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"CÓMO MI AMOR PLATÓNICO SE CONVIRTIÓ EN MI AMANTE"

"CÓMO MI AMOR PLATÓNICO SE CONVIRTIÓ EN MI AMANTE"

Autor: : Eve 8a
Género: Romance
Amanda, casada, con una hija, descubre las infidelidades de su marido Emma. Sumida en la tristeza y la incertidumbre se encuentra casualmente con su ex amor de secundaria, a quien jamás dejó de querer.

Capítulo 1 "Amor no correspondido, un viaje al pasado."

Amanda era una chica dulce, tierna, buena pero con un carácter bastante fuerte, y la verdad lo sufría mucho. Pero además de esas cuestiones personales era de esas románticas empedernidas, escribía poemas, relatos de amor y tragedias, a veces pecaba de inocente... Tenía 16 años cuando lo conoció, ese morocho le había robado el corazón.

Ella escribió poemas, cuentos, cuanto su imaginación inventó a ese amor que no fue. Facundo nunca la quiso como ella quería, siempre la vió como amiga. Amanda no pudo hacer nada contra eso, lo amó en secreto, él lo sabía pero nunca lo mencionó, de todos modos bastaba con ver como se encendía su mirada cuando se encontraba cerca de él.

Aún así fueron buenos amigos, tenían una afinidad increíble, las largas charlas. Una vez cuando salieron a bailar, ambos un poco ebrios, dió lugar a la siguiente conversación:

–Me acuerdo del día en que nos conocimos en el recreo, que te lleve por delante, nunca me hubiera imaginado que seríamos así tan íntimos–dijo Facundo.

-¡Ay! ¡Por Dios! ¡Qué pésima memoria! ¡Nos conocimos en ese viaje de estudios! –Contestó Amanda

Facundo haciendo gestos de burla

–¡Qué gordita esta! tenés razón–asintió él.

Mientras Amanda ríe divertida, le contesta

–¿Gordita? Perdón si vos estas re flaquito–dijo con ironía–¿no te ves esos rollitos?

–No estoy gordito, estoy pachoncito–ríe

–Si vos lo decís-ríe.

Se reían juntos de pronto hubo un acercamiento, quedaron a centímetros. Ambos vuelven a reír.

–Ma' siiii quien te quiere besar a vos gordo panzón.

–Y a vos gorda... gorda-ríe.

Riéndose se fueron los dos cada cual a su casa, Amanda pensaba que se llevaban tan bien así como amigos que no era necesario destruir eso con sus sentimientos erróneos.

Facundo al cabo de un tiempo comenzó una relación con una joven llamada Florencia, bonita pero demasiado celosa, y no comprendía la amistad entre ambos, los alejó cuanto pudo, Amanda lo tuvo que aceptar y como siempre se desahogo escribiendo:

"Fue por vos que me volví a enamorar

Fue por vos aprendí el dolor de lo no correspondido

Fue por vos que aprendí a hablar de mis sentimientos

Fue por vos que supe callar a tiempo, a enfrenar el dolor

A tal punto de hacerlo mi amigo

Por vos, por vos acaricié una ilusión

Recordé lo que era despertar con esa sensación nueva

De que el amor llega

Lástima que también sea por vos

Tener que olvidar sabiendo que es imposible."

Siempre creyó que si alguna vez él leía lo que escribía la tildaría de patética, guardaba todo eso en una caja que tenía escrito en la tapa "Facundo". Nunca sospechó que la vida la alejaría tanto de él.

Hubo un día en que su vida se oscureció de tal forma que nunca pensó que el sol saldría de nuevo, sería una fecha que no olvidaría. Fue así que esa noche del 11 de octubre de 2009 cuando sus padres no estaban, "él " fue a su casa, estaban solos charlando. Amanda se fue a su habitación y "él " la siguió, ella preguntó:

-¿Qué haces aquí?

Pero él no respondió, se le lanzó encima, ella quiso sacarlo, pero no pudo, ese malviviente que alguna vez llamó "tío", abusó de ella matando para siempre su inocencia, apagando ese hermoso destello de luz que solía brillar en sus ojos. No salía de su habitación sólo lloraba, su padre quería matar al culpable, al desquiciado que había hecho eso con su hija, le dolía, quería consolarla pero ella no quería estar con nadie. Facundo se enteraría de esto mucho tiempo después.

Amanda decidió irse lejos donde nadie supiera de su dolor, escribió una carta para Facundo, una carta que jamás entregaría y que guardó en esa cajita, en su cajita.

Facundo no la vió mas en el colegio, ni por la ciudad, la extrañaba pero su noviazgo no le daba tiempo para aceptarlo.

Tuvo que pasar mucha agua bajo el puente para que Amanda lograra superar lo que le ocurrió. Después de cuatro años volvió a la ciudad, y el destino quiso que lo primero que encontrara fuera aquel chico, aquel hombre a quien había querido de adolescente.

–¡Mamá! Estoy manejando, si lo sé voy con cuidado, nos vemos–dijo Amanda mientras se disponía a avanzar.

De repente, un señor se le atraviesa, frena de golpe.

–¿Acaso no me ves? ¡Loca!

–¿Bah? Perdón, fuiste vos quien se atravesó. ¿Acaso no ves que el semáforo está en verde?

Facundo levanta la cabeza, Amanda lo reconoce.

–Disculpa pero acá se respeta al peatón.

Amanda se quita los anteojos y lo mira. –¿Sabe qué? Tiene razón ¿Cómo no haber visto un bulto, tan grande?!

–¿Me está llamando gordo?

–No, si sólo está pachoncito-ríe.

Facundo furioso

–¿Pachoncito? ¿Acaso me toma el pelo? Hace una breve pausa, la reconoce.

–¿Así me recibe después de extrañarme tanto?

Facundo se queda mudo

–Esto es incómodo-ríe.

Él sigue mudo.

Amanda se acerca y queda muy cerca de él y dice

–Siempre te dejé sin palabras.

Amanda amaga irse, Facundo la abraza, mudo no sabía que decir.

Fueron a tomar un café, charlaron de todo un poco, animados como siempre, como si no hubiera pasado tanto tiempo, esa afinidad tan increíble que tenían estaba intacta, tal cual como hace cuatro años atrás. Después cada cual volvió a su casa, intercambiaron números.

Amanda llegó a casa de sus padres, después que la recibieron ella fue a su antiguo cuarto, estaba tal cual, como el ultimo día que había pasado allí, abrió su bolso y sacó un gran paquete con hojas, cuadernos, buscó en el armario y sacó la cajita que decía "Facundo" , guardó todo allá dentro.

Una noche él la llamó y salieron, se divirtieron mucho, él le contó que al poco tiempo que se fue se peleó con Florencia y que la había buscado pero que cuando fue a verla se enteró que ella ya no vivía ahí.

Siguieron viéndose, pero ella cometió el error de decirle que a pesar que el tiempo había pasado no consiguió olvidarlo que lo amaba, él se encontraba mudo, sin palabras, ella se fue Facundo la alcanzó unas cuadras después y la besó, uno de esos besos que te dejan sin aliento, apasionados como pocos.

Pasaron unos días y ella no sabía nada de él entonces decidió ir en su busca, pero lo vió acompañado por una mujer bonita, alta, parecía simpática, no supo que decir sólo escribió "Me volví a ilusionar, el tiempo no me hizo madurar cual adolescente enamorada te fui a buscar, que osadía, ¡qué pecado volver a jugar así conmigo." Estaba muy mal pero ésta vez no era esa jovencita de 16 años, era una mujer y como tal fue a buscarlo nada más ni nada menos que a su casa, estaba solo asique pudo hablar libremente.

–Permiso, ¿podemos hablar?

–Pasa estoy un poco apurado pero te puedo escuchar–contesta sin casi mirarla

–No te preocupes, son sólo unas pequeñas palabritas que siempre quise decirte y nunca me animé, hace cuatro años atrás un 8 de mayo de 2009 te conocí, te miré y con sólo mirarte me enamoré, el tiempo pasó y me dió en ese momento la oportunidad de decirte lo que sentía, por suerte o por desgracia vos decidiste que fuéramos amigos, lo acepté, como también acepté que te alejaras el día que te pusiste de novio con la tal Florencia. Pero hay algo que no concibo soportar y es que me hayas ocultado que tenías ya una relación, ¿en qué estabas pensando el día que me seguiste de esa forma y me besaste? ¿Por qué cuando te dije lo que me pasaba no tuviste las agallas suficientes para decirme que ya tenías a alguien? ¿Por qué mentiste?

–No quería lastimarte, lo de ella comenzó casi sin pensar, fue inesperado y vos estabas ahí, no pude contarte.

–Un cobarde eso fuiste, pero bueno yo no te molesto más, de ahora en adelante dejo de ser un estorbo en tu vida, ¡Sé feliz!

Amanda salió corriendo, llorando, no quería saber nada más, sentía el mismo dolor que hace tiempo atrás cuando se dió cuenta que él no era para ella, sólo que ésta vez no podía huir, irse lejos, por que el dolor la seguiría de todos modos. Facundo corrió tras ella pero no logró alcanzarla. Igualmente fue hasta su apartamento, pero estaba vacío, sólo dejó aquella caja, donde guardó cada uno de los poemas, cuentos, que escribió a ese gran amor. Él se aferró al poema principal que rezaba:

"En esta cajita quise guardar tus recuerdos... tal vez los que nunca tendremos...

Guardé éste par de escarpines de los hijos que nunca tuvimos.

Guardé las imágenes de los lugares que nunca fuimos, las vacaciones que no fueron.

Guardé en este cajón... esa pelea que no fue, la reconciliación que no tuvimos.

Guardé nuestra noche de bodas, junto con la liga que jamás me quitaste...

Guardé en éste único cajón el primer día de clases de nuestra hija, el primer gol de nuestro hijo en su equipo de fútbol , ese día que no fue, ese partido que jamás se jugó.

Guardé las cenas románticas de recién casados que no tuvimos, los almuerzos en familia que no fueron...

Sí en ésta cajita quise guardar ese amor que no tuvimos, la pasión que jamás existió"

Capítulo 2 "Una nueva historia de amor"

¿Cómo se olvida a quién amaste toda una vida?¿Cómo te arrancas el alma, aunque sea esa parte donde está su huella? ¿Cómo se saca a alguien de la mente, del pensamiento?

Preguntas que repercutían una y otra vez en la cabeza de Amanda, luego de todo lo vivido con Facundo, ella quería olvidar, pero su corazón, aunque roto, no daba tregua.

–Te dije que no era para vos-decía Maca su amiga de la secundaria-. Siempre fue tan engreído. Y mirá flor de turro resultó ser.

–Yo sabía que no amiga, pero me conoces donde me dicen NO ahí que voy y hasta que no termino embarrada no paro.

–¿Has vuelto a hablar con él? Decime que no-suplicó.

-No, obvio que no. Ya vi fotos suyas con una muchacha, poco agraciada–ríe-te juro que rio para no llorar.

-El tiempo va a lograr que por fin lo olvides ami.

-Ojalá, aunque si lo pensamos ya estamos por pisar los 5 años desde que lo conocí y nada de olvidarlo.

-Es que tampoco dejas entrar a nadie, ¡te encerras!

-No me encierro, no es fácil para mí, no confío tan así.

-Prometeme que vas a intentar.

-Mmm...

-Quiero oírlo.

-Está bien, lo prometo y no es el alcohol el que habla.

Amanda decidió que era mejor seguir con su vida normal, no buscaría a nadie, que llegue quien tenga que llegar, que todo fluya y nada influya.

Estaba estudiando filosofía y letras, su meta era poder perfeccionarse para ser una gran escritora.

Amanda y Facundo dos vidas que tomaron caminos diferentes, él ya tenía pareja oficial, esa misma con que Amanda lo había visto aquella tarde. Ella seguía esperando a ese alguien especial.

Iba camino a una entrevista de trabajo, pensaba trabajar para poder apalear los gastos de su carrera, el puesto era para moza de un bar, jamás había llevado una bandeja pero no quería depender más de sus padres. El encargado del bar fue quien le hizo la entrevista, un muchacho de ojos marrones, pestañas perfectas y mucho más alto que ella (lo que no era difícil teniendo en cuenta que ella rozaba el 1,50mtrs) Amanda notó que se trataba de un buen muchacho, era muy amable y se convirtió en su ángel guardián allá adentro, le enseñó todo lo que tenía que saber para quedarse con el puesto y no morir en el intento.

Emma era su nombre, tenían el mismo plan, el estudiaba arquitectura y trabajaba allí de medio tiempo para poder pagar sus gastos, pues la universidad se la pagaban sus padres.

La mayoría de los que trabajaban allí eran estudiantes que buscaban la manera de poder costear sus estudios, cada vez que uno lograba su título salían a festejar. Fue así que esa noche Amanda salió con ellos justamente por ese motivo, era una noche perfecta, estaban bailando cuando un borracho se quiso propasar con ella. Amanda salió corriendo del lugar, Emma detrás de ella, la tranquilizó de a poco.

-Sólo quiero aclarar que no estoy loca-dijo luego de calmarse.

-Jamás pensé eso, en realidad creí que buscabas una excusa para huir de ese bar disimuladamente-se ríe.

-¡Y así y todo sos mi jefe!-ríe-perdón por sacarte del festejo.

-No importa tenía ganas de tomar aire y hacer ejercicio con este terrible frío.

-Te estoy perdiendo el respeto.

-Sigo siendo tu jefe ¿eh? ¿Me querés contar qué pasó?

-Tuve un episodio de abuso a mis 16 años.

-Lo siento mucho Amy, imagino entonces lo que debe haber sido esto para vos o al menos intento imaginarlo.

-Pensé que lo había superado, y sigo siendo la misma chiquilla asustadiza.

-¿Chiquilla? Yo veo una hermosa y fuerte mujer que está teniendo el coraje de poner en palabras el dolor, eso no lo hace cualquiera.

-Gracias...

-De nada pequeña subordinada-ríe.

-Sos el peor jefe del mundo-ríe.

-Hay peores, sino mira al mío.

Lo abrazó y por primera vez en tantos años no sintió miedo, no sintió rechazo como con otros, excepto Facundo, él siempre fue la excepción.

Con el correr del tiempo, la relación entre Emma y Amanda fue evolucionando, tanto así que un día llegó la sorpresa de su vida.

Una compañera de trabajo le pidió si la podía cubrir en su turno, ella aceptó pues solían hacer este tipo de cambios cuando tenían finales. Cuando llega al bar todo estaba a oscuras, enciende la luz y su compañera a la que tenía que suplir estaba allí, la guía hacia una mesa decorada con rosas, le entrega el menú, lo abre y decía "¿quieres ser mi novia?" Allí se asomó Emma por la barra.

-Es decir, mi novia,no vayas a creer que de la moza-ríe divertido.

Amanda salta a sus brazos y le dice que sí, un sí por primera vez libre de miedos y de culpas.

Capítulo 3 "De copas, despedidas y atrasos"

Amanda odiaba el turno noche, era deprimente ver toda esa gente disfrutando la noche mientras ella moría de calor con su camisa blanca y pantalón negro largo.

Hoy le tocaba atender la zona vip, generalmente la rentaban para despedidas de solteros/as, para cumpleaños, en fin diferentes festejos que quisieran cierta exclusividad. Ella en cuestiones de despedidas prefería la de mujeres, eran más divertidas, en las de hombres, en cambio, siempre tenía que lidiar con algún borracho. Era de imaginarse su decepción cuando vió que se trataba de una despedida de soltero, pero bueno sólo esperaba que al menos le dejaran buenas propinas.

Allá iba con su bandeja a llevarles una dosis gigante de alcohol, imaginaba que el novio necesitaba coraje, aparentemente. Cuando se fue acercando hacia el sector vip notó caras familiares. Se trataba de sus compañeros de secundaria y no cualquier grupo, puesto que eran los amigos de Facundo.

-Mierda-maldijo-y se alejaba lo más que podía.

De repente tropieza está por caer, alguien la sostiene y ella puede salvar su bandeja con estilo.

-¡Pero qué moza más trucha! -dice su salvador

-Usted me llevó por delante-contesta ella y se encuentra frente a frente con él, si con Facundo.

-Estoy destinado a salvarte

-En realidad creo que el destino quiere que te lleve por delante-dijo con tono de burla, recordando el día que se le atravesó en los semáforos, aunque ahora se arrepentía de haber frenado.

-¿Trabajas aquí?

–No, sólo me gusta salir a bailar con mi bandeja así, y morirme de calor con esta ropa-respondió irónica.

-Todavía estás enojada conmigo-lamenta él.

-No, ya no. Perdón odio trabajar por las noches. ¿Estás en la despedida?

-Sí, vine con los chicos.

-¿Y quién es la pobre víctima que necesita de todo este alcohol para tomar coraje?

-Bueno, creo se trata de mí.

Amanda quedó sin palabras, sólo lo miró y lo felicitó con una señal de pulgar.

-Bueno entonces podes ir llevando esto-le dió la bandeja.

Corre al baño, quiere tomar aire, no puede. Se le revuelve el estómago, quiere vomitar.

-¿Qué??¿Se casa el desgraciado?-preguntó Maca muy sorprendida

-¿Podés creer? Y justo yo me lo tuve que encontrar.

-¿Te dolió?

-No, no sé. En realidad pasó algo después que me dejó pensando en algo más.

-¿Qué puede haber sido más importante aparte de esta sorpresa?

-Cuando salí corriendo más que por la sorpresa fue porque sentí unas náuseas de repente. Y no podía correr con la bandeja.

-¿Te ha vuelto a pasar?

-Últimamente todas las mañanas

-¿Mareos?

-Detente ahí obstetra. No quieras hacerme perder la cabeza. No va por ahí.

-¿No? A ver dígame especialista en letras ¿cuándo fue la última fecha de tú período?

-Obviamente... -se detiene y recuerda que aún no llegaba su período

-¿Obviamente qué?-pregunto Maca con zinzaña.

-Rayos-maldice-Tengo que hablar con Emma.

-Mandale saludos al futuro papá-emocionada.

Amanda va al bar, habían quedado con Emma que siempre almorzarían juntos.

-Pero si es mi moza fugitiva-ríe cuando la ve.

-¿Ya te contaron?-dice apenada

-Sí, pero quédate tranquila, me dijeron que estabas descompuesta. ¿Cómo va su vida señorita?

Toma aire y habla rapidísimo

-Bien anoche trabajé en la despedida de soltero me descompuse fui a casa hoy me junté en casa con Maca tengo un atraso ¡ah! Por cierto te manda saludos-respira

-¿Quién me manda saludos tú atraso o Maca?-la mira sonriente mientras analiza su pregunta-¿atraso?

-Sí, cuando no viene el período-traga saliva.

-Amanda sé lo que es-seriamente-¿Estás embarazada?

-En realidad hay que averiguarlo-dice sacando una prueba de embarazo de su bolso.

Ahí estaban los dos uno apoyado del lado de adentro y otro fuera de la puerta del baño.

-Son los cinco minutos más largos de la vida-dijo él.

De pronto Amanda abre la puerta llorando.

-Dos rayitas jefe-susurra.

La mira con los ojos iluminados, la abraza muy fuerte.

-Te amo-dice mientras le toca el vientre.

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