Me llamo Annie, tengo dieciséis años y estudio en la preparatoria Sweet Armonis. Hace poco mi familia y yo nos mudamos a un pueblito costero por una oferta laboral a mis padres. Ellos son ingenieros navales y fueron contratados por la empresa pesquera que, por lo que escuché, el día que se vaya a la quiebra el pueblo caerá junto con ella.
Así fue como me matriculé en la nueva preparatoria.
El día había comenzado, la alarma de mi celular sonó advirtiéndome que era hora de levantarse para asistir a mi nuevo instituto; mientras mi Nokia vibraba y emitía sonidos de campanas de alerta en mi mano, me desperecé en mi cama, tratando de que la sangre vuelva a fluir por mis extremidades. Me senté en el borde y mi cabellera de rizos castaños se expandió por todos lados, protestando por levantarse temprano. Me froté un ojo y salí de mi cama para ir al baño.
Me arreglé y decidí que ropa usaría en mi primer día en la "prepa" nueva. Luego de tirar todo el ropero abajo me decidí por una falda tableada negra con una hermosa camiseta rosa y ballerinas blancas.
Al bajar a desayunar me di cuenta de que mis padres aún no se habían levantado. Ellos trabajaban hasta tarde en la noche así que decidí no despertarlos y salir para el instituto antes que se haga más tarde. No quedaba muy lejos de casa y podía ir caminando sin problemas.
Pude apreciar con más detalle lo pintoresco del pueblito, una hermosa fachada colonial decoraba el frente de las casas de la zona, excepto la mía, que tenía una fachada más moderna que el resto y desentonaba con la armonía colonial del lugar. Era un lugar muy tranquilo, con una bonita playa para pasar las tardes y cazar alguno que otro atardecer, para llegar a ese lugar había que subir unas dunas dignas de la mitología egipcia. Había un sector comercial con tiendas locales, un pequeño mall y sólo había un McDonald's. Cuando uno piensa que tenían en la cabeza mis padres para aceptar un puesto de trabajo en la única empresa importante que existía automáticamente la respuesta es: El salario debe ser muy pero muy bueno.
En veinte minutos ya estaba en la puerta de la preparatoria Sweet Armonis, era un edificio moderno con muchas aulas y una hermosa arboleda.
Observé a los que iban a ser mis compañeros de ahora en más, los grupos estaban bien marcados: porristas, artistas, rebeldes sin causa, plásticas, estudiosos, nerds y gente común y corriente.
Finalmente tomé aire y entré con el pie derecho para comenzar con buena suerte esta nueva etapa. Una vez dentro saqué el papel que la directora le había entregado a mis padres al momento de la inscripción: Debía ir al salón de delegados para recibir mi orientación, mi Lista de Libros, mapa, horario y combinación de la taquilla. Pero no sabía ni donde está el salón de delegados. Iba a tener que preguntarle a alguien...
Intenté acercarme a unas chicas muy animadas que hablaban de los planes del fin de semana, pero antes de abrir la boca se fueron de allí. Vi otro grupo de muchachos muy guapos, pero nuevamente se fueron hacia otro lado. Maldición, ¿qué acaso me apesta la boca? Finalmente encontré un chico rubio, alto y guapo que estaba anotando unas cosas en su cuaderno.
-Disculpa -susurré al acercarme a él, me miró con sus hermosos ojos color miel mientras sonreía, esperando que continúe-. Es... Estoy buscando el salón de delegados... Soy nueva y necesito encontrar a Nich... Nicholas.
-Soy yo -respondió con una sonrisa-. Eres la chica nueva, ¿verdad? Annie.
"¡Sabe mi nombre!", pensé mientras un rubor cubría mi cara.
-Ven conmigo, el salón de delegados está cerca -me indicó el camino, sólo un par de puertas más adelante y un cartel de chapa pegado a la pared indicaba el salón de delegados.
Nicholas abrió la puerta y me dejó pasar primero, había muchas sillas formando un círculo, unos escritorios, un dispenser de agua, un armario y un Librero lleno de biblioratos y libros, seguramente administrativos. Me ofreció una silla y me senté con cuidado de no arrugar mi falda, dejé mi cartera en el piso y observé como buscaba en el armario; finalmente, sacó un sobre de papel color marrón con mi nombre escrito en él.
-Bien, estas son tus cosas -dijo mientras me entregaba el sobre, yo lo abrí con cuidado y dentro encontré lo que me hacía falta-: Mapa del Instituto, tu horario, combinación de tu taquilla y ubicación, lista de libros y reglamento de la preparatoria.
-Muchas gracias, Nicholas -le dije mientras sonreía.
-Ven, te acompañaré a tu taquilla y luego te mostraré el salón de clases donde tienes la primer asignatura: Lengua y Literatura -dijo mientras me tendía la mano para que me levante.
Yo dudé al principio si tomarla o no pero luego me animé a aceptarla, su piel era cálida y suave. Salimos del salón de delegados y me acompañó hasta mi taquilla, allí dejé mis cosas excepto mi cuaderno y cartuchera; luego me acompañó hasta el salón de clases.
-Bien, eso es todo por hoy -dijo Nicholas sonriendo-, te veré en unos minutos, Annie. Somos compañeros de aula.
-¡Genial! -dije sonriéndole-. Te veré luego.
-Mientras explora un poco el instituto, ¡hasta luego! -se despidió con la mano y yo me quedé allí soñando despierta con esos hermosos ojos ámbar.
Empecé a caminar para conocer un poco más el instituto, ubiqué pronto el baño de damas, la sala de profesores, los otros salones de clases y el despacho de la directora.
Finalmente, sonó la campana del inicio de clases, tomé mis cosas, y me dirigí hacia el aula, pero al abrir la puerta me quedé de una pieza cuando un chico de enormes gafas y suéter verde me abrazó mientras gritaba mi nombre.
-¡Annie, mi vida! -chilló mientras me abrazaba delante de todos mis compañeros.
-Ke... ¡¿Ken!? -exclamé mientras me ponía roja como tomate.
-¿¡Ke... Ken?! -pregunté asombrada y roja como un tomate.
-¡Esto debe ser obra del destino! ¡Estamos destinados a estar juntos! -gritó Ken mientras me abrazaba, intenté apartarme de él pero ya era tarde. Todos mis compañeros de clase me habían visto y estaban riendo mientras me señalaban.
-¡Tengan cuidado, chicos! ¡A la nueva le gustan los nerds! -dijo una chica rubia muy linda, sus amigas que se sentaban junto con ella reían mientras aplaudían su chiste.
Aparté a Ken de un manotazo y con la cara roja de vergüenza me senté en el único asiento que estaba cerca, al frente de la clase.
Llegó el profesor a imponer orden y se presentó a la clase. Se llamaba señor Farker y daba Lengua y Literatura; una materia que a mí siempre me encantó.
Cuando la hora del señor Farker terminó todos se estaban retirando para ir al almuerzo, pero antes de poder levantarme para ir al buffet, unas chicas se me acercaron.
-¡Hola! -dijo la pelirroja del grupo, era alta y esbelta-. Me llamo Ida, tú debes ser Annie, la nueva.
-¿Cómo lo sabes? -pregunté mientras tomaba mi cartera.
-Priscila escribió un artículo sobre ti en el periódico escolar -respondió una preciosa chica morena, era muy alta y atlética-. Sabemos todo sobre ti, tus padres son ingenieros navales y vinieron aquí por una entrevista de trabajo; por cierto me llamo Keyla.
-¿Qué... Qué más escribió de mí? -quise saber.
-Que eres alérgica a las picaduras de insectos, amas a los animales y tu color favorito es el azul -dijo otra chica de cabello blanco y enormes y llamativos ojos amarillos. Pensé que era una vampiresa pues lucía un hermoso conjunto victoriano y tenía unas piernas perfectas-. Yo me llamo Rosemary, pero puedes llamarme Rose.
-Y que eres muy buena en las artes plásticas pero no así en los deportes -dijo otra chica de cabello castaño como el mío pero con ojos tan celestes como el cielo, se la veía recatada y aplicada-. Yo me llamo Melany.
-Y no nos olvidemos de tu grupo sanguíneo y tu IQ -susurró tímidamente una chica de cabello Lila que aferraba contra su pecho una carpeta de dibujo-. Yo soy Lila, un gusto en conocerte.
-Al parecer ahora soy el conejillo de indias de toda la escuela -mascullé mientras rascaba mi cabeza-, y yo que quería pasar desapercibida.
-Eso es imposible, no en esta escuela y menos con el grupo de Allison-Ida blanqueó los ojos.
-¿Allison?-pregunté.
-La chica que se burló de ti -señaló Keyla, mientras miraba hacia donde estaban Allison y sus amigas mientras bajaba la voz-. Son unas harpías.
-¿Pero que les hice yo?- quise saber.
-Ella es así con todo el mundo -Melany bajó la voz mientras se tapaba el costado de la boca y se acercaba más a mí para que sólo nosotras podamos oírla- A mí una vez me pegó goma de mascar en el cabello.
-Es mala por diversión -susurró Lila-. Es toda una...
-Si siguen hablando mal de Allison voy a contarle todo lo que están diciendo -gruñó una chica de vestido Lila y cabello corto que nos espiaba desde su asiento con cara de pocos amigos.
-Sólo decimos la verdad de esa perra. Ve a olerle el trasero, perrito faldero -dijo Keyla de muy mala gana.
La chica salió corriendo del aula, quizás a contarle a Allison lo que había presenciado. Keyla resopló molesta.
-Se llama Karla, es el perrito faldero de Allison desde hace años y no va a darse por vencida hasta que sea una de "las princesas". -Keyla la presentó como se presenta a un pariente muy molesto.
-En mi anterior instituto a las chicas como ella las llamábamos "plásticas" -dije.
Todas las chicas rieron, al parecer les gustaba mi forma de llamarlas.
-De todas las chicas de Sweet Armonis, a la única a quien Allison teme es a Keyla -confesó Ida-. El anteaño pasado Allison le robó el novio...
-Y tuvo que decirle adiós a su rubio cabello por doce largos meses -terminó Keyla con una sonrisa malévola.
-Cortó su cabello al ras con una rasuradora mientras dormía en el campamento escolar -susurró Lila mientras se reía.
Las chicas y yo salimos al patio de la escuela mientras me señalaban a la gente que conocían y me decían sus nombres.
-Aquél que ves allí es Chester, el de cabello rojo -dijo Ida. El chico en cuestión, al ver que hablaban de él, dirigió su mirada hacia mí y pasó su lengua entre los labios, provocando que me ponga colorada y aparte mi mirada rápidamente-. Es un Don Juan.
-Allison está loca por él -susurró Keyla-. Así que no te le acerques si no quieres terminar mal.
-No pensaba hacerlo -mascullé, dirigí mi mirada hacia el muchacho de cabello blanco y vestido con ropas muy elegantes- ¿Quién es el que está a su lado?
-Es el hermano de mi novio, se llama Louis -rio Rose, se acercó más a mí con una sonrisa de gato en sus labios- ¿Te gusta? Puedo presentártelo, no tiene novia.
-¿¡Qué!? No, sólo... Sólo quería saber su nombre -me sonrojé intensamente, maldición estas chicas van a hacer que me muera.
Continuamos caminando, pronto ubicamos a Nicholas que estaba colgando un cartel subido a una escalera; giró para verme y me saludó con la mano y una sonrisa en los labios. Yo le devolví el saludo.
-Veo que ya conoces a Nicholas -observó Lila.
-Es el que me ayudó esta mañana, el delegado principal -reconocí mientras volvía a perderme en sus ojos miel.
-Cuesta creer que es el hermano de Allison -dijo Melany mientras se sonrojaba-. Sin embargo, es perfecto...
No sé cuál de las dos noticias me shockeó más: Si enterarme que Nicholas era hermano de esa bruja malvada o que a Melany le guste ese Dios griego (y a quién no).
-Melany está enamoradísima de Nicholas. -Ida rio con ganas, al parecer era la más alegre de todas-. Aunque creo que todas nosotras lo estamos.
-Menos mal que tienes novio, Annie -susurró Lila mientras me tomaba el brazo.
-¿Novio? -repetí.
-Claro -respondió Ida-: El chico de lentes.
-¿Ken? Él no es mi novio, es sólo un amigo -confesé-. Nos conocemos desde hace años pero jamás hemos salido, no tengo novio.
-No tardarás en encontrarlo -dijo Keyla. Finalmente terminamos nuestro recorrido por las instalaciones del Instituto y nos preparamos para las próximas clases.
Era bastante agradable contar con el apoyo de compañeras que odien a Allison, aunque seguía sin entender su trato hacia mí.
Finalmente, el día había concluido, y antes de poder irme a casa me encontré con Ken en el hall de entrada. Al parecer estaba esperándome; estaba apoyado contra uno de los pilares y sólo se dio cuenta que estaba allí cuando levantó sus ojos del suelo y al verme se sonrojó intensamente. Se acomodó sus enormes gafas y empezó a jalar su suéter; se lo veía muy apenado por la vergüenza que me había hecho pasar.
-Esteee... Annie, perdóname por lo de hoy -gimió mientras no dejaba de jalar de su suéter, temía que lo fuera a romper-. Fue la emoción de volverte a ver luego de enterarme que no ibas a estar en la misma prepa que yo.
-No hay problema, Ken -sonreí.
-¿Quieres ir al parque a comer unas galletas? -preguntó esperanzado mientras sacaba de su mochila un paquete de galletas de chocolate.
-Eh... Está bien -accedí encogiéndome de hombros. Acomodé mi cartera y salí con Ken del instituto, era terriblemente bajito para ser un muchacho de mí misma edad, yo medía un metro sesenta y cinco y él medía diez centímetros menos que yo.
Nos dirigimos al parque donde compartimos su merienda. Ken me contó muchas anécdotas divertidas y reímos juntos, pero no podía entretenerme mucho tiempo ya que debía ir a hacer los deberes y comprar los útiles que me faltaban para poder empezar a estudiar.
Mi amigo me acompañó a la librería a comprar lo que me hacía falta de la lista y luego a mi casa, donde nos despedimos hasta el día siguiente.
Mi despertador sonó con "Orange" de Kugimiya Rie, avisándome que era hora de despertarse e ir a clases. Nuevamente, mis rizos alborotados se despegaron de la almohada para inflarse a los costados como un bizcochuelo. Demonios, había días en los que realmente odiaba mi cabello.
Tomé el celular y apagué la alarma, me senté en la orilla mientras estiraba mis brazos y hacía que las vértebras de mi columna regresaran a su estado original.
Luego de visitar el baño y tratar de colocar mi rostro a su lugar correspondiente, me maquillé y elegí mi ropa para ese día. Elegí un vestido corto color Rosedo, y lo combiné con un jean negro bien ajustado, unos zapatos de tacón color blancos y mi campera de cuero negra; me recogí el cabello en una cola alta y tomé mi cartera para bajar a desayunar.
Había olor a hotcakes, eso significaba que mi madre estaba despierta, bajé las escaleras y la encontré en la cocina preparando el desayuno para todos.
-¡Hola, mamá! -la saludé. Ella se volteó y me sonrió.
-Hola, cariño. Buenos días -me dijo. Mi madre y yo no nos parecemos mucho, yo soy más parecida a mi padre. Mi mamá tiene el cabello pelirrojo muy claro, casi Rosedo, como mi tía, y ojos color miel, desde que comenzó a trabajar que lleva el cabello semi corto, casi a la altura de los hombros, al tener los mismos rizos locos que los míos su cabello se expande hacia los costados-. Ten, amor; espero que te gusten.
-Muchas gracias -le dije. Tomé una silla y me senté a desayunar, estaban deliciosos.
-¿Cómo te está yendo en el Instituto nuevo, cariño? -me preguntó mi madre- ¿Ya hiciste amigas? ¿Te gusta algún chico?
Yo me atraganté con esta última pregunta, tosí y tomé un poco de leche para aclararme la garganta.
-Sí, tengo muy buenas compañeras -le dije, con la voz gruesa y reprimiendo la tos-. No sé si llamarlas amigas, ya que es muy pronto, pero son excelentes... Salvo una perra desquiciada que me molesta por diversión pero nada más.
-Trata de no meterte en problemas -me recomendó mi madre, "dime algo que no sepa", pensé.
-Ken está en el mismo "insti" que yo -le dije, mi madre volteó a verme sorprendida.
-¿Ken? -preguntó- ¿Ese niño que siempre te seguía en el anterior instituto y que estaba perdidamente enamorado de ti?
-El mismo -respondí-. Y sigue haciendo lo mismo.
-Eso sí es noticia -dijo mi madre mientras se secaba las manos y se sentaba conmigo a beber su café con leche-. Pensé que su padre quería que fuera a la escuela militar, sabes que el señor O'Connor es muy exigente, parece que no ha podido con Ken. De todas formas es muy extraño que haya ido a parar justo a la misma preparatoria que tú, hija.
-Eso también me parece raro, me sorprendió mucho cuando casi me voltea de la emoción en el aula -dije mientras me reía- Es un gran chico, sólo que algo acosador, pero buena persona.
-Envíale saludos de mi parte -dijo mi madre mientras yo levantaba mi plato ya terminado y lo colocaba en el lavatorio. Me dirigí al baño, lavé mis dientes, besé a mi madre y salí rumbo al colegio.
Tomé mis auriculares y encendí el reproductor de mi teléfono, caminé por el parque que separa mi casa del colegio mientras escuchaba un retro: "Get Down" de los ya extintos Backstreet Boys. Hacía un día hermoso y quizás cuando vuelva del instituto salga a caminar por el parque solo para entretenerme.
Llegué a mi "prepa" media hora temprano, así que dejé mis cosas en mi taquilla y fui a buscar a mis amigas para saludarlas, pero seguramente no estaban pues era muy temprano, así que fui a dar una vuelta por el Instituto a ver con quién me encontraba.
Miré distraída el cartel que había colgado ayer Nicholas, al parecer se acercaban las elecciones para delegado y el delegado principal estaba postulándose nuevamente para el puesto, era un buen intento para aferrarse al poder por tiempo indeterminado, aparte que era guapo, gentil y sumamente inteligente y responsable, ¿quién no votaría por él? Estaba tan concentrada recordando sus ojos que choqué con el chico del cabello rojo que las chicas me habían mostrado ayer en el patio; rebotamos con fuerza el uno contra el otro, provocando que caigan al suelo sus papeles.
-¡Mira si serás idiota! -exclamó mientras me fulminaba con la mirada, yo fruncí el ceño mientras levantaba una ceja.
-¿Disculpa? -pregunté mientras lo miraba sorprendida.
-Estás perdonada -dijo mientras sonreía, mi cara reflejaba sorpresa, en cuestión de segundos su sonrisa se borró para volver a la misma línea que habían sido sus labios-. Bueno, no te quedes ahí sin hacer nada, al menos ayúdame a levantar mis cosas.
-S...sí -respondí, me arrodillé y empecé a recoger sus papeles: Eran partituras. Yo miré una sorprendida pues nunca había entendido esos dibujos indescifrables, luego vi una púa tirada en el piso y entonces todo me cerró: Tocaba la guitarra.
-Tocas la guitarra eléctrica, ¿no? -le pregunté.
Él me miró directamente a los ojos.
-¿Cómo lo sabes? -preguntó.
Yo me puse roja al instante, quizás debería haberme quedado callada, sin embargo me animé a hablar.
-Pues, lo deduje porque esta es tu púa, es muy blanda para ser para un bajo así que solo se me ocurre que es para cuerdas de nylon -le respondí.
El muchacho parpadeó varias veces sorprendido mientras mi rubor aumentaba.
-Ehh... -balbuceé, ya había entrado en pánico...-. Sucede que tomé unas clases de guitarra y eso fue una de las cosas que nos enseñaron.
-Así que la nueva entiende de púas -dijo mientras sonreía, se levantó-. Me llamo Chester.
Así que así se llamaba, no lo podía recordar, menos mal que no había metido la pata al decirle un nombre que no era.
-Un poco, sí... -dije mientras reía-. Yo me llamo Annie.
-Chester, aquí estabas -dijo una voz atrás mío con marcado acento británico.
Me giré y vi que allí estaba el chico de cabello blanco y ropas elegantes pero me aturdí por completo al ver sus ojos: ¡Eran diferentes! El derecho era verde y el izquierdo celeste.
-Louis, no pensé que llegarías tan temprano -dijo Chester-. Ella es la chica nueva de la que te hablé ayer ¿recuerdas?
-Ah, sí -dijo Louis mientras me miraba con una sonrisa en los labios, tomó mi mano y la besó, haciendo que mi temperatura corporal se eleve varios grados centígrados-. Mi nombre es Louis, un placer conocerte.
-E...e....-balbuceé. ¡No podía hablar! Vamos Annie, sólo ha sido un beso en la mano-. Encantada, me llamo Annie.
-Un nombre muy hermoso para tan bella señorita -dijo Louis... Ahí iba mi termómetro corporal de nuevo.
-Vamos, Louis... Luego te haces el caballero inglés -dijo Chester mientras lo tomaba del hombro-. Quiero enseñarte la nueva música que compuse...
-Luego nos vemos, Annie -dijo Louis mientras se despedía con la mano imposible de soltarse de la garra de Chester, yo sonreí y me despedí de él con un saludo de mi mano.
Al parecer, Chester era un poco tsundere. Continué caminando mientras miraba las cosas del "insti" más tranquila, ya que el día anterior había estado bastante apurada y apenas había podido observar lo que me rodeaba. Finalmente, cuando memorice casi todos los lugares importantes, me encontré con Nicholas que estaba abriendo la puerta del salón de delegados.
-¡Buenos días, Nicholas! -lo saludé con una sonrisa.
Mi despertador sonó con "Orange" de Kugimiya Rie, avisándome que era hora de despertarse e ir a clases. Nuevamente, mis rizos alborotados se despegaron de la almohada para inflarse a los costados como un bizcochuelo. Demonios, había días en los que realmente odiaba mi cabello.
Tomé el celular y apagué la alarma, me senté en la orilla mientras estiraba mis brazos y hacía que las vértebras de mi columna regresaran a su estado original.
Luego de visitar el baño y tratar de colocar mi rostro a su lugar correspondiente, me maquillé y elegí mi ropa para ese día. Elegí un vestido corto color rosado, y lo combiné con un jean negro bien ajustado, unos zapatos de tacón color blancos y mi campera de cuero negra; me recogí el cabello en una cola alta y tomé mi cartera para bajar a desayunar.
Había olor a hotcakes, eso significaba que mi madre estaba despierta, bajé las escaleras y la encontré en la cocina preparando el desayuno para todos.
-¡Hola, mamá! -la saludé. Ella se volteó y me sonrió.
-Hola, cariño. Buenos días -me dijo. Mi madre y yo no nos parecemos mucho, yo soy más parecida a mi padre. Mi mamá tiene el cabello pelirrojo muy claro, casi rosado, como mi tía, y ojos color miel, desde que comenzó a trabajar que lleva el cabello semi corto, casi a la altura de los hombros, al tener los mismos rizos locos que los míos su cabello se expande hacia los costados-. Ten, amor; espero que te gusten.
-Muchas gracias -le dije. Tomé una silla y me senté a desayunar, estaban deliciosos.
-¿Cómo te está yendo en el Instituto nuevo, cariño? -me preguntó mi madre- ¿Ya hiciste amigas? ¿Te gusta algún chico?
Yo me atraganté con esta última pregunta, tosí y tomé un poco de leche para aclararme la garganta.
-Sí, tengo muy buenas compañeras -le dije, con la voz gruesa y reprimiendo la tos-. No sé si llamarlas amigas, ya que es muy pronto, pero son excelentes... Salvo una perra desquiciada que me molesta por diversión pero nada más.
-Trata de no meterte en problemas -me recomendó mi madre, "dime algo que no sepa", pensé.
-Ken está en el mismo "insti" que yo -le dije, mi madre volteó a verme sorprendida.
-¿Ken? -preguntó- ¿Ese niño que siempre te seguía en el anterior instituto y que estaba perdidamente enamorado de ti?
-El mismo -respondí-. Y sigue haciendo lo mismo.
-Eso sí es noticia -dijo mi madre mientras se secaba las manos y se sentaba conmigo a beber su café con leche-. Pensé que su padre quería que fuera a la escuela militar, sabes que el señor O'Connor es muy exigente, parece que no ha podido con Ken. De todas formas es muy extraño que haya ido a parar justo a la misma preparatoria que tú, hija.
-Eso también me parece raro, me sorprendió mucho cuando casi me voltea de la emoción en el aula -dije mientras me reía- Es un gran chico, sólo que algo acosador, pero buena persona.
-Envíale saludos de mi parte -dijo mi madre mientras yo levantaba mi plato ya terminado y lo colocaba en el lavatorio. Me dirigí al baño, lavé mis dientes, besé a mi madre y salí rumbo al colegio.
Tomé mis auriculares y encendí el reproductor de mi teléfono, caminé por el parque que separa mi casa del colegio mientras escuchaba un retro: "Get Down" de los ya extintos Backstreet Boys. Hacía un día hermoso y quizás cuando vuelva del instituto salga a caminar por el parque solo para entretenerme.
Llegué a mi "prepa" media hora temprano, así que dejé mis cosas en mi taquilla y fui a buscar a mis amigas para saludarlas, pero seguramente no estaban pues era muy temprano, así que fui a dar una vuelta por el Instituto a ver con quién me encontraba.
Miré distraída el cartel que había colgado ayer Nicholas, al parecer se acercaban las elecciones para delegado y el delegado principal estaba postulándose nuevamente para el puesto, era un buen intento para aferrarse al poder por tiempo indeterminado, aparte que era guapo, gentil y sumamente inteligente y responsable, ¿quién no votaría por él? Estaba tan concentrada recordando sus ojos que choqué con el chico del cabello rojo que las chicas me habían mostrado ayer en el patio; rebotamos con fuerza el uno contra el otro, provocando que caigan al suelo sus papeles.
-¡Mira si serás idiota! -exclamó mientras me fulminaba con la mirada, yo fruncí el ceño mientras levantaba una ceja.
-¿Disculpa? -pregunté mientras lo miraba sorprendida.
-Estás perdonada -dijo mientras sonreía, mi cara reflejaba sorpresa, en cuestión de segundos su sonrisa se borró para volver a la misma línea que habían sido sus labios-. Bueno, no te quedes ahí sin hacer nada, al menos ayúdame a levantar mis cosas.
-S...sí -respondí, me arrodillé y empecé a recoger sus papeles: Eran partituras. Yo miré una sorprendida pues nunca había entendido esos dibujos indescifrables, luego vi una púa tirada en el piso y entonces todo me cerró: Tocaba la guitarra.
-Tocas la guitarra eléctrica, ¿no? -le pregunté.
Él me miró directamente a los ojos.
-¿Cómo lo sabes? -preguntó.
Yo me puse roja al instante, quizás debería haberme quedado callada, sin embargo me animé a hablar.
-Pues, lo deduje porque esta es tu púa, es muy blanda para ser para un bajo así que solo se me ocurre que es para cuerdas de nylon -le respondí.
El muchacho parpadeó varias veces sorprendido mientras mi rubor aumentaba.
-Ehh... -balbuceé, ya había entrado en pánico...-. Sucede que tomé unas clases de guitarra y eso fue una de las cosas que nos enseñaron.
-Así que la nueva entiende de púas -dijo mientras sonreía, se levantó-. Me llamo Chester.
Así que así se llamaba, no lo podía recordar, menos mal que no había metido la pata al decirle un nombre que no era.
-Un poco, sí... -dije mientras reía-. Yo me llamo Annie.
-Chester, aquí estabas -dijo una voz atrás mío con marcado acento británico.
Me giré y vi que allí estaba el chico de cabello blanco y ropas elegantes pero me aturdí por completo al ver sus ojos: ¡Eran diferentes! El derecho era verde y el izquierdo celeste.
-Louis, no pensé que llegarías tan temprano -dijo Chester-. Ella es la chica nueva de la que te hablé ayer ¿recuerdas?
-Ah, sí -dijo Louis mientras me miraba con una sonrisa en los labios, tomó mi mano y la besó, haciendo que mi temperatura corporal se eleve varios grados centígrados-. Mi nombre es Louis, un placer conocerte.
-E...e....-balbuceé. ¡No podía hablar! Vamos Annie, sólo ha sido un beso en la mano-. Encantada, me llamo Annie.
-Un nombre muy hermoso para tan bella señorita -dijo Louis... Ahí iba mi termómetro corporal de nuevo.
-Vamos, Louis... Luego te haces el caballero inglés -dijo Chester mientras lo tomaba del hombro-. Quiero enseñarte la nueva música que compuse...
-Luego nos vemos, Annie -dijo Louis mientras se despedía con la mano imposible de soltarse de la garra de Chester, yo sonreí y me despedí de él con un saludo de mi mano.
Al parecer, Chester era un poco tsundere. Continué caminando mientras miraba las cosas del "insti" más tranquila, ya que el día anterior había estado bastante apurada y apenas había podido observar lo que me rodeaba. Finalmente, cuando memorice casi todos los lugares importantes, me encontré con Nicholas que estaba abriendo la puerta del salón de delegados.
-¡Buenos días, Nicholas! -lo saludé con una sonrisa.
Nicholas se dio vuelta y se sonrojó de inmediato mientras sonreía.
-¡Oh! ¡Hola, Annie! ¿Qué tal te parece el instituto? -me preguntó mientras se acercaba a mí-. ¿Te gusta? Es un gran lugar, no he tenido tiempo de preguntártelo ya que he estado sumamente ocupado.
-Es genial, hay gente muy simpática aquí -le dije mientras sonreía. Dios... No sabía que era más tentador: si centrar mi mirada en su hermosa sonrisa o en sus ojos.
-¿De verdad? -quiso saber, al parecer le interesaba- ¿A quién has conocido?
-Pues a las chicas: Melany, Keyla, Lila, Rose, también a Ida-dije mientras las enumeraba con mis dedos-. ¡Ah! Y también a Louis y Chester...
-¿Chester? -preguntó Nicholas, al escuchar el nombre del pelirrojo, su semblante pasó de amable a serio-. ¿Has hablado con Chester?
Esto me sorprendió, al parecer Nicholas tenía un problema con Chester.
-Emm... Sí... -dije.
Nicholas abrió la puerta del salón y me invitó a pasar, entré con el corazón latiendo muy deprisa; ¿me habré metido en un problema? Me ofreció una silla y yo me senté; Nicholas se sentó frente mío.
-Voy a serte franco -me dijo mientras me miraba a los ojos muy serio, Dios, estaba tan guapo... Ay por favor, Annie, contrólate. Asentí-. No quiero que frecuentes con Chester.
-¿Y eso?, ¿por qué? -pregunté.
-No es la mejor influencia para una dama como tú -respondió, eso me sorprendió, no sé por qué pero sentía que hablaba con mi padre-. Chester está a punto de que lo expulsen definitivamente del Instituto y eso puede perjudicar tu imagen.
Yo aclaré mi garganta para poder hablar.
-Nicholas, te agradezco que me des un consejo -le dije seria-. Pero creo que no eres el indicado para decirme que debo y que no debo hacer; si es verdad lo que dices de Chester entonces tendré más cuidado, pero no esperes que no le dirija la palabra, simplemente... no soy así
.
-Me contento que no lo frecuentes demasiado y te metas en problemas -dijo Nicholas con una sonrisa amable-. Además, Chester siempre está detrás de las chicas Lin... Ejemm...
Tosió nervioso, yo me sonrojé intensamente, ¿cuántas veces más me voy a sonrojar en el día?
Sonó la campana de inicio de clases, yo tomé mi bolso y cuando me dispuse a saLir, Allison entró como una tromba al salón.
-Nicholas, necesito que... -empezó a decir pero se detuvo a medio diálogo, me miró furiosa y luego lo miró a su hermano- ¿Qué hace ésta aquí?
Antes de que abra la boca para hablar, Nicholas se me adelantó.
-Se llama Annie, y vino a preguntarme unas cosas del Instituto -dijo Nicholas con una voz tan gélida como su mirada-. ¿Qué quieres?
-Necesito que me prestes dinero -dijo Allison poniendo voz de niña desamparada.
-Ayer te presté $100, ¿qué hiciste con lo que te di? -preguntó Nicholas.
-Me los gasté en ropa -respondió Allison, cruzándose de brazos.
-¿Y piensas que voy a darte más? -preguntó mientras levantaba una ceja.
-Sí -respondió Allison.
-La respuesta es no -dijo Nicholas-. Y vete de aquí que ya sonó la campana y no quiero castigarte nuevamente.
Allison salió del salón con mala cara y yo seguía al costado de la puerta, formando parte del muro. Cuando ella se fue dando un portazo que casi rompe el cristal, Nicholas se presionó el puente de la nariz.
-Perdona, no sabía que iba a venir -dijo Nicholas-. A veces se pone difícil.
-Tú me diste un consejo, ¿puedo darte yo uno? -pregunté.
-Adelante -dijo Nicholas.
-No dejes que tu hermana te trate así -le dije afligida.
Nicholas me sonrió amablemente.
-Gracias, Annie; lo tendré en cuenta -sonrió-. Ahora vete a clases o llegarás tarde.
Salí apresurada para llegar a clases, por suerte aún no habían empezado, así que me senté en mi pupitre hasta esperar que venga el profesor. Finalmente, llegó el Señor Farker, nos saludó y antes de empezar la clase hizo un anuncio.
-Como bien saben, todos los años los alumnos deben elegir un club en el colegio -comenzó-. Los que ya están unidos a un grupo pueden elegir cambiarlo o seguir en el mismo, pero los que no, es obligatorio que escojan uno; este año los clubes son los siguientes.
Se dio media vuelta y escribió en el pizarrón los clubes que había para elegir: Club de Música, Club de Dibujo, Club de Básquet, Club de Jardinería, Club de Teatro, Club de Estudio.
-Los que ya estén afiliados a un grupo levanten la mano-Dijo el Señor Farker, varios alumnos levantaron la mano, entre ellos Chester, Allison, Melany y Keyla, el Señor Farker los anotó en su cuaderno-Perfecto, ahora los que no tengan un club o deseen cambiarlo, levanten la mano, por favor.
Levanté la mano, también lo hicieron Ken, Ida, Karla, Lila y otros alumnos más. El Señor Farker les fue preguntando a los alumnos qué club elegían y finalmente lo anotaba, había llegado mi turno.
-¿Usted, Señorita Sucrette? -preguntó el profesor.
Yo observé mis opciones, no era buena para el deporte así que el club de básquet está descartado; a pesar de haber tocado la guitarra un par de veces no tenía muy buen oído musical, así que el club de música también estaba fuera; apenas podía dibujar una nube, el dibujo no es para mí; pensé que el club de estudio estaría bueno para pasar tiempo con Nicholas pero tampoco quería venir obligada al colegio sólo a estudiar, y el teatro nunca fue mi fuerte, mis padres no me creen mis mentiras; ya tenía mi decisión.
-Elijo el club de jardinería -dije.
-¡Perfecto! -chilló Ken, emocionado- ¡Yo elijo ese también!
Mientras el Señor Farker lo anotaba en su cuaderno, yo tapé mi cara con la mano, podía escuchar las risitas y los cuchicheos de Allison y su séquito de taradas. Iba a matar a Ken en cualquier momento.
Cuando cada alumno eligió su club pudimos continuar con las clases; el timbre del recreo sonó y todos salieron disparados hacia afuera. Yo tomé mis cosas y fui a dejarlas en mi casillero ya que tenía club de jardinería luego de ese recreo.
Rose y las chicas estaban hablando de moda y muchachos, por lo visto el sueño de la albina era ser una diseñadora de renombre porque no dejó ni un minuto de confeccionar con sus palabras a detalle un nuevo guardarropas para mí.
-Unos volados por aquí y un poco de encaje por allá. Además, te quedaría divino un hermoso corsé para resaltar tus curvas, Annie. Tienes un cuerpo muy bien proporcionado, me recuerdas a la actriz de Anna Valerious en Hellsing -Rose me tomó de la mano y me hizo dar una vuelta para que todas las chicas pudieran apreciarme-: Labios carnosos, hermosos pómulos, mejillas rosadas y una cabellera idéntica a la de ella. Definitivamente podrías ser modelo. Salvando tu altura, claro está.
-Lo dice la que mide dos metros -se burló Keyla.
-Lo caro viene en frasco chico, como el perfume -exclamó enojada Rose.
-Y el veneno también -susurró Keyla sin que ella pudiera oírla.
Cuando el timbre de regreso a clases sonó, los alumnos del club y yo nos dirigimos a los invernaderos para empezar con esa tediosa tarea. El club quedaba detrás del instituto, al llegar nos maravillamos de ver ese hermoso parque lleno de flores, arbustos, árboles y verde. Había un muchacho arrodillado en la tierra atendiendo un rosal, al escuchar nuestras voces se dio vuelta y nos miró, tenía unos lindos ojos verdes; sonrió y se levantó para darnos la bienvenida.
-Hola, bienvenidos -nos saludó al acercarse-. Me llamo Jason y soy el encargado del club de jardinería.