*Hace algún tiempo atrás*
Antes de que todo comenzará para Brigham Loughty. El era un simple miembro de las Sombras Nocturnas, sus habilidades eran excepcionales pero no era él quien lideraba las sombras nocturnas. Alguien más tenía ese honor y el nivel del líder en sus técnicas y en el manejo de la magia de las sombras no era el mejor. Brigham, era el mejor asesino de todos, no obstante no era él quien tenía el honor de liderar a las sombras.
Mantenía un estatus de simple mercenario por este mismo hombre, quien no deseaba que Brigham le robará el titulo de líder. Su miedo al mejor asesino de todos era tal, que le enviaba a realizar tareas como espionaje o asesinar a alguien en específico. Mantenía al bien llamado "Asesino Silencioso" por su excepcional habilidad, aun lado, tanto que no se atrevía a hablar de él con Fausto Dankworth.
Plutarco, el actual líder de las sombras, tenía una importante misión, el mandamás de Darnpectra había recibido información de parte de dos grandes traidores de Nordiha. (Constantino Birdwhistle y Amadeo Edevane). Quienes deseaban tener control sobre Nordiha, en un pacto tratado con el mismo rey Fausto.
Contenido de la carta de Constantino Birdwhistle y Amadeo Edevane:
"Rey Fausto Dankworth, le enviamos un cordial saludo al próximo emperador del continente. Tenemos información valiosa para usted. Cómo bien sabemos, su odio al rey Klaus Darngren es inconmensurable, tanto que desea deshacerse de toda pieza de ajedrez al mando del enemigo.
Amadeo Edevane, recibió información por parte del mismo rey Gardgren. Cosa que resulta una jugada atroz de su parte al confiar tal información a Edevane.
El caballero del rey Wolfgang Firklous y el maestro de armas Barry Firklous tendrán una importante misión al bosque de las hadas (Gardelumino). Dónde deberán encontrar a un ser singular, esto último no lo específico a Amadeo Edevane, pero se a presentado una oportunidad magnífica para deshacernos tanto del caballero Wolfgang como de su tío Barry. Además, tendríamos el tiempo suficiente para aniquilar a las hadas de la ciudad de Hyperion en Gardelumino.
Como el bosque de las hadas queda lejos, es probable que realicen una parada en el bosque de pinos cerca de Agzafrzul, dónde podremos acabar con ellos mientras duermen.
Lamentablemente no tendrán la oportunidad de saber ni que los mato, pero aniquilar a uno de los caballeros del rey y al maestro de armas será un duro golpe para Klaus Gardgren, al este tener una fuerte amistad con la casa Firklous.
Puede enviar un grupo de asesinos de élite que se encarguen de ellos, espero tome en consideración está estrategia para así quitar del medio a dos piezas muy importantes en este juego de poder"
-Constantino Birdwhistle y Amadeo Edevane.
Plutarco estaba feliz de dicha misión, era una posibilidad de subir un escalón más en las filas de Fausto Dankworth. Llevaría un grupo grande de asesinos, mientras que los mejores de esta facción de Sombras Nocturnas se quedarían en Darnpectra. el "Lobo alfa" después de todo, sabía que sus habilidades podían ponerse en duda con los asesinos más sobresalientes a su disposición. Por lo tanto, deseaba destacar llevando a las sombras menos aptas para el trabajo.
Una de las sombras más mortíferas de Darnpectra se acercaba al lobo alfa. Camino por un largo pasillo oscuro, las ventanas dejaban entrar una cantidad de luz casi inexistente. Darnpectra destacaba por ser uno de los reinos dónde la luz era escasa, la neblina abundante y el frío lo suficientemente intenso como para hacer temblar a cualquiera.
La mortal silueta se acercó hasta su mandamás, pues se había enterado por boca de las mismas sombras nocturnas, que una importante misión de asesinato se realizaría muy pronto.
-Mi señor y lobo alfa -Brigham, la mortal silueta que se acercó, hizo una leve reverencia a su superior y extrañado inquirió las razones por las cuales no estaba en el grupo de letales sombras nocturnas. Pero para Plutarco (el lobo alfa) la compañía de un asesino tan hábil y tan excelente como el cuervo nocturno, resultaba riesgoso para su ego, no deseaba hacer destacar a ninguna rata que le superase en cualquier habilidad.
-Mi señor, creo estoy capacitado para... -Sin embargo, Brigham fue interrumpido por su superior antes de culminar sus palabras.
-¡No! ¡Aún no estás listo! -exclamó su líder con desprecio. El cuervo de la noche (Brigham) quien había ganado ese apodo por sus compañeros (ya que normalmente se llamaban así mismos por apodos), no comprendía las razones del cabecilla de las sombras nocturnas. Él, como miembro de esta élite de asesinos tenía una habilidad excepcional. Era sigiloso, calculador, inteligente, rápido y de sangre fría. No tenía ni una pizca de compasión, estaba tan bien entrenado en la práctica de cegar vidas, que su corazón era tan negro como su alma.
No intuía que su líder estaba celoso de sus habilidades y por esa razón hacia lo posible por no hacerle destacar. El cuervo de la noche se limito a seguir ordenes y se retiró desapareciendo en un parpadeo de la increíble velocidad que poseía. Cómo sombra de élite, sin ese respectivo reconocimiento, regreso a sus aposentos. Un lugar de baja clase, prácticamente casi tan miserable como las habitaciones de la servidumbre sin llegar al nivel extremo de miseria de los esclavos.
Su habitación en el castillo era similar a una celda de mazmorra de la ciudad de Agzafrzul. Tenía un piso pedregoso, su habitación en vez de ser iluminada por una antorcha lo era por velas. Tenía una cama común y corriente, un escritorio y una ventana que daba al acantilado a un lado de la ciudad de Madargruz. A pesar de su estatus como antiguo miembro de la realeza.
Brigham era un asesino singular, a pesar de que las sombras nocturnas era conformado por un grupo de asesinos sin ningún tipo de relación consanguínea con la realeza, él era la excepción, sin embargo. Su familia o mejor dicho la casa Loughty, había sido aniquilada por el reino de Nordiha. Dejando absolutamente sin nada a Brigham, quien había decidido entrenarse en el arte del asesinado y la magia sombría para vengar a su familia.
había logrado dominar el arte de la magia de las sombras a un nivel que ninguno de sus compañeros había logrado jamás, poseía técnicas difíciles de dominar, que solo la élite de las sombras nocturnas poseía. Pero él era el cuervo de la noche, el asesino silente. Alguien que había ganado el respeto de las sombras nocturnas, tanto que el lobo alfa trataba de evitar perder su puesto de líder dejando aun lado a Brigham.
Loughty a pesar de su antiguo estatus como príncipe de un antiguo reino de escasas tierras. Que ahora estaba en manos de Pearsea (un reino conformado mayormente por costas e islas). Vivía como un simple miembro más de servidumbre, con el sueño de recuperar aquello que le pertenecía y proclamarse como rey de sus amadas tierras.
Un reino que ahora era llamado como "El reino que alguna vez existió" pero su nombre real era Valtimon.
El cuervo de la noche se acostó en su cama y encendió un par de velas, pronto descansaría para el día siguiente y de tener suerte tendría alguna misión. Pero antes de que la sombra nocturna llegase siquiera a cerrar sus ojos. La puerta de su habitación fue golpeada de manera particular, lo que hizo al cuervo saber de quién se trataba. Tras dicha acción el asesino silente dio el permiso correspondiente a qué esa persona pudiera ingresar a su habitación.
Un hombre de cabello castaño y ropajes marrones ingreso a la habitación, poseía un cuerpo escultural, cual podía verse ligeramente gracias al saco abierto que llevaba puesto.
-¿Qué quieres? -Preguntó la sombra nocturna arqueando la ceja, ya que se preparaba para ir a dormir.
El visitante por otra parte, tomo asiento. Parecía algo imposible de creer, pero el asesino silente, alguien que había visto un centenar de veces cuerpos desangrarse por obra de él o de otros, tenía un "compañero social". O al menos eso trataba ese hombre de buen cuerpo y cabello castaño, habían creado una forma de llamar a su puerta pues él cuervo nocturno, no confiaba ni siquiera en las paredes de su habitación, aunque estás no pudieran hablar.
Brigham era incluso capaz de asesinar a quien llamara a su puerta de estar ocupado, no por nada era miembro de las sombras nocturnas.
-Solo quería platicar -respondió el visitante. Pero para Loughty parecía no ser el momento adecuado. Sin embargo, tenía alguna pizca de aprecio muy mínima hacia él, pero la había. Solo no deseaba expresar ese sentimiento extraño de compañerismo hacia él, pues como sombra nocturna que era, debía dar el ejemplo de un asesino frío y despiadado.
Brigham Loughty tenía su cuerpo tallado por los dioses a la vista. Tan solo llevaba unos pantalones para ir a dormir. Pero para su amigo eso no era ningún problema, después de todo ambos eran hombres.
-Percival, debes entender que no tengo ningún interés en ser tu amigo -le dijo la sombra nocturna a sangre fría. Pero parecía que Percival no deseaba aceptar un no por respuesta por parte del cuervo.
En Darnpectra parecía difícil crear fuertes lazos con otros. La mayoría de los habitantes del reino ya mencionado tenía conocimientos de las artes oscuras. Y mientras más poderoso era quien dominaba dicha arte, más corrompida tenía el alma y corazón.
Percival, tenía un pésimo dominio de la magia negra por lo tanto estaba en el rango más bajo de los brujos. Se podía decir que su alma no estaba tan corrompida a pesar de vivir en una ciudad que era de las primeras en dominar la magia terrorífica.
-Solo quiero estar cerca de ti -respondió Percival, pero el cuervo de la noche omitió esas palabras y volteó su cuerpo dando la espalda a Percival, que tan solo deseaba estar cerca de él.
El transcurso de la noche siguió, y pronto los ronquidos despertaron a Brigham Loughty. Sentado y con sus brazos en la mesa de madera se hallaba el acompañante de la sombra nocturna dormido.
-¿Por qué no entiende? No deseo tener ningún tipo de relación con él -murmuró la sombra, sin embargo no despertó al individuo. Sabía lo desagradable que era ser despertado de un profundo sueño, se limito a regresar a su cama y tratar de reconciliar el sueño.
A la mañana siguiente, la poca iluminación que podía ingresar por la densa neblina delato la llegada de un nuevo día. Loughty despertó de su amargo sueño, giro su cuerpo, que daba la espalda a Percival. Pero noto que ya él no sé encontraba junto a él.
«Quizás debía atender otros asuntos» pensó el cuervo de la noche, quien rápidamente vistió su escultural cuerpo para prepararse y atender las posibles misiones que tendría para ese día. Pero al abrir su puerta, estaba allí Percival con agua y dos pedazos de pan. Acababa de llegar y deseaba que el asesino pudiera desayunar algo antes de realizar sus próximas tareas.
-No tengo tiempo -le expresó a secas el cuervo de la noche, dejando atrás a Percival. Quien solo deseaba que él pudiera desayunar.
-Bueno, más para mí -le respondió Percival para ingerir el pan y el agua. Estaba tan acostumbrado de las actitudes del cuervo que simplemente no le dio mucha importancia.
Brigham Loughty se dirigió a ver a su superior, quien seguramente tendría alguna misión importante para él. Se dirigió a la gran sala dónde entrenaban los próximos grandes asesinos de las sombras y allí conversando con alguien estaba su líder el lobo alfa.
-Cuervo... -le hablo con cierto desprecio su superior y con una mirada que solo podía denotar todo ese odio y envidia que le tenía al ya excelente asesino de la noche.
-Tengo tu misión de hoy... -El hombre quien vestía una capa negra con piel de lobo y capucha le entrego una carta con contenido que solo Brigham podría entender, ya que él si sabía leer. Cosa que el lobo alfa no sabía hacer.
Carta:
"Una carroza con oro y plata proveniente de Pearsea pasará por tierras de Darnpectra para dirigirse a Nordiha, más específicamente por dónde se encuentran las costas de Sinispear (Darnpectra). Esta carroza estará fuertemente protegida por poderosas tropas de Pearsea, el cargamento tendrá que pasar por las fronteras de Darnpectra para llegar a su destino (Nordiha). Se deberá robar el cargamento cuando esté en tierras enemigas para así evitar reprimendas por parte del reino Pearsea.
Recuerda que cómo sombra nocturna que eres, tus habilidades serán cruciales para lograr burlar seguridad en las fronteras.
Tu misión, es acabar con estos hombres y robar el cargamento de plata y oro que se dirige hacia Nordiha. No sé tienen mayores detalles de para que se utilizarán dichos metales preciosos. Lo importante es obtener el cargamento. Se pagará una jugosa cantidad de oro y plata a quien realice esta importante misión
Deberás llevar junto a ti, un grupo de acompañantes para realizar esta importante tarea"
Fin.
Brigham estaba sorprendido por la misión, no todos los días se recibía una buena. Además no se especificaba la cantidad de oro o plata que provenía de Pearsea. Por lo que Brigham Loughty aprovecharía de robar un poco de estos metales preciosos para su beneficio.
-Misión recibida -le expresó Loughty al lobo alfa, pero una sonrisa se ocultaba bajo la prenda que tapaba parte de su boca, mejillas y nariz. El cuervo estaba feliz por tal misión, era una gran oportunidad para él de iniciar sus propios planes.
Se dirigió a su habitación en el castillo. Y allí aún estaba Percival.
-Sigues aquí... -murmuró el asesino silente agotado de tener la presencia del brujo en su habitación en cada momento, mientras buscaba sus cuchillos.
-¿Tienes una misión para hoy? -inquirió Percival solo por curiosidad, aunque sabía eso al ver cómo su amigo el cuervo hurgaba entre sus cosas.
-Si, pero es solo una pequeñez -le explicó al brujo, esperando que este no sintiera ningún interés.
-¿Puedo acompañarte? -Preguntó el sujeto de cabello castaño. La sombra nocturna no tenía ninguna clase de interés en recibir la compañía de Percival. Pero su misión aclaraba específicamente que alguien debía acompañarle en la tarea, el cuervo no confiaba absolutamente en ninguna de las sombras nocturnas. Todos eran viperinos, extremadamente malos y traicioneros. Por otra parte, Percival sentía cierto aprecio a él. Por lo tanto, no era mala idea la compañía del sujeto de cabello castaño. Tal vez Percival no trataría de asesinarlo con la intención de robar más oro para su persona.
-No tengo ningún problema de que me acompañes -respondió la sombra nocturna, pero Percival debería seguir una serie de reglas antes de aventurarse junto a él en esta misión. Loughty era extremadamente calculador y perfeccionista cuando de acechar y matar se trataba, y no deseaba que el brujo de alguna manera arruinara su misión.
-Saldremos de viaje hoy mismo, no deseo perder ningún segundo -El brujo se sorprendió, pero tendría todo listo para ir junto a su compañero social a la pequeña tarea que debía realizar. Brigham no le había dado ningún detalle, pero él no dudaría en preguntarle en algún momento sobre la misión que realizarían.
Percival se dirigió a su habitación, la cual era incluso más miserable que la del asesino de las sombras. Allí preparo un poco de agua caliente y se dio un baño. La sombra nocturna también realizó la misma acción antes de salir de viaje. Al finalizar, se tardaron tal vez una hora o dos en prepararse. Percival llevaba consigo un bolso con algunas pociones y objetos malditos creados por él, vestía con un saco largo marrón que le abrigaba y un cubre bocas. Brigham llevaba vestimentas más ligeras que le proporcionaban mayor movilidad, y al igual que Percival también cubría su boca.
El brujo de cabellos castaños se tomó la molestia de dirigirse a los establos y tomar prestados dos caballos, Brigham al ser una sombra nocturna no necesitaba viajar con ellos, el era extremadamente rápido, pero usar sus habilidades sombrías desperdiciaban mucha energía y era probable que se agotará viajando a gran velocidad. Por lo tanto, irían a caballo. Además, Percival no era veloz y claramente necesitaría uno para poder viajar.
Llegarían en algunos días hasta Sinispear, sería su primera misión juntos, tal vez el brujo podría tener la oportunidad de ganar el respeto del cuervo y quizás también podrían crear una mayor relación con él, hasta ahora el cuervo había mantenido cierta distancia en la relación de ambos, pero quizás las cosas podrían cambiar en el transcurso de la misión que realizarían con destino a Sinispear.
~Bosque Nevado~
Galoparon por varias horas, sus caballos estaban exhaustos y necesitaban descansar. Habían llegado al bosque nevado dónde a pesar del frío del lugar, tendrían que descansar. Tendrían que cazar algo para comer y sus caballos comerían las plantas bajo el suelo nevado que pudieran ingerir antes de continuar el viaje.
-Hace mucho frío aquí -dijo Percival, mientras frotaba sus manos sobre sus hombros y estornudaba. Había una gran cueva, que les serviría de refugio, además estaba libre de nieve y podrían encender cuanto antes una fogata para protegerse del agobiante frío. Percival fue por madera, por otra parte Brigham cazaría lo que comerían para la noche que se avecinaba. No tenía intención de cazar un animal grande, buscaba tan solo un conejo de las nieves, sería suficiente para Percival y para él.
Mientras caminaba en búsqueda de lo que sería su cena, a una distancia considerable una pelea de lobos se apreció ante él, una pelea tan salvaje que al finalizar dejo mal herido a uno de ellos. El resto de los lobos se fue dejando al otro mal herido tirado en la nieve. Los aullidos de dolor hicieron a la sombra nocturna acercarse, y desenvaino su cuchillo con la intención de cegarle la vida al animal. Pero cuando estaba a punto de clavarle el cuchillo en la garganta para finalizar con el sufrimiento del pobre, sus heridas y aquel dolor que el pobre lobo sentía, de alguna forma ablando su negro corazón.
-Te ayudaré, no te dejare aquí a tu suerte -Brigham tomo al animal y lo cargo hasta Percival para que pudiera ayudarle con él. El cuervo no tenía ningún conocimiento sobre pociones, pero tenía entendido que su compañero si los tenía.
-¿Qué le sucedió? -preguntó el brujo al ver la sangre y los sonidos de dolor que emitía el animal.
-Pelea de lobos -respondió el cuervo.
-Tiene heridas severas, tengo una poción que puede ayudarle. La guardaba para nosotros, pero este lobo la necesita más. -le aclaro el brujo al cuervo de la noche.
-No te preocupes, le ayudaré y estará como nuevo pronto -La sombra nocturna había tenido por primera vez en su vida un sentimiento que no sabía que podía exteriorizar, había tenido piedad por la vida de ese lobo por alguna extraña razón, verle en el deplorable estado y apunto de perder su vida postrado en la nieve y en la soledad, le resultaba cruel no ayudarle (a pesar de él ser cruel), teniendo la posibilidad de hacerlo.
Al llegar la noche, Percival ya tenia encendida una fogata y Brigham tenía en su posición dos conejos. Uno para el lobo y otro para ellos. Su amigo peludo descansaba tranquilamente, hasta que el olor de los conejos cocinándose al fuego le hizo despertar.
El animal gruño al ver la presencia de los humanos, no confiaba en ellos, pero no tenía idea que era gracias a ellos que su vida no estaba desvanecida. La sombra nocturna tomo un poco de carne y la lanzó cerca del animal para que pudiera comer un poco. La bestia devoro el pedazo de carne moviendo su cola pero nuevamente gruño a los humanos, aunque con menos intensidad que antes, esperando que Brigham o Percival lanzarán hacia él otro poco de carne.
Esta vez Percival lanzó otro pedazo de carne para que el lobo comiera, el animal aún desconfiaba de ellos, no se acercó pero esperaba pacientemente por comer uno lo de esos conejos que se cocinaban al fuego de la fogata.
Luego de un rato, Brigham lanzó el conejo ya listo a la bestia, cual comió a gran velocidad del hambre que tenía. Por otra parte, la sombra nocturna y el brujo habían comido lo suficiente, ya era tarde y tendrían que descansar para continuar su viaje.
A la mañana siguiente.
los dos hombres despertaron notando que el lobo aún se encontraba cerca de ellos, fuera de la cueva la bestia peluda estaba sentada al lado de los caballos, observando el amanecer y el cielo teñido de una serie de colores como el azul y el rosa. Los cuales no podían apreciarse en toda Darnpectra, pues casi todos los lugares allí estaban maldecidos.
Ambos se levantaron dispuestos a continuar su viaje. Los dos subieron a sus caballos, pero el lobo que el día anterior les había gruñido parecía no tener intención de abandonarlos. No tenía una manada, pero parecía ser que pretendía formar una junto a Brigham y Percival. Los dos hombres se movilizaron en sus caballos, pero no tan lejos les seguía el lobo, que aunque aún desconfiaba de ellos, no tenía adónde más ir.
~Treewoder~
Luego de un par de horas de viaje llegaron hasta un bosque lúgubre de árboles gigantes y muertos que llevaba a uno de los pueblos abandonados de Darnpectra. Treewoder era como se le conocía, aunque había perdido su gloria muchísimo tiempo atrás. Allí no habitaba nadie, pues la vida no podía existir en el bosque, no podían trabajar esclavos pues las tierras estaban malditas, sus árboles estaban muertos, el suelo no poseía nutrientes para las plantas, los herbívoros no tenían que comer, por lo que no habitaban allí y al no haber herbívoros tampoco estaban los carnívoros.
Sin embargo Treewoder tenía algo que a los brujos les servía, absolutamente todo allí estaba maldecido, los materiales como la tierra, las ramas de árboles muertos eran de utilidad para crear sus pociones y artefactos maléficos. Percival recogía algunos de estos materiales, mientras que Brigham recorría el lugar, en búsqueda de cosas útiles que pudieran funcionar para el viaje. En las casas se podían encontrar muchos artefactos antiguos, madera putrefacta, pues era un pueblo abandonado de hacia mucho tiempo.
Habían cabalgado mucho, pero ellos no tenían nada que comer allí al igual que los caballos y el lobo que les seguía. Solo estarían allí de visita, recogiendo aquellas cosas valiosas que pudieran encontrar (si es que aún había algo valioso).
-Ha pasado tiempo -comentó Percival a Brigham, pues él como brujo concurría ese lugar para buscar materiales malditos y crear artefactos oscuros de mayor calidad y efectividad.
-Que lugar tan deplorable -Luego de algunos no más de treinta minutos abandonaron el lugar, solo habían obtenido la tierra maldita y algunas ramas de árboles muertos, pero alguna utilidad tenían para Percival. Aunque él era un brujo de escaso conocimiento mágico, era bueno creando pociones y artefactos malignos.
~Lugubriz~
Al salir del bosque lúgubre y maldito encontraron un camino que conducía a la siguiente ciudad, Lugubriz era llamada. No era un lugar maldito, pero era una ciudad de Darnpectra, no existían colores cálidos como en todas las ciudades de dicho reino. en la ciudad predominaba el blanco de la nieve y el negro pedregoso de las casas.
Lugubriz era habitado mayormente por ladrones, asesinos, brujos y cualquier cantidad de personajes despreciables y ratas nauseabundas. Era una ciudad peligrosa para quien no la habitaba o conocía, pues podía meterse en problemas muy fácilmente. Para suerte de Brigham Loughty y Percival. Quien fuese tan tonto para intentar estafarlos, robarlos o asesinarlos tendría que atenerse a las consecuencias pues Brigham era un asesino despiadado, una sombra nocturna. Percival era brujo y tenía conocimientos de magia oscura. No conformes con ellos, también tenían un lobo que les seguía a donde sea y nada les impediría lanzarles dicha bestia.
Si bien en Darnpectra existían muchos brujos, solo quiénes poseían un grado de conocimientos medianamente superiores, tenían la suerte de vivir en el castillo y en Madargruz, que era la cuna de la magia negra y maligna.
Había una taberna que también servía para hospedarse. Los hombres que allí habían hablaban casi en silencio. Los ropajes de Brigham Loughty delataban fácilmente que se trataba de una sombra nocturna, mientras que Percival fácilmente podía pasar por un ciudadano más o un visitante al cual se le podía robar o estafar.
Brigham y Percival tomaron asiento en la taberna, las miradas no se hicieron esperar. Todos murmuraban o susurraban al ver a la sombra nocturna.
«¿A quien planeara asesinar?»
Se preguntaban todos en el lugar, pronto un hombre gordo y mal oliente se acercó a ellos para atenderlos.
-¿Qué desean? -Pregunto el sujeto. El cuervo miro a su alrededor, los hombres bebían cerveza o comían carne y pan duro.
-Carne, y dos cervezas -respondió la sombra nocturna. El hombre de mal aspecto grito al cocinero la orden de los dos hombres y se retiró del lugar. Brigham no sabía si a Percival le gustaba la cerveza, pero realmente no le importaba saberlo. Aunque había notado que en todo el transcurso del viaje, solo había dirigido pocas palabras a su compañero. Tal vez estaba siendo demasiado grosero.
Percival por otra parte parecía no querer molestarlo demasiado. Pero debía agradecer al hombre de cabello castaño el haber logrado curar las heridas del lobo que ahora les seguía a todas partes. No le agradecería verbalmente, pero pagaría la comida, las cervezas y el hospedaje como acto de gratitud hacia él.
Al terminar se dirigieron a la habitación que tendrían en aquel lugar de mala muerte. Los caballos estarían en un establo, por otra parte si el lobo deseaba irse Brigham y Percival no tendrían ningún problema, después de todo el pertenecía al bosque.
Brigham encendió un par de velas para iluminar la habitación, se acostó en su cama y cuando estaba apunto de dormir, su compañero el brujo decidió que era buen momento para dirigirle la palabra.
-Se muy poco de ti -le dijo el brujo de cabellera castaña, pero la sombra nocturna respondió con silencio. Nadie era merecedor de conocerlo, ni siquiera Percival. Pero el brujo aun sin recibir respuesta de él, giro su cuerpo para poder verle dormir hasta el mismo quedar profundamente dormido.
Luego de algunas horas, antes del amanecer el cuervo despertó a Percival, no esperaría está vez hasta el amanecer, faltaban algunas horas para que saliera el sol, pero llevaban tres días de viaje y quería llegar cuanto antes a Sinispear. Que era la siguiente ciudad a la que llegarían, el cargamento de oro y plata estaría próximo a desembarcar y deseaba acechar este para poder efectuar su movimiento y robar todo lo que allí había.
Se vistieron, salieron del lugar y fueron directo a sus caballos, el lobo estaba junto a ellos. Así que decidieron avanzar ahora hasta Sinispear. Los caballos galoparon a gran velocidad, Sinispear no quedaba tan lejos de Lugubriz y al pasar algunas horas lograron llegar a la ciudad portuaria. La llamada Ciudad Portuaria del Mar Negro. Quizás se le llamaba así por lo oscuras que eran sus aguas.
Para Percival era la primera vez allí, pero para Brigham ya era un lugar conocido. El lugar destacaba no solo por sus aguas oscuras, había un sinfín de tiendas de diferentes tipos. La economía era muy movida en esa ciudad, pues eran diferentes barcos de diferentes reinos los que llegaban allí. Que a pesar de que Darnpectra y Nordiha estaban en guerra. Los otros reinos no estaban inmiscuidos en tales asuntos.
No obstante, el reino oscuro siempre tendría oportunidad para generar discordia. Aún siendo aliados, enemigos o neutrales. Todos podían ser víctimas de las garras del reino sombrío y está vez le tocaría a Pearsea. Ellos habían confiado información valiosa a alguien que no dudo en contactar a la élite con intención de obtener un poco de este gran botín de oro y plata con destino a Nordiha. Era la oportunidad perfecta para varios de enriquecerse, y uno de los que deseaban parte de ese botín era Brigham, por otra parte Percival aún no entendía de que trataba su misión, quizás en algún momento se lo comentaría.
Percival creía que se trataba de algo simple, como encargarse de ejecutar a alguien, lo normal para Darnpectra, el mismo pan de cada día. Pero está misión era sumamente importante, era un cargamento grande de riquezas y aunque Brigham no deseaba convertirse en un magnate, ese oro le serviría para adquirir hombres a su disposición. Hombres que necesitaba si quería recuperar lo que por derecho le pertenecía.
Brigham esperaba la llegada de un barco muy grande, un barco con un gran cargamento. El estaba posicionado en lo alto de una gran elevación rocosa dónde había algunos arboles que le funcionaban para cubrirse. Había llegado allí gracias a sus habilidades. Por otra parte, Percival paseaba por la ciudad portuaria con el lobo, que robaba las miradas de los habitantes y dirigía la atención a él.
Luego de algunas horas, Brigham aún esperaba oculto entre las hojas del árbol, trataba de mantenerse despierto ya que no había podido dormir demasiado en la posada de Lugubriz. Pero a lo lejos pudo divisarse un gran barco que se acercaba al puerto.
«¿Será ese?» inquirió a sus adentros el cuervo de la noche al llegar el barco, una caja muy grande de un material pesado fue colocado sobre una carreta de igual material. Está era escoltada por un grupo de hombres fuertemente armados que viajaban a caballo y llevaban un hombre importante. Brigham miro desde lo alto de aquella elevación rocosa a Percival, y este se encontraba aún paseando por las tiendas del puerto.
El sol comenzaba a ocultarse y sus habilidades sombrías se fortalecerían con la oscuridad de la noche. La sombra nocturna descendió al suelo en un parpadeo y corrió en dirección a Percival. Sujetando a este del brazo para dirigirse al bosque, el cargamento se dirigía al mismo lugar también y recorrería un gran trayecto hasta salir de Darnpectra y llegar a Nordiha.
-¿Qué ocurre? -preguntó Percival confundido, quizás la persona a la cual tendrían que asesinar ya había llegado.
-Nuestra misión a empezado -le murmuró Brigham Loughty al brujo, sus caballos no podían acompañarlos en su misión, pero estarían bien cuidados en el establo de la ciudad de Sinispear. Después regresarían por ellos. La prioridad ahora era seguir el cargamento de oro sin perder ni un solo minuto y más importante, sin ser descubiertos por los hombres que custodiaban fuertemente el cargamento. El enorme tesoro no iba solo, ya que un hombre muy importante, quizás parte de la realeza también viajaba con dichos soldados que custodiaban todas las riquezas que aquella caja de algún material pesado, guardaba en su interior.
Los dos corrieron rápidamente y siguieron ocultos a los soldados que viajaban a caballo. Por suerte, aún no comenzaban a galopar. Pero para Brigham eso no era algo tan preocupante, no en la noche. Los hombres viajaban iluminando el camino con antorchas, lo que le permitía ubicarlos fácilmente sin la necesidad de viajar tan rápido, Brigham y Percival tomarían su tiempo. El camino hacia la frontera entre Nordiha y Darnpectra desde Sinispear no era tan largo. Quedaba solo a unas horas, por lo que era el lugar perfecto para Pearsea de hacer sus viajes hasta Nordiha, ya que las ciudades portuarias de Nordiha estaban más alejadas de Pearsea y Darnpectra. pero más cercanas a otros reinos con los cuales poder comercializar.
Luego de seguir un camino de tierra que llevaba hasta el final de Darnpectra y el inicio a Nordiha. Había una gran muralla de varios kilómetros, una gran puerta y soldados de Nordiha custodiaban dichos muros. Pero para la sombra nocturna pasar desapercibido por dichos muros era como un juego de niños.
Brigham era una sombra nocturna, estaba especializado en el asesinato, en el espionaje y diferentes ramas que le permitían ser alguien extremadamente letal. Mientras que Percival era... pues él era bueno haciendo pociones. Los hombres de Pearsea pasaron fácilmente la frontera, pero el lobo que iba con Brigham y Percival se puso hostil al ver a los soldados de Nordiha, corriendo hacia ellos para atacarlos. Rápidamente las puertas se abrieron nuevamente para que un grupo de soldados pudieran detener a la bestia.
Brigham cargo a Percival, y con una velocidad increíble paso la seguridad de las puertas. La sombra nocturna tenía otra idea para pasar por dichas puertas inmensas, pero que su lobo decidiera lanzarse al ataque también había sido un golpe de suerte. Su lobo al ser un simple animal logro pasar la seguridad sin ningún problema y se dirigió al bosque, junto a Percival y Brigham Loughty.
Parecía que el cargamento, el hombre importante y quiénes custodiaban a ambos no deseaban permanecer cerca de Darnpectra, según la intuición de la sombra nocturna ellos viajarían toda la noche hasta llegar a alguna ciudad de Nordiha en la cual pudieran sentir seguridad, no obstante. Nadie que fuera acechado por el asesino silente estaba a salvó.
Belluz.
Los hombres luego de varias horas de viaje, llegaron hasta Belluz una hermosa ciudad que siempre estaba iluminada por antorchas en sus calles más concurridas. Era un lugar acertado para proteger el oro y la plata de ladrones. Pues las calles estarían iluminadas por el fuego de las múltiples antorchas.
La sombra nocturna y el brujo subieron a un lugar alto y observaron cómo aquella enorme caja de algún material pesado era guardada dentro de un lugar bien resguardado. Con barras de hierro y hombres armados que le cuidaban. El cofre estaba bien protegido y realizar alguna acción para tratar de robar el oro y la plata sería suicida. Además no tendrían con que transportar el oro y eran demasiadas situaciones que podían presentarse con las cuales podían terminar aniquilados o presos.
Ambos esperarían ocultos algún movimiento de estos hombres que transportaban los metales requeridos para finalizar su importante misión. Esperaron al amanecer para que estos hombres de Pearsea decidieran continuar con su largo recorrido quizás con destino a Agzafrzul, capital de Nordiha. Tanto el cuervo de la noche como el brujo de cabello castaño estaban algo adormecidos. Sobretodo Percival, Loughty tenía mayor resistencia pues estaba entrenado para cualquiera de estas situaciones que podían presentarse en una misión de este tipo.
Pronto de aquel lugar de hospedaje tan ostentoso y que parecía solo podía ser costeado por personas de mucho poder e influencia comenzaron a salir soldados, caballos y aquel hombre importante con ese enorme cofre que ocultaba los metales preciosos que el cuervo deseaba para comenzar con sus planes y anhelos más profundos.
-Debemos continuar el viaje -le informo el asesino de cabellera negra al brujo, que trataba aún de mantenerse despierto, al igual que el lobo, al cual aún no le habían puesto un nombre. Necesitarían caballos para seguirles el paso a las tropas de Pearsea, para ellos sería sumamente fácil conseguirlos. No tardaron demasiado tiempo en robar dos caballos que permanecían fuera de una taberna, siguiendo luego un camino pedregoso que conducía a la salida de la ciudad y por ende también los llevaría hasta las tropas y el oro.
-Ser sombra nocturna es un trabajo arduo -comentó el brujo a Loughty. Cosa que era cierta, al menos para el asesino silente. Pues todo su esfuerzo parecía ser insuficiente para su superior. Mientras que el resto de los asesinos de las sombras le tenían respeto e incluso le habían creado varios apodos que le describían perfectamente.
-No tienes ni la más mínima idea -le respondió a secas. Cosa que le impresiono a Percival, normalmente Brigham ignoraba lo que él tenía para decir, quizás era demasiado estricto con el mismo o tal vez él como brujo tenía un alma poco oscura. Se limito a escucharlo y tratar de comprenderlo. Aún no conocía absolutamente nada de la sombra nocturna, saber su nombre ya era demasiado privilegio para él o al menos eso creía.
Seguían a los hombres de Pearsea varios metros atrás tratando de que ni siquiera pudieran percatarse de su presencia. No deseaban llamar su atención, esperaban la llegada de la noche para iniciar su jugada maestra con la que acabarían con ellos y tomarían aquel cofre lleno de riquezas inimaginables.
En la noche no habían logrado comer nada, ni siquiera un pedazo de pan viejo y frío. Esperarían que las tropas hicieran una parada y tratarían de cazar algún animal, o alimentarse de algunas frutas del bosque.
Pasaron las horas y las tropas hicieron la tan esperada parada en el atardecer. Tratarían de descansar y alimentarse para seguir con el viaje. Eran muchos hombres los que viajaban y protegían el cofre que guardaba en su interior oro y plata.
¿El cuervo de la noche podría contra todos ellos? Percival se preguntaba a sus adentros si ellos serían suficiente.
El brujo se adentro al bosque en búsqueda de algunos frutos para Brigham y él. Por otro lado, el lobo que les acompañaba había atrapado un conejo para comer. Esperaron algunas horas más, ocultos y al acecho, a la espera de la llegada de la noche. El cuervo sintió que había transcurrido más tiempo de lo normal, la espera había sido tortuosa pero la paciencia pronto daría sus frutos.
Las tropas de Pearsea armaron un campamento, pasarían la noche adentrados en el bosque. Algo que resultaba favorecedor para quien utilizaba la oscuridad y las sombras a su beneficio.
-Espérame, no hagas nada imprudente -le susurro el asesino silente a su compañero, quien vigilaba detrás de un arbusto. Pronto, el cuerpo de Brigham Loughty fue devorado por la oscuridad. Su propia sombra le había consumido hasta desvanecerse en el suelo para moverse serpenteante a espalda de uno de los centinelas. Su cuerpo reapareció lentamente, subiendo desde la misma oscuridad que le había consumido para con un cuchillo degollar rápida y silenciosamente al primer hombre. Colocando el cuerpo de este sobre una caja de madera que allí había, haciendo simular que parecía agotado de la guardia.
Rápidamente realizó la misma acción con el resto de los centinelas, quiénes no esperaban de ninguna manera que alguien estuviera siguiéndoles, mucho menos exterminándolos uno a uno.
Cerca de una fogata reposaban el resto de los guardias, uno de estos se levantó con intención de hacer un cambio de guardia, dirigiéndose hasta la zona antes mencionada.
-Puedes ir a descansar, tomaré mi turno -dijo el hombre a su compañero que estaba sentado sobre una caja de madera.
-Oye, es mi turno... -repitió tocando su hombro, pero el cuerpo del centinela se desplomó en un charco de sangre que simulaba ser simple agua por la oscuridad de la noche.
El fuerte grito del hombre hizo despertar a todos los que aún se mantenía con vida, ese no era el único charco de sangre, la sombra nocturna se había encargado de desvanecer varias vidas. Su intención era acabar con todos mientras dormían, no había nada más placentero que morir en un profundo sueño o sin tener el conocimiento de la muerte propia. Al menos así pensaba el propio cuervo de la noche, pero su plan se vio frustrado a descubrirse los asesinatos.
Los hombres restantes, tendrían que morir teniendo el conocimiento de perder sus vidas, no tendrían el placer o la misericordia que el asesino silente tenía pensado para todos ellos. Percival aún se mantenía oculto detrás del arbusto, observando como Brigham cegaba cada vida de manera rápida y silenciosa.
Los hombres rápidamente se juntaron en búsqueda del cuervo. Quien en ese momento se hallaba sobre un árbol observando el alboroto que había provocado con sus asesinatos. Los hombres recorrían el bosque con antorchas en su búsqueda, pero solo habían encontrado a Percival.
-¡Un hombre de Darnpectra! -exclamo el hombre que le encontró, el lobo se lanzó contra el sujeto mordiendo su brazo e hiriéndole de gravedad al soldado de Pearsea. Otro había capturado a Percival con intención de llevarlo cerca del campamento.
Los hombres se preparaban para linchar a Percival, pero a gran velocidad apareció Loughty acabando uno por uno con ellos con una rapidez y una agilidad sin igual. Absolutamente ninguno de esos hombres tenía el entrenamiento necesario para enfrentarse a una sombra nocturna tan letal.
Al finalizar solo quedaba aquel hombre importante en una gran carpa, escondido bajo un barril de cerveza.
-¡No me mates! ¡Te lo suplico! -exclamó el hombre bajito y bigotudo. La sombra nocturna utilizo sus manos y dio golpe certero en el cuello haciendo a este desmayarse.
Brigham Loughty salió de la tienda de campaña con el hombrecito amarrado de pies a cabeza. Percival y su amigo el lobo se encontraban a salvó.
Tenían todo lo necesario para regresar a Darnpectra exitosos, tomarían un camino secreto que no estaba protegido por el reino de Nordiha, cual era utilizado normalmente para ingresar al reino enemigo y causar caos en el. El cuervo de la noche y el brujo echaron un vistazo al botín y allí estaba una cantidad absurda y excesiva de monedas de oro y plata. Pero no solo eso, había también joyas y piedras preciosas de valores incalculables. Ninguno de ellos en su vida había apreciado tantas riquezas. Pero lo más curioso de todo era una especie de objeto ovalado de color negro, era duro como la piel de un cocodrilo, brotaban pequeños cuernos de hueso y resultaba imposible abrirlo. ¿De que se trataba? No lo sabían, nunca habían visto un objeto con esas características, pero Brigham dejo que Percival lo conservará.
-¿Deberíamos tomar parte de este botín? -inquirió Percival.
-¿Tu qué crees? -respondió el cuervo guardando oro, piedras preciosas y joyas en un saco robado a las tropas de Pearsea. Tomaron absolutamente todos los caballos, y la carreta que transportaba el inmenso cofre, para así dirigirse nuevamente a Darnpectra, más específicamente a Madargruz, tomando un camino oculto y secreto que llevaba directamente al reino. Tanto Brigham, como Percival habían logrado completar con éxito la misión, y no solo eso. También habían obtenido un nuevo aliado, al cual aún no habían puesto un nombre.