoria, fue un verdadero martirio, aunque ya lo he sufrido y pasado hace mucho tiempo.
–Oye Camille, ven aquí cerebrito –me llaman a la distancia y alzo la mirada. Hoy es un día cálido, tanto que me enferma pensar en calor que pasaré al caminar a mí casa.
–¿Yo? –se autoseñaló, la chica que la había llamado le miró incrédula y asintió. No sé porqué siento que se trae algo entre sus manos.
–No pues, la reina de Roma –murmura tras una rodada de ojos y un bufido. '¡Ay no, ya va empezar con sus estupideces!' Pensé de nuevo mirando a la chica.
–Eres demasiado retardada Brittany –vociferé y no recibí ninguna respuesta de su parte, al voltearla mirar cometí un gran error y fue cómo de un momento a otro ya tenia la nariz rota.
'Magia' 'Manos de jazz' pensé.
–Mira Camille, Sabes cuáles son las reglas ¿Verdad? –Inquirió y me quedé callada pensando en '¿A qué hora es que abren el puesto de hamburguesas? Desde la última vez que me metí en problemas al pasar un auto sobre un hombre no he probado alguna'
–Primero: Tienes que respetarme –explica sujetándome del cabello con su cara muy cerca de la mía, 'iugh' pienso molesta.
–¿Tengo? Tengo que morirme. El respeto se gana querida, no se impone y tú perdiste mí respeto hace mucho tiempo –Replico poniendo una mueca. '¿Enserio dije eso?' 'Invito a mí funeral, mañana a las once a.m. a todo aquel que me llegó a conocer' mascullo en mí mente.
–Eres una mala persona, Camille –murmura roja y me suelta. La verdad duele, ¿no? ¿Por qué no siento nada así?
–Lo sé, lo sé. Gracias, gracias. Me lo dicen seguido –hice ademanes con las manos y me incliné recibiendo los aplausos imaginarios.
–Necesitas un buen golpe para que se te bajen los humitos, cerebrito –se traquea el cuello y frunso toda mí cara. Okay creo que me pasé; ni siquiera me dijo nada malo y contesté y la traté mal.
–*pues ni modo compa, la vida sigue* –hace aparición Zarah, ella es lo que las personas llaman conciencia y algo más.
–Atrapame si puedes –Empecé a correr y Brittany como impulso calló al suelo mientras su amiga me perseguía. Hice un pasavallas en un basurero que, Michael no pudo evitar y calló al piso haciendo que ella y yo cayésemos sobre la directora en la mesa de profesores.
–Camille Monroe Alvarez Y Michaell Moreno Bedoya a mí oficina –Gritó la directora saliendo de la pila de comida.
–¿Qué? ¿Yo qué hice? –pregunté, pues yo no había hecho nada más que correr por mi vida.
–*Claro y humillar a la directora es lo más normal en el mundo, ¿verdad?*
–¡Ahora! –Gritó enojada limpiando un poco su traje. Se levantó avergonzada y caminó hasta la salida de la cafetería.
¡Maldición! Y ¿Ahora quién va a salvarme?
Hice caso omiso, fui al baño, no me limpié la sangre de la nariz, es mí evidencia para que no se haga la víctima esa mujer que se metió donde no la llamaron.
–Están suspendidas por tres semanas –informó algo avergonzada aún la Miss Universo, quise decir miss Elena, la directora. La cara de Michael era un poema pero yo sólo pensaba en que le diría a mis tíos para que no me partan un palo de escoba en la cabeza.
–Gracias, no sabe el favor que me ha hecho, si me matan, créame volveré desde el inframundo a halarle las patas –expresé de manera vulgar y salí en dirección a la cafetería.
Vuelvo a la realidad y me doy cuenta de que ya es hora de irme, no sé qué tanto tiempo le tome a mis tíos esa noticia digerir.
Salimos de la secundaria y había una camioneta, no le presté mucha atención. 'Grave error' pensé una vez que la camioneta empezó a ir detrás de mí.
Caminé dos cuadras y la camioneta me seguía, me metí a una cafetería, pedí un licuado y lo bebí tranquilamente, lo último que queremos es ahogarme antes que me secuestren ¿verdad?
Abandoné el lugar y corrí como alma que lleva el diablo, huí como Christopher Morgan cuando le hablaban de amor.
Miré un árbol cerca, había mucho sol el cual segó un momento mis ojos; subí mis piernas y me balanceé entre ramas, lo trepé hasta la copa y entré a un edificio que estaba a la par.
Creo que Vin Diesel, Tom Cruse y The Rock estarían bastante orgullosos de mí destreza y ganas de vivir.
Tomé una bocada de aire y miré hacia las escaleras de emergencia -estaban subiendo -maldecí unas cuantas veces y cuando ya estaban en una cercanía muy peligrosa subí al terrado.
–¡Para! –ordena un musculoso estilo maleante de Rapunzel, alto, cabello rojizo y mirada penetrante. Miro hacia la calle y la caída es tan larga que ni el trasero de Chris Evans podría salvarme. Sonrío y camino hacia el lado que conecta con la zona verde.
–Espera, niña... –murmura un tipo con pasamontañas, yo lo fulmino y me lanzo, hago un salto de fondo cayendo entre arbustos. El dolor es punzante pero aún así me levanto y corro. Cuando estoy lo suficiente lejos me permito tomar aire, descansar y luego huir. Todo se va a la basura cuando veo una mariposa; empiezo a gritar y correr con cobardía. Me estrellé en una tienda, me atraparon y me subieron por la fuerza a una Kia Sorento 2019 negra. Sí, mamá sabe de vehículos.
–¿Qué quieren de mí? –lloró Brittany en el asiento trasero ¡Paren el mundo! ¿Brittany? Si algo he aprendido es que debes utilizar todos tus recursos para no morir, en mí caso "La psicología"
–Ay si voy a morir pensé que sería con personas que me importen o valgan la pena al menos. La vida es un asco, ¿No? –solté con recelo codeando al hombre que está a mí lado y tiene cara de querer asesinarme.
–Sí –respondió del mismo modo.
–Me aburro, hagamos un test de psicopatía –pedí con un leve puchero sacando mí mochila. Ésta es mí única opción. Si es un psicópata tengo que despedirme de la vida y si no, sólo necesito hacer que se choque esta camioneta.
–No –respondió y en su tono hallé una nota de fastidio. Una de las características de los psicópatas es que le entran a todo ya que son muy juguetones y les gusta probar cosas nuevas.
–¿Me recuerdas en qué momento te pregunté? –reí sarcásticamente, pero por dentro solo me repetía 'no demuestres terror' y saqué todas mis revistas de psicología inversa, test de trastornos y criminología.
–No pienso contestar eso –chilló Brittany entre sollozos y lagrimas. Paciencia, eso me falta, por fin sé cómo mejorar mí vida, compraré la paciencia de alguien porque la mía no alcanza para soportar a esta mujer.
–*Ya nosotras sabemos que no es una psicópata, no entiendo de qué se queja* –repite Zarah, mí conciencia, uno de mis pensamientos.
–Cariño, tú no me interesas. Si de mí se tratase ya estuvieras más que muerta y te mataría con mis propias manos –expongo con un tono bastante tosco que hasta a mí me asombró y mí mirada oscura la asustó. Hasta se podría decir que ante los ojos del mundo la psicópata soy yo gracias a esa oración.
–Ahora, si me permites quiero hacer un test con el nada atractivo delincuente asqueroso aquí presente –finalicé y señalé a un mastodonte fornido quien no dijo ni hizo nada más que rodar los ojos.
–¿Cuál es la primera pregunta, nena? –Interrogó el un poco ¿Asustado?. Sonreí macabramente y pude notar como fruncía un poco el ceño.
–La pregunta es...–Empecé a hablar. Miro por la ventana antes de continuar y puedo divisar algunas calles que conozco de memoria; hay tres lugares a los que llevan, el aeropuerto, las montañas y aunque ambos me dan terror la que me hace temblar es sin duda la funeraria.
–1. ¿Has cometido algún delito? –pregunto inocente y él se encoje de hombros. 'Vamos Cam, demuestra la inocencia que no tienes, así tal vez los conmoverás' me insto.
–Varias veces –responde sin titubear. Vaya no me lo esperaba, que se note el sarcasmo.
–Okay –murmuro y miro por el rabillo de mí ojo, con mirada acusadora. Visualizo a los hombres que me perseguían atrás.
–2. Si quieres algo ¿Estás dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguirlo? –inquiero y creo que es de las preguntas más importantes, si este es el caso entra en la categoría de asesinos en serie, psicópatas y sádicos.
–Sí –contesta relajado y es la respuesta que despierta mis nervios a flor de piel. Gran característica de un psicópata y de los ya mencionados.
–3. ¿Necesita adrenalina para sentir que está viviendo al máximo? –dudo un poco y si, contesta que sí, valí champiñones. "Adiós Cam, feliz día de tu muerte" escucho en mí cabeza sin importar que aún esté viva.
–En desacuerdo –hace una mueca y siento la sangre volver a bombear en mí cuerpo. Cómo dijo conservero, sale el sol de nuevo.
–¿Le importa lo que le pueda pasar a sus conocidos y/o familia consecuente a sus actos? –le cuestiono y mí sonrisa chueca reluce el infierno que lleva con ella y conmigo.
–¿Qué clase de test es ese? –indaga tratando de que olvide que estaba diciendo. ¡Genial! No es un psicópata, los enfermos con el trastorno de psicopatía suelen poner a los demás en otro plano donde ni ellos ni los demás importan.
–Acabamos. No eres un psicópata ¡Felicidades! –Utilizo el sarcasmo como arma de fuego y por más que quiera no demuestro mí felicidad.
–Eso es ridículo –Lloró Brittany e intentó abrir la puerta para tirarse '¿Esta niña no se cansa?' la miré obvia.
–Cállate niña ¿Quieres? –gritó alguien harto del llanto de la chica alias «Quiero que me maten».
–No...–Lloró muy fuerte –No me hagan nada. Todavía no sé qué es una maruchan, no he corrido en un estadio, no he utilizado nunca un arma –al decir lo último el sujeto me miró con una sonrisa que yo le devolví, como dicen mis tíos, si estás en contra de tu voluntad es mejor seguirle la corriente a tu secuestrador.
–Bueno, eso último tal vez nunca vaya a pasar, pero igual, no he vivido nada, soy muy joven y bella para morir –la imité haciendo pose de diva y solté en risas. '¿De dónde salió toda esta confianza?' Hollywood sin duda debería contratarme porque yo soy una gran actriz; estoy muriendo de miedo pero aquí estoy, riendo.
–¡Yo iba a decir eso! –chilla con un destello de rabia combinado con su llanto y me saca la paciencia, de nuevo.
–Eres muy cruel –se ríe un bribón a mí derecha haciendo que alze la ceja.
–En esta realidad, cruel es bueno.
–Tú no cambias, Camille –rió a carcajadas alguien en la parte de adelante. Reconocí esa voz de manera rápida, imposible olvidar al sicario al que contraté hace dos meses para que me matara y no hizo su trabajo.
–¡Cállate Nicolas! ¿¡No ves que me quieren matar!? –gruñí y él se quedó callado. Me tomó unos cuantos segundos reaccionar.
–¡Nicolás! –mencioné y brinqué hasta los asientos delanteros fulminándolo.
–Hola amille, ¿Todo va bien? –pregunta cínicamente con el ceño fruncido. Vuelvo a mirar las calles rápidamente, al parecer de la lista se descarta la funeraria y e cementerio que se encuentra a su lado.
–¡Ah! no más que me secuestraron, a lo mejor me van a matar y pues no alcancé a almorzar. Del resto todo va súper bien; la vida es muy hermosa –asentí encogiendome de hombros y él ríe.
–Cam... –farfulla y me enoja el tono tan tranquilo con el que habla mientras yo casi paso al otro mundo del miedo.
–No me digas "Cam" ¡¿Me vendiste?! ¿Quieres que me maten? –mi voz sonó mucho más potente de lo esperado. Se pone pálido y veo en sus ojos que le dolería bastante si eso pasara. Me adora, la mayoría lo hace.
–¿Qué? ¡No! Tus tíos nos mandaron por ti, pequeña –repone confundido y alarmado por mi pregunta.
–La de tu hijo –susurré cruzando una pierna encima de la otra sintiéndome Miranda Presley.
Pasaron veinte y cinco minutos y llegamos a un aeropuerto. Ni idea de qué hago aquí.
–*A lo mejor y te ponen a bailar la macarena, los aeropuertos se usan para eso* –habla mí subconsciente y sé que es tan sarcástica como yo, me traerá muchos dolores de cabeza.
–Solecito –llama mí tía acercándose y llamando mi atención. La golpearé, juro que lo haría ahora mismo, pero el día es bastante hermoso como para hacerme castigar hasta los diez y ocho.
–¿Que hacemos aquí? –dudo ignorando el hecho de que casi me provocan un infarto, me causaron axfisia al tratar de huir y me hicieron contenerme de llorar durante casi dos horas de camino aquí.
–Vamos a tomar el té –contesta sarcástica y la fulmino con mí más ardiente mirada. No es el momento de imitarme, aún controlo mis impulsos de matarla.
–¿¡Están locos o qué demonios!? –le reprocho y llamo la atención de todas las personas –¿quién en pleno siglo XXI no conoce los mensajes de texto o por lo menos teléfonoss?
–Cálmate –pide y abro los ojos a sobre manera enojada. "Dios es amor, Dios es paciencia, Dios es tranquilidad" me repito, pero no lo soporto ¡Al Diablo, tengo todo el derecho de estar enojada!
–¿¡Qué me calme!? Claro porque que te monten a las malas en una camioneta sin placas, chicos con pasamontañas es lo más normal del mundo –manifiesto y la miro, no demuestra ni una gota de vergüenza.
–Iremos a California, diablo –Sonreí irónicamente arrancando el tiquete de su mano extendida y lamiendo mis dientes al escuchar su para nada agradable apodo.
–*Si lo ves por el lado bueno ya no necesitarás decirle que te suspendieron*
'Eres una mala influencia' reflexiono escuchando los consejos de la supuesta persona que me debe llevar por el camino del bien.
Subimos al avión y tres horas treinta minutos después ya estábamos en San Diego, California.
–Vamos –habla mí tía con cierto nerviosismo, esto me sabe mal. Miro el clima, está tan húmedo que podría acostumbrarme a simplemente en todas las tardes tomar café y leer.
–¿Todo bien? –pregunto desconfiada y ella asintió para irse tras George, él es su mano derecha y nuestro mayordomo y luego volver.
–¿Dónde viviremos? –pregunté con cierto destello en mis ojos. Espero que por lo menos me den espacio propio, hay cosas que debo empezar a planear y no los quiero entrometidos en mis asuntos.
–En una casa –declara obvia. 'Está nerviosa' lo sé, tengo que sacarle información sea como sea.
–Y ¿Tiene puertas y ventanas? –Pregunté siguiendo el juego para que su pulso se relaje, por lo menos hasta que deje de escuchar como late su corazón.
–Sí –responde y reímos, bueno, ella rió con gracia yo solo me dedicaba a analizarla completamente.
Estábamos a punto de llegar a algún lugar que marcaba el GPS hasta que se escucharon disparos; Nicolás sacó un arma de un pequeño compartimiento en la puerta y empezó a disparar ¡Wow! ¡Que sexy!
'¿Qué hago?' me empiezo a poner nerviosa.
–*Escondete, daah* –razona mí subconsciente y no estoy segura de lo siguente que hago.
Estaba en shock, pero no pensaba morir ahí, entonces ¿Qué hice? Corrí sin rumbo alguno. Soy una cobarde. Okay eso no fue lo que pasó.
–¡Cam, toma esa arma! –Gritó mí tío. ¿Este cuándo apareció? Le hice caso, tomé un arma y le dí a alguien en el hombro. No sabía ni qué estaba haciendo y caí al piso pero me volví a levantar, regla de vida.
Un chico de más o menos veinte intenta arrastrarme a un auto y le doy un golpe recto que él me devuelve. Alguien trata de tomarme por la espalda y doblo mí rodilla dando justo en le entrepierna. Si es mujer no sentirá mucho, si es hombre verá el infierno, afortunadamente es mí lugar favorito.
–¡Ah! –grita una voz masculina le doy un gancho al primer tipo y él me lanza al piso de una patada en el estómago.
–No te pases de vivo –advierto una vez que recuperé el aire. Me levantan y un chico de mí edad mas o menos hace contacto visual conmigo. Le doy un Jab, left hook y corro por mí vida.
Narra Teresa.
Mí esposo, nuestros hombres y yo intercambiábamos balas con no sé quiénes exactamente.
–Alto al fuego –Oí que gritaron, los del otro bando bajaron sus armas pero nosotros no. Ellos estarán calmados pero nosotros a la defensiva.
–Corruptos pero no pendejos –la voz de mí hermana se hace presente en mí cabeza. Me atormenta a diario.
–¿No que te habías ido? –pregunto con cierta nostalgia pero sin arrepentimientos, hice lo que tenía que hacer.
–Siempre haré parte de ti –recuerda y la imagen de mi sobrina viene a mi mente -Eran como dos gotas de agua -siempre la veré como el reflejo de mí hermana. Vuelvo a ver al frente cuando me doy cuenta de la situación.
Salió un tipo de unos treinta años más o menos que parece traumado mentalmente.
–¿Quiénes son ustedes y por qué nos atacan? –pregunta George, mí mano derecha.
–Nosotros somos Black Dragons, estoy a cargo de la persona que trajeron en el maletero de un vehículo –explica cargado de rabia y doy por entendido que quién sea que acose a Camille es alguien importante.
–Y nos informaron que había una familia de "Narcotraficantes" en nuestra zona y no puedo permitir eso –continúa con una sonrisa, la cual se borró al recibir dos balazos en la frente, justo en los costados de las cejas. Volteé a ver quién lo hizo pero no fue ninguno de mis hombres, en mí boca se formó una sonrisa de orgullo.
Narra Camille.
Me fui acercando y sólo logré escuchar escuchar –Y nos informaron que había una familia de "Narcotraficantes" en nuestra zona y no puedo permitir eso –Sonrió y lo odié enseguida.
–No somos narcotraficantes –susurré con desdén, mis genes no son tan degenerados como para sólo ser narcotraficantes de quinta.
–*Borra esa sonrisa de sus labios, Camille ¡Dispara!*
Tomé el arma y le disparé en los dos costados de las cejas, no sé ni cómo lo hice. Todos voltearon a mirarme, mí tío sonrió y mí tía me veía orgullosa, me acerqué lo suficiente para poder hablar. Es mí hora de brillar.
–Permitame darle un pase V.I.P al infierno –hago una reverencia y le vuelvo a apuntar a la frente.
–¿Ese era su líder? –pregunto con frialdad a una de las personas del bando que se atrevió a dudar de mi familia.
–S-sí –titubea temerosa. No sé porqué siento que, para mí poca edad, trece años, soy una semi adolescente muy despiadada y controversial.
–Ops, ya no tienen líder –Hago un puchero y me río de la única forma en que sé, macabra, bajo la mirada de montones de personas.
–Irán a prisión –orden mirando a mis tíos –¿Verdad? –Se miraron impactados y sonrieron.
Me alejé y subí a la camioneta, ellos se quedaron hablando pero yo tenía mucho en que pensar.
Tenía que averiguar quién me estaba acosando; a quién le debo un "gracias", un "disculpa" o un, "feliz viaje a la muerte".
Narra teresa
Me dirijo hacia Black Dragons.
–No sé quién sea quién cometió la desfachez de espiar a mí sobrina, y no me importa. Pagará las consecuencias, esa es la ley de la vida.
–Desde hoy responderán ante "Elle" –comenta Eamon, mí esposo y continúa –Mí esposa se encargará de todo, "Elle" es su jefe al mando -Finaliza y asiento.
Luego de hablar sobre como se hará todo y qué pasará si le traicionan a "Elle" nos fuimos a la mansión que era en un barrio de ricos.
Camille querrá arrancarnos la cabeza por traicionarla, pero es lo mejor para nosotros, de hecho, para todos.
Fin Flashback.
Y así es la "historia" de cómo terminé en otro país. Nadie sabe quién soy en realidad, ni de dónde vengo. Eso es lo mejor, para mí, pero por sobretodo para la sociedad.
Aquí en California me llamo Luna Smith Monroe, hija de Sandrith Smith y Marcus Monroe Triller, prima de Maddie Triller Smith y hermana de Emevy Sophie Johnson Monroe.
Hoy es nuestro primer día de clases después del verano, Emevy y yo llegamos a un acuerdo cuando empezamos a estudiar aquí; Nadie sabe que somos hermanas y ya que este año nos graduamos creo que romperé en algún momento esa ley
–¿Qué rayos es eso? –Preguntó "mamá" en español conteniendo una carcajada. Sí, he vestido de forma patética durante todos estos años.
–Pues –reí sin gracia –, es mí ropa, no pienso resaltar por el simple hecho de graduarme, eso no me interesa en lo absoluto y menos este año.
–Si tú lo dices –Asentí y empecé a comer al igual que Emevy quién no había comentado nada en cuanto llegué.
–¡Maddison baja a comer! –gritó.
–¡Ya voy! –Gritó luego bajó y se ve bien, supongo que quiere llamar la atencion en su último semestre junto a nosotras.
–¡Wow Maddison! te ves preciosa –Le sonríe su madre a lo que ella nos miró extrañada esperando que digamos algo pero no, yo no soy así.
–Te ves bien –habla Eme con desinterés y mí sonrisa ladeada no se hizo esperar. No somos de muchas palabras y a ninguna de las dos nos agrada Maddison, parece dulce pero en realidad es una desvergonzada.
–¿En serio? ¿por fin llegó el día en que dejan de odiarme? –inquiere con lágrimas en los ojos, 'Princesa del drama' suspiro resignada a escuchar todo su espectáculo.
–¿Cómo? –cuestioné tomando un pan.
–¡Me hablaste! –chilló feliz y corrió a abrazarme como si no me hubiera visto en años. Supongo que así se sintió porque después de darle la bienvenida a la casa no le dirigí ni por un segundo de nuevo la palabra.
–¡Ey no te pases! –me separé, detesto los abrazos de personas en las que no . Ella me miró confundida y una lágrima rodó por su mejilla.
–¿Qué? ¿qué esperas que diga? ¿"Nena, yo siempre te aceptaré en mí vida, sólo que... No soy muy cariñosa y no sé como expresar mis sentimientos"? ¡eso es muy cliché! –confieso mirándola con ternura fingida, ella alzó una ceja y extendió sus brazos asintiendo.
–*En fin, la hipocresía*
'Shh, nadie más lo sabe' callo a mí conciencia quien últimamente ha estado muy pendiente de las actitudes de Maddison.
–Ridículo –rodé los ojos y no la abracé. Soy una persona difícil, sólo hago las cosas si me nacen, no me gusta que me fuercen.
–No te diré "eres como mí hermana menor, obvio te quiero" Mí única hermana es Emevy –la miré fijamente –¿Entiendes? si te pasa algo a mí no me importa. Estaré aquí para prestarte dinero si necesitas una cirugía para volverte más hermosa, tanto como yo, pero no esperes que me comporte como una lamesuelas, eso no va conmigo ¿capicci? –asintió, sus labios temblaron y sé que fui muy dura con ella pero, en mí defensa en algún momento la verdad de sus intenciones saldrá a la luz.
–Okay ahora, deja de hacer salamerias –rió avergonzada y limpió sus lágrimas para después empezar a comer. Su madre no dijo nada al respecto durante todo el desayuno, ella sabe bien que para mí no es de autoridad, lo dejó de ser hace tiempo. Terminamos de comer listas para ir a prisión, más conocida como la preparatoria.
Me fui en mí mercedes benz cabrio 2018 negro y a mí hermana y a ella las llevó "mamá" en su camioneta vieja para disimular. Yo no tengo porqué renunciar a mí comodidad.
Cuando llegué vi que Maddie estaba con unas chicas y Emevy con su novio, yo sólo seguí mí camino hasta el casillero llevándome burlas como "cerdito" "oink oink" "¿Está temblando? ¡Oh! sólo es Luna" O sea... No me ofenden, hasta me dan risa, porque yo tengo un cerdito en la villa de mí tío.
Suena la campana, lo que significa que, debo ir a clases, para ser más exactos, gimnasia.
Miré mí horario una vez más y maldije otra vez, ¿A quién se le ocurre gimnasia en la primera hora de clase? Me fui a cambiar de ropa por el típico uniforme me veía más hermosa que las Kardashian, pero gorda y con ropa holgada.
–¡Oh miren! el cerdito va hacer deporte. ¡Corre chanchito, corre. –se burló una de las chicas más tontas de la preparatoria, es como la Regina George de cada preparatoria estadounidense en las películas, solo que ella no dice las cosas a las espaldas, eso hay que reconocerlo.
–Ya quisieras tú que tu cerebro esté tan lleno como yo. ¡Oh! espera, eso no va a pasar nunca porque estás tan vacía por dentro que hasta tu "Inteligencia" –hago las comillas con mis manos –se auto digirió entre tanto espacio. Tus neuronas deben tener frío y se deben sentir tan, pero tan solas, qué lastima –respondo y hago un puchero falso.
–¿Y tu cerebro no se digirió? –preguntó trantando de hacerme quedar mal pero todos la miraron confundidos. Yo solo la ignoré y me senté en las gradas del gimnasio a hacer planos, no quiero que se sientan más inútiles de lo que son.
–¡Smith! –exclamó la profesora, levanté la mirada y ella me fulminó. En el clima de hoy podemos ver a muchas personas que esperan que me humille y una profesora con ganas de humillar.
–¿Se cree la reina de Inglaterra? –inquirió sarcásticamente y yo asentí sonriendo.
–De Inglaterra y del mundo, sólo que más joven, más linda y más intelectual –contesté y le guiñé el ojo. Ya no soy una niña, ahora no me dejo intimidar.
–Cincuenta lagartijas –ordena, la miré fijo y ladeé la cabeza, le vendría bien una cirugía.
Me puse a hacerlas muy rápido y cuando iba por la treinta me pusieron algo en la espalda haciéndome peso, pero aún así las hice, los chicos que estaban en practica de fútbol me miraron sorprendidos y yo sonreí demostrando que soy mejor.
~Oye, sé que soy narcisista y no es algo que controlo pero, te estás pasando –le digo a la persona que vive dentro de mí cabeza.
–*Son mediocres y lo sabes.* –responde como la narcisista que es. Sí, esa es Zarah.
–Me sorprende –confiesa. Yo enmarqué una ceja y la asesiné con la mirada, esa cirugía le vendría muy bien.
–*Te dijo que no te creía capaz y ¿No vas a hacer nada? Es una engreida* ignorando a Zarah voy a los vestidores.
Luego de eso las clases siguientes fueron muy tranquilas.
Me acerqué a mí casillero y había un chico mirándolo de cerca, eso es más raro que yo con falda -guiño, guiño -. Le toqué el hombro y enmarqué una ceja.
–¿Es tu casillero? –interroga escaneando me con asco y asiento. No es algo nuevo, estoy lo suficiente acostumbrada como para tolerarlo.
–Busco el 408 ¿Dónde está? –Pregunta borde y con aires de grandioso. Causándole molesta a mí ego.
–*ya me caes mal, cariño*
No di respuesta y me encogí de hombros esperando a que se apartara.
–¿Eres muda? –interrogó en un tono burlón y asentí con fastidio que no disimulé. No sabe nada sobre mí, por lo que deben creer lo que sea que diga.
–Oh, debo irme –informa algo nervioso y rascándose la nuca. Se fue y sonreí cual guasón.
–*Este chico no me cae nada bien*
Terminaron las clases e iba de salida hasta que llegó un e-mail.
"Buenas tardes Sr. o Sra. Soy Francisco. Líder de 'The Wreckers' quisiera planear una cena con el o la líder de 'Black P. Stones' para concordar una alianza"
Y miré los mensajes enviados.
"Buenas tardes, Francisco. Soy 'Queen' Intermediaria de la mafia ya mencionada, nos encantaría hacer una alianza con usted y los suyos, puede enviarme los detalles"
'¿Es una broma?'.
Apagué mi teléfono y conducí dos cuadras dónde me esperan Maddie y Emevy para llevarlas a casa.
–¿Cómo estuvo tu día? –pregunta Maddison con buen humor y no contesto ya que probablemente la trate mal.
–Aceptable y ¿El tuyo? –preguntó Emevy por educación ya que no le interesa en absoluto, todo en ella lo demuestra.
–¿Otra vez te molestaron por ser gorda? –me pregunta burlona a lo que yo rodé los ojos. Una quiere ser buena persona y me salen con la existencia de Maddison.
–De verdad eres fastidosa –contesto.
–¿Ah? Sabes bien que no hablo español. –replicó mirandome con fastidio. Amo hacer eso, la puedo irrespetar de manera sutil y ella ni se entera.
–Vamos, tengo cosas que hacer hoy en la noche –respondí con malicia.
–Adivino ¿Fiesta? –duda y asiento. Esa ha sido mí excusa y la de Emevy para salir de casa todo el tiempo sin que Maddison se entrometiera.
–Aún no entiendo porqué no me dejan unirme a sus fiestas –dice como niña pequeña y con sus palabras llenas de hipocresía.
–No sabemos pero tampoco importa mucho –responde Emev y le sonreí.
Trabajar en la ATAI es demasiado peligroso para todos, mucho más para Maddison que es fácil de manipular y bastante floja.
–¿Qué rábanos fue eso? –gritamos.
–Eme... dime que no acabé de arrollar a alguien, por mí salud mental.
–No te voy a mentir –contestó ella
–¡Demonios! –refunfuñé para abrir las puertas del auto y salir corriendo a ver quién fue víctima del descuido. 'La vida me odia' pensé mientras lo veía.
–¿Estás bien? –preguntó mí prima con angustia impregnada. Mientras que a mí y a Eme nos da igual.
–Si a bien te refieres a que me acabas de atropellar y estoy en el piso, entonces sí, estoy genial –Contestó con sarcasmo, rodé los ojos solo a mí me queda eso.
–¿Me pueden ayudar a levantar? –Preguntó con la cara algo golpeada, por el lado bueno tiene suerte de que soy piadosa y con una sola mirada evité que muriera.
–Claro –lo levantamos –. Discúlpame, veníamos distraídas y estaba en verde –habla la ingenua Maddie y yo asentí sin emoción.
–¡Oh! miren, la castaña muda –Se burló y como toda señorita que soy lo golpeé en sus partes nobles. Maddie habló con él de no sé qué rayos y yo me monté al auto, necesito llegar pronto.
–Tengo hambre –mencioné a Emevy cuando me monté, ella sabe mí obseción con comer.
–¿En serio? ¿Ahora? –pregunta y asiento –El día en que no tengas hambre se acabará el mundo, Camie –se burla y sonrío de lado.
–No sé qué hacer con Maddie –comento y mí hermana mira hacia donde ella está hablando con el chico.
–No hagas nada, sólo oculta lo más que puedas tus poderes e intenta dejar tu narcisismo a un lado. Ella caerá solita –recomienda y la mencionada entra al auto.
Después de esa pequeña charla con mí hermana llegamos a casa, me metí a la cocina y me comí una hamburguesa.
Subí a mi habitación y llamé a mi tío.
–¿Qué? Si son malas noticias te pateo el culo. –responde en un tono amenazador y sé que sí le gustó la película.
–¡Wow! Cada vez me sorprende más, Mayor –reí –¿A qué hora y dónde? –inquirí yendo al grano.
–Ven a mí despacho. Tenemos qué hablar –ordenó y colgó.
Al fin de cabos fui, bajé al sótano pasé al lado del cuarto de armas y miré a todos lados.
–¡Eamon! –grité y nada –¡Papá!–chillé y apareció serio, sé que lo siguiente que salga de su boca no será dulce.
–Camille –murmura y resoplo.
–¿Podemos ir al grano de una vez? –pregunté desinteresada y él sólo asiente.
–En serio Belial ¿A qué hora y dónde? –pregunta Emevy entrando al despacho. Estoy tan segura de que lo hizo a propósito. Ella tiene un poder, huele la tensión entre muchos otros sentimientos abstractos.
–En tres horas, deben vestirse en la agencia. Necesito que salgan ya. Va a ser una entrega a Manuel Valdés; ya se ha hecho esto antes pero me da mala espina y tenemos que darle fin –terminó mirando a la nada y luego se centró en mí.
–Está bien –contestó Emevy para salir.
–¿Cam? –llama mirándome. Más le vale no hacer ningún reclamo porque no estoy lo suficiente alegre el día de hoy como para quedarme callada.
–Cuídala –ordena y sé que habla de Sophie. Ella es novata en la agencia y es su primer misión. Pero estoy segura que si él supiera que ella es mucho más capaz que yo no volvería a encomendarla
en mis manos.
–Aprendí del mejor –sonríe y nos despedimos. Subí lo más rápido posible al cuarto de Teresa para despedirme, nunca se sabe cuando no se volverá.
Narrador Omnisciente.
Están llegando a la bodega del intercambio. Camille empieza a hacer las estrategias para que nada salga mal.
–Presten atención –dice por el radio que lleva cada camioneta –. Hoy se hará una entrega de MDMA y cocaína, ya saben cómo es todo, tengo un mal presentimiento así que van a ver seis hombres en cada lado y van a dejar los vehículos donde les sea fácil volver en caso de una trampa. Los quiero a todos con vida.
–No quiero errores –Finalizó. Bajaron como se planeó y el resto se quedó a lo lejos de la bodega como francotiradores.
–Buenas noches –saluda Manuel y Camille rueda los ojos al escuchar su desagradable voz por el auricular que carga su oído.
–Hola. Bueno, sabes cómo es esto; dame el dinero y te doy las drogas –indica fría cual bloque de hielo la señorita que se hace llamar la reina.
–Sí... claro –señala a unos sujetos y que traen cuatro maletines, los cuales mira con discreción, le dieron instrucciones de cómo debe actuar para fingir ser Queen.
–Rider –murmura y Cam le hace señas a un hombre, para que revise el perímetro mientras ella analiza la situación. 'tres a cada lado y dos atrás. Está bien, será fácil' piensa pero no cuenta con que no será todo como lo ha planeado.
El ya nombrado se acerca temeroso pero ocultando bien sus emociones. Toma los maletines y revisa el dinero de una manera meticulosa pero breve.
–Jefa, tres maletines contienen dinero real, el otro es falso –informa, ella lo mira seria y asiente. Empieza desde aquel momento lo que todos temen, la furia de The Hell.
–Manuel... Nos compras por años, debes proporcionar el resto del dinero y no tendremos inconvenientes –indica juntando la poca calma que no tiene pero sin perder el tono de voz helado, no debe parecer débil. Pero está desesperada en su interior, la verdadera reina del infierno la matará si llega sin su dinero.
Se acerca al líder, se miran fijamente y él pronunció una sola palabra que le quitó por completo la paciencia y esperanza.
–No –segundos después ya tenía una bala al costado de la ceja y otra en el páncreas.
–Magia –susurró Camille mirando su objetivo e hizo manos de jazz. Ella no estaba en la escena, pero los binoculares eran muy útiles, Queen también estaba usándolos.
–Tú –Señaló la falsa reina a quién trajo el dinero –¿Dónde está el resto? –interroga seca y con fastidio. Emevy por su lado tiene una sonrisa gigante.
–No lo sé –enmarcaron una ceja ambas mujeres decidiendo en donde disparar, la sustituta de Queen y por supuesto, Camille –. Déjame decirte que cayeron en una trampa –avisa con cinismo. Por el rabillo de los ojos de todos los soldados se ven a más de veinte hombres y mujeres.
–¿Qué? ¿Mujeres? No quiero matarlas –pronuncia la líder de Black P. Stone mirándolas porque no se mete con mujeres, ni niños.
–Pero ella lo hará igual –susurra Camille rodando los ojos y todos sus acompañantes se ponen en posición de revuelca.
–No, déjense decir que han estipulado el día de su muerte –Respondió mientras sonreía.
Balas, balas y más balas. Sólo eso se ve a la distancia, es un reparto de tiros, arriba, abajo, izquierda, derecha.
Toman del cuello a la General, Camille y la sientan en aquella superficie fría de cemento.
–Pide piedad –le exige un sujeto.
–Aunque las nubes eclipsen el sol, el sol no se atemoriza, aunque el viento mueva las montañas, ellas no se atemorizan y yo mucho menos –responde Camille con ese carácter airoso que la caracteriza y con una sonrisa ladeada.
–¿Últimas palabras? –regunta de mala gana, puesto el tipo quería que su más grande oponente le pidiera piedad para de cruel manera negarla.
–Bienvenido al infierno –pronuncia Queen mientras le dispara al costado de ambas cejas, alguien gritó retirada y sólo tres hombres lograron escapar. Esa sin duda fue una noche sangrienta.
–No puedo permitir eso –susurra la General al mando de la misión con desdén y fastidio.
–¡Atrapenlos! –ordena y los chicos son capturados, pues a la reina del infierno, nada le es negado.
Narra Camille.
Luego de eso llevé a los tres hombres que trataron de escapar a un cementerio mientras que mí equipo arrestaba a los sobrevivientes del tiroteo. Ahora me encuentro apuntándoles a la cabeza y ellos con el corazón en la garganta.
–Cuéntame tu historia –Señalé a un moreno alto, muy guapo a pesar del labio partido y la sangre en su rostro, él sin pensarlo habla.
–Tengo una hermana menor, este año terminará la secundaria, en las preparatorias públicas no quedan puestos. No le podría pagar una privada ni aunque quisiera, necesitaba el dinero; quiero que ella sí sea alguien en la vida –confiesa mirándome a los ojos, luciendo arrepentido, con un brillo inigualable y asiento.
–Ahora tú, superman –ordené a la copia del hombre de acero, ojos claros, tez blanca, alto, cuerpo trabajado. Los criminales hoy en día me hacen el día al arrestarlos.
–Tengo novia, está embarazada, nueve meses. Ambos somos pobres, no la puedo mantener, no estamos en buena posición económica y un hijo... No quiero que venga al mundo en malas condiciones –responde, me mira y agacha la cabeza.
–*El cliché es tan mediocre como las personas que lo cuentan* –habla Zarah en mí cabeza, no sé qué tan raro sea nombrar a tu conciencia, pero en mí caso es extremadamente normal pues ella fue quién se presentó de tal manera. 'Demasiado quemado, sí.' concuerdo con el pensamiento.
–¿Tienes pruebas? –cuestiono y asiente, me tiende su billetera y la abro, tiene fotos con una chica, muy hermosa, joven, un vientre abultado. Yo la conozco. Paso saliva y devuelvo su pertenencia.
–Sigues –señalo a un chico. Se me hace conocido de algún lugar, tiene ojos aztel, pelo levemente rizado, tez bronceada y alto. Momentos después lo reconozco, pero él no a mí ya que cuando me vió llevaba tanto maquillaje para que nadie me reconociera que dudo que me conozca así.
–Necesito dinero para pagar la preparatoria y luego la universidad. Salí hace dos meses de un orfanato y por más que busqué, no me dieron trabajo, no tengo muchos estudios y a duras penas papeles –contesta y ste no hace nada más que mirarme a los ojos.
–Ay sí ajá. Deja de mirarme o te meto un tiro –amenazo mirándolo y apunto a su costado arriba de la ceja. Odio que miren a través de mí alma tan profundamente.
–Trabajarán para mí en el ejército; yo voy a tramitar todo –los miro –. A ti –señalo al hombre de acero –, te conseguiré donde vivir con tu ¿novia? –dudo y afirma –Tú –señalo a el moreno –, tu hermana estará en la secundaria de mí universidad, yo la pagaré. Y tú, risitos, te pagaré un 5% más de lo que te pagaban ellos. Los veo a todos mañana; conseguiré sus direcciones así que más les vale estar aquí. Puntuales, diez de la mañana –ellos me miran con adoración y Mc'rizos asiente.
–No me miren como si fuera su heroína porque no me conocen y no saben cuán mala puedo llegar a se. –comento y camino hacia mí vehículo.
–Trae a tu novia –impongo en un grito señalando a superman y me marcho de ese lugar para ver si mis hombres están enteros, me aseguro de que así sea y me voy a casa.
Llego a casa, apago las alarmas, me tiro a brazos del amor de mí vida, Morfeo, el dios del sueño.
Me levanté al día siguiente gracias a la voz de una flor de colores en mí despertador cantando "vive sin drogas". Soy latina de corazón y por más estadounidense que me crea no dejo las canciones en mí idioma natal a un lado.
Admiro a todo aquel que se levanta, se baña y desayuna en una hora, yo necesito por lo menos cuarenta minutos para saber quién soy, dónde estoy y pensar en Ades, siempre fue mí personaje favorito.
Con toda la pereza del mundo me meto a la tina y me sumerjo en el agua, quince minutos después me visto, opté por una camisa pegada de mangas y espalda descubierta con algunas tiras cruzadas, un jean tiro alto y una cola, poco maquillaje porque soy natural.
Bajo a la cocina, tomo dos sartenes y subo corriendo al cuarto de Emevy,
armo un concierto chocando las sartenes una contra la otra hasta que desde sus sueños vuelve a California.
–¡Hola California! –Grito estilo JLo en el concierto que tuvo en Miami.
–En el nombre de lucifer, el espíritu santo y mí paz mental ¡dejame dormir! –Murmura o grita con voz ronca, que asustaría a cualquiera que no la conozca, pero no a mí.
–Buenos días criaturita del demonio –hablo con una gran sonrisa como sólo yo las sé fingir.
–A ver Luna, tienes cinco segundos para correr si no quieres que saque a la perra que hay en mí. –advierte
–A mí me van a matar a mis 21 años torciendo mí cuello, no de miedo –le grito al oído y salta de la cama aturdida.
–Levántate que me vas a acompañar a la firma de un tratado para que haya paz entre mi compañía y la de un tarado. Haremos un orfanat. –sentencié, y como si del diablo se tratara, se paró del piso y sonrió igual que las furias cuando logran acabar con su oponente.
–¿A qué hora? –duda empezando a correr por toda la habitación buscando ropa qué ponerse.
–Déjame ver –miro mí reloj imaginario –a las ¡ahora! a.m. gracias –salgo de su habitación y voy por mis cosas. Maddie baja luciendo ropa reveladora y la miro si interés alguno.
–Estoy lista –anuncia con una pequeña y cínica sonrisa, mientras Emevy baja por las escaleras mostrandome su más fría mirada. La miré y alzé la ceja.
–¿A dónde crees que iremos Madisson? –pregunté seria. No pienso cargar con ella.
–Vamos a contratar personal de seguridad ¿No? –cuestiona y ruedo los ojos. Eso de tratarla bien no se me va a dar nada bien.
–Sólo para que conocer, Maddison –le resto importancia –. Emevy y yo iremos a inaugurar un negocio importante luego –avanso hacia Eme, la tomo del antebrazo y Maddie sube hecha una ira.
Emevy sonrió y miré su ropa.
–Preciosa. Vámonos, hay mucho camino que recorrer pequeña hija de Lucifer.
Llegamos al cementerio en donde me espera un hombre de acero sudado, un mastodonte feliz, un risitos de oro aburrido y sus acompañantes.
–Buenas tardes –saludé sabiendo que llegué veinte minutos tarde. Eso es lo mío, llegar temprano a lo que me conviene.
–Señorita se ve genial –corresponde el hombre de acero y su novia rodó los ojos cuando notó mí presencia.
–¿Presentaciones? –preguntó Eme y con mí mejor sonrisa asentí. Ambas somos expertas en mentir, estafar y actuar.
–Soy Andrew Benedit tengo 23, ella es mí hermana menor, Britney. –se presentó el mastodonte y a una pre adolescente preciosa.
–¿Qué edad tienes? –inquirí con mí tono menos frío posible, esto de ser menos distante no se me está dando bien.
–Catorce y ¿tú? –pregunta dulsona, es simplemente adorable.
–diez y siete años y en casi un mes diez y ocho –respondí y seguí interrogando a pesar de saber ya cada detalle de sus vidas.
–Soy Jason Kunnis tengo veinte y siete y ella es mí novia, Grace Stossel de veinte –habla señalando a la hermosa mujer de las fotos y les sonrío.
–Y dime Jason ¿Vinieron volando? –cuestioné mientras le daba un pequeño apretón a la mano de Grace.
–¡No soy superman! –Exclama riendo.
–Ya lo veremos. –susurro con misterio, entrecierro mis ojos y sigo con las entrevistas.
–Soy Liam... Liam Dawson, Tengo diez y ocho –responde seco, mí hermana lo mira, se me acerca y susurra.
–¿este no es el chico al cual atropellaste ayer? –susurra y asiento, es observadora.
–¡Oh! claro –contesté, me acerqué y le platiqué sobre cómo puede salir adelante sin trabajar para una narcotraficante, sicaria, criminal.
Luego de hablar de sus vidas y cosas que se me vinieran a la mente descubrí muchos datos interesantes.
–Okay, entonces, ¿Estás de acuerdo en que Britney viva en nuestra casa, mastodonte? –dudé un poco, son totalmente desconocidos en este momento por más que sepa toda su información, pero creo que teniendo a su familia cerca no corro mucho peligro.
–Sí, ella estará más segura que en nuestra casa –asentí fingiendo agrado.
–Jason, Grace vivirá en mi casa también, así podrás ejercer tu labor y ella seguirá segura –Impongo y sonrío, una sonrisa real. Él la mira con amor y asiente.
–Risitos de oro, ¿dónde vives? –él se quedó callado meditando –¡Habla mortal! –chillé. No sé si ellos lo notaron, pero, no tengo paciencia.
–Yo no tengo un hogar –farfulla cabizbajo y yo sólo rodé los ojos. No tiene que hacer tanto drama.
–No me hagas un show florecita –reproché alzando mis brazos –. Arreglaré eso después.
–Ahora, vámonos los que nos vamos y fuimonos que nos cogió el agua. –Rieron, los chicos tomaron su rumbo y nosotras el nuestro. Es hora de fingir ser otra persona.
–Las dejaré en mí casa, yo debo volver a irme, pero estoy segura de que no se aburrirán –aviso cuando faltan dos calles para llegar y asienten.
–El segundo piso está prohibido para todo público, sólo yo me encuentro allí. Estarán en el tercero, junto a Emevy y Maddison –informo y Grace me mira de una manera muy inadecuada al bajar del carro.
–¿Algo que quieras decir Annabeth? –pregunto y la miro fijamente con el ceño fruncido. Ese es su verdadero nombre.
–Nada, Camille –responde ella y me abraza fuertemente «¿Cómo sabes? ¿Me extrañaste? Llámame Grace» Sus pensamientos aparecen en mí mente, es parte de ser telépata y poder leer mentes. Me río y me separo del abrazo.
–Yo lo sé todo, cariño –le guiño el ojo y la llevo al segundo piso junto conmigo, mientras Emevy se encarga de llevarse a Britney a su próxima habitación. Saco unas cajas y se las entrego.
–Es ropa, sé que en dos meses darás a luz y creo que te servirá bastante –le digo y me rasco el cuello con vergüenza –. Ayer cuando Jason dijo que estabas embarazada mandé a que te consiguieran ciertas cosas para tu bebé –agrego y veo sus ojos cristalizados.
–Te extrañé demasiado –llora y me abraza con mucha más fuerza –¡No tenías por qué irte y dejarme! –solloza y siento un nudo en la garganta –Camille –me llama y la miro «prometeme que jamás te irás» leo su mente, los recuerdos me asfixian y mis ojos gotean.
–Te prometo que a dónde vaya te llevaré conmigo, no importa qué –prometo y extiendo mí meñique.
–*¡cruzaste los dedos! Algo te tramas, mujer* –chilla Zarah en mí cerebro y es como un zumbido agobiante.
–Eso espero –me fulmina y junta nuestros meñiques como en los viejos tiempos.
–Bueno, me tengo que ir –informo parándome de la cama y ella me da una mirada cargada de insatisfacción. La llevo a su habitación que obviamente ya tenía arreglada.
–¿Eres bruja? ¿Cómo sabías que iba a ser niña? –se ríe y la miro obvia. Soy vidente, soy telépata, soy el diablo.
–Me largo, tengo que cerrar un gran negocio, la empleada de limpieza se llama Nancy, la cocinera se llama Amelie y el mayordomo se llama Bobbie. Tratalos bien o tendremos problemas –me despido y salgo de su habitación a la mía.
Me cambio y hago unas cuántas llamadas para avisar que voy en camino hacia la empresa y me aseguro de que esté el representante compañía con la que haré la alianza. Me pongo un vestido elegante que grita "Autoridad y sexy" no me decidía entre uno azul rey y uno color bronce brillante por ende me pondré uno en la cena de la inauguración de mí nuevo restaurante y el otro para cerrar el contrato con Addré. Cuando me empiezo a poner el vestido azul sin mangas y tiras cruzadas me entra una llamada.
–Buenas tardes ¿en qué puedo servirle? –contesto con amabilidad y un tono de voz apacible y es como si mí mamá real -la que tenía en Colombia -me estuviera mirando porque contesté muy formal.
–Buenas tardes, señorita Monroe. Hablo del banco "Monte blanco" para confirmar las transacciones a su cuenta de Eileen Cole –habla con la canción de fondo que se supone que debe dar tranquilidad y a mí sólo me pone de mal genio.
–Sí... Claro, no sé de qué habla, adiós –cuelgo para terminar de ponerme mí precioso vestido azul.
–Emevy –grito y la veo llegar con un outfit de luto. Jean y chaqueta de cuero negro al igual que la camisa.
–Estás muy elegante –me sonríe y me miro al espejo, los vestidos no son típicos en nosotras pero nos gustan. Ya casi llegamos a mí empresa, ya se ve desde lejos y ella la mira de arriba abajo como lo ha hecho desde que la inauguré.
–Qué orgullo –murmura y sonrío.
–Thanks –respondo meneo las cejas, chasqueo la lengua y me mira con ternura –¿Sabes cómo encargarte, verdad? –interrogo ya que dejaré mí compañía en sus manos en unas semanas.
–Claro que sí, sólo serán unos días –habla relajada y asiento 'sí, claro' pienso. Llegamos a la empresa y veo a muchas personas caminando de un lado a otro y me molesto en ese momento.
–Lizzye –llamo a mí secretaria –¿Qué pasa? –interrogo cuando se queda estática mirando fijamente el escritorio.
–Addré Stephen llegó hace veinte minutos y quiere acabar con el acuerdo debido a su demora, señorita –contesta y me mira conn súplica.
–¿Por qué no llamaste? –cuestiono calmada y ella suspira derrotada. No haré una tormenta en un desierto.
–El señor Monnet quiere despedirla en cuanto llegue a su oficina y creí que si se tardaba él lo olvidaría –informa y me saca una sonrisa. 'Con que despedirme'
–Anunciame –ordeno y camino junto a Emevy por un largo pasillo –. Entrarás si sientes que las cosas se ponen tensas –le pido y entro. Emevy puede sentir todo, escuchar hasta el aire y las sensaciones.
–Buenas tardes, caballeros –saludo y paso de largo la mano de Monnet y Stephen –. Ya me informaron de su falta de profesionalismo Sr. Addré y créanme cuando les digo que, no estoy nada contenta con ello, sin embargo, puede irse –pauso y volteo a ver a castaño casi rubio que está en shok –a chingar a su madre.
–¿Cómo? –pregunta anonadado en cuanto a mí vocabulario y me encojo de hombros. Soy impredecible.
–Pues no sé, es usted quien la va a r, no yo –contesto y doy vuelta a la mesa –. En cuanto a la alianza esté seguro que no sucederá y yo sola emprenderé con la Fundación para niños sin hogar –le resto importancia.
–No puede hacer eso, no está capacitada; es una simple adolescente –Se mofa, el tono cargado de arrogancia y su sonrisa burlona me sacan de quicio.
–Tú sólo eres un peón, no te equivoques –dejo claro y abre sus ojos –. La alianza se tenía planeada para que tu compañía no cayera en desgracia, pero el desgraciado es usted –continúo y él abre su boca para objetar pero se calla –. Además si vas a tratar de rebajar a alguien asegúrate que esa persona no sea mejor que tú en absolutamente todo –agrego y su cara de molestia me hace sonreír.
–Y tú, Carlo Monnet, no sé quién te crees para ir diciendo que me despedirás. Aclárame eso por favor –ordeno y lo veo ponerse rojo.
–Soy vicepresidente de finanzas –aclara y me río ocasionando que los inversionistad me miren extrañados por mí actitud y extraño comportamiento.
–Yo soy la presidenta, si no lo recuerdas. Como ya lo saben, soy un amor de persona pero, no me llaman "Diablo" "Infierno" o "Tiburón" por nada; soy dulce pero suelto sal, ácido y gas venenoso. Les pido que se ubiquen si no les es mucha molestia hacer sus trabajos –Ruedo los ojos consternada.
–¿A qué está tratando de llegar? –interrogan y arrugo la nariz. Apoyo mis manos en la cabeza de la mesa.
–A nada. Quién se quiera marchar bien pueda y se va, hay una puerta de dos metros en la entrada. Trabajar conmigo es algo serio y ustedes incompetentes, sólo me restan potencial –hablo seria y veo a Monnet levantarse.
–Dejaré mí carta de renuncia más tarde –avisa y sé que espera que lo detenga pero, mendigar no es lo mío y tampoco lo de él.
–Por la sombra que el sol quema –lo despido y se marcha indignado. Soy admirada y odiada por ser una mujer sin filtros y si de igual manera pude llegar a dónde estoy espero no me quieran cambiar.
–¿Alguien más que tenga los cojones de elefante y me quiera pasar por encima? –inquiero y el silencio en la sala es tajante.
Firmamos los papeles en silencio, no estaban incómodos, estaban avergonzados de que una mujer pudiera más que ellos, pero a pesar de eso se coloraron un poco.
–Nos vemos en la cena –anuncio y salgo como la mujer empoderada que creo ser. Emevy choca mí mano cuando caminamos como modelos.
–Lizzye te veo en la cena –aviso y veo un brillo en sus ojos –, antes de que lo preguntes, sí, sí te estoy invitando y no como empleada. Lleva a alguien y ponte guapa ¡adiós! –anticipo y me voy por donde vine.
–¿Vamos a casa o? –pregunta Eme que está manejando mientras texteo en mí teléfono.
–Pues sí, mommy tiene un vestido distinto para la cena; vamos a almorzar con la chicas –indico y ella asiente convencida.
Llegamos a casa y lo primero que veo al entrar es a Bobby bailando como robot en una competencia con Grace y Nancy. Grace lo deja todo demostrando que aún embarazada es una diva y Bob no se queda atrás.
–¿Qué creen qué están haciendo? –Bramo y paran de golpe, entre cierro los ojos y veo a mis empleados ponerse pálidos –Se hace así –aclaro y bailo como una verdadera máquina.
–Por poco y caigo –balbucea Bobby y me río un poco –. Si me disculpan, me retiro, señoritas –anuncia y se retira. Ahora que lo noto, mis empleados me tienen terror.
–Vamos a comer –invito y Grace camina a mí lado, Emevy se pierde y yo voy a la habitación de Britney.
–¿Te gusta estudiar? –escucho que pregunta Maddison y la veo asentir por una pequeña abertura de la puerta.
–¿Qué quieres estudiar? –sigue preguntando y sonrío al ver la emoción en el rostro de la adolescente.
–Derecho –atiende con una mirada llena de ilusión y Maddie rueda los ojos.
–Ya sé que quieres pasar derecho, pero ¿Qué quieres estudiar? –plantea y me abstengo de golpear mi frente.
–Es una rama judicial –anuncia y ríe un poco –. Mis profesores en mí antiguo colegio me dijieron que era una prodigio y que me parecía a Cameron Moretti o algo así, ya que se graduó de secundaria a los catorce y junto a su mejor amiga estudiaron dos carreras con sólo quince años –cuenta con ilusión –, son una leyenda.
–No me digas –contesta Maddie y rueda los ojos –Creo que Luna la ha de conocer –difunde y la morena la mira asombrada.
–¿Escuché que me nombraron? –pregunto entrando como si fuera mí casa, y es irónico porque sí lo es –Maddie ve a cambiarte iremos a comer –le ordeno y se va sin refutar.
–Oye Britney escuché que quieres estudiar derecho ¿es cierto? –indago y me mira con una sonrisa.
–Sí y soy muy inteligente, pero en mí otro colegio no tenía la oportunidad que tú me estás dando –dice y no contiene las ganas de abrazarme –. Muchas gracias Cam –agradece y se sorprende cuando me río.
–Disculpa, me confundí –enmienda rápidamente y yo me río con más ganas –¿o tal vez no?
–Eres brillante. –ignoro su rostro de perplejidad con una pequeña sonrisa maliciosa en mí rostro.
–Estoy apunto de graduarme –informa y arqueo mis cejas –. Mí maestra dice que si sigo así ganaré una buena beca.
–Rompiste la leyenda ¿eh? –la codeo y sonríe –Yo misma me encargaré de tus estudios, tengo una gran amiga que da clases en la mejor universidad de Estados unidos. Por ahora ponte bonita y vamos a comer –pido y salgo de su cuarto.
Han pasado seis horas desde ese entonces y ya estoy lista para la cena en la inauguración del nuevo Restaurant "Cofinement" a mí nombre.
–¿Estás lista? –pregunta mí amigo quien será el que me acompañe –Lleva tus cuchillos –se ríe y le muestro mis piernas –, oye no hablaba en serio.
–Yo sí, tengo un muy mal presentimiento –respondo y él se pone a la defensiva. Sabe que soy vidente, sólo mí hermana, otros amigos y él lo saben.
–¿Te irás? –me interroga y yo ruedo los ojos –Apuesto a que irás a verlo a él, pobre de tu amiga –comenta y lo fulmino.
–¿Celoso, Potter? –le contesto con un comentario que vi en un libro virtual en una ocasión –Si te enamoraste no es mí problema, él es sólo mío y yo soy suya –aclaro caminando hacia él. Me ve con una mirada y una sonrisa que me enervan.
–¡Fake!–decimos al mismo tiempo –, pero sí me molesta un poco –confiesa –, atraparon a la gran hija del diablo –farfulla y ruedo los ojos.
–Yo soy el diablo, princesita –dejo claro y salimos al garaje –. Ya no quiero ir, tendré que comportarme como una chica decente –me quejo.
–Estarás bien, además tú eres la jefa, tú mandas y que no te importe lo demás –responde y sonrío.
–Tienes razón, Samuel –digo y me mira como siempre lo hace, con ternura y amor.
Llegamos al Restaurant y me reciben con halagos y agradecimientos.
–Camille Monroe –me nombra una señora y la miro –¡Qué lugar tan ostentoso, me encanta, es muy tú! –halaga y sonrío de boca cerrada con cejas arqueadas.
–y ¿Cómo soy yo, según tú? –cuestiono juguetona y se pone algo pálida –vamos, dime que no comprendo –pido y ella mira a sus lados.
–Muy reservada y cerrada –habla sin pelos en la lengua captando los ojos de las cámaras de los paparatzzis –, la verdad me parece que le faltó empeño a las decoraciones y es muy poco ortodoxa la forma de atender –responde y sonrío.
–¡Oh! Carmelia, gracias por tus lindos cumplidos, nunca me habían dicho nada tan hermoso –le agradezco dejándola confundida –. Me parece muy dulce de tu parte que te tomes la molestia de apartar una reserva en mí restaurante por toda la próxima semana, sin duda dejas claro que te desagrada lo ortodoxo –determino y me mira con indignación –. Nos vemos adentro, linda –me despido.
Cuando entramos a la recepción mí acompañante me dice que soy una víbora pero pienso que ella fue muy hipócrita y desvergonzada.
–Señorita Monroe ¿se quedará a comer o sólo dará la bienvenida? –me pregunta Lizzye y ruedo los ojos.
–*Si me pagaran por cada que ruedas los ojos ya seríamos dueñas de Colombia* –se mofa la conciencia.
–Señorita Mendoza, usted es una invitada más. Vaya a atragantarse con comida que, yo misma me encargaré de lo demás –ordeno y se ríe, le hace señas a un tipo para que venga y se ríe a carcajadas.
–El mundo es muy pequeño –comento divertida alzando una ceja –. Tú saliendo con la mejor administradora de datos que conozco.
–¡Jefa! –exclama Andy abrazándome dejando a Liz extrañada pero me separo rápidamente, lo conocí ayer –Cuando Eli me dijo que tenía a una jefa dulce no creí que se refería a ti, eres el peor ejemplo que pudo haber dado –comenta y se gana un golpe por parte de su novia.
–Disculpe, jefa –se disculpa ella avergonzada, él y yo nos miramos para él romper en carcajadas –. No entendí.
–Digamos que al igual que tú, trabaja para mí –explico y me encojo de hombros, me mira dolido.
–Uy que falta de respeto, Luna –dice y me abraza nuevamente y me separo de nuevo –. Dile que soy tu amigo –susurra pero ella lo escuchó. Levanto las manos.
–Es mí amigo –digo y todos reímos, al parecer doy una muy buena actriz –. Bueno chikibaby's disfruten la cena y a ambos los veo luego –me despido y Sam me toma del brazo.
Luego de muchos cumplidos invitaciones y ofertas que no acepté escucho un grito ahogado.
–¡No me haga nada! –suplica alguien, nadie se da cuenta y voy hacia donde viene la súplica.
–¿Dónde está la dueña? –interroga un hombre con pasamontañas y una arma –¡Habla! –golpea a la cocinera. Deslizo mí cuchillo numero seis clase B por mi pierna y me acerco a su cuello. Soy más pequeña pero todo se puede hoy en día.
–¿Te invito a un café? –pregunto y lo pongo en su cuello y exhalo –Hace frío ¿no crees? –murmuro y se tensa.
–Camille, un placer presenciar tu muerte –parlotea y suelto una risa juguetona. Intenta darme un golpe con la cabeza, me voy hacia atrás por la gravedad y con mí codo halo su cuello le doy una vuelta y le clavo mí bebé en la garganta.
–No lo presenciarás si no estás vivo –ruedo los ojos y lo entierro en su pene –, que falta de profesionalismo –reprocho y doy una vuelta estrella al sentir una metralleta cargarse.
–Ya rindete tiburoncito. Ni siquiera haces una buena tarea –exijen en tinieblas. Hago flic flac evitando balas y me escondo tras un contenedor de basura. Se va acercando y sonrío para mis adentros. Saco otro cuchillo y mientras doy una vuelta estrella con una mano con la otra lo clavo en su ojo.
–A mí me la suda y tú te la soplas –contesto y veo a mí amado parar el auto con la puerta abierta justo en el estacionamiento. Me tiro desde la parte de afuera del restaurante y caigo al estacionamiento, corro, saco un arma y disparo a mis alrededores, dando en el blanco; tomo con mí otra mano un bote de gasolina y lo riego al rededor de un auto blindado. Doy disparos a todas partes y veo algo explotar en el auto, mí señal para correr.
–¡Te acabaré! –amenaza un tipo saliendo de lo que era la camioneta antes de estar en llamas.
–Invitame primero a un café –le grito, salto y me tiro al asiento trasero haciendo que mis pies queden colgando; Sam da una vuelta velozmente y aprovecho para entrar al auto por completo.
–No sé, pero eso fue genial –argumento de la nada y el castaño se ríe –. Soy una Angelina Jolie barata –chillo con emoción.
–Ay claro que no –refuta y lo fulmino –. Ella es una diosa y tú pues... Eres el diablo –dice y me río.
–Hablando de diablos, ¿Qué se sabe de la suplente de "The Queen of Hell"? –pregunto y suspira.
–La mataron por lo cual significa que ella desaparecerá al igual que tú –explica y hecho mi cabeza para atrás.
–Iré a L.A –informo y me saco los cuchillos –, tengo a algunas personas a las cuales visitar. Nos veremos luego de eso.
–No lo ilusiones más –me reprocha –. Está enamorado de ti y tú sólo quieres jugar con él –reclama y lo miro exasperada.
–Oh no –abre la boca –¡Te enamoraste! El gran y majestuoso Diablo se ha enamorado –chilla y sonrío con ironía.
–Llevame a mí casa, Wilson –ordeno y nadie dice nada más de camino a casa.