Me llamo Maria tengo 19 años, mi tía Fabiana hermana de mi madre sufrió un accidente de moto hace unos días. Me pidió que la ayudara en su casa, la cuidara mientras ella hacía las fisioterapias porque aún no podía caminar derecho.
Se había roto la clavícula y necesitaba una silla de ruedas por un tiempo. Y ese idiota de André, su marido, no ayudaba mucho y no estaba de humor a tiempo completo.
Llegué el viernes a esa casa, era un desastre terrible. La vajilla creo que estaba desde el siglo pasado se acumula y mira que tienen criada!!!
Fui a la habitación de la pareja, allí estaba ella toda inmovilizada.
Maria - ¿Tía cómo te sientes?
Fabiana - Aún siento mucho dolor, pero en unos meses y mucha fisioterapia estaré nueva.
Maria - ¿Necesitas algo ahora?
Fabiana - Estoy bien. André ya me ayudó a ducharme antes de salir al trabajo. Si no le importa organizar la cocina, la mucama sólo viene de lunes a viernes.
Maria - ¡Claro que lo arreglaré!
Me molestó tener que lavar los platos, el plan era cuidar de ella, pero necesitaba ese dinero extra y sabía que mi madre se volvería una fiera si rechazaba alguna petición de ella.
Aun así, antes de salir de la habitación, le di un retoque a su almohada haciéndola más cómoda y fui a la cocina a lavar aquella pila de vasijas.
Estaba secando los platos cuando oí abrir la puerta de la cocina. Era André que llegaba del trabajo, él era gerente de una tienda de muebles. Vestía ropa formal, pantalones negros y una camisa blanca marcando esos fuertes brazos.
Nunca me había dado cuenta, pero era un hombre muy atractivo. Aparentaba tener entre 40/45 años, lo había visto solo una vez en una fiesta de familia pero no había dado una buena mirada en mí.
André - Hola Maria!
Maria - Hola, ¿cómo estás?
Nos saludamos con un apretón de manos, yo llevaba unos jeans bien ajustados y un polo que marcaba bien el diseño de los senos.
Me di cuenta de que los miraba y mostraba cierta incomodidad al verme.
André - ¿Y su tía cómo está?
Preguntó tratando de dejar de mirar exactamente donde quería.
Maria - ¡Ella me dijo que está bien y mejorando poco a poco!
André - ¡Es bueno tenerte aquí para ayudar!
"André no podía disimular, estaba excitado de tener una chica tan bella en casa."
En esa frase me di cuenta, que él también necesitaría de mis cuidados...
Arreglé mi maleta en el cuarto de huéspedes, tomé un baño caliente y me puse un vestido corto y ajustado, me solté el cabello y fui al cuarto de mi tía, golpeé la puerta y ella me autorizó a entrar.
Fabiana - Entre Maria!!!
Maria - He venido a ver si necesitas algo. ¿Tal vez les prepare algo de comer? - Ya era media noche y pensé que era educado ofrecerlo de nuevo.
André estaba sin camisa y con el pelo mojado, debería haber salido a poco del baño...eso me dejó con deseo. Me senté en el borde de la cama donde mi tía estaba cruzando las piernas en un gesto muy sensual, que lo dejó en llamas.
Fabiana - Por hoy no necesito nada y André cenó con los compañeros del trabajo, pero vaya hasta allá y prepare algo para usted. Tenemos Netflix mira y ponte cómodo!
Maria - Está bien tía, voy a comer algo entonces.
Le di la espalda y lo miré fijamente y le guiñé el ojo
Me di cuenta de que estaba desconcertado e incluso tartamudeaba tratando de iniciar una conversación con ella sobre algún tema, así que me fui de allí revolcándome. Me detuve en el pasillo y me reí en silencio de la maldita cosa que había hecho.
Veamos si eres fuerte, Andre?"
Me imaginaba que me la chuparía en cuanto la vi y sé que le encantaría.
Bajé las escaleras de esa casa enorme, hice uma merienda con todo lo que encontré en la nevera, comí y me tiré en ese sofá de cuero que enciende la televisión.
Estaba pasando a Dos rúbias de pelo em pecho por la milésima vez, dejé allí mismo porque mi cabeza y mi cuerpo querían otro tipo de entretenimiento. Cerré los ojos pensando en la cara de André mirando mi cuerpo lavando los platos hace unos instantes.
Sé que en ese momento me quería, ¿cuánto tiempo debía estar sin tener sexo? Al menos no con mi tía. Y con ese tamaño debe ser muy atractivo y ser bueno en el sexo.
Me metí la mano en el coño y me imaginé que me tocaría en ese sofá. Con la otra mano al mismo tiempo apretaba fuerte mi pecho, estaba quedando delicioso, pero podría quedar mucho más.
Me metí la mano en las bragas, comencé a bailar con el dedo en el clítoris, no tardé en ponerme pegajosa y empezar a gemir. Siempre fui traviesa y desde muy joven siempre me masturbé, me encantaba una buena dosis de excitación y relajación y aprendí a correrme muy bien sola.
Sentí una mano retirar la mía de allí...cuando abrí los ojos, era André allí sentado a mi lado en el sofá, delirando de cachondo mirándome en aquella escena.
André - ¿Entonces ibas a empezar la fiesta sin mí?
Me preguntó mirándome a los ojos y cogiendo mi mano que a segundos estaba dentro de mi ropa interior y lamiendo mis dedos que aún estaban mojados. Su expresión era increíblemente sexy.
André - ¡Qué deliciosa miel tienes hembra!
Maria - ¿Me vas a follar, tío? Sabía que no te ibas a resistir
He mirado directamente a esa polla enorme que te marca en los pantalones.
André - ¡Imposible resistir, yo te voy a joder entera!
Me levanté y lo empujé contra el sofá lo monté y empecé a revolcarme frotándome las tetas dentro del vestido, en su cara. André me apretaba el culo con ganas, me mordía los pechos con ropa y todo. Él me tumbó en ese sofá y vino por encima bombeando con su gran polla en mi coño, yo todavía estaba vestida y sentía él rozando con fuerza dejándome cada vez más mojada.
Gemía como una perra en celo, estaba empapada y quería empezar a correrme. Él parecía leer mi mente, fue bajando y besando cada pedacito de mí, yo abrí bien las piernas para él. Que quedó con cara de tonto mirando por unos segundos y trató de sacarme la ropa interior bien rápido.
André - ¡Qué coño tan rico y delicioso!
Naila - Afeitado para usted chupar mucho tío!!!
Ni siquiera esperó a que cerrara la boca, puso su cara entre mis muslos. Esa lengua nerviosa me volvía loca, y lo bien que se movía. Traté de tirarle del pelo forzándolo a sumergirse más en mí.
Maria - No para...chupa bien sabroso, eso que rico eso eso!
Él trató de darme un chupón largo y muy delicioso en mi clítoris yo temblé y casi grité. Me contuve, al final no queríamos despertar a mi tía. Yo me retorcía de cachondo, y cuanto más le mostraba placer, más rico hacía. No aguanté mucho, y corrí en su lengua y se la bebió dejándome limpia de nuevo.
André - ¡Qué putita cachonda. Yo quiero melando así en mi polla también!
Maria - Quiero chupártela ahora, André, sé que es muy duro para mí.
André - ¡Entonces mama él todo!
André abrió la cremallera todavía sentado en el sofá y colocó ese enorme miembro hacia fuera.
Qué verga más rica, gruesa y lleno de venas...la ordeñé fuerte y firme masturbándolo con voluntad y mirando las expresiones faciales de placer de él que luego comenzó a gemir.
Miré bien su cara de canalla y bajé lentamente hasta que me tragué toda su cara. Sentí que su cabeza le hacía cosquillas en la garganta y eso hacía que mi coño se encogiera de deseo, escuchando cómo gemía con cada chupada fuerte que le daba. Explotó dentro de mi garganta sosteniendo mi cabeza hacia abajo haciendo que entrara más.
André - ¡Qué boquita sabrosa...me mama todito zorra!
André lo hizo dos veces más, lo saqué de la garganta casi vomitando de tan profundo, ¡pero qué sensación tan sabrosa.
André - ¡Quítate ese vestido!
Me ayudó a quitármelo de encima y luego cayó de boca en el pecho izquierdo.
Me monté sobre él y cogí esa polla buenísima, y me masturbé con él. Me revolví estimulando mi clítoris con él. André mamaba bien mis pechos, mordía los picos y apretaba con las manos. Yo volteaba los ojos.
Él trató de agarrar el garrote y dejarlo en el modo...
André - ¡Trágatelo todo con esa panocha va!
Luego obedecí, sentí ese palo entrar completándome todo por dentro, bajé hasta el final. Le di una fuerte sacudida y él agarró mi cadera para controlar un poco.
Maria - ¿Te gusta esta concha?
André - Deliciosa y apretada. ¡Ahora monta fuerte en ese palo, putita!
Traté de darle una paliza fuerte de coño, yo me sentaba tan fuerte que el chasquido de nuestros cuerpos era increíble. En pocos minutos demostraba el esfuerzo que hacía para aferrarse a mí. Yo sabía que haría que ese hombre corriera rápido y delicioso pronto.
André - ¡Voy a mandar mucha leche en ese coño sabroso!
Me dio una bofetada en el pecho haciéndole sacudir más y luego lo agarró.
Maria - ¡Va bastardo...goza fuerte y sabroso!
André - Uhmmm perra!!!
Él apretó tan fuerte mi pecho que se enrojeció, pero me encantó.
Sentí esa fuente de leche en su interior, calentita. No pude sostenerla, así que me la tiré y la apreté dentro de mí. Su chorro fue fuerte y si hubiera sido fuera iría bien lejos, él debía estar muchos días sin comerse a alguien.
Él respiraba profundamente, chupando aún mis tetas. Me dio una bofetada fuerte en el culo, hasta que tuve miedo de que despertara a la mujer. Pero ese miedo era lo que lo hacía más sabroso.
No quería quitarme esa verga de encima. Todavía en pie, miré su cara de niño, que todavía respiraba por la boca de cansado.
Maria - Quiero mucho más de esta polla sabrosa que tienes, me dará más uhm?
Le di un buen beso en la boca y presionó tanto nuestras caras que pensé que me devoraría. Sentí que la polla me llegaba hasta abajo y su corazón se aceleraba.
André - ¡Me enganché en esa panocha Maria!
dio una buena bofetada en el trasero dejando una buena marca.
André - Qué culo tan sabroso y duro.
Lo sentí entrar fuerte en la vagina, con la presión me di una vuelta hacia adelante. Él me agarró por la cadera para entrar profundo, estocó firme y delicioso. Apreté ese sofá con las manos, era demasiado bueno sentir que entraba y salía de mí.
Maria - ¡Eso jode fuerte perro!
André - Le gusta con fuerza ¿no? ¡Entonces toma!
Él lo clavaba todo, y yo me agarraba para no gritar. André me levantó por la cintura y agarró mis pechos abrazándome por detrás y continuó a meter fuerte, tiré de su cara para oírlo gemir justo en mi oído. Esa cálida respiración me volvía más loca.
André - ¿Quieres más leche, perrita?
Maria - ¡Quiero, me llena toda tío!
Me metió la mano en el coño y me masturbó al mismo tiempo mientras disfrutábamos juntos una vez más y dio un grito delicioso haciéndome caer en el sofá y él sobre mi cuerpo, todavía dentro de mí. Finalmente él sacó el pene, se sentó a mi lado en aquel sofá aún jadeando y temblando Él sonrió pasando la mano por su propio cabello.
André - ¿Sabes lo que es mejor?
Maria - ¿Qué?
Le respondí muy cansada.
André - Mañana es domingo. ¡Tenemos todo el día para follar!
Maria - ¡Qué delicia tío!
Me vestí allí mismo y él fue a tomar agua. Mientras eso subí directo a mi cuarto y traté de cerrar la puerta. Minutos después vi girar la manija de la puerta y seguro que era él. Sonreí, fui a ducharme y me dormí luego quise dejarlo con sabor de quiero más y lo conseguí.
Día siguiente
Tomé un buen baño, me puse un vestido justo (no tanto como el del día anterior), pero sé que agradaría a André. Llamé a la puerta de la habitación de mi tía, ella me pidió que entrara.
Fabiana - Buenos días.
Maria - ¡Buenos días! ¿Quiere darse un baño ahora?
Fabiana - ¡Sí por favor!
La ayudé a ir en silla de ruedas y a ducharse. Me extrañó que André no estuviera allí, pero tampoco sería loca de preguntar. La vestí, le pregunté si quería algo, fui a la cocina a preparar el desayuno. Estaba terminando de hornear panqueques, André me tiró con todo por detrás.
André - ¿Por qué no abriste la puerta para mí? ¡Yo quería mucho más ayer!
Yo sonreí sintiendo su mano deslizarse entre mis muslos haciendo subir el vestido.
Maria - Pensé que no era buena idea que te quedaras tanto tiempo fuera de su habitación, no quiero que mi tía sospeche.
Él siguió alisando mi concha y yo ya me estaba mojando.
André - No tienes que tener miedo podríamos haber tenido sexo toda la noche y sin peligro.
Maria - ¿Qué quieres decir?
André - No he dormido allí con ella desde el accidente. ¡Para no hacerle daño claro!
Me reí.
Maria - ¡Qué delicia saberlo!
Me giré hacia él y metí la mano dentro del pantalón alisando bien y sintiendo el volumen enorme que ya tenía y lo mojado que estaba su polla por mí. Tiró de la cremallera y sacó la polla, la mamé fuerte hasta que contrajo el abdomen y me la sacó de la boca para no acabar rápido.
André - Quiero acabar en esa boquita, pero solo después de meter mucho.
André me puso encima del fregadero y bajó mis bragas levantando mi vestido y me chupó delicioso como la noche anterior.
Maria - ¿Te gusta este coño?
Le pregunté alisando sus cabellos mientras me lamía toda, gemía loca de ganas de correrme.
André - Es la más sabrosa del mundo.
El sonido de las mamadas que él daba me hacía aún más afición.
Sonreí y simplemente lo disfruté. Y me asusté con el ruido de la tostadora, me di cuenta de que mi tía estaba esperando su desayuno.
Maria - ¡André voy a llevar el desayuno y vuelvo para continuar!
Fingió que no escuchó y siguió chupando y lamiendo mi coño, y le cerré los muslos en la cara.
Finalmente lo entendió y me bajó de allí. Me puse la ropa interior a pesar de que todavía estaba cubierta de melaza preparé una bandeja, entré en la habitación y esperé que ella come, con mi mente en el deseo inmenso de hacer que su marido de salto. Bajé unos minutos después y él me esperaba totalmente desnudo sentado en una silla.
André - ¡Siéntate en la polla del tío que a partir de hoy, es toda tuya!
Soy profesor de matemáticas y me llamo Fabrício. Tomé unas clases para clases de secundaria, tengo muchos años de profesión pero como siempre estaba nervioso por empezar a enseñar en un colegio nuevo. He estado casado durante ocho años y vivimos bastante bien, por supuesto, la vida sexual ya no es lo mismo después de tantos años juntos.
Era mi primer día, fui bien arreglado, me perfumeé y di mis primeras clases normalmente. Eso es lo que esperaba, algunos estudiantes insoportables otros tratando de llamar la atención. Sería mi última clase después del recreo, clase de tercer año entré con mis libros en las manos. Lo puse sobre la mesa y me di cuenta de que había una chica hermosa sentada en mi silla y con las piernas cruzadas.
Karina - Buenas tardes profesor!
Fabrício - Buenas tardes, creo que esa silla me corresponde, ¿estoy en lo cierto?
Karina - Muy bien.
Se mordió el labio y se fue desfilando por la sala. Que chica atrevida, era una morena gata de ojos verdes, cuando ella se levantó sentí la polla crecer y mojarse dentro de los pantalones ella tenía un par de piernas que ponía a perder cualquier hombre.
No pude soportar verla desfilar hasta que encontré su silla, estaba de uniforme. Pero con ese culo enorme y esos muslos, cualquier prenda de ropa la hacía sexy.
Me senté para que el "amigo" se calmara. Traté de hacer la llamada para conocer mejor quién yo deseaba trazar muy pronto...Karina el nombre de la hija de la madre!
Fue difícil concentrarme en los números, pero fui profesional lo más que pude. Pasé una clase y fui andando de cartera en cartera para ver cómo les iba.
Me paré a su lado...esa zorra lo hacía a propósito, lo sé. tomó el lápiz y lo puso muy sexy en esa boquita pequeña mordiendo de ladito. Así que mi polla no iba a comportarse nunca, me agaché un poquito cerca de ella.
Fabrício - ¿Necesitas ayuda Karina?
Traté de decir su nombre bien cerca de su oído.
Karina - No consigo resolver esa cuestión profesor.
Ella respondió con esa cara triste y yo muriendo por darle una lección privada.
Saqué una silla y me senté a su lado. Expliqué el asunto de nuevo con bastante calma y suavidad.
Karina - Ahora sí...usted enseña muy bien prof!
Esa putita no podía imaginar todas las cosas que yo quería enseñarle allí. A su lado sintiendo aquel perfume de adolescente yo quería tirarla al suelo y morder toda. Me levanté para no dar margen a chismes enseñé a otros con dificultad y la señal sonó. Me quedé arreglando mis cosas...hasta que casi todos salieron.
Karina - Profesor Fabrício yo logré llegar a ese resultado de la última cuenta. Sé que acabó la clase pero...¿puede sólo decirme si está correcto?
Karina estaba probando mi autocontrol, solos allí tan cerca la voluntad de tirarla en aquella mesa y caer de boca era enorme.
Fabrício - Déjame echar un vistazo.
¡Me senté de nuevo y ella se puso de pie frente a mí, otra vez ese olor a hembra nueva! La puerta de la sala estaba cerrada y el deseo de coger con ella solo crecía así como mi polla, que bastaba con saber que ella estaba allí para izar como un mástil.
Fabrício - Trae una silla y siéntate aquí.
La quería más cerca. Karina fue rodando y cogió una, la puso de mi lado y se sentó mirándome con aquellos ojos verdes que me dejaron hasta sudado. He mostrado algunos errores menores en la pregunta.
Karina - ¡Creo que nunca aprenderé todo esto!
Ella dijo que haciendo un pequeño gesto, ella hizo una carita triste y me dio un tremendo deseo de hacerla feliz.
Fabrício - ¡Sí, usted me parece aprender bien rápido!
Ella sonrió.
Fabrício - Usted es muy joven profesor y su clase es muy buena, nunca imaginé que podría gustar de matemáticas algún día.
Estaba coqueteando conmigo, pude sentirlo.
Fabrício - ¡Qué bueno que te guste pequeña!
Tomó la pluma de mi mano y la escribió en su propio cuaderno.
¡Bésame ahora, profesor!
Incluso temblé de nervioso, ¿qué delicia de pedido fue eso? Saqué a esa chica sexy por el cuello y le metí la lengua por toda esa boquita rosa. Qué buen beso, roce fuerte en la cara de ella para mostrar que conmigo la presión es siempre fuerte...
Ese beso duró más que suficiente para mojarme los pantalones. Karina era traviesa y saltó directamente a mi regazo sentándose abierta en mí, yo sabía que ella quería sentir y jugar con mi polla dura en ella.
La abracé agarrando su espalda haciéndola menear encima de mi polla mientras aún nos besábamos con la lengua. Ella me abrazó por el cuello y hacía caricias en mi cabeza...aquella ordinaria era deliciosa y se movía sabroso apretándonos!
Le metí la mano entre los muslos y le quité el coño por encima del pantalón de tela del uniforme. Me di cuenta de que era voluminosa y debía ser una delicia de chupar. Ella paró el beso y quiso levantarse pero yo la sostuve en mi regazo.
Fabrício - ¿Adónde vas nena? ¡Solo estamos jugando un poquito!
Le di otro buen beso en la boca, mordiéndote el labio.
Karina - ¡Es que yo...no sé cómo decir profesor!
Ella bajó la cabeza avergonzada.
Fabrício - ¿Eres virgen?
Le pregunté al oído y me di cuenta de que le encantaba un buen susurro.
Karina - ¡Sí lo soy!
Sonreí y pensé: ¡mucho más deliciosa!
Fabrício - Voy a jugar hoy así bien sabroso con la boca en ti, después en otro lugar la gente avanza de nivel, ¿sí?
Fabrício - Sí profesor.
Le apreté el pecho por debajo de la camiseta encima del sostén, gimió y se acostó sobre mi hombro.
Karina -Sí profesor, quiero que me enseñe mucho!
Tiré todo lo que estaba en la mesa al suelo. La cogí del regazo y la puse en aquella mesa...
Ella me esperaba nerviosa, traté de darle más besos en la boca para calmarla y metí la mano dentro de su pantalón. Me gustó ese coño que parecía estar toda afeitada...Karina comenzó a estirarse en esa mesa.
Sentí que se mojaba en mis dedos que desbravaban sus pocos vellos púbicos, con mi otra mano abrí mi cremallera. Me quité la polla y empecé a masturbarme bastante bien, ella se quedó hipnotizada viéndome sentir y darle placer con las manos.
Karina - Profesor eso...
Fabrício - ¿Te agrado así morena?
Moví su clítoris más rápido con el dedo y ella gimió y levantó sus rodillas de placer casi huyendo de mi regazo.
Fabrício -Puedo hacerlo aún más sabroso, ¿quieres?
Karina - ¡Sí por favor profesor!
Le quité la mano de las bragas, traté de desabrocharla y bajarle los pantalones.
Ella llevaba una ropa interior muy juvenil y yo estaba aún más alucinado, la mordí en el costado y tiré de esa pieza en el diente. Como me imaginaba que el coño estaba liso, y yo con bigote iba a dejarla desvariando de placer al rozar sabroso entre sus labios inferiores.
Fabrício - ¡Abre bien esos muslos bonitos para mí!
Karina era traviesa, no parecía tímida o avergonzada. Mojada y al igual que yo adoro ella abrió bien las piernas. Cara de palo como soy, puse una silla y me senté en medio de sus piernas y luego vi que además de toda perfecta realmente ella tenía himen.
Apoyé sus muslos sobre mis hombros y ella se acostó toda en aquella mesa, traté de meter la lengua lo más profundo que pude en aquella coño cerrada. ¡Ella gritó un silencio de placer!
Karina - ¡Qué idioma increíble profesor!
Yo sonreí sin parar de mover la lengua en ella, que se revolcaba en mi cara buscando aún más placer y no tenía ninguna vergüenza de estar expuesta.
Fabrício - ¡Coño mojado y dulce!
Traté de babear ella aún más la abrí suavemente con los dedos y temblaba más con la lengua en ella. Karina gritó muy fuerte esta vez y me roció la miel en la cara. Y a pesar del miedo de que alguien nos atrapara casi me corrí al oírla gritar y temblar. Ella respiraba cansada y relajando las piernas que temblaban sobre mis hombros...
Se la chupé otra vez a esa zorra que me tiró del pelo contra ese coño nuevo una vez más. Levanté el clítoris con mi pulgar y le di un tirón veloz a los movimientos de la lengua...Casi me asfixia con los muslos, eyaculando una vez más y tragé toda esa miel.
Mientras yo me satisfacía en aquel banquete, me masturbé gozando y regocijándome en mis pantalones.
Fabrício - ¡Qué alumna espectacular eres Karina! ¡Uhmm!!!
Karina - ¡Sentí mi alma salir profesor! ¡Qué delicia de boca!
Fabrício - Me muero por la clase de mañana chica.
Ella sonrió, nos vestimos le dimos un beso y nos fuimos. Llegué a casa todo pegado de gozo, fui rápido a tirar un agua y jabón en aquel pantalón para no tener problemas con la patrona. Inventé que había dejado caer café...y la historia créanme, ¡la convenció!
Esa noche me cogí a mi mujer pensando en esa putita... En la última el palo ya dolía, pero valió la pena, hacía tiempo que yo no gozaba fuerte así.
Iba a follar con esa perrita tarde o temprano.
Al día siguiente, ansioso por la clase aquel segundo año. Entré en aquella sala intentando no recordar las mamadas que le di sobre aquella mesa. Karina me miraba tímida, di mi clase normal, casi por que la cabeza de arriba estaba concentrada pero la de abajo no.
Cuando sonó la señal, vibré por dentro.
Fabrício - ¡Hasta la próxima clase!
¿La vi salir de la clase y no entendí y nuestra clase privada? Fui guardando mis libros lentamente y maldito de rabia de ella dejándome en la mano.
Unos minutos después iba a salir, cuando pasé por delante del baño de mujeres ella salió y me tiró de la camisa. Cerramos la puerta, nos besamos con ganas y tiré de su enorme pelo hacia atrás y le di unos mordiscos en el cuello. Me agaché y le tiré los pantalones y me caí de la boca una vez más.
Karina por poco no se va al suelo de tanto placer, yo la sostuve. Me levanté abrazando esa cintura, saqué la polla dura y la golpeé en el coño. Cerró los ojos, me metí la cabeza en el clítoris y saqué más gruñidos. Tiré de su pelo y la hice arrodillarse y sin explicar nada le metí la polla en la boca.
Fabrício - Deja que se deslice por la boca y chupa fuerte gatita!
Ella abrió el apetito por sexo, chupaba fuerte y parecía una alucinada chupando entera. Hasta que me jadeé y le tiré de la polla de la boca.
Karina - Quiero hasta el final maestro!
Esa chica me desafiaba, ya que ella quería lo dejé. Se cayó de boca una vez más.
Fabrício - ¡Qué mamada, uhm sabrosa!
Agarré la crin de esa yegua y le clavé el pito en la garganta y me corrí soltando con fuerza en esa garganta caliente. Karina hizo una carita de asco del sabor al principio, pero luego tragó dejándome bien satisfecho. Besé su boca ahora con sabor diferente.
Fabrício - ¡Quiero comerte pronto y no puedo esperar más!
Karina - ¡Ni aquí ni ahora. Mi madre debe estar llegando para buscarme!
Fabrício- Este viernes tengo el día libre. Quiero verte fuera de aquí...a solas!!!
Karina - Duermo en casa de Ayla y no vengo aquí el viernes, digo que voy a venir a la escuela con mi amiga.
Fabrício - ¡Dame tu número de Whatsapp!
Ella me pasó el contacto yo salvé y ella el mío, mi mujer nunca tocaba mi celular y yo sabía que por primera vez tenía que caprichar mucho los cariño con ella y eso llevaría tiempo. Esas escapadas en la escuela no funcionarían y no quería una sola vez. Nos dimos un beso de despedida y ella salió primero del baño arreglándose aún para no dar bandera.
Llegué a casa, miré a su contacto en mi Whats y qué foto sexy tenía en su perfil. Terminé masturbándome para ella. No quise parecer desesperado, no le envié ningún mensaje. Era de madrugada estaba corrigiendo unas pruebas cuando mi celular se encendió con una notificación. Karina me había enviado una foto, la bajé muy rápido y era una foto de ella en ropa interior!
Esa perra quería volverme aún más loco, no podía imaginar lo mucho que me sentía y me envió una foto tan sexy y excitante como esa.
Salí de la oficina y fui a despertar a mi esposa para tener sexo.
Hasta la llegada de aquel viernes deseado las clases siguieron normales...casi, por que siempre rodaba una mano tonta y besos eróticos con ella después de la clase.
De todos modos el viernes, salí temprano diciendo que pasaría el día fuera en una capacitación del trabajo. Llamé a Karina temprano.
Fabrício - ¿Es ahí donde te busco ahora...?
Karina - Estoy aquí en la parada de autobús frente a Bob's.
Fabricio - ¡Llego en 15 minutos!
Ella sabía cuál era mi coche, bocina y ella vino remolcando en un vestido apretado y corto. Le abrí la puerta, ese dulce olor se apoderó del coche, la acerqué y le di un beso fuerte en la boca...
Le di una bofetada a ese muslo blanco y grueso, ella sonrió. Continué alisando entre el cambio de una marcha y otra.
Llegamos al mejor motel de la ciudad, cogí la llave y abrí la puerta de la habitación.
Karina -Nuestra aquí es muy bonito Fabrício!
Entramos y cerré la puerta, la agarré desesperado para comenzar la fiesta. Le apreté el culo, forzando mi polla en su cuerpo. Besé nuevamente su boca dulce, la levanté por la cintura y la llevé a la cama. Me quité la camisa y besé su cuello, metí la lengua en la oreja. Ella comenzó a jadear.
Fabrício - ¡Quítate el vestido mi ángel!
Ella se sentó en la cama y se la quitó, no tenía sostén y esas lindas tetas me estaban esperando. Metí mi boca en ella, chupé, lamí y mordí a cada uno de ellos.
Me tiré de las bragas y chupé mucho ese coño, hasta que hice que se corriera dos veces...y grité mucho en ese cuarto. Subí y besé en su boca, le di unos mordiscos.
Karina - Tengo miedo profesor.
Fabrício - ¡No te quedes, voy despacio y con mucho cariño!
Me quité toda la ropa, me acosté sobre ella y froté nuestros cuerpos mientras le chupaba la lengua.
Fabrício - Voy a entrar ahora...!
Ella cerró los ojos y yo aparté sus piernas, golpeé su polla en su coño y la masturbé con su cabeza dejándola bien relajada. Cuando ella gimió me puse y le di una fuerte.
Karina - ¡Ay profesor!
Ella quiso empujarme, pero yo fui de nuevo más fuerte.
Karina - ¡Eso duele!
Fabrício - Sí, pero ya pasará.
La sostuve fuerte en su cintura, tiré de su cuerpo hacia mí y la metí con fuerza. Ella gritó y por fin entré todo.
Fabrício - ¡Qué coño...estrecha! ¡Tía buena!
Lo puse más lento y me acosté en su cuerpo, acomodé los codos en la cama y besé su boca antes de que me dijera que lo sacara de adentro. Le di con cuidado y le gemí en la oreja.
Karina - ¡Todavía duele profesor!
Ella lloraba y eso me daba más ganas.
Fabrício - ¡Bésame y olvídate del dolor!
Nos besamos mucho y unos minutos después ella gemía de placer debajo de mí.
Fabrício - ¿Te gusta?
Karina - Cuando se mueve se pone mejor aún Fabrício.
Fabrício - ¿Así que?
La golpeé más fuerte y gritó.
Karina - ¡Duele, pero es muy bueno!
Fabrício - Zorra me dejas alucinado.
Le metí el dedo en la boca y se lo chupé. Bombeé tres veces más rápido y sentí que mi polla se endureció aún más porque estaba a punto de correrme también y me apretó adentro. Me corrí gritando, nunca había tenido una cogida así, leché aquella noviecita por dentro y caí sobre aquella chica que aún gemía también en mi oído, ni acordé de condón...
Fabrício - ¿Te gustó sentir mi leche por dentro Karina?
Karina - Esto es divertido y también muy sabroso.
Fabrício - ¡Eres la mejor alumna que he tenido, estás más que aprobada!
Compré la píldora del día siguiente para ella, luego la llevé a tomar una inyección anticonceptiva mensual, seguimos haciendo mucho amor, en la escuela o siempre que consigo una buena escapada.
Me llamo Damián tengo 38 años y estoy loco por el sexo. Casado hace 14 años y tengo tres hijos.
Siempre he sido aficionado a las mujeres hermosas e incluso casado siempre corto las buenas oportunidades que la vida da. Trabajo como dentista y tengo mi propio consultorio dental en el centro de Porto nacional - TO.
Era una mañana de lunes atendía a un niño, era más un mantenimiento de aparato ortodóncico yo hice mi trabajo después salí un poco para tomar un aire en la recepción. Cuando vi entrar a una morena perfecta con falda corta que me volvió loco, tenía un culo reventado, cuerpo todo lleno de curvas, ojos verdes claros, boca carnosa, mi polla se armó en el acto!
La vi caminar hasta la recepción, me quedé en trance mirando desde la puerta y qué ganas me dio de masturbarme para ella. Pero desafortunadamente no podía en ese momento...
Laís - Dr Damián es que llegó una chica y ella quiere saber si puede atenderla? No ha pedido cita antes, pero ahora el horario está libre en caso de que usted quiera atenderla.
Sólo podía ser ese monumento y por supuesto que iba a verla y con mucho gusto.
Damián - ¡Sí, pídele que entre!
Laís me dio su expediente y traté de averiguar su nombre.
Damián - Elena es el nombre de la chica!
Apenas cerré la boca y ella llamó a la puerta, me arreglé el pelo y me bajé la máscara porque quería oler a esa gata, así que cortésmente le abrí la puerta.
Damián - ¡Puedes entrar!
Elena - ¡Con permiso doctor!
Ella pasó por delante de mí y yo pude dar una buena ojeada a ese fantástico trasero dentro de aquella falda corta y qué piernas, ¡cómo yo quería abrirlas!
Damián - Puedes acostarte ahí por favor, ponte a gusto Elena.
Ella pasó la mano por los cabellos negros y enormes que tenían un olor maravilloso y los colocó de lado acostándose enseguida. Colocando las piernas sobre la camilla y cruzándolas haciendo que la falda suba un poco y revele aún más los muslos. Hasta dejé escapar un susurro.
Me senté al lado y leí tu expediente.
Damián - Así que hoy solo vamos a renovar su blanqueamiento. Abre bien la boquita por favor...
Puse el dedo en esos labios gruesos, tenía un guante, pero pude sentir la suavidad.
Damián - ¡Tienes unos dientes muy bonitos Elena!
Ella sonrió y yo apliqué el gel y posicioné el láser...mientras esperábamos, quedé admirando aquel monumento y pensando en todo lo que yo quería hacer con aquella puta deliciosa.
Como yo quería caer de boca en aquel culo entero de ella, mi polla estaba nervioso, melado y duro.
Desafortunadamente el tiempo del tratamiento ha llegado a su fin, he quitado el láser. Le di un espejo para que viera el resultado, ella pasó la lengua por los dientes y me tragué seco queriendo que ella moviera así la cabeza de mi polla.
Elena - ¡Se ve muy bien Damián!
Me encantó que esa boquita dijera mi nombre.
Damián - ¡Esta semana evita los alimentos con mucho colorante!
Elena - De verdad me gustó tu trabajo.
Me miró con esa cara de libertina sentada en la camilla y no pude soportarlo.
Damián - ¿Puedo darte mi tarjeta?
Le pregunté en el fondo de esos ojos hermosos.
Elena - Sí por favor.
Y ella respondió con su lengua en los labios.
Tomé una tarjeta de la clínica, pero no quería pasarle solo el contacto de servicio. Anoté mi Whatsapp personal detrás de la tarjeta y la entregué. Ella lo agarró, se levantó para salir y yo fui a abrirle la puerta. Elena me sorprendió y empujó cerrando antes de abrir...
Se volvió de espaldas a mí y tomó mis dos manos abrazando su cintura delgada, gemí cuando ella puso su culo contra mi el palo que ya se estaba endureciendo y se armó por completo.
La perra se agachó y frotó su enorme culo en mi polla de arriba a abajo y con fuerza, la tiré con todo para apretar más contra mi cuerpo y le di un mordisco a esa oreja...
Damián - ¡Zorra del culo rico!
Le di un apretón en las tetas llenándoles las manos con ellos.
Ella gimió muy insinuante para mí.
Elena - ¿Alguna vez follaste un culo así doctor?
Damián - Grande ysabrosa así como la suya, todavía no.
Le olí el cuello muy lento.
Ella hizo gárgaras y me empujó con el culo para salir y yo tiré de nuevo.
Damián - ¿Me vas a dejar así putita?
Elena - ¡Con esa verga enorme y dura seguro que te llamaré doctor Damián!
Damián - Voy a esperar ansioso.
Le di un mordisco en el hombro y la dejé salir, estaba ansioso por masturbarme y corrí al baño de la clínica. Golpeé una rápida para aliviar.
En los días siguientes estuve con aquella gata en celo en mi mente. Ella quería darme ese trasero y yo quería joderla toda con urgencia...
Si no me comía ese culo me volvería loco. Era martes de la semana siguiente me estaba preparando para ir a trabajar muy temprano. Recibí un mensaje y fui a echar un vistazo sin expectativas.
"¿Me echas de menos, Doc?"
econocí a esa hermosa morena de la foto, era la zorra que tanto quería joder. Hasta me puse duro con el mensaje, pero esperé unos minutos para responder porque no quería parecer una gala seca desesperado...
Espero que recuerdes lo que me debes...
Escribiendo...
"¿Te debo? Refresca mi memoria Damián"
Escribiendo...
"Me debes unas buenas corrida en ese culo rico"
Escribiendo...
"Eso seguro te lo puedo dar y mucho!"
Escribiendo...
"¿Cuándo? Estamos apurados aquí dentro de la ropa interior".
Escribiendo...
"Sábado aquí en casa: calle de cascadas n° 1123 centro, ven a las 10:00 vamos a hacer una fiesta deliciosa en la piscina. "
Escribiendo...
"Pero en esta fiesta lo que quiero es acostarme con la anfitriona, ¿puedo ir con esa certeza Elena?"
Escribiendo...
"Vas a poner ese gran pito donde quieras, solo ven con mucha erección "
Escribiendo...
"No tenga dudas de que iré "
Estaba ansioso por ese sábado y finalmente llegó el gran día. Inventé que iba a pasar un día en el club donde juego fútbol siempre con mis amigos.
Mi mujer siempre fue tranquila y nunca fue muy celosa conmigo, yo estaba libre para follar a esa perra todo el día. Salí de casa a las 10:00 en punto no quería llegar antes ni tarde, era una casa bella y lujosa.
Pero lo que yo quería era metérsela donde fuera. Abrieron las puertas entré con el coche en aquel garaje enorme y luego oí un sonido atractivo y me puse nervioso, me arreglé el pelo mirando en el retrovisor y salí.
Pronto vi a esa chica sexy que venía hacia mí, solo estaba en bikini y era muy pequeño. Me puse duro y ella vino sonriéndome.
Julia - ¿Hola todo bien?
Me preguntó dándome dos besos en la cara y apretando mi mano. Casi volé sobre ella, pero esperé una iniciativa.
Damián - ¿Elena cómo estás?
Julia - ¡Elena ya va a bajar, yo soy Julia!
Damián - ¿Julia?
Mi cabeza hizo un nudo, pero si una estaba buena, ¿te imaginas dos iguales?
Julia - Si somos gemelas ella me habló mucho de ti.
Ella estaba coqueteando conmigo y yo no podía dejar de mirar ese coño perfectamente marcado en las bragas de ese bikini.
Damián - Uhm espero que hayas hablado bien...
Yo le sonreí a ella.
Julia - Por supuesto que sí.
Ella respondió metiendo el meñique en la comisura de la boca, jaló mi mano para llevarme hasta donde iba a suceder la tal fiesta.
Estaba caminando frente a mí, tirando de mi mano, ese culo enorme y hermoso con esas bragas diminutas todo atascado en el medio era una delicia de ver.
Me llevó hasta la parte de la piscina, tenían bebidas listas sobre una mesa... Pero me extrañó porque a pesar de la música que rodaba allí estábamos sólo nosotros dos.
Julia me dio un trago y lo probé, era muy buena y dulce me senté en una silla....ella cogió una bebida y vino cerca de mí.
Julia - ¿Quieres probar esta? también es deliciosa.
Damián - Sí quiero.
Esa putita vino y se sentó en mi regazo de lado y me abrazó en el cuello...
Confieso que tenía miedo de que Elena nos cogiera así...
Júlia - Abre la boquita doctor....
Ella me hizo levantar la cabeza y me tiró la bebida en la boca dejándola derramar a propósito un poco y ella pasó la lengua caliente por mi cara lamiendo todo y yo luego agarré aquellas piernas gruesas y di una buena bofetada.
Julia sonrió y yo traté de tirar de aquella carita linda y meter mi lengua en su boca. La besé apretando fuerte y estaba deliciosa, hasta demasiado...
Júlia - ¿Qué mano atrevida, te gusta ese corpiño?
Damián - ¡Es maravilloso, quiero lamerlo entero!
Elena - ¿Estoy estorbando?
Dijo Elena que nos sorprendió en esa escena me congelé, ella estaba en bikini y al igual que su hermana una erección de mujer.
Damián - Elena lo siento yo...
Empecé a tartamudear y la loca de Julia seguía en mi regazo.
Elena - ¡Relájate doctor...ahora que he llegado podemos empezar la fiesta!
Pensé que había escuchado demasiado.
Damián - ¿Qué quieres decir?
Pregunté con cara de desentendido, y Julia besando mi cuello.
Elena - ¡Que en esa fiesta tú eres el banquete, nuestro banquete!!
Yo sonreí sólo de imaginar que iba a joder dos al mismo tiempo...era demasiado delicioso para ser verdad.
Julia salió de mi regazo y me extendió la mano pidiéndome que me levantara y, por supuesto, obedecí, Elena vino y me dio un beso de lengua mientras Julia venía por detrás frotándome los senos y metiendo las manos pequeñas por dentro de mi camisa, haciendo temblar mis pelos.
Julia me empujó hacia ella y me dio un beso más, yo cambiaba de boca y aquello era maravilloso, pero quedó mejor Elena entró junto y le dimos un beso triple.
Esas putas se metían la lengua sin importarles si se tocaban, yo deliraba de cachondo y besamos mucho.
Elena se quitó la parte de arriba del bikini revelando esos pechos grandes y yo me metí la boca chupando con fuerza esos pezones rosados que estaban duritos.
Julia se arrodilló y abrió la cremallera de mis pantalones tirando de mi polla hacia fuera, era delicioso sentir que se lo mete todo en la boca y chupar delicioso. Seguí chupando las tetas de Elena y acariciando la cabeza de Julia mientras me mamaba.
Elena - ¡Eso hermanita...chupa bien el Dr Damián se lo merece!
Damián - Ella hace muy sabroso Ahhh que caliente.
Tiré fuerte del cabello de Julia que me lamía las bolas y me llenaba de saliva y me masturbaba. Mordí fuerte el pecho de Elena y le di un beso de lengua bien mojado.
Julia se detuvo un poco.
Julia - Ven Elena vamos a mostrarle a ese travieso lo que podemos hacer juntas.
Hasta gemí esperando lo que harían, Julia se levantó y ellas me llevaron hasta una silla de aquellas de bronceado, me quité toda la ropa y me senté ansioso.
Las dos perras se arrodillaron y mamaron mi verga juntas. Comencé a gemir como loco, viendo aquellas bocas comiéndome entero. Chupaban las bolas al glande, bailaban la lengua juntas en él en todas las direcciones.
Estaba a punto de correrme y en unos minutos iba a minar una fuente de semen en sus bocas, no podía soportar ver la cara de puta que hacían mirándome a los ojos mientras metían mis veinte y un centímetros garganta abajo.
Damián - ¡Me voy a correr, zorras! Uhmmm
Corrí chorros fuertes y lamieron hasta que no dejé nada. Ellas no sabían de la habilidad que yo tengo de gozar por horas y continuar duro y metiendo mucho, ya dejé a mucha mujer pidiendo arrego con ese palo insaciable.
Julia y Elena pensaron que necesitaría minutos para recuperarme, pero en segundos me volví a masturbar y la polla seguía dura como piedra y lista para horas de sexo. Ellas sonrieron sabiendo que habían elegido al hombre correcto para follar hasta que no aguantaron más.
Agarré a Elena y saqué esas bragas del bikini y las tiré lejos, Julia se las quitó a ella también y sentí que su boca se llenaba de agua, que coño perfecto y delicioso.
Tenía un sofá cercano traté de acostarme en él era más suave y cómodo y tiré de Elena (que tenía un tatuaje así las distinguía) para asfixiarme con aquel coño en la boca y Júlia trató de tragar mi polla con aquella vagina apretada, Cuando entré todo di un grito de erección era estrecha pero estaba mojadísima cabalgando como una loca.
Me caí de lengua en Elena, las dos gritaban una frente a la otra y yo bombeaba por debajo ayudando a entrar más profundo en esa perra, al mismo tiempo que metía la lengua dentro de la otra.
Chupé el clítoris de Elena muy fuerte y moví la lengua muy rápido, gritó, sentí que la miel corría por mi boca y me la lamí. Levanté su trasero y le metí la lengua bailando por dentro y haciéndola temblar sobre mi cara.
Elena -.Tiembla esa lengua dentro de mi culito Ahhh!
Júlia - Eso jode bien a mi hermana esa putita merece.
Julia continuaba cogiéndome con el coño apretaba, subía y bajaba buenísimo en unos minutos gozó gritando y melando mi polla.
Después de que hice que las dos se rieran me quedé parcialmente satisfecho, pero todavía íbamos a jugar mucho.
Era la vez de meter en Elena, Júlia salió de encima aún jadeando de la corrida y escurriendo semen por las piernas y la hermana se sentó en la polla mostrando que también tenía un coño extraordinario, bajó con todo y cabalgó aún más fuerte, ellas disputaban quién hacía más sabroso.
Damián - ¡Qué coño golosa Elena...uhmmmm delicia!
Galopó rápido sobre mí y yo ayudé con las manos subiendo y bajando las caderas de ella.
Julia me montó en la cara y yo lamí mucho el coño mojado y se burló de ella que también merecía un lenguado especial. Le chupé la polla y le metí dos dedos, y gritó muy fuerte. Me metí en el coño al mismo tiempo que chupaba el clítoris y se corrió casi cayendo en la cama pero agarré sus tetas sabrosas ayudando con el equilibrio.
Elena me follaba muy bien y nunca he gemido tanto en toda mi vida en una cogida, casi no me concentro para chupar al mismo tiempo. Ella me apretó con ese coño único y yo le mandé más semen.
Elena - Eres una fuente de leche, me llena toda el hijo de puta.
Elena gritó pidiendo más.
Damián - Carajo voy a espolvorear en ese coño...uhmmm!
Elena también se corrió sintiendo como derramaba leche en su coño, apretó fuerte y dio un grito muy travieso.
Le di un golpe en el culo a Julia, ella se levantó sacando aquella delicia de mi boca y Elena salió de mi polla a las gotas de mi leche y melada de la corrida que me dio.
Las dos quedaron de cuatro en el sofá apilando aquellas traseras enormes para mí. y qué visión deliciosa. Le di una bofetada a cada una de ellas dejando rojas...
Damián - ¿Puedo meter donde quiera?
Julia - ¡Come todo lo que quieras, queremos ese palo ahora!
Julia respondió y Elena acordó con una carcajada bastante canalla.
Me puse saliva en los dedos, mejoré los dos traseros rosados, primero puse en Julia que dio un tremendo grito cuando entré rasgando aquelle ano y tirando de ella por la cadera para bombear fuerte.
Le di cinco estocadas precisas ella gemía mezclando dolor y placer.
Damián - ¡Qué culo apretado y delicioso Julia!
Lo hice y lo hice igual con Elena, y también con ese culito que parecía virgen. Metí la mano por detrás alcanzando la vagina y la masturbé mientras se metía...
Pasé un buen rato en esta maravillosa broma intercambiando mi polla por el culo, me cogí a Julia por detrás y agarré sus tetas estocadas fuerte y rápido durante mucho tiempo y la vi chorrear por el coño tirando la miel lejos.
Me acerqué a Elena y me metí con todo, ella se inclinó hacia adelante y yo traté de agarrarla para que no saliera de dentro de aquel apretón, la agarré por los pechos y la metí hasta cansarse en el culo.
Julia aún jadeaba y sonreía y nos miraba follar.
Elena - Cómeme con fuerza, qué verga increíble. ¿Me vas a dar lechita Damián?
Damián - Ahhh ese culo es perfecto...voy a llenarlo de semen caliente ahora...toma...toma leche puta! Uhmmmm!
Caí exhausto sobre su espalda, ella todavía me apretaba con el ano goloso. Salí goteando y vi toda mi leche salir de ella.
Nos duchamos los tres y caímos en la piscina y un tiempo más tarde empezamos a jugar una vez más...