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Cuando el amor zarpa

Cuando el amor zarpa

Autor: : Alexa París
Género: Aventura
Novalee Jones ha sido muy solitaria desde que sus padres murieron cuando ella tenía 15 años. La familia Farris se encargó de ayudarla y acompañarla. Fue en el rancho de los Farris donde conoció a Grayson quien terminó yéndose cuando sus padres murieron dejando a Novalee devastada, por lo que se sorprendió cuando 8 años después recibió la propuesta matrimonial de un hombre rico a través del párroco del pueblo y director del colegio donde ella trabajaba como maestra. Decide aceptar la propuesta porque en ese pueblo ya no le queda nada y debe hacer un viaje de 15 días hasta Australia en un crucero. Resulta que el capitán del crucero es Grayson Farris. Un hombre graduado en la marina mercante y que hizo buen uso del dinero que le heredó su padre comprando barcos cargueros y cruceros, además de otras inversiones. Cuando Grayson le cuenta la verdad a Novalee le dice que el tiene muchos problemas con los socios de la naviera, quienes quieren tener el control del negocio y al llegar a Australia logran hacer de la vida de Novalee un verdadero caos, por lo que se separan y Novalee se va embarazada a vivir a un rancho donde con un socio árabe se dedica a la cría y entrenamiento de caballos pura sangre con los que llega a ganar importantes carreras, mientras su hijo va creciendo. Grayson y Novalee se reencuentran en el funeral del padre Angus en su ciudad natal y es allí cuando se entera de la existencia de su hijo Arthur de tres años de edad. Grayson le pide a Novalee intentarlo una vez más y es cuando sus socios y enemigos deciden tomar acciones contundentes para separarlos y sacarlos de la naviera, pero Grayson y Novalee fingen cada uno su muerte para poder tomar por sorpresa a sus socios enemigos y terminar llevándolos a la cárcel y así, Novalee y Grayson viven una vida feliz, dónde Novalee junto con su socio árabe ganan el importante premio de Ascot en Inglaterra con su hermoso caballo blanco llamado: el general. Qué sucederá en esos 15 días de viaje en el crucero? Podrá olvidar Novalee a su antiguo amor y enamorarse de su futuro esposo?

Capítulo 1 Un hombre rico busca esposa

Era una mañana hermosa y fresca de verano en el pequeño pueblo llamado Villa De Wayne. Había un cielo azul que pronosticaba mucho calor en el transcurso del día como era el clima mayormente aquí.

Novalee Jones iba caminando por las calles ya conocidas, saludando a todos sus coterráneos, niños y adultos, pues era una de las maestras que trabajaba en el colegio San Francisco de Paola, aunque hoy, no llevaba la ropa que acostumbraba usar para trabajar. Sus jeans y blusas que habían visto mejores días, pero que estaban limpísimos. Hoy, estaba usando un pantalón blanco y chaqueta blanca con una blusa crema y una hermosa pañoleta azul enrollada en el cuello con sandalias y bolso que hacían juego. Se había dejado suelta su melena rubia que le daba más debajo de los hombros y usaba poco maquillaje. Sólo lo necesario para hacer resaltar sus ojos azules y sus labios no tan delgados. Llegó a la estación de taxis y allí, el chofer subió las dos maletas que traía junto a un bolso más grande en el baúl del taxi y luego ella se subió en el asiento de atrás, donde con nostalgia miraba lo pintoresco que era el pueblo donde había vivido toda la vida y que hoy se convertiría en la página pasada de un libro, ya que se dirigía en el taxi a la ciudad portuaria que quedaba a dos horas de distancia, donde tomaría un barco que la llevaría a su destino y a su nuevo esposo.

Sus ojos se cristalizaron y unas tímidas lágrimas corrieron por sus mejillas al irse alejando del pueblo que conoció toda su vida para ir a vivir una vida totalmente desconocida. Era el pueblo donde había vivido con sus padres hasta que estos murieron cuando ella tenía 15 años en un accidente y la misma gente del pueblo se condolieron de ella y la ayudaron por haber quedado sola, especialmente, la señora Katherine Farris, quien al principio venía cada día a ver que estuviera bien y que no le faltara nada, pero luego, le dijo que comenzara a trabajar para ella en el rancho ayudándola en todos los quehaceres. Ella, le pagaría un sueldo más todas las comidas.

Recordó Novalee el primer día que ella llegó al rancho Farris, limpiándose unas lágrimas. Fue el día que conoció a Grayson Farris, el amor de su vida. Era un muchacho entonces de 18 años y su padre ejercía presión sobre él para que tomara las riendas del rancho, pero él no quería esa vida de campo tan carente de lujos y cosas. Él quería ver el mundo.

El día que Novalee llegó al rancho, el señor Farris y Grayson estaban parados en la terraza para entrar a la casa y después de las presentaciones, le pidieron a Novalee que los ayudara a arrear un ganado y como era una actividad que ella nunca había hecho, se entusiasmó rápidamente a decir que sí. Le consiguieron un sombrero y le dieron a una de las yeguas de más edad para que no tuviera problemas.

Los tres se subieron a sus caballos y se acercaron al campo donde estaba el ganado y que debía ser arreado hasta los corrales. Grayson no la miraba mucho sino que estaba concentrado en cumplir las órdenes de su padre.

-Tranquila. Sólo muévete alrededor del ganado para que caminen juntos en la dirección que queremos y déjale el resto a Brutus – Dijo Grayson acicateando su caballo para irse más adelante, mientras ella vigilaría la retaguardia –

-¿Déjale el resto a Brutus? – Se preguntó Novalee – ¿A qué se refiere? Brutus es un perro. ¿Acaso un perro sabe exactamente qué hacer con el ganado? –

Novalee pudo constatar la respuesta a esa pregunta, pues el perro verdaderamente obedecía a los silbidos de los vaqueros y se encargaba de cuidar que el ganado fuera en la dirección correcta.

-¡Vaya! Realmente sí sabe qué hacer con el ganado – Se dijo Novalee con una sonrisa observando las habilidades de Brutus. Una pequeña sonrisa se formó en su rostro y el resto de la tarde, continuaron realizando el arreo, sólo que en un momento, dos de las vacas se enredaron al caminar e hicieron que las demás perdieran el paso, por lo que al escuchar el silbido, Brutus vino a arreglar la situación, mordiendo las patas de los animales y haciendo que estas a su vez cayeran como fichas de dominó hacia atrás y una de ellas, cayó sobre el caballo de Novalee, haciendo que éste cayera de lado y luego se levantó para correr lejos de ahí, por lo que, Novalee vio con horror que el ganado comenzó a correr hacia ella, por lo que, se tapó la cara con los dos brazos orando por un milagro. De pronto, escuchó los ladridos de Brutus a los pies de ella haciendo que el ganado se desviara caminando a cada lado del terreno donde se encontraba sentada. Ya había constatado que le dolía el pie.

-¿Puedes levantarte? – Preguntó Grayson hablándole desde atrás y ella se volteó a verlo sobre su caballo –

-No. No puedo – Dijo Novalee – Me duele el tobillo –

-Está bien – Dijo parándose con su caballo al lado de ella y extendiéndole una mano – Dame tu mano. Hay que sacarte de aquí y llevarte para que te revisen –

Novalee extendió su mano para estrechar la de él y éste la ayudó a ponerse de pie y luego le ofreció el brazo y la ayudó a subirse a la grupa de su caballo. Pronto, la sacó de en medio de todo el ganado y con tranquilidad la llevó hasta la casa, donde la ayudó nuevamente a bajarse y sentarse en el muro que rodeaba al jardín.

-Espérame aquí. Voy a buscar el auto para llevarte con el doctor – Le dijo Grayson inclinándose hasta que su cara quedó frente a la de ella y fue la primera vez que pudo apreciar sus ojos grises.

-Está bien – Respondió Novalee viéndolo marcharse –

-¿Qué sucedió? – Preguntó la señora Farris saliendo de la casa con un delantal puesto –

-Brutus mordió a unas vacas. Éstas se cayeron y una de ellas cayó sobre mi yegua tumbándola y terminé con un tobillo adolorido – Dijo Novalee –

-¡Ese tobillo está muy hinchado! ¡Deben llevarte a ver al médico inmediatamente! –

-Grayson, fue a buscar el auto para llevarme – Terminó de decir Novalee justo cuando llegó Grayson en una camioneta con la parte de atrás descubierta. Se bajó rápido y abrió la puerta del pasajero y tomó a Novalee en brazos para ayudarla a sentarse dentro del auto. Cerró la puerta.

-Ese pie necesitará reposo así que la traes de vuelta para acá. Se quedará aquí hasta que mejore – Dijo la señora Farris – ¿Escuchaste lo que dije Grayson Farris? –

-Sí, mamá. La traeré aquí al salir del médico – Dijo mirándola sólo un momento y subiéndose a la camioneta para conducir hasta donde el doctor tenía su consultorio –

Novalee recordó con una sonrisa cómo Grayson discutió con la secretaria del doctor que debía ser atendida rápidamente. La mujer dijo que la dejara allí y viniera después por ella, a lo que él respondió:

-¡No puedo dejarla sola aquí! Debo llevarla otra vez de vuelta al rancho con mi madre. Ya sabe cómo se pone cuando no obedecen sus órdenes. Además, ese tobillo se está hinchando más con cada minuto que pasa – Dijo Grayson mirando a la mujer con una ceja levantada –

La mujer los dejó pasar y Gray la cargó en brazos hasta la camilla del doctor donde éste la examinó y determinando que era una inflamación producto del golpe, se lo vendó y le dio unos medicamentos que la ayudaran a desinflamar.

Al terminar la consulta, Grayson la llevó al auto nuevamente.

-Yo siento causar tantas molestias – Dijo Novalee – Y de verdad no quiero imponerles mi presencia. Yo voy a estar bien en mi casa. Prefiero que me lleves a mi casa –

-¿Y enfrentar al dragón de mi madre por haber desobedecido una orden? ¡Ni loco! – Dijo Grayson encendiendo el auto y dirigiéndose al rancho –

Al llegar allá, Novalee trató de protestar nuevamente mientras Grayson la cargaba para llevarla a una habitación seguidos de su madre, pero fue totalmente infructuoso.

-No puedes quedarte sola en tu casa en esas condiciones, muchacha. Aquí te cuidaremos – Dijo la señora Farris abriendo la puerta para dejar ver la habitación más linda que había visto Novalee en su vida, pues la casa de sus padres era bastante cómoda pero pequeña comparada con éste rancho.

Grayson la puso en la cama y salió de la habitación para dejar a su madre encargarse de ella. A partir de allí, pasaron las dos semanas más increíbles, pues la señora Farris le llevaba el desayuno y el almuerzo, pero Grayson le llevaba la bandeja con la cena para que ella no tuviera que caminar y aunque los dos primeros días se iba muy rápido, los siguientes días, Novalee le pedía que se quedara a conversar con ella y fue así como comenzó su amistad. Largas charlas hablando de todo y de nada. Del rancho y sus alrededores. De los animales. De Brutus. Algunas veces, Novalee reía mucho con las historias que le contaba Grayson hasta que era la hora de dormir y él se retiraba llevándose la bandeja.

Los pensamientos de Novalee regresaron al taxi que la llevaba a su nuevo destino. Uno, donde se moría toda esperanza de volver a ver a Grayson porque había aceptado casarse con un hombre que vivía en Australia.

-¿Cómo pasó esto? – La gran pregunta de su vida –

El director del colegio donde trabajaba como maestra solicitó una reunión un día temprano antes de comenzar las clases. Ella, se sorprendió, pero aun así llegó a la hora convenida para tratar cualquiera fuese el tema que el padre Angus, para quien trabajaba desde hacía tres años, desde que recibió su título de maestra.

Debido a haber quedado huérfana a tan temprana edad, el padre Angus, también había sido uno de los pilares para que ella subsistiera, dándole siempre consejos y enseñándole la importancia de asistir al sermón de los domingos.

La madre de Grayson murió tres años después y era Novalee quien la atendió durante toda su enfermedad y dos años después, murió el padre de Grayson, por lo que él decidió vender el rancho para irse del pueblo, no sin antes dejarle una considerable cantidad que ella supo administrar. Encontró un nuevo trabajo en la biblioteca y comenzó a asistir a la escuela nocturna donde sacó su título de profesora y luego el padre Angus le ofreció trabajo en el colegio San Francisco y es allí donde ha estado los últimos tres años.

Al llegar al colegio saludó a sus compañeras de trabajo y a algunos niños que ya estaban allí, esperando que fuera la hora de entrada para comenzar a hacer de las suyas. Entró y fue directamente al despacho del padre Angus. La puerta estaba abierta y él estaba parado al lado de su biblioteca leyendo un libro. Novalee tocó la puerta y éste se volteó con una sonrisa.

-Novalee, hija. Pasa, por favor y cierra la puerta – Dijo el padre Angus yendo a sentarse en su silla ubicada detrás del escritorio –

Novalee cerró la puerta y se sentó en la silla ubicada frente al escritorio con su bolso sobre sus piernas dispuesta a escuchar qué era lo tan importante que debía hablar con ella.

-Hija, pedí esta reunión contigo porque tengo algo muy importante que comunicarte – Dijo apoyando los codos sobre el escritorio –

-Está bien, padre. Usted me dirá – Dijo Novalee escuchando atentamente –

-Hija, he recibido una llamada muy importante en estos días de un hombre cuyo padre yo conocí hace muchos años. La cuestión es que este hombre ha amasado una fortuna y pues, por su trabajo, nunca tuvo la oportunidad de casarse y ahora quiere hacerlo. Quiere encontrar una esposa y no una esposa cualquiera. Quiere una buena mujer para casarse y me preguntó si aquí en el pueblo había muchachas casaderas y yo le respondí que sí y que estaba pensando en una para plantearle el caso para luego darle a él una respuesta – Terminó diciendo el padre –

-¡Un momento padre! ¿Usted me está diciendo que un hombre que le habló por teléfono tiene fortuna y está buscando esposa? – Preguntó Novalee –

-Sí, hija – Respondió el padre sin perder la compostura –

-Y usted le dijo que tenía a la candidata perfecta ¿Que soy yo? – Preguntó Novalee –

Capítulo 2 ¿Qué más vas a esperar

-Padre ¿Usted le dijo a ese hombre que yo soy la esposa que él está buscando? – Preguntó Novalee impactada –

-Sí, hija. El hombre es rico y tiene una flota de barcos y tanto su casa como la compañía están ubicados en Australia – Dijo el padre –

-Discúlpeme padre, porque no quiero ofenderlo, usted ha sido muy importante para mi desarrollo en ésta comunidad, pero ¿A usted no le parece que esto está mal? – Preguntó Novalee con los codos apoyados en el escritorio y los ojos muy abiertos –

-Normalmente, te diría que tienes razón, pero sin embargo creo que en éste caso podemos confiar en que es un buen hombre y más importante hija: Te está ofreciendo la oportunidad de salir de éste pueblo para hacerte de una mejor vida de la que llevas aquí.

-Yo – Intentó decir Novalee, pero el padre levantó una mano para indicarle que lo dejara hablar –

-Tú tienes un título, pero allá podrías hacer una especialización y trabajar en una gran universidad. Sería uno de los mayores beneficios y lo otro es – Dijo el padre haciendo una pausa y mirándola con ternura – Lo otro es que ya tienes 25 años -

-26. Tengo 26 años – Dijo Novalee –

-Bueno, ya tienes 26 años y pues, en éste pueblo no hay opciones de jóvenes para casarte. La mayoría han partido o se han casado. La realidad es que no quedan opciones. ¿Qué más vas a esperar? Tienes una gran oportunidad de avanzar en tu vida y lograr lo que siempre habías soñado. ¿Por qué no la aprovechas?

-Padre, yo lo siento mucho, pero yo no lo veo de la forma que usted dice – Dijo Novalee – A mí me parece muy peligroso aceptar esta oferta de matrimonio sin siquiera averiguar si todo es cierto y ¿Por qué un hombre con tanto dinero no ha sido capaz de encontrar a una esposa? Eso parece insólito, padre –

-Pero no lo es – Dijo el padre Angus con fuerza de voz – Yo conocí a su padre y era un hombre de honor y de palabra, por lo tanto, sé que está diciendo la verdad –

-Bueno, padre, puede ser que ese hombre esté diciendo la verdad, pero yo no puedo aceptar casarme con él así nada más. Simplemente, no puedo, padre – Dijo Novalee –

-Bueno, tienes derecho a pensarlo, pero sólo será este día – Dijo el padre Angus – Mañana a esta misma hora deberás venir a darme tu respuesta y de corazón espero que no vayas a dejar pasar esta oportunidad –

-Está bien, padre. Aquí estaré mañana en la mañana para darle mi respuesta – Dijo Novalee levantándose de la silla –

-Ahora ve a trabajar. Ya mañana terminaremos de hablar – Dijo el padre Angus

Novalee, tenía un día muy ocupado y no podía distraerse pensando en la propuesta del padre, por lo que, cuando sonó el timbre de salida, ella se dirigió a su casa y al ir a la cocina para prepararse algo de comer, no pudo dejar de pensar en la propuesta que le habían hecho llegar a través del padre Angus. Ella, no sabía qué hacer ni qué pensar al respecto. Ella era una chica sencilla de campo. ¿Qué podría brindarle a un hombre de negocios con dinero?

-¿Qué más vas a esperar? Novalee no podía dejar de pensar en la pregunta que le hiciera el padre Angus en su despacho. Desde que Grayson se fue su corazón de alguna manera seguía aferrado a que él volvería por ella. Ya habían pasado 8 años y ella había obtenido con mucho sacrificio el título de maestra y había obtenido un puesto como maestra en el colegio San Francisco donde ganaba un mejor salario que trabajando en la biblioteca.

-No – Se dijo – No podía seguir quemando sus sueños y expectativas esperando a alguien que obviamente ya ni la recordaría. De todas formas, eran muy jóvenes. Se la pasaban corriendo y jugando por esos campos con las ovejas y las vacas. A veces, corrían hasta el río y otras veces corrían hasta las cercas que limitaban la propiedad. Lo cierto era que compartían un vínculo en el que había sido hecha una promesa de sacar el mundo de sus vidas y cuando estaban juntos, no existía nada más que sus miradas y juegos de palabras.

Novalee también se había vuelto experta en escuchar a Grayson, ya que al principio, él era un muchacho introvertido. No hablaba mucho y sólo se sentaban a escuchar el río, hasta que un día, ella le pegó con una pequeña piedra en la cabeza y fingió estar molesto por lo que le hizo cosquillas hasta matarla de risa y luego, ambos salieron corriendo. Novalee solía escucharlo, sobre todo cuando se sentía frustrado por alguna discusión con su padre. Él solía desahogarse con ella mientras le lanzaba piedras al río pero luego de un rato se le pasaba y le hacía cosquillas hasta matarla de risa como era su costumbre y salía corriendo para que ella lo alcanzara.

Novalee lloró cuando tomó la decisión de irse, porque significaba que su corazón claudicaba en el deseo de esperar al que fue su primer y único amor. Es cierto que ella intentó tener citas mientras estaba estudiando la carrera y trabajaba en la biblioteca. Algunos chicos la invitaron a salir sin saber que no había nada qué hacer pues su corazón estaba tomado y cerrado con candado. Incluso, Greg, uno de los chicos que siempre demostró estar enamorado de ella, la invitó a salir y tuvieron algunas citas, después de las cuales, Novalee le soltó que no podía seguir saliendo con él, pues simplemente, no le gustaba y éste sólo le preguntó –

-¿Aún sigues enamorada de él? – A lo que ella respondió con los ojos llenos de lágrimas –

-Sí –

Desde ese día su soledad se hizo más evidente y la llenaba con mucho trabajo en la universidad y luego en el colegio. Nunca más se atrevió a preguntarse por Grayson. Era como si hubiese dejado enterrado todo en un baúl y hubiera botado la llave hasta el día en que el padre Angus la llamó a su oficina. Todo esto, la llevó a tomar la decisión de aceptar la propuesta de matrimonio del hombre desconocido y a la mañana siguiente se sentó frente al escritorio del Padre Angus y le dijo:

-Buenos días, padre. He venido a comunicarle mi decisión –

-Muy bien, hija – Dijo el padre Angus - ¿Qué decisión tomaste?

-Padre, He decidido aceptar la propuesta de matrimonio de éste hombre – Dijo Novalee –

El Padre Angus asintió con la cabeza y con una pequeña llave abrió un gran estante de donde sacó un sobre de manila grande, el cual puso sobre el escritorio frente a ella.

-Padre – Dijo Novalee nuevamente –Tengo que confesar que tengo mucho miedo de hacer esto. Yo entiendo que usted es un sacerdote con creencias espirituales que no son las mismas que mucha gente tiene y son muchas las cosas que pueden salir mal con éste hombre, Padre Angus. No sé. Yo podría terminar saliendo en alguna página de sucesos.

-¡Ni lo quiera Dios hija mía! ¡Ánimo! ¡Todo va a salir bien! – Dijo el Padre sentándose en su silla y sacando los documentos que estaban dentro del sobre – Primero que nada debes firmar éstas tres copias. Son muy importantes – Dijo el Padre Angus entregándole una pluma fuente con lo que ella escribió su firma en los tres documentos, regresándoselos al Padre –

-¿Eso es todo? – Preguntó Novalee –

-No. Ahora debo hacerte entrega de lo que hay aquí – Dijo el padre – que son dos chequeras a tu nombre para que la uses en lo que necesites. Una tarjeta de crédito a tu nombre y por aquí también hay una cantidad de dinero en efectivo –

-¿Qué? ¿Chequera? ¿Tarjeta? – Dijo Novalee tomando todo lo que el Padre Angus le estaba dando – Pero ¿Cómo voy a usar todo eso si ni siquiera sé cuál es el límite?

-Tú tranquila, porque lo que éste hombre me dijo es que son ilimitadas, así que puedes gastar lo que quieras. Me dijo que en la chequera puedes poner la cantidad que quieras y no habrá problemas – Dijo el Padre Angus –

-¿ilimitadas? – Dijo Novalee observando todo lo que tenía en su mano. Después que le había costado tanto esfuerzo sobrevivir todos esos años, ahora podía tener todo lo que había soñado y más gracias a un benefactor que todavía no conocía –

-Sí. Ilimitadas. Él dijo que vas a necesitar muchas cosas para prepararte para el viaje que harás hasta Australia, donde él te estará esperando – Dijo el Padre Angus –

-¿Qué? ¿El viaje? ¿A Australia? – Preguntó Novalee todavía en shock –

-Sí, hija. Viajarás en barco. Creo que él me dijo algo sobre unos cruceros pero ésta cabeza mía ya no retiene tanta información – Dijo el Padre Angus riendo – Lo que sé con certeza es que tomarás un barco que te llevará a Australia –

-¿Iré en barco hasta Australia? – Preguntó Novalee en shock total – ¡Yo jamás he salido de mi pueblo a otro estado! ¿Y voy a tener que viajar en barco hasta otro continente? – Dijo dejando todo lo que tenía en sus manos y lanzándose hacia atrás con las manos en la cara –

El Padre Angus se paró de su silla para pararse al lado de Novalee con una mano en su hombro.

-Novalee, hija. Yo sé que esto es demasiado intempestivo para una muchacha como tú, acostumbrada a una vida sencilla, pero créeme cuando te digo que tú estás preparada para esto. Tú has esperado por muchos años a que un verdadero milagro se realice en tu vida y éste es el milagro Novalee. Éste es el momento en que tu milagro se hará realidad al decirle que sí a la vida. Éste es el comienzo de una nueva vida. Una gran oportunidad que no debes dejar escapar. Sólo una tonta no lo vería como una oportunidad y que yo sepa tú no eres tonta porque te graduaste de una universidad.

Novalee se quitó las manos de la cara y miró al Padre Angus con una sonrisa.

-¿Qué voy a hacer sin usted Padre para que me dé los consejos? – Preguntó Novalee –

-Siempre existe el teléfono. Puedes llamarme si es que no estás muy ocupada con tu vida llena de lujos y esas cosas – Dijo el Padre sonriendo y palmeándole el hombro –

-Voy a hacerle un cheque. Una donación para la iglesia y el colegio – Dijo Novalee –

-¡Tú no vas a hacer nada de eso! – Le dijo el Padre Angus volviendo a su escritorio – Porque él dejó muy claro que ese dinero era para ti y todos tus gastos que tendrás por el viaje. Además, él ya envió una muy buena donación y dijo que seguiría enviando más –

-¿Así que es creyente? – Preguntó Novalee –

-¡Ay muchacha! ¡Ni te imaginas cuántos creyentes tiene la iglesia que están por fuera de ella! Pero ese no es el tema ahora. Tienes muchas cosas que organizar como la ropa que necesitarás y quién se quedará a cargo de tu casa. Tómate unos días libres y deja todo organizado con el colegio también – Dijo el padre Angus entregándole un tiquete con una hermosa fotografía de un crucero en él –

-Celebrity Magic Cruises – Leyó Novalee en la portada del tiquete y al abrirlo, vio su nombre impreso en él con su número de identificación – ¡Todo es cierto! ¡Me voy de viaje a Australia y en un Crucero! – Dijo Novalee con asombro y alegría al mismo tiempo –

Los siguientes días fueron una locura dejando todas sus cosas organizadas y yendo de compras, cosa que nunca había hecho en toda su vida. Al menos, no de ésta manera donde podía escoger lo que quisiera y comprarlo, por lo que le llevó dos días comprar ropa, calzado, bolsos y otras cosas necesarios para pasar 15 días en un crucero.

-

Capítulo 3 El embarque

El taxi se seguía acercando al puerto donde ella sabía que su destino cambiaría. Ya había olor al salitre del mar. Pronto vio el puerto y también pudo ver el grandioso crucero blanco, el cual desde donde ella estaba contaba 11 pisos, pero no sabía si estaba en lo correcto. Se bajó del taxi y tomó las maletas después de pagarle al chofer. Tomó una respiración profunda porque su corazón comenzó a latir como loco.

-¿Esa era una buena o mala señal? – Se preguntó Novalee comenzando a caminar hacia la zona de embarque donde había una pequeña terminal recibiendo a los pasajeros. Se fue acercando lentamente, ya que la entrada hervía de movimiento de personas con equipaje como ella y aunque eran muchas personas, se veía que todo fluía con tranquilidad.

Gracias al personal del barco, se ubicó en una cola para una de las 20 taquillas que estaban realizando el check – in de los pasajeros. Fluía con rapidez por lo que pronto estuvo frente a la joven que le recibió su pase de abordaje y sus documentos. Ésta le dijo que su boleto indicaba que ya todo estaba pago y que podía dirigirse a abordar y un empleado se encargó de sus dos maletas grandes y ella se quedó con su bolso y una maleta de rueditas. Llegó a unas puertas de vidrio que llevaban a un puente colocado para poder hacer el abordaje. Cuando le tocó su turno entró al barco y estaba segura de que nada en su vida, la hubiera podido preparar para esto, porque parecía un palacio con escaleras y ascensores. Parte del personal se encontraba apostado en filas a cada lado de la puerta para recibir con sonrisas a los pasajeros.

Novalee sólo sonreía y saludaba asintiendo con la cabeza, mientras miraba a todos lados arrobada. Su cabello dorado resaltaba sobre el conjunto de chaqueta blanca que había escogido para ese día haciendo juego con unas botas de tacón.

Al llegar al final de la fila de la tripulación había un hombre alto y moreno de cabello castaño junto a otro hombre y una mujer. Todos uniformados con impecable pantalón y chaqueta blanco y gorra que lo distinguían como alguien de rango allí. Novalee pensaba seguir de largo, pero tenía su vista anclada con la de él. De pronto vio que le sonrió extendiendo la mano.

-Bienvenida a bordo señorita. Permítame su pase de abordar por favor – Dijo con una sonrisa –

Novalee lo llevaba en la mano así que se lo entregó para que él lo leyera y al parecer, encontró algo gracioso, porque sonrió ampliamente para volver a mirarla, pero no le habló a ella sino al miembro de la tripulación que estaba a su lado con uniforme impecable también.

-Priority check – in – Dijo el hombre todavía con la sonrisa a la cual Novalee respondió automáticamente y el hombre le entregó el pase de abordaje al que estaba a su lado y se volvió a verla a ella nuevamente – Soy el capitán. Mi nombre es Alan Wrihgt, señorita Jones. Es un placer tenerla con nosotros. Bienvenida al Celebrity Magic Cruises –

-Muchas gracias, Capitán. Es usted muy amable – Respondió Novalee con una sonrisa –

-Espero que tenga usted un viaje agradable y por supuesto, está invitada a la cena de bienvenida que se hace a todos nuestros pasajeros – Dijo el Capitán –

-Muchas gracias, pero no sé si sabré llegar. Esto es tan grande – Dijo Novalee –

-No se preocupe. Siempre hay personal ubicado para enseñar el camino. Por ahora, póngase cómoda y en este momento, la acompañarán a su camarote – Dijo el Capitán asintiendo levemente con la cabeza –

-Gracias – Volvió a decir Novalee siguiendo al jóven por uno de los largos pasillos alfombrados y en el fondo del cual, se encontraba un ascensor –

En el lobby del barco se había quedado el Capitán mirando a Novalee alejarse cuando escuchó que alguien carraspeaba a su lado.

-Volveré al puente para observar que todo se esté haciendo correctamente – Dijo el Capitán –

-Disculpe, Capitán pero usted había dicho que estaríamos aquí chequeando el abordaje de los pasajeros –

-Creo que todo se está llevando a cabo muy bien. Los dejaré a ustedes dos encargados de seguir en éste puesto de observación. Me retiro al puente – Y sin decir más, el Capitán se retiró dejando a sus dos tripulantes extrañados –

-¿Fui yo o eso estuvo sumamente extraño? – Preguntó la mujer sin dejar de sonreír y dar la bienvenida a los pasajeros –

-Eso estuvo sumamente extraño – Dijo el hombre –

-¿Crees que tenga que ver con la mujer que abordó? – Preguntó la mujer –

-Ya sabes que el Capitán siempre es muy reservado, pero al parecer sí, pero igual, habrá que averiguarlo – Dijo el hombre – Cuando regrese Andy le preguntaremos en que camarote está alojada y por ahí sabremos –

-Muy bien –

Cuando Novalee entró a su camarote a donde la llevó el joven de la tripulación, se maravilló. Era una habitación lujosa con una sala. A mano derecha una pequeña cocina con una nevera ejecutiva y a mano izquierda unas puertas dobles que llevaban a una habitación de ensueño en colores pasteles adornada con algunos jarrones llenos de rosas frescas que impregnaban con su olor todo el lugar. Sábanas de seda. Tocador y un juego de muebles a los pies de la cama. Closet y una puerta que llevaba al baño. Había catálogos con toda la distribución del barco y con las diferentes actividades que ofrecían. En la mesita de noche, encontró un sobre beige con una cinta roja. Tenía el logo del barco. Era la invitación para la cena de bienvenida para todos los pasajeros en el salón principal.

Novalee se asomó por las boyas desde donde se podía ver el movimiento de todo el puerto. Todo era muy bello y excitante. Se volvió a sentarse en la cama. Se tomaría unos minutos antes de desempacar la ropa que tenía en la pequeña maleta.

-¿Qué le depararía ésta aventura? – Se preguntaba Novalee – ¿Y cómo sería su esposo? –

No podía dejar de hacerse esa pregunta – ¿Sería un buen hombre? Porque había hombres ricos que eran muy crueles. ¿Acaso él esperaba que ella se enamorara de él? – Y la verdadera pregunta era – ¿Podría enamorarse ella de él? Eran tantas incógnitas las que la separaban de su futuro que tenía que hacerlas a un lado para seguir adelante esperando lo mejor, además el padre Angus, quien la había conocido toda la vida, fue quien la puso en contacto con ese hombre, así que debía confiar y esperar lo mejor –

Pensaba en lo que se pondría para esa cena. Se imaginaba que era algo casual. De pronto, comenzó a sonreír, porque sus actividades sociales consistían en las actividades que se hacían en el pueblo, bailes, ferias, encuentros, presentaciones de música, etc. Nada como una elegante cena a bordo de un crucero con el Capitán y su tripulación. Esto la tenía a la expectativa de lo que podría suceder.

Bueno, al menos, tenía 15 días para disfrutar en el crucero antes de conocer a su esposo y enfrentar la realidad de lo que sea que le deparaba el destino.

Desde que habló con el Padre Angus en su oficina se le habían revuelto todos los recuerdos dentro de su corazón y salían como si fueran cataratas de agua para poblar su mente de donde habían sido desterrados hacía tanto tiempo. Se levantó y comenzó a organizar su maleta y esperaba que le trajeran las dos grandes que era donde tenía toda su ropa nueva.

Novalee recordó la vez que se hizo la fiesta conmemorativa del pueblo donde todos ayudaban a decorar el granero de una de las familias y entre todos contribuían con adornos, música y bebidas. Eso tomaba como dos semanas y Novalee por lo general era invitada a ayudar con la decoración. Debido a esto, ella debía compartir con todo el comité estas actividades. Allí se encontraba Emily, quien siempre andaba detrás de Greyson tratando de llamar su atención y también se encontraba Greg, quien estaba interesado en Novalee, pero ella no le prestaba atención.

Un día antes del baile, Greg esperó a Novalee a la puerta del instituto para preguntarle si quería ir con él, pero ella se negó diciendo que por ser del comité estaría desde temprano allí y no se dio cuenta que Greyson pasó por allí en ese momento. Ese día, cuando llegó a trabajar al rancho la trató con frialdad, parecía molesto y no lo volvió a ver en toda la tarde. Al día siguiente ocurrió lo mismo y ella se fue temprano para arreglarse. Una de las señoras servidora de la iglesia la ayudó a encontrar un vestido entre toda la ropa donada para la caridad.

Novalee recordó que era un vestido amarillo con florecillas. El escote era redondo y se puso sus sandalias de tacón que se veían muy bien. Se recogió su cabello rubio a medio lado con flores y se aplicó un poco de maquillaje. Al llegar a la fiesta, Novalee se fijó que ya habían algunas personas y se fue directamente al puesto de bebidas donde le habían dicho que ella trabajaría por un rato y desde donde se tenía una buena vista de todo el salón.

-¡Hola Novalee! – Dijo Ben uno de los chicos del instituto bastante tímido –

-Hola Ben! ¿Quieres una bebida? – Preguntó Novalee –

-Sí, gracias – Respondió Ben y Novalee procedió a servirle la bebida y entregársela –

-¿Algo más? – Preguntó Novalee al verlo que no se movía –

-En realidad sí – Dijo el muchacho volteándose a ver a dos amigos parados muy cerca que lo animaban a hablar – ¿Quería preguntarte si bailarías conmigo, Novalee? –

-¡Claro que sí, Ben! ¡Bailaré contigo! – Dijo Novalee con una sonrisa y volviendo a encargarse del puesto.

-¡Hola, Novalee! – Dijo Greg saludando a Novalee con su gran sonrisa. Al parecer, pensaba que era el más guapo de todo el pueblo –

--¡Hola, Greg! ¿Cómo estás? – Preguntó Novalee con una sonrisa – ¿Quieres una bebida? –

-En realidad, me gustan con más alcohol pero te la aceptaré – Dijo Greg tomando el vaso con la bebida que le dio Novalee – ¿Bailarás conmigo, Novalee?

-¡Claro, Greg! ¡Claro que bailaré contigo! – Dijo Novalee sonriendo y viendo que este se retiraba, volvió su atención a la puerta donde se escuchaba un barullo de personas hablando y riendo alto.

-¿Quién acaba de llegar? – Preguntó su amiga Daisy, ya que estaba interesada en ver llegar a Brad el chico que le gustaba – Es Grayson. Llegó Greyson, Novalee –

-¿Acaso crees que estoy ciega? Ya lo vi – Dijo Novalee al constatar que no había ido solo a la fiesta –

-¡Oh no! – Dijo Daisy – Vino con esa pesada de Candi – No sé cómo lo soportas Novalee

-No entiendo de qué hablas – Dijo entregando una bebida a otra persona y observando que Grayson saludaba a todos con Candi colgada de su brazo. A ella, esa situación le molestaba pero qué podía hacer. Grayson la trataba como una amiga y nada más. No había nada qué decir o reclamar. Aunque, esa mujer era odiosa. Le gustaba humillar a Novalee por trabajar de servicio en el rancho –

-No te hagas. Todos sabemos que estás enamorada de él. No sé cómo soportas a esa Candi todo el tiempo detrás de Greyson –

-Mejor vamos a hacer nuestro trabajo Daisy antes de que la señora Hungtinton venga a reclamarnos – Dijo Novalee seria –

-¡Buenas noches, Novalee! – Dijo Greyson y a Novalee el corazón quería salírsele del pecho de lo desbocado que lo tenía. Era el amor de su vida y ella lo sabía desde entonces –

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