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Cuando el Amor se Hizo Añicos

Cuando el Amor se Hizo Añicos

Autor: : Jasper Wren
Género: Romance
La noche de la Feria de Abril, Isabella, con la admisión a la RESAD en mano, soñaba con su futuro en Madrid junto a Javier, su amor de toda la vida. Pero su mundo se hizo añicos al escuchar a Javier, su prometido, reírse de ella, llamarla "una carga" y confesar que nunca planeó ir a Madrid, sino escapar a Barcelona. Esa traición brutal la dejó destrozada y, aunque se mudó a Madrid sola, la pasión por su baile murió, dejándola vacía. ¿Cómo se puede seguir adelante cuando tu mayor sueño y tu amor más profundo se convierten en la más cruel de las pesadillas, revelando una falsedad que duró toda una vida? Fue entonces, en su punto más bajo, cuando un encuentro inesperado encendió de nuevo la llama de su arte y su alma, marcando el inicio de su verdadera historia de superación y redescubrimiento.

Introducción

La noche de la Feria de Abril, Isabella, con la admisión a la RESAD en mano, soñaba con su futuro en Madrid junto a Javier, su amor de toda la vida.

Pero su mundo se hizo añicos al escuchar a Javier, su prometido, reírse de ella, llamarla "una carga" y confesar que nunca planeó ir a Madrid, sino escapar a Barcelona.

Esa traición brutal la dejó destrozada y, aunque se mudó a Madrid sola, la pasión por su baile murió, dejándola vacía.

¿Cómo se puede seguir adelante cuando tu mayor sueño y tu amor más profundo se convierten en la más cruel de las pesadillas, revelando una falsedad que duró toda una vida?

Fue entonces, en su punto más bajo, cuando un encuentro inesperado encendió de nuevo la llama de su arte y su alma, marcando el inicio de su verdadera historia de superación y redescubrimiento.

Capítulo 1

La noche de la Feria de Abril, el aire de Sevilla olía a vino dulce y a fritura.

Dentro de la caseta, el calor era sofocante, mezclado con el ruido de las sevillanas y las risas.

Yo estaba radiante.

En mi mano, apretaba la carta de admisión de la RESAD, la escuela de arte dramático de Madrid.

Mi sueño.

Nuestro sueño.

Javier me había prometido que iría conmigo.

Él estudiaría en la Complutense, y construiríamos nuestra vida juntos en la capital.

Llevaba toda la vida esperando ese momento.

Javier, el hijo de los bodegueros más ricos de la zona, el chico por el que todas suspiraban, me había elegido a mí, su vecina, la chica que bailaba flamenco desde que tenía uso de razón.

Le busqué con la mirada, ansiosa por compartir mi alegría.

Lo vi al fondo, rodeado de sus amigos, con una copa de manzanilla en la mano.

Su risa resonaba por encima de la música.

Me acerqué, escondiéndome detrás de una columna para darle una sorpresa.

Pero la sorpresa me la llevé yo.

Su amigo, Nacho, le dio una palmada en la espalda.

"Tío, ¿así que de verdad te vas a Madrid a hacer de niñera de la Isa?"

Javier soltó una carcajada.

"¿Estás loco? ¿Yo a Madrid? Ni de coña."

"Entonces, ¿todo ese rollo de la Complutense...?"

"Pura fachada, hombre. Tenía que quitármela de encima de alguna forma. La tía es un plomo, siempre pegada a mí. No me deja ni respirar."

El mundo se detuvo. El ruido de la feria se convirtió en un zumbido sordo en mis oídos.

"¿Y qué vas a hacer? Ella ya tiene su plaza."

"Ya. Pues que le vaya bien. Yo me piro a Barcelona. Tengo una plaza en ESADE para finanzas internacionales. Mi padre está que no cabe en sí de orgullo."

"Joder, Javi, eres un cabrón. ¿Y ella lo sabe?"

"¿Para qué? Que se vaya a Madrid ilusionada. Cuando esté allí, ya se le pasará el disgusto. Así me libro de ella para siempre. Necesito aire, tío, aire."

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.

La carta de admisión en mi mano de repente pesaba una tonelada.

Me di la vuelta, sin hacer ruido.

Nadie se dio cuenta de que me iba.

Nadie notó cómo mi mundo se había hecho añicos en mitad de la alegría de la feria.

Capítulo 2

A la mañana siguiente, el sol entraba por la ventana de mi cuarto, pero yo solo sentía frío.

Pasé la noche en vela, mirando el techo, con sus palabras repitiéndose en mi cabeza.

"Quitármela de encima".

"Un plomo".

"Me libro de ella".

No lloré. El dolor era tan profundo que no había lágrimas. Solo un vacío helado.

Decidí enfrentarlo.

Crucé el jardín que separaba nuestras casas, el mismo jardín donde habíamos jugado de niños.

Toqué el timbre.

Me abrió él, con el pelo revuelto y cara de resaca.

"Isa, ¿qué haces aquí tan temprano?"

"Escuché lo que dijiste anoche, en la feria."

Su expresión cambió. Se puso pálido, pero intentó disimularlo.

"¿Qué dices? Estaba borracho, no sé ni lo que dije."

"Dijiste que te vas a Barcelona. Que nunca pensaste ir a Madrid conmigo."

No lo admitió. No directamente.

"Mis padres... han decidido que ESADE es mejor para el negocio familiar. Fue algo de última hora."

Una excusa barata. Una mentira cobarde.

No necesitaba que lo confesara. Sus ojos lo decían todo.

No dije nada más.

Simplemente lo miré, grabándome en la memoria su rostro, el rostro de un extraño.

Me di la vuelta y volví a mi casa.

Él no me detuvo.

Ese silencio fue su verdadera confesión.

En ese momento, la Isabella que lo amaba murió.

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