Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Fantasía > Deseos Prohibidos (1y2)
Deseos Prohibidos (1y2)

Deseos Prohibidos (1y2)

Autor: : Paola Arias
Género: Fantasía
Luego de que el único asistente que ha tenido por más de dos siglos renunciara, este mismo se ve obligado a buscar uno nuevo para sustituir su lugar por un tiempo indeterminado, pero nadie contaba con que un simple humano se postulara a la oferta de trabajo. La sangre caliente, dulce y condenadamente tentadora de aquel humano hace perder la razón de Blake, descontrolando sus más primitivos instintos en cuestión de segundos. Pero ¿Blake se enfrentará al castigo que le designa su clan luego de probar aquel dulce prohibido y romper la regla más importante de no enamorarse de un humano? O, por lo contrario, ¿dejará pasar esa única oportunidad de unir su vida con su destino?

Capítulo 1 Renuncia

El silencio que se había formado entre Demetrius y yo era interrumpido por el golpe de mis uñas en el cristal de mi escritorio. El hombre que me había servido por más de dos siglos mantenía la cabeza gacha, la mirada fija en sus zapatos como si fuera la mejor de las entretenciones y sus manos entrelazadas hacia delante, quizás tratando de encontrar en su cabeza una explicación más razonable que la que me había acabado de dar.

¿Renunciar? ¿Acaso me estaba jodiendo o solo trataba de gastarme una broma? ¿Desde cuándo el vampiro que había nacido para servirme tenía el poder para renunciar?

-Espero que no estés olvidando con quién estás hablando - dije, mirándolo fijamente-. El contrato está hecho desde mucho antes de que nacieras y no hay nadie en este mundo que pueda romperlo.

-Su padre lo ha cancelado.

Fruncí el ceño, desconcertada por lo que acababa de decir. Mi padre era el líder del clan de Londres, el más antiguo vampiro de todos los tiempos y uno de los tres más poderosos de todo el planeta tierra. Tenía el poder de hacer lo que quisiera con todos nosotros, pero ¿por qué tenía que meterse en mi vida y darle derechos a mi mano derecha para renunciar?

-¿Por qué? ¿Acaso te he tratado tan mal para que, después de tantos años a mi lado, decidas dejarme?

-No, señora - respondió rápidamente, agitando la cabeza con fuerza-. Usted ha sido muy buena conmigo y me ha tratado muy bien, pero...

-Pero ¿qué?

Esta situación empezaba a fastidiarme. Demetrius sabía que no era alguien paciente y que no me gustaba que se hicieran con rodeos.

-Su padre me ha enviado a Escocia. ¡Es lo único que puedo decirle! Ahora le debo mi lealtad a él.

-No voy a aceptar tu renuncia. Mi padre no tiene ningún derecho a hacerme esto.

-Señora, por favor, no se meta en problemas con su padre. Siempre la voy a estimar, han sido muchos años que he estado a su servicio y, créame, tampoco es fácil para mí seguir las órdenes de alguien que no sea usted.

-¿Por qué estuviste de acuerdo o es que Lord Bacon no te dio otra opción?

Titubeó, cada vez más nervioso por mi interrogatorio.

-Su padre ha requerido de mis servicios y dio su palabra de dejarme regresar con usted cuando mi trabajo haya terminado en Escocia.

-Bien, si ya tomaste la decisión, no me voy a oponer.

-¡Gracias, señora! - hizo una reverencia antes de enderezarse por completo y hacerme entrega de una carpeta-. He estado buscando al mejor candidato para que la ayude en todo lo que requiera, pero han habido pocos interesados en trabajar bajo su mando.

-Es difícil encontrar un vampiro de servidumbre suelto y lo sabes. Me irrita que mi padre no quiera amoldarse a la época actual y quiera seguir arraigado a la suya. Estamos en el siglo XXI, donde la tecnología supera a los libros antiguos y máquinas de escribir que él sigue usando. Es estúpido que siga asignando servidumbre a los miembros más altos del clan.

-Le doy la razón, mi señora, pero bien dijo que existimos para servirles y somos instruidos para guiar a nuestro amo.

Detestaba que usara la palabra «amo» frente a mí, como si ellos fueran perros en lugar de vampiros.

-Tremenda ridiculez - resoplé, abriendo la carpeta y encontrando un currículum de un hombre bastante joven.

-Wyatt Bennett es el único que se postuló y, sorpresivamente, pasó cada una de las pruebas. No estaba seguro en darle su currículum, puesto que no he encontrado mayor información de él que su dirección de residencia y su número telefónico.

-¿Es del clan o de algún otro? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Esta es su edad? - endurecí el gesto-. Es un maldito bebé. ¿Siquiera está instruido?

-Puede que sea de otro clan y ha venido en busca de oportunidades. Buscaré más información sobre él, mi señora.

-Llámalo, le haces una entrevista personal y te ahorras tiempo. Su edad me importa muy poco, siempre y cuando sea obediente y haga un excelente trabajo, puedes contratarlo.

-Sí, señora, pactaré una entrevista para mañana mismo.

-Bien - cerré la carpeta con más fuerza de lo normal-. Puedes retirarte.

-Permiso - hizo una reverencia antes de salir de mi oficina.

Enfurecida con el entrometido de mi padre, salí de mi oficina por la puerta que daba hacia la casa y busqué a mi padre hasta que lo encontré abrazando a mí madre, susurrándole cosas al oído que la hacían reír y estirar la mano a lo largo y ancho de su pecho.

-Disculpen si interrumpo con su manoseo diario, pero tú y yo tenemos un asunto pendiente - señalé a mi padre y me miró con una sonrisa ladeada, acentuando esa expresión maliciosa.

-Con que Demetrius al fin tuvo el valor de decírtelo, ¿eh?

-¡No estoy para juegos, papá! No me puedes arrebatar a mi hombre de confianza y llevártelo.

-Ya lo hice, solo que no contaba con que no hubiera uno disponible sino hasta las próximas dos décadas.

-¡Angus! - reprendió mamá.

-Es mi error por no haberte comentado antes, pero te juro que te lo devolveré cuando cumpla su misión. Demetrius es uno de los mejores guerreros y siento que pierde el tiempo lidiando con las finanzas del clan.

-Sabia que en cualquier momento te ibas a aprovechar de él, pero pudiste mencionarlo antes y no hasta ahora.

-Lo siento, ¿qué más puedo decirte?

-Lo llevarás a la guerra - contuve toda la ira que pugnaba por salir.

-¡Y está feliz con la idea de ir! ¿Por que no estás orgullosa de él? Ha dado un gran paso como tú sirviente.

-No es mi sirviente. Es mi mano derecha, en el único en quien confío.

-¿Y no es eso lo mismo? - enarcó una ceja y de inmediato sentí la fuerza de su poder en mí, cuando la mía empezaba a sobrepasar la suya-. Cálmate, querida. Tomaré prestado a tu mano derecha por un par de días, solo para defender el territorio escocés de esos perros pulgosos y malolientes, y te lo devolveré incluso en mejores condiciones en que me lo llevo.

Capítulo 2 Delicia

Mi padre era descarado y solía hacer su voluntad, pasando por encima de quien quisiera y sin importarle nada, lo que lo había llevado a tener muchos problemas con los otros Lords. Era el mejor de los líderes, sabía escuchar, mantenía la armonía entre todos y era tan estricto como protector, pero eso no le quitaba el hecho de que le gustaba ser arriesgado y llevarle la contraria a todos. Era precavido, astuto y sabía identificar a todo aquel que tuviera un buen potencial para hacerlo parte de su guardia.

Por supuesto que estaba orgullosa de Demetrius, después de todo, yo misma le había enseñado. Es un vampiro con grandes capacidades, que capta todo a la perfección. Para que haya llamado la atención de mi padre, tuvo que haberse dado cuenta de su gran velocidad y de su excelente técnica de pelea. Demetrius era obediente, la mayor parte del tiempo era un vampiro retraído, silencioso y podía pasar desapercibido para cualquiera, pero tenía un gran instinto de guerrero, algo que me sorprendía dado el caso que había nacido en una familia de servidumbre.

Durante los dos siglos que había servido para mí me dediqué a reforzar cada una de sus fortalezas, después de todo, él sería mi guía en cuanto yo tomara la posición de mi padre. Sería los ojos que me hacía falta en la espalda y el complemento de mis sentidos.

Deambulé por el frondoso bosque, buscando algún animal fresco que pudiera quitarme la tensión de mis hombros. Además de que la noche estaba muy bonita, como siempre fría, húmeda y tenebrosa, pero preciosa ante mis ojos. Detestaba no poder contemplar la luz del sol y descubrir lo que en ella se reflejaba, pero para ser honesta, me era más atractiva la densa oscuridad.

Me detuve al sentir un intruso y me senté en lo más alto de la copa de un árbol, haciendo que mi hermano menor se detuviera a mi lado. Traía un conejo muerto colgando entre sus dientes y sus ojos amarillos brillaban más que los míos en medio de la noche. La sangre caía por su barbilla en hilos finos y otros pocos más gruesos.

-Me enteré de lo que papá te hizo - habló un vez bebió toda la sangre del animal y lo tiró cuesta abajo.

-No es de sorprenderse.

-Pero no entiendo qué le vio a tu asistente.

En mis labios se dibujó una sonrisa socarrona.

-Tiene lo que a la tuya le hace falta.

Ambrose no era alguien que se mostrara abierto con los demás. Pocas veces hablaba. Era solitario, frío, inusualmente callado y mordaz cuando intervenía en alguna discusión.

-Me hubiera hecho un favor si se la hubiera llevado - hizo una mueca de desagrado-. No la soporto, es demasiado irritable.

-Es su naturaleza de protección, Ambrose. Pero está en ti saberla guiar.

-Me irrita su voz - volvió a quejarse.

-A ti te irrita todo - golpeé su brazo y mostró una leve sonrisa-. ¿Una carrera?

-Mientras no hagas trampa.

Antes de que pudiera replicar, ya había desaparecido. Hacer carreras con él era uno de mis pasatiempos favoritos, aunque debía admitir que, a pesar de ser un siglo más joven, era muy veloz.

***

Aun me costaba mantenerme despierta durante el día, era algo a lo que todavía no me acostumbraba. Me gustaba la noche, pasear por el bosque, recorrer la ciudad libre de humanos, ir al lago y nadar por largas horas, pero era tan corta que debía regresar de nuevo al encierro.

La mansión estaba rodeada de muchos árboles que daban sombra y podíamos contemplar parte de los rayos del sol, pero no podíamos sentir el tacto de este porque quemaba como si se tratara del infierno. Nuestra piel es extremadamente sensible y descubrí cuando era tan solo una niña las lesiones que podía ocasionar el sol, cuando en un intento de atraparlo en mi mano, hizo que mi palma se enrojeciera y ardiera. Mis padres solían contarnos que nuestra piel podría enrojecer hasta sangre, pero eso solo podía pasar si nos exponíamos por mucho tiempo a los rayos del sol.

Luego de comer y beber mi ración del día, me quedé contemplando por la ventana como los rayos del sol impactaban en el pasto y se filtraban entre las ramas de los árboles. Por más que me gustara hacer mi vida nocturna, el día me hacía sentir curiosidad. Sentía deseos de explorar cada rincón y comparar la luna y el sol.

Estaba sumida en mis pensamientos, tratando de imaginar a todos los humanos pasear por esas calles que yo transitaba cuando estaban vacías e hice una mueca al percibir un olor diferente en el aire. Era tan dulce que me nubló la razón por un momento.

Ese olor no solo me alteró a mí, sino a la gran mayoría de la servidumbre e incluso a mis padres que se apresaron en llegar a mi lado, analizando ese aroma que me tenía al borde de un delirio.

-¿Cómo demonios entró un humano a nuestro territorio? - mi padre se veía enojado mientras mi mente se diluía en cientos de partículas.

-¿Estás seguro de que es humano? ¿Tienes cita con el ministerio? - inquirió mi madre, visiblemente afectada por ese dulce aroma.

-No, de ser así, ellos me hubieran informado, además de que nunca permitiría entrar a un humano en mi territorio. Blake, encuentra a ese humano y sácalo de aquí antes de que el clan pierda el control.

-Sí, padre.

Cerré los ojos y aspiré el aroma en el aire, sedienta y ansiosa de sentirlo en mi paladar. Fue cuestión de segundos en los que llegué al dueño de esa sangre tan pura, pero fueron sus ojos verdes con motes amarillos lo que más me cautivó. En el clan nunca había visto unos ojos tan diferentes y bonitos como esos, además de que en su mirar, la pureza se reflejaba.

-¿A quién tenemos por aquí? - aspiré el aroma de su cuello, sintiendo como su respiración se aceleraba y su vena palpitaba con mayor fuerza-. Tenemos a un tierno y curioso humano, ¿eh? -nuestros ojos hicieron conexión y sentí como la electricidad me traspasaba todo el cuerpo-. ¿Tienes alguna idea en dónde te has metido, delicia?

🌟🌟🌟

¡Hola, mis amores!

Les traigo esta historia corta, muy diferente a lo que suelo hacer y espero que salga de maravilla. Es la segunda vez que me animo a hacer el género de fantasía, así que, bueno, puedo considerarme una novata todavía.

¡Espero que les guste, porque, aunque sea algo bien diferente, ese toque picante y divertido no se perderá ni un poco!

Mil gracias por todo su apoyo 🖤

¡Los amo!

¡Tengan una lectura apoteósica!

Actualización: martes y jueves

🌟🌟🌟

Capítulo 3 Desperdicio

Me divertí como cada segundo se ponía más nervioso y temblaba como un dulce conejito asustado. No solo sus ojos son muy atractivos, también tiene un rostro bello y unos labios muy apetecibles, rosados y muy carnosos. E incluso su cuerpo a pesar de ser un poco delgado. Es alto, tanto como Ambrose y mi padre, pero no necesita contar con músculos en extravagancia para llamar la atención si sus ojos por sí solos la roban por completo. Su cabello oscuro cae en su frente y acentúa sus ojos de una manera que no logro explicarme.

Es muy joven, demasiado, pero me incita a permanecer cerca y aspirar todo su aroma.

Me relamí los labios, un poco ansiosa de enterrar mis colmillos en ese cuello que se aprecia tan tentador y esa vena que palpita sin cesar. Su piel se ve muy suave y su aroma me está provocando en demasía. Por esta razón es que mi padre no permite que nos relacionemos con los humanos, pues nuestro instinto siempre estaría en la cuerda floja.

―No tenía ni la menor idea de que el postulante se trataba de un humano, de ser así, yo...

-Eso ya no tiene importancia. Demetrius, ve a ayudar a mis padres, seguramente te necesitan.

―Pero ¿piensa quedarse a solas con él? ― lo miró como si fuera una amenaza inminente.

―Dudo mucho que este tierno ratoncito sea capaz de morderme, ¿o sí? ― lo miré directamente a los ojos y un escalofrío me volvió a recorrer de pies a cabeza―. Ve con papá a ayudarlo, eso te dará puntos. Además, no querrás que esto se llene de los más jóvenes, ¿o sí?

―No, no señora ― sacudió la cabeza varias veces seguidas―. Eso sería como echar a perder todo el esfuerzo que ponemos para controlarlos.

Este humano me despierta gran curiosidad. Aunque está nervioso y su corazón puedo escucharlo latir muy fuerte y rápido, no siente tanto miedo a como llegué a creer. ¿Acaso entró adrede a nuestro territorio o lo hizo sin saber qué suelo estaba pisando?

Demetrius nos dejó a solas y el humano retrocedió un paso, pero no lo dejé que se moviera más, pues lo acorralé contra la pared en cuestión de un segundo. Quedó tan sorprendido que su ritmo cardiaco aumentó a grandes decibeles, delatando el pánico que empezaba a ser más palpable en el aire.

―¿A dónde planeabas ir, ratoncito? ― acerqué mi rostro al suyo y estiró el cuello hacia un lado, dándome un ángulo perfecto para encajarle mis colmillos allí y beberme todo de él―. ¿Sabes lo peligrosa que es esa pose tan sensual que estás haciendo justo ahora?

«¿Acaso me está invitando a probar de su dulce néctar? ¿No le han dicho que exponerse de esa manera tan atrevida y llamativa puede resultar fatal?».

―Y-yo solo vine a la oferta de empleo ― incluso su voz temblorosa es toda una dulzura―. Por favor, no me haga daño...

―Pero si jamás te tocaré un solo pelo para hacerte daño, delicia. Todo lo contrario ―acerqué mi nariz a su cuello, deleitándome con su dulce aroma―, te aseguro que será excitante.

―No me haga nada ― suplicó y me quedé mirando esa expresión tan tierna y curiosa―. No le diré a nadie sobre ustedes, ¡se lo juro!

―No puedo arriesgar mi clan por la palabra insignificante de un humano.

―Créame, no voy a abrir la boca.

―Por supuesto que no ― sonreí ladeado, dando un paso atrás―. ¿Cómo llegaste a nosotros? ¿Cómo entraste en nuestro territorio? Además, ¿cómo es posible que te hayas postulado a una oferta de empleo que solo va dirigida a nuestro clan?

―Estaba navegando en la internet, ya sabe, buscando ofertas de empleo y encontré la suya de casualidad. Me llamó la atención de inmediato, además de que se ajustaba perfectamente a lo que estaba buscando. Curso finanzas, estoy a poco de finalizar mis estudios. Vi una buena oportunidad para tomar experiencia, pero no contaba con todo esto...

Sus palabras sonaban muy sinceras, pero ¿por qué no me terminan de convencer?

«Porque eres igual de desconfiada que tu padre y toda tu raza, más cuando se trata de un humano».

Jamás había tenido a un humano frente a mí, así que no podía saber si estaba mintiendo o decía la verdad, pero una parte de mí le creía y no lograba comprender por qué.

-Espero que estés diciendo la verdad, delicia.

-Lo juro por mi madre.

Antes de que mi padre decida tomar medidas más drásticas debido al enojo que debe sentir al saber que su guardia ha sido burlada por un simple humano escurridizo, lo mejor será llevarlo al calabozo y esperar a que los tres lideres más importantes del mundo tomen una decisión, aunque sería un completo desperdicio no poder probarlo primero, si es que se ve a simple vista lo dulce y empalagoso que es.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022