Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Deseos Prohibidos - Una Antología de Relatos Pecaminosos
Deseos Prohibidos - Una Antología de Relatos Pecaminosos

Deseos Prohibidos - Una Antología de Relatos Pecaminosos

Autor: S.S Collins
Género: Romance
¿Hasta dónde llegarías para satisfacer tus deseos más secretos? Detrás de apariencias impecables y reglas sociales rígidas, hay líneas que nunca deberían cruzarse. Pero la tentación es un juego peligroso, y una vez que se enciende la chispa de lo prohibido, es imposible apagar el fuego. En Deseos Prohibidos, te invito a sumergirte en una antología de historias intensas, donde los secretos más profundos salen a la luz y la pasión dicta las reglas. Entre juegos de poder, conexiones magnéticas y reencuentros abrumadores, cada capítulo revela que el amor y la obsesión van de la mano. Entre la razón y el pecado, eligieron la rendición. ¿Estás listo para descubrir qué sucede cuando se deja atrás el control?
Leer ahora

Capítulo 1 Sin Pudor 1

El profesor Lewis sabe que despierta el interés de sus jóvenes alumnas, aunque no le da importancia y sigue impartiendo sus clases sin hacer caso a esas chicas con las hormonas a flor de piel. Lo que no esperaba era encontrarse con que una de sus alumnas necesitara ayuda y que, de alguna manera, acabara en su cama una noche.

...

Suena el timbre de la última clase, y ya me siento agradecido por ello. Los alumnos salen y dejan el aula vacía en cuestión de segundos. Aprovecho ese rato a solas para guardar mis cosas en la cartera.

Mi teléfono vibra en el bolsillo, lo cojo al instante:

__Hola, cariño, ¿listo para ir a casa?

Yo respondo:

__Todavía es jueves, amor, no te alegres tanto.

Stephanie se ríe al otro lado de la línea; ella también es profesora en otro instituto, así que sabe muy bien de lo que estoy hablando. Entonces me dice:

__Nos vemos en casa.

Y nos despedimos.

Me dirijo a la sala de profesores para recoger unos trabajos que dejé esta mañana en mi taquilla; solo me encuentro a Mark, que todavía está por aquí, y nos saludamos.

__¿De verdad no vas a salir con nosotros hoy?

Solo digo:

__A diferencia de vosotros, los de Ciencias, el profesor de inglés todavía tiene clase hasta mañana.

Se ríe y dice que me llamará para quedar algún día. Me despido y salgo del aula en dirección al aparcamiento. Me subo al coche, quiero largarme de aquí cuanto antes para disfrutar del resto del día.

Oigo las voces de unas chicas, las ignoro y sigo buscando la llave que se me ha caído; la encuentro y me doy cuenta de que una de ellas se ha apoyado en mi coche mientras charlan. ¿Y ahora cómo voy a salir de aquí?

__Mira el coche de ese chico, ese guapo.

Una de ellas se ríe; yo pongo los ojos en blanco y sonrío. Las adolescentes siempre son así y no es la primera vez que oigo eso. Mi coche tiene las lunas tintadas, por lo que ellas no tienen ni idea de que estoy aquí dentro y escuchando esas tonterías.

Pero solo oigo esto:

__Me vuelvo loca cuando entra en clase.

La otra, que está fuera de mi campo de visión, responde:

__Me parece guapo, pero no tanto.

La otra dice:

__Qué bien, entonces se queda solo para mí.

Se ríen otra vez.

__Pero a ti te gusta la mitad de los profesores.

La otra se ríe y dice:

__Lo sé.

Reconozco esa voz, es Suzy Chang, mi alumna de segundo curso y la que más me da trabajo en cuanto a charlas paralelas. Pero no reconozco la voz de la otra chica; sin embargo, enseguida siguen haciéndome desear que esto termine pronto. Suzy dice:

__Deberías ser más como yo.

__¿Acostarme con todo el mundo?

__Por Dios, Holly, tampoco es para tanto.

Pero ellas se ríen otra vez.

¿Holly? Intento recordar a esa alumna. Me acuerdo de su nombre, pero no consigo asociarlo a ninguna cara que recuerde. Trabajo con casi doscientos veinte alumnos y solo llevo aquí seis meses. La otra chica, a la que aunque está de espaldas al coche ahora puedo ver el pelo rubio, dice:

-Sabes que nunca he hecho esto. Nunca me he acostado con nadie.

Suzy responde:

-Sí, lo sé. No sabes lo que te estás perdiendo.

Pero como Suzy Chang es tan aleatoria y le gusta hablar mucho, como ya he notado, también dice:

-¿Será bueno en la cama el profesor Lewis?

-¡Suzy!

-¿Qué? Solo curiosidad.

La otra chica dice:

-Mejor nos largamos antes de que llegue y nos pille aquí hablando de él y de su vida personal.

Hasta me hace gracia ahora, porque es un poco tarde para eso, señoritas. Suzy dice:

-Qué miedica.

Y se alejan de mi coche siguiendo adelante. Me quedo mirándolas caminar. Solo entonces recuerdo a la chica rubia cuando gira la cara sonriendo hacia Suzy. Es una alumna de tercero. Sacudo la cabeza. Cada cosa que he pasado en esta vida siendo profesor y siempre me aparece una novedad de estas.

...

-La cena estuvo genial, cariño.

Beso la parte superior de su cabeza mientras retiro mi plato y lo llevo al fregadero para lavarlo. Stephanie también se levanta y dice:

-Déjamelo a mí, cariño.

Yo digo:

-Pero puedo ayudarte.

Ella insiste:

-No hace falta. Todavía tienes que corregir esos textos y yo no tengo clase mañana. Ve.

Entonces le doy otro beso en la mejilla y me dirijo a mi habitación, pero antes ella dice:

-Termina allí que te estaré esperando.

Sonríe de forma pícara. Me gusta que todavía tengamos todo este deseo incluso después de cuatro años de casados. Sonrío de vuelta y le digo que se quede esperándome.

Pero claro, termino pasada la medianoche y la encuentro ya dormida cuando vuelvo a nuestra cama.

...

-¿Te gusta así?

Ella vuelve otra vez con su boca alrededor de mí usándola con fervor, con esa boquita suave y su lengua caliente. Es demasiado para mí. Alguien puede llegar aquí en cualquier momento, la puerta no está cerrada con llave, pero no consigo pedirle que pare.

Se suponía que iba a ser solo una conversación y ahora está de rodillas entre mis piernas haciendo exactamente eso de forma tan perfecta. Alguien llama a la puerta. Me despierto sobresaltado.

Joder, me he quedado dormido en mi hora de descanso. Me acomodo en la silla y me arreglo la cara como puedo. Si es la directora no va a quedar bien lo que acaba de pasar.

Digo:

-¡Adelante!

Esperando, claro, a la directora, pero alguien a quien no esperaba entra por la puerta de forma desconfiada con una sonrisa falsa en los labios.

-Señorita Chang.

Ella se pone erguida ahora y dice:

-Hola, profesor Lewis.

Digo:

-¿Viene para su visita mensual?

Pero antes de que responda veo justo detrás de ella a la chica que estaba minutos atrás en mis sueños durante mi siesta inesperada. Me congelo en el mismo instante y ella me sonríe saludando desde fuera, saliendo de mi campo de visión cuando Suzy cierra la puerta y vuelvo a concentrarme en ella, que se acerca y se sienta en la silla frente a mí.

Empiezo preguntando:

-Y ahora, ¿cuál es su problema esta vez?

Ella sonríe de esa forma otra vez y dice:

-Bueno, es sobre la nota de mi último trabajo. No puedo enseñárselo a mis padres.

Cruzo las manos sobre la mesa y digo:

-Entonces debería haberlo entregado dentro del plazo para no perder la mitad de la nota.

Ella se acerca a la mesa colocando los brazos de una forma que hace que su escote quede más expuesto en su camisa y me dice:

-¿Seguro que no podemos hacer algo al respecto, profesor?

Respiro hondo y solo digo:

-Voy a fingir que no está haciendo lo que creo que está intentando hacer, señorita Chang, para que esto no se ponga todavía peor para usted.

Ella se aleja medio asustada y yo continúo:

-Si quiere una buena nota, haga un buen trabajo y entréguelo dentro del plazo estipulado.

Se levanta nerviosa y ni se despide cuando sale de mi despacho. Oigo voces fuera; creo que parece algo decepcionada por no haber conseguido lo que quería.

Estoy metiendo unos papeles en mi carpeta cuando alguien vuelve a llamar a la puerta. Pido que entre y me sorprende ver a la amiga de ella preguntándome si puede hablar conmigo un momento. No sé si sería buena idea tenerla delante ahora después de aquel sueño, pero tengo que ser profesional y le digo que entre y se siente.

Capítulo 2 Sin Pudor 2

Ella parece un poco tímida y no muy segura de lo que está haciendo, pero entra y se sienta en la silla frente a mí. Bajo la mirada un instante por su boca y me acuerdo perfectamente de ella alrededor de mí en mis sueños minutos atrás y del milagro que esos labios pueden hacer...

-Dígame, señorita...

-Steinfield. Holly Steinfield.

Hago todo lo posible por no distraerme como hice segundos atrás y continúo:

-¿Qué desea, señorita Steinfield?

Ella se acomoda en la silla y parece todavía más tímida por tener mis ojos en los suyos. Me gusta eso. En realidad me controlo mentalmente al respecto; al fin y al cabo es mi alumna y ni siquiera debería estar pensando en ella de ninguna manera.

Por fin dice:

-¿De verdad no puede ayudar a Suzy?

La observo unos instantes y pregunto:

-¿Le pidió que viniera a hablar conmigo?

Ella responde de inmediato:

-¡No!

Me mira otra vez y dice:

-Somos amigas.

Respiro hondo y digo:

-Lo sé. Ya las he visto juntas a las dos.

Parece un poco sorprendida al oírme decir eso, pero yo solo continúo:

-Señorita Steinfield, ¿cómo puedo decir esto...? Suzy... bueno, no se toma los estudios muy en serio. No puedo hacer mucho al respecto. Intento que me entregue todo dentro del plazo, pero nunca lo hace, y por más que no quiera hacerlo, necesito mostrarle cómo son las cosas.

Parece decepcionada y yo sigo:

-Sé que no es asunto mío, pero de cierta forma sí lo es. La señorita Chang no es muy disciplinada con los estudios y tengo para mí que en varias partes de su vida tampoco, ¿verdad?

Ella no responde, pero percibo la respuesta y digo:

-Ni siquiera tiene que contestarme.

Piensa un poco y entonces digo:

-¿De verdad cree que es buena compañía para usted?

No responde, pero dice:

-Es mi mejor amiga.

Yo solo digo:

-Vale.

Cuando se levanta para salir, añado:

-Voy a ver qué puedo hacer.

Ahora parece radiante y su sonrisa me hace bajar otra vez la mirada por su boca. Alguien aquí abajo se anima solo de recordar lo que pasó en aquel sueño. Ella agradece y se dirige hacia la puerta, obligándome a acomodar cierta parte de mi cuerpo dentro de los pantalones. Ya ni me reconozco después de esto.

...

Última clase del día. Veo en medio del aula a la señorita que me hizo quedarme un rato respirando hondo después de que salió de mi despacho, intentando apartar aquellos pensamientos sucios de mi cabeza. ¿Qué tiene esta chica? ¿Por qué soñé con ella? ¿Por qué sigo pensando en esto? Amo a mi esposa y nunca he sido de fantasear con otras mujeres así, y menos con una alumna mía. ¿Será por el hecho de saber que nunca se ha acostado con nadie? No lo sé. No quiero pensar más en ello.

Entrego los trabajos y cuando paso por ella le doy uno de ocho puntos y digo:

-Enhorabuena.

Me mira sonriendo y otra vez aquellos pensamientos invaden mi cabeza. Termino de entregar el resto lo antes posible para volver a mi silla y esconderme ahí, o puedo quedarme de una forma que sé muy bien que ella me provoca solo con mirar esa boca. Necesito una buena noche caliente con mi esposa y estoy seguro de que voy a solucionar esto. Han sido días duros y ni siquiera hemos tenido tiempo para eso; debe de ser ese el motivo de que esté así.

...

Llego a mi coche. Por lo menos hoy es viernes y me siento mucho más aliviado por eso. El tráfico hasta que ayuda un poco y consigo llegar a casa bastante temprano.

Stephanie está terminando la cena y aprovecho para ducharme. El agua caliente me alivia todavía más de este día tan tenso, y pensar en eso me lleva a pensar otra vez en la señorita Steinfield. ¿Qué me dio por tener aquel sueño tan obsceno con esta chica? No lo sé. Solo sé que estoy totalmente excitado ahora, al menos en un sitio seguro... aunque no creo que esto sea correcto.

Pero que se joda. Mi día ya ha sido demasiado tenso y en este momento no me importa mucho si es correcto o no aliviarme pensando en mi alumna. Aquella boquita rosa envolviéndome, la forma tan dulce en que sonríe dejándome como estoy ahora cada vez... hasta respiro hondo mientras muevo la mano a mi alrededor bajo el agua caliente que cae por mi espalda. Aumento la presión alrededor de él dejando mi cuerpo cada vez más tenso y las ganas de correrme pensando en ella se apoderan de mí y...

La puerta del baño se abre. Me giro instintivamente hacia la pared y Stephanie llega abrazándome por detrás preguntándome si puede hacerme compañía. Sujeto sus manos sobre mi pecho y digo:

-Claro, amor.

Me giro y ella sonríe al verme ya listo para ella. En realidad esto ya venía de antes, pero solo ahora me doy cuenta de lo que estaba a punto de hacer y de lo agradecido que estoy de que me haya interrumpido. Empezamos a besarnos. Stephanie sabe exactamente cómo usar su boca y sus manos a su favor para volverme loco por ella. Pero lo mejor de todo es cuando se gira dándome la espalda, se empina y me da acceso libre para deslizarme con facilidad dentro de ella.

Cuánto echaba de menos estar envuelto así. Entro y salgo yendo cada vez más profundo y perdiéndome dentro de ella, pero con cada embestida contra su entrada deliciosa, mojada y caliente, me sorprendo recordando cierta sonrisa dulce y una boquita que me vuelve loco.

No quiero pensar en eso ahora, pero se vuelve cada vez más rico entrar en Stephanie e imaginar que estoy haciéndolo con la señorita Steinfield.

Holly.

El nombre le queda bien, porque fue agraciada en cada parte de su cuerpo, especialmente esa boquita rosada que sabe envolverme tan bien. E imagino su cuerpo desnudo, un cuerpo nunca tocado antes, y cómo debe de ser estar dentro de ella por primera vez, con ella suplicando que vaya despacio, pero gimiendo de una forma deliciosa y pidiéndome que vaya más profundo...

Me dejo ir en el mismo instante y acto seguido oigo los sonidos de Stephanie que me traen de vuelta a la realidad. ¿Cómo me he permitido pensar esas cosas? Ya no me reconozco después de esto.

Como muy poco en la cena. Alego estrés a mi esposa. Ahora le miento. Genial. Realmente ya no me estoy reconociendo.

Capítulo 3 Sin Pudor 3

-¿Te acuerdas de que me voy a quedar el fin de semana en casa de mi madre?

Me había olvidado de eso, pero asiento con la cabeza y Stephanie dice que se va bien temprano mañana por la mañana.

...

No tuve la mejor noche de sueño, pero al menos me quedé un poco más en la cama después de despedirme de Stephanie. Su madre está en reposo por una pequeña cirugía y ella fue a echarle una mano este fin de semana; vuelve el domingo por la tarde.

...

Ya estoy cansado de quedarme en casa sin hacer nada, así que decido salir a distraerme un poco. Entro en un bar de estilo irlandés al que solía ir con unos amigos hace un tiempo, cuando no teníamos tanto trabajo para llevar a casa. Me gusta este sitio; es un ambiente agradable para descansar la mente.

Después de dos copas de whisky decido volver a casa; no sería ideal beber tanto y conducir después. Esta calle está llena de bares con estilos de diferentes países. Hace tiempo que no paso por aquí, así que reduzco la velocidad del coche para ver qué ha cambiado en este tiempo.

Veo a una chica de pelo corto salir riendo de un bar agarrada a un tío que parece bastante mayor que ella. Ah, no... aquella es el terror de mis clases, se llama Suzy Chang. Pienso en aparcar el coche e ir a hablar con ellos, pero cuando decido buscar un hueco los veo entrar en el coche y salir a toda prisa. Ahora lo único que puedo hacer es desear que no le pase nada malo a esa chica sin juicio.

Respiro hondo y ya voy a cambiar de marcha para seguir adelante cuando la veo salir del mismo bar. Reduzco otra vez la velocidad y la veo mirar a su alrededor buscando a alguien. Se tropieza con alguien y me doy cuenta de que está borracha. Joder, la chica en la que he estado evitando pensar desde anoche está ahora delante de mí y, por lo que parece, necesita ayuda.

Aparco el coche y bajo yendo hacia ella.

En cuanto me ve viene sonriendo en mi dirección y me abraza, pillándome por sorpresa. Sujeto su cuerpo apartándola un poco de mí y ella sigue sonriendo. Pregunto:

-¿Qué hace aquí, señorita Steinfield?

-¡Es Holly!

-Vale, Holly, ¿qué estás haciendo aquí?

Se aleja, mira a su alrededor y me responde:

-Estoy con Suzy.

Digo:

-Acabo de ver a la señorita Chang irse con un chico.

Parece destrozada ahora y dice medio para sí misma:

-¡Ah, no, Suzy, qué zorra!

Intenta abrir el bolso y con mucho esfuerzo, bajo mi mirada atenta, saca un móvil que delata estar descargado. Me lo enseña como si yo pudiera solucionar eso de alguna forma.

-¿Tienes su número?

Digo:

-No.

-¡Qué mierda!

Digo:

-Puedo pedir un Uber para llevarte a casa.

Ella responde de inmediato:

-¡No!

Solo la observo y ella dice:

-Les dije a mis padres que dormiría en casa de Suzy.

Dios mío, qué problema más gordo me he buscado. ¿Qué hago ahora con esta chica?

...

Está en mi coche ahora, casi dormida por lo que percibo. No podía dejarla sola allí como estaba. Doy algunas vueltas intentando que se acuerde de la dirección de la amiga y solo dice algo sobre Boulevard Street, lo que no sirve de mucho sin un número o algo más específico.

Después de andar un poco más me doy cuenta de que se ha quedado dormida. Lo único que puedo hacer ahora es llevarla a casa conmigo, y algo me dice que esta no es la mejor idea que he tenido en la vida.

...

La cojo en brazos y la llevo al dormitorio, tumbándola en la cama. Algo me dice que por lo mucho que se mueve no aguantaría más de dos minutos en el sofá del salón sin caerse al suelo. Puedo esperar a que se encuentre un poco mejor y poder llevarla a casa de su amiga.

Después de dejarla en la cama me quedo mirándola un rato. La chica que me hizo fantasear con estar con ella mientras estaba con mi esposa en el baño, justo ahí, está ahora en mi cama, en nuestra cama, prácticamente desmayada. Es una locura todo esto.

...

Como una manzana mientras pienso en todo esto. Enciendo la tele para ver si me distraigo y no pienso en todo este malentendido en el que me he metido, pero es casi imposible conseguirlo. Miro el reloj y ya son las once de la noche. Lleva media hora durmiendo ahí; quizás ya esté mejor y pueda decirme la dirección para llevarla hasta su amiga sin juicio.

Preparo un antiácido y lo llevo en un vaso al dormitorio. Abro la puerta despacio y la veo como la dejé en la cama. Intento llamar su atención, pero en vano. Me acerco a la cama y me siento ahí tocando su hombro. Se mueve un poco.

Digo:

-Oye, Holly.

Se mueve un poco más y se gira hacia mí, abre los ojos y sonríe. Todavía no me parece muy sobria. Le ofrezco el antiácido, que acepta, y se sienta en la cama para tomárselo.

Cuando termina de beber, me entrega el vaso y pregunto:

-¿Qué estabas haciendo ahí?

Sonríe y dice:

-Divirtiéndome con mi amiga.

Respondo:

-Te dejó sola.

Ella dice:

-Ah, anda, profesor, forma parte del plan.

Entonces se acerca un poco y dice mirándome a los ojos:

-¿Tú nunca te diviertes, profesor Lewis?

Hasta trago saliva ahora y mis ojos bajan casi sin querer a los botones abiertos de su camisa blanca. Pero disimulo y digo:

-Claro que me divierto.

Ella sonríe otra vez y mis ojos me traicionan bajando, como siempre, a sus labios.

Voy a intentar levantarme de la cama, porque mantener la distancia parece mucho más seguro, pero ella me agarra del brazo dejándome sin mucho apoyo, obligándome a sentarme otra vez y mirarla.

Mantiene sus ojos fijos en los míos y cuando voy a intentar alejarme otra vez, se acerca y se sube a mi regazo.

Intento hacer que baje de encima de mí, pero solo pone las manos en mi pecho y me obliga a tumbarme en la cama.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022