-¡Feliz Cumpleaños!
Grita un grupo de jóvenes en el patio de un colegio secundario.
-¡Malteada!
-¡¡¡No!!! Malteada no ¡¡¡Qué duele!!!
Se dirigen hacía Barbie para darle sus malteadas, que consiste en pegarle palmadas, suaves, en la espalda.
-¡Despacio, que los varones son unos brutos!
Aconseja Lía, su mejor amiga.
-Son unas bestias ¡Me dejaron la espalda doliendo!
Están entrando al aula, alborotados, cualquier motivo es suficiente para descontrolarse, estaban a 3 meses de recibirse y terminar la escuela secundaria, algunos pensaban seguir la universidad, otros saldrían a trabajar.
-¡Qué los cumplas Feliz, qué los cumplas feliz, qué los cumplas, qué los cumplas, qué los cumplas felizzzz!
Gritaban mientras se dirigían al aula.
Cada uno de los chicos que iba cumpliendo 18, se alteraban más.
-¡Sos mayor de edad, ya podés entrar a un telo.
-Uuuuuu
-Se dice hotel alojamiento o albergue transitorio.
Dice una chica desde la última fila.
-¡Cómo sabés! ¿Querés ir conmigo?
Le responde, a los gritos Oscar, que está sentado, por orden de los profesores, en la primera fila.
Había un profesor en la puerta observando atentamente la situación.
-Señores más respeto con sus compañeras.
Dijo enojado,
-¡¡¡Barbie, acordate, tenés 18!!!
Grita Freddy, haciendo un gesto obsceno.
-Dije más respeto ¿Qué parte no entendió?
Con lo último que dijo Freddy, el profesor perdió la paciencia.
-Perdon profe, era una broma.
-Una broma de mal gusto, vaya a llamar a la preceptora para que lo amoneste.
-¡No profe! Ya tengo muchas amonestaciones y mis padres me matan, por favor. Ya casi me recibo y con más amonestaciones me expulsan del colegio.
-Es la última que le dejó pasar.
Dijo el profesor, sabiendo que las hormonas adolescentes son difíciles de controlar.
-Feliz Cumpleaños, Barbie.
Dijo finalmente Charly, el profesor, mirándola fijamente.
-Gracias profe.
Le contestó Barbie, tímidamente.
-Ayyyyyyyyy ¡Que lindooooooo!¿Quién me lo regaló?
Pregunta Barbie, abriendo un perfume que encontró en el banco donde se sentaba.
-Se llama "Delirio", no lo conozco, a la marca sí.
-Debe ser nuevo.
-¡Qué rico!
-¡Dejame probarlo!
Los comentarios seguían.
Las chicas se levantaron rodeando a Barbie y otra vez el descontrol, sin embargo Charly, ésta vez, sonrió.
-Profe, cuando son ellas ¡No dice nada!
Se quejó uno de los chicos.
-Señoritas, ya pasó, a sus asientos.
Dijo disimulando, porque era verdad que les permitía explayarse un poco más a las chicas.
-¡Gracias por el perfume! Al que me lo haya regalado...
-¡Tenés un enamorado!
-¡Que diga quién es el cobarde!
-¡Tiene novio! ¡Tiene novio!
Comenzaron a gritar.
-¡No! ¡No tengo!
Charly, sonrió, mirándola, nadie le prestaba atención a él, porque la miraban a ella, que se había ruborizado hasta las orejas.
-Señores en 15 minutos se termina la clase, anoten los temas de la prueba.
-¡¡¡Profe, recién empieza el último trimestre!!!
-Si, pero van a perder clases, organizando el baile de fin de año, la entrega de diplomas, el viaje a Bariloche.
-¡Bariloche!, ¡Bariloche!
Comenzaron a gritar.
¿Yo también habré sido tan insoportable? Se preguntó Charly.
-Chicos, de verdad, les tengo mucha paciencia, pero anoten los temas de la prueba, les tomo un trabajo práctico y un solo examen, así los ayudo en la organización o en lo que necesiten, pero la condición es que tengo que cerrar las notas temprano.
-¡Gracias, Profe!
Gritaron a la vez.
Anotaron los temas, casi cuando estaba sonando el timbre del recreo.
-Ahora a jugar a los desafíos.
Dice Oscar.
-Siiiii
Gritaron varios, Charly guardó despacio sus pertenencias para enterarse qué desafíos eran, pero ninguno dijo nada, esperando que él saliera del aula.
Los chicos inventan cualquier tipo de desafío, pero como estaban con sus hormonas a mil, muchos tenían que ver con su despertar sexual, aunque algunos eran inocentes.
-Lía, te toca a vos fijarte de que lado del pantalón tiene acomodado el pene el profesor de Filosofía.
Dice una de las chicas, sabiendo lo tímida que es Lía.
Para evitar una prenda peor, dijo, sorprendiendo a todos.
-Lo tomo.
Gritaron otra vez, estaban descontrolados.
Cuando volvieron del recreo, le hacían señas a la pobre Lía para que se fijara, mientras que todos votaban que lado creía que era el correcto.
La pobre chica tomó su carpeta abierta y se acercó al profesor, antes que éste tome asiento, tuvo una muy aceptable actuación cuando cayó de rodillas, muy cerca del profesor, agarrando las piernas del docente, para evitar que se siente y observar de cerca.
-Señorita ¿Está usted bien?
-Si, lo siento profe, me tropecé.
Se levantó y se sentó nuevamente en su asiento.
-¿Quién lleva las estadísticas? Preguntó Antonella, como si se tratase de un trabajo de otra materia.
-Oscar y Loana.
Contestó alguien del grupo.
-¿y?
-Izquierdo.
-Señores no sé de qué materia están hablando, pero concéntrese en mi materia en éste momento.
-Le aseguro que eso es lo que hacemos.
Dijo alguién que se sentaba por el fondo del aula
El profesor sonrió, pensando en lo descarados que eran los chicos, pero no se dió cuenta que aunque no hablaban de su materia, estaban hablando de él.
A la salida del colegio, siempre viajaban juntos, Barbie, Lia, Loana y Elias, y si no se quedaban perdiendo tiempo, también viajaban con ellos, Fredy y Oscar.
Vivían todos en el mismo barrio y eran compañeros desde la escuela primaria.
-Feliz cumpleaños.
Dice la hermana de Barbie, cuando la vió llegar.
-Gracias, mirá lo que me regalaron.
Le muestra el perfume.
-Es riquísimo y es una de las marcas más caras.
-¿Se puede saber quién te regaló eso? Cuidadito de andar recibiendo regalos de algún noviecito, ya sabés que no tenés permitido tener novio.
-No tengo novio...me lo regalaron entre todos.
Mintió, porque su madre era estricta con eso de no tener novio hasta terminar la escuela secundaria y no le iba a creer que no sabía quién se lo había regalado.
Llegó su padre de trabajar y almorzaron los cuatro juntos.
Su hermana se apresuró, porque tenía que volver a trabajar, era docente de escuela inicial, es decir, maestra jardinera, recién recibida, sus padres no estaban de acuerdo en que estudiara, porque no podían pagarle sus estudios universitarios, pero ella se las arregló para dar clases de apoyo escolar a chicos que les costaba entender y así pudo aportar dinero en su casa, que era lo que su padre le exigía, luego de terminar la escuela secundaria, como tenía muchos alumnos, aportaba en su casa, se pagaba los estudios y juntaba bastante dinero.
Su idea era casarse lo antes posible, así poder irse de su casa de una buena vez.
Tenía novio desde que terminó el colegio, en realidad, desde un poco antes, pero sus padres no lo sabían.
Ambas estaban pasándola muy mal en su hogar, su padre era alcohólico y su madre se manejaba con una doble moral.
Claro que Nelly, su hermana mayor, hacía como que no sucedía nada, era muy orgullosa como para reconocer que su padre, todos los medios días y todas las noches, tomaba hasta quedar casi desmayado en la mesa y que su madre, que no las dejaba tener novio hasta terminar la escuela secundaria, solo por lo que podrían decir los vecinos, le coqueteaba a todos los hombres con los que se cruzaba y Barbie, estaba casi segura, que sus acciones no terminaban en un coqueteo.
Salvo el feliz cumpleaños de su hermana, no recibió ni un triste saludo de parte de su padre, su madre le dijo Feliz cumpleaños a la mañana y ya está, ni una torta, ni soplar la velita, ni pedir un deseo, nada de nada.
Cuando era más chica, ella pensaba que ésto se debía a la situación económica, pero ahora se daba cuenta que era falta de interés de sus progenitores.
Estaba por irse al cuarto que compartía con su hermana, cuando vino a buscarla su gran amiga Lía.
-Mami, tengo que estudiar y hacer un trabajo práctico en equipo, voy hasta la casa de Lía.
Así pudo salir, vivían a dos cuadras de diferencia, en un barrio de clase media, tirando un poco a baja, pero era un lugar tranquilo.
Llegaron a la casa de Lía y allí estaban Antonella, Elias, Oscar, Fredy, Loana y dos compañeros más.
-¡Sorpresaaaaaa! ¡Feliz cumpleaños!
-Gracias amigos.
Dijo Barbie muy emocionada.
-Mi mamá te preparó una torta, sopla la velita y pedí tres deseos.
Le explicó Lía, que estaba muy orgullosa de su madre y también de poder ofrecerle a su amiga una celebración en su honor.
Antes de soplar la velita, Barbie, se acercó a Felisa, la mamá de su amiga, la abrazo muy fuerte, mientras contenía las ganas de llorar.
-Gracias, mi queridísima Felisa, sos la mejor que existe.
Felisa la abrazó, llenándola de besos, la quería mucho, la conocía desde que iban al jardín de infantes y sabía perfectamente la situación que vivía Barbie en su casa.
Pasaron una agradable tarde.
Barbie era muy agradecida y adoraba a Felisa, la sentía más cercana que a su propia madre.
Para ella, su madre, tenía gran culpa del estado en que su padre terminaba todos los malditos días, si ella pudiera conseguir un novio y casarse, para irse de su maldito hogar y dejar de ver a sus malditos padres...
Pasaron los días y volvieron a tener como materia, Inglés, cuya profesora era una mujer de unos cuarenta y cinco años, pero se vestía siempre dejando ver bastante de su agraciado y enorme pecho, cosas que a los chicos de su división los volvía locos.
-¡Desafío!
Gritaron.
-Le toca a Fredy cumplir el desafío.
-¿Qué tengo que hacer?
-Averiguar el color del corpiño de la profe de inglés.
-Fácil...
-Apuestas...
Todos votaron y eso se volcaba en una planilla junto con las estadísticas y también quienes ganan y quienes cumplían con los desafíos.
Entró la señora Marcela, era la profesora de inglés.
Fredy se le acercó, mojándose los ojos con saliva, simulando lágrimas...
-Profe, tengo un problema...
-¿No pudiste estudiar por qué...?
-Sí estudié...pero mis padres se quieren separar.
Es el mejor actuando, no hay dudas, la profesora lo abrazó y él también a ella, corriendo un poco el borde de la camisa a la altura del cuello, cuando la profesora estaba por apartarlo, se puso a llorar más alto, los demás no aguantaba la risa, entonces Fredy, cumplió su cometido.
-Gracias profesora, por escucharme, le pido que no lo hable con nadie, porque no quiero que los profesores me tengan lástima, ninguno es tan ...teto...tierna como usted.
-¿Estás bien Fredy?
-Sí, solo tuve un día negro.
Dijo en voz alta, para que sus compañeros escuchasen.
-¿Estadísticas?
-Si
Todo lo hablaban en clave y por ahora no los habían descubierto.
La tercera hora, la tuvieron sin profesor, por lo que escribieron las iniciales de todos los alumnos de esa división con los desafíos.
-Barbie, te toca a vos fijarse, de qué lado tiene acomodado su pene, el profe Charly.
-Uy, no...
-¿Estás segura que no?
-Sí, ya sé cómo..
En el pizarrón escribiendo B.C.P F.Q.
Cuando entró Charly, miró el pizarrón, le llamó la atención, pero no entendía de qué se trataba lo que estaba escrito allí.
-Desafío.
Gritan algunos chicos.
Charly presta atención a esa palabra, es una clave para algo, aún no sabe para qué.
Mira el asiento de Barbie y no la vé, frunce el ceño.
Mira mejor y ve su mochila, se queda tranquilo, ya va a aparecer.
Se da vuelta para borrar el pizarrón y varios chicos gritan.
-No profe, no borre, no terminamos de...copiar.
-Saquen una foto con el celular.
-Pero todavía nos faltan anotar algunas...estadísticas.
Charly dice.
-Yo saco la foto, por si necesitamos el pizarrón.
Sin darles tiempo, sacó una foto de lo que estaba escrito en el pizarrón, su intención era descifrar qué era eso del desafío, que obviamente tenía que ver con lo que estaba escrito allí.
El apuesto profesor se sentó en la silla, pegado a su escritorio y en cuanto movió sus piernas, chocó con algo o alguién...
-Barbie...¿Qué hacés acá?
-Es...un juego y no me dí cuenta que llegó, voy a...salir.
Barbie, se puso en cuatro patas, se acercó al profesor, se agarró de él y le tomó las rodillas, como para poder salir de allí abajo más fácilmente, movió sus manos en forma inocente, sin embargo, hizo que Charly recibiera cierta descarga y su miembro se movió un poco y creció... Ella miró su zona íntima y luego subió sus ojos, buscando la mirada de su profesor de fisicoquímica.
Charly se puso nervioso, hasta estaba un poco ruborizado...sentía un calor inmenso ante el contacto de su...alumna Barbie.
-Barbie, salí de ahí abajo, por favor.
-Si, Charly...digo...profe.
Él se movió dejando lugar para que pasé, pero Barbie le rozó nuevamente las rodillas y Charly trató de disimular el fuego que le recorría por dentro ante el roce de su alumna.
-Señorita...salga ya, por favor...Barbie...
Ésto último, Charly, lo dijo bajito, solo ella lo escuchó, salió debajo del escritorio un poco avergonzada.
Charly estaba totalmente incómodo ante la situación, pensando que Barbie se debe haber dado cuenta que ante su simple contacto, su miembro se despertó.
Desde que la conoció, él soñaba con ella, era la dueña de sus noches, pero no era solo sexo, estaba enamorado de Barbie desde el momento en que la vió.
Hacía tres años, fue a buscar a su primo Sebastian, que es profesor de matemáticas de ese establecimiento y en lugar de esperarlo dentro del auto, bajó a fumar un cigarrillo, cuando la división de Barbie salió, algunos de los chicos les arrancaron las mochilas a dos ó tres chicas, entre ellas estaba Barbie.
En ese momento salieron dos profesores, los chicos tiraron al suelo las mochilas y la de Barbie cayó en los pies de Charly.
Él quedó prendado de sus ojos, de su cara, su cuerpo era delgado, a través del guardapolvo no se le notaba demasiado, pero fue suficiente para que Charly cayera rendido a sus pies.
Sólo que era una jovencita y él, en ese momento tenía 22 años.
Cuando llegó Sebastián, le preguntó por los chicos que habían salido últimos.
-Son de tercer año.
-Entre ellos había una chica rubia, de ojos claros, que era una muñeca hermosa.
-Barbie, por cómo la describís, es Barbie, tiene 15, o 16 años.
-Dios, es preciosa, me enamoré.
-JAJAJA, dejate de joder, es una nena.
-Es verdad, pero...
Se calló la boca, tenía razón su primo, debe haber sido solo la impresión de ver a semejante ángel.
Sin embargo, esa noche no pudo dormir pensando en ella.
Volvió a la realidad cuando una chica la nombró.
-Barbie ¿Derecha o izquierda?
Notó que Barbie lo miró y bajó la cabeza, como...¿Avergonzada?
-Derecha.
Le contestó a la chica.
-Estadísticas y apuestas.
Gritó otra.
Barbie estaba ruborizada ¿De qué estarían hablando?
Terminó de dar la clase justo cuando tocó el timbre y no había llegado a la puerta cuando Loana, que había preguntado si derecha o izquierda, se acercó al pizarrón y escribió algo, estaba totalmente intrigado, volvió sobre sus pasos e hizo que buscaba el celular, que él sabía que ya lo había guardado.
En el pizarrón, Loana había escrito al lado de unas siglas...derecha.
¿Qué carajos era eso?
Barbie había dicho a la derecha...
Pasó una semana y cuando estaba entrando, escuchó hablar a los chicos.
-Hoy tenía corpiño rojo, pero se traslucía de su ropa, así que no hay apuestas ni desafíos con ella.
-Que tetas ¡Por favor!- gritó Oscar - Yo desde acá tengo la mejor vista.
-Me voy a portar mal, así me siento adelante.
Dijo otro de los chicos.
Charly tosió y todos enmudecieron.
Ésta vez entendió que estaban hablando de la profesora de inglés, sonrió y no les dijo nada, los entendía, eran varones y Marcela siempre se vestía como para ir a un cabaret.
Comenzó con sus clases, hicieron un repaso para el próximo exámen.
Una de las chicas se acercó a él y tiró, Charly creyó que a propósito, un libro a sus pies y cuando se agacho, le miró la bragueta...
¿Habrá dicho algo Barbie?
Se sentó en su asiento y estaba realmente de mal humor, hasta que escuchó...
-Derecha
-Apuestas y estadísticas.
Tomó su celular y estudió la foto que tomó del pizarrón el otro día, ya sabía que los chicos apostaban sobre el color del corpiño de Marcela, pero había muchas más siglas.
LSPM...
Sebastian...profesor de matemáticas.
Charly profesor de fisicoquímica.
Marcela profesora de inglés.
Y seguía así, eso lo pudo descifrar, entonces, pensó Charly, la primera letra es la inicial de cada alumno...
En las mujeres adivinaban el color del corpiño y en los hombres....
El color de los boxer, no, porque estaba seguro que jamás se lo habían visto, aparte decían derecha o izquierda...
Dios ¿Apostaban de qué lado estaba acomodado su...amiguito? Pensaba Charly.
En el recreo, lo comentó con su primo Sebastian y a él también, se le caían encima las chicas o les tiraban a sus pies, bolígrafos o alguna regla..
Se reían y Charly se quedó tranquilo que Barbie no había hablado de cómo se puso él con su roce.
La próxima clase, tomó el examen del que había hablado en otra clase y en el medio de la hora escuchaba murmullos ¿No sé enteraban los chicos, que se entendía todo lo que hablaban?
-Barbie, ¿Terminaste?
-Sí.
-Pasame la respuesta 5 y cuándo entregues la hoja, fijate.
-No, no me toca a mí
-Pero entregás primero y... no sé, hacele alguna pregunta y fijate...
-No
-¡Entonces prenda!
-No me toca a mí
-¡La prenda es tocarlo!
-Ni loca, ¿Si se enoja y llaman a mi mamá? En mi casa me matan si hago una cosa así en el colegio, está bien, me fijo.
Prestó atención a su adorada muñeca, para él era una muñeca que lo hacía delirar, ella se negaba a tocarlo...¿Estarían hablando de tocar sus partes íntimas?
Charly se imaginó las manos de Barbie en su pene y se removió inquieto, porque su amiguito se despertó ¡Y en qué momento!
Los chicos no tienen filtro, no se enteran que se escucha todo y por suerte, no sabían de los sentimientos del apuesto y sexi profesor.
La voz de una chica lo trajo a la realidad.
-¡Pasame la 5!
Escuchó como Barbie le pasó la respuesta, tomó nota para preguntarle a esa chica, cuando le entregara la hoja, la respuesta.
Vió como Barbie se levantó con su hoja.
-Profe, terminé.
Charly la miró y le sonrió, esperando ver qué hacía Barbie, se moría ganas por decirle él, de qué lado tenía acomodado su miembro.
Barbie se acercó demasiado a él.
No, nena, por favor, pensó, se me acerca un poco más y me voy a descontrolar.
-Profe ¿Venís a Bariloche como acompañante? ¿Nos vas a cuidar vos?
Él se quedó rígido, no sabía si tenía doble intención en sus palabras.
-¿A qué te referís con cuidarte?
Se lo dijo con voz baja, mientras le agarraba el brazo y se le acercó un poco más, hasta que se dió cuenta que estaban demasiado cerca y seguramente tendrían muchos ojos puestos en ellos.
-Profe...
Se alejó un poco de él y bajó la mirada, obviamente estaba buscando la posición de su miembro, la sonrisa de Charly era divertida.
-¿Qué necesitás, Barbie?
Ella lo miró, roja como una manzana.
-Yo...nada, nada.
-¡Barbie!
Gritó una chica, para que le pase el informe.
Charly la estaba mirando y ella comenzó a toser, estaba muerta de vergüenza y sentía cierto cosquilleo por lo cerca que estuvo de su profesor, llegó a sentir su aliento.
-Desafío.
Gritó otra chica, la estaban apurando.
-Izquierda.
Dijo bajito.
-¡No se escucha!
-Izquierda.
Repitió, ésta vez más alto.
Charly, se moría de ganas por llamarla, para sentirla cerca, estaba seguro, la amaba y pensaba cómo haría cuando se terminen las clases y ya no la vería más.
Pasaron algunas semanas.
Se acercaba el dichoso viaje de fin de curso a Bariloche, Charly estaba ansioso, la vería día y noche.
-¿Profe, vas a venir a las excursiones con nosotros?
-Si, es la idea.
-¿Y a bailar? ¿Vas a bailar acá? ¿Tenés novia?
Lo estaban volviendo loco con las preguntas, pero él las contestaba con gusto, porque quería que Barbie supiera de su vida.
-No tengo novia y sí, a veces voy a bailar o a jugar al pool o..salgo.
-¿Cuántos años tenés?
Preguntó Lía.
-25 años.
-¿Es verdad qué ya no vas a seguir dando clases en el cole?
-Si, tengo otro trabajo.
-¿En dónde?
Charly no supo qué decir, no podía decir que su familia era la dueña de una de las más grandes fábricas de cosméticos del país y si le llegaban a preguntar cuál era, podrían darse cuenta que el perfume que le regaló a Barbie, porque había sido él, era de esa marca.
Sí los demás no se daban cuenta...Barbie sí lo haría, era muy inteligente.
-En una empresa.
Ya no aclaró más.
-¿Chicos quienes siguen estudiando en la facultad y quienes van a trabajar?
Preguntó de repente, aunque la única respuesta que le importaba era la de Barbie.
Les fueron contando sus proyectos, pero Barbie no abrió la boca, Lía tampoco.
-¿Y vos Lía?
-Yo quisiera ser asistente social o psicóloga.
-Te felicito.
Dijo el profesor, su alumna preferida, seguía sin hablar.
-¿Vos, Barbie, qué pensás hacer?
-No sé.
Dijo, poniéndose colorada y bajando la cabeza.
Charly intuyó que no quería hablar, le tendría que preguntar en privado.
Charly estaba en la empresa, más precisamente, en la oficina de su padre.
-No puede ser, te dedicás a dar clases como un profesorcito y acá tenés que hacerte cargo de la dirección de la empresa, sabés que yo tengo que viajar continuamente, vos ni siquiera querés viajar.
-Te prometo que a fin de año dejo de dar clases, ahora me voy a Bariloche con...
-¿Estás loco?¿Cómo qué a Bariloche?
-Sí, con el curso donde soy profesor.
-No señor, de ninguna manera, te necesito en la empresa.
-Papá, por favor, ya se termina éste año y renunció a las horas, te lo prometo, de todos modos, estoy un montón de horas en la empresa, hasta creé, en el laboratorio, un perfume, que ya está batiendo récords de ventas y aún no salió la publicidad.
-Es verdad.
Se ablandó un poco su padre.
-Pero no entiendo que te llevó a dar clases, tu primo también lo hace y trabaja a medio tiempo con nosotros, siempre le gustó la docencia, pero...
Charly lo miró y supo que no le podría decir que todo era por una mujer.
-Tenés que pensar en formalizar, me gustaría que te cases con Marina.
Su padre siguió hablando, ajeno al pensamiento de Charly.
-Noooooooo, no la soporto, es tan hueca, tan frívola, no le llega ni a los tobillos a...
Se calló justito, estuvo a punto de revelar su más profundo secreto.
-¿A...?
-A nadie
-Bueno, si te dedicaras como debieras a nuestra empresa, no me meto en tu vida amorosa.
-Gracias padre, terminan las clases y soy todo para la cosmética, pero necesito ir a Bariloche.
Charly, no sé dió cuenta que dijo necesito, en lugar de quiero ir y su padre no era tonto...
-¿Qué significa qué necesitás?
-Ehhh nada, en cuanto se reciba éste curso, soy todo un directivo, no te vas a arrepentir... estaba pensando, a los mejores promedios del colegio en dónde damos clases, me gustaría darles trabajo acá, tal vez necesite elegir a mi secretaria.
Se le acababa de ocurrir esa idea y le pareció fenomenal.
-¿Sin experiencia?
-Bueno... eso depende como se mire...todos tuvimos nuestro primer empleo.
-Eso lo veremos, tendrían que pasar una selección.
-Ok, pero yo elijo, aunque vos tengas voto.
-¿Por qué pienso que ya la tenés elegida?
Golpean la puerta y Carlos, el padre de Charly, le permite pasar a Sebastián, su sobrino.
-Maravilloso, ahora que los tengo a los dos acá, quiero que dejen, ambos, el papelito de profesores, chicos, la cosmética los necesita.
-Papá, ya te dije que se recibe mi curso y renuncio a la vacante como profesor.
Sebastián lo mira burlón.
-Solo jodiste con ser profesor por una calent...
-¡Sebastián!
Le pega un grito Charly.
-¿Vos también pensás en darle trabajo a los mejores promedios de los chicos que se reciben éste año?
Sebastián comenzó a reírse y le dijo por lo bajo.
-Alguién se va a sacar un uno.
-¡No te atrevas! Le ponés 10.
-Chicos, no sé qué se traen entre manos, pero la empresa no es un juego.
-Ya te dije que no lo tomo así, el perfume que creé es primero en ventas.
-¿Y te inspiraste en ....?
-Cortala, idiota.
Le dice Charly a su primo.
-Tío, me imagino que mi primo te dijo que nos vamos a Bariloche...
-¿Los dos?
-Estaba en eso, idiota.
Dice Charly.
-Es lo último que les permito, sé que son unidos, pero si desaparecen los dos ¿Quién se queda a cargo?
-Lo último.
Dijeron los primos, en éste momento no hay en ellos rastros de la imagen de profesores.
Salieron aliviados de haber convencido a Carlos, de poder ir juntos a Bariloche.
Sebastian lo hacía porque sabía el desenfreno que tenían las chicas allá y se estaba preparando para un festín de tríos y hasta orgías, con chicas de otros colegios, eso sí.
Charly ansiaba estar cerca de Barbie.
-¿Estás loco?¿La querés meter en la empresa? Sacate la calentura que le tenés de una buena vez y dá vuelta la página, aprovechá el viaje a Bariloche.
-No la tocaría mientras sea mi alumna.
-Ya se terminan las clases y lo que pasa en Bariloche se queda en Bariloche.
-No quiero que se quede ahí.
-Te estás metiendo en un quilombo, al pedo.
Charly no le contestó, esa noche fueron a un lugar de stripers y ambos terminaron acompañados.
Charly buscaba sacarse las ganas que le tenía a Barbie, por lo que eligió a una chica bastante similar, rubia, de ojos claros, menudita, pero cuando volvió a su casa, seguía sintiendo la necesidad de su alumna favorita.
Al lunes siguiente ambos renunciaron a sus cargos para el próximo año, ninguno de los dos podían estirar hacerse cargo de la empresa familiar.
Los alumnos siguieron con sus apuestas.
A primera hora del martes, las chicas estaban apostando de que lado tenían acomodado el miembro de un señor que venía caminando por la calle, que estaba a media cuadra y venía caminando hacia el lado en donde se hallaban las alumnas, fue cuando llegaron Charly y Sebastián, Charly se puso como loco cuando escucho decir a Barbie...
-Apuesta, derecha.
-¿Pueden entrar de una vez?
Dijo Charly, levantando la voz.
Le tocaba dar clases en el curso de Barbie a primera hora.
Ya dentro del aula, Charly, seguía con un humor de perros, les hacía preguntas rebuscadas y repartía unos por doquier.
-Pasa al frente, Barbie
Ella no se salvó de las preguntas más difíciles, sin embargo, las respondió bien y se encaminó hacia su asiento.
-Un momento, no dije que se pudiera sentar.
-Dígame profe...
Dijo volviendo a su lugar, al lado del escritorio del profesor.
Le pregunto algo que él vió en segundo año de facultad, era imposible que ella lo supiera.
-Profe, eso no lo enseñó.
-Conteste, señorita.
-No lo sé...
Dijo mientras se le caían las lágrimas
Él tuvo ganas de abrazarla, pero estaba tan...celoso, que quería que ella se sintiera como él.
-Tiene un uno, no se terminaron las clases, tienen que seguir estudiando.
-Pero ese tema no lo enseñó, ni siquiera está en el programa.
Dijo hipando y llorando desconsolada.
-Yo nunca me saqué un uno, mi mamá me va a fajar hoy si llevo esa nota.
-Bueno, no es para tanto...
Aflojó en el trato hacia ella, se estaba sintiendo mal, porque sabía que estaba siendo un hijo de puta.
-¿Qué sabe de lo que vivimos en nuestras casas? Viene de mal humor y nos llena de unos, ya terminando la secundaria y después, más de uno tenemos que aguantar golpizas y...
-¿Te golpean en tu casa?
Preguntó tan bajito, que solo ella, pudo escucharlo, o más bien adivinar qué preguntó.
-¿QUE LE IMPORTA?
-Sentate.
Le dijo, viendo como su alumna preferida no dejaba de llorar.
Terminó de dar la clase sin poder concentrarse, sólo quería saber más sobre ella.
Cuando estaban saliendo al patio del colegio, porque había tocado el timbre del recreo, la llamó.
-Barbie, quédate por favor.
-Dígame, señor.
Dijo sin mirarlo.
-Barbie ¿Qué pasa en tu casa?
-¿Por qué me lo pregunta? ¿Le importa?¿No es suficiente como nos humilló hoy?¿Qué quiere saber? ¿Cómo mierda vivo en esa casa de mierda?
-Nena...Barbie, perdón, no te quiero humillar, solo te quiero ayudar.
Le levantó la barbilla con su mano y la miró a los ojos.
-Mierda, Barbie, de verdad, solo te quiero ayudar, te abrazaría, nena, pero si pasa alguien, me hacen un sumario.
-¿Por qué me abrazarías?
Mierdaaaaaaaa pensó Charly, ¿Cómo decirle que quiero protegerla? Que la amo...
-Porque...me siento culpable de tus lágrimas de hoy, te prometo que no paso ni una nota de hoy, para nadie, pero no llores, nena... y...contá conmigo para lo que necesites.
-Gracias profe, sos lo más.
Se pone en puntitas y le da un beso en la mejilla.
Charly se quedó rígido, su miembro se despertó de golpe y cuando ella se alejó, tuvo que reprimirse para no girar y buscar su boca, si ésto hubiera sucedido en otro ámbito, la hubiera tomado en sus brazos y besado como si no hubiera un mañana.
¿Qué me hacés Barbie?
Pensó.
-Primo ¿Qué pensás? ¿Vamos de cabarute ésta noche?
-No tengo ganas.
-¿Otra vez con lo de la pendeja? Sacate las ganas en Bariloche, después te olvidas y ya.
-No es tan simple.
-Loco, solo es cuestión de cogerla.
Cuándo Sebastián se dió vuelta, estaban entrando los alumnos, porque ahora le tocaba a él dar clases en ese curso, no supo quién escuchó y qué cosa, de todos modos, los primeros que entraron fueron los varones, no era tan grave.
-Lo dicho ¡Sos un idiota!
-Te paso a buscar ésta noche, primito.
-Olvidate.
-A las 11.
-¡Idiota!
Los alumnos los miraban, muchos no sabían que eran primos.
-Lo lamento chicos, mi primo es una ...
-Idiota, callate.
Sebastián se rió con ganas, los alumnos los seguían mirando.
Dió una clase mucho más relajada que de costumbre ya estaban a dos meses de terminar las clases y en 15 días se iban a Bariloche, trató de ayudar a los que tenían que levantar nota y a los que no...les puso un 10.
Lo que no aprendieron hasta ahora, no lo aprenderán más.
-Chicos, cuando volvamos de Bariloche, vamos a elegir, para una empresa, a los mejores promedios que quieran trabajar en las vacaciones y pueden quedar efectivos si hacen bien las cosas.
-¿Qué empresa profe?
La iba a nombrar, cuando se acordó del perfume...
-A la vuelta de Bariloche, lo charlamos.
-Gracias profe, sos el mejor.
Dice Loana y le guiña un ojo.
Mierda, pensó Sebastián, a ésta me la puedo voltear en Bariloche.
Miró a Barbie y se dió cuenta qué había llorado y la clase anterior fue la de Charly, se acordó como estaba cuando escuchó lo de las apuestas del tipo que venía caminando.
No pudo reprimir la sonrisa, era tan infantil su primo cuando se trataba de Barbie.
-¿Cómo estuvo la clase con Charly?
Todos estaban rezongando a las vez, luego Barbie dijo.
-No sean injustos, me dijo que no pasaba ni un solo uno de todos los que puso hoy.
Con que lo defiende ... pensó el profesor a cargo de la clase en ese momento.
Sonó el timbre y se cruzó con Marcela, ésta vez se pasó con el escote, se paró para hablar con ella, solo por sus tetas, los chicos de quinto año la miraban embobados y bueno...él estaba igual, se le había puesto bien duro allá abajo.
-Marcela, me preguntaba si te puedo invitar a tomar algo esta noche, ya sabés...estamos cerca de fin de año, dentro de poco nos vamos a Bariloche y luego ya dejó el cargo.
-Bueno ¿A dónde iríamos?
-Donde digas, podemos ir a cenar y después...terminar bailando o algo así.
Dijo mientras le guiñaba un ojo.
-Pasame tu dirección, te paso a buscar.
-Que amable, te mando un whatsapp.
Tocó el timbre y volvió a tener el quinto año en la división donde cursaba Barbie.
-Profe, qué levantada.
Dijo Oscar.
-¿Perdón?
El chico se quedó callado y Sebastián se rió, se acercó al primer banco, que era donde estaba Oscar y le dijo muy bajito.
-Negro y de encaje.
Lo dijo mientras le guiño un ojo.
Oscar lo miró, se puso pálido.
¿Habían descubierto su juego? La culpa era de las chicas, que anotaban todo en el pizarrón.
Un rato después, se le acercó Loana y el profesor se dió cuenta que le tocaba a ella adivinar...
-¿Cuántos años tenés?¿Ya cumpliste los 18?
Le preguntó bajito.
-Sí...
-Derecho.
Le dijo guiñandole un ojo.
La chica se puso colorada y Sebastián no podía dejar de reírse, hoy tuvo un día genial y lo iba a terminar encamado con una sexi y joven, aunque no mucho, imitación de Moria Casán.
Los chicos se tranquilizaron un poco, aunque se dieron cuenta que su juego fue descubierto, Loana no dijo que el mismo profesor le había dicho, de qué lado tenía su miembro.Charly estaba en la empresa, más precisamente, en la oficina de su padre.
-No puede ser, te dedicás a dar clases como un profesorcito y acá tenés que hacerte cargo de la dirección de la empresa, sabés que yo tengo que viajar continuamente, vos ni siquiera querés viajar.
-Te prometo que a fin de año dejo de dar clases, ahora me voy a Bariloche con...
-¿Estás loco?¿Cómo qué a Bariloche?
-Sí, con el curso donde soy profesor.
-No señor, de ninguna manera, te necesito en la empresa.
-Papá, por favor, ya se termina éste año y renunció a las horas, te lo prometo, de todos modos, estoy un montón de horas en la empresa, hasta creé, en el laboratorio, un perfume, que ya está batiendo récords de ventas y aún no salió la publicidad.
-Es verdad.
Se ablandó un poco su padre.
-Pero no entiendo que te llevó a dar clases, tu primo también lo hace y trabaja a medio tiempo con nosotros, siempre le gustó la docencia, pero...
Charly lo miró y supo que no le podría decir que todo era por una mujer.
-Tenés que pensar en formalizar, me gustaría que te cases con Marina.
Su padre siguió hablando, ajeno al pensamiento de Charly.
-Noooooooo, no la soporto, es tan hueca, tan frívola, no le llega ni a los tobillos a...
Se calló justito, estuvo a punto de revelar su más profundo secreto.
-¿A...?
-A nadie
-Bueno, si te dedicaras como debieras a nuestra empresa, no me meto en tu vida amorosa.
-Gracias padre, terminan las clases y soy todo para la cosmética, pero necesito ir a Bariloche.
Charly, no sé dió cuenta que dijo necesito, en lugar de quiero ir y su padre no era tonto...
-¿Qué significa qué necesitás?
-Ehhh nada, en cuanto se reciba éste curso, soy todo un directivo, no te vas a arrepentir... estaba pensando, a los mejores promedios del colegio en dónde damos clases, me gustaría darles trabajo acá, tal vez necesite elegir a mi secretaria.
Se le acababa de ocurrir esa idea y le pareció fenomenal.
-¿Sin experiencia?
-Bueno... eso depende como se mire...todos tuvimos nuestro primer empleo.
-Eso lo veremos, tendrían que pasar una selección.
-Ok, pero yo elijo, aunque vos tengas voto.
-¿Por qué pienso que ya la tenés elegida?
Golpean la puerta y Carlos, el padre de Charly, le permite pasar a Sebastián, su sobrino.
-Maravilloso, ahora que los tengo a los dos acá, quiero que dejen, ambos, el papelito de profesores, chicos, la cosmética los necesita.
-Papá, ya te dije que se recibe mi curso y renuncio a la vacante como profesor.
Sebastián lo mira burlón.
-Solo jodiste con ser profesor por una calent...
-¡Sebastián!
Le pega un grito Charly.
-¿Vos también pensás en darle trabajo a los mejores promedios de los chicos que se reciben éste año?
Sebastián comenzó a reírse y le dijo por lo bajo.
-Alguién se va a sacar un uno.
-¡No te atrevas! Le ponés 10.
-Chicos, no sé qué se traen entre manos, pero la empresa no es un juego.
-Ya te dije que no lo tomo así, el perfume que creé es primero en ventas.
-¿Y te inspiraste en ....?
-Cortala, idiota.
Le dice Charly a su primo.
-Tío, me imagino que mi primo te dijo que nos vamos a Bariloche...
-¿Los dos?
-Estaba en eso, idiota.
Dice Charly.
-Es lo último que les permito, sé que son unidos, pero si desaparecen los dos ¿Quién se queda a cargo?
-Lo último.
Dijeron los primos, en éste momento no hay en ellos rastros de la imagen de profesores.
Salieron aliviados de haber convencido a Carlos, de poder ir juntos a Bariloche.
Sebastian lo hacía porque sabía el desenfreno que tenían las chicas allá y se estaba preparando para un festín de tríos y hasta orgías, con chicas de otros colegios, eso sí.
Charly ansiaba estar cerca de Barbie.
-¿Estás loco?¿La querés meter en la empresa? Sacate la calentura que le tenés de una buena vez y dá vuelta la página, aprovechá el viaje a Bariloche.
-No la tocaría mientras sea mi alumna.
-Ya se terminan las clases y lo que pasa en Bariloche se queda en Bariloche.
-No quiero que se quede ahí.
-Te estás metiendo en un quilombo, al pedo.
Charly no le contestó, esa noche fueron a un lugar de stripers y ambos terminaron acompañados.
Charly buscaba sacarse las ganas que le tenía a Barbie, por lo que eligió a una chica bastante similar, rubia, de ojos claros, menudita, pero cuando volvió a su casa, seguía sintiendo la necesidad de su alumna favorita.
Al lunes siguiente ambos renunciaron a sus cargos para el próximo año, ninguno de los dos podían estirar hacerse cargo de la empresa familiar.
Los alumnos siguieron con sus apuestas.
A primera hora del martes, las chicas estaban apostando de que lado tenían acomodado el miembro de un señor que venía caminando por la calle, que estaba a media cuadra y venía caminando hacia el lado en donde se hallaban las alumnas, fue cuando llegaron Charly y Sebastián, Charly se puso como loco cuando escucho decir a Barbie...
-Apuesta, derecha.
-¿Pueden entrar de una vez?
Dijo Charly, levantando la voz.
Le tocaba dar clases en el curso de Barbie a primera hora.
Ya dentro del aula, Charly, seguía con un humor de perros, les hacía preguntas rebuscadas y repartía unos por doquier.
-Pasa al frente, Barbie
Ella no se salvó de las preguntas más difíciles, sin embargo, las respondió bien y se encaminó hacia su asiento.
-Un momento, no dije que se pudiera sentar.
-Dígame profe...
Dijo volviendo a su lugar, al lado del escritorio del profesor.
Le pregunto algo que él vió en segundo año de facultad, era imposible que ella lo supiera.
-Profe, eso no lo enseñó.
-Conteste, señorita.
-No lo sé...
Dijo mientras se le caían las lágrimas
Él tuvo ganas de abrazarla, pero estaba tan...celoso, que quería que ella se sintiera como él.
-Tiene un uno, no se terminaron las clases, tienen que seguir estudiando.
-Pero ese tema no lo enseñó, ni siquiera está en el programa.
Dijo hipando y llorando desconsolada.
-Yo nunca me saqué un uno, mi mamá me va a fajar hoy si llevo esa nota.
-Bueno, no es para tanto...
Aflojó en el trato hacia ella, se estaba sintiendo mal, porque sabía que estaba siendo un hijo de puta.
-¿Qué sabe de lo que vivimos en nuestras casas? Viene de mal humor y nos llena de unos, ya terminando la secundaria y después, más de uno tenemos que aguantar golpizas y...
-¿Te golpean en tu casa?
Preguntó tan bajito, que solo ella, pudo escucharlo, o más bien adivinar qué preguntó.
-¿QUE LE IMPORTA?
-Sentate.
Le dijo, viendo como su alumna preferida no dejaba de llorar.
Terminó de dar la clase sin poder concentrarse, sólo quería saber más sobre ella.
Cuando estaban saliendo al patio del colegio, porque había tocado el timbre del recreo, la llamó.
-Barbie, quédate por favor.
-Dígame, señor.
Dijo sin mirarlo.
-Barbie ¿Qué pasa en tu casa?
-¿Por qué me lo pregunta? ¿Le importa?¿No es suficiente como nos humilló hoy?¿Qué quiere saber? ¿Cómo mierda vivo en esa casa de mierda?
-Nena...Barbie, perdón, no te quiero humillar, solo te quiero ayudar.
Le levantó la barbilla con su mano y la miró a los ojos.
-Mierda, Barbie, de verdad, solo te quiero ayudar, te abrazaría, nena, pero si pasa alguien, me hacen un sumario.
-¿Por qué me abrazarías?
Mierdaaaaaaaa pensó Charly, ¿Cómo decirle que quiero protegerla? Que la amo...
-Porque...me siento culpable de tus lágrimas de hoy, te prometo que no paso ni una nota de hoy, para nadie, pero no llores, nena... y...contá conmigo para lo que necesites.
-Gracias profe, sos lo más.
Se pone en puntitas y le da un beso en la mejilla.
Charly se quedó rígido, su miembro se despertó de golpe y cuando ella se alejó, tuvo que reprimirse para no girar y buscar su boca, si ésto hubiera sucedido en otro ámbito, la hubiera tomado en sus brazos y besado como si no hubiera un mañana.
¿Qué me hacés Barbie?
Pensó.
-Primo ¿Qué pensás? ¿Vamos de cabarute ésta noche?
-No tengo ganas.
-¿Otra vez con lo de la pendeja? Sacate las ganas en Bariloche, después te olvidas y ya.
-No es tan simple.
-Loco, solo es cuestión de cogerla.
Cuándo Sebastián se dió vuelta, estaban entrando los alumnos, porque ahora le tocaba a él dar clases en ese curso, no supo quién escuchó y qué cosa, de todos modos, los primeros que entraron fueron los varones, no era tan grave.
-Lo dicho ¡Sos un idiota!
-Te paso a buscar ésta noche, primito.
-Olvidate.
-A las 11.
-¡Idiota!
Los alumnos los miraban, muchos no sabían que eran primos.
-Lo lamento chicos, mi primo es una ...
-Idiota, callate.
Sebastián se rió con ganas, los alumnos los seguían mirando.
Dió una clase mucho más relajada que de costumbre ya estaban a dos meses de terminar las clases y en 15 días se iban a Bariloche, trató de ayudar a los que tenían que levantar nota y a los que no...les puso un 10.
Lo que no aprendieron hasta ahora, no lo aprenderán más.
-Chicos, cuando volvamos de Bariloche, vamos a elegir, para una empresa, a los mejores promedios que quieran trabajar en las vacaciones y pueden quedar efectivos si hacen bien las cosas.
-¿Qué empresa profe?
La iba a nombrar, cuando se acordó del perfume...
-A la vuelta de Bariloche, lo charlamos.
-Gracias profe, sos el mejor.
Dice Loana y le guiña un ojo.
Mierda, pensó Sebastián, a ésta me la puedo voltear en Bariloche.
Miró a Barbie y se dió cuenta qué había llorado y la clase anterior fue la de Charly, se acordó como estaba cuando escuchó lo de las apuestas del tipo que venía caminando.
No pudo reprimir la sonrisa, era tan infantil su primo cuando se trataba de Barbie.
-¿Cómo estuvo la clase con Charly?
Todos estaban rezongando a las vez, luego Barbie dijo.
-No sean injustos, me dijo que no pasaba ni un solo uno de todos los que puso hoy.
Con que lo defiende ... pensó el profesor a cargo de la clase en ese momento.
Sonó el timbre y se cruzó con Marcela, ésta vez se pasó con el escote, se paró para hablar con ella, solo por sus tetas, los chicos de quinto año la miraban embobados y bueno...él estaba igual, se le había puesto bien duro allá abajo.
-Marcela, me preguntaba si te puedo invitar a tomar algo esta noche, ya sabés...estamos cerca de fin de año, dentro de poco nos vamos a Bariloche y luego ya dejó el cargo.
-Bueno ¿A dónde iríamos?
-Donde digas, podemos ir a cenar y después...terminar bailando o algo así.
Dijo mientras le guiñaba un ojo.
-Pasame tu dirección, te paso a buscar.
-Que amable, te mando un whatsapp.
Tocó el timbre y volvió a tener el quinto año en la división donde cursaba Barbie.
-Profe, qué levantada.
Dijo Oscar.
-¿Perdón?
El chico se quedó callado y Sebastián se rió, se acercó al primer banco, que era donde estaba Oscar y le dijo muy bajito.
-Negro y de encaje.
Lo dijo mientras le guiño un ojo.
Oscar lo miró, se puso pálido.
¿Habían descubierto su juego? La culpa era de las chicas, que anotaban todo en el pizarrón.
Un rato después, se le acercó Loana y el profesor se dió cuenta que le tocaba a ella adivinar...
-¿Cuántos años tenés?¿Ya cumpliste los 18?
Le preguntó bajito.
-Sí...
-Derecho.
Le dijo guiñandole un ojo.
La chica se puso colorada y Sebastián no podía dejar de reírse, hoy tuvo un día genial y lo iba a terminar encamado con una sexi y joven, aunque no mucho, imitación de Moria Casán.
Los chicos se tranquilizaron un poco, aunque se dieron cuenta que su juego fue descubierto, Loana no dijo que el mismo profesor le había dicho, de qué lado tenía su miembro.