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DEJAME ESTAR EN TU VIDA... AUNQUE NO SEA CONTIGO

DEJAME ESTAR EN TU VIDA... AUNQUE NO SEA CONTIGO

Autor: : Escritor Aragonés
Género: Romance
Sentenciada a 40 años de prisión por un crimen que no cometió, Lorena acepta con gusto la condena, ella quiere poner a salvó a su padre y a su abuelo enfermo, pero todo se complica cuando la dejan en libertad antes de tiempo. pero no todo será felicidad, tal vez la libertad es más dura y dolorosa que estar dentro de una prisión.

Capítulo 1 .1

Mire la puerta de la casa rodante dónde vivía mi abuelo, mi papá y yo, no quería entrar, desde aquí podía escuchar la discusión de mi abuelo con mi papá, siempre era lo mismo.

Un vecino se asomo a lo lejos por la puerta y me sonrió para disimular.

Yo agarre con fuerza mi morral de la escuela y camine a la puerta, la abrí y entre.

- ¡consigue un trabajo de verdad! - Le gritó mi abuelo a mi papá.

Yo fui a la cocina y busque algo de comer, pero no habia nada.

- Si tanto te molesta darle de comer dímelo y nos vamos de aquí de una vez! - Le contesto papá gritando.

- ¡ella necesita muchas cosas! tiene 12 años y parece de 9 de lo flaca que está - Me senté en el sofá viejo y deslavado.

Empecé a sacar los cuadernos de mi morral, tenia algunos deberes que hacer.

- ¡Es culpa de su mamá por abandonarnos! - Papa siempre me recordaba que por mi culpa, mamá se había ido, yo siempre he tenido la duda de saber, que fue eso tan grave que hice para que ella se fuera.

Papá salió de la pequeña habitación que compartíamos, y me quedo mirando.

- ¿desde cuándo estás aquí? - Me preguntó.

- hace un momento - Le respondí con una pequeña sonrisa.

Mi abuelo también salió de la habitación y me quedo mirando con algo de lastima.

- Vamos, tu abuelo no nos quiere aquí -

Papá me agarró del brazo y me saco de la casa rodante, yo mire atrás a mi abuelo que se veía triste y decepcionado.

Papá me hizo caminar un par de cuadras para poder ir al paradero de autobuses.

- ¿iremos otra vez allí? - Le pregunté mientras el me apuraba a subir al autobús.

- solo estaré por un momento, así que no te preocupes - Me contestó mientras nos sentamos.

Papá siempre iba a un enorme casino, pero lo malo es que yo no podía entrar con el, así que me quedaba a esperarlo afuera, y eso no me gustaba, la vez anterior el se quedó por mucho tiempo, si no hubiera sido por mi abuelito que fue a buscarme, yo hubiera dormido fuera del lugar.

- papi tengo hambre - Yo no había comido nada desde esta mañana, y en la mañana solo había comido algunas sobras que había encontrado en la cocina.

- ya veré qué te compro, no te preocupes - Yo asenti con la cabeza y empecé a mirar por la ventana del autobús.

Me gustaba imaginar que vivía en una de esas casas bonitas que tenían un enorme jardín, dónde todos eran felices, imaginar que tenía una linda familia, también soñaba con tener un perro, con comprar todas las muñecas que veía en las vitrinas, o las que salian por televisión.

*

- Lorena , despierta - Yo me sobresalté, me había quedado completamente dormida.

- mire por la ventana y Vi el enorme casino.

Me levanté de la silla y baje del autobús con mi papá.

- Te quedas aquí, ahora regreso a traerte algo de comer - Yo asentí con la cabeza.

Papá se fue, yo me senté en el piso a esperar, tal vez está vez el si estaba diciendo la verdad, tal vez si volvería pronto con comida, y volveríamos a casa.

3 Horas después.

Mi estómago estaba gruñendo, tenía tanta hambre!

Me levanté del suelo y fui a las enormes puertas del casino.

- ¿hey! a dónde crees que vas? - Me preguntó el guardia de seguridad.

- ¿Mi papá está dentro, puedes llamarlo? - Le pedí al enorme hombre que estaba frente a la puerta.

- No puedo dejar el puesto, ahora largo de aquí -

Yo volví al puesto donde estaba y volví a sentarme en el suelo.

- ¿Que haces aquí pequeña? - Me preguntó un chico alto y flacucho.

- estoy esperando a mi papá - Le respondí.

El se agachó y me miró a los ojos, yo me quedé sorprendida al notar que tenía un ojo de cada color, nunca había visto a alguien así, su ojo derecho era de un color chocolate y el otro era tan azul como el cielo, su cabello era negro y rizado, algunos rizos caían en su frente, eso lo hacía ver muy guapo.

- ¿puedes darme algo de comer? - Me dió un poco de vergüenza preguntar tal cosa, pero ya no aguantaba más, mi estómago me pedía a gritos comida.

- ¿quieres un chocolate? - Me preguntó.

Yo asenti de inmediato, el metió la mano en uno de sus bolsillos y saco un pequeño paquete dorado.

- toma, espero te guste - El me puso el chocolate en la palma de mi mano y después me sonrió.

- Me voy, disfruta de tu chocolate - El se levantó y se dió la vuelta.

Un hombre que estaba entrando al casino le hizo una seña con la mano para que lo siguiera, el chico de ojos de colores corrió tras el hombre y desapareció entre las puertas de ese enorme casino.

Me comí el chocolate de un solo bocado, pero eso no sació mi estómago para nada, yo quería algo más de comer.

Mire a las puertas de casino, y para mí buena suerte no había nadie.

Me levanté y corri, me escabulli dentro del casino sin que nadie me viera, me escondí detrás de una enorme palmera que está allí.

Este lugar era hermoso, parecía un castillo de oro, ahora entiendo porque mi papá queria estar aquí todo el tiempo.

- Los niños no son permitidos aquí - Alguien dijo a mis espaldas.

Yo cerré los ojos por un momento y me di la vuelta lentamente.

- Lo siento - Le dije a la persona.

Yo abrí los ojos lentamente y Vi al chico de ojos de color, el me están sonriendo.

- ¿Aún tienes hambre? - Me preguntó.

Yo asenti con la cabeza de inmediato.

- te invito a comer -

Le sonreí más ampliamente, esto era una maravilla! Este chico flacucho y extraño era como mi ángel de la guarda.

Capítulo 2 2

El chico me llevo a otro lugar, era como una enorme cocina, pero habían muchas mesas y muchísimas personas.

- ¿Que te gustaría comer? - Me preguntó mientras me llevaba sostenida de la mano.

- No lo sé, yo puedo comer lo que sea - Le respondi.

El se rió un poco y empezó a llenar un plato que previamente había tomado de otro lado.

El empezó a llenar el plato con muchas cosas que se veían deliciosas, la verdad es que nunca había visto tanta comida junta.

- ¿crees que con esto es suficiente? - Me preguntó mostrándome el plato.

Yo asentí con la cabeza, todo en el plato se veia delicioso.

- ¡Gracias! - Le dije emocionada quitándole el plato de las manos, yo mire a ambos lados buscando una mesa libre, apenas la ví corrí a ella, me sente y empecé a comer, todo lo que el había escogido para mí era demasiado delicioso.

- ¿Está rico? - Me preguntó él mientras se sentaba frente a mi.

- ¡Muchísimo! ¿tu quieres? - Le pregunté.

Él nego con la cabeza de inmediato.

- ¿Como te llamas? - Me preguntó mientras me veía comer.

- ¿Lorena y tú? - Él asintio con la cabeza.

- soy Donovan, ¿cuántos años tienes? -

Yo me trague lo que estaba masticando para responderle.

- Tengo 12 - El puso mala cara de inmediato.

- Pareces más pequeña - Yo solo pude asentir con la cabeza, siempre decían lo mismo, y entendía porque, yo era demasiado pequeña, mis brazos y piernas estaban muy flacuchos.

- ¿ tu cuántos tienes ?- Le pregunté.

Donovan me limpio la boca con una servilleta y después sonrió.

- tengo 18, y tú deberías comer bien, pareces un bebé, mi hermanita pequeña se ensucia igual que tú - Yo me limpie la boca con el dorso de la mano y baje la mirada con algo de vergüenza.

- Sigue comiendo o se enfriará - Yo asenti con la cabeza y seguí comiendo, Donovan me agradaba, era bueno y por como vestía estoy segura que tenia mucho dinero.

- ¿Me das comida por lastima? - Le pregunté.

Papá siempre decía que las personas ricas eran lo peor.

- No, te doy comida, por qué pareces un cachorro, y también por qué me recuerdas a mi hermanita - Yo le sonreí un poco y seguí comiendo.

- Gracias - Le dije con la boca llena.

- come rápido antes que venga alguien y nos saque de aquí - Yo mire al plato.

- ¿puedo llevarme el resto a casa? - Le pregunté.

Quería llevarle un poco a mi abuelitos, y también para que papá comiera algo cuando saliera de este lugar.

- déjame buscar algo para que puedas llevarte la comida -

Donovan se levantó y fue otra vez al lugar donde estaba la comida.

Yo mire a mi alrededor, esto era muy lindo, yo jamás pensé en estar en un lugar como este me sentía como en un sueño, de esos que siempre tengo antes de quedarme profundamente dormida.

- ¿Te sirve esto? - Me preguntó Donovan entregándome un refractario blanco.

- Si muchas gracias - Yo se lo quite de la mano y empecé a vertir la comida dentro de el.

- Creo que es mejor que te lleve afuera, aquí no están permitidos los niños, y ya varias personas nos están mirando extraño -

Yo me levanté de la mesa y asenti con la cabeza.

- Muchas gracias - No me iba cansar de repetir eso, de verdad estaba muy agradecida por lo que Donovan había hecho por mi.

Mi papá estaba equivocado al decir todo eso de las personas ricas, Donovan no era igual, el si era una muy buena persona.

Donovan me acompaño hasta las puertas del casino, el guardia de seguridad me quedo mirando y después puso mala cara.

- ¡sal de aqui ahora! - Me grito.

Yo me di la vuelta y me despedí de Donovan con la mano.

Salí del casino y volví al lugar donde había estado anteriormente, me senté y apreté fuertemente en mi pecho la comida que el me había regalado, con esto que llevo mi abuelito de pondrá muy feliz.

Papá salió del casino después de un par de horas más, el se veía furioso.

- ¡vámonos de aquí! -

Papá me agarró del brazo y con agresividad hizo que me levantara.

- ¿Que es eso que traes? - Me preguntó.

- es comida para ti y mi abuelito, un chico me lo regaló - El me la quito y la tiró a un lado de la carretera.

- ¡Deja de pedir comida! eso es vergonzoso -

Se me aguaron los ojos al ver la comida desparramada por la carretera.

- El fue bueno, solo quería ayudarme - Le dije a papá llorando.

- ¿Ayudar? esos hombres solo buscan una cosa, ¿o es que vas a salir como tú madre? - Yo negue con la cabeza de inmediato. yo jamás abandonaría a mi papá como ella lo hizo.

- ¡Que esto no vuelva a pasar Lorena! -

El autobús llegó como caído del cielo, papá me hizo subir rápido, yo mire a los lejos el casino, Donovan no era malo, tal vez si papá algún día lo conocía se daría cuenta que no todos los ricos son iguales.

Cuando llegamos, en la casa rodante habían varias personas, yo corrí rápidamente y entre a casa, mi abuelo estaba en el sofá, se veía mal, tenía un enorme golpe en el ojo.

- ¿Dónde está tu padre? - Me preguntó apenas me vio.

Papá entro y se quedó quieto mirando a mi abuelito.

- vinieron a cobrar una de tus deudas, me amenazaron de muerte, si no pagas vendran otra vez - Yo corri a mi abuelito y me senté a su lado, lo abrace fuertemente, yo mo quería que le pasará nada malo.

- No te preocupes, yo buscaré el dinero - Le dijo papá, yo me aferre a el más fuerte, yo no quería que a mí abuelito le pasará algo malo, el no merecía eso.

- Eso espero - Le dijo mi abuelito a mi papá.

- estoy bien Lore, ahora deja de llorar, tu papá va a solucionar todo esto -

Yo lo mire y le sonreí, sabía que papá iba a buscar ese dinero, el no dejaría que nos pasará nada malo.

Capítulo 3 3

Al dia siguiente de lo sucedido, mi abuelito salió muy temprano, así que yo me quedé en casa con mi papá, él estaba muy inquieto, caminaba de un lugar a otro, era obvio que estaba muy preocupado por nosotros.

- papi, tengo hambre - Le dije.

El se detuvo en seco y me quedo mirando.

- ¿cómo puedes pensar en comida en un momento como este? ¡eres igual de desconsiderada que tú madre! -

Yo agache la cabeza de inmediato, no quería molestarlo más.

- Casi matan a tu abuelo y tú solo piensas en comida, ¿acaso quieres que lo maten? - Yo negué con la cabeza de inmediato.

- ¡entonces deja de decir estupideces! - Me grito.

Yo me quedé quieta en el sofá, tal vez de esa forma el se calmaría, papá pocas veces me golpeaba, pero cuando lo hacía siempre era muy doloroso.

Mi estómago empezó a sonar, yo mire a papá, que me miró con rabia, el camino a mi y de un jalón me tiró al suelo.

- perdón - Le pedí en medio de las lágrimas.

- ¡Ya me tienes harto! - Me grito con rabia.

Yo me cubrí la cara con ambos brazos, sabía muy bien como iba a terminar esto.

Escuché la puerta abrirse, yo bajé mis brazos esperando a que fuera mi abuelito, pero no era el. En la puerta había un hombre alto de cabello negro, sus ojos azules hacían verlo tenebroso.

- Hola Marcelo - Saludo el hombre a mi papá y entro, el se veía tan alto.

- ¿que haces aquí? - Le pregunto papá de mala gana.

- tu papá me llamo, me dijo lo que pasó ayer, ¿cuando dejaras de meterte en problemas? - Papá se rió amargamente.

- ¿Ahora te preocupas por mi? tu me despediste del trabajo, ¡dejándome en la calle! no te importo que tuviera una hija -

Yo volví a mirar al hombre, él se veía preocupado.

- Me robaste, no podía permitir eso, pero déjame ayudarte, conozco un centro que te ayudará con tu adicción a las apuestas -

Papá se puso aún más furioso.

- ¡ese no es tu maldito problema! si de verdad quieres ayudarme, dame el dinero para pagar -

El hombre nego con la cabeza.

- gastaras ese dinero en apuestas -

Papá estaba respirando cada vez más fuerte, el siempre se ponía de esa forma cuando discutía con mi abuelito.

- Que más te da, igual ese dinero lo gastaré en tu casino -

Yo me hice bolita en el suelo, apreté más mis rodillas en mi pecho, si ese hombre segia asi, papá seguramente iba a golpearlo.

- Ya no eres bienvenido en mi casino, he hablado con algunos conocidos y también te han tachado. ahora déjame ayudarte, yo cuídate de tu hija y de tu padre hasta que estés bien -

Papá se dió la vuelta y fue a la habitación, tal vez si iba a aceptar su ayuda.

- ¿Hola pequeña, quieres un chocolate? -

El saco algo dorado de su bolsillo y lo puso en su palma.

- Soy Devon, ¿tu debes ser Lorena no? - Yo asentí con la cabeza.

- es tuyo este chocolate si lo quieres -

Me levanté del suelo para ir por el chocolate.

- ¡lárgate de mi casa Devon! - Grito mi papá, yo me di la vuelta para verlo, el estaba sosteniendo un arma.

- Marcelo baja eso, puede ocurrir una tragedia -

Empecé a llorar, yo nunca había visto a papá tan enfadado, y menos sosteniendo un arma.

- Los ricos piensan que pueden entrometerse en la vida de los demás, te crees superior solo por tener dinero -

Yo intenté acercarme a papá, pero el me dió una mirada de advertencia.

- todo el dinero que tienes no te va a servir de nada ahora -

Yo mire sobre mi hombro al señor, el se veía muy asustado.

- Tengo dos hijos y lo sabes, hacer esto sería una locura -

Papá apunto más arriba el arma, yo no sabía que hacer.

- ¡no me importa! - Le gritó antes de dispararle, yo caí al suelo y me tape los oídos con fuerza.

- Carajo! que hice - Grito papá.

Yo mire al suelo y allí estaba el chocolate que el hombre me estaba ofreciendo, yo me di la vuelta y lo mire, él estaba tirado en el suelo, haciendo algunos sonidos raros.

- Tenemos que solucionar esto - Me dijo papá agarrándome por los hombros.

- tu tienes que decir que fuiste la que disparó - Yo negué con la cabeza.

- si voy a la cárcel, van a matar a tu abuelito, y a ti te van a llevar a un orfanato -

Yo volví a mirar al hombre en el suelo.

- tu vas a decir que el trato de abusar de ti -

Me solté de mi papá y volví a negar con la cabeza, ese hombre noe había hecho nada, yo no podoa mentir de esa manera.

- ¿vas a dejar que maten a tu abuelo? ¡eres una egoísta! - Me grito.

- Yo no quiero que lo maten - Papá volví a sostenerme de los hombros.

- a ti no te harán nada, tu eres una niña, cuando todo esto pase yo iré a por ti y nos iremos de aquí, tu me dijiste una vez que querías vivir en una casa de verdad, aún lo quieres? - Yo asenti con la cabeza.

- entonces dirás qué te defendiste, ¿entendido? -

El hombre tosió y yo voltee a verlo.

- el está vivo -

Le dije a papá, pero no me prestó atención.

papá limpio el arma y me la entregó, yo la sostuve en mis manos, se sentía caliente al tacto.

Papá me dió una bofetada que hizo que terminara en el suelo, yo lo mire sin comprender.

- Me voy, ahora solo quédate aquí - El corrió al cuarto, yo corrí tras el y lo ví salir por la ventana.

Corri de nuevo a la sala donde el hombre estaba tendido y me arrodille frente a el.

- perdóname - Le suplique, el me miró he intentendo decirme algo, yo acerque mi cara más a él para poder escucharlo.

- Dile... q..ue buena su...ert... - Él hombre quedó en silencio, yo puse mis manos en el lugar donde emanaba la sangre.

- Voy a buscar ayuda - Le dije y salí de casa y empecé a gritar como loca.

- ¡ayuda! - grite a todo pulmón.

Un par de vecinos venían corriendo a mi, ellos me quedaron viendo con horror, yo bajé la vista y mis manos estaban manchadas de sangre.

- escuchamos un disparo, ¿tu abuelo está bien? - No sabía que responder, solo quería que me ayudarán a salvar a ese hombre.

- ayuda, él está sangrado mucho - Les pedi llorando.

Ellos corrieron conmigo a casa, cuando entraron y vieron al hombre en el suelo se quedaron pasmados.

- ¿pueden ayudarme? - uno de ellos se acercó al hombre y despues me miró.

- ya está muerto -

Me tire al suelo y empecé a llorar más fuerte, el se había muerto por mi culpa, si yo hubiera pedido ayuda antes esto no habría pasado.

- ¿Tu lo hiciste? - Me preguntó uno de ellos.

Yo adentro con la cabeza lentamente.

- el... quería hacerme daño - contesté en un hilo de voz, ¡perdón! pero no puedo permitir que maten a mi abuelito, y yo no quiero ir a un orfanato.

- Es Devon Gross - Dijo uno de los vecinos.

- tenemos que llamar a la policía - Yo negué con la cabeza inmediatamente y me levanté del suelo.

- ¡por favor no! - Les suplique.

- Niña acabas de asesinar al hombre más rico de las Vegas - ¿Eso que significaba?

- El quería hacerme daño - repetí otra vez.

- Eso tienes que decirle a la policía -

Yo volví a sentarme en el suelo y seguí llorando, ahora más que nunca necesitaba a mi abuelito conmigo, quería estar en sus brazos.

El sonido de una sirena hizo que me levantara del suelo y saliera de la casa, un par de policías me quedaron viendo.

- El quería hacerme daño - Les dije inmediatamente, un policía paso sobre mi y entro a la casa, el otro policía se acercó a mí.

- ahora estás bien, no te preocupes - Yo adentro con la cabeza.

- Es Devon Gross - Grito el policía que estaba dentro de mi casa.

- sube al coche pequeña, te haremos algunas preguntas -

Yo no quería subir, solo quería a mi abuelito.

- Quiero irme con mi abuelito - Le dije al policía.

- sube, después podrás irte con el -

Yo asenti con la cabeza y entre al coche de los policías, me senté y mire a mi casa.

Una ambulancia llegó y rápidamente saco una camilla, después un par de enfermeros entraron a casa y sacaron al hombre que papá había matado.

- ¡Lore! - grito mi abuelito, yo intenté abrir la puerta del coche pero estaba con seguro.

- ¡quiero irme con mi abuelo! - grite con desesperación, le di un par de golpes a la ventana del coche, quería salir e irme con el, yo no quiero a estar aquí.

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