No lo sabía con exactitud, pero ese preciso momento todo cambiaría. Lo que no sabía: era qué tan jodida era la cosa. Tampoco tenía con certeza, que yo rompería mi corazón de alguna manera.
Estaba caminando por los largos pasillos, quería verte. Sabía que te tocaba una de las clases de avanzada, yo no era tan inteligente por lo cual esa clase no estaba contigo. Al llegar a los primeros peldaños del escalón, te pude ver: tenías puesto el uniforme de la escuela con tu corbata y tu camisa siempre blanca, tu cabello siempre estaba lacio pero se descontrola con facilidad con el viento.
Al acercarme, qué se levanta mi mano para saludarte. Ya te habías ido, dejándome con la mano suspendida en el aire y las palabras nuevamente atoradas en mi garganta.
Al ingresar a mi salón, puede verse de soslayo a Matías,"uno de mis compañeros que siempre me miraba en las clases". Aunque desde pequeños, siempre había intentado tener la posibilidad de molestarme. Por lo cual en ese momento, mi mayor ventaja era estar en el medio: pudiendo ignorar;así su mirada.
Al llegar la profesora, comienza a explicar qué va a ver, una especie de encuentro con las otras escuelas. Aquel suceso, me entusiasmó junto con mis amigas. Tenía dos, una se llamaba: Giss y la otra Cam.
Mi nombre era Emma, una persona comun, enamorada del mismo chico desde que era una pequeña de tu 4 años. Habíamos ido juntos al jardín, pero nunca habíamos tenido una conversación.
Estaba emocionada, sabía que la próxima hora pasaría una de las cosas más interesantes: el entraría por esa puerta y tendría una de las clases con él. Aunque él siempre se sentaba lejos de mí, Eliseo particularmente era un chico bastante serio.
Tal vez eso era lo que le llamaba la atención, a muchas de las chicas que iban a la escuela. Suspiré, apoye mi rostro en mi mano izquierda. Aprovechaba poder observar cada ángulo, aunque desde mi posición solo podía ver su oreja.
Pero incluso su oreja me parecía algo magnífico, una creación salida de otro mundo.
Mi amiga, me observo por el rabillo del ojo. Se acercó a mí y me dijo,"¿En qué momento dejara de pensar tanto en el?".
En parte tiene razón, nunca había visto a otro chico que no fuera él. Incluso con mis dieciocho años de edad, solo había sido el en toda mi vida.
Al terminar la clase, camino informe de simulada para poder verlo unos metros más. El camina de espaldas a mí, podría tener una vista magnífica de su trasero; Pero lo que más me interesaba era ver su sonrisa aunque sea unos segundos más del día.
Estaba tan pérdida de mi tarea de espía, que no me di cuenta que el se había detenido y girado. Me quedé en shock, no esperaba que él se girara. Por lo general siempre lo seguía por toda la planta baja, hasta llegar a la de arriba y luego me alejaban. El mismo abrió su boca y me habló. Yo miré confundida hacia atrás pensando qué tal vez le habla a otra persona, por lo que seguí mi camino y él tomó mi mano.
-¿Por qué me sigues siempre?.
Lo miré completamentelo miré completamente confundido y aterrada, no pude decir nada y en su lugar me fui corriendo. Al llegar a la vuelta de la escuela, tomé mi pecho como temiendo que se me escapé el corazón.
¿Por qué tenía todos aquellos sentimientos por el?
Él nunca me ha hablado en toda mi vida, pues yo siempre había añorado aunque sea una vez sentir el contacto de su piel.
Tenia el corazón latiendo con tanta velocidad, sentía que me iba a desmayar en cualquier momento.
Puedo ver una figura conocida acercarse ami: Matías. Me vio algo preocupado: no sabía cuál de las opciones eran, tal vez que estaba roja como un tomate o porque tenía la cara brillante de transpiración.
Me preguntó si estaba bien, lo cual le respondí que sí y me alejé.
En el siguiente día, me encontraba en una de sus clases. Pude ver como una de las alumnas se acercaba a él, hice una mueca de fastidio con un dejó de odio. Sabía que él era muy atractivo para que solo yo pudiera verlo, eso causa en mi un sentimiento de celos.
Al terminar la clase no dirigíamos, al encuentro de las escuelas. Era en un parque, la mayoría estábamos en pequeños grupos junto con un profesor. Mis amigas, no perdían oportunidad:mirar a todos los chicos de las otras escuelas; sin embargo en mi caso, solo lo veía a él. Estaba sentado en posición de indio, su mirada estaba lejos de mí; me gustaba soñar que él me miraba y me saluda desde lo lejos.
Pero eso nunca iba a ocurrir.
No era una chica en demasía atractiva, más bien era más de una persona normal. Con mi cabello dorado y mis ojos de color avellana, los cuales eran opacados por unos lentes de color negro. Suspiré en forma cansina, quería conseguir un trabajo para poder comprar lentes de contacto. Aunque mi busqueda se había estropeado.
De pronto: nuestro docente nos informaba que teníamos que hacer grupos de a cuatro, que ella los iba a elegir al azar. Cerré los ojos y los puños, deseando con todas mis fuerzas que su nombre apareciera en mi grupo.
Y si, lo habían elegido junto con Matías y.una chica llamada Rosa.
Tenemos que superar algunos obstáculos y adivinanzas, al parecer era de su tarea favoritas de aquel organizador. Primero tenemos que correr una carrera de obstáculos, los cuales eran saltar sobre unos aros. Al final de esto, había una adivinanza.
No puedo evitar parar de mirar a Eliseo, me miró con una ceja levantada y me preguntó,"¿Qué tanto me ves?". Mis mejillas se sonrojaron, procure con todas mis fuerzas tragar saliva, pero en el intento me ahogué.
-No te me mueras, con una menos perderemos -exclamó Matías y añadió: -además aún tengo que conquistarte.
-Uhhhh.
Algunos chicos escucharon de soslayo, yo puse los ojos en blanco y lo ignore.
-Ella solo tiene ojos para Eliseo -respondió Rosa, en tono burlón.
-Seré un Eliseo para ti.
Frente de mí, tenía al mismo Eliseo. Quién no puso ningún gesto de sorpresa, y solamente pudo decir:
-Lose, siempre me sigue -puntualizó en tono burlón.
-Hey, ya basta -me defendió Matías, pero yo ya me había ido corriendo.
Me sentí una tonta, amaba tanto a un chico que era capaz de burlarse de mis sentimientos.
"Eres malo con mi corazón, Eliseo. ¡Pero te amo!"
2
Estábamos en la prueba de obstáculos, no tenía ni un ápice de actividad física. Me costaba incluso saltar Los aros, creo que para la único que era buena era para las adivinanza.
Ganamos el segundo puesto increíblemente, pero fue todo gracias a Eliseo. Qué aceleró el tiempo que habíamos perdido nosotras, suspiré sin poder evitar verlo.
Es que tú Eliseo, no te das cuenta del poder que generas en mí. Con solo una mirada siento que me inspiras a crecer.
En ese momento una de mis compañeros lo felicito, fieles sonreír con esos dientes tan blancos y perfectos que derretía cualquiera.Puse, la boca triste y me aparte.
-estuviste increíble con las adivinanzas -dijo Matías acercándose a mí.
-supongo.
-el día viernes viene una feria a la ciudad,¿te gustaría venir?
Aquella fue una alarma disparadora, tal vez si conseguía dos entradas podría invitarlo a Eliseo. Por lo cual le dije las palabras la boca y corre hacia ti.
Estabas solo, no sabía bien si acercarme. Por lo que di, un paso a paso en forma lenta. Al llegar a medio metro de ti, Me miraste algo confundido.
-el día viernes hay una feria en la ciudad, quería saber si...¿Quieres venir conmigo?
-gracias, pero ya me invitaron.
-Oh... está bien, pásala bien.
No me contestó, ese lugar se alejó de mí caminando en dirección opuesta. Lo miré triste, en realidad éramos vecinos él vive a mi lado.
Eres tan lindo, ya llegará era el día en que aceptes mi invitación.
-¿Entonces que dices?
Matías se había acercado a mi lado, con la sonrisa de oreja a oreja y yo le contesté.
-Vale.
-Será el mejor día de tu vida,ya lo verás.
Me fui a la parada del colectivo, después para esperar. Matías vivía frente a mi casa, Por lo cual siempre se toma el mismo colectivo que yo. Puse los ojos en blanco, ignorando su presencia. Matías: no dijo nada, comenzó a leer un libro que yo había empezado justamente a leer.
-¿Te gusta ese libro?¿acaso me espías?
-Me gusta leer, de esa aplicación. Es el destino -exclamó y me guiñó un ojo divertido.
-¡Sueña!, pero si me gusta... ¿en cuál capitulo vas?
-El primero en realidad... ¿quieres que te lea? -quiso saber, en un momento al otro: ya estaba sentado a mi lado.
-¿Eso te mantendrá callado? -lo ví cansada.
-Si...
-Bueno.
-Esto empieza así:
"Hoy era día viernes, en este día solo teníamos dos horas de clase. Entrabamos a las seis de la tarde y salíamos a las ocho y media.
"Al llegar lo primero que noté, fue el preceptor recorrer cada taller. Llegué algo curiosa, porque todos estaban alrededor de el.
-Hola Cami, ¿pasó algo? -pregunté, acercándome a su lado.
-Al parecer hay acto, espero que sea corto o mucho no podremos hacer.
-Oh... ya veo.¿Tendremos que hacer fila? - dije divertida.
-Aprovecharemos a no hablar -respondió lanzando una risa.
-Eso será complicado -aseguré,con Cam éramos unas máquinas de hablar tonterías, en el buen sentido.
"Todo nuestro grupo, camino en forma pausada hacia la entrada. Mientras iniciaba el discurso, sentí una mirada punzante en mi cuello. Al girarme, me encontré con esos ojos marrones en mi, bueno eso creía.
"O talvez estaban puestos en el joven regordete que estaba detrás de mi, me encoji de hombros en forma mental. No debía preocuparme por algo así,¿verdad?."
-Ya está nuestra parada -murmuré contenta.
Aunque no podía evitar decir, qué escuchar su voz en una parte me había agradado. Por eso mismo quería huir, porque no entendía bien.
"¿Por qué quería seguir escuchandolo"?
Ese día era lunes, pasó el fin de semana en un ida y vuela;bastante peculiar. No sabía en qué momento será el día que teníamos que volver a clases.
Estaba perdida en la clase siempre sin pensar ni u un poco de atención concentrada en el. Estaba siempre igual con su cabello que le caia hasta sus ojos, pero para mí siempre tenía algo diferente. Mientras estaba sumida mi pensamiento un papelito me desconcentro, mire hacia todas las direcciones encontrando al proveedor de dicho objeto.
Era Matías.