★0. SEPTIEMBRE★
Todos algunas veces hemos programado nuestro día a día, contamos cada paso que damos y vivimos en automático sin importar el resultado de lo que hagamos. Muchas veces queremos hacer algo en lo que sabemos que somos muy buenos, pero simplemente decidimos apagar la lámpara he irnos a dormir. Nos llenamos de cobardía y permitimos que los comentarios de otros apaguen cada gótica de luz que alumbra nuestros sueños.
Hay que ser más valiente.
Recuerdo aquél día, lo primero en aquella lista fue encontrar un empleo, suena loco, ¿no? pero era mi realidad. Nada parecía estar a mi favor, la mala suerte me acechaba, ¿cómo lograría aquello? Si apenas y conocía Seattle, eso solo la convertía en una ciudad hostil para mí.
Una vez leí que existían tres tipos de hilos invisibles; el rojo, blanco, y el negro. Según aquél libro cada uno representaba algo momentáneo en la vida de una persona. Y no quiero ser pesimista pero creo que estoy sujeta al hilo negro. Desde el primer momento en el que decidí hacer frente a mis sueños todo se había puesto de cabeza.
Mis padres quiénes siempre habían sido compresivos y solían apoyarme en cada cosa que me propusiera yo misma, ahora se negaban a darme su apoyo en aquello que tanto he soñado. Ni se diga de Louis, mi novio, se ha vuelto un arrogante, para muestra de un botón se ha puesto en el bando de mis padres, ¿no debería ser él mi principal apoyo? No, no ha sido esa mi fortuna, no a todos les gusta el arte de las letras. Pero nuestra relación a caído por un barranco y no precisamente por esa última razón.
Éramos dos mundos tan diferentes e incompatibles.
Septiembre me recordaba que es poco el tiempo que me queda para demostrarles a mis padres que si soy capaz de lograr mis sueños y sobre todo que si vale la pena luchar por cada uno de ellos. Pero volver a Inglaterra sin cumplir cada uno de éstos, será regresar en derrota.
Esta mañana mi madre me notificó que mis cuentas iban a ser restringidas, mis esperanzas se habían hecho pedazos. ¿Qué iba a hacer? ¿De qué viviría? Si ni siquiera una papa sabía pelar.
Mis ahorros no serán suficientes.
Mi última opción fue llamar a mi amiga Laura, (como si ella fuera la solución a todos mis problemas) pero su padre tenía un par de socios en Seattle y se que ella me ayudaría sin duda alguna.
Y no me equivoqué.
-¡Si, Laura! de verdad necesito un empleo urgente.
Mi amiga hace una pausa dudando.
-Pero si apenas y puedes servirte un vaso de agua.
Suelta una carcajada.
-Trabajar es mi última opción o moriré de hambre y terminaré en la calle.
Suelto un suspiro.
-Está bien, está bien, exagerada. No dejaré que eso te suceda hablaré con mi padre para conseguirte un empleo pero no prometo nada, ¿vale?
-Ok. De verdad lo necesito urgente sino me tocará regresar a casa... me tocará volver a Inglaterra y es lo que menos quiero porque será darle la razón a mi padre.
Ella suelta un quejido, molesta.
-No entiendo cómo tu padre te está haciendo esto Cassie, ¡es injusto!
Yo también pensaba lo mismo.
-Si, laura -digo dejando salir un poco de aire por mi boca-. Pero él no entiende cuan importante son mis sueños. Lo sabrá cuando le demuestre que los sueños si se hacen realidad.
-Hoy mismo hablaré con papá, te devuelvo la llamada en la tarde con buenas noticias.
-Vale.
-Te quiero Cassie, cuídate. -cuelga.
También te quiero, aunque nunca me dejes decirlo a tiempo.
Guardé mi celular en el bolsillo de mis vaqueros y cruzo la calle como si fuera inmortal. Cosa que suelo hacer casi siempre.Hasta que un día de estos terminé aplastada por un auto.
¡Lo sé, puedo morir joven!
El chillido del frenazo de un auto deportivo color rojo me saco de mis pensamientos. ¿¡Es qué ya uno no puede ni pensar tranquila!? Fijé mi mirada en el chico de cabello rubio y ojos castaños que me observaba como si fuera una mutante. A su lado iba un chico de cabello negro entre lo liso y ondulado que se dispuso a discutir con el rubio que iba al volante.
¡Patanes!
Terminarán atropellando a una abuela si no se fijan por donde manejan.
Les di una última mirada y terminé de cruzar la calle corriendo, me apresuré a llegar a mi residencia. Necesito descansar, digamos que hoy no a sido un día tan genial.
Además no quería que esos dos terminaran por llamarme loca.
Pero quién diría que ese sería el comienzo, sí, el de una historia sin final. Protagonizada por un príncipe valiente y por un arcoiris convertido en chica.
No todo es tan color de rosas.
(1)
CASSIE.
Cuando somos niños son muchos los sueños que nos abarcan, algunos con el tiempo siguen siendo los mismos pero otros con el pasar de los años, se van quedando atrás. En mi vigésimo año de vida sigo atesorando el mismo sueño desde que era una pequeña.
Enciendo mi laptop y por un momento me la quedo viendo como las tontas sin saber que hacer. Reviso mi portal social acompañada de mi mejor cara de amargura.
La monotonía va a matarme.
«El arte imita la vida, la vida imita el arte, la vida imita la televisión barata».
Releí una y otra vez el mismo post.
¡Qué vida la mía!
Decido postear uno propio:
«¿Qué hacen cuando lo que tanto les gusta, se les vuelve una cobardía?».
Seguía leyendo otros post con la misma cara de funeral que me traía. Era lo único en lo que podía ocupar mi cabeza por ahora. He pasado un día entero pensando en que terminaré en la calle si no encuentro un empleo y mi hoja de vida no es que sea una gran hazaña que digamos.
La campanita de una notificación suena y la reviso de inmediato. Un chico había respondido a mi post de hace un momento.
«Juego fútbol desde que soy un niño, siempre me he sentido seguro de que es lo que quiero hacer por el resto de mi vida. Pero hace unos meses terminé con una relación amorosa que creí para toda una vida también. Eso me bloqueó por completo, incluso hasta mis ganas de seguir practicando lo que tanto me gusta hacer. En cada partido era el peor jugador, de hecho perdimos algunos partidos por mi culpa».
Pobre chico, respondo a su comentario:
«¿Qué hiciste para salir de ese bloqueo?».
Me detengo a pensar por un momento... ¿Qué voy hacer si Laura no consigue ayudarme? Con la poca experiencia laboral no lograré conseguir un empleo. Terminaré vendiendo periódicos en las paradas de autobuses. Bueno, eso o regresar a casa de mis padres.
Para dramática si que soy muy buena, lástima que no sea un empleo.
Sonrío y Naylon se sube a mi regazo, pasa su lengua por mi cara mientras que Silvestre nos da una mirada de desprecio, ese gato celoso es un perezoso.
La campanita suena nuevamente y lo reviso rápidamente.
«Me imaginé en un gran campo de fútbol, en el que solo estuviera yo y el balón. Empecé a jugar sin sentido alguno dejándome llevar por aquél vacío que sentía mi corazón. Jugué y jugué sin parar hasta caer a la grama bañado en sudor y cansado. De pronto un flashback vino a mi mente recordándome el porque amaba tanto lo que hacia».
Aunque el fútbol y las letras son totalmente diferentes los une una sola cosa, el amor por lo que te gusta hacer.
Mi post se llenó de más comentarios, el cuál leí muy atenta.
¡Bah, bah, bah, bah!
Algunos ni siquiera tenían que ver con lo que yo preguntaba.
Dejo salir un bufido de frustración.
Estúpido bloqueo escritor. Creo que mi historia de lobos y vampiros tardará un largo tiempo en salir a la luz. En estos momentos, en esta situación solo podría escribir sobre un lobo necesitado y amargado.
Mi celular suena y lo cojo, leo en la pantalla el nombre de mi mejor amiga Laura. Mi corazón da saltos de alegría pero, ¿y si son malas noticias?
Piensa positivo, Cassie.
-Hello, Cass! -suelta con su voz chillona.
-Holaaa.
No quiero sonar desinteresada en escucharla pero es lo mejor que puedo hacer para ocultar mis nervios.
-Uy, pero que humor te traés.
Empiezo a comer las uñas de mis manos. Si no va directo al grano me quedaré sin mis pequeños deditos.
-No tengo ánimos Laura y lo sabes.
-Deberás tenerlo a partir de ahora porque te conseguí un empleo, no es la gran cosa pero pagan bien y podrás cubrir tus gastos.
¡Ooh! Esto si que me ha dejado impactada. ¿Quién puedo cometer gran locura?
-¡¿Queé?! ¡¿En serio?! No es una broma, ¿verdad?
Ella suelta una risita con suficiencia.
-No me subestimes, ¡claro que hablo en serio boba! No fue nada fácil conseguirlo así que debes cuidarlo.
-¡Woow! Eres la mejor, en serio.
-Lo sé, lo sé Cassie. Pero ahora debes terminar ese libro y demostrar que eres la mejor escritora no solo de Inglaterra sino de todo el mundo.
Escucharla decir eso me llenaba de tanta felicidad.
-Vale, vale lo haré. No te defraudaré.
Creo que no puedo esconder mi felicidad.
-Debes ir mañana a primera hora, no te harán entrevista, pero debes llevar tu experiencia laboral, algo así, pero no te preocupes que es solo un requisito. Allá te explicarán que harás. En un momento te envío por Whatsapp la ubicación.
Muerdo mis labios.
-¡Gracias de verdad! te debo una.
-Para eso estamos las amigas para las buenas y las malas, Cassie. Te dejo porque tengo una cita y ya lo he hecho esperar mucho, ¡te quiero! -dice y cuelga.
Me levanto de la cama dando saltos de alegría y bailando como loca en manicomio, Naylon y Silvestre daban vueltas a mi lado.
De alguna manera nos entendemos y compartimos felicidad.
Mi celular suena el timbre de WhatsApp con la dirección y mi corazón salta de alegría aún más.
Voy a la cocina y me preparo un plato de cereal y le envío un texto a Louis.
Cassie: ¿Adivina quién tiene empleo?
Me siento en la isla saboreando mi cereal de Froot loops que tanto amo.
Louis: ¿Tú? ¿Trabajo? ¿Dé qué o qué?
Respondo al leerlo. Y vaya que si que éstoy desesperada por encontrar empleo que se me olvidó por completo preguntarle de qué más o menos era.
Soy un caso perdido.
Cassie: Aún no lo sé, Laura no me explicó mucho solo me envió la dirección y me dijo que no me harán entrevista solo que debo llevar mi experiencia laboral.
Me preocupa un poco pero esperemos a ver qué tal, me digo a mi misma.
Louis: Espero sea adecuado para ti Cass, y no sea una tontería o una locura de tu amiguita.
Y aquí vamos otra vez, pensando cosas que no debe. Siempre tiene algo negativo que decir de Laura.
Cassie: Claro que lo será, no te preocupes. Además hablás como si la conocieras, ella sería incapaz de hacerme una mala jugada.
Pongo el celular en la encimera pero este suena al momento otra vez.
Louis: Yo tampoco te haría daño, pero hubiera preferido que te vinieras conmigo.
Pongo mis ojos en blanco y la molestia me embarga un poco. Es cierto que las cosas entre los dos ya no van nada bien. Pero no encuentro el valor para decirle que no quiero dar un siguiente paso y mucho menos que no quiero continuar más con esta relación.
Cassie: Louis ya hemos hablado de eso por favor déjalo estar, ¿ok?
Me quedo mirando la pantalla del celular por un momento y enseguida llega su respuesta.
Louis: Como tú quieras, solo lo decía.
Suelto un suspiro de cansancio. No puedo hacerle daño, simplemente no puedo.
Cassie: Te veo mañana, debo irme a dormir.
A veces el logra bajarme el ánimo como nada y nadie puede hacerlo.
Louis: Buenas noches, descansa <3.
Nuestras conversaciones últimamente se habían vuelto tan... no sé cómo explicarlo, mmm, ¿irritantes? No se en que momento Louis dio ese cambio o dimos ese cambio.
Termino mi cereal y me voy a mi habitación.
Naylon y Silvestre se suben a la cama conmigo y cierro mis ojos para perderme en un sueño profundo.
Espero soñar con algún vampiro sexy que me traiga muy buenas ideas para escribir. Soy una escritora loca obsesionada con vampiros.
Nunca pasan de moda.
¡Sshh, déjame dormir!
Luego sigues entreteniendo al lector.
-¡Buenas noches vampimascotas!
Sonrío y me pierdo en la negrura.
{...}
CASSIE.
Mi hermano por dos años mayor, Kevin R'ioldan era dueño del mejor gimnasio de Canadá, cuando vivíamos en Inglaterra siempre salía con él a correr por la mañanas, se terminó volviendo en una costumbre diaria. A veces hablo con él, pero suele estar tan ocupado que ya no es lo mismo pero siempre ha sido un increíble hermano, no está al tanto de mi situación con mis padres y es lo mejor, lo prefiero así.
Imaginarme lo molesto que pueda llegar a estar me intimida.
Llego de correr y le preparo la suficiente comida a mis mascotas para prepararme a lo que será mi nuevo trabajo.
¡Un momento!
¿Cómo debe ser mi vestimenta? Es que no tengo ni idea de que trata éste trabajo.
Tomo una ducha y ahora el gran debate con mi clóset.
Decido colocarme unos vaqueros, mis botas negras (me encanta el color negro) y una blusa blanca con un abrigo negro, recojo mi melena rubia en un moño alto y me coloco un poco de maquillaje.
Así está bien.
Eso creo.
-¿Qué tal me veo? -le pregunto a mi gato y a mi perro, dando una vueltita pero he muerto ignorada por este par.
¡Juuum! Claro que me veo bien.
Salgo de mi residencia y saludo a Guillén el portero de ésta; quien me lo devuelve con mucha amabilidad.
Camino a la estación de autobuses para esperar la ruta que me dejara cerca del lugar de trabajo, no puedo darme el lujo de tomar un taxi o me quedaré pronto sin ahorros.
después...
Genial, me siento perdida. Pregunto por la dirección a un hombre que pasa por mi lado el cual muy amable me la explica.
¡Gracias, desconocido! Has salvado mi cuello.
Camino hasta llegar al sitio y..., ¡woow! -me detengo bruscamente-, ¿pero qué están viendo mis ojos?, ¿adivinen qué? "Pastelería Meier" se ve demasiado costosa y enorme, ahora la pregunta es, ¿cuál será mi ocupación? porque no quiero dañar la reputación de esta pastelería con pasteles quemados o peor aún, con mal sabor. Hasta más grave aún, enviar a alguien directo al hospital.
¡Ay, no!
¡Que suerte tan cruel la mía!
Tonto hilo negro.
Entro y una chica se me acerca para guiarme hasta donde está un chico atendiendo unas llamadas y tomando notas.
-¡Buenos días! ¿En qué puedo ayudarle! -me recibe el chico.
Empiezo a mover mis dedos inquietantemente.
-Vengo porque una amiga, bueno ehm... ella había hablado con el dueño para un empleo...
¡Qué horrible impresión y poco profesional acabo de dar!
-¡Aaah! Tú eres Cassie la chica nueva. -dice tras soltar un suspiro. -Llegas tarde cariño acá abrimos a las siete en punto pero tranquila cómo es tu primer día no diré nada. Tú te ocuparas de recibir las llamadas y anotar los pedidos que realizan mientras yo me ocuparé de que esos pedidos se cumplan. ¿Me has entendido?
Habla tan veloz. Creo que sí lo he entendido. Siempre y cuando no sea hornear pasteles.
-Vale, entendido -digo entregándole la carpeta con mi experiencia laboral la cual es ninguna. Tomo lugar en lo que sería ahora mi sitio de trabajo, menos mal y no es hacer pasteles porque si no pobre gente.
Suelto una risita para mis adentros.
-Por cierto cielo, mi nombre es Valentino pero puedes llamarme Valentín y la chica que te recibió es Patty somos la alegría de este sitio los demás son unos amargados insoportables -susurra como si de una travesura se tratara -Otra cosa, me encanta lo que traes puesto. Tienes buen sentido de la moda.
Creo que este chico y yo, nos llevaremos bien. Le regalo una sonrisa y él me da un guiño para dejarme con mi trabajo.
Lo que va de día me la he pasado al teléfono, de verdad no me equivoqué en pensar que era muy prestigiosa, al día hicieron como mil pedidos y no es que soy exagerada es que es la pura verdad. Aunque en este lugar no mueres de aburrimiento con las ocurrencias de Valentín. Él es un chico de estatura media, cabello rosado piel pálida y ojos oscuros resaltantes, y con un humor contagiante. Patty no se queda muy atrás pero esta es un poco diferente es tímida bajita de cabello color chocolate piel tostada y unos ojos color negro que esconde detrás de unas gafas cuadradas pero es muy amigable la verdad.
Después de unos pedidos más el primer día de trabajo terminó bastante bien, me despido de mis nuevos amigos. Camino hasta la estación para ir hasta el departamento de Louis de un poco de mala gana, lo que menos quiero es a mi novio molestándome. De camino a su prestigiosa residencia caigo en cuenta que no firmé ningún documento ni hablamos de si me convenía un sueldo que no sé cuál es. ¿Estaré en periodo de prueba? o ¿Se nota mi desespero por el trabajo? Soy un caos.
¡Merlín, hazme un milagro!
Llego al departamento de Louis y abro con la copia de llave que él mismo me dió, pero al entrar veo que no ha llegado de su trabajo.
Louis es un chico muy atractivo, cabello rubio siempre bien peinado una altura apropiada y unos ojos de un color celeste precioso. Es un buen chico pero últimamente con la idea de que me viniera a vivir a su departamento se ha creado una línea entre ambos y no solo eso sino que ahora suele estar más ocupado de lo normal en su trabajo.
Tomo asiento y saco mi celular y marco el número de Laura quien contesta al segundo tono.
-¡Cuéntamelo! ¿Cómo te ha ido hoy? -pregunta de inmediato.
-¡Oye! Estoy muy bien, gracias por preguntar -me quejo indignada.
Suelta una carcajada.
Vaya que considerada.
-No seas dramática y cuéntame -la escucho reír.
-Bastante bien, me asusté y pensé que incendiaria o acabaría con la reputación de ese lugar pero bueno el trabajo era otro y estoy bien en el.
Por ahora.
-¡Increíble, Cassie! ahora te cuento que iré a Seattle por unos días, mi hermana Loren dará una fiesta en su nuevo departamento entonces aprovecharé para ver a mi super amiga, antes de que vaya presa por causar grandes daños de salud con sus pasteles quemados.
Mi boca se abre en una "o" pero también suelto un bufido.
-Dejaré pasar lo que has dicho... pero solo porque me parece estupendo Laura me será importante volverte a ver, te extraño amiga.
-Y yo a tí mi Cassie.
Escucho cerrar la puerta, me doy la vuelta y veo a Louis.
Hago una mueca.
-Te dejo, hablamos en otro momento y de verdad muchas gracias Laura.
-No me agradezcas tanto y cumple tus metas que quiero un buen agradecimiento en ese increíble libro, ¿vale?
-Asi será -digo riendo -.Hablamos luego y cuelgo para devolverle un beso a Louis que me había dado justo al llegar al sofá.
-No sabía que vendrías -metiendo su cara en mi cuello.
Se lo dije.
-A noche te dije que vendría.
-¿Lo hiciste? Porque no lo recuerdo.
Lo miro con mi cejo enarcado.
-Bueno estoy aquí ya que importa si te lo dije o no.
-¿Cómo te a ido con el empleo? -pregunta con apatía.
Entonces le cuento todo sobre el empleo, bueno hasta lo que se porque sigo sin firmar un contrato. Y lo genial que me parece.
-¿Y tú libro? ¿Cuándo piensas salir de ese bloqueo?
-No lo sé.
Últimamente Louis se ha dado la tarea de preguntar sobre los avances de mi libro solo para molestar y generar tensión entre los dos.
-¿No creés que es el momento para darle la razón a tu padre? Si fuera de verdad lo que quieres hacer no te costaría nada dejar ese bloqueo Cass.
Si algo me molestaba era que dijeran esas cosas y me dolía que también vinieran de Louis que se supone que debe ser mi apoyo. Tomé mi bolso y me levanté molesta.
No quiero estar un segundo más aquí.
-Se supone Louis que tú debes apoyarme y no darle la razón a mi padre, que ustedes no puedan creer en mí no quiere decir que yo no pueda lograrlo -suelto tomando mis cosas para marcharme.
-¡Cassie, esperá! no te pongas así cielo.
-¿Y como se supone que debo sentirme? De ver que mi novio no crea en mi.
-Yo no he dicho que no creo en ti, yo...
-¿Sabés, Louis? Déjalo estar.
Él alza sus manos.
-Déjame llevarte al menos, ¿si?
-No, yo me sé perfectamente el camino. -con eso me marcho dando un portazo.
Camino a casa, Louis me llamo al celular varias veces pero no le contesté.
Después del drama, el orgullo también se me da bien.
Llego a casa y como siempre mis dos grandes amigos me reciben con lamidas y caricias.
-Ustedes si creen en mi, mis bolitas peluditas cariñosas, ustedes si.
Luego de cenar coloco el despertador un poco más temprano, supongo que ahora me tocará hacer rutinas de ejercicios en casa antes de irme a trabajar.
(2)
CASSIE.
Vivimos en un mundo de tontos, en un tonto mundo donde tenemos que intentar, intentar e intentar hasta alcanzar aquello que anhelamos. El arte de las letras es una llama que jamás se puede apagar, y si esta dejara de arder volvería a renacer de sus propias cenizas.
Entre más grande sean tus sueños, más grande será el valor que tendrás que pagar por ellos.
Los días han transcurrido favorablemente sí así podría decirse. Aún sigo molesta con Louis, aunque por lo menos ya contesto a sus mensajes. Hoy quedamos en vernos luego del trabajo él pasará a recogerme. Ruego al cielo para que no haga ningún comentario desagradable.
Debo admitir que ya no me hace tanta ilusión como antes. Solía ser el tipo de chica que pasaba horas esperando un mensaje o una llamada de su parte. Incluso podía hasta pasar todo un día hablando con él sin aburrirme. Pero ya nada es igual.
En cuanto al entorno del trabajo cada día me la llevaba mejor con Valentín y Patty nos hemos hecho buenos amigos. Valentino contándonos sus malos sabores sentimentales y Patty su agonía de vida según ella.
Se me hacen tan agradables este par de tontos. Con ellos todo es una comedia.
Valentín pertenece a la comunidad LGBTQIA+ y la verdad no tengo problema con ello, no tengo porque hacerle sentir menos, me encanta su personalidad y el carisma que desborda es tan contagiante. Hoy nos contó a ambas que terminó con su novio porque le había sido infiel y se sentía tan decepcionado con respecto a cosas del amor.
Creo que por ese lado ya somos dos. Tranquilo amigo, que no eres el único al que cupido anda lanzando flechas equivocadas.
¡Pobre de Valentín!
Mientras que Patty nos contó que su compañera de departamento siempre que podía robaba sus alimentos e algunas de sus pertenencias. Le urgía mudarse lo más pronto posible a otro piso lejos de ella, o terminaría quedando sin nada.
¡Pobre chica!
Pero no todo estaba en su contra como lo pensaba.
Tal vez hoy se encontraba de suerte, porque justo en la residencia que vivo estaba disponible uno de los pequeños departamento. No dude ni un minuto en darle la dirección y ella no tardó en demostrar su agradecimiento con un fuerte abrazo.
Casi me deja sin aire con semejante apretón.
Realizamos la entrega de los últimos pedidos que eran tan numerosos, ¡santo! Si que eran demasiados.
Me faltaban quince minutos para salir cuándo Louis llegó por mí.
-Cassie afuera hay un chico que dice que es tu novio, está esperando por tí, le dije que terminarías en unos minutos -dice acomodando sus gafas.
-¡Gracias, Patty!
Ella me observa queriéndome decir algo más.
-Es muy guapo.
Sonríe graciosamente.
-Si, lo es.
Hago una mueca, era cierto. Louis es el típico chico guapo que cualquier chica se moriría por estar con él. Pero ese ya no sería mi caso, y me pregunto si alguna vez lo fué.
-¿Ustedes de que hablan mis maripositas? -pregunta Valentín.
-Del novio de Cassie -se apresura en decir Patty.
Este lleva una mano a su boca para disimular cierta sorpresa.
-¡Ay, cariño! No me digas que te monto los cuernos, tú tan hermosa...
-No, Valentín no todos sufren tus desgracias amorosas. El chico la esta esperando afuera de la pastelería pero aún falta para que Cassie terminé su horario de trabajo.
Casi que muero de la risa al ver el rostro de Valentín ofendido por Patty.
-¡¿Queeé?! No hagas esperar al amor -suelta dramáticamente llevándose una mano a su pecho-. Que tal si el Dios del amor se molesta, anda yo te cubriré los pocos minutos que te faltan.
O es muy rosa, o es muy fantasioso. Aplano mis labios y resisto lo más que puedo una carcajada.
No te rías Cassie, no te rías.
-¿En serio? -pregunto dudosa.
-Claro, y si no vas ahora me molestaré.
Recogí mis cosas y salí a toda velocidad pero me detuve a medio camino... me regresé y le di un fuerte abrazo a Valentín y a Patty.
Me miraron con sus bocas abiertas sin saber que decir.
-¡Nos vemos chicos!
Veo el auto de Louis aparcado afuera, camino hacia el y me dejo caer dentro del auto móvil.
-Holaa.
-¿Así saludas a tu novio, Cass? -me mira inexpresivo.
Entonces le doy un beso en la mejilla.
-¿Sigues molesta? -su semblante se torna serio. -Cassie de verdad no quería lastimarte con lo que dije...
No, otra vez no.
-Louis ya paso, ya no viene al caso por favor deja ya estar el tema.
¿Por qué no entiende que no quiero hablar con él sobre eso?
-¡Ok, Cass! pero ya no estés así conmigo.
Lo miro por un momento y el me observa y planta un dulce beso es mis labios.
¿A dónde se han ido las emociones? Porque no las encuentro.
En el trayecto a su departamento nuestra conversación solo giró en torno a su trabajo y el porque ahora se la pasa más ocupado de lo normal. No era que ya no compartiéramos más seguido sino que eso de alguna manera había ayudado a que nuestra relación rodara más rápido por un barranco.
Ya no existían emociones entre ambos, al menos en mi no. Puede sonar repetitivo, pero me encuentro en un callejón sin salida.
Al llegar él enciende la televisión y desajusta su corbata, su celular suena pero el desvía la llamada.
-¿No vas a contestar, Louis?
-Puede esperar no es nada importante -masculló sentándose a mi lado. -Tengo algo más importante por hacer -me susurra al oído, seguido pasa su lengua por mi cuello.
Conozco sus intenciones y la verdad... no me sentía en el momento para dar ese paso nuevamente con él. Ni ahora, ni nunca.
Dejo salir una pequeña tos, pero él no se detiene.
-Louis por ahora no -dije, pero empezó a dejar pequeños besos por mi cuello otra vez.
-¿Por ahora no qué, nena?
¡Algo se me tiene que ocurrir!
-No es el momento -suelto sin más y me separo de él.
Él deja salir una risa y se que está controlando su carácter.
-Entonces puedes usar tu linda boquita, Cass.
¡¿Ah?!
-Louis no...
Su celular vuelve a sonar pero esta vez si contesta.
¡Me ha salvado la campana!
El timbre de su celular me interrumpe antes de decir algo que se que nos llevaría a una discusión segura. Él se perdió por el pasillo que da a su habitación para contestar, lo que me dejaba en claro que eran negocios, en más de una oportunidad Louis me lo explicó para evitar un mal entendido, según él.
Hace unos meses me lanzaba a la mínima aventura en nuestra relación y el sexo era algo que disfrutaba con Louis pero hoy me encuentro mintiéndole a la cara evitando sus besos y caricias.
¿Por qué? Simplemente la respuesta se vuelve repetitiva; ya no siento nada.
-Nena me salió un contra tiempo y bueno no sé si... -alborota su cabello pasando su mano por el-, ¿me esperas acá?
Es mi momento de huir querido.
-Me llevás a casa, olvidé dejarle comida a Naylon y a Silvestre.
Me apresuro en decir y él me mira descolocado.
-¡Aaah! sí, el perro y el gato -murmuró con un dejo de desprecio.
Se me olvidaba que no le gustaban las mascotas en especial los gatos. No tiene ni idea de lo fabulosos que es tenerlos.
De camino a mi casa su celular no paraba de sonar como loco y eso solo volvía el entorno más incómodo.
Llegamos a mi residencia y doy gracias de que así fuera abrí para salir del auto pero él me jaló para a traerme hacia él y depositar un beso en mis labios.
-¡Buenas noches nena!
Se despide, pero yo solo le devuelvo una sonrisa un tanto fría.
El frío de la noche golpea mi cara y me apresuro a entrar a la residencia. Por fin en mi hogar mi pequeña cueva de osos.
Al abrir Naylon y Silvestre me recibieron como de costumbre. Me alegraba que estuvieran allí para mí.
Luego de tomar una ducha me senté en mi escritorio dispuesta a salir de ese bloqueo que me traía el corazón en pedazos. Quizás mi padre tiene razón y eso de ser escritora no es para mí, tal vez Louis tenía razón en decir que debía escuchar a papá cuando me lo decía. A lo mejor y no todos los sueños se hacen realidad.
Mirando la pantalla de mi laptop trataba de escribir tan siquiera un poco pero nada llegaba a mi. Solté un bufido molesta y me fui directo a mi portal social.
«Creo que no todos contamos con la suerte de ver hecho una realidad nuestros sueños».
Observo mi post publicado hace unos segundos, frustrada cierro mi laptop, suelto un suspiro de cansancio. Cargué en mis brazos a Silvestre y me tumbé en mi cama al lado de Naylon.
A esta vida tan patética solo le hace falta añadirle que me caiga por un barranco pero ya sería mucha agonía, ya sería mucha desgracia.
Mi celular vibra sobre la mesa de noche y veo un mensaje de WhatsApp de Laura.
Laura: Mañana estaré en Seattle espero verte.
Una sonrisa se dibuja en mi rostro.
Cassie: Encantada de poder verte después de tanto tiempo.
Unos minutos después responde a mi mensaje.
Laura: <3
Devuelvo mi móvil al mismo lugar de hace un momento y me quedo viendo en un punto fijo el techo.
Supongo que es hora de rendirme.
{...}
CASSIE.
Digamos que la puntualidad no es mi fuerte, soy la mujer más impuntual del planeta tierra. Me apresuré a dejarle la comida a mis pequeños, sino lograba apresurarme iba a llegar tarde.
Salgo de prisa y por poco dejo mis llaves.
¡AHAHAHAH! ¡OMG! solté en un gran grito de susto.
Patty me miraba con sus ojos grandes.
-¡Casi me matas de la impresión mujer!
-Y eso que hoy si me cepillé mi cabello -alardea con orgullo llevándose sus manos a la cabeza.
Que chica más loca.
¡Cállate! Tú solo, encargate de entretener al lector.
Estoy en tu cabeza, no puedo callarme.
Lo olvidaba.
-No Patty, no es eso. Cuéntame, ¿qué hacés por aquí tan temprano?
-Ayer cuando salí de la pastelería me vine a ver el sitio que me comentaste que estaban rentando y bueno me lo puedo permitir y la verdad lo necesitaba.
-Me alegra que lo hayas conseguido.
-Si, esa abusadora ya no podrá robar más mi comida y cosas.
-Ya no podrá abusar de tu bondad.
Ella se queda pensativa.
-Lo bueno es que ahora podremos irnos juntas a la pastelería, ¿no?
¿Uhm?
-Claro, claro ahora me alegra mucho más -mascullo un tanto no convencida de ello.
Salimos juntas rumbo a la parada de los autobuses que por poco nos dejaba tirada.
Saque una libreta y apunte unas ideas para mí historia. Seguiré intentando una última vez.
-¿Qué haces?
-Anoto unas ideas para plasmarlas en una historia que estoy escribiendo.
Ella abre sus ojos en grande, se ve tan graciosa cuando lo hace.
-¡Wow!, ¿en serio? No tenía idea que eras escritora. ¿Cuántos libros has escrito?
Eeehm... ¿Uno a la mitad cuenta?
-La verdad sólo parte de uno y he quedado atrapada sin ideas alguna, quizás la escritura no sea para mí.
Me dedica una mueca de pesar.
-O quizás esa historia no sea para tí. ¿No has tratado de escribir algo más? Algo diferente, tal vez allí encuentres tú lugar. ¿Sabés? Me encanta leer pero jamás tomaría la iniciativa para escribir un libro, el simple hecho de que hayas tomado el valor para escribir uno, te hace una escritora pero lo que te hace una grande, es que dejes plasmado ideas diferentes historias que dejen marcas. Cassie... cuéntale algo diferente al mundo a veces esos bloqueos solo buscan ser llenados. Hay diferentes tipos de bloqueos y no conozco alguno del que no se pueda salir.
Y así fue como Patty me acaba de dejar sin palabras.
-¿Te gustan las paletas? -le pregunto.
Me observa descolocada pero a la final sólo se encogió de hombros. Saqué una de mi bolso y la extendí hacia ella quien me la recibió y se la llevó de inmediato a la boca como una niña.
Me había acostumbrado tanto a los malos cuestionamientos de mi padre que cuando alguien hablaba algo positivo solía quedarme sin palabras algunas.
Llegamos a la pastelería y Valentín ya se encontraba en su lugar como siempre.
¡Él es el amo de la puntualidad!
Yo soy todo lo opuesto a él.
-Aún no hemos iniciado el día de trabajo y ya ese teléfono no ha dejado de sonar con pedidos así que manos a la obra mis pequeñas maripositas -suelta Valentín moviendo de un lado a otro una bufanda violeta que llevaba en su cuello.
¿Siempre tiene tanta euforia por dentro? Hace que los días de trabajo sean tan geniales.
Revisé mi celular pero solo había un mensaje de Laura.
Laura: Nos vemos hoy a las ocho, ponte hermosa que no iremos a divertir.
Respondo de inmediato con una sonrisa, pero me preocupa a dónde iremos.
Cassie: Vale, estaré esperándote.
Bajé a ver si encontraba uno de Louis pero ni siquiera uno de buenos días y es que ha cambiado tanto. Recuerdo levantarme y lo primero que veía eran sus mensajes empalagosos, ahora ni uno solo.
Me enfoqué en el trabajo de hoy, que por lo visto Valentín tenía razón iba a estar rudo. Una llamada tras otra, clientes quejándose por el retraso otros indecisos.
¡AUXILIO! gritaba por dentro.
Mi pobre cuerpecito, estaba quedando sin energías.
Le entrego a Patty otra tanda de pedidos y el teléfono suena de nuevo.
-¡Buenas tardes pastelería Meier! ¿En qué podemos ayudarle?
-¡Colócame al tono a Valentín ahora! -ordena en un tono autoritario.
¡Uy, pero que gruñón y mal educado!
Valentín debió entender mi cara de molestia cuando se acercó de inmediato a mi.
-Es para tí -digo en un tono indiferente.
-Si, diga -contesta él, quién al momento sus ojos se abren exageradamente.
¿Qué le sucede? Pareciera que fuera a darle un infarto al pobre.
-¡Si señor! resolveremos eso de inmediato -asegura como un soldadito.
Este cuelga y se seca un sudor imaginario.
-¡Santa virgen de los pasteles no me des estos sustos más en tu vida!
Patty y yo lo mirábamos con una risa traviesa.
-Chicas a trabajar no podemos retrasarnos en los pedidos sino el guapetón menor de los Meier vendrá por mi cabeza -concluye caminando y dando órdenes como loco.
Las horas han pasado volando ya estábamos por cerrar.Logramos entregar cada uno de los pedidos.
Estoy exhausta pero no puedo cancelarle a Laura.
-Mi cabeza está por estallar, ¡ayuda! -vociferaba Valentín-. Estoy exhausto ya no puedo más creo que me lanzaré por un precipicio -lloriqueaba dramáticamente.
-Valentín deja de llorar, ya nos vamos a casa -lo consolaba Patty.
Chequeé mi celular para ver si había un mensaje de Louis pero esta vez habían varias llamadas perdidas de su número, le marqué pero este no contestó.
A veces ni yo misma logro entenderme.
Recogí mis cosas y salí junto a Patty rumbo a casa.
Al llegar trate de marcar varias veces el número de Louis pero este nuevamente no respondía a mis llamadas.
¿Será que por fin lo ha entendido?
No lo creo.
Me quedaban exactamente treinta minutos para arreglarme; algo si tenía Laura y eso era puntualidad así que me di prisa.
Opté por un corto vestido rojo que hacia resaltar mi piel blanca me coloqué maquillaje y un sensual labial rojo en mi boca, mi cabello rubio caía por mis hombros, me coloco los tacones.
¡Listo! Misión superada.
Eso creo.
Ahora, solo toca a esperar que Laura llegue.