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Deja que te lleve el corazón

Deja que te lleve el corazón

Autor: : Lenci Hansma
Género: Moderno
Todo el mundo pensaba que Lorenzo quería de verdad a Gracie, hasta el día de la operación de corazón de su hija. Para sorpresa de Gracie, Lorenzo donó el preciado órgano que necesitaba su hija a otra mujer. Desolada, Gracie optó por el divorcio. Impulsada por su necesidad de venganza, Gracie se unió al tío de Lorenzo, Waylon, y orquestó la caída de Lorenzo. Al final, este se quedó sin nada. Consumido por el remordimiento, él suplicó por una reconciliación. Gracie pensó que era libre de seguir adelante con su vida, pero Waylon la retuvo con un abrazo. "¿Pensaste que podías abandonarme?".

Capítulo 1 Seduciendo al tío de su exmarido

"¿Acaso pretendes seducirme?", preguntó el hombre con un tono frío y cargado de ira.

Inmovilizada contra la cama, Gracie Jones se estiró audazmente y sus dedos comenzaron a trazar un camino desde su abdomen hacia arriba.

Pudo sentir claramente cómo los músculos del hombre se tensaban ante su toque.

Ella se detuvo cuando llegó a sus labios, posando allí uno de sus dedos, resaltado gracias al esmalte de uñas de color rojo vino.

"Sí, ¿te agrada la idea, Waylon?".

El hombre que sujetaba a Gracie era Waylon Hughes, el tío de su exmarido.

Con una media sonrisa, él observó la expresión intrépida pero serena de la chica que se encontraba debajo. "¿No te preocupa que mi sobrino pueda enterarse de esto?".

"Él ya es mi exmarido", declaró Gracie con una sonrisa sutil.

Este día marcó el final oficial de su matrimonio con Lorenzo Hughes.

El rostro de Waylon se tornó severo ante sus palabras. Soltándola del cuello, dijo bruscamente: "No me interesas. Vete de aquí".

La chica envolvió rápidamente sus brazos alrededor de su cuello y le susurró al oído: "El interés no solo se expresa con palabras. Son más importantes las acciones".

El cálido aliento de Gracie contra el cuello del hombre hizo que se le subiera el rubor a las orejas.

Él tragó saliva con fuerza mientras la mano de la chica continuaba explorando su abdomen. "Puede que me estés rechazando, pero tu cuerpo parece decir otra cosa".

El calor inundó la parte inferior del abdomen de Waylon; una sensación de hormigueo se extendió desde el lugar que Gracie estaba tocando.

El hombre nunca antes había experimentado algo como esto.

De repente, Waylon agarró su mano errante y dijo con un tono firme: "Tendrás que pagar el precio por acercarte a mí".

Dejándose llevar por sus deseos más bajos, presionó sus labios contra los de ella, con su dulce aroma floral envolviéndolos.

En cuestión de segundos, Gracie fue despojada de toda su ropa...

Cuando Waylon estaba a punto de profundizar sus avances, ella lo detuvo. "¿Puedes prometerme una cosa?".

El deseo en los ojos de Waylon se atenuó levemente y se detuvo momentáneamente después de que la chica finalmente revelara sus verdaderos motivos.

"Adelante, dime qué quieres".

Al oír el dejo de irritación en su voz, Gracie le besó tiernamente el cuello en un intento por calmarlo. "Necesito que destituyas a Lorenzo de su puesto de director ejecutivo".

El hombre frente a Gracie no solo era el líder de la familia más influyente de Jorvine, los Hughes, sino también una figura importante en la economía nacional.

Así que él tenía el poder suficiente para hacer realidad su petición.

"Después de tu divorcio, ya no formas parte de la familia Hughes. ¿Por qué debería ir en contra de Lorenzo solo por ti?".

Cuando Gracie estaba a punto de distanciarse del hombre, este continuó: "Pide otra cosa".

"Bueno, entonces... en el banquete de mañana por la noche, quiero que...", le murmuró la chica al oído.

"Está bien". Waylon apenas había aceptado cuando decidió acercarse más, olvidándose de todo lo demás para abrazarla apasionadamente...

Cuando él despertó, se sintió rejuvenecido, como si hubiera saboreado algo extraordinario; fue la primera noche en seis años que durmió sin la ayuda de pastillas para dormir.

Al girarse hacia un lado, encontró una almohada fría, sobre la cual descansaba una nota.

Él recogió el papel con indiferencia. "Querido Waylon, ¡no olvides nuestro acuerdo!", decía la nota, la cual fue firmada con una cara sonriente.

La letra torcida provocó que la mirada del hombre se tornara gélida; le intrigaba saber qué estaba tramando Gracie.

Waylon tomó su celular y llamó a su asistente, Greg Reed.

"Necesito que te encargues de algo", ordenó.

Capítulo 2 Su difunta hija

Gracie salió del hotel y se dirigió directamente a un tranquilo cementerio en las afueras.

Al acercarse a una lápida, se agachó y miró fijamente el nombre que estaba escrito en ella: Paulina Hughes, su amada hija.

"Paulina, querida, te echo mucho de menos".

Su hija había fallecido a causa de una miocardiopatía dilatada en su etapa más grave. Pasaron un año esperando por un donante de corazón, solo para que Gracie descubriera que su exmarido había utilizado sus influencias para que el corazón fuera donado al hijo de su amante, quien necesitaba un trasplante urgente después de sufrir un accidente de tráfico. Actuando furtivamente, Lorenzo le arrebató a su esposa e hija el derecho a recibir ese corazón.

El hijo de su amante sobrevivió, pero Paulina falleció en el quirófano a los cinco años.

El mismo día que fue cremada su hija, Gracie regresó a casa y encontró a su exmarido besando apasionadamente a su amante, completamente ajeno a su presencia.

Fue entonces cuando la chica lo escuchó admitir que solo la veía como un obstáculo que no le permitía estar con la mujer a la que realmente amaba.

En ese momento, todo quedó claro para Gracie; su matrimonio no había sido más que una fachada, reduciéndola a un mero sustituto del verdadero afecto de Lorenzo.

Incluso la ilusión de ese hombre como padre amoroso se había destrozado, ya que su egoísmo y abandono provocaron la muerte de Paulina.

Irónicamente, incluso después de haber concluido su divorcio el día anterior, él todavía no estaba al tanto de la muerte de su hija.

"Paulina, te prometo que haré pagar a todas esas personas por lo que te hicieron".

Lorenzo era el hijo ilegítimo de Lanny Hughes, el segundo dentro de la familia Hughes; con el apoyo de su padre, su carrera ascendió rápidamente.

Gracie sabía que, para acabar con su exmarido, primero tenía que hacerle perder su influencia dentro de los Hughes.

El miembro más poderoso dentro de dicha familia no era otro más que Waylon, el primo menor de Lanny y tío de Lorenzo; al ser una de las figuras más distinguidas y nobles en Jorvine, todos le mostraban respeto.

Gracie era consciente de que aprovechar la influencia de ese hombre era la clave para arrebatarle todo lo que apreciaba a Lorenzo.

A medida que avanzaba la noche, la luz de la luna bañaba los alrededores.

Esa misma noche se celebraría un banquete para festejar la promoción de Lorenzo.

Dentro de un lujoso salón, bajo el resplandor de opulentos candelabros de cristal, dignatarios y personalidades de la élite colmaban de elogios al protagonista de la velada.

"Señor Hughes, usted ha recibido el mayor número de votos de los integrantes de la mesa directiva. ¡Parece que el puesto de presidente seguramente será suyo! Brindemos por sus futuros éxitos".

"De hecho, señor Hughes, con su ascenso a la cima del Grupo Hughes en poco menos de seis años, ¡ha demostrado poseer un talento excepcional! De ahora en adelante, todos dependeremos de su liderazgo".

Lorenzo correspondía a cada cumplido individualmente, lanzando miradas significativas hacia su amada, Norene Bailey, quien estaba al otro extremo de la habitación.

Ataviada con un sofisticado vestido negro, Gracie estaba parada tranquilamente en un rincón, bebiendo su vino tinto y mirando a los invitados con una leve sonrisa; no dejaba de preguntarse si la amante de su exmarido permanecería a su lado aun si lo perdiera todo.

Gracie terminó su vino justo cuando Norene se acercó a ella con la clara intención de molestarla. "Debo darte las gracias por ser una esposa ejemplar durante los años que duró tu matrimonio con Lorenzo, ayudándome a formar a un hombre tan grandioso. No olvides asistir a nuestra boda que celebraremos pronto".

La mano de Gracie se apretó alrededor de su copa de vino, casi estando a punto de romperla, pero rápidamente recobró la compostura y respondió con una calma inquietante: "No hace falta que me lo agradezcas. Es natural que las ratas hurguen en la basura que uno desecha".

Norene detectó el sarcasmo en las palabras de la chica, con su rostro mostrando un destello de ira antes de suavizarse nuevamente.

"Oh, también debo agradecerte por el corazón que le donaron a mi hijo. ¿Sabes por qué Lorenzo decidió salvarlo antes que a tu hija?". Como Gracie permaneció callada, la otra mujer continuó: "Porque le dije a Lorenzo que Gavin es su hijo".

La revelación de Norene encendió un feroz deseo en Gracie de hacerla pagar caro.

Sin embargo, el agudo pinchazo en la palma de su mano la devolvió a la realidad; entre los asistentes a la velada había agentes de policía, por lo que cualquier acto impulsivo podría poner en peligro sus planes de venganza y potencialmente llevarla tras las rejas.

¿Acaso esa mujer pretendía provocarla de esa manera?

Gracie decidió ser más prudente al actuar.

Capítulo 3 Abofeteando a su amante

Gracie tiró la copa de vino rota a la basura y sacó una unidad USB de su bolso.

"Aquí hay un video que se grabó el mes pasado, en el que aparece Lorenzo traicionándome. Seguro que a los periodistas que están fuera les encantaría verlo".

La expresión engreída de Norene se esfumó en cuanto escuchó esa declaración.

"¿Instalaste cámaras en la casa?". Norene no sabía si los habían estado vigilando durante todo el tiempo que pasaban allí.

Gracie se cruzó de brazos y espetó: "Pensé que alguien se había metido a robar en mi casa, así que necesitaba pruebas para proporcionárselas a la policía y que me ayudaran a atrapar al responsable. ¿Tienes algún problema con eso?".

Norene se quedó sin palabras.

Se suponía que esa noche celebrarían el ascenso de Lorenzo; un escándalo como éste podría arruinar sus posibilidades de convertirse en la esposa del presidente.

Después de tomarse un momento para reflexionar, la mujer logró esbozar una sonrisa forzada. "Después de todos los años que has pasado al lado de Lorenzo e incluso habiendo concebido una hija juntos, ¿cómo puedes ser tan cruel e intentar destruirlo?".

La mención de su hija le causó a Gracie un dolor profundo y punzante.

"¡Zaz!".

El fuerte estruendo de una bofetada hizo que las cabezas de todos los presentes giraran hacia la dirección donde surgió el ruido.

Gracie dijo con calma: "Creo que tenías un insecto en la mejilla, ¿verdad, señorita Bailey?".

Norene, cubriéndose la mejilla con una mano, estaba hirviendo de ira. Sin embargo, al recordar la unidad USB que estaba en poder de Gracie, solo pudo tragarse la humillación y responder de mala gana: "Sí, había una mosca. "Gracias por ayudarme, señora Hughes".

Como Lorenzo todavía no anunciaba públicamente su divorcio, Gracie asistió a la cena como su esposa.

La multitud reanudó su charla.

Mientras tanto, Norene hervía de rabia por dentro; una vez que se casara con Lorenzo, haría todo lo posible para llevar a Gracie a prisión y dejarla encerrada el mayor tiempo posible.

"Norene, ¿estás bien?". Al percibir la tensión, Lorenzo se acercó a toda prisa, exhibiendo un rostro lleno de preocupación.

Su amante, luciendo angustiada, pero esforzándose por mantener la compostura, respondió: "Estoy bien. No hay necesidad de preocuparse por mí. Solo fue un accidente".

La mirada del hombre se tornó fría y desdeñosa: "Gracie, fuiste tú quien pidió el divorcio, ¿y aun así crees tener motivos para ponerte celosa y montar este tipo de escenas?".

¿Celos? ¿Eso era realmente lo que su exmarido creía que ella sentía?

El día de la cirugía de su hija, él afirmó que necesitaba atender un asunto de negocios muy importante, pero en realidad estaba en el hospital para supervisar el trasplante de corazón que le iban a hacer al hijo de Norene.

El día que su hija fue cremada, inventó una reunión para encubrir una cita romántica que tuvo con su amante; luego, el día del funeral, salió temprano de casa e ignoró por completo las llamadas de Gracie.

Solo cuando ella le envió un mensaje para pedirle el divorcio, Lorenzo respondió rápidamente con un simple "Está bien".

Gracie enmascaró su ira ardiente tras una fachada tranquila. "¿Cuál de tus ojos percibió los celos? ¡No creas que todo el mundo gira a tu alrededor!".

Su sarcasmo cortante pareció aturdir momentáneamente a su exmarido, provocándole una punzada de incomodidad que lo hizo apartar la mirada.

"¿Trajiste la memoria USB?".

Tras entregarle el dispositivo, Gracie observó cómo Norene finalmente se daba cuenta de lo sucedido.

"Lorenzo, ¿tú le pediste que trajera esa memoria USB?", preguntó alarmada.

"Sí, contiene algunos documentos de trabajo. Necesitaba que me la trajera", respondió el hombre.

La ansiedad de Norene estalló mientras atravesaba a la chica con una mirada inquisitiva: ¿Gracie la había engañado todo este tiempo? ¿Recibió esa bofetada por nada?

Antes de que Norene pudiera hacer algo, un miembro del consejo directivo subió al escenario. "Damas y caballeros, esta noche anunciaremos un cambio fundamental en la estructura directiva de la empresa. Basándonos en nuestras necesidades estratégicas y tras una evaluación exhaustiva de su rendimiento individual, hemos decidido ascender al señor Lorenzo Hughes de director ejecutivo a presidente. Asumirá la plena responsabilidad de las operaciones de la organización y de su crecimiento futuro".

Lorenzo subió al escenario con confianza para acompañar al integrante del consejo directivo.

Mientras tanto, la mano de Gracie seguía derramando sangre después de aplastar la copa; la sangre se mezclaba de manera homogénea con la alfombra roja.

Norene retomó sus provocaciones: "Pronto me convertiré en la esposa del presidente. ¿Qué precio crees que deberás pagar después de abofetearme hace unos momentos?".

Gracie esbozó una leve sonrisa y replicó: ¿Te convertirás en la esposa de un hombre al que sedujiste a pesar de que ya estaba casado? Quizás deberías ser tú quien pague por esas acciones despreciables".

Ignorando la expresión cada vez más sombría de Norene, Gracie volvió a centrar su atención en el escenario; se aferraba a la esperanza de que Waylon cumpliría su promesa.

En ese momento, una secretaria subió al escenario, interrumpiendo la ceremonia al susurrarle algo al miembro del consejo directivo.

La expresión del hombre cambió por completo, reflejando una gran sorpresa. "¿Qué? ¿El señor Hughes está aquí?".

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