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Desde que te ví

Desde que te ví

Autor: : DR.AS
Género: Romance
Barbara, una ex bailarina de pole dance de 25 años, ha construido su vida con independencia y pasión. Su mundo da un giro inesperado cuando su atracción por un hombre la lleva a perder su trabajo... sin imaginar que ese mismo hombre terminaría siendo su jefe y, eventualmente, su esposo. Eros, un hombre de 29 años con una presencia imponente y un físico digno de un dios griego, está a punto de asumir el cargo de CEO en la empresa de su abuelo. Sin embargo, hay una condición: debe casarse. Rebelde ante la imposición, Eros se niega a aceptar el puesto bajo reglas ajenas; quiere ganárselo por mérito propio. Entonces, ¿qué lo lleva a casarse con Barbara? ¿Es una estrategia, un sacrificio... o algo más profundo que ninguno de los dos esperaba?

Capítulo 1 1

Estaba cansada, había tenido una noche movida, al final, de nada había servido trabajar esa noche que se suponía la tenía libre, la habían despedido.

Fue directo a la nevera, se sirvió un vaso de leche y agarró de la despensa la caja de cereal, comería un poco y luego se iría a dormir, estaba agotada.

Se dió una ducha rápida y se dispuso a dormir en ropa interior, Tomo su pobre celular y le escribió a su amiga.

Si no tienes tus llaves ni te preocupes en llamarme, porque me voy a fusionar con mi cama, estoy agotada.🥱

"Okey, descansa"

Dejo el teléfono en la mesita de noche y se quedó dormida.

...

- ¿Con el que dices que va una vez por semana? Estás loca.

-Lo se, lo sé, pero... Ay no, ya no sé nada... Tu sabes muy bien que no soy bailarina, y el pidió un VIP y por más que Harry le ofreció a las otras el solo me quería a mi, eso... Me hiso sentir, importante y deseada.

-Tu si importas Bar, y sabes que te quiero mucho, eres mi mejor amiga. Pero cuéntame más.- la castaña estaba realmente emocionada por su amiga aunque no el hecho de que la hayan despedido - ¿Está realmente bueno?

-No quiero hablar de eso, pero si, dios... Ese hombre esta de infarto. -la rubia abrazo más su almohada, recordando la noche anterior.

Estaban ambas acostadas en la cama de la rubia, su amiga había llegado y la encontró aún durmiendo.

-Admiro tu valentía amiga, tuvo que ser un dios para haber tenido tu primera vez con un desconocido. Pero ¿Y ahora que vas hacer?

-No se, hoy solo quiero descansar, ya mañana enviaré algunos currículums a esas empresas encargadas de asignar un trabajo.

- Voy a hablar con mi jefe para que te dé el puesto que está libre...

-No Ale, no quiero seguir trabajando eso, para mí eso fue una clara señal de que no debo seguir trabajando así.

...

Tenía un terrible dolor de cabeza, anoche había bebido como nunca antes lo había echo y estuvo a punto de caer en un coma etílico si su amigo no lo hubiera sacado de ese club.

-Eres un idiota, ¿como se te ocurre, ponerte en ese estado en la despedida de soltero de tu hermano?

-No grites Agustín que siento se me va a explotar la cabeza.

-Pues es lo de menos ahora, tienes una junta con inversionistas en una hora.

-Me vale la puta junta. No estoy de humor para juntas, que se encargue mi hermano.

...

- "no señor ella ya no trabaja con nosotros"

-¿Y puedo saber porque?

-"Señor, con el debido respeto, ella no respeto las reglas del lugar solo las bailarinas que presten servicios VIP pueden intimar con los clientes y ella no era una bailarina."

-¿Y le parece que la suma de dinero que le di por su servicio no fue suficiente?

- "Oh señor fue muy generoso, en pagar por alguien que solo es una bartender"

Estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba hablando con ese estúpido hombre, la habían despedido por su culpa tenía que hacer algo para solucionarlo. Colgó, no necesitaba seguir escuchando sus estupideces.

...

-Ale ¿a qué no adivinas?

-Mmm... nop no adivino.

-tengo una entrevista de trabajo mañana a las ocho.

- ¡¿En serio!? Ay que emoción amiga, que rápido. Me alegro por ti.

-si, todo va a mejorar ya verás. Ahora lo más importante ¿Que usaré? Digo, no tengo nada que pueda usar para ir a esa empresa, tengo que dar una buena impresión.

-¿Y que empresa es?

- Empresas Adams.

...

Llego a la hora acordada, estaba nerviosa ¿Y si no cumplía con los requisitos para trabajar ahí? Ella no tenía mucha experiencia laboral pero había hecho unos cursos de diseño gráfico y no pudo culminar la carrera de marketing por ayudar a su familia, pero ahora con ese empleo todo podía mejorar, tenía que salir todo bien

Reviso nuevamente el correo en su celular.

-Buen día, tengo una cita con el señor Eros Adams.

La recepcionista aparto la vista del computador y la detallo. La rubia Disimuladamente repasó su ropa y estaba bien, se sentía cómoda y elegante.

-Su nombre por favor.

-Barbara Ross.

La mujer escribió algo en el computador y le entrego un pase.

-Piso 10, que tenga buen día.

-Gracias, señora.

Se dirigió a dónde estaban los elevadores marco el piso indicado y en poco tiempo ya estaba frente a una joven que estaba concentrada en su trabajo.

-Buen día, vengo a ver al señor Eros...

-El señor Adams no está disponible en este momento. -Aun con la vista en el computador le respondió, sin dejar que terminara de hablar.

-Disculpe, creo que no me escucho bien, si puede verme cuando le hablo se lo agradecería, verá, tengo una cita con el señor Eros, si es tan amable de comunicarle mi presencia se lo agradecería muchísimo. -Le sonrió cálidamente.

Suspiro pesadamente, ¿Y está quien se creía que era? ¿Otra más de las que su jefe se había follado y se creían dueñas de todo por haber estado con el una noche? Estúpidas, el solo las usaba para satisfacerse y ya.

-Señor Adams la señorita...

- Ross, Barbara Ross.

-Barbara Ross, dice que tiene una cita con usted... Entendido... Puede pasar.

-Gracias.

Toco la puerta dos veces y un 'adelante' se escuchó, estaba nerviosa, por segunda vez se repaso su atuendo. Si. Se veía realmente bien.

Se encontró con dos hombres bien parecidos pero uno llamo su atención, era él, el hombre a quien le dió su virginidad. No pensó que lo volvería a ver, y ahí estaba de pie en la puerta de su inmensa oficina, no sabía si salir corriendo y quedarse ahí sembrada

-Buen día, disculpen, yo esperaré afuera.

-¿Que dices? No, pasa, el ya se iba.

Ambos hombre se dieron una fría mirada.

-Hablaremos luego.

-No hay nada que hablar Edin.

Sin más salió de la oficina de Eros, no sin Antes darle una mirada a la rubia que estaba aún de pie en la puerta.

Mirada que realmente la hiso sentir incomoda.

-Pase y tome asiento por favor.

-Gra.gracias -estaba nerviosa, muy nerviosa- no sabía que lo volvería a ver.

-Bueno, es cuestión del destino.-marcó un botón en el Intercomunicador - Alicia tráeme un capuchino y un té negro por favor. --acomodo su saco y se sentó en la silla que estaba al lado de la rubia, se veía realmente hermosa, ese vestido rojo le quedaba muy bien, estaba realmente sexy.

Capítulo 2 2

Estaba nerviosa, sus manos le sudaban, y el sentado a su lado no ayudaba a sus nervios, su sola presencia emanaba masculinidad, poder, sensualidad y sobre todo dominio, sentía que era un hombre dominante.

Y sabía que lo era, lo había comprobado esa noche en el club donde se entregó a el sin miramientos.

Solo de recordarlo sentía que sus bragas se mojaron, apretó los muslos sintiendose un poco incomoda por estar pensando en esas cosas, quizá para el no era importante.

Siempre lo veía sin falta los fines de semana en el club muy pocas veces entre semana, pero aún así, con esos pocos días que el frecuentaba habían Sido más que suficiente para quedar flechada ante esa mirada penetrante de ese hombre pelinegro, esos ojos grises como una tormenta la cautivaron desde el primer día que lo vio sentado en la barra.

Eros observó cómo apretaba los muslos y lo nerviosa que estaba, no quería incomodarla, pero realmente se veía hermosa con ese vestido rojo y olía realmente bien, su perfume era suave como atalcado.

Carraspeó y tomo una carpeta que había en la mesa.

-He visto su currículum señorita Ross, ha echo algunos cursos pero no culmino la carrera de marketing. ¿Puedo saber por qué?

- Si, bueno lo tuve que dejar por motivos personales, tuve que salir a trabajar y bueno, ya luego lo retomaría dónde lo deje. Se que no tengo experiencia laboral suficiente.

- Veo que no coloco que trabajo en ese club. -su mirada estaba puesta en ella, en cada uno de sus gestos y movimientos.

-Si, no lo creí conveniente, a demás no creo que para aplicar en el área de mantenimiento se requiera saber mucha experiencia.

-¿Mantenimiento?

-Si, envié mi currículum a esas compañía de mantenimiento que se encargan de asignarte una empresa para que trabajes.

Si, el sabía perfectamente bien que empresa era esa, pero no sabía que ella había aplicado para mantenimiento, al momento de saber que estaba sin trabajo por culpa de él quiso remediar las cosas y mando a que le informaran cuando enviará su currículum en algúna compañía.

Y así había Sido hasta el día anterior dónde su mano derecha le mando un currículum de ella diciendo que estaba buscando trabajo pero el. No le dijo mas, o talvez si, pero con la emoción de que todo iba como el quería no leyó más de lo que había en el correo.

-Ya, claro, pero no vas a trabajar de mantenimiento.

-Señor aquí está el capuchino y su té. ¿Algo más? - dijo Alicia entrando y colocando la bandeja en el escritorio, cosa que molesto grandemente al hombre

-Si, que recuerdes que la puerta se toca antes de entrar, ¿o es que los modales los tienes donde?

-L.lo si.siento señor, no fue mi intensión.

Barbara vio como Alicia estaba echa un manojo de nervios, le dió lastima la pobre, así que, como si tuviera la mayor confianza del mundo puso su mano en el muslo de Eros con la intención de calmarlo, gesto que no pasó inadvertido por Alicia.

-esta bien, creo que no lo volverá hacer ¿Verdad Alicia? Fue... Un simple error.

-Si señor lo siento mucho, no volverá a ocurrir-salio de la oficina a pasos apresurados

La mano de ella en su muslo lo puso duro, ninguna mujer con un simple toque lo había puesto así tan rápido.

Ella se dió cuenta de lo que había hecho y quiso retirar su mano pero el se lo impidió, la tomo nuevamente y entrelazó sus dedos.

Era extraño para él tenerla así, ya había pasado una semana desde que había estado con ella y sentía como si fue esa misma noche que estuvo con ella.

Quería volver a estar con ella, pero temía que no quisiera, que pensara que se estaba aprovechando del momento, desde que la vio por primera vez en ese club y la vio en esa barra haciendo y sirviendo bebidas con tanta agilidad quedó cautivado por su belleza.

Ella se veía diferente a las demás mujeres, era realmente sexi, de solo recordar lo que le hiso esa noche lo ponía cachondo, tenía unas ganas terrible de comérsela a besos y follarla en su escritorio y toda la oficina, que oliera a ella en cada rincón, ¡Demonios! la deseaba como un desquiciado.

pero se tenía que controlar no quería parecer un sádico frente a ella, aunque le estaba contando mucho.

-Lo siento - susurro de una manera tan suave que lo prendió aún más y no pudo evitarlo se acercó a ella la tomo de la nuca y la beso, un beso suave pero posesivo. y beso que ella correspondió fácilmente y un gemido salió de sus labios.

y eso fue más que suficiente para que Eros Adams perdiera todo autocontrol.

sin despegar el beso la tomo de sus muslos y la subió a su escritorio, Barbara metió sus dedos en su cabello y tiro levemente de ellos haciendo que Eros gruñera, había descubierto gracias a ella que eso lo exitaba.

le abrió las piernas y le arrancó las bragas de un tirón ella se dejó hacer estaba demasiado exitada como para reparar en que las había roto.

con rapidez saco su enorme miembro y lo acerco acerco a la entrada húmeda de ella.

-Me encantas y no sabes cuánto.-le dijo cuando soltó el beso para poder respirar.- desde que entraste por esa puerta e querido follarte en toda mi oficina, te voy a dar tan duro que todo el edificio va a saber que eres mía.

y sin más se enterró en ella haciendo que un gemido saliera de su boca pero lo tapo con su mano. no quería armar un espectáculo ahí ¡por Dios! ¿que pensara las personas que los escucharán?

eso paso a un segundo plano cuando vio la mirada lujuriosa de ese hombre y más cuando le dijo:

-No te tapas, quiero escucharte, quiero escucharte gemir mi nombre, eres mía, quiero que lo sepas. así que dimelo- la penetraban con una fuerza increíble estaba perdida en placer, el escritorio estaba mojado y con cada embestida se movía más, así que el la alzó por las caderas para así tener mejor manejo se sus embestidas.- dímelo barbie.-le volvió a decir en un susurro ronco en su oído.

-Soy tuya Eros, Soy tuya, no pares, hasme tuya.

-Tus deseos son órdenes.

Capítulo 3 3

Perdió la cuenta de cuántas veces lo hicieron, los papeles que estaban en el escritorio terminaron en el piso al igual que las tazas con las bebidas que había traído la secretaria horas antes.

Estaban en un apartado de la oficina, una pequeña habitación que Eros solía usar cuando se quedaba hasta tarde trabajando, últimamente su estadía en el trabajo hasta tarde era muy constante así que optó por acondicionar una pequeña habitación ya que tenía un baño.

Solo tenía un sofacama, una mesita de noche, y un pequeño perchero con un par de trajes y camisas de él.

Así que ahí estaba él viendo dormir a Barbara en el sofá cama, se veía hermosa, recién follada.

La habitación olía a ella.

Se acercó un poco más y agarro un mechón de cabello entre sus dedos y los olió, olían a coco, un olor sutil, le gustaba.

Temía haberla lastimado, pero no pudo contenerse y menos cuando ella le exigía más, y no quería decepcionarla, si ella quería más, pues más le daría.

Ella se removió un poco y sintió el cuerpo caliente de Eros, termino de despertarse.

-Mierda.

-¿Que paso?

-Yo, lo siento, lo que menos quiero es que piense que soy de esas mujeres de compañía del club. - realmente estaba angustiada, ella fue por una entrevista de trabajo no por una buena follada.

_¿Que te hace creer que pienso eso? Yo sé que no eres como ellas, pero me es imposible que no me sienta atraído hacia ti.

-Yo... Yo no sé que decir.

-Ni es necesario que digas nada, por ahora, solo quiero estar así contigo un rato más- la atrajo más hacía el y le dió un beso en los labios- solo un rato más.

Así estuvieron unos minutos más hasta que Barbara se volvió a quedar dormida, y es que todavía esos meses de trabajo en el club le estaban pasando factura sentía que tenía un sueño atrasado y mientras más dormía más sueño tenía.

Decidido a no despertarla y dejarla dormir todo lo que quisiera tomo una ducha y se vistió, nada más salir la realidad lo golpeó.

Y es que habían hecho semejante desastre, pero valío la pena, y su miembro era testigo de eso, aún le dolía.

Estaba recogiendo los papeles regados en el piso cuando tocaron a la puerta.

-Adelante.

- Pero que desastre Eros- no le estaba preguntando le estaba confirmando lo obvio en esa oficina.

-Abuelo

A quien menos quería ver en ese momento era a su abuelo.

-¿A que debo tu visita?

-Quería ver cómo iban las cosas en la empresa.

-Pues ya ves todo está en orden.

- En desorden dirás, estuve a punto de entrar hace unas horas atrás porque no había visto a tu secretaria en su lugar de trabajo,- se sentó frente a su escritorio por suerte ya Eros lo había limpiado- y luego supe el porque, ¡No puedo creer que te estés follando a la secretaria!

Barbara escucho unas voces lejanas que la despertaron, una sonrisa salió de sus labios, no podía creer que lo había vuelto a hacer con ese hombre su amor platónico, bueno... Ni tan platónico ya que lo habían echo no una sino una, y ella no le era indiferente a él.

Se levantó del sofácama y se coloco una camisa de Eros ya que su vestido había quedado en alguna parte de la oficina. Aún con la puerta cerrada no pudo evitar escuchar la conversación que allí se llevaba a cabo.

-¿Que te hace creer que me estoy follando a mi secretaria? - le dijo con una cara de pocos amigos, esa mujer no le atraía en lo más mínimo ni para un polvo.

-Pues no estaba cuando llegue y aquí tenías una fiesta bien armada, nada más salir del ascensor y se escuchaba semejante jaleo así que sume dos más dos.

Eros sonrió maliciosamente, es que no lo pudo evitar nada más recordar lo que le hiso a esa rubia lo prendía nuevamente.

Pero no pasaba exactamente lo mismo con ella, que estaba realmente apenada, en el momento realmente no le importo, pero escuchar de ese señor que sus gritos y gemidos se escucharon a la distancia realmente era penoso.

-Pues sumaste bien mal abuelo. No parecen cosas tuyas.

-Con un demonio Eros, te pedí una sola cosa para dejarte la empresa y hasta ahora no has hecho nada para demostrar que eres digno de ella. Te pedí que te casaras y no por compromiso, sino por amor y hasta ahora no te e conocido una novia digna.

-Abuelo favor, no empieces, se me vas a dar la empresa quiero que sea por merito propio no por estar casado, mi hermano se va a casar solo por complacerte, ¿no te parece suficiente?

-¿No quieres la empresa?

-No es que no la quiera, es que no me gusta que nadie me condiciones ni me exija nada.

Barbara escuchaba atentamente ¿ Y ese hombre en que época vivía? Mira que poner semejante condición para dejar al mando la empresa era absurdo.

Pero ¿Porque el no se quería casar? Más de una estaría más que complacida de ser su mujer, ella lo estaría.

-No te entiendo...

-no hay nada que entender...

-Mi amor, ¿y mi vestido? Ay, lo siento pensé que estabas solo.- Eros la vio en el Marcos de la puerta con su camisa puesta y no pudo evitar imaginar la desnuda, esa lencería roja que tenía estaba de infarto. - pero el sabía muy bien que ella había escuchado la conversación o por lo menos parte de ella. Puesto que desde la habitación se podía escuchar todo lo que se hablará en esa oficina.

-Oh no, discúlpenme ustedes a mi, no sabía que estabas aún en compañía. -el abuelo la contempló, realmente era bonita la muchacha, - hijo ¿Quien es? preséntala

-Oh si, lo siento, es que cada que la veo me pierdo.- no sabía que hacer ¿Que la presentara? ¿Cómo La presentaría? ¿Cómo su amiga?

-Si lo noto.

Barbara vio la encrucijada en su cara y quiso darle una ayudadita, ¿después de todo que podía perder? Ya el viejo sabía lo que habían echo y para más muestra su vostido estaba en el respaldo de la silla de Eros.

-Un placer señor soy la esposa de Eros- estrecharon las manos y fue a sentarse en las piernas de Eros.

-¿Esposa? Interesante. - no estaba entendiendo, ¿su nieto no que no se quería casar? - ¿Y desde hace cuanto están casados?

- Cinco meses - dijeron a la par, y se miraron sonrientes, no había más que decir ambos sabía el porque de esa fecha, fue cuando se vieron por primera vez hace cinco meses.

El abuelo lo miro a los ojos y solo asintió, es que nada más verle esos ojos de enamorado a su nieto se lo confirmaba, estaban enamorados, pero ¿Porque no decirlo? Aunque ya se lo había dicho ¿No? Quería la empresa por méritos propios no por una estúpido condición para la presidencia.

- Bien los dejo, ya veo porque tanto jaleo, aún están de luna de miel. - el abuelo se puso de pie y estiró las arrugas imaginarias del saco.- una cosa más ¿ No veo anillos en ese dedo.

-¿No pretenderá que mi mujer ande por ahí con un diamante rojo como si nada? Está en la caja fuerte del banco, cuando terminemos de mudarnos pues lobpodra tener en casa.

-¿ Un diamante rojo? ¿De dónde sacaste...?

-¿Importa? Mi mujer se merece eso y más

Barbara se quedó en la nebulosa, había dejado de escuchar lo que decían cuando dijo diamante rojo ¿Realmente escucho bien? Por los que sabía los diamantes rojos eran uno de los más difíciles de adquirir y no hablar de lo costoso que eran, un simple mortal no podía tener uno de esos, estaba segura de que le había mentido a su abuelo con eso.

-Bueno nos vemos el sábado para la boda - se despidió el abuelo.

-hasta luego- volvieron a decir al unisono , el abuelo les dió una última mirada y sonrió, hasta decían las mismas palabras, que cómico.

-Lo siento te metí en tremendo aprieto.

-¿De qué hablas cuál aprieto?

-Pies este de que soy tu esposa y ahora con lo de el añillo ¿Es en serio? ¿No pudiste decir otra cosa? Que se yo que estaba en el auto o no se.

-En primera realmente me encantaría que fueras mi esposa desde que te Vi por primera vez y en segunda si tengo ese anillo lo compre al siguiente día de haberte visto en ese bar.

Si, realmente tenía el anillo, estaba flechado por ella desde que la vio no sabía que era si atracción, amor u Obsesión por ella o quizá las tres cosas si eso, estaba enamorado de ella desde que la vio, sintió una atracción. Única que no había sentido por ninguna otra, pero sobre todo estaba obsesionado con ella hasta el punto de querer casarse con ella pero no sabía cómo decírtelo.

Aunque ya que el momento lo dió, y ella no se negó, al contrario, ella solita se ofreció, estaba más que decidido a hacerla su mujer a hora legalmente, total ya el matrimonio se había consumado hace una semana atrás en ese club.

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