"A mí me hace enojar quién puede, no quién quiere"... Mi padre me enseñó desde pequeña a cuidarme sola,él viaja constantemente por el país transportando mercancía,raras son las veces en que logro verlo un fin de semana por completo desde que tengo 12 años. También me enseñó a defenderme muy bien,pero no me ha servido para hacerlo de él. Todos buscan inconscientemente la aprobación de Santiago. Venía repitiendo esas palabras en mi cabeza los últimos dos años, pero eran una jodida mentira que me había inventado para amortiguar los ataques del mundo. No soy alguien débil, por supuesto que no.
Más bien una chica bastante normal, alguien que cumple las reglas, va a casa al finalizar las clases y jamás se mete en líos. Una perfecta don nadie,a comparación de mi gran enemigo. Hoy las necesito,es el día que decido romper el ciclo y dejar de poner la otra mejilla. Hoy es la fiesta de fin de curso de mi generación,estoy deseando no ir,pero es algo imposible. Mi mejor y única amiga,Vanessa,asistirá... Y con eso da por hecho que también yo iré. Aunque sé que es meterme en la boca del lobo. Tomo las llaves de mi camioneta,una vieja Jeep cuatro por cuatro que mi padre me ha regalado por mi cumpleaños,en la ciudad donde vivo le viene muy bien. No deseo dejar las partes de mi vehículo en cada bache. Tengo la pequeña esperanza de que decida no ir,llamo a su puerta un par de veces. No tuve que esperar tanto,a los pocos minutos la veo bajar y abrir la puerta con una enorme sonrisa adornando su rostro, su cabello rubio cobrizo estaba rizado y traía unos jeans que se le marcan a la cadera, con su blusa ceñida al cuerpo y las botas a medio tobillo. -¿Estás segura de que quieres ir? Digo, podemos quedarnos y ver una película juntas, puedo hacer un enorme bowl de palomitas con mantequilla mientras vemos alguna película de miedo ¿Te gusta la idea? Vanesa no me respondió, se cruza los brazos sobre el pecho mirándole fijamente y evaluando mis palabras ¡Bien! Ella gana si hace eso, jamás podré contra su mirada "Súper Intimidante". -Irás, ¡No,! ¡iremos!... Porque no eres una cobarde y de una buena vez le harás frente a ese problema. Para ella es más fácil decirlo,no tiene que soportar las constantes humillaciones de todos. -Sabes,tal vez tengas razón, debería dejar de evadir esto y partirle la cara de una vez a ese tipo-Suelto a pesar de no estar convencida de mis propias palabras. -Y hacerlo tragar el polvo ¡Sí! Esa voz me agrada,vamos muchachota , a patear traseros-Me guiña un ojo. Sonrío para mis adentros,mi mejor amiga me conoce muy bien,demasiado. Me gusta pasar desapercibida, moverme tan rápido que nadie alcance a notar mi presencia, pero también estoy agotada de las burlas y las humillaciones de Santiago y el tarado de su mejor amigo Juan Carlos. Así fue como decidí ir a la última fiesta de fin de cursos,el verano está a la vuelta de la esquina y con eso las vacaciones. Puedo escuchar el estridente ruido de la música al ritmo de mi palpitante corazón. La cuadra está llena de autos en fila, mostrando lo descomunal de la fiesta que hay aquí. Mis manos sudan dentro de mis bolsillos.... -¿Vane? No creo que sea una buena idea-.Declaro por segunda vez en la noche. -Estarás bien, ya lo verás-.Me palmea el hombro. -Ni siquiera fui invitada. -¡Ey!, Daisy me invitó a mí y yo te invito a ti ¿Lo ves? Estás invitada. Su tono tranquilo no logra aliviar la presión sobre mis sienes. Giro la cabeza hacia ella y le digo-.Bien, pero si no me siento cómoda me largo, no hay nadie allí que vaya a extrañar mucho mi presencia. Ella asiente tomando mi mano para cruzar la calle, los autos pasan y chicos bebidos se asomaban por las ventanillas gritando. La diversión del verano... El alboroto se hace mas evidente cuando más nos acercamos. Dudo y me detengo para girarme. -¡No, tú no vas a ningún lado! No nos veremos en el verano,así que, sin importar lo que suceda nos divertiremos esta noche. Su voz bravucona logra calmar mis nervios un instante. Mientras caminamos a la entrada,el teléfono de ella suena. Había estado hablando tanto de esa fiesta que creí que le hacía ilusión formar parte de ella. "Error"... Había quedado con alguien de verse ahí y me había arrastrado a mí a su cita. -Yo me largo-.Declaro al darme cuenta de la trampa. Ella había ido de compras,su blusa era nueva y su cabello estaba más rizado de lo habitual ¿Cómo no me había dado cuenta antes de esos detalles? -¡Vamos, amiga! No me hagas esto, quédate un rato, hazlo por mí. -Vanesa, no hay nada allí que me interese, además-Alego- Tu estás en una cita y no me harás caso. -¡Por favor, por favor!-ruega pero yo no soy tan fácil. -Está bien-.Le digo al ver sus ojos suplicantes-Pero irás a despedirte cuando me vaya. Nótese lo difícil que llego a ser. -¡Claro!-.responde al mismo tiempo que besa mi mejilla y aplasta la otra con sus manos. Vasos rojos y latas de cerveza cubren la entrada,chicos entrando y saliendo y otros ocupando mejor su tiempo, disfrutando la noche obviamente. Veo varios rostros conocidos por la entrada principal, lanzándose cerveza mientras corren. -Hola chicos-.Daisy estaba parada cerca de la entrada -¡Hola!-.la saludamos al mismo tiempo. -Pasen. Nos indica, para luego ignorarnos,volviendo toda su atención al chico recargado en la pared. La música suena demasiado fuerte y al parecer toda la escuela está reunida esta noche. -¡Oh por Dios, mira!- Grita en mi oído. Hay compañeros de clase, otros que no conozco de nada. Algunos se mueven con la música, otros sólo rien y disfrutan de la fiesta. Mi cuerpo se estremece ante tanto ruido y entusiasmo. En las paredes y el suelo puede sentirse las vibraciones de las bocinas a todo volumen y nadie parece percatarse de mi presencia. Me quedo sin palabras al notar todo ese movimiento. Chicos bailando y otros de faje, otros jugando luchas,sí, luchas en medio de la sala. Vanesa sigue a mi lado, aunque no sé por cuanto tiempo. -Espero que él no haya venido. Digo,pero el tono de mi voz suena demasiado fuerte. Solo pido lo justo. Un chico a nuestro lado nos lanza una mirada curiosa, pero ella se la devulve de igual forma o más intensa, entonces él decide desistir. Muy bien amigo, jamás ganarás ante ella,pienso con placer. Ella lanza un gruñido y me hace un gesto para ir por algo de beber a la cocina. Hay una isla y una barra repleta de botellas de licor que cubren gran parte de la superficie, también hay varias botanas y envases de soda. Sería inadmisible que no hubiera sodas,sobre todo para alguien como yo que no bebe. -Ey, América ,ven acá pequeña. Jessica me toma de un brazo antes de llegar a servirme algo. -Jamás imaginé que vinieras ¿eh? Al saber que él está aquí. Asiento dejando escapar un suspiro. Mis sospechas estaban confirmadas. -No pretendo esconderme Jess, pero agradecería una mano si las cosas se ponen pesadas. Jessica es buena en las peleas, es una chica ruda, sin embargo, ni siquiera ella se enfrentaría a Santiago por mí,aunque yo haya sido su amiga antes que él. -Claro muchacha,estás segura aquí. Se jacta amablemente y visiblemente borracha también. -Gracias. Respondo y ella me hace un gesto con la mano en forma de despedida, al tiempo de que toma una lata de cerveza y se va de la cocina. Sonrío y me doy cuenta a la vez de que Vanesa ya había hecho su acto de desaparición. ¡Genial!.... La busco con la mirada y el temor se mete bajo mi pecho y estómago. ¡Mierda,nooo!... Santiago entra en la cocina sin darse cuenta de mi presencia y yo me quedo paralizada. Esperaba no tener que verlo en toda la noche,pero obviamente desear una noche tranquila es algo imposible. Sus ojos se encontran con los míos con sorpresa, luego con suma molestia. Bien, yo estoy acostumbrada a esas miradas suyas. La mirada de "Eres una mierda". Él aprieta los dientes y estrecha aun mas los ojos sobre mí. El miedo golpea mi pecho y los oídos me zumban. Quería más que nada salir huyendo de este lugar,todo había sido demasiado bueno para creerlo. No lo había visto los últimos dos días y ahora mismo creer que tampoco lo vería aquí era muy ingenuo de mi parte. Antes,cuando eramos amigos, me emocionaba la idea de tenerlo cerca, él era el más grande de la escuela,las chicas hacían fila para hablar con él. Su cabello castaño y su sonrisa las encontraba preciosas. ¡Ah ese es otro detalle!, yo estaba enamorada de él. Ahora, que sabía que me odiaba y había hecho miserable mi vida por dos años,ya no. Aunque las veces que logro tenerlo así de cerca se me olvida porqué lo odiaba. Parpadeo un par de veces y la lucidez volve a mí por unos minutos de nuevo, debo simular que su arrogante presencia no causa ningún efecto en mí. Así que tomo una soda, la abro y le doy un trago. Santiago pasa por mi lado,camina por detrás de la barra y se pone trás de mí. Un calor recorrió mi cuerpo y mi corazón dio un brinco dentro de mi pecho. Él tomó la botella y sirvió un poco en uno de los vasos rojos-Respira, America. Me digo a mí misma. El calor de su aliento golpea mi oreja derecha al haberse estirado para tomar una soda. Pero la lata que tomó estaba vacía,como las otras tres que estaban allí. ¡Genial! la mía era la única que quedaba. Pega más su cuerpo a mí y mis piernas pierden fuerza. Sus dedos rozaron los míos y ese simple contacto hizo que mi sangre hirviera. Él sabía que me estaba poniendo nerviosa. ¡Ah otra cosa¡ Ese verano le había confesado mis sentimientos y a pesar de que no respondió nada-Lo que me dolió-Nunca dije nada sobre el tema. Él siempre jugó limpio en ese sentido. Cuando pensé que mi corazón se detendría,él me arrebató la soda de las manos,se apartó de mí y la sirvió en su vaso con licor. Lo que no logró sorprenderme. -Pero mira quien está aquí, ¡Santy! Juan Carlos solía llamarlo de esa forma,como todo mundo,menos yo. Él no mostró ninguna emoción ante lo que su amigo había dicho,siguió bebiendo de su vaso e ignorando mi presencia-Bien, ese juego si podía seguirlo. También se gira y me ve a mí,su gesto lo dice todo. Juan Carlos me odia desde siempre,debo admitir que ignoro porqué,pero ahora me da igual. Me marcho. -No sé qué haces acá chiva ,las nenas como tú no salen cuando les viene su periodo. Juan Carlos tampoco me llama por mi nombre,usa ese estupido apodo que todo mundo usa para dirigirse a mi como burla. Y sus bromas son cada vez más tontas. y tampoco le agrado. No tenía ni idea de qué hablaba,pero Santiago seguía imperturbable, aunque no tardé en averiguar de qué se trataba toda esa palabrería barata. No lo imaginaba,y no es que no esperara alguna humillación más, pero lo que quiso hacer fue muy desagradable. Traía algo en sus manos que me hizo suponer que me lo arrojaría a la ropa, era obvio, y varias ideas llegaron a mi cabeza con una rapidez impresionante. ¿Qué pasaría si le golpeaba el rostro? O algo así, me defendería como dijo mi amiga, pero algún día volvería a la ciudad y estaba segura que de hacer algo me la tendrían jurada. No me importó, cuando se acercó lo suficiente esquivé su golpe y le di un codazo en la nariz, lo que le hizo aullar de dolor y retorcerse en el suelo sin dejar de chillar. Rogué porque Santiago me dejara un hueso sano en el cuerpo, pero él no se movió. Miró la escena algo sorprendido mirándome a mí y luego a JC con fastidio. Yo estaba muerta, lo vi acercarse a mí. -¿Duele?-.Preguntó, pero sus ojos no se apartaron de mí. JC solo se retorció en el suelo, Santiago no me habló a mí-obviamente-jamás lo hacía si no era para lanzarme una amenaza, yo era una gran nada para él. Pero las comisuras de sus labios formaron una media sonrisa que me volvió hacer olvidar que lo odiaba, entonces lo vi alejarse e irse de la cocina. Vanesa entró corriendo, pero al ver a JC tirado puso cara de asco. -Tenías razón America,no era buena idea venir. Ambos se miraron y me pregunto qué es lo qué hay entre ellos.
"¿Alguna vez has estado tan enojado qué destruir todo a tu paso es algo que se siente muy bien, qué la acidez que sube por tu garganta se siente como fuego a su paso, qué tu cuerpo tiembla de rabia y te sentirías capaz de retar a cualquiera?" Pues así es como me siento, o me he sentido los últimos dos años. No conozco a nadie que haya logrado asustarme o siquiera que se atreva a retarme. El miedo y el dolor es algo que no forma parte de mi genética. Es algo que quedó en el pasado, si es que alguna vez lo tuve. Pero hoy pude notar algo distinto en su mirada. Ira, rabia... valor.
* Estaba parado cerca de la ventana de mi cuarto, el día estaba ardiente y mi piel quemaba. Dos meses han pasado desde la última vez que nos vimos, desde aquella vez que se atrevió a golpear a JC. Se había marchado después de eso y no volvimos a ver su cara. Bastante trabajo me había costado convencer a mi amigo para que lo dejara pasar. "Amigo" tan solo pensar la palabra me pone de malas. JC había sido mi compañero en todas las burradas que he hecho hasta el momento, creo que algunas veces disfruta de más ser "el chico malo". Tonto, solo hemos logrado que todos nos huyan, que solo se acerquen aquellos que nos temen para no tener problemas con nuestros temperamentos. Aunque JC no es ni una pizca como yo. Él se divierte más con la burla y la humillación, yo sólo trato de mantener alejados a todos. Que nadie pueda penetrar dentro de mí... Mi teléfono suena,lo veo y es una de esas llamadas. Bien,hoy lo necesito. La única forma que he encontrado para descargar esta furia sin dañar a nadie que amo es peleando,no me agrada golpear a otros -Santy- llamó mi madre, yo finjo no escucharla, pero ella se apresuró a tomar la perilla de la puerta y empieza a sacudirla. Me molesta que haga eso, mis dientes se aprietan dentro de mi boca y siento como la sangre empieza a hervir de vuelta. -¿Qué?- respondo, pero suena más como un ladrido que como la respuesta que debería darle a mi madre. Realmente no me importa lo que piense, suficiente hago con seguir aquí al pendiente de ella, a pesar de saber que no le importa una mierda mi vida. -Abre la puerta, tenemos que hablar- ¿Hablar? De que tendríamos que hablar ella y yo. Nada que me importe. Miro el reloj sobre mi mesita, es tarde. Froy debe estar por llegar y me pudre no estar listo, sé que ella seguirá su alegato, así que la ignoro. Son dos pisos los que hay que bajar por la ventana, no me preocupa. El cerezo que hay en el jardín de América me sirve para mis improvisados actos de desaparición. "América" ¿Habrá vuelto ya? Supe que se iría un tiempo, en las vacaciones lejos de la ciudad, me da igual. Ella está lejos,es lo importante. A JC le gusta mantenerla alejada,yo solamente observo,me gusta eso, ver su cara reventar de enojo por las cosas que JC y yo le hacemos, aunque más bien se puede decir que es él quien le hace más cosas, yo solo las permito. Los demás la molestan solo para quedar bien conmigo, quizá no es que le caiga tan mal a todo el colegio, puede ser que hasta la encuentren simpática o incluso atractiva,mejor así,que se mantengan alejados. No veo a muchos hacer cola para ser sus amigos, solo esa chica de aspecto rudo, Vanesa. Ella no se asusta tan fácilmente como la mayoría, me gusta eso en una chica. Me gusta más que siga a su lado a pesar de todo. De un salto logro trepar sobre la rama, y me deslizo cuesta abajo, esto es algo habitual para mí, siempre que Nora empieza a darme lata con que debemos unirnos más y esas tonterías, yo salgo huyendo. Sin poder evitarlo miro hacia la ventana de América, llevo tiempo sin llamarla de esa forma.- Jamás me dices América, odio que llamen por ese estúpido apodo que me diste,debes dejar de usarlo ya por favor - Me había dicho aquella vez en ese mismo lugar, yo le había tomado como broma sus palabras, pero tampoco me había atrevido a contradecirla. Siempre trato de mantenerme en calma cuando está cerca ,ella alega,yo callo. Y después todos la molestan. Hasta aquella vez en que por mi culpa todos le habían dado un baño de huevos podridos sobre el cabello, ella adora su cabello, o esa mata desordenada que llama pelo. Solo me había burlado diciendo -Feliz cumpleaños, América. Siempre me gustó su aspecto infantil, la delgadez de su cuerpo y la forma en que todo le sentaba bien. Era como tener un hermanita pequeña a la cual proteger, pero todo cambió, todo cuando me fui ese verano. Ahora dos años después no puedo dar marcha atrás a lo que pasó. Nunca lo entenderé ¿Por qué me cuesta tanto pedirle perdón? Quizá por el hecho de saber que me mandaría a la mierda de intentar hacerlo, así que lo más fácil para mí es seguir por el mismo camino de auto destrucción, total ¿A quién le importa? Mis manos se tensaron al verla, ha vuelto. Tiene el cabello más largo que la última vez y sus ojos se encuentran con los míos, no digo nada ni me muevo por un minuto, espero a que me de la espalda y salga huyendo de su habitación una vez más para no tener que verme, pero no lo hace, se queda y me mira de igual manera. Sus ojos están delineados de negro como siempre, dándole un aspecto de triste. Su cabello negro está teñido de castaño en las puntas, ese color se ve bien. Ella siempre ha sido hermosa a su manera,su cuerpo delgado no tiene demasiadas curvas,las justas para mis manos. Entorno la mirada con más fuerza para hacerla desistir, pero sigue mirándome como yo a ella. En ese momento mi móvil suena y lo saco del bolsillo trasero de mi pantalón <Mierda, es Froy>. -¿Dónde mierda te metiste Díaz?- dice en cuanto le respondo. No sé qué decir, debería estar en el sitio indicado desde hace diez minutos, sin embargo suelo salir sobre la marcha. -Voy en camino- Suelto sin más. -Ya trae tu trasero aquí, no me hagas esperar mocoso. Cuelgo la llamada más furioso que antes. Debo llegar antes de que Froy decida sacarme del circuito por mi rebeldía. Antes de que me vaya vuelvo a ver hacia la ventana de América, ya no está allí. El sonido de un fuerte claxon me saca de golpe de mis ideas, es JC, suerte que se le haya ocurrido venir por mí. -Ey, ¿Qué mierda haces? Es tarde, me llamó Froy, está más que cabreado, dice que te sacara del circuito si pierdes. ¡Ja! Si pierdo, eso me gustaría verlo. -No me jodas, sabemos bien que no voy a perder. Esta es mi noche y nadie me la va a quitar. JC me mira con orgullo, y de su boca cuelga una sonrisa bobalica, ambos sabemos que esta noche es importante para mí, no hay nada en el mundo que evite que gane esta noche. Llevo tiempo deseando ganarle al imbécil de David, sólo está pelea me llevará a él. -Pues andando- Dice en cuanto me subo al auto y de golpe cierro la puerta. El circuito cambia de lugar cada noche, jamás se repite el lugar y es por muchos motivos algo privado. Las peleas callejeras siempre han sido ilegales, pero seamos honestos. ¿Quién puede contra las mafias? Nadie. JC me llevó cerca del centro, donde había varios edificios abandonados. Me hizo salir del coche y caminar un par de cuadras a pie. El problema con esto es que si la policía hace alguna redada caeríamos muchos. Nadie es tan idiota de llegar en coche a un área de edificios abandonados y así alertar a la policía de que algo se cocina allí. Esta vez era un deshuesadero, el lugar es lo de menos, no me importa si esta noche me toca pelear contra Luka. Ese es su nombre de pelea, pero me da igual cómo llamarlo, mientras termine como perdedor. Murmullo de voces se escucha entre más nos acercamos, mi corazón late con fuerza dentro del pecho y mi sangre está ardiendo más que cuando me salí de casa, bien, eso es bueno para mí, la adrenalina corre por mi cuerpo y es algo a favor, siempre me ha servido sentir esta furia dentro de mí para destrozar al oponente. Realmente no me importa quién es, mientras termine tirado en la lona y yo pueda largarme a casa con la paga. Caminamos entro del deshuesadero y por fin podemos ver los primeros rostros conocidos. Froy es un tipo que impone, sus ojos se ponen en mí y logro ver su descontento. Hay chicas con ropa minúscula regalándose como premio a los ganadores. En una esquina algunos nerd que Froy suele usar para subir las peleas a la red y vender más apuestas, otros tipos con radios de frecuencia como los de policía para darnos el pitazo por si algo pasa y los demás vienen a apoyar a los peleadores. -Estamos aquí- Habla JC, pero Froy no le ve a él, me mira a mí con molestia. -Empieza a cansarme esa actitud tuya muchacho, siempre pensando que todos dependemos de ti. Quiero callarlo y gritarle que no es así, pero sé que a él no le importa una mierda mis problemas, no es como si fuéramos amigos, claro que no. Soy su mejor peleador y punto. -Ya estoy aquí- Y le doy la espalda para empezar a calentar, lo escucho bufar algo que no alcanzo a escuchar, pero estoy seguro que no quisiera hacerlo. Me quito la camisa y se la doy a JC. Él no pelea, solo viene por las chicas. No debería decirlo, pero es bastante asediado y no creo que quiera maltratar su rostro con marcas de golpes, a mí me da igual. Las chicas igual se acercan, y en realidad no me interesa ninguna en particular. Los gritos se empiezan a escuchar cuando lo ven a él llegar. Su cabello rubio cobrizo le cubre la frente, las puntas rizadas y sus ojos verde me miran con burla a eso pienso. La gente alrededor es mucha y la mayoría viene para verlo a él. No me importa, igual lo verán caer. -Santiago Díaz- Dice y mis manos tiemblan a los costados. No sé porque mierda me llama de esa forma, como si fuéramos amigos de algo -Me dijeron que pelearía contigo esta noche, me da gusto hacerlo. Lo veo extender la mano, pero no la tomo. Él me mira, pero no encuentro la nota de burla en sus palabras, ni en sus ojos. -Pues como ves, es verdad, pero basta de palabras. A lo que hemos venido. Él vuelve a sonreír de esa forma que logra calentar más mi sangre, en forma condescendiente, como si estuviera cumpliendo el capricho de un niño. -¡LUKA! ¡LUKA!... Todos gritan y vitorean su nombre. Mi cuello gira y mis huesos se aflojan, él es alto igual que yo, un poco más corpulento, más fornido, pero ni eso logra intimidarme. De igual forma se quita la camisa. Me da la espalda y puedo ver un largo tatuaje en su espalda que cubre gran parte de ella, son letras que no entiendo, pero le sienta bien. Da igual, solo quiero acabar con esto y demostrar que puedo vencer a Luka. Alguien se acerca para vendar sus manos y JC lo hace conmigo. Al sentir de nuevo la adrenalina correr por mi cuerpo me acerco a él y le lanzo mi primer golpe, logra tomarlo desprevenido y le llega a la boca, es pronto pero su labio está roto. Un hilo de sangre sale por su comisura y me mira con nuevo brío, me gusta, esto apenas empieza. Se limpia la sangre y lo veo alzar los puños y ponerse en guardia. Me lanza un golpe que esquivo al rostro, pero su pie logra golpear mi espinilla, lo que me saca un gritillo de dolor, él vuelve a reír ahora más concentrado en la pelea. Ambos nos miramos y mis manos también cubren parte de mi rostro, esperando para ver quien lanzará el siguiente golpe y cuando estoy por lanzarlo alguien grita. -¡CORRAN, LA POLICÍA! Mierda... La pelea no termina y aun no logro sacar todo el enojo que tengo. Veo para ambas partes, pero la mayoría ha corrido y el lugar se ve más vació. ¿Dónde diablos está JC? No lo veo por ningún lado, corro lo más que puedo, sin camisa. No me ha dado tiempo de tomarla y vestirme. Las calles que me separan del lugar donde JC dejó el coche deben ser dos ¿O tres? Mierda, no recuerdo y no es momento para hacer el loco. Si me encuentran así sabrán que yo formo parte del circuito. Por más que corro no logro ver el coche de JC, todas las calles de aquí parecen iguales y no recuerdo haberme parado a ver dónde lo había dejado. La noche empieza a sentirse más fresca, apenas. Mis ojos buscan desesperados sin lograr nada. No está o no encuentro nada. Así que corro calle abajo para llegar a casa de esa forma. No hay de otra. Mis pulmones arden y el aire se mete entre mis costillas, duele. Pero no me detengo por nada. El sonido de sirenas se hace cada vez mayor. Se están acercando. Corro y corro más, hasta que logro reconocer mi barrio. La casa no está tan lejos, me detengo en una pared y trato de tomar aire, mi rostro arde y no puedo sentir otra cosa que ardor en las piernas y pulmones. Mi casa se ve desde acá. Pero al alzar los ojos logro ver a Nora en la puerta. Rayos, no lo esperaba. Desde allí puede ver si trepo por el árbol. La única forma sería entrar por el patio de América, por la puerta trasera, pero me escucharía. No sé qué hacer, pero quedarme agazapado no es opción tampoco. Corro agachado para entrar por el patio de ella, no se ve nadie en la casa. Igual y con América nunca hay casi nadie, pero eso no me preocupa, más bien que Nora logre verme. Ella está parada mirando para todos lados, pero no se percata de mí. Así que logro meterme en el patio de América. Sin embargo no sé qué más hacer. Si fuéramos amigos le llamaría y le pediría dejarme entrar por su cuarto al mío, es muy poco lo que los divide, pero esa tampoco es opción. Cuando creo que logro escabullirme escucho una voz cerca de mí. -Aquiles, ven acá chico. Es ella. No entiendo por qué todo me tiene que pasar a mí. Lo veo girarse y me mira directamente, creo que se ha quedado paralizada del miedo o qué sé yo. La veo que va a hablar, pero la taladro con los ojos y le lanzo una mirada de advertencia. Estás muerta si hablas Segovia. -Ah, hola América- Mi madre la saluda al verla con el perro. -Hola señora Díaz. Le oigo saludarla y lanzarme una mirada de burla. -¿Has visto a mi hijo? Creo que salió y no me he dado cuenta, su habitación tiene llave y no logro que baje el volumen de su música, no es tan alto, aun así a los vecinos les puede molestar. -Por mi está bien- respondió y me miró de nuevo, algo iba hacer, lo puedo notar en sus ojos- Y hablando de Santiago, creo que... Iba a continuar, pero me levanto para que pueda verme mejor, soy más alto, y sé que me teme. Pero sus ojos se quedan pegados a mi cuerpo, no llevo la camisa. Y por alguna razón mi piel se enciende. -¿Sí?- pregunta mi madre. -¿Ah?- le miro de nuevo, sabe que la destrozare si lo hace, pero se encuentra más nerviosa porque no traigo ropa que por mi amenaza en sí- No- dice al fin.- No lo he visto- Mi madre la mira intensamente evaluando su reacción, al ver que no va a decir más, lo deja así y se mete a casa. Por fin puedo respirar, no es que me importe tanto lo que Nora piensa, pero me tiene amenazado, otra y me largo de la casa. -¿Qué haces aquí?- me pregunta. Su voz es tan delicada, es hermosa. A comparación a la mía. Somos tan distintos y pensar que fuimos amigos en algún tiempo. -Nada que te importe- le escupo. me mira con odio, acaba de hacerme un favor y yo no puedo dejar de hacer el idiota por un momento. -Me da igual- La escucho decirme. Pero sé que no es así. es muy transparente, lo conozca demasiado bien para saber que mi actitud le molesta, pero es algo que me cuesta reprimir -Salí-No sé porque digo esto y si le importa ahora, aun así lo hago. Me evalúa, debe estarse preguntando a donde iría que debo volver casi desnudo. -Como sea- Se va, pero quiero seguir hablando con ella, hacía mucho que no hablamos sin pelear, o más bien sin que me grite todo lo idiota que soy y yo me burle de sus berrinches. -Has vuelto, JC no lo dejará pasar ¿sabes? La forma en que piensa torturarte le emociona. No veo miedo en sus ojos y me gusta, por dios que me gusta verla tan fuerte. Algo le hizo cambiar y no sé qué es. -Me gustaría ver que lo intentara. Sus labios forman una sonrisa. No me había dado cuenta, pero tiene bonita sonrisa. Le queda bien, sus labios se ven más... Por dios ¿Qué estoy diciendo? De nuevo me está pasando. No puedo, no puedo permitir que esto vuelva. -Quizá lo veas. No me responde, sus ojos me siguen viendo y los veo bajar a mi pecho, de nuevo ver a mis ojos. -Vístete Santiago, por favor. Había jurado que seguía teniendo ese tonto enamoramiento conmigo, pero sus ojos y la forma en que lo dijo me hizo pensar que quizá ya no. Pero no sé si la idea me guste tanto.
-Entonces, ¿Qué te dijo?- Vanesa se tiró sobre la cama, no había necesidad de decir nombres, sabía de quien hablábamos. -Si... bueno, más bien, nada. Sus cejas se juntaron con duda, pero no me sentí capaz de decir de qué habíamos hablado, y que por muy extraño que sonara, me dio la ridícula sensación de que Santiago pretendió ser amable, bueno, solo por un segundo. -Decídete. -Es que solo lo vi un momento, nada que valga la pena recordar. -Bien, supongo que debe andar por allí perdido, con nuevas marcas de golpes y esas cosas, me pregunto en qué andará metido.
-¿Golpes?- Mi pecho se aprieta y la decepción corre como un reguero por mi cuerpo. Él siempre fue impulsivo, de carácter fuerte, pero trataba de controlarse o por lo menos los años en que fuimos amigos, ahora que me odia parece haber encontrado un nuevo objetivo, buscar pelea con quién pueda. -¿Por qué, te interesa saber? Supongo que ha estado haciéndose de nuevo amigos, nunca se le ve solo, ahora. -¡No me interesa! Eso es ridículo,no deseo saber en qué anda metido. Seguí peinando mi cabello, tratando de no digerir las palabras de Vanesa ¿Nuevos amigos? ¿Qué tan distintos eran estos de JC? ¿Y por qué debía preocuparme eso? Realmente nada de lo que él hiciera podría cambiar la opinión que tengo suya, para mi es una persona que dejó de existir desde el mismo momento en que me dio la espalda, en que ser su diversión se convirtió en rutina y en el momento en que me dejó claro el asco que le daba estar cerca de mí. -Es tan caliente... Giré al escucharla, estoy segura de que casi se me cae la quijada de la impresión. ¿Caliente?... -En cualquier caso es un idiota también. Trato de restarle importancia al hecho de que a mi única amiga piensa que mi enemigo es caliente. Obvie. -Solo espero que con sus nuevos "amigos" lo mantengan tan entretenido que se olvide de mí por un tiempo, solo hasta que acabe este año y pueda largarme de aquí y no volver a verlo. -Pero lo es sólo contigo,con nadie más es de esa forma,a todos los demás los ignora,a ti no puede ignorarte, América. Claro, es verdad eso también... -Me da igual, pronto se olvidara de que existo, cuando acabe este año y no vuelva a verme. -Yo no pienso lo mismo - Apoyó la mejilla en su mano y me miró intensamente. Mi cara enrojeció al darme cuenta a que se refería. -No digas tonterías. Su odio no puede durar para siempre. De un brinco llegó hasta mí. -Mírate, has cambiado mucho, América . No eres la misma, ahora te ves más decidida, más fuerte y que me parta un rayo si miento, pero te ves más sexy... ¿Sexy? ¿De dónde saca tantas ideas tontas? Existen tres tipos de personas sobre la tierra. Del tipo ardiente, que es donde Santiago entra, el guapo,que es donde bien puede entrar Vanesa y las feas , que es donde entro yo, así que sería bueno saber qué diablos tengo de sexy. -Necesitas un novio, empiezas a delirar por falta de hombres. Ella me miró como si mi afirmación la hubiera sobresaltado. Algo en su expresión me dijo que yo no estaba muy lejos de la verdad. Al mismo tiempo se pasó una mano por su cabellera, y restándole importancia a lo que acababa de decir, cambio de tema. -¿Qué se sentirá estar en sus brazos?. Ella estaba tratando de provocarme, quería saber si algo escapa de mis labios. De nuevo no tuvo que decir nombres. Mi corazón dio un brinco dentro el pecho y mis piernas fallaron. No, la idea de ver a Vanesa entre los brazos de Santiago es algo que definitivamente no me hace ni tantita gracia, aun no sé el porqué, pero no me gusta. -No creo que seas tan tonta como para acercarte a él. Le digo, aunque para ser realista, si lo desea lo hará,ella es una chica demasiado atractiva. -Ya lo he hecho, en la fiesta de Mar se acercó a mí. No hablamos mucho, sólo me preguntó porque seguía siendo tu amiga y si estaba esperando tu llegada ansiosa. -Es un idiota, no deberías prestarle atención. No parecía escucharme, sus ojos se quedaron pegados a mi ventana, tratando de verlo allí parado, supongo. ¿Por qué me molesta tanto la idea de saber que ella puede tener un interés en Santiago? Él no me interesa, me ha dejado demasiado claro lo que piensa de mí, entonces ¿Por qué me enoja saber que hablaron, a solas?... -Bien muchachota, es hora de empezar con la tortura, al mal paso darle prisa- Me dice mientras lanza libros a mi mochila. La tortura, ese sería un buen nombre para ir a clase. Pero solo un año y esto acabará, podre irme lejos y seguir con mi vida fuera de este maldito pueblo que me tiene harta. * Deje escapar un sonoro suspiro en cuanto mis pies pisaron de nuevo el salón de clases. Seguía en el mismo sitio,nada estaba cambiando. Después de que Vanesa decidiera dejarme tirada aquí y se fuera huyendo- No sé de qué- Solo deseaba volver a casa y no salir jamás de ella. Aun así, fui hasta mi lugar de siempre sin dejar de quejarme en mis adentros. Mi cabello cubre gran parte de mi rostro, pero ni eso lograría evitar ver mi aplastante realidad. Tener que volver a este espantoso sitio, donde sé que todos me odian. Lo aparté ligeramente al mismo tiempo en que JC soltaba una risa burlona. La chica con la que hablaba le susurró algo a oído y él se giró para ver en mi dirección. ¡Santa mierda! Me di prisa para llegar a mi butaca, lo más apartado posible de ellos. Tomé el cuaderno de dibujo y me incline sobre mi lugar para esperar hasta que la clase empezara. No había mucho que hacer hasta entonces. Y cuando pasé una hoja alguien se paró frente a mí. Levanté la cabeza y me encontré con los ojos oscuros de JC. -Hola América, volviste. El aire de mis pulmones se atoró y no podía dejar escapar el jadeo que traía clavado en mi pecho. El oxígeno de mi cerebro se había esfumado de igual forma y no me permitió reaccionar a tiempo, porque no me moví. JC estaba frente a mí, me había tomado de la chamarra y tenía su respiración casi sobre mi rostro. -Creíste que no nos veríamos de nuevo. Articuló cada palabra en mi cara y puedo asegurar que algo de su saliva cayó sobre mí mientras hablaba. -Yo... Mi lengua se quedó atascada o no supe que pasó, porque no dije más. Mis ojos subieron de nuevo encontrando los de Santiago, que justo iba entrando en ese momento al salón. Parecía que no entendía que estaba pasando, mientras JC mantenía su mano estrujando de mí, yo no podía dejar de ver hacia Santiago y la forma en que se adelantó hacia nosotros. -¡Déjala! La voz de Santiago apenas fue audible,pero JC entendió perfectamente porque apesar de su mirada, él lo hizo. Esa era la razón por la que no quería volver a ese maldito lugar, ambos me esperaban, pero sólo a él temía verlo de nuevo. Mis dedos se apretaron sobre la muñeca de JC, esperando que me soltara, pero parecía no querer hacerlo y casi pude sentir su puño sobre mi rostro. Pero dios me probó su existencia. Un portazo sonó proveniente de la entrada del salón. Era el profesor Ramírez. Cerré los ojos y el aire salió de mi pecho por fin cuando JC soltó de mí y se fue a su lugar lo más pronto que pudo. Mi cara tuvo que haberse transformado en algo extraño. Santiago se sentó justo a mi lado y yo busqué con los ojos hasta su antiguo sitio, allí estaba JC y en el lugar que solía ocupar Santiago ahora estaba la misma chica que le había hablado al oído. Ella ya está apuntada en mi lista de gente indeseable, aunque si tuviera que hacer una, sería demasiado larga, así que mejor ignorarlos. Mi mandíbula se apretó al verlo ¡Mierda!... Me giré para no hacerlo, pero de nada me sirvió. Era imposible ocultar el hecho de que me tomó por sorpresa el tenerlo a mi lado. -Te salvaste de una- Me dijo. Él me había salvado,pero JC seguiría esperando. Debo dejar de mostrar miedo, éste año perderán su oportunidad conmigo. De sus labios colgó una sonrisa burlona. Nadie debía verse bien después de burlarse de alguien más, entonces ¿por qué este idiota lo lograba? -No es de tu incumbencia- Le respondí. En realidad, no debía seguir este juego de "soy tan fuerte que puedo con ambos". Pero confiaba en que la suerte estuviera de mi lado y ellos se darían por vencidos con el tiempo. ¡Claro! Como si lo hubieran hecho hasta ahora. Odiaba a JC por la sencilla razón de que es un imbécil que goza humillando a otros. Siempre existe el tipo que se sale siempre con la suya, que su carita de ángel le permite ser un demonio y ni dios mismo lo imaginaría. Pues ése es JC. De una escala del 1 al 10 en apariencia, él se lleva fácilmente un 11. Lo tiene todo para sobresalir y no ser un patán con nadie, pero después de dos años de burla por su parte, me doy cuenta de que hacerlo lo hace feliz. -Claro, en eso tienes razón- Me sorprendió su repentina respuesta, no esperaba que volviera a dirigirme la palabra. Hice caso omiso de su comentario. Decirle que se largara no era una opción, lo mejor era ignorarle. Aunque es la primera vez que le tengo tan cerca desde que nos distanciamos, bueno, sin contar con el acercamiento que tuvimos en la fiesta. -America Santiago me llamó, pero no me giré para verlo. Necesitaba seguir ignorándolo, dejar de verlo... necesitaba salir del salón tan rápido como me fuera posible. Las dos horas de clase se pasaron lentas y asfixiantes. El profesor Ramírez tiene una de esas voces que te arrulla y te hace entrar en un sueño profundo, pero al mismo tiempo si te sorprende, corres el peligro de quedar sin oídos. Porque toda la voz que se ahorra en sus explicaciones la deja salir de golpe justo sobre tu oreja. El timbre sonó para el cambio de clase. Todos se levantaron corriendo para irse, pero yo no lo hice. Me levante lentamente, como si retrasando la salida lograra evitar lo que venía. -¿En qué estábamos? La tensión subió de nuevo a mi rostro y mi cuerpo se quedó paralizado al escuchar la voz de JC justo detrás de mí. Seguía tratando de echarle cuadernos a la mochila, pero mis manos estaban quietas y sudorosas... -¡América! La voz de Vanesa me sorprendió, no había estado en clase y hasta ahora es que me cae el veinte de eso. No logro girarme, pero mis manos consiguen moverse de nuevo y tomó la mochila para salir de allí. Al girarme para enfrentarlo me di cuenta de que JC ya no estaba. Fue extraño, puesto que estaba muy interesado en patearme, Vanesa tampoco estaba. En todo ese tiempo no había levantado el rostro,porque aunque ya no les mostraré el miedo que les tuve, tampoco iban a poder provocarme. -El peligro pasó. No fue la voz de Vanesa la que logró sorprenderme, era Santiago. Y más que su voz, fue la cercanía de su cuerpo al mío. -No estaba en peligro. Logré responder. Sabía que lo había estado, pero no quería que él se burlara de mí de nuevo. -Deberías cuidarte, JC tiene algo contigo que ni yo logro entender. Mis ojos parpadearon confusos ¿Me estaba advirtiendo?- No es como si me importara, haz lo que quieras. Me dijo finalmente. Esa era otra de las razones por las que no logro entender lo que sucede con él. Hay ocasiones en las que logro sentir que el Santiago que conozco está por volver, pero siempre es solo un espejismo de aquello. Lo veo tomar sus cosas para salir del salón ¿Estaría esperando todo este tiempo? -¡Gracias!- Logré decirle con sarcasmo antes de que se fuera. Él me miró, sólo unos segundos, pero mi cuerpo se removio intranquilo.