Resumen:
Después de haber avergonzado a Archer Spencer frente a miles de personas el mismo día de su cumpleaños, Ángela tocó fondo, se había dado cuenta de que había arruinado la única relación amorosa verdadera que había tenido. Por una parte, había cobrado su venganza en contra del padre de su hijo por haberla dejado sola y no reconocerlo, pero, por el otro, había herido si único hombre al que había amado.
Esta es la continuación de la historia de "La madre del hijo del CEO"
Ángela había pasado toda la reunión provocando a Archer, mientras ella intentaba reconquistarlo, él quería acabar con ella de la peor forma que existiera. Se sentía usado, le había dado a ella todo de sí mismo y ella solo jugó con él.
Esta era su oportunidad de hacerle lo mismo, ojo por ojo y diente por diente, ese era el plan así que, cuando entraron al ascensor, no se contuvo más, la agarró y la besó con todas sus fuerzas, ella tendría que pensar que él había caído nuevamente y Archer estaba dispuesto a mover sus cartas a la perfección.
Si Ángela estaba confundida, él lo estaba el doble aunque tratara de auto convencerse de lo contrario . Comenzó a besarla frenéticamente, como si se hubiese estado conteniendo por años.
La besaba fuerte mordiéndole el labio inferior a su antojo. Definitivamente estaba descargando su enojo hacia ella de esta forma, era mejor así que pelear consigo mismo.
Ángela quería frenarlo, quería decirle que se detuviera, podía sentir en ese beso el enojo y la ira y pensaba que ella no era una muñequita con la que él podía jugar a su antojo y eso era precisamente lo que estaba haciendo, o lo que pretendía hacer. Ella lo intentó pero no se pudo negar a esa boca y él lo sabía perfectamente bien.
Nuevamente tenía cerca de ella ese olor a madera y canela que lo caracterizaba. Todavía tenía su mano sujetando su cara y con la otra comenzó a trazar un camino hacia abajo, definitivamente no había sido una buena idea utilizar un vestido ese día.
Llegó hasta la parte interna de sus muslos y con ayuda de sus dedos comenzó a cosquillearle por encima de sus bragas, una y otra vez, no se detenía "¿Cuánto tiempo tardarán en sacarnos de aquí?", pensó ella de forma desesperada para sus adentros, era consciente de que si alguien no llegaba, nada los frenaría a ambos.
– Archer, no podemos –balbuceó de la mejor manera que pudo, pero sentía que el aire en ese espacio estaba reducido y ya comenzaba a hacer calor- pueden llegar en cualquier momento.
– Tenemos quince minutos antes de que nos saquen de aquí, así lo indica el protocolo de la empresa, tiempo nos sobra para lo que tengo en mente -sus palabras fueron como una droga, pero directamente a su entrepierna, inmediatamente se humedeció.
Al él darse cuenta soltó una pequeña risita y corriendo sus bragas hacia un lado introdujo sus dedos dentro de ella de la forma más fuerte y profunda que pudo.
Soltó el agarre de su cara para intercambiarlo por la pierna derecha de ella colocándola en su cadera, así tenía más espacio para su jugueteo. Sus dedos no tenían piedad de ella, entraban y salían sin parar. Pudo sentir como el orgasmo venía en camino, pero él también, así que se detuvo.
– ¿Qué haces? –le preguntó frustrada.
– Esto no es un regalo para ti Ángela, es la forma en la que elegí desquitármela contigo, terminarás cuando yo quiera, si es que quiero.
Ella iba a contestarle, a preguntarle que quién se creía que era, pero si interior se llenó nuevamente, esta vez a un ritmo muy suave, lo que le permitía sentir como entraba cada falange, cada poro caminando en su interior.
La desesperación se apoderó de ella y comenzó a desabrochar su pantalón, él se lo permitió y cuando la tarea estuvo completada con sus manos la empujó por los hombros hacia abajo, poniéndola de rodillas frente a él.
De inmediato averla comprendió lo que él quería, este era su turno. Ella comenzó a juguetear con su lengua, casi sin tocarlo, sintiendo sus palpitaciones, pero justo cuando pensó que llevaba el mando, él colocó su mano en la parte posterior de su cabeza empujándola duro hacia delante y así lo hizo una y otra vez sin contemplación.
Se detuvo cuando ya no se pudo contener más y agarrándola por los muslos, la levantó desde el suelo y la puso sobre su cintura de forma que sus piernas lo rodeaban.
Al igual que hizo con sus dedos, lo hizo con su miembro, de una sola vez ella se sintió llena completamente y era tan agradable que por más que quería mantener sus ojos abiertos para mirarlo, no podía.
Sin clemencia se agarró de sus piernas y comenzó a moverse muy rápido, obligando a Ángela a colocar sus manos alrededor de su cuello y entrelazarlas fuertes porque sentía que en cualquier momento se caería.
Los gemidos guturales de Archer no se hicieron esperar, así que ella los acompañó con los suyos. El sudor les corría por todas partes, hacía el contacto con nuestras pieles resbaladizo y el calor imperioso.
Caminó hasta incrustar la espalda de ella contra una de las paredes del ascensor de forma bastante brusca haciéndola exhalar un poco de aire debido al impacto, pero así tenía más seguridad de no caerse.
Cuando Ángela pensó que ya no podía ser más intenso, comenzó a moverse aún más rápido y enérgico. Sus jadeos se convirtieron en gemidos, sus dedos se encajaron en los muslos protuberantes de ella y los dos explotaron al unísono.
La colocó en el suelo y de inmediato ella comenzó a arreglarse el vestido, el cabello, todo, cuando esas puertas se abrieran tenía que estar impecable.
– No te apresures, todavía nos quedan unos cinco minutos aquí -le dijo él con voz tranquila como si no hubiese sucedido nada.
– Vergüenza para ti -le respondió ella.
– ¿Qué has dicho?
– Lo que has escuchado.
– Terminamos ahora porque así yo lo quise, pero si querías que nos vieran en el pleno acto, solo tenías que decírmelo y lo hubiese prolongado -la voz de Archer era firme y seca.
– Sí claro, excusas y más excusas -ella siguió en su postura.
Sabía que con ese tema iba a lograr incomodarlo bastante, así se desquitaba el mal rato que la había hecho pasar más temprano en la mañana, él podría ser el dueño de toda la empresa, pero la vida y los sentimientos de Ángela no los iba a poder controlar a su antojo también.
– No vayas por ahí Ángela, mejor dime, ¿ya pensaste en la propuesta que te hice?
– ¿Cuál? –le preguntó ella haciéndose la desentendida.
– Tú sabes muy bien cual, la de vivir juntos, en familia -le especificó él.
– No lo sé aún, es que tú y yo no somos familia y no creo que le vaya a hacer ningún bien a nuestro hijo crecer en un lugar donde las chicas entran y salen constantemente como si fuera un burdel –él sonrió.
– ¿Quién ha dicho que mi casa es un burdel o que yo ande con otras chicas?
– Nadie lo ha dicho, no es necesario, yo lo vi esta mañana con mis propios ojos.
– ¡Ah, eso! ¿Te molestó acaso? Eso no fue nada, te lo aseguro.
– No, tranquilo, no me molestó en lo absoluto, pero sé muy bien lo que vi, no tengo casi dos años como nuestro hijo, a mí no me puedes engañar.
– Ángela, no te pongas celosa –le dijo con voz juguetona.
– Yo no estoy celosa cariño, yo solo digo lo obvio y déjame decirte –hizo una pausa- ¡Ah no, disculpe! Se me había olvidado. DéjeMe decirLe que el papel de chulito no le conviene para nada, el bebé es de los dos, pero la que decide sobre él soy yo, si continua con esa actitud puede ser que decida que nos quedemos en nuestro departamento en nuestra tranquilidad, así que piénselo mejor.
En cuanto terminó de decirle eso, las puertas del ascensor se abrieron, si lo hubiese planificado no le hubiera salido tan perfecto.
Ángela no le dijo nada más y salió caminando tranquilamente hacia su oficina, mientras en la cara de Archer pudo apreciar el enojo, era casi palpable. Su piel había tomado un color rojo encendido, parecía que iba a explotar en cualquier momento, algo que le permitió a ella regocijarse bastante.
En verdad, ya ella había decidido hacerlo. Si quería ganarse su confianza de nuevo y arreglar las cosas, esa iba a ser la mejor forma de hacerlo. Estaba totalmente consciente de que resultaría difícil, sobre todo cuando existía tanta tensión entre los dos, pero tenía que hacerlo, además al bebé le haría mucho bien criarse con su padre al lado, eso es lo que siempre ella quiso desde un inicio.
Por supuesto, no le iba a dar el gusto a Archer tan pronto, se demoraría un poco más en comunicarle la noticia. Todo no lo podía tener el señor jefe siempre cuando lo quisiera y la escena que le había montado a Ángela ese día había sido bastante desagradable.
No fueron celos lo que ella sentió, no era una persona celosa para nada, más bien se sentió lastimada, le dolió verlo flirtear con otra chica, hasta hacía muy poco era ella la que estaba en su lugar, pero no le podía reclamar nada a él, no solo porque no estaba en posición de hacerlo, sino también porque sería darle otro gusto.
Al menos era consciente que acababa de jugar muy bien. Sus coacciones no le fueron indiferentes en lo absoluto, tanto efecto surgió en él que no se pudo contener en el ascensor y casi podría jurar que se subió ahí solo con ella a propósito, pero no iba a cantar victoria antes de tiempo.
Entonces, la pregunta del millón era ¿Sentía Archer algo por ella todavía apartando toda esa ira que guardaba o fueron simplemente sus instintos más primitivos actuando por él?
Ella sabía que el sexo funcionaba en él, era una herramienta maravillosa, pero no quería que su relación se limitara solo a eso o que los avances que lograran se debieran solamente por ello. Algo se le tenía que ocurrir para que la relación avanzara más rápido, de lo contrario podía correr el riesgo de que la escena que le montó esa mañana, se convirtiera en realidad.
Nota del autor: Esta es la secuela de "La madre del hijo del CEO" para una buena comprensión de la historia es necesario leer la primera parte.
Narra Ángela
Ya está, hoy es el día en el que finalmente le voy a anunciar a Archer que nos mudamos con él, lo he tenido toda una semana en pleno suspenso. Cada día por la tarde me llamaba para saber si ya tenía una respuesta.
Tenía que llamarme porque ya en el trabajo prácticamente ni nos vemos. Los contratos están firmados y mi idea va viento en popa. Las ventas han sido todo un éxito desde el primer momento. Ya no hay nada que vincule a Archer conmigo y este, desde mi numerito en su cumpleaños, me trata aquí como una empleada más.
Mantenemos una relación casi nula, estrictamente profesional. No he tenido que ir más a su planta y por supuesto que un ejecutivo no tiene que bajar para ver a sus empleados, por tanto, no sé lo que ha hecho, ni cómo ha seguido relacionándose con la chica de la última vez y realmente me tiene preocupada.
Desde nuestro último encuentro en el ascensor, no ha pasado más nada entre nosotros. Pensé después de aquel día que algo nuestra relación había mejorado, que él había cedido un poco, pero no. Eso me hizo sentir sucia, como que me utilizó para un desquite y lo peor es que ya está comprobado que no le puedo ir de frente, esa táctica con él no funciona.
Por eso decidí que ya es hora de mudarme con él. No hay nada para mejorar una relación que el roce diario. Mientras tenga algún tipo de contacto con Archer, puedo inventar cualquier excusa para ir arreglando las cosas. Necesito hacer algo, de lo contrario, lo perderé.
Espero a llegar a casa para llamarlo, no era correcto hablar sobre este tema en el trabajo y más después de la forma en la que ha mantenido su trato conmigo. Marco su número y espero a que me atienda el teléfono
– Dime Ángela –dijo con la voz un poco amargada.
– ¿Te llamo en un mal momento? –le pregunté al escuchar la forma en que me respondió.
– No, ¿en qué puedo ayudarte? ¿está bien nuestro hijo?
– Sí, con él todo está bien. De hecho, por eso te llamaba, creo que ya ustedes han pasado el tiempo necesario para conocerse y entenderse mejor, estamos listos para mudarnos contigo -se lo dejé caer sin más.
– ¿En serio? –sentí la emoción genuina en su entonación, estaba feliz, por fin lograba darle una buena noticia.
– Sí, claro que es en serio, jamás jugaría con algo tan serio.
– Perfecto, ahora mismo envío a mi chofer para que los recoja -me dijo con rapidez como si ternura que yo pudiera cambiar de idea.
– No, dame un tiempo, tengo que recoger las cosas todavía -le pedí.
– No hace falta, aquí tendrán todo lo que necesiten, si después quieres algo específico, pues se buscará, pero luego, ahora solo quiero que lleguen aquí.
– De acuerdo, nos quedaremos esperando aquí entonces –no me atreví a contradecirlo, era la primera vez desde su fiesta de cumpleaños que me hablaba así de esa forma tan amable, no quise arruinarlo.
Su chofer llegó en menos de veinte minutos. Me ayudó con la bolsa que tenía en la mano y enseguida subimos al coche.
Al llegar, Archer estaba parado justo frente al ascensor de su pent-house esperando por nosotros dos. Cuando nos vio una maravillosa sonrisa se dibujó en su rostro. Para mi asombro, me recibió con un abrazo y de inmediato estiró sus manos pidiéndome que le pasara al bebé.
Nos sentamos y comenzó a explicarme todo.
– No sabes la alegría que me has dado hoy. Ya estaba pensando que nunca aceptarías a mudarte aquí conmigo.
– Me lo pensé bastante, la verdad, no fue algo que tomé a la ligera, pero creo que esto va a ser lo mejor para nuestro hijo siempre y cuando nosotros sepamos cómo comportarnos -le respondí.
– Quiero que sepas que lo hago con toda la buena intención del mundo. En verdad quiero estar presente en la vida de mi hijo y no quiero que crezca viajando de un lado para otro, por eso te pedí que se instalaran aquí.
– Eso era exactamente lo que siempre quise para él, muchas gracias por haber tenido este detalle -"si tan solo hubiese sudo así desde el inicio, todo habría sudo mucho más fácil", pensé para mis adentros.
– Ven, vamos, voy a enseñarte todo –me dijo sacándome de mis pensamientos, lo que me hizo quedar dudando un poco porque yo ya lo había visto todo aquí dentro.
– Archer, no es la primera vez que vengo aquí -le recordé.
– No, pero sí es la primera vez que vienes desde que hice las remodelaciones.
Me pidió que lo siguiera y así lo hice. Él caminaba por toda la casa con el bebé en brazos, no lo soltaba ni un solo segundo. Fuimos hasta la puerta que daba a su sala de juegos, justo al lado de su habitación, en donde nos amamos varias noches.
Cuando la abrió, mis ojos no daban crédito a lo que estaban viendo. De juegos ya no tenía nada, había transformado su lugar sagrado en la habitación para nuestro hijo.
Las paredes oscuras las había reemplazado por un color amarillo en tono pastel. En una esquina estaba ubicada una cuna blanca enorme y preciosa con un sonajero justo encima. Por todos lados había peluches, juguetes. Todo era perfecto, había pensado hasta en el más mínimo detalle.
– Archer, pero esta era tu sala de juegos, tú amabas este lugar -le dije todavía sorprendida.
– Pero amo más a mi hijo y me pareció que este era el lugar adecuado para él ya que está justo al lado de mi habitación.
– Es un detallazo esto que acabas de hacer, muchas gracias.
– No me des las gracias aún –me dijo mirándome muy pícaramente, vaya que nuestra llegada lo había puesto de muy buen humor.
– ¿Por qué? ¿Pasó algo?
– De momento vas a tener que dormir conmigo. Había destinado la habitación de huéspedes para ti, pero por alguna razón, la brigada que contraté para hacer los cambios no sirvió para nada, se las arreglaron para romper las tuberías y todo fue un desastre. Así que, o duermes conmigo, o duermes en la habitación junto a la dama de llaves –me dijo mirándome fijo y levantando su ceja derecha. Yo no dudo que esto lo haya hecho a propósito, pero en realidad, no me molesta en lo absoluto.
– Bueno, eso lo veremos por la noche cuando nos toque dormir, ahora tengo que alimentar a nuestro hijo -me lo entregó diciendo que iba a su despacho a terminar un trabajo que tenía pendiente y se marchó.
Este lugar me trae tantos recuerdos. En su momento los viví con mucho enojo. Recuerdo venir aquí y pensar que no veía en la hora en la que derrotara a Archer, qué ingenua fui, nunca me di cuenta que me estaba enamorando como tonta de él, en el momento en que lo supe, ya fue muy tarde.
Luego de dormir al pequeño decidí dar un tour por las demás habitaciones, quizás se había decidido a remodelar algo más. Al pasar la cocina, comencé a escuchar una música y fui tras ella. Me llevó hasta el gimnasio en la planta superior donde me encontré a Archer.
Tuve que quedarme mirándolo, se estaba ejercitando, así que sus músculos estaban en su mayor esplendor. Andaba con unas pantaletas puestas y su torso al descubierto. Las gotas de sudor corrían por su cuerpo y estoy segura que en ningún otro momento se vio más atractivo que ahora.
– ¿Se te ha perdido algo? –su voz me sacó de mi ensimismamiento.
– Emmm, no, solo estaba dando una vuelta por la casa, disculpa -balbuceé torpemente.
– Yo te veo aquí parada, ¿te interesa hacer un poco de ejercicio?
– No, solo estaba mirando los equipos que tenías aquí –qué tonta soy ¿se puede ser más estúpida? ¿cómo voy a darle esa excusa?
– Sabes que esta, a partir de ahora también es tu casa, no tienes que pedirme disculpas por andar caminando.
– Es que no quiero que pienses mal.
– No voy a pensar mal, ya te digo, esta es tu casa y bueno, si estás tan interesada en ver como tengo equipado el gimnasio, yo mismo te puedo enseñar -caminó hacia mí lentamente y tomándome de la mano comenzó a explicarme- Estos son para realizar mi cardio de por la mañana, estos de acá para hacer fuerza y estos para trabajar la movilidad del cuerpo, déjame mostrarte.
Me colocó en frente de una barra e inclinándome ligeramente con su mano en mi espalda, quedé con todo mi tronco apoyado sobre la superficie de la misma. Se colocó detrás de mí y con sus piernas abrió las mías.
Mi respiración comenzaba a agitarse. Una parte de mí quería decirle que parara, que no soy su juguete para satisfacerse cada vez que lo desee, pero la otra parte no me lo permitía.
Cuando pensé que iba a hacer algo se detuvo y se separó de mí.
– ¿Notaste cómo se estiró tu espalda? Para eso es que sirve este aparato
– Archer yo... -casi no podía hablar, me sentía frustrada por lo que había acabado de hacer, pero no le iba a dar el gusto- necesito hablar contigo.
– ¿Sobre qué?
– Tenemos mucho de qué hablar, cosas que solucionar, disculpas que ofrecer ¿No te parece?
– Está bien, pero tendrá que ser mañana, esta noche tengo una cita y tengo que arreglarme. No vayas al trabajo mañana, yo no iré tampoco y así hablamos –salió caminando muy tranquilamente- Ah, se me olvidaba, no me esperes despierta.
Y sin más se desapareció de mi vista...
"Pero y este chico tan prepotente y engreído ¿de dónde se cree que ha salido? ¿De una botellita de perfume? ¿Cómo si estoy acabada de llegar, que ni siquiera he tenido tiempo para asentarme viene a decirme que va a salir con otra chica? Y no teniendo suficiente con eso me pide que no lo espere despierta.
Soy la madre de su hijo, hasta hace poco estuvimos en una relación y, haya sido fingida o no, él la disfrutó bastante y yo me encargué de tratarlo bien.
Ahora soy yo la que está siendo hipócrita, ¿cómo puedo pensar así? Lo trataba bien, claro, eso era parte del plan, lo hacía porque me convino, a pesar de que hubo un tiempo en que sí fue real todo, cuando dejé caer mis barreras, pero al final terminé tirándolo todo a la basura.
¡Por Dios! Siento que me voy a volver loca. Lo mismo que lo quiero matar por su comportamiento hacia mí, como que lo justifico y termino echándome la culpa de todo.
Así no puedo, voy a terminar siendo ingresada en un psiquiátrico si sigo de esta manera. Tengo que calmarme urgentemente y acabar de hablar con él de una maldita vez, solo así se va a poder resolver todo.
Pero lo que sí no encuentro bien es el descaro que está teniendo ahora mismo. Yo me mudé hasta acá porque él me lo pidió, él fue el que quiso que esto fuera así, no yo. Por lo menos me debe respetar si tanto dice que esta también es mi casa.
Tengo una mezcla de sentimientos ahora mismo que hasta yo me quiero matar. Estoy molesta por la forma en que me ha contado lo de su cita, sin tomar en cuenta su jueguito del gimnasio y, además, para rematar, también estoy triste.
Si no la hubiese cagado de la manera en que lo hice, ahora pudiésemos haber sido nosotros dos los que saliéramos en una cita, como una familia de verdad, no esta mentira que quiero aparentar.
Pero ya no hay remedio, a lo hecho pecho, no puedo borrar las cosas que hice en aquel momento, pero sí puedo tratar de arreglarlas ahora en el presente a través de mis actos y eso es precisamente la razón por la que vine hasta aquí."
Los pensamientos de Ángela la herían una y otra vez desde sus adentros, estaba siendo cruel consigo misma, pero sabía que solo se estaba diciendo la verdad. Había actuado y ahora estaba asumiendo las consecuencias por sus acciones.
Antes de marcharse, Archer se despidió de su pequeño y de ella. Iba radiante, como siempre estaba, por supuesto, y algo en su despedida le dio a entender a Ángela que estaba más dócil.
– Me voy ya, cualquier cosa que necesiten, avisa a Marta, es la mejor empleada que puedas encontrar y muy dulce y si deseas algo más puedes llamarme sin importar la hora que sea, quiero que ustedes dos estén cómodos aquí.
– Muchas gracias Archer, lo tendré en cuenta –le dio un abrazo al bebé y le plantó un beso en la frente a ella.
Quizás los cables en la cabeza de Ángela acabaron por hacer cortocircuito, pero siempre había sentido los besos en la frente más cercanos que en los labios o en cualquier otra parte.
Le hizo sentir una vez más su dulzura, esa que creía había perdido a causa de ella misma. Estaba conmocionada, veía que en verdad Archer se preocupaba por ellos dos.
Luego de dormir al bebé, se puso a adelantar un poco de trabajo, así no se quedaba atrasada mañana por no ir hasta las instalaciones de la empresa. Pasaba el tiempo y ni señales de Archer. Angie miró el reloj y era pasada ya la una de la mañana. En verdad se había tomado en serio lo de no esperarlo despierta, se lo había anunciado pero ella comenzaba a desesperarse.
El sueño le estaba ganando la batalla, así que se a dormir. Procuró acostarse justo en el medio de la cama, ocupando el mayor espacio posible de una forma sensual, no quería que él la viera como un mamarracho en su cama.
Eligió un vestido bastante corto con una buena lencería a juego debajo.
"¿Él no me dijo que tendríamos que dormir juntos hasta solucionar la situación de mi cuarto? Pues ahora que se aguante, yo haré todo lo posible por provocarlo, a fin de cuentas, él hizo lo mismo conmigo hoy en el gimnasio." Pensó Ángela.
El llanto del bebé la despierta en la mañana. Se levanta a la carrera y lo toma en brazos para sentarse a alimentarlo. Mientras esperaba a que terminara, se dispuso a inspeccionar la habitación.
El traje con el que había salido Archer la noche anterior estaba tirado en el suelo justo al lado derecho de la cama, al igual que los zapatos y las sábanas estaban totalmente estrujadas, así que dedujo que había llegado a dormir.
Tomó un camisón y salió hacia la cocina, estaba hambrienta. Para su sorpresa, él ya le había tomado la delantera y estaba solamente en bóxer, descalzo preparando el desayuno con música alegre puesta de fondo. Al verlos, la mayor de sus sonrisas se le dibujó en el rostro.
– Buenos días a los dos –dijo estirando sus brazos hacia ella como señal para pedirle al niño, se lo cedió y tomó asiento.
– Buenos días para ti también. Que buen carácter ¿Siempre despiertas así en las mañanas? -le preguntó Angie.
– Si alguna vez te hubieses quedado conmigo a dormir lo sabrías, pero bueno, no, no siempre estoy rebosante de arcoíris, sonrisas y unicornios en las mañanas, pero hoy desperté y al verte a mi lado, caí en cuenta que tenía a mi familia conmigo
Era lo más hermoso que le había dicho jamás. Aún después de todo lo que había sucedido entre ellos, le estaba confesando que la consideraba parte de su familia, esa confesión lleva implícita que, al menos, sentía algún cariño hacia ella.
– ¿Dormiste en casa entonces? -le preguntó sorprendida.
– Claro que vine a dormir, solo que llegué sobre las tres de la mañana, un poco tarde. Por cierto, voy a tener que poner una barrera de almohadas entre nosotros por las noches, cuando llegué tuve que cargarte y ponerte en tu lado de la cama, tenías abarcado todo el espacio. ¡Ah! Y se me olvidaba, bonitas bragas, te quedan muy bien -le respondió él sonriente.
Esa mañana no podía ir mejor, definitivamente mudarse con él había sido la mejor elección que Ángela pudo haber tomado. Ella estaba emocionada porque él pudo haberla simplemente despertado por la noche para que se corriera de su lado, pero optó por moverla él mismo y para colmo mi plan surtió efecto, por lo menos sabía que sus encantos no le eran ajenos.
– Discúlpame, es que estoy acostumbrada a dormir sola, pero voy a tratar de ocupar solo mi lado y en cuanto a mi ropa de dormir, me alegro que te haya gustado -le respondió divertida.
– Sí, tengo que confesarlo, estabas muy apetecible, por un momento pensé... -hizo una pausa mirándole el escote fijamente- pero luego recordé que no estábamos juntos.
– ¿Qué pensaste?
– Eso te lo dejo a tu imaginación –me dijo sonriendo.
– Bueno, tendré que hacer la tarea entonces. Por cierto, ¿cómo te fue en tu cita anoche? -Ángela intentó preguntarle como si no le molestara la situación en lo absoluto pero fracasó en el intento, su tono de voz frío la delataba.
– Muy pero muy bien, todo fue exactamente como lo había planeado, no hubo fallas, todo perfecto ¿Por qué preguntas? ¿Te preocupa algo? -él notó rápidamente la molestia de ella y quería prolongarla un poco más a modo de broma.
– No, solo estaba siendo educada, simplemente quería saber cómo te había ido. Espero que hayas disfrutado la noche.
– Oh, créeme, lo hice.
– Archer, ¿nosotros vamos a hablar en algún momento? -le espetó ella tajante.
– Estamos hablando ahora ¿o me equivoco?
– No, yo digo hablar sobre nosotros, sobre lo que nos pasó.
– En verdad no creo que haya algo de qué hablar. Yo simplemente quiero que nos llevemos bien y podamos criar a nuestro bebé de la mejor forma.
– Ese es el problema, yo no puedo simplemente llevarme bien contigo. No soy capaz de llevar una relación solo de amistad. Yo siento cosas por ti que van mucho más allá de una simple amistad -le confesó ella.
– Ángela, nos hicimos mucho daño, no creo que esa parte de nosotros pueda ser arreglada. Acabaste conmigo, no pudiste haber encontrado una mejor manera de humillarme. Yo confiaba en ti con los ojos cerrados, te llevé ahí porque creía que eras la mujer de mi vida, pero no fue así, me hiciste trizas y disfrutaste de ello.
– Como tú mismo acabas de decir, nos hicimos daño, no fue solamente de mi parte. Ahora que estamos un poco más calmados, ponte a pensar por un momento cómo me tuve que haber sentido yo cuando descubrí que estaba embarazada de un chico random que había conocido en una noche loca. Yo estaba totalmente sola, sin nadie más que me ayudara. Intenté contártelo porque sentí que era tu derecho y me trataste como a una sanguijuela, ese ha sido por mucho, el peor día de mi vida -ella intentó explicarle cómo se había sentido con la esperanza de que él la comprendiera.
– Yo he estado pensando mucho en eso Angie y sé que hice mal, pero entiéndeme también, ya habían tratado de hacerme lo mismo en otras ocasiones. No obstante, tenía que haber averiguado mejor y no quedarme de brazos cruzados. Por la otra parte, créeme que en verdad te entiendo, sé que no debe haber sido nada fácil afrontar una situación así siendo tú sola contra el mundo, pero ponte también en mi lugar, lo que me hiciste fue muy fuerte, yo me enamoré de ti como un tonto, te entregué todo de mí sin pedirte nada a cambio...
– ¿Enamorado? -lo interrumpió ella.
Cuando escuchó esas palabras de su boca, se congeló. Lo había arruinado todo con su estúpido afán de venganza y ¿para qué? ¿qué había conseguido con eso? Lo humilló sí, lo hizo sentir pésimo, también, pero ¿y?
Nunca pudo sentir calma después de eso, ni más satisfacción que era lo que estaba buscando ella, sino todo lo contrario, comenzó a sentirse fatal, a cuestionarse si en realidad ella era una buena persona.
Ahora escucharlo decir eso la ha derrumbado, sintió por primera vez cómo sus esperanzas se desmoronaban, como que ya nada va a poder ser igual. No creía que hubiera vuelta atrás. Había tomado un camino sin posible retorno.
– Archer, ¿existe alguna oportunidad de que podamos arreglar esto? -le preguntó completamente derrotada.
– No lo sé Angie, hay veces que flaqueo, que intento ser fuerte frente a ti, pero no lo logro, eres jodidamente irresistible, sobre todo cuando me miras con esos ojos -le reconoció.
– Yo solo quiero que sepas, que al inicio sí fue todo parte de mi plan para vengarme de ti, pero con el paso de tiempo, no pude contenerme, mis sentimientos tomaron las riendas de todo, yo también me enamoré de ti, todavía te amo -en cuanto dijo esas palabras, Archer se acercó a ella y, sin soltar al bebé de sus brazos, la besó, la besó como la primera vez, como en aquella disco.
Ese momento se sentía ahora tan lejano, pero era como si su beso la hubiese trasladado a esa noche una vez más. Su olor a madera y canela, la combinación perfecta, sus labios carnosos, su mano en su espalda apretándola contra su cuerpo. Eso era perfección y si es un sueño, que no la despierten por favor...