Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Curvas peligrosas
Curvas peligrosas

Curvas peligrosas

Autor: : cristina75veradeba
Género: Romance
Sinopsis Lourdes Montes es una chica de 22 años de edad, hija de familia de clase media, pero la vida de ella da un vuelco de la noche a la mañana al haber descubierto que es hija de un multimillonario, su verdadero padre se llama Andrés Davalos, dueño de una cadena de hoteles de lujo en los Estados Unidos, significando para ella ocupar el lugar que le corresponde en la empresa de la familia de su padre, ocasionándole a Lourdes un nuevo reto en su vida, más aún porque ella es una ferviente apasionada de las pistas de carreras, y no está dispuesta a abandonar su pasión, pero todo cambia cuando se cruza con Gonzalo Davalos, un hombre de 26 años, problemático, ambicioso, con una alma oscura, que vive envuelto en escándalos sociales e innumerables aventuras amor...

Capítulo 1 No es un día más

Presente

Miami

Lourdes

¡Mi vida! O lo que creía que era mi vida, era normal como la de cualquier chica de mi edad, terminé el colegio con honores, luego me pague mis estudios universitarios trabajando en una cafetería, donde tenía que soportar las miradas de varios imbéciles, incluso muchas veces me vi obligada a contener los celos desmedidos del que era mi novio, Ben Cohan, buenmozo, cabello rubio, alto de 1.85 cm, ojos azules, piel blanca, el chico ideal para cualquier mujer, pero, siempre hay un pero, me enfermaba esa forma posesiva de ser conmigo, hasta controladora de él, incluso mi hermano Alejandro vivía aconsejándome en terminar esa relación.

Aunque escapé de esa relación tóxica cuando decidí aceptar la propuesta de mi hermano, mudarme a su departamento en Miami con él, pero más que todo lo hice para confirmar mis sospechas, porque yo todo el tiempo sentía que algo faltaba en mi vida, desde la relación con el hombre que yo conocía como mi padre, hasta los cuidados excesivos de mi madre para no abandonar el nido, todo el tiempo vivía pendiente de mí, llegándome a cuestionar ¿A quién me parecía? Tanto físicamente como mi carácter, ya que mi papá Guillermo Montes, es un hombre dulce, apacible, con ojos marrones, no tengo ningún rasgo físico ni de él, ni de mi madre, tengo cabello castaño claro, ojos color miel, hermosa, de 1.70 cm de altura, entonces no había forma de tapar lo evidente, además para mí mal descubrí por accidente unas fotos de un hombre muy parecido a mí, claro que en ese momento pensé que tendría la paz que necesitaba para sentirme completa, para salir de un mundo lleno de incertidumbre, pues la única forma que oculté mi dolor todo este tiempo fue tras las pistas de carreras, soy una mujer que ama la velocidad y cada vez que presiono el acelerador de un auto siento como la adrenalina libera todas las tensiones de mi cuerpo, mucho más cuando enfrento todas esas curvas que muchos consideran peligrosas, en cambio yo disfruto estar al volante, son mi pasión las pistas.

Claro que de una forma extraña me acerqué a mi padre biológico, porque fue tras una entrevista de trabajo donde él buscaba una asistente personal, aunque ese día no paraba de hablar de mis logros, de mis estudios tratando de ocultar mis nervios, pero para mí mal todo estaba peor que antes, porque la novia de mi hermano Alejandro resulté ser hija de mi padre, ¡Sí! Todo se complicó mucho más, en resumidas cuentas mi vida apacible se convirtió en una novela trágica, sin embargo, cada vez un nuevo obstáculo aparecía en mi vida, Andrés Davalos, mi padre, inventó una excusa para sacarme de las oficinas de la empresas, a tal punto de asegurarme que mi vida está en peligro por un problema de mi hermano, no me quedo otra que seguir sus órdenes, y ahora estoy ayudando a Bruno, su hijo, mi medio hermano, en la dirección de los hoteles, incluso estoy hospedada en una de las suites teniendo que soportar al guardaespaldas que me impusieron, pero yo necesito desahogar toda esta tensión que siento, porque estoy apunto de desfallecer de un colapso nervioso por tanta información, claro que todos piensan que me engañan, que ignoro la verdad de mis raíces, así agarro mi bolso con mi uniforme de piloto y cuando creo que me escapo de Bruno su voz me detiene.

–Lulu es impresión mía o ¿Te estás escabullendo? –repite obligándome a girar mientras resoplo.

–Bruno si esa es la palabra, si me estoy escabullendo del guardaespaldas, el tipo solo le falta entrar al baño conmigo, además yo no estoy acostumbrada a sentirme controlada, necesito salir de estas cuatro paredes o voy a enloquecer– confieso esperando que me entienda.

–Te propongo algo, te acompaño y no acepto un no, incluso puedo ordenarle a Douglas que se quede a una distancia prudente de nosotros, es lo mejor que puedo hacer, ¿Aceptas?

–Bruno si insistes en acompañarme no me queda otra, pero tendrás que hacer todo lo que yo haga, ¿De acuerdo? –replico dejándolo pensativo.

–Está bien, no creo que sea peligroso, ¿Verdad? –accede un tanto preocupado solo ganándose que suelte una mueca.

Esperemos que no salga corriendo cuando nos subamos al auto, porque quiero ver la cara de Bruno por creer que soy una mujer indefensa, hasta pienso que no soportará tanta velocidad, pero él acepto hacer lo que yo diga.

Dos días antes

Gonzalo

Muchos dicen que soy la oveja negra de la familia, pues yo creo que he tenido que luchar contra la corriente, porque desde muy joven no solo perdí a mis padres, tuve que sobrellevar todos los retos de ser un Davalos, no voy a negar que mi apellido me ha abierto muchas puertas, pero no todo es bueno, ya que todo el tiempo tengo que lidiar con los imbéciles de la prensa que buscan embarrar mi imagen, también con un par de mujeres despechadas queriendo mucho más que una aventura, lo que me vive trayendo problemas con mis tíos.

En fin, hoy decidí venir un rato a la empresa para revisar unos reportes que necesitaba para realizar los nuevos pedidos a los proveedores, aunque no tengo todo lo que requiero obligándome a salir de mi oficina, para buscar a Ana, la asistente de Teresa, mi prima, pero cuando estoy por los pasillos me quedo paralizado al ver a lo lejos un rostro nuevo, una chica muy hermosa, de unos 22 años de edad, cabello castaño claro, ojos color miel, de 1.70 cm de altura, que me deja deslumbrado, no solo por su belleza, sino más bien por sus rasgos físicos, porque es muy parecida a uno de los miembros de mi familia, hasta que soy arrancado de mi burbuja por la voz de Ana.

–Hola Gonzalo, me dijeron que andabas buscándome, ¿Qué quieres?

–Hola Ana, que agresividad, deberías tratarme mejor, porque recuerda que soy uno de los dueños de los hoteles y tú eres solo una simple empleada, por más que Teresa sea tu amiga.

–En verdad no tengo idea como pueden tener la misma sangre, porque tú eres un imbécil, pero como dicen siempre hay uno en cada familia.

–¡Auch! Eso dolió así venga de ti, incluso creo que me tratas de esa forma porque te mueres por mí, pero tendrás que conformarte con deleitar tus ojos con mi presencia, ya que no me interesa mezclarme con una simple empleada, aunque no voy a negar que eres hermosa....

–¡Arrogante! ¡Presumido!, estás muy equivocado si crees que me interesas, ahora deja de hacerme perder el tiempo, dime, ¿Qué quieres?

–En primer lugar, necesito los reportes del área de Teresa, en segundo lugar, sácame de una duda, ¿Quién es la chica nueva?

–¡Ah entendí! Estás viendo a tu próxima víctima, pero por tú bien no te acerques a ella, porque de lo contrario tendrás a Teresa encima de ti, te lo advierto.

–Ana no es lo que tú piensas, más bien como uno de los dueños tengo derecho a saber quien trabaja en la empresa de mi familia, ¿No lo crees? –replico restándole importancia.

–Gonzalo está bien, te lo diré sino me queda más, ella es Lourdes Montes, la hermana del novio de Teresa, y está ocupando el cargo de asistente personal de tu tío, así que ahora entenderás que eres hombre muerto si te acercas a ella, voy por tus reportes, permiso– repite para terminar hablándome con un tono de burla.

¡Diablos! Esto es más que una simple casualidad que esta chica trabaje como asistente de mi tío, incluso estoy comenzando a entender que es muy valiosa la información que tengo, la pregunta es, ¿Cómo saco provecho de ella?

Presente, en la mañana

Todavía me sigue dando vueltas lo que descubrí en la oficina, porque esa chica no es solo la hermana del novio de Teresa, sino estoy equivocado es la bastardita de mi tío Andrés, la cuestión es que aun no decido como usar esa información, porque podría presionarlo para ser el nuevo sucesor en la presidencia, incluso creo que soy el más idóneo para el puesto, ya que Teresa estuvo mucho tiempo ausente de la dirección por sus problemas con el imbécil de su exesposo, Bruno es un idiota incapaz de tener las agallas para dirigir los hoteles, en verdad ninguno de mis primos sirve para el cargo.

En fin, ahora termino de desayunar en mi pent-house hasta que escucho con insistencia el timbre de la puerta, teniendo que levantarme para saber que idiota perturba mi mañana.

–¡Carajos! Dejen de apretar el maldito botón, ya escuché el timbre, ¡Esperen! –grito con mi voz envuelta en malestar.

Seguro debe ser una maldita loca, pero todo es culpa mía por dejarme arrastrar por un par de piernas bonitas, igual la obligaré a marcharse, me repite mi interior, hasta que abro la puerta quedándome desconcertado al ver a un sujeto en traje con una mirada asesina, junto a otros dos tipos.

–Creo que buscan a mi vecina Jenifer, ella está en la otra puerta, ¡Buenos días! –explico para cerrar la puerta hasta que el hombre me detiene interponiendo su pie.

–No Gonzalo, te buscamos a ti, por tu bien no hagas las cosas más difíciles– replica el tipo empujando la puerta.

–Miren no sé qué buscan, pero podemos llegar a un acuerdo, solo díganme que necesitan, ¿Les parece? –repito dando unos pasos hacia atrás hasta que mi espalda choca con la pared.

–Muchacho las reglas las pongo yo, en primer lugar, mírame bien, quiero que recuerdes mi rostro, porque de ahora en adelante te entenderás conmigo, mi nombre es Leandro, y tengo un pésimo carácter sino consigo lo que busco, ¿Fue claro el mensaje? –dice rozando mi rostro con un cuchillo haciéndome tragar saliva.

–No hace falta llegar a la violencia, sácame el cuchillo del rostro, porque yo estoy dispuesto a colaborar en lo que necesites, solo dime ¿Qué buscas?

–Gonzalo, haremos las cosas a mi manera, sobre todo quiero dejarte claro el mensaje, muchachos ocúpense de él, solo unos cuantos golpes, menos en el rostro– afirma Leandro, dejándome en manos de sus matones.

Uno de los hombres me sujeta por los brazos, para que el otro me castigue con sus puños, dándome derechazos en mi abdomen sin piedad, siento que es insoportable el dolor dejándome sin fuerzas, porque son letales sus golpes, hasta que se apiadan de mí estando casi desmayado, para escuchar la voz de Leandro que me agarra por los pelos para mirarlo.

–Imbécil quiero que hagas dos cosas, en primer lugar, vas a apoyar a Fernando del Valle para que sea el nuevo presidente de los hoteles Davalos, y la otra necesito que averigües donde encuentro a Lourdes Montes, ¿Fui claro?

–Está bien...a Fernando lo puedo apoyar, aunque no entiendo ¿Qué gano? –contesto con dificultad.

–¡¿Qué ganas?! Te parece poco que no te rompa la cara, además que tengo cierta información tuya que le puede interesar a la prensa, unas pruebas de tu último escándalo.

–¡Entendí! Los ayudaré, pero no tengo idea quién es esa chica, tal vez si me dieras una pista– les miento.

–No te hagas el imbécil que conociéndote a estas alturas has de saber que tu primita, Teresa, tiene un noviecito, pues ese idiota tiene una hermana, la chica se llama Lourdes Montes, y tú debes dar con el paradero, ¿Entendiste o quieres que te deje un recuerdito en tu rostro? –explica rozando su cuchillo en mi rostro haciéndome abrir los ojos de par en par.

¡Diablos! ¿Cómo acabe envuelto en este problema? Yo no tengo nada que ver con los líos de Teresa con su exesposo, sin embargo, tengo un loco con un cuchillo en mi rostro amenazándome con desfigurarme si no lo ayudo, pero no tengo idea que hacer, porque no quiero al idiota de Fernando en la presidencia, además creo que todo empeorara para mí mal por querer jugarme al héroe, entonces estoy contra la pared, ¿Entrego a la chica o no?

Capítulo 2 Viviendo al límite

El mismo día

Miami

Lourdes

Tras haber abandonado la suite nos subimos al auto de Bruno, mientras él no paraba de charlar, buscando saber adonde iríamos, claro que en ningún momento tenía intenciones de responderle, incluso tuve que pedirle que pise el acelerador, porque conduce peor que mi abuela, si viviera, pero no es todo, tuve que contenerme la risa cuando me dijo que me ponga el cinturón de seguridad y solo iba a 70 km por hora, sin embargo, llegamos al sitio en el que soy libre, el Miami Exotic Car Driving, una de las pistas que frecuento, así agarre mi bolso caminando por los palcos, como si buscará a alguien, pero en realidad necesito saber si está el idiota del otro día, porque por culpa de su estupidez perdí la carrera, el sujeto no pudo controlar una curva derrapando por la pista, al punto que tuve que esquivarlo para no chocar, me repite mi interior volviendo a la realidad por la voz de Bruno.

–Lindo lugar, Lulú ¿Tienes algún piloto favorito? ¿Alguien que te guste? –averigua buscando mi mirada.

–¡Eh! Disculpa, es una pregunta un poco íntima, eres bastante curioso, aunque a mí me gustan otro tipo de hombre, empresario, alto, buenmozo, media barba, piel blanca, ojos marrones claros, como tú– le aseguro sin abandonar sus ojos viéndolo que se incomoda aclarando su voz para terminar desviando su mirada.

–¡Lulú! Creo que voy a mirar las carreras más de cerca, permiso– me repite nervioso, haciéndome contener la risa, claro que disimulo.

–¡No! Mejor bajemos y espérame en los pits, ¿Te parece? –le digo con mucha seriedad.

Sé que estuve mal molestando a Bruno, pero no pude evitarlo, tenía que aprovechar el momento para divertirme, para desestresarme, además era una forma de confirmar que él también conoce la verdad de mis orígenes, que somos medio hermanos, igual me agrada tener otro hermano, diferente a Alejandro, porque él parece mi padre, en cambio con Bruno las cosas fluyen de otra manera, como ahora que buscó la forma de ser mi cómplice, en fin, avanzo con mi bolso en mano al baño donde me cambio de atuendo en un santiamén, para seguir a los pits viendo al imbécil del otro día que me fulmina con la mirada, hasta que escucho su voz.

–Volviste muchacha, lástima que te gusta perder tu dinero, deberías regresar por donde viniste, porque no podrás ganar la carrera.

–¡¿Quieres apostar idiota?! ¡Oh! Cierto, eres incapaz de controlar una curva, no puedes con algo de velocidad– contesto con mi voz envuelta en sarcasmo.

–¡Lulú! ¿Eres tú? ¿Qué haces vestida de esa forma? –nos interrumpe Bruno teniendo una cara de asombro.

–Bruno préstame dinero, ¡Vamos rápido! –le repito apurada moviendo mis manos.

–Lulú ¿Cuánto necesitas? ¿Cien, doscientos dólares? –repite mirándome sosteniendo su billetera sacando unos dólares.

–Mejor préstame todo lo que tienes allí, no te preocupes te devolveré el doble– explico quitándole la billetera de sus manos.

–Pobre el imbécil de tu novio que perderá todo su dinero, pero acepto el reto, tres vueltas para llegar a la meta, el primero que cruza gana, ¿De acuerdo muchacha? –dice el sujeto.

–Deja la charla y subamos, Bruno ven serás mi copiloto, ¡Muévete! –le explico dejándolo con el rostro desencajado.

–Lulú ¿Es broma verdad? Porque yo prefiero quedarme aquí en los pits, es más seguro– dice con su voz llena de nervios.

–¡Bruno! Por favor te conviene cuidar tu inversión, sube no me hagas rogarte– repito entregándole el casco viendo en sus ojos la preocupación.

–Espero que podamos regresar con vida, porque soy demasiado joven para morir, además tú nunca me explicaste que ibas a competir en una carrera de autos– replica mientras se coloca el casco.

Gonzalo

Por más que he vivido envuelto en algunos escándalos mediáticos, nunca espere que llegaría el día que estaría entre la espada y la pared, mucho menos tener a unos matones en mi pent-house, al punto que creo que es una horrible pesadilla de la que despertaré con el sonido de la alarma, claro que solo me engaño, porque siento el frío del metal del cuchillo en mi rostro, mientras organizo mis ideas para que este loco no quiera desfigurarme, pero es inevitable no tener miedo a esa mirada asesina de este imbécil, igual aclaro mi voz para hacerla presente.

–¡Leandro! ¿Así me dijiste que te llamas? En primer lugar, no es necesario que me amenaces, porque yo estoy dispuesto a colaborar, en segundo lugar, quítame el cuchillo del rostro, ¿Puedes hacerlo? –repito aun nervioso.

–¡No me da la gana! Ahora contéstame, ¿Cuándo me dirás el paradero de Lourdes Montes? Y tal vez no te deje un recuerdito en tu rostro, playboy– explica haciéndome tragar saliva.

–¡Dame una semana! Porque no es tan fácil como buscar en un directorio, tengo que ver la forma de charlar con mi prima Teresa sobre la hermana de su novio, sin levantar sospechas.

–¡¿Me quieres ver la cara?! En una semana te mandas a cambiar al fin del mundo, tienes dos días para obtener alguna información de Lourdes Montes, o de lo contrario, la próxima vez no seré tan benevolente contigo, ¿Te quedo claro? –afirma teniendo una mirada asesina.

–En dos días no creo que pueda conseguir nada, necesito más tiempo, además no entiendo para que buscas a la chica, ¿Qué piensas hacerle?

–¡¿Qué carajos te importa?! Preocúpate por tu pellejo, tienes dos días a partir de ahora, ¡Nos vemos! –replica quitando el cuchillo de mi rostro para clavarlo en el mesón de la cocina.

En un segundo se retira Leandro con sus matones tirando la puerta de mi departamento dejándome pensativo, ¿Por qué buscan a Lourdes Montes? ¿Quieren ajustar cuentas con Teresa o con su novio? ¿Será que este imbécil de Fernando descubrió lo evidente? ¿Qué Lourdes Montes es la bastardita de mi tío Andrés? Pero aquí la cuestión es otra, no dejar en manos de ese imbécil los hoteles, no darle las armas para hundir a la familia, para quitarme mi herencia, además no voy a permitir que un tipejo como Fernando me quite la presidencia, claro que tengo que buscar la solución sin ser involucrado, aunque ahora primero ubiquemos a la muchacha.

Horas más tarde

Toda la mañana buscando a la chica en la oficina, pero ninguna de las inútiles de las secretarias suelta una palabra, para colmo mi tío Andrés todo el tiempo está en el hospital con Teresa, aunque alguien debe saber algo, no puede ser posible que una empleada desaparezca sin dar una justificación de su ausencia, me reclamo por dentro mientras termino de revisar el listado de los proveedores, hasta que me sacan de mi labor, cuando tocan y abren la puerta.

–Buenos días Gonzalo, me dijeron que necesitabas hablar con tu tío sobre unos presupuestos, seguro deben ser estos que dejó autorizados, los otros tendrás que esperar que los revise cuando vuelva a la oficina, además me pidió que soluciones el tema del proveedor de los alimentos, porque otra vez el idiota volvió a enviar productos vencidos, incluso Stefano estaba furioso y no quiso recibirlos.

–Hola Ana, deja todo en mis manos, yo ahora mismo hablo con el proveedor, voy a rescindir el contrato, pero sácame de una duda, ¿Ahora eres la secretaria de mi tío? ¿Dónde está su asistente? Se supone que la muchacha debería estar aquí trabajando, solucionando cada problema que tenemos, ¿Sabes algo? ¿Se dignó en llamarte? O, por último, cree que por ser la hermana del novio de Teresa tiene derecho hacer lo que se le plazca –explico con mi voz envuelta en ironía.

–En verdad que la palabra imbécil se queda corta para ti, incluso no debería sacarte de la ignorancia, pero detesto las injusticias, porque estás muy alejado de la realidad, Lourdes fue trasladada a otra área de la administración, o más claro esta ayudando a Bruno en la organización de los eventos del hotel principal.

–¡Ah! Interesante, al idiota de mi primo le queda grande el puesto, pero esperemos que con algo de ayuda no cometa estupideces, porque no quiero perder dinero por su incapacidad– replico quedándome pensativo.

–¡Gonzalo! ¿Será que algún día tendrás una gota de empatía por las personas? ¿Dejarás de ser tan miserable?

–Ana como disfrutas insultarme, pero solo lo permito, porque eres la única persona a quien puedo decirle lo que quiera, no necesito llenarte de halagos como la mayoría de mujeres con las que salgo, para obtener lo que quiero– explico teniendo una mirada penetrante.

–¿Debería sentirme halagada? Pues no lo creo, incluso me parece de mal gusto tus palabras de doble sentido, así que guárdatelas para otra víctima, permiso– replica molesta haciéndome sonreír.

Para ser sincero no tengo ningún interés en Ana, pero no voy a negar que es con la única mujer que puedo ser como soy, porque no tengo miedo a decir lo que pienso, más bien es una necesidad por charlar con alguien, sin embargo, ahora tengo lo que quiero, descubrí el paradero de Lourdes Montes, aunque falta lo principal, proteger mi dinero, mi puesto a la presidencia, ¿Cómo lo hago? Tal vez debería charlar con el idiota de Fernando y negociar, ¿Qué puedo perder?

Capítulo 3 Sin salida

El mismo día

Miami

Gonzalo

Después de analizar mejor las cosas, decidí buscar otro camino para proteger mi fortuna, mi herencia, porque yo podré ser muchas cosas, pero no un traidor mucho menos con mi sangre, además prefiero mantener al margen al exesposo de Teresa, cubrirme las espaldas, para tener las garantías que no saldré perjudicado, porque Fernando es una rata capaz de traicionarme con tal de conseguir ser el presidente de los hoteles, más bien decidí ser pragmático, frío, calculador, para poder tener un aliado que nunca me traicionaría, mi abuelo Ricardo, además que el viejo es mucho más fácil de manipular.

Tras dejar la oficina decidí venir a corroborar la información que me dio Ana de Lourdes Montes, además de ver que el imbécil de mi primo no despilfarre el dinero de la familia con alguna estupidez que haga, así estoy en la recepción del hotel preguntando donde demonios se encuentra Bruno.

–Señor Davalos deme un segundo para confirmar donde esta su primo, porque en la mañana estaba en la bodega, aunque me parece que Bruno y Lourdes salieron, pero deje llamarlos a la suite donde se hospedan.

Este imbécil ¿Está acostándose con su hermana? No lo creo, pero debe haber una explicación lógica para que abandone su pent-house, ¡Cierto! Debe estar cuidando a la muchacha, aunque mejor despejo mis dudas.

–Lidia, no lo llames, yo subo a su habitación, ¿En qué suite se hospeda Bruno?

–Su primo está en la suite esplendor, incluso optó por instalar una pequeña oficina para trabajar mejor dentro del lugar.

Viéndome obligado camino al ascensor, pensando las cosas que tengo que hacer para salvar mi pellejo de un desquiciado, incluso quisiera desaparecer para librarme de tantos problemas, pero no pienso perder mi herencia por los idiotas de mis primos, me repite mi subconsciente cuando vuelvo a la realidad al abrirse las puertas del ascensor para abandonarlo, así continúo por el pasillo, mirando cada detalle, incluso me doy cuenta que pusieron más cámaras de seguridad en el piso, así sin darme cuenta mis pasos me llevan delante de la puerta de la suite, tocando esperando que el idiota de Bruno abra, cuando lo hace un hombre de unos 30 años de edad, corpulento, tipo militar, de traje negro, diría que es un guardaespaldas, obligándome a romper el silencio con mi voz.

–Soy Gonzalo Davalos, busco a mi primo Bruno, permiso....

–Usted no puede ingresar a la suite sin la autorización del señor Bruno Davalos– repite interponiéndose delante de mí.

–¡Imbécil! Este es mi hotel, yo soy uno de los dueños y como tal te exijo que me dejes ingresar o haré que te echen, ¿Fui claro? –replico con una mirada asesina hasta que somos interrumpidos por una voz femenina.

–Douglas deja ingresar al señor a la suite, yo me encargo de él– repite Lourdes quedándome sin palabras.

En verdad no entiendo mi actitud, ni siquiera logro reaccionar al ver a Lourdes con un aire diferente, no voy a negar que la muchacha es hermosa, mucho para mí mal, pero verla en este atuendo tan informal, vestida con unos jeans, una blusa blanca con botones y unos tacos, me descoloca, claro ahora intento disimular, para terminar, haciendo mi voz presente.

–Muchacha busco a Bruno, ¿Sabrás dónde puedo encontrarlo? –repito con mi voz envuelta en desdén.

–Mi nombre no es muchacha, así te tardes más tiempo, llámame por mi nombre, soy Lourdes– replica con una mirada fulminante.

Lourdes

Tras una mañana diferente, donde pude desestresarme de la mejor forma que conozco conduciendo a grandes velocidades un auto en las pistas de carreras, estoy mucho mejor, incluso le gane unos cuantos dólares al imbécil del otro día, aunque quien todo el tiempo estuvo con el corazón en la mano fue Bruno, el pobre no sabía como sentirse seguro, creo que fue demasiada velocidad para él, pero dentro de todo no estuvo como un loco queriendo bajarse del auto, más bien resistió hasta el final, claro que volví a mi realidad, estoy en la suite del hotel sin dejar de pensar en mi hermano Alejandro, porque no tengo noticias de él, no tengo idea en que problema esta metido, pero lo que es peor que me hizo llegar un pendrive con una información bastante particular de un sujeto llamado Fernando del Valle, en verdad me siento más perdida y es inevitable creer que está en peligro, igual aprovecho para enviarle lo que encontré, listas de cuentas de paraísos fiscales, desfalco de fondos, hasta los balances de una doble contabilidad, sin embargo, en medio de mi labor escucho al guardaespaldas discutir con alguien, obligándome a hacerme cargo de la situación, porque Bruno decidió darse un baño, incluso no entiendo porque tarda tanto, la única respuesta que encuentro es que debe estar hablando por el celular y no quiere ser escuchado, así ahora tengo que soportar a un imbécil que me mira de una forma particular, claro que yo no me intimido fulminándolo con mi mirada al escuchar que me trata con desprecio, hasta que vuelvo a escuchar su voz.

–Bueno Lourdes según la información que tengo eres la asistente de Bruno, por ende, deberías saber dónde encontrarlo, ¿Verdad?

–Yo sé donde está Bruno, la cuestión es que no tengo idea quien eres, así que no puedo ayudarte– replico con mi voz envuelta en sarcasmo.

–Por favor deja de mentirme en la cara, seguro sabes que soy Gonzalo Davalos, otro de los dueños de los hoteles, donde estas trabajando y quien tiene la potestad de echarte a la calle si me da la gana.

–Pues te equivocas Gonzalo, porque quien me contrató fue don Andrés Davalos y es quien puede despedirme, o en tal caso Bruno, pero nunca tú.

–Muchacha pronto se te acabarán los privilegios que crees tener, porque tu hermano es el novio de Teresa, te aseguro que dejarás de ocupar esta suite con solo chasquear mis dedos– explica con una mirada desafiante teniendo su voz llena de malestar.

–¡Mira imbécil! Has lo que quieras hacer, porque a mí no me hace falta vivir en una suite, por más lujosa que sea, yo prefiero vivir en un simple departamento, pero libre de hacer lo que quiero, además no me gano malos ratos con idiotas como tú– replico con mi voz envuelta en rabia hasta que somos interrumpidos por Bruno cuando ingresa a la sala de la suite.

–¡Bravo Lulú! Esa es la forma de poner a este imbécil en su lugar, incluso te aplaudo– afirma Bruno con una sonrisa en sus labios de satisfacción.

–¡Bruno! Apareciste por fin, dejaste de escudarte en las faldas de tu asistente, aunque no voy a negar que la muchacha es ruda, incluso no te hace falta el imbécil que tienes de guardaespaldas, basta con ella para cuidarte, primito– replica Gonzalo dándole una pequeña cachetada a Bruno.

–¡Cállate idiota! Mejor dime ¿A qué has venido? –dice Bruno con una mirada asesina.

–Bruno como no confió en ti para ninguna tarea que te encomienda tu padre, decidí venir a cerciorarme que no arruines nuestros hoteles con tus errores, aunque por esta vez parece que sobreviviremos a ti, ¡Buenas tardes!

–¡Lárgate idiota! Y no vuelvas por aquí, mejor ocúpate de tu vida– grita Bruno con su voz envuelta en malestar mientras se retira Gonzalo.

–No me gusta esta visita de Gonzalo, porque este imbécil no solo vino a fastidiarme, vino por algo en particular, la pregunta es ¿Qué? –repite Bruno quedándose pensativo.

–Bruno olvida a ese imbécil, mejor hablemos de la información que encontré en el pendrive, solo espero poder ayudar a Alejandro con estos reportes, pero me gustaría saber de él, ¿Puedes decirme que está sucediendo con mi hermano?

Gonzalo

¡Rayos! ¿Qué sucedió allí? Esa chica me dejo como un tonto, incluso me sentí incapaz de responderle, no era yo aquel hombre hace un momento delante de ella, me paralice viendo sus ojos color miel, fue como un maleficio que lanzo contra mí, pero lo mejor que puedo hacer es alejarme de ella, olvidarme de Lourdes Montes, porque puede llegar a ser un peligro estar cerca de esa muchacha, me repite mi interior mientras se abren las puertas del ascensor obligándome a ingresar, todavía recordando cada palabra de ella, hasta que suena de nuevo la campana avisando que se abrirán las puertas del elevador, quedándome sin palabras cuando ingresa Leandro y sus matones, para terminar escuchando su voz.

–¡Gonzalo! ¿Te comió la lengua el ratón? ¿Viste un fantasma? –vocifera a mi rostro.

–Leandro aún no se acaba el plazo que me diste para encontrar a la chica, ¿Qué quieres? –replico tragando saliva.

–Creo que la pregunta esta demás, pero sobre todo no sirvo para esperar, porque soy muy impaciente, incluso me enferma, haciéndome tener un mal genio, y la única forma de calmarme es enterrando mi cuchillo en la piel de alguien– explica abriendo su saco para ver el cuchillo.

–¡Leandro! No puedes matarme, por dos cosas, una, hay cámaras de seguridad en cada piso del hotel y la policía te culpará por mi asesinato, la otra, aun no sabes el paradero de Lourdes Montes, y yo te puedo decir donde hallarla.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022