Olivia admiraba su pequeña figura en el espejo su diminuta cintura podría ser la perdición de muchos, su elegancia y el toque de inocencia en su rostro la dejaban ver muy adorable, pero sabía que no podía quedarse toda la noche en la habitación, no cuando en el primer piso de la Villa Dumonts se llevaba a cabo la celebración del cumpleaños Número 70 del Elder Dacosta.
- Mi niña, te estás tardando- la voz de su nana la sacó de sus pensamientos.
- No quiero bajar nana - Olivia fue sincera sabía perfectamente lo que la esperaba allí, su marido estará durante toda la noche con su hermana, personas burlándose de ella, sus padres hablando orgullosamente de Mariana, mientras ella solamente es vista ante los demás como una mujer sin escrúpulos por la primera condición del matrimonio además del 20% de acciones de la Empresa de Aidan, sus ojos estaban azules tristes hace 45 días se había casado con Aidan, pero fueron los 45 días más duros soportando el desprecio de la persona que amaba, cada vez que tenían intimidad él solamente la tomaba y la dejaba allí envuelta en una sábana, acompañada de los recuerdos de las miradas llenas de desdén y sus palabras hirientes.
- Al bajar te darás cuenta de que eres la mujer más hermosa de todas, mi pequeña Olivia - La mujer salió y Olivia también se vio obligada a seguirla.
El patio que se había convertido en un gran salón se encontraba llena de Empresarios, Aidan ya se encontraba hablando con ellos y tomado de su brazo como era de esperarse Mariana, la mujer usaba un vestido rojo que no dejaba a la imaginación absolutamente nada, realzando su sensualidad, pero Aidan sintió la penetrante mirada directa la vista hacia la entrada dándose cuenta de que su esposa había hecho acto de presencia la sonrisa fue sustituida de inmediato con un gesto de irritación, mientras Mariana se acurruca más en los brazos del hombre al darse cuenta. de la presencia de su hermana.
- Bajaste Olivia - Su voz se escuchaba muy falsa para la mujer que se encontraba observándolos, pero aquella voz para Aidan era poema.
- Tenía que bajar el abuelo está de cumpleaños - Respondió Olivia.
- Ya que estás aquí tomamos una foto con Mariana - Aidan tenía una mirada fulminante, sus ojos eran del mismo color de la profundidad de la noche.
- Aidan no es necesario- Mariana parecía avergonzada.
- Bien - Olivia tenía una preparación emocional para enfrentarse a su esposo y a su hermana, aunque en 4 paredes solamente ella sabía cuanto dolía sentir el desprecio de Aidan.
- No es necesario Aidan ella es mi hermana, buscaremos un fotógrafo.
- Mi dulce Mariana siempre preocupándote por todos.- Aidan beso a Mariana, Olivia apretó los puños, quería estrellar su mano en el rostro del hombre, pero supo controlarse.
Aunque inconscientemente el hecho de que Olivia parecía tener muros impenetrables y todo parecía ser indiferente para ella había molestado a Aidan, sus miradas se habían encontrado, Olivia se atrevió a enmarcar una de sus cejas.
- Los dejo, disfruten de la velada - El hermoso vestido blanco que Olivia traía puesto llamo la atención de muchas mujeres, era sencillo, pero marcaba la diferencia sin ser extravagante, la mujer se alejó, ya no soportaba verlos de esa manera, pero Aidan la sostuvo de la muñeca.
- Ninguna gota de bebida mientras más pronto quedes embarazada mucho mejor, no soporto tenerte cerca.
- Entonces suéltame, y el hecho de que aún no esté embarazada, quizás sea culpa tuya, no olvides que mantenemos intimidad muchas veces al día- Olivia había sonreído con superioridad apartándose con elegancia dejando a Aidan enfurecido.
- No le hagas caso - La suave voz de Mariana se escuchó a espaldas de Aidan, el hombre observa a su amada era hermosa por donde la mires, era dulce, sus ojos azules eran hipnotizantes e inocentes, pero al mirar los ojos de Mariana era como mirar los ojos de Olivia, a diferencia de Mariana ella era en ocasiones salvaje, tenía hambre de poder, era dura parecía no tener sentimientos por nadie.
- Muchacho- la voz de Oliver Dacosta hizo que Aidan se diera la vuelta mientras Mariana entrelazaba su mano con la de Aidan aquel gesto no paso desapercibido para el abuelo, pero guardo silencio. - Abuelo, feliz cumpleaños- Aidan hizo un gesto con la cabeza.
- Quiero que abras la pista de baile - Expuso el anciano sin mirar a su nieta.
- Abuelo, para nosotros será un placer hacer eso por ti - Mariana había interrumpido.
- ¿Eres su esposa? - Pregunto Oliver con desdén.
-Abuelo, soy la mujer que ama.
-¡Abuelo! - Olivia se volvió a acercar a ellos, ya que se dio cuenta de que el anciano se encontraba con ellos.
- Olivia, estaba informando que Aidan va a abrir la pista de Baile - Otro puñal lastimando su corazón, aquello fue lo que Olivia sintió al escuchar las palabras de su abuelo, sabe perfectamente que a pesar de ser la esposa de Aidan, Mariana era su gran amor - Así que espero niña que hayas bailado mucho en la escuela y que hayas aprendido a bailar.
- Abuelo, no creo que sea conveniente, yo creo que Mariana lo hará mejor que yo - Expresó Olivia a sentir la mirada de Aidan pasándose en ella.
- Nadie me discute Olivia - El anciano miró a su nieta posteriormente observo a la pareja - No hay negativa que funcione, no eres su esposa ante todos eres su amante, ni siquiera puedes darle un hijo - Soltó el Elder Dacosta mirando a Mariana.
En ese mismo instante los ojos de la mayor del Clan Dacosta se llenaron de lágrimas y Aidan rápidamente secó las lágrimas de su amada con el dedo pulgar, mientras el viejo se alejaba con Olivia.
- Mi preciosa Mariana, no llores, ya sabes que pronto todo esto acabará- Susurró Aidan.
- El abuelo tiene razón- Expresó entre sollozos Mariana - No puedo darte hijos, mi cuerpo mismo te obliga a buscar en otro lugar aquello que yo no puedo darte - Mariana no podía contener las lágrimas, ella al principio esperaba que Aidan no aceptará lo impuesto por su abuelo, deseaba que tener hijos no fuera su prioridad, que le dijera que no importa que no lo tendrán, pero todo fue muy diferente a lo que ella pensaba, la negativa nunca llego Aidan quería hijos, lo único que ella no podía darle, bueno y si tuviera la oportunidad de tener hijos sería solamente por ser el Heredero de la Familia Dumonts.
- No te quiero por los hijos que puedas darme- Expuso en un Susurró Aidan, todos los presentes observaban aquel gesto de amor, todos sabían que lo único que lo unía a Olivia Dacosta era el matrimonio en busca del heredero, pero que todo su amor le correspondía a Mariana Dacosta.
La pista de baile en ese momento fue despejado y Aidan se posicionó no podía negarse a la solicitud del abuelo, por el otro extremo Olivia se encontraba no podía negar que tenía los nervios a flor de piel, unos segundos después tuvo que avanzar todos miraban expectantes aquel acto, las manos de Aidan sostuvieron las suyas hasta que quedaron frente a frente, Aidan posó sus manos en la cadera de Olivia aquel contacto produjo escalofríos en el cuerpo de la mujer, mientras las manos de ella fueron puestas al hombro de Aidan, una íntima cercanía, mientras la música suave empezaba a sonar, eran una pareja envidiable se movían lentamente, la mirada de Olivia conectaba intensamente con la de Aidan, así continuaron hasta que la canción se detuvo salió de sus pensamientos cuando los aplausos no se hicieron esperar, en aquel baile no se observó el desprecio de él, tampoco había la indiferencia de ella.
- No te ilusiones, solo estaba finciendo, la única mujer a quien voy a mirar con amor es a Mariana, tú no eres ella, tú no eres nadie para mí, este baile no ha significado nada - su tono era frío, su mirada era gélida y con aquellas palabras susurradas al oído de su esposa Aidan se apartó, aunque sus palabras le dolían, Olivia dejo ver una pequeña sonrisa, ella no significaba nada para él y ella debía de aceptarlo.
Aunque el contrato dure toda la vida, ella para él podría ser un objeto más, podrían pasar mil años y ella nunca escalaría en el corazón del hombre, nunca existiría amor entre ambos, Olivia se dirigió a la cocina tratando de clamar el dolor provocado por las palabras de Aidan.
Mientras tanto, Mariana se dio cuenta del intento de contener la ira que crecía en su interior, odiaba que su hermana tuviera contacto con Aidan ya bastante, soportaba que su amado mantuviera intimidad con su hermana 3 veces a la semana, o al menos aquello era lo que Mariana pensaba.
- Sabías que ese lugar debía de utilizar tu hermana, solo estás ahí como su sustituta de vientre no tenías derecho de bailar con Aidan - Antes de que Olivia pudiera reaccionar una bofetada se escuchó en la cocina - Eres una aprovechada, eres una arpía- Teodora Dacosta la madre de Olivia y Mariana se veía muy furiosa.
-Madre, el abuelo.
- Escucharte, me da asco, cállate y lárgate de aquí, apagando el brillo de tu hermana hubieras muerto cuando se presentó el desprendimiento de esa manera no seguirías siendo un estorbo.
El corazón de Olivia se había perdido varios latidos, las lágrimas no pudieron contenerse, levantó la mirada y observó desde el cristal la imagen de Aidan y Mariana acurrucados bailando, secó las lágrimas tomando la decisión de abandonar la fiesta, pero la voz de Oliver Dacosta detuvo a la joven.
- ¿Desde cuándo una Nieta mía se esconde? - Preguntó el anciano - Ah, desde que tu miedo fue más fuerte que tu valentía, no tienes que tener miedo de amar.
- Quiero irme abuelo - Susurró Olivia.
- Te dejaré ir, pero solo si desde mañana dejarás de ser cobarde, toma un vehículo - El anciano había sonreído.
-Gracias abuelo - Olivia se alejó solamente al salir, se había dado cuenta de que estaba por llover.
- No vas a llevarte ningún vehículo- Mariana la agarró con fuerza - Te irás caminando por hacerme quedar como la amante al bailar con Aidan.
- ¿Qué te pasa? - Olivia había empujado con fuerza el cuerpo de Mariana, logrando que cayera al suelo mientras una sombra negra se precipitaba al lado de ellas.
- ¿Estás mal? - Aidan había llegado enfurecido y sin esperar mucho le había propinado una cachetada al pequeño rostro de Olivia - Nunca vuelvas a ponerle una mano encima de mí entiendes - Espeto el hombre furioso.
El rostro de Olivia ardía de dolor, pero sus ojos observaron al hombre con odio y engaño. - Tú tampoco vuelves a ponerme una mano encima, Aidan - Luego de escuchar aquellas palabras, el hombre había quedado aturdido mientras observaba como Olivia se iba corriendo, al mismo tiempo la lluvia había comenzado a caer.
La noche se sentía más fría, su vestido todo mojado se pegaba a su pequeño cuerpo mientras sus párpados se sentían cada vez más pesados, parecía que en cualquier momento caería al suelo.
- Mujer, acaso eres tonta, como te exponens a la lluvia de esa manera - La persona carga el pequeño y débil cuerpo de Olivia protegiéndolo de la lluvia.
Al día siguiente la lluvia aún no había cesado, Olivia había elegido un traje en Beige, su larga cabellera hasta su cintura, su rostro estaba sin una pizca de maquillaje, se veía como una joven de 16 años, hermosa y natural aunque ya tenía 25 años, el chófer se había bajado para abrirle la puerta del vehículo, la Empresa quedó por delante de ella, su secretaria se apresuró a llegar junto a ella, la muerte repentina del Vicepresidente de la Empresa obligó a Aidan a aceptar que su esposa reunía todas las cualidades para ser la Vicepresidente de DUMONTS ENTERPRISE.
- Señora Vicepresidenta - Frida Korova corría de un lado a otro mientras su jefa llegaba con su habitual rostro de indiferencia - El CEO de la Constructora Gray's ya ha abordado un avión ayer por la mañana, desde la noche se encuentra en la Ciudad, ya se ha informado a nuestro equipo de que el mismo estaría llegando dentro de - la mujer observo su reloj- en menos de una hora en la empresa.
Olivia dejó escapar un suspiró al escuchar aquello.
- Además, el Presidente Dumonts informó que hoy salió de viaje, por ende no será el quién lleve a cabo el cierre de contrato.
- Aidan Dumonts - Expreso con ira Olivia.
- Su hermana quería asistir a un desfile de modas y ya sabemos que el Presidente no le niega ningún capricho a la señorita Dacosta - Explicó Frida, era de conocimiento que aquello era verdad.
- Es un imbécil llevan un año esperando que GRAY'S CONSTRUCTORA acceda a tener conversaciones con DUMONTS ENTERPRISE y su Presidente se va de vacaciones y justamente cuando el Propio CEO vendrá - Olivia estaba enfurecida. La preocupación dominaba el cuerpo de la pequeña mujer.
Entonces su teléfono celular había recibido un mensaje. - Pobre de ti si el acuerdo se pierde, porque voy a ordenar que te expulsen de la ciudad sin que me llegue a importar el contrato - Era un mensaje de Aidan, pero antes de que Olivia reaccione un montón de hombres vestidos completamente de negro se observó por los grandes pasillos.
- Han llegado antes de tiempo- Frida quería gritar horrorizada ante sus propias palabras, todos los ejecutivos de DUMONTS ENTERPRISE se apresuraron hasta la Sala de Juntas.
- Espérame en la Sala Frida - Olivia se había armado de valor, se acomodó su cabello y por último se acarició el rostro, aunque no había marca de la cachetada que Aidan le había dado, el recuerdo aún estaba latente.
Los Guardaespaldas se detuvieron delante de Olivia.
- Olivia Dacosta, Vicepresidenta de DUMONTS ENTERPRISE me tomé el atrevimiento de esperar al CEO aquí, de esa manera encargarme personalmente de su estadía en nuestra Empresa- Expresó Olivia, en ese momento los Guardaespaldas que fácilmente tenían estatura de 2 metros dejaron ver el cuerpo de un hombre vestido completamente de Negro, Olivia sintió que el aire no llegaba a los pulmones.
- Alexis Fráncfort, CEO DE GRAY'S CONSTRUCTORA - las manos de Olivia estaban sudadas en ese momento - Es un gusto conocer a la Vicepresidenta de DUMONTS ENTERPRISE, tengo entendido que es la Esposa del Presidente, entonces es Olivia Dumonts - El hombre extendió la mano y Olivia con los nervios a flor de piel accedió a darle la mano - Siempre tan hermosa y encantadora, tal y como te recuerdo, frágil como una flor, pero salvaje como una tigresa, mi Bella Olivia.
El hombre extremadamente elegante tenía una sonrisa encantadora, le había sonreído de una manera tan coqueta que Olivia no pudo evitar sonrojarse ante aquella mirada, el aire que había dado paso a un pasillo lleno de frialdad paso a ser un ambiente caluroso en todos los sentidos, la secretaria que se encontraba en la puerta se había quedado con la boca abierta ante la manera de saludar que tenía el CEO.
- Gracias por el halago- Olivia no perdió la compostura ante las palabras del hombre, el Moreno seguía manteniendo su mirada fijamente en ella y sus manos aún se encontraban unidas.
- ¿Y el respetado CEO de esta Prestigiosa Empresa? - Fue la pregunta realizada por el hombre.
- Créeme que con mi presencia basta y sobra para cerrar este trato señor Fráncfort- Olivia retiro su mano de manera suave.
Alexis se acercó, pero en ese momento la frialdad había vuelto a azotar con fuerza mientras el hombre se detuvo.
- Desde el momento en que supe que solamente tú llevarás el negocio, el trato y la firma estaban aseguradas - Susurró Alexis Fráncfort de manera que solamente Olivia lo escuchará.
Olivia sintió una extraña sensación al sentir el cálido aliento del hombre en su oído, pero no obstante se sintió también un ambiente lleno de hostilidad, la frialdad parecía superar lo que marcaba el termómetro y Olivia no entendía de dónde provenía aquella sensación.
- Deberías de dejarme hacer mi trabajo - Olivia no perdió la compostura manteniéndose siempre a Línea, separando lo profesional de las reacciones del cuerpo.
- No deberías de trabajar mientras tu marido está de gira con el amor de su vida, en una de las pasarelas que dejarán marcada la historia de la moda- las palabras expresadas por Alexis había generado un pequeño dolor en el pecho, pero no podía mostrarse afectada por aquello, pero las ganas de dejar salir las lágrimas estaban allí, no importa que ella lo buscará para discutir acerca de este negocio ella no lo iba a encontrar.
- Él puede hacer lo que quiera, por favor pasen a la Sala de junta - Olivia hizo todo el intento de no perder la compostura y demostrar que la ausencia de Aidan, pero la presencia del mismo con su hermana le dolía.
- Podemos discutir esto solamente entre tú y yo - Alexis volvió a sonreír y Olivia se perdía ante su mirada, respondiendo con una sonrisa nada más, pero la siguiente acción los dejó atónitos a todos y es que Alexis agarró las manos de Olivia y de un estirón, pero protegiendo el cuerpo de la mujer la abrazo fuertemente, los fuertes músculos rodeando su pequeña cintura la habían hecho temblar, y los segundos que parecían ser horas había terminado y ambos se habían separado.
No obstante, la tensión no se había disipado, más bien había aumentado y cualquier palabra u otra acción podía hacer que el volcán entrará en erupción.
- Señor Presidente- expreso uno de los ejecutivos de GRAY'S CONSTRUCTORA - Pasemos a la sala de juntas - Y es que no era secreto que todo el ambiente había cambiado drásticamente.
Una traviesa sonrisa se visualizó en el rostro de Alexis al sentir el nerviosismo de sus ejecutivos, además el CEO no apartaba la mirada de Olivia y en consecuencia ella tampoco lo había hecho, recordando su pasado entre ellos, puesto que siempre hubo cierta complicidad y es que Alexis Fráncfort y Olivia Dacosta fueron compañeros desde el primer año de la Universidad, pero para tranquilidad de todos Alexis pareció olvidar su comentario anterior tomando la decisión de pasar ala sala de juntas.
Los Ejecutivos habían empezado a discutir los temas sin dejar pasar por alto absolutamente nada, fue allí que a pesar de que Alexis ya había dicho que el Contrato sería firmado, Olivia Dacosta dejo en alto su nombre como Vicepresidenta y es que tanto los ejecutivos como Alexis quedaron maravillados con todo lo expresado por la mujer, el CEO de GRAY'S CONSTRUCTORA y La Vicepresidenta de DUMONTS ENTERPRISE estrecharon la mano.
- Espero que este sea el inicio de grandes cosas entre tú y yo - Murmuró Alexis, obligando a Olivia a mostrarle una sonrisa un poco incómoda, puesto que la mirada que Alexis le dedicaba dejaba que su cuerpo entrara en trance con su mente - Brindemos por este encuentro, que sea la primera de muchas - Alexis agarró la copa entregando a Olivia mientras él cargaba otro.
- No tomo bebidas alcohólicas- Susurró con las mejillas totalmente acaloradas.
- Olvidaba lo mala que eras tomando - el coqueteo en su voz y en su mirada siempre lograba el efecto que él buscaba ante la mujer que tenía.
- Ni siquiera me lo recuerdes - Olivia había sonreído apenada.
- Nunca olvido que me has besado estando completamente borracha, pero me habías dicho que era un beso entre amigos y estoy interesado en saber si sigues siendo mi amiga porque en definitiva fue el mejor beso que me dieron Y quiero volver a repetirlo.
Frida, que se encontraba a escasos metros de Olivia, se había quedado sin rastros de sangre mientras Alexis no tenía intenciones de detenerse.
- Vine a reconquistar a mi exnovia - Olivia se perdió ante la sonrisa que el hombre dejó ver, Olivia olvidaba que Alexis era bueno con las palabras, de hecho después de aquel beso Alexis le había propuesto andar y aunque ambos se compenetran a la perfección, Alexis no era él, Alexis no era Aidan Dumonts aquella fue la razón por la que ella no se permitió ser egoísta tomando la decisión de terminar con la relación de 18 meses.
- Creo que ya es tarde para eso- fue la respuesta dada por Olivia..
- Olivia, me gusta cuando me dicen no, porque es ahí donde yo puedo lograr el sí, quiero volver contigo y lo voy a lograr y no me importa de los brazos de quien tenga que arrebatarte.
- Qué conmovedor - sus ojos oscuros como la noche intimidó a todos en aquella sala, nadie se ha atrevido a mencionar ninguna palabra ni siquiera advertir de su presencia, aunque ya Frida lo había descubierto razón por la cual se había puesto pálida.
Aidan tenía la arrogancia impregnada en su rostro, fue allí que él encantó de Alexis quedo retrasado, Aidan tenía facciones inigualables como si cada parte de él, fuera creado a mano, su rostro emanaba peligro y sin importar que solo vistiera una camisa Blanca sencilla llamaba la atención más que todos en aquel lugar, una personalidad fría, era duro de tratar y en los negocios nadie era más astuto qué él.
Olivia seguía sin poder articular ninguna palabra ni siquiera reaccionó cuándo a grandes zancadas Aidan se había posicionado al lado suyo posando sus manos en la cintura de ella.
- No te digo que es un gusto conocerte - Alexis también había hablado, todos se habían quedado quietos, parecía que la frialdad calaba sus huesos, mientras la tensión en la mirada de ambos hombres crecía ninguno ocultaba su desagrado por la presencia del otro.
- Me he enterado de que eras compañero de Livia, pero no sabía que eras su enamorado, lamento decirte que has llegado tarde, ella está casada conmigo - la fuerza de su agarre en la cintura de Olivia hizo que ella dejará de contener el aire, además de que era la primera vez que Aidan le decía Livia mejor dicho era la primera vez que alguien la llamaba de esa manera y para su trastornó había sido justamente Aidan.
- Nunca es tarde para nada, además sé perfectamente que cuando ella cumpla el trato queda en Libertad y yo no tengo problema en esperar- Cada palabra pronunciada por Alexis enfurecía a Aidan.
Olivia no tenía manera de terminar con aquella discusión, además mucho menos se esperaba que Aidan estuviera en la empresa, se suponía que estaba al otro lado del Continente.
- Ya me ha quedado claro que eres de esos que no se detienen hasta conseguir lo que quieren, pero déjame decirte que todo tu teatro montado afuera no será suficiente- nadie entendía a que se refería el hombre al expresar aquellas palabras tampoco él dio tiempo de pensar en eso.- Te recuerdo que es mi esposa y también no me detengo hasta conseguir lo que me propongo - la mirada de Aidan era como la de un León queriendo cazar a su presa, y sin ningún comentario más de por medio Aidan salió de la sala de juntas llevándose consigo toda la frialdad del lugar.
La noche se sentía tan desolada, era fría, la puerta de la Villa fue abierta, Olivia ni siquiera había realizado el intento de prender las luces, sabía perfectamente que se encontraba sola en aquella inmensa casa, así que avanzo hasta el pie de la escalera, no obstante sus pies se habían detenido de manera inmediata cuándo su mirada Azul se encontró con los ojos oscuros del hombre, Olivia no realizó ningún movimiento tenía miedo de romper aquel silencio que los envolvía.
- ¿En dónde estabas? - su voz era muy baja, pero aquel que lo conocía sabía perfectamente el peligro que se ocultaba en aquella tonada.
- En dónde estaba no tiene nada que ver contigo, y tampoco te preocupes, no he ingerido ninguna gota de alcohol, yo también quiero terminar con esta farsa de matrimonio al cual me has orillado.
- ¿Me olvidaste? - la pregunta de Aidan tomó por sorpresa a Olivia.
- ¿Olvidarte?- Olivia dejo ver una sonrisa- Nunca fuiste mucho para mí - Ella mintió como podría olvidarse de su primer amor, de aquella primera ilusión.
- ¿Estabas con Alexis? - Preguntó el hombre.
- No es asunto tuyo - Ni bien Olivia, término de expresar esas palabras, su pequeño cuerpo fue empujado por la pared con rudeza.
- Te recuerdo que estás casada conmigo, no vayas muy lejos, que buscas con todo esto - Aidan tenía una mirada fulminante.
- ¿Qué quieres que haga? - Olivia adquirió su típica mirada de indiferencia- ¿Que me quede viendo como te besas con tu amada delante de mis narices, que toda la prensa me humille, que me humilles tú, que me pegues, que más me falta por vivir contigo?. - Olivia había escupido aquellas palabras con furia. - Me obligaste a casarme contigo a través de un tonto acuerdo, no tendría problemas en ser un vientre de alquiler, no tendría problemas en concebir a través de la Inseminación artificial, pero llega el Gran CEO y obliga a todos a cumplir sus estúpidas órdenes, eres un imbécil que crees tener el poder y el control acerca de todos.
- Tienes toda la razón, tengo el control absoluto de todos, incluso tengo control sobre ti - La fuerza de su agarre se había intensificado.
- No, tú tienes derechos acerca de nuestro matrimonio, pero no tienes ningún control sobre mí - Olivia realizo el intento de apartarse del hombre, no obstante los labios de Aidan tomaron con fiereza los labios de Olivia, incluso el sabor de la sangre había entrado en contacto con su lengua producto de la mordida que Aidan le había proporcionado.
El hombre realizó el intento de separar las piernas de la mujer mientras seguía besando con pasión a su esposa, pero segundos después lo único que se escuchó fue el jadeo de Aidan.
- Hoy no es viernes - Olivia se apartó - Recuerda que solamente debemos de tener intimidad 3 veces a la semana y tú y yo lo tenemos más veces de lo normal, y ya no quiero, vamos a cumplir el contrato nada más - Olivia se apartó , pero segundos después nuevamente fue empujada hacia la pared con el cuerpo de Aidan presionando el suyo.
- ¿Me estás rechazando? - Las manos de Aidan estaban a la altura de la cabeza de Olivia.
- Lo hago, déjame en paz, ve con tu amada - Olivia le propinó un pisotón a Aidan logrando alejarse, pero el hombre volvió a seguir sus pasos - Ni siquiera lo pienses Aidan Dumonts, si llegas a tocarme te acuso de violación - El hombre detuvo sus pasos de manera abrupta al escuchar las palabras de la mujer.
- Estás jugando con Fuego Olivia - Expresó muy enojado Aidan Dumonts.
Siendo Olivia Dacosta la primera persona en lograr que Aidan Dumonts retroceda, por supuesto que él quería tomar el cuerpo de su esposa, quería torturarla, pero por primera vez había observado un brillo especial en la mirada de Olivia, el brillo que le indicaba que a partir de ahora todo podría cambiar.
Ni bien la puerta se cerró dejando a Aidan detrás, Olivia se recostó por la pared - Porque tuve que fijarme en ti - Olivia dejo que más lágrimas llenarán su pequeño rostro, lentamente se acercó a la caja fuerte y segundos después sacó una carta y una fotografía, Olivia abrió la carta sus letras dejaban reviviendo unas palabras muy claras.
- ERES LA NIÑA MÁS HERMOSA QUE MIS OJOS VIERON - eran las palabras escritas en la carta, posteriormente volvió a observar la fotografía dejando que sus dedos acaricien aquella imagen, sus ojos reflejan el anhelo de su corazón- ¿Qué nos pasó? - Preguntó en un Susurró Olivia.
Al día siguiente a primeras horas de la mañana el vehículo Presidencial se encontraba estacionado en la explanada de la Villa, Olivia se encontraba esperando por el vehículo que la trasladará hasta la Empresa, aunque le parecía bastante raro que el vehículo de Aidan estaba estacionado allí.
- Súbete, tenemos la invitación de asistir al cumpleaños de Javier Abdo y la estrecha relación nos obliga a realizar aquella visita.
- Te seguiré en mi vehículo correspondiente.
- Olivia, acaso aparte de tonta eres sorda, te he dicho que te subas - Aidan rápidamente se había vuelto a fastidiar.
- Y te he dicho - Antes de que Olivia terminará de hablar, Aidan ya estaba por delante de ella agarrándola duramente de la muñeca.
- En donde vuelvas a cuestionar una orden mía, te juro que vas a arrepentirte, estás colmando la paciencia que no tengo.
- Me estás lastimando, suéltame - los ojos de la mujer se habían llenado de lágrimas, Aidan efectivamente la estaba lastimando, pero el hombre no hizo caso no la soltó, en lugar de eso de un estirón la introdujo en el vehículo, y minutos después salieron de la Villa que era ocupada por Olivia, una Villa que todos los días se dañaron solamente con 2 empleados Olivia nada más vino a dormir y Aidan aparecía todas las noches buscando cumplir el contrato una vez el acto ha sido consumado el hombre abandonaba la casa cada noche era la misma rutina de siempre.
El Hotel Sheraton es uno de los hoteles más Prestigiosos de la Ciudad, no todos pudieron tener acceso a ella, Olivia suspiró cuando sintió el aire frío del interior del hotel acariciando su piel, había muy poco movimiento, aquello dejó en claro que todo el lugar había sido reservado en su totalidad por Javier Abdo.
- Señor Dumonts - Saludo una de las mucamas del hotel que miró con admiración a Aidan, pero con desprecio a Olivia - El señor Abdo lleva esperándolo con mucho entusiasmo pase por aquí.
Aidan siguió a la mujer, por ende también Olivia supuso que debía de hacerlo, pero estaba lejos de que aquello fuera verdad. - Espérame en la habitación 1 - La voz de Aidan la había asustado - Ni siquiera lo pensós, tú no vas a estar al lado mío en la Fiesta - el hombre tenía una sonrisa burlona - Y hoy es viernes y el contrato que hoy tienes que entregarte a mí - La mucama del hotel había sonreído a medias dirigiéndole otra mirada de burla a Olivia.
Posterior a expresar esas palabras, Aidan se alejó y Olivia tuvo que dirigirse a la habitación dicha por su esposo, se sintió humillada.
- ¿No pudiste hacer eso a la mañana? Como si fuera que no tengo mucho trabajo - Olivia con los puños apretados y murmurando aquellas palabras que había entrado en la habitación.
La habitación tenía la magnitud de una casa de 5 habitaciones, era tan lujosa que incluso tocar algo podría desear pecado, habían pasado dos horas y Olivia se sintió cansada lentamente, había cerrado los ojos, no sabe cuánto tiempo habrá pasado, pero el sonido del celular la aturdió abrió rápidamente los ojos; sin embargo, antes de reaccionar sintió un peso por encima de su cuerpo aquella fragancia tan familiar la obligó a abrir los ojos.
No obstante, lo siguiente que escucho fue el sonido de la tela de su falda desgarrarse y de un movimiento ágil dejando escapar un jadeo, su cuerpo fue inmovilizada mientras el aire de los pulmones se escapaba, los movimientos constantes de la cadera más el choque frenético de sus cuerpos perforaron que su mente se nublara, y al encontrar la cima del placer Aida había se puesto de pie de manera inmediata dirigiéndose al cuarto de baño.
Olivia se quedó con los ojos abiertos cubriendo su cuerpo con la sabana, Aidan cada vez que tenían intimidado la dejaba cansada, además el hombre tenía una manera salvaje de tomar su cuerpo, no sabe cuántos minutos estuvo pensando, pero cuando el hombre salió solo con la toalla cubriendo su cuerpo Olivia lo había mirado.
- Puedes irte ya no requiero de tus servicios - Aidan busco la prenda que vestiría mientras Olivia solamente se mantuvo en silencio, esperando que su esposo saliera de la habitación, pero el hombre parecía tener nulas las ganas de salir del sitio - ¿Por qué no te levantas? O ¿acaso se te olvida que eres la Vicepresidenta de una Empresa?.
- De la misma manera, qué a ti se te olvida que eres el Presidente - contesto Olivia ganándose una mirada filosa por parte del hombre.
- Olivia - susurró el hombre - No sabes cuánto te desprecio, ¿Cuándo es tu próxima visita al Médico? necesito que te embaraces pronto, es una tortura tocarte, es una tortura saber que estás cerca de mí.
- Pues te aguantas, te recuerdo que tú me obligaste a esto.
- Tuve un acto caritativo, sabía que tú siempre me quisiste, solamente te cumplí el sueño, porque en definitiva tú nunca estarás a mi altura, eres muy poca cosa, eres una mala mujer.
- Eso fue hace años Aidan, los sentimientos cambian y los que yo albergue por ti en algún momento se perdió en los recuerdos de la juventud.
Aidan no entendía por qué las palabras de Olivia lo estaba molestando
- Y otra cosa, pon más de tu parte si quieres un heredero porque a estas alturas no sé cuál de los dos entre tú y mi hermana tienen problemas para concebir un hijo porque llevamos más de 40 días teniendo intimidad y como están las cosas tampoco eres tan bueno.
- Olivia Dacosta - Rugió Aidan Dumonts enojado acercándose a la mujer que por instinto retrocedió, Aidan la miraba como si fuera a matarla en ese preciso momento.