Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Cuando la perdí
Cuando la perdí

Cuando la perdí

Autor: : Maxxi Mendoza
Género: Romance
Libro que precede: Ni contigo, ni sin ti Damián Roberts, es un joven ,adinerado, Guapo y mezquino, hijo de un prestigioso Politico de la ciudad de Nueva York, con el que no se lleva bien, pues es un hombre corrupto y prepotente del que sólo ha recibido malos tratos. Tiene una hermana, Ava, quien desde pequeña fue Diagnosticada con un defecto cardiaco. Ava y su abuela que se ocupó de ellos desde el día en que murió su madre, son las únicas personas que a él le importan. Lo único que le interesa en la vida es ser exitoso en los negocios, darle un futuro a su hermana, y seguir el legado de su padre en la política, pues es lo que su padre quiere y lo que él necesita para destruir a su progenitor. Fue criado para generar dinero. Es una persona intimidante, sexualmente muy activa, práctica el b**m, desde hace un par de años y es un Dominante nato que está acostumbrado a hacer lo que se le da la gana. A diferencia de su hermana menor, aprendió a defenderse solo desde que su madre murió, recibiendo los atropellos y maltratos de su padre, para convertirlo en un hombre fuerte, lo que hizo que su corazón se convirtiera en un témpano de hielo. Su padre, prácticamente arreglo su vida, fue comprometido desde muy joven con Crystal una niña Rica, un poco egoísta pero de buen corazón, su único error es haber aceptado ser la sumisa de Damián y haberse enamorado, es la hija de George, un empresario multimillonario, amigo de su padre que financia las campañas políticas de este y con el que tiene varios negocios. Para Damián, su matrimonio solo es un escalón más para alcanzar lo que su padre tiene dispuesto para él. Pero un día conocerá a Chloe, una chica de clase media, llevada por su abuela para acompañar a Ava. Sin saberlo la mujer que pudo derretir el corazón de su nieto, pero que por cosas del destino no lo logró... Damián tendrá que escoger entre el deber y el amor, sin embargo su decisión no será la más acertada, y el destino le dará una lección que jamás olvidará.

Capítulo 1 Prólogo

NOTA:

Querido lector, antes de leer este libro, te recomiendo que primero leas mi libro anterior,

"Ni contigo, ni sin tí" para que puedas entender la aparición de ciertos personajes.

Por otra parte, recuerda que lo que aquí está escrito es producto de mi imaginación, es por eso que algunas cosas no van a concordar con la realidad. Y por último, te advierto que este libro es bastante erótico, basándose en prácticas sadomasoquistas. Un abrazo, y espero lo disfruten.

***

El llanto de Ava me ensordece, está desconsolada frente a la tumba de nuestra madre. No puedo juzgarla, si es difícil para mí, no me imagino lo que será para una niña de 6 años aceptar que jamás volverá a ver a su madre.

Mi padre, por el contrario, se le ve sereno, más callado de lo normal, su rostro no emite expresión alguna, sin embargo, ¿es mi imaginación?, una lágrima rueda por su mejilla izquierda pese a su nula expresión, pestañeo por mi asombro y froto mis ojos para asegurarme de que no estoy viendo alucinaciones, pero al volver a ver parece que si era una alucinación por qué su rostro estaba más inexpresivo que nunca, sin rastro alguno de una lágrima que pudiera brotar de los ojos del gran Michael Roberts. Con el ceño fruncido se gira hacia nosotros.

-Damián, trae a tu hermana, es hora de irnos. -Me dice, para luego irse al auto sin detenerse a esperarnos.

Obedezco como lo haría cualquier chico de 14 años que le tiene un profundo respeto a su padre, respeto que sin saberlo se convertiría con el paso de los años en miedo, y ese miedo a su vez terminaría en un profundo rencor.

Con la muerte de mi madre, todo empeoró, la enfermedad de Ava, el carácter de mi padre, sus maltratos hacía a mí, mi terrible dolor. En un principio creí que si me comportaba como un chico fuerte, tal y como decía mi padre, podría afrontar la situación de haber perdido a mi madre en un trágico accidente de tránsito, pero no fue así, por el contrario, cada día que pasaba para mí era un infierno, extrañaba a mamá y ni siquiera podía llorarla por qué para mi papá las lágrimas en el rostro de un hombre era algo inaceptable. Según él, todos moríamos, así que no se debía llorar por lo que se sabía que algún día tarde o temprano pasaría y sería inevitable; además, un futuro político como yo, debía aprender a no mostrar sus sentimientos. Es por esa razón que también decidió traer a casa a la abuela Sara, su madre, con el fin de que velará por la salud de Ava, quién últimamente sufría de ansiedad al no volver a ver a mi madre y eso había causado que sus problemas cardíacos se agravaran y de esta manera yo me centrara única y exclusivamente en mi educación, pues según el señor Michael Roberts, el futuro presidente de Estados Unidos no se haría de la noche a la mañana. Mi padre tenía sus propios planes para mí, y yo simplemente debía aceptarlo.

Fui enviado a un internado con el fin de culminar mis últimos años de estudio secundarios, durante ese tiempo Ava tuvo una de sus crisis, así que sin dudarlo me escapé de la escuela para ver como estaba mi hermana ante la negativa de mi padre de solicitar un permiso para mí.

-¿Cómo está Ava abuela? -Pregunto a mi abuela que estaba en la casa esperando afuera de la habitación de Ava.

-Está mejor, el doctor está adentro con ella. ¿Pero tú que haces aquí?, pensé que tu padre no había solicitado el permiso en la escuela para que vinieras.

-No lo hizo abuela, me escapé.

-¿Qué?, debes irte antes de que tu padre se dé cuenta, vamos cariño, no pierdas tiempo. -Dice mi abuela muy nerviosa. Los dos sabíamos que a mi padre no le gustaba ser desobedecido.

-Abuela, pero Ava...

-Ella está mejor cariño, confía en tu vieja abuela, mientras esté a mi cuidado te prometo que nada le pasará.

-Está bien abuela, te la encargo. -Mi abuela me da un abrazo y me dispongo a irme, cuando me topo de frente con mi padre, que me veía con desaprobación.

-¿Qué haces aquí Damián? -Pregunta mi padre con el ceño Fruncido.

-Yo lo traje. -Dice mi abuela, intentando defenderme.

-No seas ridícula madre, que ya me llamaron de la escuela a decirme que este tonto desobedeció mis órdenes y se escapó.

-Vine a ver como estaba mi hermana, ¿acaso no puedo? -Dije en uno de mis arranques de valentía que en más de una ocasión me habían costado varios castigos.

-Te atreves a hablarme así muchacho. En verdad no sientes ni el más mínimo respeto por mí. -Suspira frustrado. -Al estudio. -Me dice muy enojado. Mi abuela me da un abrazo en señal de que lamenta que mi padre me descubriera, y el corto tiempo que nos tomamos en ese abrazo, simplemente avivo la ira de mi padre. -AHORA... -Gritó, mientras bajaba las escaleras.

Cuando entré en el estudio, mi padre estaba de pie frente a la ventana, apenas escuchó el sonido de la puerta cerrarse, se dirigió hacía a mí, y cuando estuvo en frente mío me abofeteo; sin embargo, simplemente me dediqué a observarlo, eso me valió otra bofetada, pero aun así no le bajé la mirada, podía ver la ira en sus ojos, pero no me daba miedo, sus golpes era algo a lo que yo ya estaba acostumbrado. Hace un poco más de 2 años mi madre había muerto, y desde ese día el infierno que me había hecho vivir mi padre con sus exigencias e imposiciones me habían convertido en un tonto con muchas agallas, hace mucho que el poco respeto que alguna vez pude sentir por él había desaparecido, para mí él no era mi padre, era mi verdugo, y debía luchar como pudiera para sobrevivir, pues no era una persona de la que pudiera apartarme fácilmente y menos con la condición de Ava, ella más que nadie necesitaba de los privilegios que ser hijos de mi padre nos permitía tener, pues los cuidados para ella eran imprescindibles y eso no estaría nunca en discusión.

-Te abono que eres valiente hijo. -Me dice luego de abofetearme dos veces. -Pero debes saber con quién serlo. Yo soy tu padre y a mí me respetas. -Dijo y me abofeteo nuevamente, pero esta vez estaba tan cabreado de recibir sus golpes que sin pensarlo le devolví una de las tres bofetadas que me había dado.

-¡Me tienes harto!. ¿Te gustó el golpe?, ¿acaso te gusta ser golpeado?, ¿qué se siente recibir una dosis de tu propia medicina padre?. -Dije bastante ofuscado después de golpearlo, cosa que debo admitir fue un grave error, pues ese día gracias a esa acción y a esas palabras, a mis escasos 16 años descubrí la crueldad de mi padre, y no era ni la mitad de lo que ya había visto.

-¡Maldito chico!, esto lo vas a pagar. -Dice y me toma del cuello de la camisa del uniforme. -Ahora verás. -Me inmoviliza haciendo una llave con su brazo derecho alrededor de mi cuello, intento forcejear, pero la fuerza que mi delgado cuerpo puede generar no es competencia para él. Uno de mis brazos queda detrás de su espalda, lo que no me permite movilizarlo y el otro intenta pelear con el agarre de mi cuello, pero es inútil. De esta manera me lleva hacia la puerta y con el brazo que tiene suelto toma mi brazo que aún intenta forcejear con su agarre, no entiendo que quiere hacer hasta que coloca mi mano en el marco de la puerta y en un intento de aferrarme a ese marco para que no me saque del estudio, por temor a lo que pudiera hacerme, omito lo obvio, porque sus verdaderas intenciones eran destrozar mis dedos con la misma puerta, cosa que solo supe hasta que sentí como tiro de la puerta con fuerza y esta se estrelló contra mis dedos, haciéndome llorar de dolor...

-AHHHHHHHHHH -Gritaba una y otra vez, pues la puerta la tiró contra mi mano no una, ni dos, sino tres veces, hasta que se aseguró de que mis dedos realmente estaban fracturados, y mi dolor era tan grande que para cuando me soltó, terminé en el piso revolcándome por la magnitud del sufrimiento físico que sentía en ese momento.

-Eso es para que aprendas quién manda Damián. -Dijo a la par que se recomponía y yo aún me retorcía de dolor viendo como mi mano derecha estaba completamente ensangrentada. -Mírate, eres débil, testarudo, ni siquiera pudiste defenderte, me das pena Damián, tu madre debe estar revolcándose en su tumba de ver la vergüenza de hijo que tiene.

Él tenía razón, no era más que un mocoso débil, sin madre, y con un padre cruel capaz de hacerme el peor de los daños con tal de conseguir que yo fuera su títere. Ese día no solo descubrí el asco de padre que tenía, también descubrí el miedo que en mí producía, quería irme y escapar, pero no estaba dispuesto a dejar a mi hermana con semejante monstruo. Ese día juré que me convertiría en el mejor político de este país solamente para hacer que mi padre se tragara sus palabras y obtener todo el poder que pudiera, así podría hacerme cargo de Ava y aplastaría a mi padre como la cucaracha que era.

Durante años me dediqué a estudiar, me gradué de Leyes en la Universidad de Harvard con honores, cursaba posgrado en ciencias políticas y actualmente a mis 23 años ya era miembro del senado de New York y nada más debía esperar un par de años más para poder postularme a la alcaldía. De mis logros alardeaba mi padre, pues a tan corta edad había alcanzado lo que él no, y mi futuro político pintaba prometedor; sin embargo, no era suficiente para Michael, él necesitaba asegurarse de que así fuera, es por eso que me comprometió en matrimonio con Crystal Brown desde hace varios años, la hija del magnate George Brown, dueño de Industrias Brown, mejor amigo de mi padre y su principal fuente de ingreso para financiar sus campañas políticas, sobre todo ahora que el objetivo de mi padre era aspirar a la presidencia de los Estados Unidos de América. Para ser sincero no me molestaba estar comprometido con Crystal, la conocía desde niño, y era una excelente sumisa. Aunque para ser sincero me daba igual casarme con ella o con un poste de luz, siempre y cuando me ayudara a alcanzar mi propósito en la vida. Ser el hombre más importante del país, proteger a Ava y destruir a mi padre.

-¿En que piensas Damián? -Pregunta Crystal mientras me da un pico en los labios, lo que me molesta mucho, así que la tomo por el cabello alejándola de mí.

-¿Qué acaso no te ha quedado claro que entre los dos están prohibidos los besos? -Le digo muy enojado

-Es solo una muestra de cariño, después de todo nos vamos a casar.

-No me gustan las muestras de cariño, y el que vayamos a casarnos no quiere decir que me importes Crystal, desde un principio te expliqué mis intereses y tú aceptaste, así que no seas ambiciosa y quieras más de lo que puedas obtener. -Digo y la suelto del cabello, para servirme un trago

-Damián, pero es que, pero es que yo te amo... -La interrumpo, no quiero seguir escuchándola, su amor no me interesa, es repugnante que se denigre de esa manera, ¿cómo va a amar a alguien que únicamente la usa a su conveniencia?.

-No sigas, no lo soporto, quien te dijo que te podías enamorar de mí, lo que tenemos tú y yo es solo un negocio, follamos por necesidad y no somos exclusivos. ¡Lo sabes!

-No lo acepto, sé que al principio estuve de acuerdo, pero mis sentimientos cambiaron, quiero ser tu única sumisa...

-¿Qué?, estás loca, yo no soy hombre de una sola mujer Crystal, no pidas algo que jamás tendrás, cuando te pedí que jugaras conmigo en este mundo del BDSM es porque amo tu culo, y eres bastante obediente, nada más. ¡Despierta!, yo no soy el príncipe del cuento de hadas que quieres en tu vida.

-Si tan solo te dieras la oportunidad, podrías ver que no todos somos crueles como tu padre, que existimos personas que si te queremos y que no te haremos daño. El que ni tu propio padre te quiera no quiere decir que el resto del mundo también lo haga. -Lanzo la copa de Whisky que tenía en la mano contra la pared. Sus palabras hacen que me enfurezca, ¿Quién se ha creído?, ¿acaso cree que me conoce?, Intento respirar para no tomarla por el cuello y hacerla callar de una vez por todas, porque en el fondo no soy la bestia que es mi padre.

-Cierra la puta boca Crystal, ¡no sabes nada!, pero ya que estás tan interesada, no te las des de psicóloga, jamás me enamoraría simplemente porque no creo en esas estupideces románticas, y sería una distracción en mis objetivos. Es cierto, mi padre no me quiere, pero yo tampoco a él, y si ni a él que es mi padre le tengo algo de cariño, ¿qué te hace pensar que a una niña tonta y caprichosa como tú, si?. Eres una tonta romántica, te dije que no te enamoraras, pero no me escuchaste, así que ahora recibirás tu castigo, desde ahora dejaras de ser mi sumisa...

-Damián, ¡no puedes hacer eso!

-¿Quién dice?, ¿Tú? -Me rio. -Para mí no eres indispensable, simplemente eres una más en la lista de chicas que me follo.

-Tal vez, pero no hay ninguna sumisa como yo, yo soy la más obediente, y te complazco como nadie, cosa que te encanta porque tu mismo me dijiste que ser un Dom te hacía sentir poderoso, el poder que aún no tienes frente a tu padre, lo tienes conmigo. No lo niegues

-¿Que parte de no eres indispensable, no está clara?, cualquier mujer en el mundo serviría para reemplazarte...

-Si estás tan seguro, ok, eso lo quiero ver.

-¿Acaso me estás retando?

-¿Por qué no?, te crees la gran cosa Damián, pero la verdad es que solo eres un niñito débil con ínfulas de poder. -El que me dijera niñito débil, me hizo recordar cuando mi padre me lo dijo, el mismo día que me dejó estas cicatrices que tengo en mi mano derecha.

-Yo no soy ningún niñito y menos débil. Si estás tan segura, escoge tu misma a una mujer, la que sea y te darás cuenta de que cualquiera que tenga dos pechos y una vagina podrá ser mejor sumisa que tú... -Veo como mis palabras la llenan de ira...

-¿Apostamos que no? -Pregunta y me tiende la mano...

-¿Apostamos que sí? -Cierro la apuesta tomando su mano.

-Entonces, ¿qué ganamos? -Me pregunta

-Una vez nos casemos, pondrás todos tus bienes a mi nombre

-¡Está bien!, pero si yo gano, tú dejarás que te bese, dejaras de ver a otras chicas para ser exclusivo conmigo y te olvidaras por completo de esa venganza que tienes contra tu padre. -Maldita sea, su petición me toma por sorpresa, me quedo algo pensativo. -¿Qué?, ¿ya te dio miedo?

-Damián Roberts no le teme a nada. Tú solo dime cuál chica y te lo demostraré

-Tienes hasta nuestra boda para cumplir entonces. -Dice muy segura

-Eso es en 6 meses Crystal, y aún no sé cuál es la chica que debo convertir en mi sumisa...

-¡Ups!, que mal, eso debiste pensarlo antes de apostar.

-Muy bien, entonces tú tienes una semana para escoger a la mujer.

-Trato hecho.

Capítulo 2 Te escucho

Los pétalos de flores cubrían toda la entrada de la iglesia, esperando a que ella hiciera su gran aparición. Yo la esperaba al pie del altar, emocionado y nervioso; de repente empieza a sonar la marcha nupcial que me indica que ella ha llegado. Levanto la mirada, y en efecto, ahí viene ella, caminando por el pasillo al compás de la música, con su hermoso vestido blanco, y un velo que cubría su precioso rostro, a medida que avanzaba mi corazón se aceleraba, por fin estaríamos juntos, por qué yo la había elegido a ella y solamente a ella, a mi amor, mi único y verdadero amor, mi Chloe.

Sin embargo, pasa el tiempo, ella sigue caminando, pero no llega a mi encuentro, algo pasa, así que la voy a buscar, no puedo esperar más para hacerla mi esposa, pero entre más camino, más se aleja, intento correr para alcanzarla, pues no puedo, no quiero perderla otra vez, corro más y más, hasta que por fin logro alcanzarla, tomo aire y la abrazo fuertemente, pido que prosigan con la ceremonia, pero no está el cura, y los invitados tampoco, ¡no importa!, aun así, ¡nos casaremos!

-Chloe, estaremos juntos, pase lo que pase. -Le digo, y ella solo asiente, así que procedo a levantar su velo.

Cuando lo levanto, para ver su hermoso rostro, ¿qué veo?, tú no eres Chloe, ¿Crystal que haces aquí?, ¿dónde está Chloe?

-Tú la dejaste ir, ¿recuerdas?

-No, no, tú le hiciste algo, ¿dime qué le hiciste?

-Se lo hiciste tú Damián, y me lo hiciste a mí también. -Apenas dice esto, desaparece.

-Crystal perdón, devuélveme a Chloe. CHLOEEEEEE, CHLOEEEE -Grito sin parar una y otra vez. Mientras grito, escucho una voz a lo lejos.

-Damián, Damián, despierta por favor, Damián...

Todo se torna borroso, de repente abro los ojos, mi respiración es agitada y puedo sentir como el sudor me empapa. Intento calmarme

-Damián, ¿estás bien?

Era un sueño, todo era un maldito sueño. Intento recomponerme e identificar a la persona que me estaba hablando.

-Sí, estoy bien -Digo mientras levanto la mirada y veo que es mi hermana Ava

-¿Otra vez soñando con Chloe?, pensé que después de 5 años ya la habías superado. -Dice

-¿Qué haces aquí?, deberías estar en la universidad

-Me escapé, quise venir a visitarte, mi padre no me deja verte y además no me gusta la carrera que escogió mi padre para mí.

-Lo sé cariño, pero si se entera de que estás aquí, se va a enfurecer, además solo debemos esperar a que cumplas los 21 y podrás ser libre para venirte a vivir conmigo. Lamento que lo de la emancipación judicial no resultara, pero está claro que nuestro padre tiene demasiados contactos como para dejar que algo así pasara.

Suspira frustrada...

-Está bien, solo un año más, quizás me termine gustando por fin la administración de empresas durante ese tiempo. -Dice y me hace reír. -Ahora aprovechemos que aún estoy aquí, y dime, ¿Aún la extrañas? -Sabía que se refería a Chloe, pero no sé si estaba listo para hablar de ella.

-Si, -Suspiro un par de veces antes de continuar hablando. -Pero no quiero hablarlo en este momento. Más bien dime, ¿cómo va el tratamiento?, ¿te has sentido mejor?

-Mmmmm -Asiente. -Eso creo, no me he vuelto a desmayar, y las taquicardias han disminuido, me siento más fuerte, durante un mes entero he ido a la universidad sin faltar una sola vez, a excepción de hoy.

-Que bueno, no sabes cuanto me alegra oírlo, cuando el médico hablo sobre el trasplante y esperar a un donante, creí que todo empeoraría, pero ahora te ves más fuerte, y eso nos dará tiempo a que aparezca un donante que sea compatible.

Asiente feliz. -Bueno me voy.

-Está bien, deja que mi chofer te lleve.

-No hace falta, tomaré un taxi.

-Ava no es prudente que hagas eso, tu enfermedad... -Me interrumpe

-¿Crees acaso que no lo sé?, pero estoy harta de ser una inútil, en casa estoy rodeada de enfermeras y escoltas, en la universidad igual, hoy milagrosamente pude escaparme y ver al único amigo que tengo, tú, mi hermano, así que te pido qué no actúes también como si yo fuera una inválida porque no lo soporto.

-Está bien, ve con cuidado, me llamas apenas llegues por favor. -Me da un abrazo y se dirige hacia la puerta para salir de mi habitación, antes de girar el pomo me dice

-Hermano...

-Si cariño.

-Sé que no quieres hablarlo, pero para que sepas, yo también la extraño mucho, y créeme que si mi corazón estuviera sano no dudaría en buscarla. -Se gira nuevamente y se va.

Las palabras de Ava me dejan pensativo, ¿acaso debía intentar buscarla otra vez?, no, ella seguramente me odia. Si hace mucho decidió marcharse y desaparecer de mi vida es porque yo no supe amarla, ¿quien era yo para atormentarla nuevamente después de 5 años?, además no tenía como encontrarla.

Decido no pensar más en ello, últimamente me resulta mejor comportarme como un cobarde omitiendo todo, así que me baño y me alisto para ir a trabajar, mientras estoy en la oficina, empiezo a trabajar como loco, reviso los nuevos diseños para el nuevo hotel que será creado en el centro de Manhattan, al cabo rato me llama Ava, para informarme que está en casa, lidiando con mi padre que le ha prohibido verme, pues según el yo no pertenezco a esa familia. Intento calmarla, no quiero que sufra una recaída. Luego de hablar con ella, me siento iracundo. En mi ataque de ira, destruyo todos los diseños que hay sobre mi escritorio. «Si Michael Roberts cree que me va a alejar de mi hermana, está muy equivocado». Se abre la puerta de repente, es mi secretaria Maria

-Señor... -Dice y me mira sorprendida, pero no asustada, ya ella está acostumbrada a mis ataques de ira, los cuales son los únicos que no he podido controlar cada vez que pasa algo con mi padre. -Disculpe, es que el señor Ethan lo busca.

-¿Ethan?, ¿Ethan Optimus? -Pregunto más calmado. Maria intenta responderme, pero en ese justo momento, Ethan, asoma su cara por la puerta.

-¡Vaya!, tú sí que sabes como mantener el orden en la oficina. -Dice sarcásticamente y nos echamos a reír. Sin dudarlo, intento omitir mi desastre y me acerco para darle un gran abrazo. Ethan y yo nos hemos hecho muy buenos amigos, después de haber ayudado a Linda, ahora incluso soy uno de los padrinos de sus bebés.

-Amigo, que gusto verte, ¿Cómo estás?, ¿y Linda?, ¿y los niños?

-Están muy bien, te envían saludos, que por favor no te pierdas tanto. -Bajo un poco la cabeza cuando dice eso, porque hace varios meses que deje de visitarlos.

-Con su permiso, me retiro y los dejo hablar. -Dice Maria, de quién me había olvidado por completo.

-Adelante. -Le digo y sale de la oficina, dejándome a solas con Ethan. -Disculpa el desorden Ethan, es que yo... -Intento explicarle, pero me detiene.

-No te preocupes, no me tienes que explicar nada, yo más que nadie sé lo que es tener tanta rabia acumulada que lo único en que piensas es en destrozar todo a tu paso.

-Si, así es, mejor no pudiste describirlo. Pero siéntate por favor, y cuéntame, ¿qué te trae por aquí?. -Los dos nos sentamos omitiendo el desorden

-La verdad es que vine en un viaje de negocios por dos días, entonces aproveché para visitarte y renovar nuestro contrato, ya que al parecer se te olvido que hace una semana debías reunirte con nosotros para hacerlo.

-Es cierto, lamento no haber ido.

-Vamos amigo, no digas que lo lamentas cuando has dejado de ir a vernos con premeditación desde hace ya varios meses. Linda está furiosa contigo, y la verdad es que yo también lo estaba, te alejaste sin razón. Así que voy a ser muy sincero contigo. ¿Acaso te alejaste porque aún sigues enamorado de mi esposa? -Pregunta de forma muy seria, y la verdad me toma por sorpresa, pero no puedo evitar ser sincero con él, es lo mínimo que merecía.

-Si, me alejé por Linda. -Él me mira muy sorprendido y se nota bastante incómodo. -Pero no es por lo que tú crees. Es cierto que tu esposa es muy bella, y en algún momento llamó mi atención, y hasta llegué a pensar que me había enamorado de ella, pero no fue así.

-¿Ah no?

-No, Linda es una gran amiga, así como tú lo eres ahora. La razón por la que en un principio Linda llamó mi atención fue porque se parece mucho a alguien, una mujer a la que yo amé profundamente y por idiota la perdí. Llevo cargando con ese peso un largo tiempo, y hay momentos en que creo que la podre superar, pero no es así, y por eso he dejado de visitarlos, porque ver a Linda me la recuerda a ella y a lo imbécil que fui y que sigo siendo. -Apenas termino de hablar, respira con tranquilidad.

-¡Entiendo!. ¿Sabes?, creo que el primer paso para avanzar sería hablarlo y no ahogarte tú solo con todo lo que sientes. -Lo miro con algo de duda, pues jamás he hablado de esto con nadie, ni siquiera con Ava que conoce la historia. -Créeme -Dice. -Te lo dice alguien que hacia lo mismo, y lo único que lograba era alejar a la poca gente que de verdad se interesaba por mí.

Tal vez Ethan tenga razón, quizás sería bueno que alguien escuchara lo que tengo para decir, y lo que siento. Mi historia, mi versión.

-Es que no sé por donde empezar, además la oficina no es un lugar para hablar de estos temas.

-No lo creo, yo pienso que no hay lugar más seguro para un hombre de negocios que su oficina y su estudio, ¿y lo de por donde empezar?, que tal si lo haces por el principio.

-¡Wao!, eso sería mucho que contar.

-Pues yo hoy estoy libre, y tal vez tú no, pero se nota que necesitas hablar, así que... te escucho.

Capítulo 3 Hace 5 años...

Suspiro algo nervioso ante la idea de hablar de mi pasado con alguien, pero tal vez eso sea lo que necesite para sacar todo esto que llevo dentro y que aún después de tantos años no sé cómo superarlo.

-Está bien Ethan, aunque debo advertirte que mi historia puede cambiar tu concepto de mí, hace unos años no era el mismo qué soy hoy.

-Tranquilo, todos tenemos un pasado, un presente y un posible futuro, y sé perfectamente que en ninguno de los tres tiempos somos los mismos.

-¡Muy bien!, como decir esto, ¡mmm!, mi padre y yo no nos llevamos bien, nunca lo hicimos, él siempre estuvo muy ausente, pero cuando murió mi madre, simplemente todo empeoró, la enfermedad de mi hermana era una de esas cosas y las demás son cosas de las que no quisiera hablar. -Le aclaro, por qué no me interesa mostrarme como el pobre hombre al que su padre maltrató de joven.

-Entiendo, no te preocupes, cuéntame lo que creas conveniente. -Suspiro nuevamente para continuar con mi relato.

-Ok, básicamente mi padre organizó toda mi vida, es por eso que estudié leyes en Harvard y aspire a la alcaldía de New York... -Me interrumpe.

-Espera, ¿qué?, eso no lo sabía.

-Bueno, ahora lo sabes. Hay muchas cosas que te sorprenderá saber de mí.

-Pues sígueme contando, la verdad me emociona saber tu historia, se está tornando interesante.

-Si, como te decía, toda mi vida fue organizada por mi papá, hasta con quién me debía casar. -Me interrumpe nuevamente.

-Te entiendo perfectamente.

-¿Qué?, pero si tú y Linda se aman

-¿Y?, eso no quita que haya sido un matrimonio arreglado. -Me sorprende lo que me dice, eso yo no lo sabía. -¡Vamos!, pero no me veas así, la verdad es que ese matrimonio fue lo mejor que me pudo pasar en la vida. -Dice esbozando una gran sonrisa.

-Yo no puedo decir lo mismo, pero la verdad en ese tiempo era un inmaduro que no media las consecuencias de mis actos, mi único propósito era vengarme de mi padre y hacerme cargo de mi hermana.

-Espera, ¿vengarte de tu padre?, ¿por qué?

-Como te dije, hay cosas de las cuales no quiero hablar Ethan

-Está bien, disculpa. Continúa por favor.

-De acuerdo -Suspiro- El tal es que mi vida era todo menos perfecta, a pesar de ser hijo de uno de los más reconocidos políticos de la ciudad.

-Entiendo, pero ¿cuándo aparece la chica que se parece a Linda?

-Jummm -Arrojo una leve sonrisa, por qué su curiosidad me causa un poco de gracia. Tal vez esto de hablar no sea tan malo, es como irse quitando pequeños bultos que formaban un gran peso sobre tu espalda. -Su nombre era Chloe.

-¿Chloe?

-Así es, y mi abuela fue quien la llevó a casa, y Crystal y yo la envolvimos en una situación muy desventajosa para ella.

-Espera, ¿quién es Crystal?

-Mi prometida de ese entonces.

-Ah, ok.

-Como te decía, Crystal y yo hicimos una apuesta, sobre convertir a cualquier chica que ella eligiera en mi sumisa, pues yo era un Dom -Ethan me mira con incertidumbre. -Practicaba el BDSM

-¿Que?, ¿en serio? -Asiento e intento seguir hablando, pero él me vuelve a interrumpir. -¿Sabes algo Damián?, te noto algo tenso con esto, que te parece si vamos a otro lugar y me cuentas con más detalle todo, así tal vez también me puedas dar algunos consejos para practicar algunas cosas con Linda...

-De verdad eres increíble. -Le digo y me río.

-¿Qué?, la verdad es que jamás se me llegó a ocurrir que fueras un Dominante, ahora tengo curiosidad.

-En ese entonces era un canalla.

-Si, todos en algún momento lo fuimos, yo fui uno muy grande. Te parece si vamos por una copa, y vamos a otro lugar donde te puedas sentir más tranquilo a la hora de hablar. -Me quedo pensando un rato

-Está bien, vamos, la verdad si te voy a contar mi pasado necesito no una copa, sino la botella completa.

Decidí tomarme el día libre, invité a Ethan a mi casa, y nos sentamos como dos buenos amigos en el estudio.

-¿Una copa?. -Le pregunto mientras se acomoda.

-Mejor tráete la botella de una vez. -Me responde. Hago caso de su comentario y me acomodo en uno de los sillones frente a él. Nos sirvo el trago, mientras maquino en mi cabeza un montón de recuerdos que empiezan a aflorar.

-¿Estás bien? - Me pregunta Ethan al verme tan pensativo

-Sí, es solo que estoy pensando por dónde empezar, otra vez.

-Que te parece cuando conociste a Chloe. -Sugiere él

-Está bien, bueno, la verdad todo empezó más o menos hace 5 años...

*****

...5 años atrás...

-Está claro que Ava no está bien abuela, sus crisis cada vez son más recurrentes y en vez de mejorar empeora, además me preocupa mucho su estado de ánimo, cada día la veo más desanimada. -Le digo a mi abuela por teléfono, mientras voy en el auto rumbo al capitolio a una reunión del senado.

-Tranquilo Damián, yo también lo había notado, es por eso que he programado un viaje a Londres este fin de semana, quiero que Ava se distraiga, pues el médico dice que está manejando un nivel de estrés bastante alto, y eso influye mucho en sus crisis. Es por eso que quería preguntarte si quisieras ir con nosotras. -Me quedo pensando la propuesta de mi abuela, la verdad no me haría mal un viaje para distraerme, pero tengo mucho trabajo.

-Lo siento abuela, pero no puedo, tengo mucho trabajo atrasado, y como senador debo ser responsable.

-Está bien hijo, entiendo, aunque Ava se pondrá muy triste, pero quizás este viaje la ayude a despejar su mente y a ser más sociable.

-Ojalá abuela, la verdad es que no es bueno que una niña de 15 años como Ava no tenga amigos y sea tan solitaria.

-Mira, quien lo dice. -Me dice mi abuela, refiriéndose a mí, pero a diferencia de Ava a mí me gusta estar solo.

-Muy bien abuela, por favor me avisas apenas lleguen, y por favor organiza un equipo médico y llévate contigo algunas enfermeras, ya sabes que Ava no ha viajado mucho por su condición, no quiero que se vea afectada.

-Tranquilo, confía en tu vieja abuela, a Ava no le pasará nada, yo me encargaré de ella, no llevaré a ninguna de las enfermeras, pues de las coas que más detesta Ava es estar rodeada de ellas

-Mmmm abuela, no estoy seguro, Ava necesita cuidados especiales debido a su afección.

-No, lo que necesita es sentirse libre, sin tantas limitaciones, así que por favor no insistas, es hora de que mi nieta empiece a vivir la vida, así sea de a poco -Suspiro, y no digo nada, mi silencio es suficiente para que mi abuela entienda que acepto que viajen sin el cuerpo médico, aunque no esté muy convencido. Cuelgo y unos 10 minutos después estoy en una de las salas del capitolio reunido con los otros 62 miembros del senado, discutiendo algunas leyes que se deben aprobar o rechazar. Cuando por fin me desocupo, era bastante tarde, pues no es fácil que 63 personas nos pongamos de acuerdo. Reviso mi celular, mi abuela me había hecho varias llamadas y Ava me había dejado varios mensajes, avisándome que habían llegado bien a Londres, quiero hablar con mi hermana, pero justo en ese momento entra una llamada de mi padre, la cual no quisiera contestar, pero esa no es una opción para mí.

-Buenas noches, papá -Digo al contestar la llamada intentando sonar amable, aunque por dentro deteste hasta tener que lidiar con él por teléfono

-Hijo mío, ya no saludas a tu viejo padre. -Dice, e inmediatamente deduzco que está con alguien importante porque está siendo muy amable. -Sé que debes estar cansado, pero el Gobernador Jones, está en casa y queríamos saber si podrías venir, ya que a él le gustaría charlar contigo sobre algunas cosas. -Sabía que ese hombre, tramaba algo, seguramente quiere hacer tratos con ese corrupto de Jones para conseguir su apoyo y usarme como imagen de dichos negocios, pero no pienso ser su maldito chivo expiatorio.

-Lo siento padre, tengo una cita con Crystal, y ya sabes cómo se pone si le cancelo, a no ser que prefieras romper lazos con los Brown. -Al decir esto, puedo escuchar un gruñido a través del teléfono, no lo veo, pero puedo imaginar su cara de enojo. -Pues entonces tráela contigo, pero te quiero aquí. -Me dice muy enojado y cuelga inmediatamente. -Y hasta ahí duró la amabilidad del gran Michael Roberts. «Genial, ahora tendré que llamar a Crystal y pedirle que me acompañe»

Llamo a Crystal inmediatamente.

-¿Donde estás Crystal?, necesito que me acompañes a una cena.

-Damián, primero, tomate la molestia de saludar siquiera, y más si vas a pedir algo, y segundo, no cuentes conmigo, ya tengo planes.

-Pero es que le dije a mi padre que... -Me interrumpe

-No me interesa lo que le dijiste a tu padre, no cuentes conmigo, y menos después de que me abandonaste como tu sumisa y has dejado de tener sexo conmigo, además, tengo hasta el día de mañana para hallar a la chica de nuestra apuesta, lo que menos me interesa en estos momentos es estar en medio del drama que hay entre tu padre y tú.

-Si me ayudas, te doy otra semana

-¿Lo juras?

-Lo juro

-¡Aishhh!, está bien, pasa por mí. -Cuelga y yo me dirijo hacia su casa.

Después de un rato, Crystal y yo estamos en el Penthouse de mi padre, que está justamente arriba del mío, pues cuando empecé a ganar mi propio dinero quise irme de casa, pero él no lo permitió, y mi única opción fue mudarme en el mismo edificio lo más cerca posible para que él pudiera seguir vigilándome.

-Chicos, que gusto que vinieran, los estábamos esperando. -Dice Michael con una gran sonrisa en el rostro, que podía lacerar su boca.

-Hola padre, ¿acaso había otra opción? -Le contesto con esa pregunta delante de todos, y Crystal ríe.

-No te las des de chistosito conmigo, Damián. -Dice mi padre entre dientes y en tono bajo para que solamente yo lo escuche, luego saluda a Crystal, quien muy educadamente le devuelve el saludo. Después de eso, mi padre nos invita a tomar algo.

-¡Ahggg!, no entiendo como lo soportas, tu padre es un fastidio, de vez en cuando deberías aprender a decirle que no. -Dice Crystal a quien nunca le ha caído bien mi padre, pero lo soporta por petición del suyo.

-Lo hago, porque aún no tengo lo que se necesita para enfrentarme a él, así que por ahora pon tu mejor sonrisa.

Durante toda la noche, mi padre y el gobernador se la pasaron hablando de varios proyectos que podrían ser aprobados, y de los cuales podrían obtener varias ganancias monetarias, solo necesitaban a alguien que los pusiera sobre la mesa, y ese alguien era yo.

-No pienso hacerlo, no robaré el dinero que el estado proporciona para mejorar la calidad de vida de la gente.

-Hay por favor muchacho, vamos, no seas mojigato, ¿acaso crees que siendo bueno llegaras a algún lado?, si tú no lo haces otro lo hará. -Me dice el Gobernador Jones. Escuchar su opinión, es algo que me hace enfurecer, Crystal intenta calmarme, aunque no lo consigue, pero afortunadamente en ese momento me llamó Ava, e hizo que no cometiera un error del cual pudiera arrepentirme más adelante. Respiro e intento tranquilizarme.

-Disculpe señor, debo contestar esta llamada. Es importante

-Adelante -Me dice él, y sigue hablando con mi padre.

Me dirijo hacia el balcón, pues no quiero que sepan que los ignoré por hablar con mi hermanita menor, eso seguramente no les agradaría a ninguno de los dos.

-Hola, Ava, ¿cómo estás, cariño?, ¿qué tal Londres?

-Hermano, digamos que bien -Dice algo frustrada

-Como es eso de que "Digamos que bien" -Digo imitando su voz. -¿Acaso no te gustó irte de viaje?

-No es eso, es que... -Hace una pausa y no sigue hablando.

-¿Es que, que, Ava?, ¡Habla ya!

-Es que no quiero más gente cuidándome, creí que este viaje sería para alejarme de todo y alivianar un poco la carga de sentirme tan inútil, que tengo que estar todo el tiempo atendida por enfermeras, pero en cambio, la abuela contrató a Chloe.

-¿Chloe?, ¿quién es Chloe?

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022