Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Adulto Joven > Cuidando de ella
Cuidando de ella

Cuidando de ella

Autor: : Francis paez
Género: Adulto Joven
Una noche fría la conoció, la tomo entre sus brazos y maldijo a Hades, era un ángel. Solo esperaba que no se metiera bajo su piel, pero al parecer su corazón no decía lo mismo.

Capítulo 1 Prólogo

Diez años atrás.

No sabía lo que pasaba, solo sabía que sentía un gran vacío, mi padre, ya no estaba, había muerto o eso había dicho mi madre, Susan.

Estaba asustada, porque sabía que ahora estaría sola. Él fue el único que en verdad me amo.

Ver bajar el ataúd, mientras el padre rezaba un padre nuestro, lo peor que él era ateo. Nunca lo escuché mencionar a Dios o orar.

Ahí estaba Susan no parecía importarle que acaba de morir padre, se comportaba como siempre, como una sucia.

Yo solo quería a mi papá, conmigo, que me abrazara y me asegurará que todo estaba bien que llegaría para contarme mi cuento y darme mi beso de buenas noches.

Ahora era yo sola contra el mundo.

Y esos hombre con sus chaquetas de cuero, y grandes cuerpos y esos horribles dibujos sobre la piel, parecía afligidos otros solo aburridos.

Y ese tal Pill, a mamá parecía agradarle demasiado.

Y esa noche descubrí y desee haber muerto con papá.

Mamá no era quien deseaba. No me quería, pero me hacía pensar lo contrario.

Y por más que llore, grite y supliqué, no le importa.

Atención si no te gustas las historias MC, no leas, nada de insultos o comentarios ofensivos todo comentario será aceptado si viene con respeto por el trabajo de los demás.

Contenido explícito, lenguaje que puede resultar un tanto irritante. Si no te gusta este tipo de libros te recomiendo que des media vuelta, nadie debe dañar el trabajo de nadie.

Contiene lenguaje explícito, sexual, violencia.

Cabe aclarar que no promueve este tipo de relaciones, y ningún tipo de violencia.

Capítulo 2 1

Para bien o para mal ese era mi destino, solo me tocaba agarra el toro por los cuernos.

Estaba cansada de luchar por ella por su amor, era mi madre y parecía mi enemiga. La amaba, padre lo hizo a su manera y ella me amaba a su manera, pero ahora la necesitaba más que nunca.

-¡Mamá, decide es él o yo!- grite sintiéndome impotente, estaba cansada y apunto de quebarme.- Va hacer siempre así ¿Verdad? Soy una estúpida al pensar que cambiará.

- Déjalo Lena, solo déjalo estar.

Entonces me dejó con mi peor Pesadilla, eso era Pill desde hace más de diez años desde la muerte de mi padre. Estar aquí era algo masoquistas mis buenos recuerdos era lo único que me mantenía cuerda.

Sonrío mostrando sus asquerosos dientes, se sentó en el mueble y eso señas para que me acercará. Sabía cómo terminaría esto, había intentado huir y el castigo por eso casi me deja postrada en una cama.

Solo Dios sabía cuánto deseaba estar lejos de ahí.

🐍🐍🐍🐍🐍

-¡ Más duro Pill!- escuché gemir a mi madre.

Eso era sumamente asqueroso, aunque prefería que Pill se entretuviera con ella. Era una mierda mi vida, cuando papá murió todo se fue a la mierda.

A veces llegue pensar que era yo la que estaba mal, que lo tentaba o eso me hacía creer mamá, por eso lleve muchas palizas, Susana era una desgraciada. Era una puta, no la juzgaba. Pero no quería a Pill, el solo aprecia mágicamente, todos sabían que su pandilla y el andan en malos trucos drogas, prostitución y venta de armas. Es repugnante.

Su Clud se hacen llamar los "Dragones negros MC", son espeluznantes y asquerosos, he visto como tratan a las mujeres y sin duda no sé cómo acabó mi madre entre ellos. Y ni hablar de las mierdas que saben por sus sucias bocas.

-¡Oye Susana!¿Cuando dejarás que tu hijita entre al mercado?-, escuché decir a unos de los tantos hombres que se encontraban en la sala, fumando y bebiendo. Sentí mi cuerpo tensarse y me escondí detrás de la pared.

-¡Cuando termine aquí, y después tenga tu polla en mi boca!- eso era asqueroso, pero sin duda solo estaba pensando en ella. Se reían-. Pero quiero mi lana.

Sentí arcadas, mi madre, mi sangre, me estaba vendiendo.

Y temí por mí.

Subí las escaleras lo más silencioso que pude, mi cuerpo temblaba como si hubiera frío en mis huesos . Empecé a empacar lo poco que tenía, lo necesario y mis documentos, y saqué del colchón el dinero que tenía ahorrado. Cogí mis zapatos nuevos, los vendiera. No podía salir por la ventana, siempre había gente ahí.

-Tocara salir por la ventana-pensé.

Y como Rapunzel lo hice, intentado no matarme en el proceso agradecía que el huerto no hubiera florecido, algo bueno sin duda. Pero sabía que volvería a vengarme de él y de todo lo que me hizo.

Salí por la parte trasera del jardín, me escape como ladrón. El primer lugar que vino a mi mente fue el parque, ahora ese no era un lugar seguro.

Solo necesitaba escapar de ahí lejos.

Ya ni sabía cuantas horas llevaba caminando, solo sabía que mis pies se sienten adormecidos y cansados. La lluvia me había cogido de sorpresa, caía con acantaros y el viento sacude violentamente mi cuerpo.

Había cometido, había escapado ahora me encontraba lejos de casa no me sentí bien hasta que vi el cartel a las afueras del pueblo que decían vuelva pronto. Sabía que Susana me iba a subestimar nunca iba tan lejos, siempre he tenido miedo a lo desconocido.

Había sobrevivido mucho, pero sabía que ese era mi momento para irme y lo aproveche tal vez la próxima vez no existiera, ahora solo dependía de mi. Buscar ser alguien, nadie más que yo lo lograría.

Me detuve un instante al sentir un mareo al recorre mi cuerpo, respire pausadamente ahora no necesitaba desmayarme.

El estruendo de una motos a mi espalda, las conocía muy bien Harley; papá era un aficionado. Sentí los vellos de mi cuello se erizarán, la adrenalina se apoderó de mi cuerpo; podía sentir las palpitaciones de mi corazón. Apresure mis pasos ignorando el dolor de mis pies, Dios no podía hacerme eso, y si era un castigo no lo merecía.

Miré de costado. No son muchas, unas tres cómo máximo, pero algo que llamó mi atención fueron sus chalecos no se parecían en nada, los de los hombres de Pill carecían de estilo. Pero no estaba completamente segura, no podía dudar.

- ¡Hermano ¿A dónde te diriges?- escuché gritar a una voz fuerte y ronca. Tenía una voz sensual.

Maldición concentración.

Tropecé enredándome con mis pies, fue jodidamente horrible la presión en mi cabeza aumento y lo último que escuche antes de caer inconsciente fue:

-¡Mierda!

Miguel!

Nos hayamos de carrera, esos jodidos dragones habían vuelto a tocar mis cojones asesinando a unos de mis chicos y yo vine por lo mismo, y por Hades que lo disfruté. Solo mis hombres de confianza me acompañaban, mi VP Len, Jhon mi sargento de armas.

Habían estado revolviendo la mierda algo que no necesitaba, al igual que los federales rondando mi Clud, Pill y su maldito Clud habían estado regando mierda en otros MC; aunque personalmente está que cortaba su garganta.

Era algo fácil de decidir, cuidaba de los míos al igual que ellos cuidaban de mi. Éramos una familia no de sangre si no por elección. Y nadie tocaba algunos de mis hermanos sin recibir mierda.

Ya íbamos de camino a casa, el trabajo estaba hecho. Solo quería llegar servirme un buen vaso de bounbor y un buen coño para follar. Muchos criticaban nuestro modo de vida, pero vivíamos sin ninguna restricción solo encontrábamos apoyo. Era sencillo.

La vida corta y por Hades que era testigo de eso.

La lluvia hacia el camino peligroso, pero no cambiaría por nada en el mundo, vivir así libre, sentir la brisa contra tu cuerpo; siempre es un buen escape cuándo necesitas pensar.

El club es mi vida, siempre lo ha sido.

Entonces visualizó una figura caminar a unos cuatros metros de nosotros, esto se siente como un maldito dejá vú. Le hago señas a mis hermanos para que reduzcan la velocidad. Frunzo el ceño, detallando lo de manera cauteloso, parece el cuerpo de una mujer y lo podría apostar por mi polla.

-¡Oye hombre!¿A dónde te diriges?-grite con voz ronca y cansada, solo dio una mirada rápida y aumentó su paso.

Se enredo con sus pies tropezando, y de repente estás cayendo contra el piso.

Esa tuvo que haber dolido. Cómo la mierda que si.

Apresure hasta llegar hasta el sujeto, me baje de la moto y lo tome por los hombros, entonces retiré su capucha y me hipnotice, Hades era un hijo de puta parecía un ángel, indefenso. Y un pensamiento horrible cruzo mi mente, no necesitaba otra mujer metida como un grano en el culo del Club.

Su cabello rubio asentaba su rostro y esas pequeñas pecas en sus mejillas y unos labios finos y carnosos. Y se cómo se verían muy bien...

-¿ Qué haremos con el Prez?-, preguntó Len, sacándome de mis pensamientos.

Era el maldito presidente por una vez podría saltarme las reglas y cortaría la polla de quién decidiera abrir mucho la boca.

No la abandonaría, eso sería inhumano.

-La llevaremos con nosotros, llama a Zokker para que traiga al auto- dije firme sin derecho a que replicaran, cuestionarme sería su último intento.

Entonces me concentre en ella, revisando por si tuviera alguna herida, la tome entre mis brazos, era jodidamente delgada se veía demacrada; pensé que se rompería entre mis brazos. Su piel era suave y olía al canela, se sintió caliente bajo mi tacto.

Sentí mi corazón latir fuertemente, y mis partes nobles parecían también apuntar a lo mismo. Con mi dedo recorrí el contorno de su rostro, era exquisita. Había visto mujeres bellas pero ella tenía algo que sacaba un instinto proyector. Me acordé las palabras de mi viejo. Y las cuales había negado rotundamente, juro y per jurado ahora Hades estaba siendo un hijo de puta.

Veinte minutos después Zokker había llegado, no confiaba en él; pero no tenias pruebas suficientes para echarlo.

-Prez, ¿Esta seguro?- pregunto Zokker, resople, ni yo mismo estaba seguro pero ahora no era momento de arrepentimiento.

-Sí.

Fue mi única respuesta, y me subí a mí bebé.

Pasar tiempo sin joder alguna puta del Club me estaba volviendo loco.

Porque sabía que como toda mujer traería problemas, jodidas eran y ya tenía suficiente con Emma.

Capítulo 3 2

Se sentía cómodo y suave, era completamente exquisito. Hace tiempo que no dormía en algo tan cómodo ¿Estaba en casa? No, no yo me había ido, me había escapado. Dónde demonios estaba, abrí los ojos rápidamente entre cerre los ojos para adaptarme a la luminosidad de la habitación, me senté en la punta de cama detallando la habitación, paredes oscuras, muebles de manera un pequeño sillón al frente de la cama y una silla en la esquina llena de ropa y una puerta a mí lado izquierdo, que me imagino que es el baño; un olor peculiar tabaco con un toque de menta.

Busco con la mirada mi bolsa, está tirada junto a la silla. Me levanto notando que no traigo mi ropa, mis piernas desnudas con una camisa que entrarían dos yo holgada que cae hasta la mitad de mis muslos. Genial. Un extraño me había desnudado.

Genial estupendo, no salgo de una para meterme en otro.

La puerta es abierta, jamás había visto un hombre tan importante, solo su presencia es poderosa y intimidante. Entonces algo llamó mi atención el chaleco, maldición era un motero. Retrocedí, tenía que hallar la forma de largarme de aquí.

- ¡Maldición! Te ves caliente- su voz hizo estremecer, era ronca y fuerte; sumamente sexy-. Aunque me imagino que sin ropa y en mi cama te verás como una puta Ninfa.

Abro la boca ligeramente, estos hombres y su boca sucia.

- ¿Dónde estoy?¿Quién es usted?

- Esa pregunta debería hacerla yo, estás en mi casa y en mi cama- dice simplemente como si estuviera acostumbrado-, así que espero que empieces hablar.

Se quita el chaleco, lo tira en la silla y también su camisa dándome una excelente vista de su cuerpo espalda cuadrada, brazos tonificados y un six pack. Está para comérselo.

-Ey nena mis ojos están aquí- se ríe, avergonzada levantó la mirada encontrado con el azul de su mirada, siento mis mejillas arder de la vergüenza.

-Soy Lena, podrías ponerte algo encima-, sugiero no es que sea una mojigata pero este hombre si sabe cómo tener prestando atención a otras partes de su cuerpo. Pero me sentía en desventaja, no sabía dónde estaba y había un hombre casi desnudo en la habitación.

Baja su mano y empieza a desabrochar su jean.

Será gillipolla.

Me volteo dándole privacidad, aquí no tienen ningún tipo de pudor.

-¿Y tú?- preguntó tímida sintiéndome fuera de lugar, se que pertenece a un Clud, solo espero que estos no sean igual que el de Pill. Aunque la serpiente con la daga en su pecho me hace pensar que sea otro MC, hay muchos por esta zona. Son como ratas, trayendo caos.

- Podría negarme a responder eso, sin embargo, hoy estoy de buen humor; Mi nombre es Miguel pero muchos me llaman Wolf.

¿Lobo? Lo menos que son en estas pandillas son solitarios, son como una manada. Atacas a uno y te metes con otro.

Mi estómago suena, maldigo en silencio solo a mí y al pato Lucas.

- Venga vamos a comer, yo también muero de hambre.

Pasa su brazos por mi hombro, camina fuera de la habitación arrastrándome con él. Casi muero de la vergüenza cuando vi parejas teniendo sexo en las escaleras, y mujeres sin casi ropa. Esto podría pasar por un Clud de strippers ¿Y si me obligaban a esto?¡Dios mío! No había huido de Susana y Pill para caer en lo mismo.

-¡Maldición! Oye preciosa, calma. Aquí no te pasará nada, mis hermanos aman mucho sus pollas como para arriesgarse¿Sí? Además las violaciones en mi club no están permitidas no nos va esa mierda y si atrapamos a uno le va muy mal. No quieres saber de eso.

Se detuvo al notar que no lo seguía, parada en medio del pasillo. No entendía, cómo ha estas mujeres les gusta... ¡Que horror! Negué, apenas tuviera la primera oportunidad me iría, no sería parte de un Clud de salvajes, delicuentes y sin fin de cosas.

- Aquí no juzgamos, no somos quién. No quiero oír decirte mierda, te salvamos de morir en la carretera malditamente comportarte y agradece eso.- digo de forma firme, su expresión no deja a debatir, asentí entendiendo.

Era lo menos que podía hacer, eso sería sencillo. Solo tenía que respirar y relajarme.

- Vamos, muero de hambre.

Entramos a una cocina espaciosa, más bien parecía un comedor público, me escondí detrás del cuerpo de Miguel. Estos tipos eran grandes en el sentido general de la palabra, vestían sus colores. No era lindos, aunque en algunos se podría apreciarse una belleza tosca en sus rasgos. Puedo decir que me siento diminuta a su lado, Miguel me lleva dos cabezas y en estos momentos lo agradezco su cabeza tapa lo suficiente de mis piernas.

Me vuelvo el centro de atención, es incomodo, odio sentir sus miradas sobre mí. Siempre lo he aborrecido.

- Así que esta es la puta de la que hablaba Jhon, exagero a decir que era hermosa- se burla la rubia, mofándose de mí.

¡ Respira Lena, tu ni eres la que está medio desnuda en medio de tantos hombres! Además no nos podemos meter en problemas.

- Deberían es dejar de hablar mierda, y acuérdate que aquí eres un culo y si no quieres terminar con tu culo en la calle es mejor que guardes tu opinión para ti, Leah.

Trago saliva fuertemente si así con las personas que trata diariamente, no quiero ni imaginar con los que apenas conoce.

- Igonorala, vamos a comer.

-claro.

-Sientate.

Me senté, apoye los codos de la mesa. Y como una acosadora seguí cada uno de sus movimientos, la manera en que los músculos de su espalda se tensaban, su torso está lleno de tatuajes, no era fan de ellos pero en él quedaban magníficos. Aunque a decir a veces podría llegar a ser muy sexista.

- Puedo regalarte una foto mejor.

Podría apostar que tenía una sonrisa burlona en su cara, mantén tus pensamientos para ti Lena, eso debo hacer. Mis mejillas se tiñeron de color, de enfado y vergüenza todo el mundo parecía no tener ninguna conversación interesante, ya que todo estaba en absoluto silencio.

-No gracias, solo tengo curiosidad.

Aunque por mí no me negaba, aunque no lo iba aceptar.

-¿De qué?

- Tus tatuajes.

-Tengo muchos, aquí está tu desayuno come.

Levanté mi ceja, el acaba de ¿Ordenarme? Suspiré, definitivamente la paciencia no era y nunca sería lo mío.

- El loto de la espalda con la serpiente debajo, se el significado de la flor... Pero no entiendo a qué se une al reptil.

Empiezo a comer el rico tocino con los huevos revueltos, el tipo desayuno americano. Toma asiento a mi lado, acerca su cabeza a la altura de la mía, nuestros alimentos se mezclan puedo sentir el calor que emana su cuerpo, y ese delicioso olor a menta.

-Uhmm, asuntos del Club.

-Gracias por el desayuno.

-No agradezcas, estamos para ayudar.

Ahora era el momento para irme, tenía suficiente en mi estómago para seguir mi camino.

-Ahora yo tengo....

Entró un tipo exaltado, y todo el ambiente se volvió tenso.

-Prez, es urgente, convoque, necesitamos hablar.

-¡Iglesia, ahora!- grito Miguel.

De un momento a otro la cocina quedó vacía de población masculina, ¿Iglesia? Irían a una iglesia. Podía ser prejuciosa pero dudaba que estos hombres fueran a una.

El ojiazul se ríe de mí desconcierto, será idiota.

-No te irás hasta que hablemos, ¿okey?

Ruedo mis ojos. Cuando estoy apunto de protestar, coloca un dedo sobre mis labios. Asiento dándome por vencida, hago un puchero.

-Y se te escapas, iré tras de ti. Además, no tienes a donde ir nena.

Aseguró, me encogí de hombres restándole importante, terminaría aquí recogería mi ropa y me largaria.

Sale de la cocina no sin darme una última advertencia, termino de comer mi comida. Sintiendo un aire nostálgico cuando papá cocinaba, los huevos con tocino era lo único comestible que al pobre le salía del resto si no querías morir comiendo, era un asco en la cocina. Solo tenía diez cuando murió, el era nuestro salvavidas, nuestro ancla.

Al principio pensé que Pill sería como un padre, mis amigas tenían padrastros y decían que las querían al igual que sus papás en el caso de algunas, fui una ilusa al pensar eso, fue como el diablo encarnado viviendo en mi casa. Vi cosas que una niña a mi edad no tenía que saber, me perturbaron, me robaron la inocencia. Y a Susana no le importa. Solo pensaba en ella y su dolor. O eso decía como excusa unos años después, todo era un asco. Pero eso me hizo fuerte, aprendí cosas, madure antes de tiempo tal vez no haya sido lo adecuado pero me enfrente al mundo a mí manera; luche y muchas veces caí, era como una pesadilla hecha realidad.

-¿ Estás bien?-pregunto alguien a mí costado exaltandome, coloque mi mano en el pecho, mi corazón latía fuertemente.

-Si, solo... Olvidalo- dije limpiando las lágrimas que corrían por mis mejillas. Me concentre en la chica a mí lado, no se parecía a estas mujeres, su uniforme de ositos la hacía ver adorable-.¿Cómo te llamás?

- Creo que esa pregunta debería hacerla yo, estás en mi Club, comiendo en mi cocina.

Me atragante con la saliva, pequeña pero peligrosa. Soltó una carcajada que hizo que mi cuerpo se relajará.

-Yo lo siento...

- Jajaja... Dios moría por hacer eso, ya veo que si funciona- dice riendo fuertemente, doblándose sobre su estómago-, ahora se porque mi hermano lo utiliza. Un gusto soy Emma.

Sonríe, extiende su mano y la acepto. Es una hermosa castaña un poco más alta que yo, cabello largo hasta la cintura, piel trigueña y sus ojos un verde intenso.

-Un gusto soy Lena.

No sabía cuánto tiempo habíamos pasado charlando, pero saber un poco a través de ella del Club fue tranquilizante. Y lo que el motero me había dicho era cierto, eso me hizo sentir más tranquila, pero no agusto. Mientras me contaba por las cosas que había pasado, me sentí conecta en algunos cosas, vivir así no era fácil, sin embargo, Emma lo hacía ver fácil, es una chica fuerte, capaz de dar todo por los suyos y está era su familia. Y se notaba el amor por la personas acá que conocía, como me dijo no era una familia de sangre, si no una familia por elección. También conocí a ese tal Jhon, es un hombre silencioso pero esalofriante, su voz era gruesa y severa. Solo me dirijo la palabra una ves para decirme que me callara, excelente.

Amaba los retos y el era uno. Casi me pegue mentalmente por lo que pensé, no podía quedarme aquí.

Aunque lo que mayor ruido que hacía era gruñir cada vez que Emma me hablaba del Club, es una chica muy parlanchina y alegré hasta creo que demasiado. Y descubrir que Miguel es el Prez( presidente), el ojiazul de esta mañana resultó ser su hermano.

Cuando Miguel entró en la cocina sentí mi corazón latir fuertemente, ese hombre sin duda sabía su poder sobre el sexo femenino, es un promiscuo.

-Veo que ya se conocen- dice cálidamente, situándose detrás de mí. Tiene esa presencia peligrosa y sexy hace mantener mi cuerpo en tensión-. Espero que hayas tratado bien a la visita.

La forma en cómo suena mi nombre en sus labios es delicada, suave.

-Si, Emma a sido muy amable-, mencionó inclinó un poco mi cabeza para verlo fijamente, hago un puchero-, aunque me gustaría más que tener una camisa encima y unos pequeños short.

Suelta una pequeña maldición.

-Claro, ven vamos a buscar tu ropa ya debe haber secado. Y tú hermanita deja de decir cosa que no debes.

Muerdo mis labios intentando contener la sonrisa, Emma se mofa y le enseña su dedo medio, riendo sale de cocina, diciendo un montón de cosas vergonzosas de Miguelito, como ella le llama y grita por último:

- Y tu deja de ser tan promiscuo, tal vez ha llegado la indicada.

El ambiente se vuelve tenso por mi parte, pero hay algo que cruza su mirada rápidamente como alivió a la reacción de Emma, como si estuvieran conectados; llegó a pensar que es por mi cuando su mirada se encuentra con la mia, dicen que los ojos son la base del Alma y en ese momento vi sentimientos que me hicieron sentir cosas, me sonrió como si fuera única y colocó un mechón de cabello detrás de mí oreja el rose de su piel con la mia fue ardiente, despertando sensaciones en mi que no debía.

-¿Podemos ir por mi ropa?-pregunte tímida.

Pasó su brazo por mis hombros, y rodeo con mi brazo su cintura y apoyo mi cabeza en su pecho, y se sintió también. Y no lo estaba, no podría quedarme aquí, este no era mi mundo.

Pero... El se había preocupado por mi, me había rescatado de morir congelada. Tal vez había juzgado mal, tal vez él fuera diferente.

Me sentí protegida.

Y su mirada, me transmitía que todo estaría bien.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022