BALTHAZAR
LONDRES
Estaba en Londres con Jazziel en una reunión de emergencia con unos inversionistas, mi reunión se había alargado más de lo esperado así que acordamos con vernos en el bar del hotel donde nos quedábamos.
Estoy saliendo de la empresa cuando me llega un mensaje de mi supuesto amigo.
Jazziel: Cambio de planes, conecte con una bella pelirroja.
Y así sin más me dejo botado por una mujer.
¡Genial!
Pedí un trago al llegar a la barra y vi a mi alrededor, ya que estaba desocupado iba a solucionar eso.
Sólo media hora después estaba caminando hacia el ascensor de la mano de una linda morena.
-Vamos -la morena que me tiene agarrado de la mano me lleva arrastras hasta el elevador- házmelo aquí- exige mientras se voltea y sube un poco su vestido.
Me deja apreciar su intimidad y levantó las cejas.
-Mujer traviesa, no llevas bragas -exclamó pasando un dedo por su humedad.
Su cuerpo se estremece por mi tacto y es por eso que me gusta el sexo, es una transacción limpia, puedes ser tan pecador como tu quieras, cualquier posición y lugar te sirven para llegar a fin el acuerdo mutuo entre dos o más personas. Yo amo a todas las mujeres, amo sus cuerpos y como reaccionan a mi toque.
No puedo decir más porque el ascensor llega al piso de la mujer, la conocí en el bar del hotel creo que se llama Jin, Jenn y empezamos hablar de las cosas que tenemos afines, es de curvas modestas, tiene un lindo vestido negro estilo corsé, su rizado cabello color chocolate compite con el exquisito color de su piel tostada, llegamos a trompicones a su habitación y luego abrimos y entramos.
En cuanto lo hicimos cerró firmemente la puerta y comenzó a quitarse la falda de lo que pensé era un vestido, se quito solo eso dejando desnudo de sus caderas hacia abajo, se bajo los tirantes de este dejando sus suculentos pechos expuestos, cuando el aire beso sus pezones estos se volvieron una pequeña protuberancia erguida que pedían atención, se puso las manos en las caderas y puso esa pose que se supone debería verse sexy en las mujeres, pero se ve un poco forzada en ella, queriendo aparentar ser una leona cuando se nota que es una gatita que quiere ser mansa.
Ya es hermosa como es no tiene que destacar nada, pero no se lo digo porque el punto aquí es que ambos nos sintamos muy bien. Me quite la corbata porque en cuanto salí de mi oficina me vine al bar a charlar con un amigo, pero este se consiguió un ligue cinco minutos antes de que yo llegara, así es Jassiel.
-Acuéstate en la cama -dije quitándome los gemelos y desabrochando los puños de mi camisa -ábrete de piernas y déjame ver ese coñito hambriento por una polla.
a mujer acata cada orden sin chistar, quería parecer que tenía la batuta, pero se volvió tan mansa como todas.
-Tócate - continue con mis demandas.
Me quedé solo con el pantalón puesto me acerque hasta donde estaba en la cama y bajo mi cara a su centro, no la he tocado, ella apenas y lo hace un minuto y está mojada esperando por mi verga.
Soplo aire y la veo retorcerse por el cambio de temperatura.
-Por favor - súplica.
-Por favor ¿qué? -le rebatí divertido mientras pasé mi dedo índice por su raja en una caricia efímera.
-Te necesito -ruega y jadea.
Sudor corre por su frente, veo su vagina palpitar y sus muslos temblar y sin más rodeo acerco mi boca a su pequeño clítoris y lo succiono con fuerza. Su espalda se catapulta despegándose del colchón y suelta un grito que está entre angustioso por la espera, extasiada por las sensaciones e incrédula por lo que siente.
Palmeo mi polla para darle un aviso que ya viene su turno, pero, primero las damas.
Jugué con su pecaminoso centro y añadí mis dedos a la ecuación regalándome una sinfonía exquisita y algo exagerada de su primer orgasmo. Mientras ella baja de la nube orgásmica en donde la monte, me puse un preservativo y abrí más sus piernas, mientras acariciaba su hinchado y ahora sensible perlita fui metiendo mi glande sin ms juego previo.
-Oh Dios, es demasiado -se queja al sentir solo la punta de mi grueso falo.
-La vas a tomar toda- bofeteo su coño sensible y ella grita de placer y aprovecho para empujar el resto de mi tronco dentro de ella en un solo empujón robándole el aire de sus pulmones - mierda. Sí, se siente bien.
La dejé unos segundos para que se ajustará un poco a mi tamaño, pero me urgía moverme de nuevo, quisiera metérsela toda pero no me quejo.
-Junta esas tetas para mí -lo hizo cuando mis palabras penetraron la neblina de placer.
Cuando sus pezones estaban unidos le di varios golpeteos húmedos con mi lengua mientras empecé a meter y sacar mi verga de su interior, su cuerpo se retorcía debajo de mí y no sabía si quería quitarme o atraerme a ella. Nadie podía aguantar mi tamaño y a veces se quejaban y se hacía demasiado cuando intentaba darles más de lo que podían soportar, a veces no me importaba, pero días como hoy que quiero liberar el estrés y la frustración por no firmar un tratado que ya estaba listo, pues no me agrada, a nadie le agrada que te frenen tu propio éxtasis.
Le saco la verga sin previo aviso y se queja, hace una mueca de dolor, pero cuando la giro y la pongo a cuatro patas no se queja, sino que pone más su culo en pompas, acarició un poco su espalda para que no tense el cuerpo y vuelvo a acariciar sus deliciosos melones bien tersos y exquisitos. Paseo una mano en su vientre y juego con el pequeño piercing de su ombligo y luego sigo mi camino hasta su monte de venus, separo más sus labios y los recorro con mis dedos, cada vagina es diferente como la mujer que la porta y me gusta conocerla, degustarla, tocarla y reconocerla. Ya le dije que amo a las mujeres, cada coño es hermoso a su manera.
La mano que tenía jugando con sus senos la llevó su espalda y la paso arriba y abajo en un hipnótico masaje, meto mi falo grueso y duro como una piedra en su coñito hambriento y este intenta tragarse lo más que puede.
-Duele- me avisa y dejo de penetrarla tan hondo, encuentro un ángulo que me sea factible a mí y que para ella no sea tan doloroso y roto mis caderas encontrando su punto g en el proceso.
Busco el orificio de su ano y paseo mi pulgar por su abertura rugosa, lo rodeo, lo presionó un poco y me apartó todo sin dejar de prestar atención a sus necesidades, su orgasmo está cerca, curva los dedos de los pies, saca más su cadera y humedad es mucha. Su cuerpo se tensa esperando a recibir placer y desacelero mis acometidas, la veo quejarse hasta que suelto una nalgada y la penetro nuevamente, le frotó el coño con una mano mientras la otra se sigue aventurando en su pequeño agujero fruncido, cuando logró pasar su primer anillo de músculos apretado hasta el primer nudillo ella pierde todo y se corre con un grito.
-Ahora me toca a mí -declaré poniéndola de pie.
La pegué a la ventana que da al exterior y las calles de Londres estaban atestada de gente este viaje de negocios estaba siendo fructífero, cualquiera que volteara a ver hacia arriba la vería desnuda y recibiendo el placer que yo le daba, el verse exhibida hizo que su vagina sensible se apretara alrededor de mi verga nuevamente.
-Te gusta que vean cómo te taladro el coñito moreno -espeté mientras mis caderas arremetían contra su culo.
Ella no respondió, pero su vulva volvió a ondularse alrededor de mi pene dándome una respuesta que me hizo gemir. Enganché su pierna derecha a mi antebrazo y la pegué más al vidrio, su capullo expuesto, así como todo su cuerpo recibió el frío cristal de la ventana y ella gimió y jadeo fuerte. Embestí en su interior una y otra vez soportando la mayor parte de su peso.
-Frota ese bonito e hinchado botón -sus manos sostenían su equilibro del cristal, pero enseguida coló una mano entre su cuerpo en este y comenzó hacer círculos.
Su vagina obtuvo lo que quería un tercer y último demoledor orgasmo que la dejó temblando, su humedad recorrió mis bolas y se escuchaba el golpeteo de nuestras conexión y nuestras pieles sudada en toda la habitación, todo eso sumado a su coño ordeñando mi verga me permití dejarme ir, en cuatro estocadas profundas me corrí profundo en su útero dentro del condón.
Luego de recuperar la compostura la llevé a su cama, la dejé desmadejaba en el mullido colchón y con una sonrisa satisfecha mientras me fui al baño, me encargué del condón y me lavé rápidamente para irme, salí y me puse mi arrugado traje mientras ella volvía un poco en sí.
-¿Ya te vas? -pregunta entre soñolienta y herida.
-Sí, mañana tengo un almuerzo de negocios -le respondí con serenidad.
-Puedes quedarte e irte en la mañana -me ofrece, agitando sus falasas pestañas.
-Yo nunca me quedo a dormir -le dije mientras arreglaba mis gemelos. Ignoré mi traje arrugado mientras le eché un vistazo rápido -fue un placer conocerte.
-Ni siquiera recuerdas mi nombre ¿cierto?
-Cierto -conteste, no me gustaba mentir, no veía la necesidad.
-Eres un desgraciado hijo de puta -sus palabras salieron enfurecidas.
-¡Ey! Que mi madre no te ha hecho nada -le señalé, giré mis talones furioso y me largué de ese lugar.
Respiré hondo y solté mi rabia, no iba a dejar que una tonta niña malcriada me quitara el buen orgasmo que acababa de tener con ella.
***
Cada lunes llego a mi trabajo a las seis de la mañana como ya es costumbre, nuestras oficinas abren a las ocho d ela mañana, por lo que no hay ni un alma alrededor y eso me gustaba.
Pongo una clave especial que se cambia cada tres días en mi despacho y me siento detrás de mi escritorio, enciendo mi computadora, busco mi pluma de oro en el cajón de mi escritorio, reviso una pila de documentos que tienen que ser firmados, y, en lo que mi computadora se enciende reviso la bolsa de valores, todos los días sigo mi rutina de manera rigorosa. No importa que, mi rutina no se interrumpe.
Mi rutina es una de las cosas más importante para mí, estoy encargado de una multinacional; desde hace diez años que mi padre me dejó a cargo de ella y la he hecho crecer el doble, mi trabajo principal es comprar empresas pequeñas, desmantelarlas, armarla y venderlas al mejor postor, soy como un sabueso en cuanto a ofertas se habla. No por algo me llaman Silver Wolf, secretamente también tengo un pasatiempo y es comprar y remodelar viejos edificios y casas.
Somos la multinacional más grande del mundo, somos innovadores en tecnología, armas, medicina y mi especialidad edificios y empresas antiguas listas para restaurar y vender.
cuento con el mejor grupo de CEO's que también eran mis mejores amigos, Elliot McNeil se encarga del área de medicina, Camilo Baxter es el encargado en el área de armas, Jazziel Dunn es el experto en el área de tecnología de la nueva era y casi todos somos mejores amigos desde la universidad, cuando mi padre me hizo un llamado de querer jubilarse le dije que cambiaría la manera de ver la empresa, la llevaría al futuro y él acepto.
-Señor Lennox, tiene una llamada urgente de su padre -la voz de mi asistente interrumpe mi trabajo por el intercomunicador.
«Hablando del diablo» pienso.
-Dile que estoy en una junta, Jazmín -respondo apretando el botón para responder.
-Ya intenté eso señor, dice que y cito: si no contesta el maldito teléfono estaré montado en un avión para hablar personalmente con él -la asistente se oye apenada.
-Pasa la llamada, Rita y muchas gracias -bufé, tomando la llamada- padre, no es necesario hacer estas cosas.
-Lo son si juegas a ignorar al hombre que te engendró, Balthazar -replica mi padre enojado.
-¿Qué es lo que quieres padre? -pregunté quería ir directo al grano.
Mi padre está en su segunda luna de miel con Rosa, su esposa; que me amenace con que va a interrumpir su luna de miel por mí, es un golpe bajo. Rosa no me lo perdonaría.
-La hacienda Las Colinas, está teniendo problemas y te necesito allá -él también fue al grano.
-Contrata a alguien padre, sabes que estoy saturado de trabajo.
-El capataz murió, Balthazar solo queda su hija Cass. No sé si la recuerdas, y sabes que siento un cariño especial por esas tierras- la voz de mi padre se quiebra un poco al pensar en mamá -solo quiero que estés dos semanas como máximo y que veas como está la hacienda, si todo marcha bien dejo a su hija en el puesto de su padre.
-Es una mujer, padre deberías buscar a alguien más capacitado.
-No subestimes el poder de una mujer, Balthazar esa chica creció entre los caballos de esa hacienda y según lo que su padre me decía, tenía más bolas que cualquier hombre del lugar -dijo con una risa entre dientes.
Resoplé divertido aun así accedí, por la memoria mi madre. Solo por eso, no por que la tal Cass me provoqué curiosidad.
-Bien, en una semana me acerco y solo pasare una semana en el lugar -le dejo claro.
-Gracias, Balthy- dice el nombre que mi madre me decía de niño- me quedo más tranquilo si tú vas.
Me despido de él y quedamos en que nos veremos a su regreso, lo cual no será sino dentro de dos meses.
Me quedo pensando en la hacienda, hace mucho tiempo que no voy al rancho, la última vez que fui mi madre había enfermado y ni mi padre ni yo queríamos nada que nos la recordará.
BALTHAZAR
Como cada lunes y es día de junta, hoy los empleados me dan un informe de cada una de sus áreas y los viernes me dan informes mis gerentes de esas áreas, me gusta escuchar a todos por igual y no cargarme a nadie de recursos humanos por incompetentes.
-Conseguí una empresa innovadora en cuanto a drones se trata- hablo Camille contenta.
-¿Qué la hace innovadora? -cuestione.
-Sus drones son livianos, utilizan perfiladores para reconocerá su dueño y si el propietario es un principiante tiene la inteligencia para evadir golpes o caídas.
-Me gusta, que quiere la empresa.
-Capital... No tiene. El suficiente capital para producirlos, hasta ahora tiene prototipos.
-Quiero un 50% de la empresa y un puesto en su junta directiva.
-Ellos quieren vender un 30% señor Lennox.
-40% y no bajo más- decrete, no es querer joder ninguna empresa, pero tampoco voy a perder mi dinero- te encargas tú del proyecto.
-¿Yo? -abrió los ojos más allá de sorprendida.
-Sí, tú -le respondí -Quiero un informe.
-Betania, cuéntame -le pedí a una de las empleadas.
-Tengo un edificio que le gustará señor Lennox- alega entusiasmada -antes era un castillo de un viejo duque, data del XV y ahora estaba abandonada, una pareja de casados la quieren vender para irse de luna de miel.
-Pásame las fotos a mi oficina allí estudio el área. ¿Alguien más?
Todos y cada uno de mis trabajadores se expresaron y me dijeron que tienen entre manos y luego los despache para que siguieran con su horario laboral.
Estoy saliendo de la sala de junta principal cuando me aborda Jazziel.
-¿Cómo te fue el fin de semana en Londres?
-Me dejaste botado por un culo, ¿tú que crees?
-Primero que nada, era un muy buen pedazo de culo y segundo me imagino que ligaste.
-Lo hice, una morena espectacular - no di muchos detalles.
-¿Pero?
-Pero nada, quería que me quedara a dormir en su habitación y no gracias.
-El gran Balthazar no duerme con sus amantes.
-No te burles, no habían pasado ni cinco horas cuando ya quería una relación amorosa.
-Eres muy guapo- bromea.
-Lo soy- digo ofendido.
Y es que mi cuerpo es agradable a la vista, todo está en los genes... Herede los ojos dorados de mi madre, tengo el cabello negro azabache de mi padre y también soy más alto de lo que él es, tengo un eterno bronceado por mis raíces. Lo que dije, buenos genes.
-Mejor cállate - me dice mi buen amigo picando el ojo a una pasante rubia que tenemos y que pasa por nuestro lado.
-No te acuestes... -iba a continuar, pero él me interrumpe.
-Con las empleadas -me interrumpe -lo sé, hermano. Lo sé.
No me gusta que se metan entre jefes con sus empleados y menos los picaflores que son mis amigos, me quedaría sin empleadas.
Luego de eso nos fuimos para nuestras respectivas oficinas.
Vivir en Edimburgo siempre me ha gustado el clima siempre es perfecto y las vistas son hermosas, aunque hace años cuando era muy joven me gustaba más los campos, mi padre vino una vez por negocios a Edimburgo y jamás volvió a sus tierras. Soy Lennox de apellido, pero un highlander de corazón, mi abuelo siempre me lo recordaba y quería que cambiará el apellido de mi padre por el de mi madre, pero a mi mamá nunca le molesto que me sintiera orgulloso de ser un Lennox.
Estoy pensando en ello mientras me quedo viendo el palacio de Holyroodhouse desde mi ventana, la multinacional Lennox tiene un edificio entero de 50 pisos para todas sus investigaciones, nos interesa todo lo que es innovador en cada área, en el mismo edificio tenemos nuestro propio periódico con tasas de interés, noticias relevantes con la empresa y hasta una página de sociales para los cumpleañeros y para quienes se casan o jubilan, contamos con un gimnasio con spa y un área de recreación para niños con su guardería, el comedor tiene tres restaurantes para una mejor variedad, le exijo a mi gente el 101% así que les doy lo mejor y la paga es la más calificada para eso.
Me siento en mi silla y veo los planos del nuevo edificio que quiero, me llaman en ese momento a mi teléfono personal y lo tomo casi sin ver quien es.
-Aquí Lennox -respondo cuando me pongo el celular en el oído.
-Señor Lennox, le habla McCain -me responde el investigador privado- le tengo noticias sobre el edificio que quiere comprar.
-A ver... ¿Qué tienes?
-¿Ya lo compró? -me responde con otra pregunta y me está exasperando.
-Firmamos un contrato de compra venta ¿por qué?
-En ese lugar viven monjas, señor- suelta McCain.
-¿Qué dices? -espete furioso - ¿ese imbécil me mintió?
La pregunta es retórica obviamente me mintió para ganar miles de dólares.
-Sí señor -igual me responde -las monjas no tienen a dónde ir y ya le llegó un papel de desalojo.
-No voy a correr a unas monjas de su casa.
-Albergue señor -me corrige el investigador -tienen un albergue para mujeres golpeadas y abusadas, cuidan a niños mientras sus madres trabajan y estaban tratando de incluir algunos vagabundos, aunque su donación está corta.
-Mierda- pase la mano por mi cabello- hay que resolver esto. Eso no apareció en ningún documento.
-El señor que le vendió hace unos veinte años les arrendo el lugar por un dólar al año para evitar impuestos.
-Si esto sale a la luz no se verá bien.
-Así es señor. Si me entero de algo más se lo hago saber.
Odio que la gente mienta y quiera hacerme pasar por tonto. Llamo a mi abogado.
-McHale -responde solicito como siempre - en qué puedo ayudarle señor Lennox.
Aflojo mi corbata de repente asfixiado y abrumado por el estrés.
-Necesito que deshaga el precontrato con el señor Hill.
-Si usted rompe el contrato deberá pagar 100 mil dólares americanos extras.
-No pagaré nada, me mintió y tiene un albergue de monja en ese edificio.
-Veré que puedo hacer, pero le recomiendo que no saque a las monjas y que se quede con el lugar.
-¿Esta demente o que le pasa?
-Quédese con el lugar y refórmelo para las monjas, lo va a liberar de muchos impuestos este año, gana usted y ganan ellas.
Me quedé pensando mucho tiempo con la línea muerta del otro lado. No quiero correr a nadie, como van a desalojar a esas mujeres, están ayudando a mucha gente... Pero quería tanto ese edificio, tenía estructuras que databa del siglo X, mejor salgo a tomarme un traigo y relajarme.
Esta vez salimos todos, Jazziel, Elliot, Camilo y yo nos fuimos a un bar.
-Vaya lunes -suspiro cansado - ¿cómo fue el de ustedes?
-Tenemos este jefe mamón y latoso- empezó Elliot.
-¡Oh, cállate! -le lanzó una cáscara de maní -secretamente me amas cabrón.
Todos reímos y comenzamos a platicar amenamente, a Elliot lo conozco desde la infancia, pero el mujeriego de Jazziel y el serio de Camilo los conocí en la universidad de Cambridge y los arrastres conmigo en esta nueva aventura.
Son mis mejores amigos y siempre hemos estado juntos.
-Debo irme la semana que viene a la hacienda.
-¿La granja de tus padres? -todos saben que no me gusta regresar a ese lugar.
-No es una granja. Y sí, el capataz murió y su hija se hace cargo, mi padre me llamó y me necesita - les respondí -quiere ver si la mujer sirve para el puesto de su padre.
-Hermano estarás una semana de vacaciones -espeta Elliot en broma.
-Cállate si no vas a aportar algo realmente útil -regaña Camilo.
-¡Uy no! Hablo Don perfection.
-¡Cállense los dos! -dije harto de sus peleas -pelean más que un matrimonio obligado.
Ellos se quieren, pero, viven día y noche peleando, son como el día y la noche.
-¿Entonces irás? -pregunta Camilo serio.
-Sí, saco la carta de mi mamá.
-Uff, casi nunca lo hace... Debe ser importante -reflexiona Jazziel.
-Lo es... Los mejores caballos pura sangre están allí -les explique.
-Bueno, solo será una semana- dictamina Jazziel -ya volverás a tú vida como si nada.
-Sí, solo será ver cómo está todo y si puedo en tres días me regreso.
Poco sabia yo lo que la vida me tenía preparado.
CASSY
-Vamos a pasear -le dije a mi yegua.
El relincho de mi yegua es un claro ejemplo de que ella también necesita correr junto conmigo, igual que yo, un alma libre.
Estar en las Highland siempre ha sido grandioso para mí, los campos verdes, el ruido de los animales, simplemente purifica tu alma, la limpia y la tranquiliza, pero sueño un día con ir a la ciudad y trabajar en lo que más me gusta, publicar en físico mi novela.
Mi padre tenía otros planes para mí, me enseño todo lo que sabe de caballos, de las leyendas de nuestras tierras y amar con el corazón cada detalle especial que te regalan los dioses.
Aunque la hacienda no es mía la historia y la cultura es de todos los highlander del lugar.
Mi día comienza a las cuatro de la mañana, antes de que salga el sol, siempre tomo un tiempo para mí, saco a mi yegua Indomable para dar un paseo de una hora, la subo al pelo sin silla, agarrándome de sus greñas y me siento libre como el viento al cabalgar a mi yegua como toda una amazona, saltamos troncos y pequeños riachuelos que se encuentran en el camino, nos sentamos unos minutos a descansar, ella come pasto y bebe agua del río y yo me siento bajo la sombra de un árbol, dentro de poco amanecerá, ya los chicos deben estar despertando para iniciar nuestro día.
-Dylan -saludo a unos de los trabajadores y mi mejor amigo, que se cruza a mi regreso. Luego vi a los demás- Nickolas, Roberto.
Veo a unos tres caballos en los corrales y me bajo de mi yegua, Indomable para llevarla junto con los demás.
-Solo faltan cuatro caballos más -me responde Dylan- buenos días -toca su sombrero y sigue.
Duncan me aborda por la espalda cuando cierro la puerta del corral y me abraza.
-Preciosa -huele mi cabello como a mí antes me gustaba- ¿cómo amaneces?
-Bien, Duncan, pero no hagas eso aquí -espeto molesta.
-Pero... Vamos Cass -se queja.
-Dije que no -gruñí molesta, y se alejó de mí con un suspiro de exasperación- ya te dije que lo nuestro se acabó Duncan, fue divertido...
-¿Divertido? -preguntó ofendido- yo no te quería para algo divertido, Cassidy.
-Nunca hablamos de nada serio, Duncan -blanqueé los ojos perdiendo la paciencia- de hecho, te encontré divirtiéndote con Jazmín, así que no sé a qué te refieres, Duncan.
-Estaba ebrio. Lo sabes -me acusa, como si fuera mi culpa.
«Esto es el colmo» pensé para mí.
-¿Qué tal si vas a limpiar las caballerizas? -argumenté molesta- vamos, que no tenemos todo el día.
Se dio media vuelta sin insistir más, pero sé que lo hará. Volverá con sus excusas y tratará de hacerme sentir culpable, cuando lo encontré enrollándose con Jazmín no me afecto tanto como esperaba, me sentí liberada de un peso que no sabía que llevaba.
La muerte de mi padre entumeció muchas cosas hace meses, o simplemente no lo amaba como yo pensaba.
-¿Otra vez molestando? -me pregunta Dylan.
-Sí, que pesado -le comenté, nos reímos mientras terminamos de sacar a los caballos.
A Nickolas le tocó hacer el desayuno esta vez, es algo que se rotaba entre los trabajadores de la hacienda y comimos como una gran familia hambrienta y luego empezamos a lavar los platos. Estamos poniendo los platos en el lavavajillas cuando recibo una llamada.
-Buenos días, Cassidy -me hablan del otro lado del teléfono, frunzo el ceño al no reconocer la voz -te habla Oliver Lennox.
El jefe de todos en la hacienda.
-Señor Lennox, -saludo al ya saber quién es- buenos días.
-Lamento mucho la perdida de tu padre -escucho sus condolencias y eso tensa mi cuerpo, parpadeo varias veces- ¿recibiste las flores?
-Sí, gracias. Estaban muy bonitas, señor Lennox -murmuré torpemente- y gracias por hacerse cargo de su sepelio.
-Es lo menos que podía hacer luego de 30años trabajando en las tierras de mi difunta esposa, su fidelidad y su amor por los caballos -suspira lo que creo que es de tristeza- también lo hice por sentirme culpable por no llegar a tiempo.
-Mi padre... Yo- no sabía que quería decir- gracias -logré atinar a decir.
-Acabo de hablar con mi hijo -anunció entusiasmado de repente, cambiando de tema -va la semana que viene para la hacienda.
-¿Su hijo? -mierda, eso no debe ser bueno- ¿el señorito Lennox viene?
-Sí, Balthazar necesita tiempo libre, no deja de trabajar -me dice de buen humor- además quiero que vea cómo va la hacienda y ver si necesita más personal.
-¿Quiere contratar a alguien más? -pregunté espantada por el giro de esta llamada.
-No, solo quiero que Balthazar me informe como marcha todo. Solo será una semana -me asegura el señor- de todas formas, sabes que puedes contratar o despedir a quien quieras.
-Gracias por informarme, señor Lennox -le contesté.
-Mi esposa quiere visitar la hacienda, iré dentro de mes y medio; cuando acabe mi segunda luna de miel -me cuenta, se escuchaba risueño al teléfono.
-Muy bien, tendré todo preparado para sus llegadas a la hacienda, señor Lennox -le añadí.
-No te preocupes, Cecilia me puede ayudar con eso. Solo dile que tenga todo listo -le quita importancia, pero para mí es algo grande.
Ceci se encarga de la casa grande, ha estado más tiempo que mi papá y que yo, antes era la nana de Balthazar, pero luego de ya no necesitarla como tal se quedó en esta casa cuidando de nosotros como se lo pidió el señor Lennox.
-Así se hará -comenté.
Colgó y me dejó con miles de preguntas en la mente. Balthazar Lennox viene de nuevo a la hacienda, de niña lo veía mucho con su mamá y sentía especial envidia de eso, nos llevábamos como ocho años. La verdad no lo recordaba con claridad
Recuerdo la última vez que lo vi, fue en el cuarto de su madre mientras ella se despedía de él. Yo tenía unos seis años y lloraba mucho, la señora Kim era muy dulce y amable conmigo, pero Balthazar tenía cerca de los quince creo... Siempre fue rebelde y risueño, pero cuando murió su madre se sumió en un ser amargado y triste. Las cosas simplemente empeoraron hasta que se fueron.
Reviso a dos yeguas que están a punto de parir y llamó al veterinario para confirmar la consulta la semana que viene y pase por ellas.
Luego me acerco a Tun-Tun, el caballo de Balthazar, está muy viejo y tiene artritis, siempre se queja de dolor, hay que hacerle masajes y sacarlo a estirar sus patas sin que nadie lo monte, no sería seguro.
Luego de eso reviso a los demás caballos y me voy a la oficina, reviso en la web una vente de caballos que me importa muchísimo, si vendemos algunos de estos caballos y compramos más podemos tener nueva variedad de potrancas. El mejor caballo para procrear es Storm, un pura sangre ganador de muchas carreras en el pasado, se dañó una pata hace dos años y lo querían sacrificar así que lo compró con mi dinero, luego de eso se volvió un activo muy importante en la hacienda.
No sé qué quiera en realidad Balthazar, pero tal vez pueda hablar con él sobre abrir una fundación para recibir caballos maltratados, viejos o enfermos. A veces cuando el animal ya no va a dar más dinero buscan venderlos o sacrificarlos, no quiero que eso pase más, esto puede ser un refugio, ya revise las hectáreas de tierra, si la familia Lennox financia mi proyecto muchas caballos se salvarán.
Se que si la primera esposa del señor Oliver estuviera vivo me dejaría abrir el centro que tengo pensado y no sólo eso, sé que me ayudaría. Pero luego de que murió el señor Oliver y su hijo jamás volvieron.
Luego de un día duro de trabajo, nos sentamos a ver el juego de fútbol, los chicos se ponen algo bulleros, la comida es la orden del día. Son hombres que trabajan en el campo y me incluyo cuando digo que comemos demasiado y que quemamos muchas calorías, aunque mi cuerpo no se note, como igual que estas bestias del campo.
-Deberíamos de salir el viernes en la noche- se le ocurre a Nicholas- vamos, quiero divertirme. En el bar de Boomer podemos hacerlo.
-Solo hay dos bares aquí -decrete- el de Boomer es el mejorcito- todos se ríen - salgan si quieren, el sábado debo levantarme temprano para llevar unos caballos a dos pueblos de acá.
-Es verdad -les recuerda Dylan -no van a dejar a Cass sola ¿o sí?
-No... Váyanse, no tengo problemas - alegue -el viernes los dejamos en el remolque y listo.
-Esa es mi Cass -dicen los gemelos Jim y Jack, dos estadounidenses que buscaban escapar de su pasado, mi padre los acogió bajo su ala y más nunca se fueron.
Luego del juego en el cual perdió Escocia, me fui a descansar.