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Despreciada por mi esposo, Amada por su hermano

Despreciada por mi esposo, Amada por su hermano

Autor: : Emma Brown
Género: Romance
Celeste entregó todo en su matrimonio, pero su esposo solo supo humillarla.... La cambio por su hermana. Por suerte, Celeste volvió y nació de nuevo con sus canciones, cantar no por elogios, no por ningua persona sino que solo por sí misma. Pero que absurdo, esta vez su esposo se obessionado por ella, la cantante misteriosa bajo el nombre Maxwell Vail. Dejamos a ver cómo venganzar esta mujer poderosa.

Capítulo 1 El desprecio del esposo

Paf....!

El sonido de una bofetada resonó en la mansión de la familia Spencer. Interrumpiendo la reunión familiar de pocas veces.

Celeste Clark, se llevó las manos al rostro, miraba a su esposo incrédula. Las lágrimas amenazaban con salir. Había sido humillada en el pasado, debía de estar acostumbrada a tales desplantes, pero golpearla, era imperdonable.

-¡Como te atreviste a lastimar a Nicole, acaso stas locas!-

Celeste se indignó ante tal acusación, su esposo, Antonio Spencer, se dejaba engañar por una cara bonita y un par de piernas.

Y su hermanastra, Nicole Clark fingía ser la víctima. La que estaba sufriendo y necesitaba ser protegida, sentaba en el suelo en postura más pobre.

-Yo no le hice nada -Celeste respondió molesta. Se topó con Nicole en la escalera, no quería hablar con ella pero Nicole le vió con orgullo, se lanzó de la escalera por sí misma. Ella vino a romper la cena, era la verdad, pero nadie fuera el testigo.

-Entonces me vas a decir, que Nicole se lanzó por las escaleras, para inculparte. -le reprocho su esposo antes de todas familias.

-Eso fue lo que sucedió. No vas a creerme, de eso soy consciente.- Celeste apretó sus dientes, con corazón en miles pedazos.

Antonio la tomo el brazo con fuerza, odiaba que le mintiera, sabía que no la amaba, pero siempre intentaba dañar a la mujer que en realidad lo hacía feliz. Celeste siempre fue muy egoísta a su parecer, solo quería el dinero de su familia. Motivo por el cual se negaba a darle el divorcio.

-¡Mientes! -Era infeliz en su matrimonio. Ya encontró su esposa ideal, no veía el momento de deshacerse de ella.

-¿Por qué diablos me preguntas si no vas a creerme?

-Por favor no le hagas daño a mi hermana, -Nicole le suplico a Antionio,

Nicole tenía los ojos cubiertos de lágrimas, cualquiera que la viera de cerca, diría que se trataba de una víctima inocente. La joven se aferró a la camisa de Antonio con fuerza.

- fue mi culpa por venir a verte, yo la provoque y ella se molestó, es tu esposa y yo solo... -no se atrevió a terminar la frase, como si aquellas palabras le lastimaran el alma. Cualquiera que la escuchara sentiría tristeza por la joven. -mira estoy bien. No fue nada...ah!-

La joven trato de mantenerse en pie, tenía un tobillo lastimado, si no fuera por su novio que la sujeto por la cintura, habría terminado en el suelo y se hubiera hecho más daño.

-No te preocupes, te llevare al hospital. Quiero saber que estas bien.

Antonio tomo a su novia en sus brazos y abandono la mansión. No le importaba en absoluto los sentimientos de su esposa. Si la lastima o no, en realidad no era su problema.

Celeste vió las siluetas hasta que se desaparecieron de su visión. La madre de Celeste, antes de morir, arregló su matrimonio con el nieto de don Max Spencer, pensando que así aseguraría el mejor futuro de su hija.

Como Antonio podía ser tan cruel, cinco años atrás cuando se anunció su matrimonio, aunque era un matrimonio arreglado, Celeste creía que sería feliz, que su esposo en realidad se enamoraría de ella con su esfuerzos.

Al principio Antonio era indiferente pero le respetaba como dueña de Spencer. Celeste creía calentaría el corazón frío de Antonio con su temperatura, pero cuando Nicole regreso del extranjero, sabría que ese corazón pertenecía a otra mujer al principio.

Su vida se volvió un infierno entero.

Como era de esperar, Antonio iba a defender a su amada sin escuchar razones. Era obvio lo que había sucedido, Nicole sabia como hacerse la víctima frente a todos y dejarla como la villana de la historia. Su hermana tenía el corazón podrido. Tan podrido como el de su madre.

Como era de esperar, Antonio iba a defender a su amada sin escuchar razones. Era obvio lo que había sucedido, Nicole sabia como hacerse la víctima frente a todos y dejarla como la villana de la historia. Su hermana tenía el corazón podrido. Tan podrido como el de su madre.

Peor es que su padre tampoco era buen padre.

-¿Por qué siempre eres así Celeste? -le reprocho su padre, Randall Clark- Deberías de darle el divorcio a Antonio, él no te ama. Para que aferrarte a algo que no funciona. Además, Nicole es tu hermana menor, no puedes ser tan cruel con ella. Apártate del camino y déjala ser feliz.

La rabia hervía en el corazón de Celeste al escuchar esas palabras, sí, su hija preferida era Nicole, siempre la protegía. Sin importar lo que hiciera.

-¿Estás de acuerdo con esto papá? Antonio es mi esposo y aun así prefieres apartar la vista y fingir que no pasa nada.

El hombre frunció los labios ante las palabras de su hija. Celeste era egoísta y una hija complicada. Tan complicada como su difunta esposa.

-¡Siempre haciéndote la victima Celeste! -replico su madrastra, Greta Clark -que se puede esperar de alguien como tú, no tuviste educación, ni una madre que te guiara.

Las palabras de Greta eran como un golpe en el estómago para Celeste, algunas personas eran demasiado hipócritas. Se atrevían a hablar cuando no tenían el poder para hacerlo.

-No se atreva a hablar de mi madre, ella era la esposa, usted la amante, ahora lo comprendo -una risita baja abandono sus labios -Nicole es idéntica a usted, ¿o me equivoco?

La mujer sintió como si la hubieran abofeteado, esa mocosa era una insolente, lanzó el líquido contenía su copa a la cara de su hijastra.

Celeste intento calmarse, era mejor no discutir, le había dicho sus verdades a esa sinvergüenza.

Ella no era importante en la familia Clark, su padre ignoraba por completo su dolor, como si ella no existiera.

-Debemos de ir al hospital amor -le dijo el hombre a su esposa -venir de visita no fue una buena idea. Incluso mi hija me odio.

-Como puedes decir eso papá -replico la joven -es obvio que tienes una hija preferida, si Nicole estuviera en mi lugar estarías tan tranquilo. Me dejarías robarle el marido.

-Tú has tenido todo, dinero, un hogar, estudios, no me vengas con tonterías. No te victimices, Celeste.- Dijo esto, el cruel padre se retiró con su esposa, dejando que su hija mayor en caótico.

La joven guardo silencio, su padre jamás aceptaría sus errores. Fue criada por su nana, en un departamento lejos de la mansión de su padre, quien le daba menos de la mitad de lo que recibía su adorada hija, incluso había estudiado en una universidad pública. A diferencia de la joya de la familia Clark.

El corazón de Celeste palpitaba con fuerza, sentía tanta vergüenza, sintió el peso de una mirada sobre ella. Era una reunión familiar de dos familias, sus ojos recorrieron el lugar, hasta conectar con de los de Ethan Spencer, el hermano gemelo de su esposo.

Tenía un aura misteriosa, era tan guapo como su hermano o quizás un poco más, mantenía las manos en los bolsillos.

Ethan la mayor parte del tiempo la había pasado en el extranjero, por motivos de estudio. Se había graduado como un prestigioso médico.

Si no hubiera sido por la celebración familiar, no habría tenido la oportunidad de verle.

Celeste no sabía que decir, estaba apenada, después de la situación bochornosa que habían presenciado los invitados. se aclaró la garganta.

-Disculpa, no quise arruinar tu noche.

Celeste avanzo por los pasillos a pasos apresurados y se encerró el baño, las lágrimas bañaban su rostro, sentía el dolor quemarle el alma.

Se negaba a dejar de luchar por su matrimonio, no podía siquiera pensar en que todo podría terminar pronto. Aceptar que Antonio nunca la amo, dolía más de lo podía expresar con palabras

Capítulo 2 Amante

Antonio estaba sentado a la mesa, desayunando junto a su hermosa novia. Tomo su rostro entre sus manos y le dio un beso en los labios con ternura, Celeste salió del comedor con antelación, no tenía ganas de comer, estaba en el exterior, sentada en una banca en el jardín, intentando no llorar y evitó la sensación de vomitar al ver a Antonio tan cariñoso y dulce con su hermana.

Después de aquella noche que terminó sin armonía, Nicole visitó a la mansión Supencer abiertamente. Las escenas tales como esto actuaba todos los días.

Jamás había recibido tales atenciones. Una sonrisa amarga se formó en sus labios, ¿que tenía su hermana que no tuviera ella? Celeste se obligó a apartar la mirada de la feliz pareja.

Se mordió los labios con fuerza, no sabía si reír o llorar, cuando amas a alguien es difícil dejarlo ir. Se vuelve una lucha entre la razón y el corazón. Era tan estúpida.

*

El abuelo de Antonio, Max Spencer ingreso al comedor con pasos lentos. Era única persona que trataba bien y aypoyaba a Celeste en la familia Supencer.

El anciano recorrió el lugar con la mirada, pero no encontró a Celeste, en cambio, solo hay su nieto y su amante.

-¿Dónde está tu esposa? -replico el señor Spencer con dureza. -¿qué hace esta mujer aquí? -señalo a Nicole.

-Abuelo por favor, sabes que Nicole es mi novia.

-Estas casado, al menos respeta a tu esposa -replico molesto. -puedes verte con tu amante en un motel, eso es para lo que sirven ese tipo de mujeres.

El anciano no toleraba a Nicole y ella lo sabía, Nicole era consciente de que el señor Spencer siempre la miro como una cazafortunas. Ese viejo siempre se metía donde no debía. Gracias a ese anciano, su novio había tenido que desposar a la estúpida de Celeste.

Nicole se sintió humillada, pero no se atrevió a decir una sola palabra. Era mejor guardar silencio y evitarse más problemas.

El anciano no podía creer que su nieto fuera un desvergonzado. Esos no eran los valores que le había inculcado.

Antonio le contestó en tono furioso:

-Mi matrimonio fue un contrato, lo recuerdas, tenías una deuda con la difunta señora Clark, yo cargué con el peso, cumplí con mi parte, pero no me pidas más abuelo. No estoy dispuesto a posponer mi felicidad por más tiempo. Ella es la mujer que amo lo aceptes o no.

Antonio aceptó el matrimonio por su beneficio, después de disfrutar los beneficios, ahora le regañaba y perseguía a su supuesto amor verdadero?

El anciano estaba furioso, su nieto no veía la clase de serpiente que era Nicole. Era viejo y podía deducir muchas cosas al conocer a una persona. -Eres un desvergonzado.

-Este matrimonio terminara en cualquier momento y lo sabes!- Era un matrimonio arreglado con tiempo limitado, la madre de Celeste les dió el derecho de cancelar después de 5 años si de verdad no se llevaban bien. Pero Max escondió este artículo por su voluntad privada, cómo Antonio sabía eso!?

El anciano estaba a punto de explotar por las palabras de insolencia de su nieto. Pero justo en ese momento, Celeste avanzaba por el pasillo, al ver a la llegada de abuelo, sabía que el abuelo tendría una pelea con Antonio y Nicole, ella se levantó a acudir al comedor apresuradamente.

Ella intento ignorar lo que había escuchado de boca de su esposo, mostro una sonrisa dulce, se acero al abuelo para saludarlo.

-¡Hola abuelo! Es bueno verlo.

-¿Porque no estás aquí desayunado?

-He comido abuelo, no se preocupe -le respondió fingiendo una sonrisa.

El hombre no se creyó ni una palabra.

Miro el rostro de la joven con atención y noto la marca en su mejilla.

-Que te sucedió. ¿eso es un golpe?

Era la obra maestra de su nieto, pero claro que no podía decir la verdad a Max. La joven se mordió los labios nerviosa, no quería mentirle al abuelo, pero no tenía opción, quería evitarle más disgustos al anciano.

-Fue un pequeño accidente, no se preocupe. Sabe que soy muy torpe en algunas ocasiones.

El hombre podía deducir lo ocurrido, pero no iba a colocarla en una situación difícil. Por fin el abuelo salió del comedor con la esposa de su nieto

y se quedo platicando con la joven un par horas en la sala de estar, debían de organizar el aniversario de bodas número cinco.

En la tarde del mismo día, Celeste se paseaba por el jardín de la mansión después de la conversación con el abuelo. Aunque su esposo era cruel, pero el abuelo le dio una sensación amable como familia, también era la razón que Celeste podía insistir en la mansión fría.

Justamente, se encontró con un hombre por el jardín por casualidad.

–Ethan es bueno verte, llegas más temprano que usual. -El hermano de su esposo siempre ocupó en su cargo en hospital, además tiene su apartamento en el centro de la ciudad, pocas veces vino a la mansión.

El joven la observo por un segundo sin pronunciar palabra.Aunque tuvo cara similar a Antonio, Ehtan era más prudente y siempre actuaba de forma modesta. Celeste pensó que quizás no era de su agrado, por ese motivo no respondió. Intento suavizar las cosas, pero las ganas de vomitar le atacó de nuevo.

-¿Vienes a cenar ... con el abuelo?- Incluso no podía terminar la pregunta en forma cortés.

-Iré en un momento. -por fin respondió en tono indiferente. -Tienes cara pálida. Si tienes tiempo, va a mi hospital.-

-Oh, vale, gracias Ethan.. Y disculpa me voy ahora.-Celeste se giró y continúo caminando, Ethan soltó el aire que tenía contenido en los pulmones.

Capítulo 3 Celebración de aniversario

Nicole y su madre estaban de compras, ambas elegían el vestido adecuado para el evento de esa noche. La celebración del aniversario número cinco de Celeste.

Ambas deseaban deslumbrar a los invitados. Robar miradas y captar reflectores, cuando probando la gala, Nicole expresó su mala intención a su hermana mayor sin esconder.

-No comprendo por qué fue ella quien se casó con el heredero de Supencer, ella sirve nada y yo siempre sería mejor que ella.

Greta miro a su hija con la felicidad reflejada en su rostro.

-Claro, mi hija siempre es la mejor.

-Sí. Celeste es demasiado estúpida, no se da cuenta de que su esposo no la ama. Sigue mendingando amor que no le merece.

La mujer rio con diversión.

-Tan idéntica a su madre, se quedó en la mansión a pesar de que yo estaba allí y ella salía sobrando, les gusta arrastrarse por amor, de tal madre tal hija -se mofo.

Ambas rieron, disfrutaban hacerle la vida imposible a Celeste, consideraban que no era parte de esa familia.

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En el día que celebra la actividad, Max Supencer fue al hospital por examen diario por sus achaques, Celeste se encargó de organizar todo en nombre de los Supencer como la dueña de la familia. Celeste llevaba un hermoso vestido en color lila, que se ajustaba perfectamente a su cuerpo, se veía hermosa, el abuelo había organizado una celebración en uno de sus hoteles, se encontraba en la entrada recibiendo a los invitados con una sonrisa.

Tenía varios obsequios en sus manos, todos la felicitaban. La pobre ignoraba lo que pasaría esta noche.

Miro a su alrededor, buscando con la mirada a su esposo, Antonio estaba retrasado, eso la preocupo, su estómago también sufría por eso. Tal vez de verdad necesitaba ir al médico después de todo.

El auto de su padre estaciono, sabía que asistía al evento por mera formalidad, no porque quisieran felicitarla, el hombre ni siquiera le dirigió la palabra; su madrastra le mostro una sonrisa burlona.

-Felicidades. Es una lástima que esa felicidad dure tan poco, cariño.

La mujer continúo avanzando a pasos lentos, en realidad no sabía a qué se refería, era mejor no prestarle importancia a esa lengua venenosa.

Después de un tiempo se desplazó de un lado al otro platicando con los invitados, en ese momento bebía un coctel en la barra, cuando escucho el murmullo de los presentes, al parecer una celebridad se había hecho presente. El abuelo conocía a muchas personas influyentes.

Se acerco un poco con curiosidad, entonces lo vio, ¡su esposo!, de la mano de su hermana.

Nicole llevaba un vestido que realzaba su belleza y llamaba la atención de los presentes.

Un nudo se instaló en su garganta, las personas no tardaron en murmurar entre ellos, la miraban con lastima, otros con burla.

Sus manos temblaron ligeramente, se mordió los labios y trato de mantener la calma.

Antonio le demostraba que no la amaba una vez más, esta vez la humillación era peor que las anteriores, en su aniversario, frente a sus amigos, conocidos y familiares, todos sabrían la verdad, su hermana era la amante de su marido.

Antonio se detuvo frente a ella con una sonrisa de triunfo en los labios. Eso era lo que él quería, destrozarla, hacerle saber que no era importante en su vida.

-Mi amor, te ves tan hermosa esta noche.

Celeste no respondió, lo miró fijamente sin comprender sus planes. Trato de prepararse para el golpe, jamás imagino que sus palabras la derrumbarían por completo.

-¡Quiero el divorcio! -hablo fuerte y claro ganándose el murmullo de los invitados, en la ceremonia de 5 años, pero sus palabras crueles como balas sin cesar, -no te amo, nuestro matrimonio solo fue un maldito contrato, amo a Nicole y pienso casarme con ella.

La copa cayo de sus manos estrellándose contra el suelo y rompiéndose en mil pedazos como su corazón. Sus ojos se cristalizaron en cuestión de segundos. Hubo silencio en el lugar.

Antonio no había tenido suficiente, quería asegurarse de que nunca más se acercara a él.

Se arrodillo frente a Nicole, y saco un anillo de miles de dólares mientras su esposa verdadera llevaba un anillo de supermercado barato.

-¿Te casarías conmigo Nicole Clark? Me harías el hombre más feliz del mundo.

La mujer no dudo en aceptar con gritos de felicidad mientras su prometido le colocaba el anilló en su dedo.

-¿Cómo puedes hacer esto Antonio? -pregunto Celeste con lágrimas en los ojos. -han sido cinco años. Cinco malditos años -grito, dolida.

-Quiero el divorcio, que fue lo que no te quedo claro, lo nuestro se terminó, ahora vete Celeste, lárgate de mí vista, ya no eres parte de esta familia. Me causas repulsión, eso fue todo lo que sentí por ti todos estos años.

Las risitas burlonas de las amigas de Nicole no se hicieron esperar, los comentarios hirientes resonaron en el lugar.

"Pobrecilla, no se da cuenta de que no la aman" "Que tonta, Nicole es más bonita" "Miren a Celeste llorando, que difícil debe de ser que te boten en público" "Lo subiré a mis redes, es demasiado cómico" "La dejaron porque esta gorda" "Que vergüenza"

Celeste salió corriendo de la fiesta, tan rápido como le daban las piernas. Le costaba respirar, el aire no llegaba a sus pulmones con normalidad, las lágrimas nublaron su visión, era la peor humillación de su vida, en realidad dolía, como si le estuvieran arrancando el corazón.

Desde cual momento que las cosas han llegando a este punto? A quién podía odiar? Por qué su madre arregló este matrimonio tan cruel para ella antes de morirse?

Salió del hotel, la mente quedó en blanco, continúo avanzando a toda velocidad, no sabía a donde iría, justo en ese momento el claxon de un coche se escuchó fuerte y claro, la joven se detuvo de golpe. Lo último que sintió fue el impacto del auto contra su cuerpo, el dolor insoportable, luego de eso solo oscuridad.

Los periodistas a las afueras del lugar filmaban cada detalle del accidente.

El cuerpo de la mujer quedo tendido en el pavimento, la sangre broto de su boca y nariz, la escena era caótica y el accidente brutal, pocos creían que la mujer fuera a sobrevivir luego de salir volando cuatro metros en el aire.

***

Ethan se acercó a su hermano con cara de pocos amigos, humillar a Celeste de esa manera era demasiado, se comportaba como un maldito cobarde, perdió la cara de Supencer con actitud orgullosa.

-Como pudiste hacerle algo como eso a tu esposa -le reprocho a su hermano molesto.

-Mi matrimonio no es de tu incumbencia lo sabes, -respondió con arrogancia.

Aunque tenían rostro similar, su hermano puramente un hijo de puta,no le importaba en lo absoluto lo que pasara con Celeste.

-Eres un completo imbécil. Algún día te arrepentirás de lo que hiciste. Ethan apretó sus dientes.

-No me importa en lo absoluto, no la amaba, era un lastre en mi vida, un dolor de cabeza, ya me deshice de ella y estoy feliz. Acaso crees que ella es inocente? Una mujer puede usar contrato para mantener un matrimonio que no debía pertenecer a ella más 5 años, has preguntado mis sentimientso? no muestra piedad a tu querido hermano? Somos familias de sangre verdadera!-

Ethan sin pensarlo dos veces le lanzo un golpe al rostro a su hermano, este cayó al suelo de manera pesada. Lo escucho maldecir como loco, se dio media vuelta y abandono el hotel, estaba preocupado, llamo a Celeste una y mil veces, pero ella no respondió.

Quería estar hay para ella, abrazarle y decirle que no estaba sola.

Al salir del hotel y solo observo la ambulancia marcharse a toda prisa, las personas murmuraban asustadas.

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