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 Cuando la Verdad Emerge

Cuando la Verdad Emerge

Autor: : Huang Xiao Huai
Género: Romance
¿Vivir 18 años en un orfanato te da derecho a esperar un final feliz, verdad? Por fin conocí a mi hermano biológico, Javier, y fui acogida en la lujosa mansión familiar, pensando que mi pesadilla había terminado. Pero mi mundo se desmoronó más rápido de lo que lo construí, cortesía de Sofía, la prometida de mi hermano. Con una sonrisa angelical, Sofía me tendió trampas una y otra vez: falsas acusaciones de agresión, la humillación de ser violada en una feria que luego se usó para esparcir rumores sobre mi "mala vida". Mi reputación se hizo añicos, mi amor fue robado, y mis propios padres adoptivos, y hasta mi hermano, me vieron con asco, creyendo cada mentira que Sofía les susurró. La cúspide del horror llegó cuando Sofía fingió un aborto y me inculpó, señalándome como un monstruo frente a todos. El rechazo de mi familia, la mirada de desprecio de Javier, se clavaron en mi alma más profundamente que cualquier cuchillo. ¿Por qué? ¿Por qué esta mujer, que lo tenía todo, se empeñaba en destruir a alguien que solo deseaba un hogar? ¿Cómo podía la verdad estar tan distorsionada, mi inocencia tan pisoteada, sin que nadie pareciera dudar? Mi vida se convirtió en un infierno de calumnias y aislamiento, hasta que Sofía decidió el cruel golpe final. Me apuñaló con sangre fría, asegurándose de que mi voz nunca fuera escuchada, escondiendo mi cuerpo como si nunca hubiera existido. Pero la verdad, como un fantasma, siempre encuentra su camino; y cinco años después, un youtuber llamado "El Búho" tropezó con mi diario y mi confesión grabada en una villa deshabitada. Ahora, en el macabro escenario de mi muerte, mi historia silenciada resonará por fin, expurgando las mentiras y revelando a los verdaderos demonios detrás del velo de la respetabilidad. La "víbora de Jerez" no era yo.

Introducción

¿Vivir 18 años en un orfanato te da derecho a esperar un final feliz, verdad?

Por fin conocí a mi hermano biológico, Javier, y fui acogida en la lujosa mansión familiar, pensando que mi pesadilla había terminado.

Pero mi mundo se desmoronó más rápido de lo que lo construí, cortesía de Sofía, la prometida de mi hermano.

Con una sonrisa angelical, Sofía me tendió trampas una y otra vez: falsas acusaciones de agresión, la humillación de ser violada en una feria que luego se usó para esparcir rumores sobre mi "mala vida".

Mi reputación se hizo añicos, mi amor fue robado, y mis propios padres adoptivos, y hasta mi hermano, me vieron con asco, creyendo cada mentira que Sofía les susurró.

La cúspide del horror llegó cuando Sofía fingió un aborto y me inculpó, señalándome como un monstruo frente a todos.

El rechazo de mi familia, la mirada de desprecio de Javier, se clavaron en mi alma más profundamente que cualquier cuchillo.

¿Por qué? ¿Por qué esta mujer, que lo tenía todo, se empeñaba en destruir a alguien que solo deseaba un hogar?

¿Cómo podía la verdad estar tan distorsionada, mi inocencia tan pisoteada, sin que nadie pareciera dudar?

Mi vida se convirtió en un infierno de calumnias y aislamiento, hasta que Sofía decidió el cruel golpe final.

Me apuñaló con sangre fría, asegurándose de que mi voz nunca fuera escuchada, escondiendo mi cuerpo como si nunca hubiera existido.

Pero la verdad, como un fantasma, siempre encuentra su camino; y cinco años después, un youtuber llamado "El Búho" tropezó con mi diario y mi confesión grabada en una villa deshabitada.

Ahora, en el macabro escenario de mi muerte, mi historia silenciada resonará por fin, expurgando las mentiras y revelando a los verdaderos demonios detrás del velo de la respetabilidad.

La "víbora de Jerez" no era yo.

Capítulo 1

La pantalla de mi móvil se iluminó, mostrando el contador de espectadores en tiempo real: cien mil, doscientos mil, quinientos mil.

La cifra seguía subiendo.

"Buenas noches a todos, soy 'El Búho'", dije a la cámara, mi voz resonando ligeramente en el vestíbulo polvoriento de la villa. "Como prometí, estamos en directo desde la 'Finca de la Deshonra', el lugar donde, hace cinco años, encontraron el cuerpo de Elena, 'la víbora de Jerez'".

El chat en vivo explotó al instante.

"¡Por fin! ¡Llevo toda la semana esperando esto!"

"¡Búho, eres el mejor! ¡Vamos a ver el nido de la víbora!"

"Esa mujer se lo merecía. ¡Qué asco!"

"Dicen que se acostaba con su propio hermano, ¿es verdad?"

"Y que empujó a la pobre Sofía por las escaleras para que perdiera a su bebé. ¡Un monstruo!"

El odio era un torrente, una ola de veneno que inundaba la pequeña pantalla. El público ya la había condenado. Para ellos, Elena no era una víctima, era el mal encarnado.

"Tranquilos, amigos", dije, levantando una mano para calmar los ánimos, aunque solo me veían a través de la lente. "Esta noche, no estamos aquí para juzgar, sino para explorar. Para sentir la energía de este lugar".

Saqué una pequeña brújula de Feng Shui de mi bolsillo, un truco que siempre funcionaba para añadir dramatismo. "Vamos a ver si el espíritu de Elena sigue aquí, si su maldad ha dejado una marca en estas paredes".

La aguja de la brújula giró salvajemente por un segundo y luego se quedó quieta. El chat se volvió loco.

"¡Se ha movido! ¡Está aquí!"

"¡Cuidado, Búho!"

Mientras tanto, en una lujosa mansión al otro lado de Jerez, Javier, el hermano de Elena, miraba la misma transmisión en su tablet, con el ceño fruncido.

"Apaga eso", dijo, sin levantar la vista de su copa de vino.

Sofía, su prometida, se acercó por detrás y le rodeó el cuello con los brazos. Su voz era suave, un susurro dulce y tranquilizador.

"Cariño, no dejes que te afecte. Es solo un youtuber buscando atención. Ya sabes cómo era Elena...".

Javier no respondió. Apuró el vino de un trago.

"Fue mi culpa", susurró Sofía, con lágrimas asomando a sus ojos. "Si no hubiera vuelto a sacar el tema... No debería haberte dicho que todavía tengo pesadillas con ella. Lo siento, mi amor".

"No es tu culpa, Sofía", dijo Javier, su voz dura. "Nunca lo fue. Ella era un demonio. Nos hizo la vida imposible".

La consoló, abrazándola con fuerza. En la pantalla, yo seguía mi recorrido por la villa abandonada, ajeno al drama que se desarrollaba a kilómetros de distancia.

En el salón principal de la mansión, los padres de Javier y Elena también veían la transmisión en una gran televisión.

"Esa desvergonzada", murmuró la madre, con una copa de jerez en la mano. "Incluso muerta sigue trayendo la deshonra a esta familia".

"Deberíamos estar agradecidos de que se fuera", respondió el padre, con frialdad. "Desde que Sofía está con Javier, la bodega ha prosperado. Ella es una bendición. La hija que siempre debimos tener".

La madre asintió, dando un sorbo a su bebida. "Tienes razón. Brindemos por Sofía. Y porque esa víbora se pudra en el infierno".

Chocaron sus copas, el sonido cristalino llenando el silencio de la opulenta sala.

Capítulo 2

Avancé por el pasillo de la villa, el haz de mi linterna cortando la oscuridad. El aire era pesado, olía a moho y a tristeza.

"Esta era su habitación", dije a la cámara, enfocando una puerta entreabierta. "La habitación de Elena".

El chat se llenó de comentarios morbosos.

"¿Encontraron el cuerpo ahí dentro?"

"¡Búho, busca fantasmas!"

Empujé la puerta. La habitación estaba destrozada. Muebles volcados, un espejo roto en el suelo, y en las paredes... arañazos. Largos y desesperados arañazos que recorrían el papel pintado descolorido.

"Vaya...", susurré, pasando la linterna por las marcas. "Parece que alguien no quería estar aquí".

El chat, que hasta ahora había sido un hervidero de odio, guardó un silencio momentáneo. El horror visual de la escena pareció calmar incluso a los más cínicos.

Pero el silencio no duró mucho.

"Seguro que los hizo ella misma en un ataque de locura".

"¡Claro! Era una drogadicta, ¿no? Estaría alucinando".

"Esa mujer era puro teatro. Siempre queriendo llamar la atención".

Negué con la cabeza, una mezcla de frustración y pena creciendo en mi interior. ¿Cómo podía la gente ser tan cruel?

De repente, una voz incorpórea, un susurro femenino apenas audible, pareció flotar en el aire.

"Ayúdame...".

Me quedé helado. "¿Habéis oído eso?", pregunté a mi audiencia.

El chat se dividió. Algunos decían que no habían oído nada, otros juraban que sí.

Fue entonces cuando mi pie tropezó con algo debajo de la alfombra raída. Me agaché, apartando la tela polvorienta.

Era un ordenador portátil. Viejo, cubierto de polvo, pero intacto.

"¿Qué tenemos aquí?", dije, levantándolo para que la cámara lo viera bien. "Un tesoro inesperado".

Un escalofrío recorrió mi espalda cuando, al abrirlo, la pantalla parpadeó y se encendió. Mostraba un simple archivo de texto abierto, como si alguien hubiera estado escribiendo justo antes de...

"Es un diario", dije, mi voz temblando ligeramente. "El diario de Elena".

La curiosidad venció al miedo. Me senté en el suelo, coloqué el portátil en mi regazo y empecé a leer en voz alta.

"23 de abril. Hoy es el día más feliz de mi vida. Mi hermano, Javier, me ha encontrado. Después de dieciocho años en el orfanato, por fin tengo una familia. Un hogar".

"Javier es mi héroe. Me ha traído a esta casa enorme, un palacio. Todo es tan diferente... la ropa, la comida, la forma en que la gente habla. A veces se ríen de mi acento, pero Javier siempre me defiende. Me dice que soy su hermana, su sangre, y que nadie volverá a hacerme daño. Él es mi ancla en este nuevo mundo. Lo quiero más que a nada".

La inocencia y la gratitud en esas primeras líneas eran palpables. Un nudo se formó en mi garganta. Esta no era la voz de un monstruo. Era la voz de una niña perdida que por fin había encontrado su lugar.

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