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DESEO

DESEO

Autor: : Cass Hart
Género: Fantasía
¿Está mal anhelar los toques de un hombre que no es su prometido? A pesar de que está a días de casarse, Anna no puede dejar de pensar en su jefe y en lo que sería tenerlo entre sus piernas. Él se siente de la misma forma y tras un encuentro sexual intenso, le dice que nunca saldrá de su vida, si ella se casa, seguirán siendo amantes porque es adicto a su piel. Un corte en su labio, un mordisco entre sus piernas, Anna lleva muy bien el asunto de que sea un vampiro, durante los intercambios de sangre los orgasmos son increíbles. ¿Por qué renunciar a eso?

Capítulo 1 1

¡Hola y bienvenidos!!!

Actualizaciones de Lunes-Viernes.

Anna, en casa, en su ducha y desnuda, pensaba en su jefe mientras se tocaba. Sus dedos, ya con suficiente experiencia se deslizaban entre sus curvas, mientras la imagen de la perfección hecha hombre, aparecía frente a sus ojos.

Su jefe era caliente, realmente caliente.

Sus brazos fuertes y musculosos parecían capaces de levantarla en el aire y entrar en ella mientras la arrinconaban contra la pared.

Mientras gemía el nombre de su jefe, este llegó a su casa y siguió el sonido de sus gemidos. Sí, Anna había cometido el error de darle su llave cuando estuvo enferma unas semanas antes para que pudiera entrar a verla.

Y lo había olvidado.

Mientras el orgasmo la sacudía y grataba el nombre de su hombre, este la miraba desde la puerta.

-Anna, de mi corazón, me encanta saber que es en mi en quien piensas cuando te tocas y no en tu prometido.

-¿Luka?

Anna podía morir de la pena, solo quería ahogarse y su jefe lo notó, la curvilínea mujer que acababa de mostrarle cuan caliente era, no debía sentir pena.

-Apuesto, mi pequeño duendecillo sexual, que estás lista para otro orgasmo.

-Luka...

-Quieta ahí mismito, Anna, no te muevas.

Caminó a ella con deliberada lentitud, arremangándose las mangas de su saco y se arrodilló junto a ella. La sujeto del cabello con dureza y la acerco, no había juego, solo un dominio completo.

La lengua de Luka barrio con fuerza el interior de la boca de Anna mientras que con su otra mano, la tocaba con evidente conocimiento sobre como enloquecer a una mujer.

Anna, vente para mí, grita de nuevo mi nombre.

-Luka, Dios...no te detengas.

-Gime, Anna, muéstrame cuan caliente te pones.

-Necesito...te necesito.

-Y me tendrás, vamos a empacar tus cosas y nos iremos a mi casa en la playa. Llenaré tu cuerpo de mi semen, Anna.

-Mi prometido...

-Este fin de semana serás mía, Anna. Por ahora, vamos a ir a usar tu cama, porque mi pene estará dentro de tu cuerpo dentro de los siguientes segundos.

La ayudo a salir de la tina y la envolvió en el paño. Mientras sin dejar de mirarla empezó a desvestirse.

-Tócate, Anna. Muéstrame a la mujer sexual que llevas dentro.

Anna supo que no había marcha atrás, su jefe era un amante increíble y ella lo disfrutaría antes de atarse a un hombre que no la amaba y que le era infiel. Pues bien, dos podían jugar al mismo juego.

La toalla de Anna cayó al suelo, revelando sus abundantes senos, su vientre plano y un coño bien rasurado.

-¿Te depilas?

-Porque te gusta, te escuchaba hablar con tu primo, sobre como amas los coños limpios y lo hice.

-Anna, mi Anna.

La tomó en brazos y entró con ella a su habitación. Dos consoladores estaban en la cama.

-Anna traviesa.

La abrió de piernas y encendió el consolador. Acerco sus labios a la piel de Anna y la lamió mientras la penetraba con aquel juguete.

-No pares, es tan bueno, es increíble que estés aquí.

-Y no me iré, si decides casarte seguiremos siendo amantes, Anna, porque no me importa como estés, soltera o casada, no puedo renunciar a ti.

-Quiero tus juegos rudos, sé que azotas mujeres y lo necesito.

-Anna, sigue hablando así y no permitiré tu boda, te haré mía, solo mía.

Capítulo 2 2

-¿Tomas la píldora?

-Si, te quiero sin nada, no quiero que uses preservativo, quiero recordar esta primera vez.

-No suenes triste, no será la única.

-Lo será o como mucho tendremos unas noches más, porque así eres, las mujeres son algo fugaz en tu vida.

-No tu Anna, no te compares con ellas.

-Ámame solo esta noche, por favor.

-No me crees, pero hablo en serio. Seguiré en tu vida Anna, en la posición que me permitas.

Los embistes de Luka eran poderosos, su pene, grueso y carnoso, se deslizaba dentro de ella sin necesidad de lubricante, ella estaba empapada, por él.

-Mas fuerte, por favor.

Mirándola con adoración, mostrando sus sentimientos y siendo vulnerable, cosa que nunca había hecho con otra mujer, golpeo fuerte, tanto que pensó que ella se quejaría pero ella era una amante increíble, la mejor que había tenido porque le gustaba rudo y él amada hacerlo rudo.

Anna se puso de pie, mirando el endurecido y chorreante pene de su jefe, lleno de su semen, de su humedad, y se acercó a él, sujetó la base con fuerza, su mano, no podía siquiera rodear el pene de Luka.

-Eres grande...necesito probarte.

Ninguna mujer nunca había hecho algo así, siempre era él quien les daba placer...y dinero y joyas.

Anna saco la lengua y la paso por el eje de su pene y él gimió mientras hacia su cabeza hacia atrás.

-Anna...

Ella introdujo su pene dentro de su boca y aunque no pudo manejarlo todo, tenía más de la mitad dentro. Empezó a mover la cabeza adelante y atrás fallándolo con avidez.

Al mismo tiempo ella deslizó las manos entre sus pliegues y se abandonó a una estimulación lenta.

-Anna, voy a correrme...

Cuando ella lo liberó para hablarle, se sintió vació, extrañaba la sensación de su boca sobre su piel.

-Eso espero, que me dejes tragar tu semilla.

-La quiero en tu vientre Anna, quiero llenarte...

-Lo quero también. Pero esta primera vez lo tragaré, vamos Luka, dime que no deseas mi lengua golpeteando tu punta palpitante, mis labios recogiendo la humedad que sale de tu pene.

-Anna...

-Déjame tenerte, déjame chuparte Luka, dame eso.

Anna no espero su respuesta, soplo suavemente sobre su punta, y lo introdujo en su boca, pero Luka, el no se quedaría así, lo necesitaba duro y sabría si ella podía manejar su novel de dominio y sadismo.

Le agarro el pelo, sostuvo su cabeza y bombeo con fuerza, metiendo un tanto más, su vaina dentro de la boca de Anna.

Los sonidos de ahogo lo ponían a mil, so rostro enrojecido por la falta de aire, se sacudía, ayudándolo a aumentar el ritmo de los embistes.

-Sigue así, mi pequeña putita, fóllame fuerte con esos labios, muéstrale a tu dueño como sabes chupar...

Anna hacia gemidos de placer y Luka sintió el orgasmo golpear. Ella tragó, tragó absolutamente todo.

La levantó con calma y la beso, no importaba si acababa de tener uno de los orgasmos más fuertes de su vida, seguía duro y ella, sus ojos no tenían el color azul claro de siempre, sino más bien un azul oscuro, su miraba aun nublada por el placer le mostraba que ella estaba lejos de terminar.

La llevo a la cama y entro en ella, con fuerza y mientras la escuchaba gritar, se abandonó a un nuevo orgasmo.

Capítulo 3 3

Anna despertó desnuda sobre su jefe quien no dormía, solo la sostenía.

-Anna, después de lo de hoy no te dejaré ir.

-Mi boda...

-Ya sé que no es por amor, lo he sabido siempre.

-No es por amor, pero seamos honestos, si dejo a mi prometido perderé la oportunidad de casarme y anhelo un hogar, mi propio hogar. El no me es fiel y no me importa. Si tenemos hijos ellos serán mi todo.

-Nunca te dejaré.

-Siempre eres así, cada nueva mujer es la mujer de tu vida. Soy quien les compra flores y las llama cuando te dejan mensajes tras su ruptura. No podría...no podría soportar el peso de esa pérdida.

24 horas después, Anna Harris miraba y miraba a su jefe. Este parecía disfrutar del escrutinio al que lo sometía, pero es que en realidad era fascinante. No solo el sexo del día anterior había sido genial, él era el amor de su vida y cuando su cercanía no fuese más que un recuerdo, solo le bastaba cerrar los ojos y recordar la calidez de su tacto, el sabor de su semen.

A los 42 años, su jefe era uno de los multimillonarios más cotizados del país, su agudeza en los negocios le hacían un enemigo a temer.

Su familia, ellos la amaban, literalmente hablando y sin exagerar. Estaban la abuela paterna Suni, luego los padres, Kimberly a quien todos llamaban Kim, y Rick. También estaba el primo Roland, un rompecorazones que trataba de meterse entre sus bragas. Y lo más extraño era que su jefe parecía disfrutar de esos jugueteos. De solo pensarlo, ya le palpitaba la piel entre sus piernas.

De todas formas esos jugueteos eran todo lo que podía tener, pues estaba comprometida en matrimonio.

-Anna.

-jefe.

-Pasa a mi oficina.

Luka casi siempre le decía cariño, y amaba esas palabras. Verla decirle simplemente Anna, eso la asustó.

-Cierra la puerta con seguro, nadie debe detenernos.

-De acuerdo-no quería sonar tan insegura, pero él la hacía sentir así.

-Tu boda el próximo sábado, ¿sigue en pie?

-Si, jefe.

-He tratado de tener paciencia, pero no puedo más. Anna, esa boda es un error.

-Un error.

Su jefe caminó hacia ella y con temor retrocedió. Él la miraba de forma intensa, sonriendo mientras ¿olfateaba? el aire mirándola con atención.

-Te excita mi cercanía Anna, te mojas con tan solo verme.

-Luka...

-No puedes entregarte a otro hombre, Anna, no cuando tus jugos me indican que me deseas tanto como lo hago yo. Si vieras mi pene ahora, Anna cariño, verías que ya está lubricado, mis bolas duras y necesitadas de tus labios, pequeña mariposa.

Su jefe, su serio y coqueto jefe, empezó a desvestirse, su polla, esa saltó ante sus ojos, larga gruesa, con venas recubriéndola y que la querían tentar. Anna no lo pensó, cayó de rodillas mirando con hambre aquello que le ofrecía su jefe.

-Sé que cogimos ayer, pero de verdad necesito más, Anna. Eres como una droga y mi pene, palpita Anna, ansia y necesita de tus labios, tómame por favor.

-Aquí estoy Luka, úsame.

El estado de ánimo de su jefe no era el normal. Lo supo cuando en una de sus embestidas le rompió el labio. Claro que ella siempre había tenido cierta debilidad en esa zona, según el médico debido a que toda su vida había sido de las que sé los mordía, debilitando la piel.

Fue imposible no gemir con dolor y él, finalmente le puso atención.

-Santo Cristo, Anna ¿Qué he hecho?

Anna se puso de pie y se acercó a el. Pasó el dedo índice por sus labios, jugueteando, introduciéndolo y sacándolo como si se lo estuviese follando.

Él hizo lo mismo solo que al ver la sangre manchando su dedo, lo acerco a su propia boca y lo lamió y aquello enloqueció a Anna. Él lo noto, la tomo en brazos y la desvistió, entro en ella mientras la ponía contra la pared y mientras la embestía, lamió la sangre en sus labios.

-Deliciosa, Anna, deliciosa. Me encanta tu sabor, Anna.

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