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Despertar en el Juego

Despertar en el Juego

Autor: : Healer
Género: Ciencia Ficción
En el año 2038, mi vida era un refugio digital. Como "Puente del Sur de Bambú" en "El Sueño del Guerrero", ocultaba mi belleza real detrás de un avatar feo, buscando ser valorada por mi lealtad y habilidad, no por mi apariencia. Durante tres años de misiones y "noches" virtuales, creí que mi compañero, el invencible "Guerrero de Fuego" (Héctor en la vida real), sentía lo mismo. Pero, con el regreso de su exnovia, "Princesa Dulce", Héctor me descartó. Primero, con un frío "Te he estado esperando" dirigido a ella, y luego, con la despiadada revelación: "Solo estaba pasando el rato mientras esperaba que Ximena volviera". La humillación pública fue devastadora: expulsada del gremio, nuestra relación disuelta forzosamente, y su nueva propuesta de pareja anunciada en todo el servidor, mientras yo miraba, impotente. En la vida real, como ilustradora "S. R.", fui despedida por el propio Héctor, quien ni me reconoció. ¿Cómo era posible que el hombre que juró amarme, pudiera despreciarme de tal manera en ambos mundos? ¿Qué hice para merecer tanta crueldad? La burla se intensificó cuando Ximena, para robarme una valiosa armadura que creé, me acusó falsamente de robo, con Héctor presenciando y creyéndole. Fue un despertar brutal, una lección dolorosa. En ese instante, rompí todo lazo con ellos. Era hora de que "Puente del Sur de Bambú" se levantara de las cenizas.

Introducción

En el año 2038, mi vida era un refugio digital.

Como "Puente del Sur de Bambú" en "El Sueño del Guerrero", ocultaba mi belleza real detrás de un avatar feo, buscando ser valorada por mi lealtad y habilidad, no por mi apariencia.

Durante tres años de misiones y "noches" virtuales, creí que mi compañero, el invencible "Guerrero de Fuego" (Héctor en la vida real), sentía lo mismo.

Pero, con el regreso de su exnovia, "Princesa Dulce", Héctor me descartó.

Primero, con un frío "Te he estado esperando" dirigido a ella, y luego, con la despiadada revelación: "Solo estaba pasando el rato mientras esperaba que Ximena volviera".

La humillación pública fue devastadora: expulsada del gremio, nuestra relación disuelta forzosamente, y su nueva propuesta de pareja anunciada en todo el servidor, mientras yo miraba, impotente.

En la vida real, como ilustradora "S. R.", fui despedida por el propio Héctor, quien ni me reconoció.

¿Cómo era posible que el hombre que juró amarme, pudiera despreciarme de tal manera en ambos mundos?

¿Qué hice para merecer tanta crueldad?

La burla se intensificó cuando Ximena, para robarme una valiosa armadura que creé, me acusó falsamente de robo, con Héctor presenciando y creyéndole.

Fue un despertar brutal, una lección dolorosa.

En ese instante, rompí todo lazo con ellos.

Era hora de que "Puente del Sur de Bambú" se levantara de las cenizas.

Capítulo 1

En el año 2038, el juego de realidad virtual "El Sueño del Guerrero" era más que un simple pasatiempo, se había convertido en una segunda vida para millones de personas. La tecnología de inmersión total permitía a los jugadores sentir el viento en su piel y el peso de una espada en su mano, creando un mundo tan real como el que dejaban atrás al ponerse el casco.

Dentro de este universo digital, existía un tema que encendía los foros y las discusiones en cada rincón del juego, una controversia que giraba en torno al jugador número uno, el invencible "Guerrero de Fuego", y su misteriosa pareja. La gente no podía entender por qué un hombre con su poder, fama y un avatar esculpido a la perfección, elegiría como compañera a "Puente del Sur de Bambú", una jugadora cuyo rostro estaba configurado con la belleza al -100%. Era un tema de burla constante, un chisme que nunca moría.

Yo era esa jugadora, yo era Puente del Sur de Bambú. Mi nombre real es Sofía.

En la vida real, me ganaba la vida como ilustradora independiente, trabajaba desde mi pequeño departamento y rara vez salía. La gente que me conocía en persona, los pocos que lo hacían, decían que era hermosa, pero yo no podía verlo. Cada vez que me miraba en el espejo, solo veía defectos, una colección de imperfecciones que me generaban una ansiedad paralizante. Por eso, en "El Sueño del Guerrero", elegí la fealdad. Quería que la gente me viera por mis habilidades, por mi lealtad, no por una cara que yo misma despreciaba. Quería un refugio, no otro escenario para mi inseguridad.

Llevaba tres años junto a Guerrero de Fuego, o Héctor, como se llamaba en el mundo real. Tres años de misiones, de batallas codo a codo, de noches enteras conversando bajo lunas digitales. Creía que teníamos algo real, algo que trascendía las apariencias. Pero últimamente, Héctor estaba distante. Sus mensajes eran cortos, sus respuestas tardías. Una sensación de frío se instalaba en mi pecho cada vez que su nombre aparecía en mi pantalla, una premonición de que algo andaba mal.

Ignoré esa sensación y me concentré en mi trabajo. Justamente, mi cliente más importante era una empresa de tecnología de punta, y el proyecto actual era diseñar la interfaz para su nuevo dispositivo. Era un trabajo enorme, un contrato que podía asegurar mi estabilidad por un buen tiempo. Me sumergí en el diseño, trabajando día y noche, puliendo cada detalle para la presentación final, una presentación que tendría con el CEO de la empresa, un hombre llamado Héctor.

Esa noche, mientras terminaba los últimos retoques del diseño, una notificación masiva sacudió el mundo de "El Sueño del Guerrero". Un anuncio en letras doradas cruzó el cielo de la capital del juego, visible para todos los jugadores. "La Princesa Dulce ha regresado". Un escalofrío recorrió mi espalda. Princesa Dulce, la exnovia de Héctor, la leyenda femenina del juego, la única mujer que todos consideraban digna de estar a su lado, había vuelto. Y en el chat del gremio, vi un mensaje de Héctor dirigido a ella, un mensaje que no era para mí. "Te he estado esperando".

Capítulo 2

Mi corazón se detuvo. Leí el mensaje una y otra vez, "Te he estado esperando". No era una bienvenida casual, era una declaración. Vi cómo el avatar de Héctor, Guerrero de Fuego, se movía rápidamente por el mapa de la ciudad, dirigiéndose al punto de reaparición donde seguramente ella se encontraba. No me dijo nada. Ni un susurro, ni una explicación.

Recordé sus palabras de hacía apenas unos meses, cuando estábamos sentados en la cima de la Montaña del Dragón, viendo un amanecer de pixeles. "No me importa cómo te veas, Sofía. Eres tú, eres Puente del Sur de Bambú, mi compañera. Eso es lo único que importa". Me había prometido que las burlas de los demás no significaban nada, que lo nuestro era diferente. Ahora, esas promesas se sentían como ceniza en mi boca.

Al día siguiente, tenía la reunión más importante de mi carrera. Me puse mi mejor ropa, un traje sastre discreto, recogí mi cabello y practiqué mi presentación frente al espejo hasta que las palabras salieron de forma automática. Tenía que ser profesional, tenía que impresionar al CEO de SolTech. Cuando llegué a la imponente torre de cristal de la empresa, me sentía pequeña e insignificante. Me guiaron a una sala de juntas con una vista panorámica de la ciudad. Y entonces, él entró.

Era Héctor. El mismo rostro carismático de su perfil público, el mismo que había visto en las entrevistas sobre el éxito de su empresa. Era Guerrero de Fuego. Mi cliente, el hombre que me pagaba, era el mismo hombre que estaba a punto de romperme el corazón en el mundo virtual. Sentí que el aire me faltaba, pero logré mantener la compostura.

Él no me reconoció. Para él, yo solo era "S. R.", la ilustradora anónima con la que su asistente se comunicaba por correo. Me miró con una cortesía fría y profesional, sin una pizca de reconocimiento en sus ojos. "¿Usted es la ilustradora? Comencemos, tengo poco tiempo". Hice mi presentación con la voz temblorosa, él apenas levantó la vista de su tableta. La ironía era tan cruel que dolía. En el juego, yo era su pareja; aquí, era una empleada invisible.

Esa misma tarde, el regreso de Princesa Dulce, cuyo nombre real era Ximena, era la única noticia en el juego. Los foros estaban inundados de fotos de ella y Héctor juntos, riendo, abrazándose. Los viejos amigos de Héctor hablaban abiertamente en el chat del gremio, celebrando el regreso de la "verdadera reina".

Fue entonces cuando leí el comentario que lo confirmó todo. Un miembro del gremio le preguntó a Héctor por qué había estado tanto tiempo con alguien como yo. Su respuesta, escrita para que todos la vieran, fue: "Solo estaba pasando el rato mientras esperaba que Ximena volviera. Necesitaba a alguien que me ayudara con las misiones diarias, nada más".

El mundo se vino abajo. No fui un amor, ni siquiera una amiga. Fui una herramienta, un reemplazo temporal. Las burlas de los demás, que antes me parecían ruido de fondo, ahora resonaban en mis oídos como verdades dolorosas. Todos lo sabían, todos menos yo. Era la tonta fea que se había creído un cuento de hadas.

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