Octubre 2021
El verano había acabado, por la noche ya hacía algo de frío y me gustaba volver a dormir bajo mi edredón rosa cubriendo prácticamente todo mi cuerpo. El verano había sido increíblemente caluroso en todo el país y en Madrid había sido auténticamente asfixiante, durante el mes de agosto pensé que iba a morir de un golpe de calor y fue la primera vez en mucho tiempo que eché de verdad de menos el mar.
De todas formas, ahora, ya en octubre, aún había algunos días en los que parecía resucitar de nuevo el verano, sobre todo durante algunas mañanas. En esta ciudad, totalmente diferente en la que había hecho mi vida durante dos años, era normal ver a gente aún en otoño bañarse en las playas cuando aparecían estos días que yo definía como "veranos falsos y fugaces".
Tarragona, era una especie de ciudad dormitorio, era un lugar de paso, a un lado tenía a la gran Barcelona, a tan solo una hora de trayecto, y al otro lado, a tres horas, la impresionante Valencia. A veces paseabas por la rambla y era como si se parase el mundo, hasta las hojas que caían de los árboles parecían únicamente desprenderse de las ramas por mero aburrimiento. Aquí nunca pasaba nada interesante, todo parecía seguir igual aunque fuese completamente diferente. Muchas veces me preguntaba por qué había decidido volver, y aunque realmente lo sabía, me parecía muy estúpido haber vuelto a aquella ciudad de la que un día me había marchado corriendo.
Había vuelto a principios de septiembre y no podía decir que me sentí emocionada, al contrario, dentro de mí reapareció aquel miedo irracional que hacía que siempre estuviese alerta, parecía que la medicación no funcionaba para mantenerlo dormido o casi dormido como había estado durante mucho tiempo. Estaba asustada, me asustaba la incertidumbre y el cambio, y tenía bastantes dudas que continúan después de casi dos meses. ¿Había hecho bien? ¿Era una buena idea volver después de tanto tiempo al mismo lugar que me había hecho tanto daño? Enfrentarme al pasado no era algo fácil de decidir, me había dejado prácticamente guiar por mis impulsos a mediados de agosto, sin pensarlo demasiadas veces. Sí, pensar demasiado iba en contra de mi bienestar emocional, eso era lo que me dijo mi psicoterapeuta de Madrid.
Lo más duro fue llegar sola, cuando bajé del tren me encontré confundida en aquella estación que estaba justo al lado del mar, con treinta grados de calor a las siete de la tarde y con la gente caminando sin ninguna prisa, porque esta ciudad era lenta de naturaleza y las personas no corrían para llegar a los sitios como era habitual en Madrid o Barcelona. Aquí nadie tenía nada interesante que hacer.
Siempre pensé que algún día volvería, por eso compré aquel piso pequeño en una zona cercana al centro. Trabajé muy duro e invertí casi todos mis ahorros de años allí, en aquel momento pensé que no era mala idea volver, pero con el tiempo me arrepentí. Por eso lo alquilé, así no me supondría ningún gasto y al mismo tiempo me recordaba a mi misma que no podía ir ni siquiera de vacaciones porque estaba ocupado. Y aún seguía alquilado y lo estaría un mes más, hasta que las dos estudiantes que estaban en él lo dejaran, por eso había pagado por una habitación justo enfrente de la universidad. Una amiga íntima compartía piso allí y justo una de las habitaciones había quedado libre, y me había hecho el favor de alquilarme solamente durante un mes. Además, la ubicación era perfecta, en pleno centro, sin tener que madrugar para volver a las clases y teniendo un supermercado justo al cruzar la calle. Sí, había decido retomar las clases y acabar psicología de una vez por todas. Este era uno de los motivos que me habían hecho tomar esa decisión. Otro era recuperar el local que me había dejado mi padre y que mi querido ex novio se había apropiado durante años. Muchas tenemos un ex que nos ha hecho la vida imposible durante mucho tiempo, y yo era una de esas mujeres, pero bueno eso es otra historia larga de contar.
Lo más difícil había sido coger por fin ese tren y volver a la ciudad de la que había huido hacía casi cuatro años después de terminar con el impresentable de mi ex, ser rechazada por el único hombre que había despertado interés en mí en años, siendo este otro distinto a mi ex novio, y enterarme de que la estudiante más exitosa de la universidad había muerto en extrañas circunstancias.
............................................................................................................................................
Septiembre 2016
Nunca me había sentido adaptada totalmente en ninguna parte, incluso a pesar de estar en mi ciudad me costaba sentir que pertenecía a ella. A la gente le gustaba estar aquí y lloraba al tener que irse fuera a trabajar, ya que no era un sitio de grandes oportunidades laborales. Yo, en cambio, hubiera deseado marcharme en cualquier momento y más desde que papá ya no estaba. Cuando se vendió nuestra casa, mi hermana Andrea se quedó con dos tercios del dinero recogido. No la vendimos por mucho, ninguna de las dos quería volver a vivir allí y deseábamos quitárnosla de encima cuanto antes. Además, yo me quedé con el local que papá había utilizado durante años como gestoría y que tenía una ubicación perfecta, estando muy cerca de la universidad principal de la ciudad.
_ Podríamos hacer una cafetería, seguro que se llenaría de estudiantes _ dijo Dani sonriente.
_ No sé, no tengo muchos ánimos de ponerme a servir cafés después de salir de la universidad.
_Se llama trabajar _ dijo Dani cambiando el tono, nunca estaba contento con nada de lo que hacía._ Podrías dejar de ser una vaga y esta podría ser una buena oportunidad.
_¿Es ser vaga empezar una carrera de psicología y entrar con todo cubierto por haber sacado una matrícula en el instituto?
_Bueno, la gente trabaja, todas mis amigas siempre han trabajado y estudiado, esos son los verdaderos estudiantes. Sinceramente, es normal que saques la máxima puntuación... si te tiras todo el puto día estudiando, eso también lo hago yo_ esta vez se dirigió a mí con un tono más tranquilo y después de unos segundos resopló frustrado._ No eres nada especial ¿Sabes? Madura de verdad, ya es hora.
Dani me giró la cara, se dio la vuelta, cogió las llaves y salió por la puerta, pegando un portazo sin decir nada. Llevaba mucho tiempo haciendo lo mismo, cuando había una discusión se largaba dejándome con la palabra en la boca.
Mostraba una gran seguridad en si mismo y parecía dominar cualquier tema, y creo que eso fue lo que me atrajo de él. Era muy sociable y gustaba a todo el mundo, todo lo contrario a lo que me sucedía a mí, eso también me encantó de él cuando lo conocí. La primera vez que lo vi, me pareció muy guapo y simpático; era alto, delgado y atlético, con una sonrisa muy bonita, y el pelo castaño, casi rubio, y con ojos marrones oscuros y luminosos.
Al principio pensé que eramos la complementación perfecta, cada uno tenía lo que él otro no tenía... más bien pensé que Dani me complementaba a mí, porque yo siempre me había sentido vacía. Y tengo que decir que no recuerdo cuándo cambió o cuándo realmente mostró cómo realmente era. Un día sin más dejó de hablar conmigo y de tratarme con respeto, simplemente me ignoraba y cuando no lo hacía era para desaprobar cualquier interés profesional o académico que tuviese, tanto en privado como en público. No sé porqué tardé tanto en dejarlo... bueno, sí, lo sé... me sentía sola y creía que era mejor estar con él, aunque dejarlo fue toda una liberación. Pero aún tardé un poco en tomar esa decisión, yo era la chica de las dudas. No, no es broma, la duda era constante dentro de mi cabeza.
En poco tiempo estuvo montada la cafetería, no sé muy bien cómo me vi envuelta en aquello, digamos que Dani sabía muy bien manipular la situación y era un momento en el que yo me sentía vulnerable, sola y tratada como una mierda por mi novio, quien debía realmente ayudarme y estar a mi lado mientras intentaba superar la perdida de mi padre.
Obviamente no podía ayudar demasiado, ya que las clases y los trabajos en grupo me quitaban gran parte de mi tiempo, y como no la madre de Dani apareció en escena para ayudarle después de su empleo a levantar el pequeño negocio y de paso para hablar mal de mí, que era su especialidad. Le encantaba tapar los defectos de su hijo criticándome, hasta incluso por centrarme en mis estudios, según ella "demasiado".
Durante aquel otoño por fin congenié y me sentí parte de un grupo de amigas y la verdad que era exactamente lo que necesitaba, necesitaba poder desahogarme y distraerme un poco de mi penosa vida.
_ ¿Queréis ir a tomar algo después de la última clase? _ preguntó Valentina.
_Por mi bien _ dije yo, cualquier excusa era buena para volver a casa y ver lo mínimo a mi maravilloso novio.
_Yo iba a irme a dormir, levantarme a las seis de la mañana para coger el bus me pasa factura _ dijo Almudena. Vivía en un pueblo cercano y las combinaciones de los autobuses eran horribles, así que tenía que estar en pie a esa hora para llegar a las primeras clases de las ocho.
_Vamos deja de ser una abuela, tienes diecinueve años _ la atacó Claudia.
_¿Eso que tiene que ver para estar cansada? Tú vives aquí al lado y encima vienes con el coche que te han comprado, levántate a la hora que me levanto yo y verás que feliz estás a partir de las doce del medio día. Yo llego a las siete de la tarde y siento que ya no soy persona y, ahora, son ya las ocho _ dijo Almudena enfadada. Algo que me gustaba de ella era que decía todo muy claro, a mi me costaba a veces defenderme o decir lo que pensaba tan directamente.
_ ¿Entonces no vas a venir a tomarte una cerveza para celebrar que hemos terminado esta mierda de trabajo ? _ preguntó Claudia claramente insistiéndole.
Las dos siempre estaban lanzándose indirectas mutuamente o discutiendo, aunque en verdad se llevaban muy bien. Cuando salíamos y se hacía tarde a veces se quedaba a dormir en casa de ella. Se ofrecía Claudia, porque cuando se hacía tarde ya no pasaban autobuses de vuelta.
Yo por esos entonces vivía en un piso de alquiler con Dani, era grande, tenía tres habitaciones pero antiguo y con muebles cutres. Estaba en un barrio que era más bien de los peores y estábamos allí porque gran parte de su familia vivía en esa zona y se pagaban cuatro duros. Las mañanas que entraba algo más tarde a las clases me llevaba con el coche a la universidad y él abría la cafetería, y así todos los días, en muchas ocasiones hacía tiempo después de las clases estudiando en la biblioteca y cogía uno de los últimos autobuses para llegar tarde.
_ ¿Por qué no vamos a la playa? _ sugirió Claudia.
_ A la playa, ¿Ahora? Es tarde y enseguida se hará oscuro _ dije yo, las tardes ya eran algo frías y no entendía que tenía de divertido ir hasta allí a aquellas horas.
_ Quiero enseñaros algo. Os gustará. Venga vamos confiar en mí.
Yo pensé que era una tontería, pero amaba el océano y en septiembre aún era bonito pasear por las playas de la ciudad y el atardecer y más justo el mar era precioso en Tarragona.
Así que fuimos, subimos al coche de Claudia y aparcamos después de unos pocos minutos. La ciudad era pequeña e incluso a pie no hubiésemos tardado mucho en llegar. El chiringuito de al lado de la playa aún estaba abierto por aquellas fechas, así que pedimos bebidas para llevar, todas una cerveza, menos yo que cogí mi habitual café con leche cargado.
_¿Café ahora?_ preguntó de nuevo Valentina, siempre lo preguntaba, era muy pesada y a veces me sacaba de quicio.
_Sí, tengo que dar unos retoques al trabajo de conceptos y métodos básicos.
_¿Esta noche?
_Sí_ le contesté cortante.
_La noche es para dormir cariño _me respondió ella con ironía.
Poco a poco nos alejamos del chiringuito, hasta que quedó bastante atrás, nos sentamos bastante cerca del agua, el mar estaba algo agitado pero no demasiado, el sol estaba desapareciendo y se veía a lo lejos una luna llena que se convertiría en la protagonista del cielo.
_¿Puedes contarnos de una vez que hacemos aquí?_ preguntó Almudena, todas estábamos deseando saberlo.
_Sí _dijo Claudia riéndose._ ¿Os acordáis del profesor de historia de la psicología que me suspendió el trabajo que estuve haciendo durante una semana?
_Como olvidarlo, llevas maldiciéndolo desde entonces.
_Normal, estuve cuatro noches enteras durmiendo solo tres horas para hacer ese puto trabajo y estaba perfecto_Claudia dedicaba mucho tiempo a las tareas, casi el mismo que dedicaba yo, se tomaba muy enserio sacar buenas cualificaciones, para ella su imagen estudiantil era muy importante, al igual que mostrarse siempre correcta y no parecía hacerse amiga de cualquiera._ y todo para que me suspendiera porque decía que no puse la maldita letra Arial doce y el doble espacio, ¿Os parecen razones suficientes para ponerle un cuatro a un alumno?. Ese trabajo estaba perfecto, seguro que más que todos los que ha hecho él en toda su puta vida. Ese maldito cabrón... se hacen profesores para pagar sus frustraciones con los estudiantes, es que es alucinante...
_Sí, ya nos has contado la misma historia veinte veces _ resopló Valentina cansada.
_Y que tiene que ver eso con que estemos aquí. ¿No estará su coche en la zona y querrás rayárselo no?_ le preguntó Almudena.
_Yo paso de movidas _ dije yo, que me negaba a ser expulsada y perder la beca por tonterías de Claudia.
_No, no _ dijo Claudia nerviosa. _La verdad es que eso fue lo primero que se me paso por la cabeza. Ya sabéis que soy muy retorcida y un día temprano vi donde lo aparcaba, pero estoy segura de que el campus tiene cámaras por todas partes.
_Ya sabemos que eres retorcida, pero te aceptamos igual _ dijo Valentina bromeando.
_ ¡¿Pero entonces que cojones hacemos aquí?!_ gritó Almudena._ Mi bus pasará en una hora y ya os he dicho que estoy reventada.
_Estamos aquí_ dijo Claudia pausadamente_ para vengarme de ese gilipollas_ lo dijo bajito y todas nos quedamos en silencio durante unos segundos sin entender nada.
_¿Y cómo vas a hacer eso?_ Pregunté yo con curiosidad. Y su respuesta fue lo último que esperaba como contestación.
_Con brujería_ dijo Claudia de manera natural e espontánea y Valentina fue la primera en reírse.
_ Claudia creo que nuestra amistad no va bien, como voy a presentarte a gente con estas aficiones extrañas que tienes _ bromeó de nuevo Valentina. Ella era la más sociable de todas nosotras, siempre iba a las fiestas estudiantes de los jueves y conocía a casi todo el mundo de la universidad e incluso de la ciudad.
_¿Recordáis que os dije que mi abuela era curandera?, pues me enseño alguna cosas que hacía cuando yo era pequeña, aunque a mi madre nunca le pareció bien.
_Normal..._ dijo Valentina._ ¿Y que problema psiquiátrico tenía tu abuela? _ preguntó atacándola de nuevo.
_ No te pases_ dijo Claudia enfadada y Valentina decidió callarse por una vez._ Estas cosas funcionan, mi madre está completamente en contra y siempre le han dado miedo, pero mi abuela murió el año pasado y pensé seguir yo con la tradición familiar. Son hechizos que ayudan a protegerse sin más, no tengo la culpa de que un profesor dinosaurio arrogante quiera joderme.
_ ¿Y crees que haciendo un hechizo que has encontrado a saber donde vas a vengarte de alguien?_ preguntó Valentina.
_Sí, ¿Qué os apostáis a que veréis los cambios en menos de dos semanas?
_Mmm, una cena en tu casa._ dijo Almudena.
_Eso esta hecho, y también podéis quedaros a dormir.
Claudia vivía en un piso grande al lado de la universidad con una parte al lado de su habitación que utilizaba como sala privada, y en la que podía tener intimidad para preparar cenas y pequeñas fiestas.
De repente ella sacó un papelito enrollado, dentro había algo escrito y estaba atado con una cinta roja, se acercó a la orilla, pronunció unas palabras demasiado bajito para que pudiésemos escucharla aunque todas estuviésemos en silencio, y después de un minuto lanzó con fuerza el papel hacía el mar. En ese instante el cielo ya estaba totalmente oscuro y no se distinguía entre el mar y él.
Y así comenzó todo, como algo divertido y casual que luego no lo fue, introduciéndonos en prácticas oscuras que realmente no conocíamos ni manejábamos en absoluto, y que solo veíamos como un simple juego para conseguir cosas o librarnos de gente que no nos gustaba.
Recuerdo que al día siguiente me desperté sin acordarme de lo sucedido la noche anterior en la playa, ni si quiera le di la suficiente importancia para recordarlo tampoco los días posteriores. Simplemente mi vida y la de mis amigas de la universidad continuó igual, mañanas de clases y tardes haciendo trabajos que tenían que ser entregados antes de las fiestas navideñas. Y bueno...
mi relación con Dani continuó igual, una relación que agonizaba o ni eso, se mantenía en sus propias cenizas, aunque para mí era más fácil llegar a casa y ver que alguien estaba allí aunque ni siquiera hablásemos entre nosotros, si no era solamente para discutir.
_¿Te has enterado de lo que ha pasado con Fernández?
Oí la conversación justo al pasar al lado de dos estudiantes y automáticamente me vino a la cabeza la tontería que había hecho Claudia en la playa.
_Sí. Dicen que lo han echado directamente, ha salido en las noticias esta mañana. A veces no puedes fiarte ni de tu sombra, parecía un señor súper normal...
Caminé rápido, la última clase de aquella mañana de un martes ya había terminado, así que me dirigí a la terraza de la cafetería del campus a esperar a las demás. Aquel día no había demasiada gente, pedí mi habitual café con leche y me senté fuera a esperar mientras buscaba la noticia en mi teléfono móvil.
"Insinuaciones sexuales a estudiantes a cambio de buenas cualificaciones", eso fue lo primero que apareció en Google al poner su nombre y me impactó, el profesor Fernández nunca me había dado esa impresión... pero quién sabe, quizás yo no era su tipo. Yo era bastante normal, lo que más llamaba la atención de mi era mi nombre, supongo que mi madre lo eligió para que al menos algo en mí llamase la atención. Yo era una chica de estatura media, más bien delgada, con el pelo ni muy corto ni muy largo de color castaño y ojos marrones de tono almendra, era como yo me autodefinía "una chica promedio". No era ni una rubia de ojos azules claros, ni el prototipo latino con curvas y aire exótico.
_¡¿Te has enterado?!_ Valentina irrumpió de repente enfrente de mí con una especie de té, no sé de donde narices había salido, como siempre mi cabeza viajaba y desconectaba del mundo que me rodeaba.
_ Sí, lo estaba leyendo..._ le contesté en tono bajo, no me gustaba llamar la atención y que todo el mundo se enterase de nuestras conversaciones, aunque prácticamente estábamos solas en la terraza, era un día soleado pero igualmente hacía frío.
_¡¿Quién iba imaginar lo de este personaje?!_ dijo Valentina mostrándose entre enfadada y eufórica a la vez._ Parecía solamente un hombre aburrido y antiguo. Ahora ya sabemos que era un viejo verde.
_ Sí, sinceramente nunca me hubiese esperado esto de él... ni de él ni de ningún profesor de universidad.
Valentina frunció el ceño.
_¿Hablas enserio Selena ? Los depredadores no se ponen un cartel en la frente poniendo "soy un pervertido", hoy en día no se está nunca segura siendo mujer, no te puedes fiar ni de tu sombra.
Valentina era una fan de los documentales criminales y perfiles psicológicos y eso era algo que me parecía guay de ella. A mi también me interesaban esos temas, aunque no los habíamos dado aún en la universidad, supongo que era demasiado pronto.
_Puede que tengas razón.
_¡Claro que la tengo! _ exclamó frustrada._ Y mira ha pasado hasta aquí, en Tarragona, donde nunca pasa nada. A veces creo que esta ciudad es la más aburrida del mundo, pero luego pienso que también es una de las más bonitas y me siento mejor de vivir aquí.
Almudena apareció delante de nosotras y vi como Claudia también venía a lo lejos sosteniendo en sus manos su carpeta de la universidad.
_ He leído que lo denunciaron al decano al menos tres chicas. Se ve que con las dos primeras la universidad intentó taparlo y decir que lo habían malinterpretado, pero la tercera dijo que lo denunciaría a la policía y entonces decidieron echarlo. En el pasado ya había tenido quejas, ¿No os parece una locura?
_No... os dije que el hechizo funcionaría _Claudia llegó hasta nosotras e hizo que recordará por segunda vez en aquella mañana lo que habíamos hecho en la playa, justo hacía menos de dos semanas.
_¿No pensarás que esto tiene algo que ver con esa chorrada del papel?_ le preguntó Valentina riéndose.
_Puedes reírte si quieres. Y sí, claro que pienso que tiene que ver. Es más, estoy segura. Estas cosas funcionan y cuando se hacen bien no tardan mucho en hacer efecto, lo normal es a los pocos días... está vez ha tardado casi quince, supongo que necesito practicar _ dijo con naturalidad.
_¿No hablarás enserio no?_ volvió a preguntar Valentina.
_En su favor, tengo que decir que es raro que todo esto haya salido a la luz después del hechizo _ dijo Almudena posicionándose con Claudia, y realmente en mi interior yo también lo estaba. Me parecía demasiada casualidad que después de lo que había pasado en la playa, el profesor Fernández hubiese perdido su trabajo, aunque tampoco podía afirmar que creyese totalmente que lo que había hecho Claudia hubiese tenido algo que ver en su despido.
_¿El hechizo? _ dijo Valentina bromeando._ ¿Vamos a referirnos a lo del papel así?. ¡Joder! Se supone que estamos aquí para estudiar la mente, no fuerzas oscuras.
_No tiene que ver una cosa con la otra. El ser humano puede creer en más cosas que no se ven _ dijo Claudia con calma para defenderse.
_ ¿Que no se ven?_ preguntó Valentina con actitud de burla.
_Sí, precisamente lo que estudiamos nosotras no se ve. No estudiamos enfermedades físicas como hace un doctor.
_Perdona que te diga, pero si se ve la conducta de las personas_ argumentó Valentina.
_Entonces esto también, este tipo de prácticas traen efectos, por ejemplo el despido de mi querido profesor.
_En eso lleva razón _ dije yo, el efecto estaba allí, era un claro punto a favor en la discusión para Claudia.
_¿Tú también Selena?¿No creerás que su despido ha sido a causa de lo que sucedió en la playa no? _ me preguntó Valentina._Vamos creía que eras más inteligente. Casi tan inteligente como yo _ dijo bromeando, y digo bromeando porque ella y yo sabíamos que yo lo era más.
_Yo aún no sé que creer, no puedo decir que creo en lo que hicimos ni tampoco decir que no lo creo. Lo que es seguro es que es mucha casualidad que de golpe hayan salido esos secretos que rodeaban la carrera profesional de este profesor.
Todas se quedaron en silencio algunos segundos hasta que Claudia habló.
_Tenéis razón chicas, es difícil creer en estas cosas y más si solo habéis visto los efectos de un ritual.
_¿Qué quieres decir?_ Preguntó Almudena.
_Que deberíamos de hacer más para que veáis que es cierto.
_¿Deberíamos? ¿Estás hablando en plural?_ Preguntó Valentina molesta.
_Claro... vamos chicas. Será como un juego. Además, si no creéis en esto, ¿Qué podéis perder?
_¿Mi tiempo? ... ¿O quizás mi reputación? Sí alguien me ve tirar papelitos y cantar alrededor de un fuego creerán que estoy loca, ¿Qué clases de pacientes querrán ponerse en mis manos cuando tenga mi consulta privada en la rambla?_ dijo Valentina.
_¿Tienes claro que quieres trabajar en la privada, yo me veo más en la pública..._ soltó Almudena cambiando de tema.
_No tienes nada que perder. Hagamos algo más para practicar juntas y observar si funciona de nuevo, y si no sucede nada no volveré a sacar el tema nunca más.
_¿Y por que debemos hacerlo juntas?¿No puedes hacerlo tú sola?_ preguntó Valentina que era la que más se resistía a aceptar aquello.
_Sí, pero estando juntas habrá más energía y si nos concentramos seguro que funcionará más rápido.
_Que cosas más extrañas dices Claudia..._ resopló Valentina.
Así empezó todo, supongo que creímos que no veríamos ningún otro efecto pero no fue así, volvieron a suceder hechos que nos sorprendieron y eso hizo que fuéramos introduciéndonos en un mundo que no conocíamos.
Claudia dijo que tenía muchos libros en su casa de su abuela y que también sabía como encontrar por internet buenos rituales de gente que realmente sabía lo que hacía. Valentina no paraba de bromear y ridiculizar cada frase que decía Claudia, pero Almudena y yo en cierta forma dudábamos y verdaderamente queríamos que todo aquello funcionara. ¿A quién no le gustaría que por hacer ciertos actos pudiese conseguir deseos o beneficios de algún tipo en su vida?
Claudia dijo que pensásemos en algo que quisiésemos conseguir y yo enseguida pensé en conseguir cualificaciones altas en los exámenes de aquel primer trimestre y terminar cuanto antes los trabajos. Quizás desde fuera parecía estúpido, pero siempre necesitaba mucho tiempo para terminar todo y creer que ya había estudiado lo suficiente. Era demasiado perfeccionista y las dudas sobre si todo estaba bien eran infinitas, y siempre acababa repasando apuntes y tareas una y otra vez hasta puntos inimaginables.
Por lo que tenía que ver con Almudena y Valentina, sus peticiones fueron completamente contrarias a las mías. Almudena dijo que quería dinero rápido y que eso sería fácil de ver si llegaba, quería comprarse un coche de segunda mano y su madre estaba en contra de pagárselo. Valentina, por el contrario, dijo que quería alejar a un chico de la universidad que no la dejaba tranquila y que ya le parecía un perfil claro de acosador y empezaba a darle miedo.
Aquel mismo viernes de noviembre fuimos todas a dormir a la casa de Claudia, después de comer unas pizzas de una marca malísima del supermercado de abajo de su casa y reírnos un poco de gente de la universidad, cada una de nosotras tres le recordamos de nuevo a Claudia lo que queríamos conseguir.
_ ¿Sacar buenas notas era lo mejor que se te ha ocurrido?_ Me preguntó Valentina.
_No es sacar buenas notas, se trata de sacarlas sin estudiar mucho y hacer los trabajos pronto, a mi me cuesta terminarlos, nunca los veo bien del todo.
_En fin..._ añadió resoplando.
_¿Entonces te refieres a terminar todo antes? ¿Cómo tener más energía?_ Me preguntó Claudia.
_Sí, exacto, a veces estoy tan cansada que necesito litros de café.
_ Eso no es bueno, te pasará factura _ me recriminó Almudena como de costumbre, estaba enfocada en la vida sana y me solía echar la bronca por mi consumo adictivo al café, decía que era como una droga. Almu era una gran deportista, yo también lo había sido, pero el estar tan centrada en la universidad me quitaba mucho tiempo vital, aunque ella siempre me decía que salir a correr o ir de vez en cuando al gimnasio debería de ser una necesidad o un hábito diario como comer o descansar ocho horas.
_ Okay..._ dije sin darle importancia.
_Vale buscaré que ritual hay para darte más energía y terminar asuntos rápidamente.
_Sí eso estaría bien la verdad _ dije para zanjar con mi tema.
_¿Y tú Almudena?
_Pues yo dinero.
_No eres tonta Almudena_ dijo Valentina.
_Me quiero comprar un coche barato y mi madre no va a darme ni un euro. Además, no quiero pensar en gastar la beca que pretendo conseguir en un coche, me gustaría que eso fuera para un viaje corto este verano.
_¿Ya estás pensando en la beca y aun no sabes si van a dártela? _Le pregunto Valentina. A veces era tan insoportable que simplemente la ignorábamos.
_Vale sé exactamente cómo conseguir lo que quieres, se hace con una vela verde, se le llama la vela del dinero. Mi abuela lo hacía mucho y funcionaba rápido, pero tendrás que hacerlo tú sola, luego te explicaré como. Ah y deberás pedir la cantidad exacta que necesitas, no más.
_¿No puedo pedir mucho?
_No...
_Vaya..._ añadió Valentina riéndose,
_¿Y tú Valentina?_ preguntó Claudia y todas miramos hacia ella con curiosidad.
_Yo quiero que Mateo se aleje de mi, ese chico de segundo curso con el que coincidimos en algunas clases_ y todas nos quedamos en silencio._ Creo que tiene un perfil claro de acosador y me gustaría perderlo de vista. Admito que al principio estaba abierta a quedar alguna vez con él, no está mal, es mono... pero hay algo en él que no me gusta, la manera de mirar, no sé, es una intuición. Aparte llevo tres semanas sin contestarle y sigue hablándome por WhatsApp, ¿No os parece acoso? ¿Debo bloquearlo directamente? Lo evito hasta en la universidad y el idiota sigue enviándome mensajes hasta en Facebook, me parece muy creepy.
_Yo pienso que esta loco por ti..._dijo Claudia.
_Yo creo que es un acosador y no me gusta_ dijo Valentina esta vez bastante seria._ Vamos chicas, ya sabéis que yo veo muchas series y documentales de desapariciones y básicamente gente loca.
_¿Que quieres decir que ese chico está mal de la cabeza?
_ Que muy bien de la cabeza no parece que esté...
_ Yo veo más su problema en una clara falta de dignidad _ dijo Almudena y ambas nos reímos a la vez.
_Chicas, esto sería diferente. No es para atraer algo, es para alejar a alguien. Hay algo que funciona mucho y muy rápido, pero debo deciros que está en el límite entre la magia blanca y la magia negra, por eso mi abuela aconsejaba a sus clientas no hacerlo como una costumbre.
_¿Qué es?_ pregunté interesada._ ¿Y por que actúa más rápido?
_Porque todo lo que se acerca a lo oscuro es más intenso y más rápido, pero no es bueno hacerlo demasiado porque también se te puede devolver a ti de alguna manera. Solo se puede hacer si estás seguro de que es un medio para protegerte.
_Lo es, lo es _ dijo Valentina._ A mi Mateo me pone los pelos de punta.
_Era extraño verla así, tan insegura, parecía tener miedo y Valentina daba una imagen de confianza en sí misma y valentía, y eso era lo que atraía a los demás hacia ella.
_Se trata de congelarlo espiritualmente y en lo que respecta a ti, así se alejará de tu camino. Se hace con un botecito de cristal y algunos ingredientes, si echas más puedes tener un efecto más fuerte. Funciona súper rápido, pero depende de la persona, a veces necesitas hacer el bote más de una vez para que dure más tiempo su efecto. Siempre hay gente más resistente que otra.
Aquel miércoles no tuvimos clase con el profesor Fernández, él ya había sido despedido de su puesto y el asunto parecía haber derivado en tramites legales, puesto que su abogado alegó despido improcedente a pesar de finalmente la declaración de las tres estudiantes ante la policía. Se preservó el anonimato de las mujeres, y la universidad se negó a readmitirlo porque parecían haberse mostrado emails desde su cuenta profesional que tenían claros indicios de esta supuestas insinuaciones a cambios de beneficios académicos.
La semana pasó tranquila y aquel mismo viernes volvimos a casa de Claudia a realizar los "rituales" que dijo que debíamos hacer para conseguir lo que pretendíamos, dentro de mí me sentía como una niña pequeña cuando va al parque de atracciones por primera vez. No podía decir que creyera en aquellas prácticas, pero si me causaba curiosidad todo ese tema oculto. Era como adentrarse en un mundo oscuro e interesante.
Claudia cerró la puerta de la parte privada de la casa que daba al salón que era solo para ella y sus visitas, y que estaba justo enfrente de su habitación.
_He comprado algunas cositas que necesitaremos.
Eran las once de la noche, había sido un día largo en la universidad, Claudia nos había invitado de nuevo a su casa a dormir y todas estábamos sentadas en la alfombra roja de la sala haciendo un círculo entre nosotras. Ella sacó de la bolsa que sostenía una vela verde gruesa, otra blanca mediana, un bote de sal y otro de pimienta. Seguidamente, le dio a Almudena la vela verde y a mi la blanca.
_Para lo que queréis conseguir debéis hacerlo solas, os explico cómo y lo podréis hacer en vuestras casas, ya que no es bueno que hagáis los rituales en otro lugar que no sea en el que vivís. Almudena, tú tienes que escribir en un papel marrón la cantidad de dinero que necesitas para tu coche de segunda mano, ni más ni menos, y para qué deseas el dinero. Después tienes que doblar el papel, lo pones sobre un plato, colocas encima la vela, la enciendes y durante unos minutos, con los ojos cerrados, te imaginas a ti misma teniendo ese dinero y dándole el uso que quieres. Cuando la vela se apague, metes todos los restos que queden, menos el plato, en una bolsa de plástico, la cierras bien y la escondes en un lugar íntimo. Por ejemplo en el cajón donde tienes tu ropa interior.
_ Un poco raro todo esto ¿No?_ preguntó Valentina, que ya había tardado demasiado en hablar.
Claudia la ignoró y volvió a mirar a Almudena.
_ Los efectos deberían verse entre dos semanas y un mes, a veces pueden tardar hasta un mes y medio.
_No está mal, a ver si funciona_ dijo Almudena sonriente.
_Y tú Selena, solamente tienes que escribir lo que deseas y prometer dar algo a cambio que te cueste hacer. Debe ser algo bueno para alguien o incluso para ti misma, que te requiere algún tipo de esfuerzo.
_¿Cómo una especie de sacrificio? _ pregunté bromeando.
_Sí. Por ejemplo prometer que harás algo que te cuesta bastante hacer en el presente y sería positivo, como donar ropa a una beneficencia, dar dinero en la calle a alguien desamparado, pedir perdón a una persona a la que hiciste daño,... no sé.
_ ¿Puede ser hacer más deporte?_ pregunté mirando a Almudena irónicamente.
_Sí, se supone que es un sacrificio para ti y sería beneficioso, entonces sí, ¿Por qué no?
_ ¿Y cuánto tardará esto en funcionar?_ pregunté.
_Funcionará cuando deba funcionar. Si lo que querías eran cualificaciones altas eso es lo que deberías obtener este trimestre y sin un gran esfuerzo, que es lo que tú tienes que recalcar en lo que escribas en la nota. Luego te la guardas en tu monedero y enciendes la vela, cuando se consuma puedes dejar los restos un par días sobre el plato en el que la hayas puesto y luego los tiras a la basura. El papel debes conservarlo hasta que cumplas la promesa.
_Y no.. no vale hacer deporte un día _ dijo Claudia bromeando.
_Yes, seré constante.
Después de esto nos quedamos en silencio y Claudia miró a Valentina.
_Ahora haremos el bote de congelamiento, te daré un trozo de papel y tienes que escribir el nombre de la persona que quieres alejar de ti. Luego pondremos el papel dentro del bote, lo rellenaremos de agua y añadiremos vinagre que cogeré de la cocina, la sal y un poco de pimienta. Te ayudaremos todas en el momento final de concentración, repitiendo mentalmente el nombre de la persona. Luego te dejaré que lo metas en mi congelador, debería ser en el tuyo, pero bueno... haremos una excepción.
_¿Y esto cuándo se notará? _ Preguntó Valentina de forma burlona.
_Esto será rápido, en uno o dos días debería alejarse de ti.
_¿Por qué lo suyo es más rápido?_Preguntó Almudena.
_Ya lo expliqué, cuando lo mágico se acerca a lo oscuro los efectos son más rápidos, es más intenso, pero no deben hacerse estas cosas demasiado.
........................................................................................................................
Lo primero que sucedió fue lo que dijo Claudia. En apenas dos días Mateo dejó de molestar a Valentina.
_No sé exactamente que le debe haber pasado, pero su actitud ha cambiado así de repente. No he recibido ni un whatsApp durante estos dos días, ni siquiera ha mirado mis estados cuando era siempre el primero en hacerlo y eso me ponía los pelos de punta. Estaba a punto de bloquearlo de todas partes.
_Eso es lo que deberías a ver hecho. No entiendo por qué no bloqueaste a ese pesado_ dije con sinceridad, a mi no me costaba nada eliminar de redes sociales a personas indeseables o que no me agradaban.
_No todos somos como tú. Me parecía radical hacer eso.
_¿El qué? ¿ Bloquear a alguien que parece un acosador?_ preguntó Almudena. _ Lo que no es normal es que alguien siga enviándote mensajes cada día y prácticamente persiguiéndote por la universidad entre clase y clase.
_No solamente eso, si estuve a favor de hacer la locura del bote es porque ya empezó a asustarme. Creía que me estaba volviendo loca.
_ ¿A qué te refieres? ¿ Hay algo que no nos hayas contado? _ le pregunté confundida.
Valentina se quedó en silencio y luego pareció intentar calmarse.
_ No tengo claro si podían ser casualidades o no, pero aparecía en los mismos lugares en los que yo estaba. Por ejemplo, subí una historia en mi cuenta de Instagram mientras tomaba un café con dos amigas del instituto en la Plaza de la Font y en veinte minutos apareció allí con amigos suyos. Me pareció extraño...
_Bueno es un lugar que siempre está lleno de gente _dijo Almudena.
_Sí, pero ocurrió lo mismo dos veces más en otros sitios, por ejemplo en el Highland.
Ese lugar era un pub donde la gente solía salir de fiesta, era uno de los pocos sitios, por no decir el único, donde la gente que no quería coger el coche para ir a Salou o Barcelona, podía salir a tomar algo por Tarragona durante el fin de semana. Además, también era un lugar de éxito por sus fiestas universitarias de los jueves.
_Otro sitio donde va todo el mundo _ argumenté yo.
_¡Selena, que se apuntó a mi gimnasio!... quizás lo veis casualidades pero yo empecé a sentirme bastante perseguida, veía a ese cretino por todas partes, no sabía ya cómo evitarlo. Es patético cuando le dices que no a alguien y lo ignoras y sigue sin entenderlo.
Yo asentí, sonaba como una auténtica pesadilla, si me hubiese pasado a mi también me hubiese cuestionado si estaba paranoica.
_Y ahora sencillamente parece que él me evita, es como si me tuviese miedo o algo parecido. Llevo dos días completamente tranquila.
_¿Y qué crees que ha pasado? _ le pregunté con curiosidad.
_Puede que se haya dado cuenta de que estaba actuando como un psicópata _ opinó Almudena.
_Me cuesta admitirlo, pero pienso que ha sido esa chapuza a la que llamamos brujería que hicimos el otro día _ confesó Valentina.
Claudia sonrió en aquel momento.
_ De verdad. Vosotras no habéis visto su actitud_ dijo mirándonos a Almudena y a mi._ Parecía él asustado de mí, no mostraba esa actitud persistente y segura, era al contrario. Era como si quisiera desaparecer de mi vista.
Nos preguntamos que podría haberle sucedido, pero Claudia dijo que no pensásemos demasiado en ello. ¿No pensar demasiado en ello? ¿Cómo no íbamos a tener curiosidad y preguntarnos por lo que había pasado? Valentina se había quitado a un indeseable de un plumazo, solamente en cinco minutos, gracias a un bote de cristal de esos que tiene cualquiera por casa de cuando se acaba.
Aquel día hubo una nueva sorpresa que nos sacudió a todos los estudiantes, principalmente a las estudiantes. La universidad había contratado a un nuevo profesor y no tenía nada que ver con Fernández.
_Me llamo Alan, y seré vuestro nuevo profesor de historia de la psicología.
Valentina nos miró más feliz que nunca.
_ Me parece que a partir de ahora me va a encantar esta asignatura_ dijo muy bajito.
Almudena me metió un codazo para asegurarse de que estaba mirando.
Era bastante alto y tenía muy buen cuerpo, una sonrisa espectacular, unos ojos azules muy claros, el pelo castaño y un magnetismo que nunca antes había visto en ningún otro hombre.
No entendí muy bien si fue la aparición de Alan en mi vida estudiantil, o si realmente aquel "hechizo " por llamarlo de alguna manera que hicimos aquella noche en la casa de Claudia había funcionado, pero estaba más activa que nunca. Me levantaba con muchísima energía por las mañanas, llegaba a casa tarde y aún podía mantenerme en pie para recoger el piso, ordenar mi ropa, revisar tareas,... incluso había empezado a salir a correr aunque ya estuviese oscuro y podía aguantar el ritmo, era extraño no estar cansada, siempre me había sentido agotada.
_No sé para que sales a estas horas.
Acababa de entrar por la puerta y Dani estaba en salón con tele encendida y comiéndose una hamburguesa.
_¿Por qué lo dices?
Su desaprobación constante me provocaba nauseas, últimamente sentía la necesidad de evitarlo a toda costa, pero desde que había empezado a tener tanta energía y salía a correr parecía ser él quien intentase cruzarse conmigo. Como si viese un cambio en mi que en cierta manera llamase su atención.
_ Porque hace bastante frío y también está oscuro.
_El frío me da igual y que esté oscuro también. Muchas mañanas tengo universidad a primera hora y cuando salgo a coger el autobús aún no ha amanecido, y no veo que te haya importado.
Se quedó callado sin saber que contestarme, yo fui hacia el baño para pegarme una ducha, cada vez mi rencor crecía más por aquella persona que debía ser un apoyo para mí y era todo lo contrario. No lo soportaba.
Los días transcurrieron siendo todos iguales con la única diferencia de que había algo que había cambiado dentro de mí. Alan, aquel profesor que había parecido de la nada estaba presente en todo mi tiempo vital y solo tenía una clase con él a la semana, apenas lo veía por los pasillos, pero era como si no pudiese sacarlo de mi cabeza. Sus ojos aparecían en mi mente una y otra vez, incluso había soñado varias con él, que nos besábamos, y había despertado sudando y sintiendo ansiedad. Su nombre y mis pensamientos con él era tan intensos dentro de mi cabeza que creía que me estaba volviendo loca, cuanto más intentaba evitar pensar en él más aparecía dentro de mi mente, no podía parar aquello y me sentía muy culpable, porque aunque mi relación estuviese prácticamente muerta, siempre había creído en la fidelidad y pensar tanto en un hombre me hacía sentirme en cierta forma como una chica infiel. Dentro de mí sabía que sentía una gran atracción por él, que quizás nunca había sentido con aquella intensidad por nadie, pero eso no significaba que quisiera pensar en Alan constantemente, incluso hacerle protagonista de mis sueños. Quería que mi mente descansase y su imagen no paraba de repetirse una y otra en mi cabeza, incluso cuando estudiaba o estaba realizando las tareas académicas, cuyas entregas no estaban muy lejos. Lo único positivo era que esa energía imparable había crecido dentro de mí y necesitaba mucho menos tiempo para estudiar y hacer los trabajos, por lo que había obtenido más tiempo libre para estar en la cafetería del campus entre clase y clase con las chicas, y también tenía más tiempo para mi misma o para socializar con otras personas.
_No os lo vais a creer_ Almudena irrumpió en la mesa en la que estábamos Valentina y yo tomando un café. Era mediodía y estábamos sentadas dentro porque el frío en la terraza ya era bastante insoportable. Parecía contenta, algo extraño en ella para ser un lunes por la mañana.
_Mi abuela me ha enviado un sobre con dinero para mi cumpleaños. Me ha mandado mil euros, dice que me los da porque llevaba dos años sin regalarme nada por mis cumpleaños y las navidades. Sabía que era su nieta favorita, pero sinceramente no esperaba tanta pasta de golpe.
Mis abuelos solamente me dan las felicitaciones y mi abuela prepara una tarta casera en su chalet. Entiendo tu alegría..._ dijo Valentina con algo de envidia.
_¿Y sabéis que significa eso?
_¿Qué? _ preguntamos las dos a la vez.
_Que entre eso y lo ahorrado del trabajo del verano puedo empezar a buscar coche de segunda mano.
_¡Guau... enhorabuena! _ Exclamó Valentina.
_¿Entonces cuando vaya a tu casa iremos en coche?_ le pregunté, estaba harta de tragarme una hora de autobús entre montañas y carreteras estrechas.
_Sí interesada_dijo bromeando.
_Creo que deberíamos de hacerle un regalo a Claudia_ dijo Valentina. _ Al final va a tener razón, lo que hicimos ha funcionado.
_Me sorprende que tu lo admitas tantas veces_le dije riéndome.
_Me sorprendo hasta yo de admitirlo.
_La verdad es que todo lo que pedimos ha llegado.
_Sí, incluso lo del coche que era lo más difícil _ dijo Almudena.
_¿Enserio? Yo creía que lo más difícil era quitarme a Mateo de encima _ dijo Valentinas, y Almudena y yo no pudimos evitar reírnos.
_Bueno no, quizás lo más complicado es que Selena termine las tareas tan rápido, sin revisarlas millones de veces como hacía antes con su odioso perfeccionismo.
_Que zorra eres_ le dije ofendida a Valentina, aunque estaba en lo cierto.