LEAH:
-Mamá, llevate a Roxanne por favor -le di la maleta- llegaré a casa en un momento, necesito solucionar esto y ella no debe estar presente.
-Claro cariño -acarició mi brazo, mientras me miraba con pena- tómalo con calma.
-Lo haré, lo prometo.
Me agaché a la altura de Roxanne, ella sostenía ese peluche con fuerza.
-Te iras con la abuela Roxanne ¿está bien? -ella asintió-, portate bien y haces caso a lo que ella diga.
-Si mami -deje un beso en su frente y les abrí la puerta, mi hermana estaba terminando de subir mis maletas al auto, luego ellas subieron y se marcharon.
Cerré la puerta con fuerza queriendo romper los vidrios de la misma, estaba tan molesta y dolida con todo esto que estaba pasando con Zack.
Subí a nues.. A la habitación y me quedé de pie en el umbral, no pude evitar sollozar con fuerza al recordar todos los años de matrimonio, todas las promesas de un "Juntos para siempre", todo eso se fue a la basura.
Me limpie las lágrimas al escuchar la puerta ser abierta y cerrada, era el.
Bajé hasta la sala y ahí estaba Zack, quitándose el maldito saco, ni siquiera se atrevía a mirarme a los ojos. Es un cobarde.
-Feliz aniversario número diez querido -tomé el florero y lo lance al suelo haciéndolo pedazos.
-Leah, cálmate.
-¿Que me calme, dices? ¿Quieres que me calme Zack?
-Escuchame.. Iba a decírtelo y -no lo deje terminar por la bofetada que le di.
-¿Que ibas a decirme Zack? ¿Que tenías una amante? ¿Que era tu secretaria? ¿Eso ibas a decirme?
-Las cosas no pasaron así Leah.
-Entonces dime cómo pasaron, quiero oírte.
-No es el momento..
-Por el amor de Dios Zack ¡Es el maldito momento! -le grite-, me viste la cara durante un buen tiempo.. No lo entiendo -sentí mis ojos empañarse-, yo te lo di todo, mi juventud, mi vida, todo.. No merezco que me hayas pagado de esa manera.
-Las cosas pasaron asi ¿bien? -empezó a caminar de un lado a otro- luche para no enamorarme de Agnes pero si sucedió y lo lamento ¿si? No pude evitarlo.
-¡Si pudiste evitarlo maldita sea! ¡Tenias que pensar en mi!, ¡En los años que estuvimos juntos!, ¡Nuestro hogar, nuestra hija! ¿Que es lo que ella tiene que no tengo yo?
-Ella no tiene esto -señaló mi cuerpo- es hermosa y despampanante, elegante y tu no lo tienes -le volví a dar otra bofetada.
-¿Es eso entonces? ¿Un maldito cuerpo? ¿Eso es lo que vale para ti? ¿Tener curvas? -me rei- me das asco Zack.. Te recuerdo, esposo mío, que tuve una hija, mi cuerpo cambio, me la paso en casa tratando de ser la esposa perfecta para ti porque así lo deseaba tu madre, deje mi carrera para dedicarme al hogar, a nuestra hija y a ti.. Ahora entiendo por que desde hace dos meses me esquivabas para no tocarme -mi llanto salió de nuevo- acabas de tirar a la basura diez años de relacion y cinco de matrimonio, bien hecho Zack, bien hecho.
-Dejé de amarte Leah, deberías entenderlo desde ya.
-Claro, lo entiendo, creeme que lo entiendo -saque los anillos de mi dedo y los deje sobre la mesa- quédate con la casa, las cosas, todo, ya no lo necesito, en unos días te llegarán los papeles del divorcio, hasta entonces no verás a Roxanne.
-Has lo que quieras Leah.
Vaya, ni siquiera le importa nuestra hija. Que idiota.
Abrí la puerta de la casa y entre a mi auto. Trate de controlar mi llanto pero era imposible, aun tenia la imagen de Zack con su secretaria en mi mente, ya estaba hecho, mi matrimonio se había acabado. Todo se había terminado y lo peor es que dentro de mi, llevo a mi bebé, mi segundo bebé.
17 años.
Mis amigas me llevaban a rastras hacia la salida, no podía parar de reírme por que no sabía que estaba por suceder. Al estar en la salida del colegio, el estaba ahí. Zack.
Todos se habían quedado callados y el lucía muy nervioso.
-Bien -juntó sus manos- Leah, ya hemos salido dos veces, no puedo negar que me gustas mucho y no hay nadie más que quiera en este mundo que estar contigo.
Sonreí sin poder evitarlo.
-¿Quieres ser mi novia?
-Ven aquí -se acercó hasta estar cerca de mi- ¿era necesario hacerlo así? -le susurré- es vergonzoso Zack.
-No me importa hacer el ridículo con tal de que me aceptes Leah, quiero que seas mi novia.
Le tome de las mejillas y le di un beso.
-¿Es un si? -asentí- ¡si! -me tomó de la cintura y me alzó para abrazarme.
Había esperado este momento por varias semanas, al fin me había pedido ser su novia.
22 Años.
Hoy estábamos todos reunidos, era nuestro quinto aniversario como novios. Estos últimos cinco años han sido los mejores de mi vida.
Hemos viajado, compartido, compramos nuestro pequeño departamento. Estamos a punto de graduarnos de la universidad, todo es perfecto, amo demasiado a Zack.
-Quiero agradecer a todos nuestros amigos, familia y conocidos por estar presente en nuestro quinto aniversario y mi graduación -Zack me tomo de la cintura y me pegó a él con suavidad- y por supuesto agradecer a la mujer que ha estado a mi lado estos últimos cinco años, mi amada Leah.
Todos aplaudieron en el bar.
-Por eso cariño -se apartó un poco de mi-, no me quiero imaginar una vida sin ti a mi lado -se arrodilló y sacó una caja azul- Leah Mckinnon, ¿quieres ser mi esposa?
-Zack -susurré, mis ojos se empañaron al verlo de rodillas- claro que acepto cariño.
No esperaba que hiciera esto tan pronto, pero nada me haría más feliz que ser su esposa.
23 años.
Caminaba de un lado a otro en el baño de mi habitación esperando que pasara el tiempo suficiente para mirar la prueba de embarazo sobre el lavamanos.
Zack y yo a penas tenemos un año de casados, es demasiado pronto para tener un bebé.
Tomo el valor para mirarla, Dios, positivo.
Sin poderlo evitar mis ojos se empañan, no sabía si era de felicidad o de miedo. Justo hora no se que hacer.
-¿Linda? -lo escuché tocar la puerta- ¿estás bien?
Tome la prueba en mis manos y abrí la puerta, lo primero que hice fue ponerla en sus manos, Zack la miró sin entender, hasta que la observó con más detalle.
-Estas embarazada -su sonrisa era enorme- vamos a tener un bebé Leah... ¿Porque lloras?
-Aún me queda un año para terminar la carrera Zack, un bebé ahora sería complicado.
-Hey linda -tomó mis manos- Estoy contigo, estamos juntos ¿Lo recuerdas? Eres mi esposa y voy a apoyarte en todo lo que venga más adelante.. Tu y nuestro bebé serán mi prioridad.
Me dio un fuerte abrazo. Era lo que necesitaba escuchar justo ahora. Se que puedo contar con el para todo, siempre ha sido mi apoyo.
27 años.
Terminé de servir el café y recoger la cocina, tenía que llevar a Roxanne a la escuela.
-Buenos días linda -Zack me dio un beso en la mejilla- hola mi amor hermoso -beso la de Roxanne.
-Hola papi.
Nuestra hermosa Roxanne qué ya tiene cuatro años, es un poco parecida a Zack, solo que ella tiene el cabello más oscuro.
-Ten amor -le di la taza con el café- ¿tienes mucho trabajo hoy?
-Si, tengo una junta pequeña pero es atareada, mañana llega la nueva secretaria.
-¿Nueva secretaria? No entiendo, ¿qué paso con Lady?
-¿No te lo dije? -negué- Lady está pasando por un proceso legal contra su esposo, al parecer la maltrataba y ella decidió hablar, le dije que se tomara todo el tiempo que necesite y que contara conmigo para ser testigo.
Lady es una mujer de al menos cuarenta años, ha sido la secretaria de Zack literalmente desde que empiezo. Es una pena que tenga que pasar por eso.
-Que mal -el asintió.
-Tengo que irme -dejó la taza sobre la mesa y vino hasta mi para dejar un beso en mis labios- te amo.
-Yo a ti cariño -acomodé su corbata-, suerte.
-Gracias linda.
Tomó su maletín y se despidió de Roxanne para después salir de la casa.
Zack y yo llevamos cinco años de matrimonio, un matrimonio bastante sólido y armonioso. Hasta ahora no hemos tenido ninguna diferencia ya que solemos comunicarnos cuando algo sucede. Ese es nuestro secreto para mantener nuestro matrimonio intacto.
Después de graduarme había tenido a Roxanne, quise ejercer mi carrera pero después de un accidente con la niñera el primer año de vida de mi pequeña, decidí quedarme en casa para cuidar de ella.
No confío en nadie después de ello, así que soy una ama de casa. Hay veces en las que deseo trabajar, pero pienso en Roxanne y esa idea de inmediato se esfuma.
Soy capaz para mantener mi hogar de pie y hasta ahora no he fracasado en ello.
-Vamos corazón -tome sus cosas y su manito para salir de la casa.
Subí todo al auto y a ella, la sujete bien para después subirme, quise maldecir por que había olvidado peinarme el cabello y no llevaba maquillaje, mis ojeras están más notorias de lo normal.
Recogí un poco mi cabello y encendí el auto para Llevar a Roxanne a la escuela.
Empezó hace un año y se ha adaptado bastante bien, es una niña muy inteligente.
-Adiós mi amor, vendré por ti más tarde -le puse su mochila y le di un beso en su mejilla.
-Adiós mami -se despidió y se fue con su maestra.
Regresé al auto para ir al supermercado por unas cosas que hacían falta en la despensa. Siempre tengo que tener comida suficiente ya que a Zack le gusta estar preparado para cualquier cosa.
Deje el auto estacionado y baje con mi bolso, tome un carrito e ingresé. Tome mi teléfono ya que estaba sonando con insistencia.
-¿Si?
-Dime que me amas.
-Samara, no estoy para tus juegos ahora..
-Qué agua fiestas eres.. Te llamaba para decirte que en un mes y medio el restaurante favorito de tu esposo tendrá un hueco en su horario, justo el mismo día de tu aniversario ¿no soy genial?
-¿Cómo lo hiciste Samara? -meti el arroz en el carrito.
-El gerente es novio de una amiga así que el me dio el dato, ya hice la reservacion, me debes una.
-Te debo una enorme hermana, en serio gracias.
-No es nada, todo sea por ti y mi cuñado, te dejo tengo que ir con mamá a algún lado, más tarde te veo -colgó.
Mi hermana Samara es un ángel, desde hace más de dos meses he tratado de hacer una reservación en ese restaurante ya que es el favorito de Zack.
En un mes y medio Zack y yo cumplimos cinco años de casados y diez juntos, los mejores diez años de mi vida a su lado, Zack es un buen esposo, un buen padre, para mi es el hombre perfecto.
(...)
Solté el último jadeo, había descargado todo lo que había comido en la mañana, estoy segura de que algo me cayó mal en el estómago.
Un momento..
Hace un mes y medio que no estuve con Zack, no me ha venido mi periodo todavía..
-No puede ser -susurré- No puedo estar embarazada.
Busqué en mis cosas una prueba de embarazo, siempre tengo de estas ya que siempre he sido irregular con mi periodo, siempre resulta una falsa alarma.
Pero justo ahora estoy empezando a sentir los síntomas, los mismos que tenia con Roxanne. Saque la prueba de la caja e hice el procedimiento, solo me tocaba esperar.
Al pasar los minutos, la miré, positivo, estoy embarazada de nuevo.. No puede ser.
-Otro bebé.. -susurré atónita- tendremos otro bebé -sonreí con emoción, tendría a otro bebé.
Estoy segura de que Zack lo va a amar tanto yo en este momento. Tengo que decirle, no, no voy a decirle, voy a esperar hasta la fecha de nuestro aniversario, esa noche le daré la sorpresa.
Me lave la boca y baje hacia la entrada ya que estaban tocando, supongo que era mi hermana.
-Mami -Roxanne me abrazó.
-Gracias por pasar por ella Samara.
-Págame con un café -dejó el bolso en el sofá- ¿estas bien? Estás pálida.
-Si, es que casi me caigo bajando las escaleras y me asuste -suspiré- ve a lavarte las manos mi amor, te haré una rica merienda y haremos la tarea.
-Si.
Se fue hacia su habitación. Samara y yo llegamos a la cocina y empecé a preparar café y el sandwich de Roxanne.
-De nuevo gracias por hacer la reservación hermana.
-No hay de que preciosa -me guiño un ojo- ¿qué harás?
-Invitaré a sus madre y hermano, mi mamá, tu, Roxanne y yo.. Ah y a Miguel, su mejor amigo.
-Detesto a ese hombre -dijo entre dientes- es muy pesado.
-Ni qué lo digas, pero es su mejor amigo y tiene que estar presente -me encogí de hombros.
Terminé de hacer el café para Samara y el sandwich para Roxanne.
-Leah, ¿no extrañas trabajar?
-Para serte honesta, un poco.. Pero no quiero dejar la casa, aquí estoy al pendiente de Roxanne, su escuela, la casa y Zack.. No quiero que otra persona este criando a mi pequeña.
-En eso tienes razón -tomó de su café- pero deberías pensarlo no lo se.
No tengo nada que pensar, estoy embarazada y asi no podria trabajar, cuando Zack lo sepa no me dejara hacerlo. Para el, cuidarme es su prioridad.
-¿Hay que soportar a tu suegra?
-Es la madre de Zack, para el es importante.
-Esa mujer es pesada -me rei- la detesto.
La verdad es que yo también la detesto, es la persona mas entrometida del mundo, cuando me hice novia de Zack no estaba muy de acuerdo con eso, ya que la señora es de Mexico y queria que Zack estuviera con una mujer de sus mismas raíces. Al final no le quedo de otra que aceptarnos.
Creía que nos separaríamos pero no fue así, cuando nos casamos la mujer fue de blanco a mi boda, fue el peor momento que pude vivir cuando se supone que era mi dia. Se que me odia, no tiene que decirmelo, con solo verme se le nota la cara.
Siempre trato de no llevar a Roxanne a su casa ya que siempre me dice como debo criar correctamente a mi hija y eso lo detesto, ni siquiera mi madre hace esas cosas.
No tengo problema con que ella le quiera enseñar sobre la cultura de su padre o sus raíces, pero la forma en que se lo inculca no me gusta porque quiere ser a la fuerza. A Zack tambien le molesta la actitud de su madre y hay veces en las que le agradezco que le ponga un alto, porque suele ser demasiado entrometida.
-Tengo que invitarla por que si y lo sabes, por mas que no me caiga bien su madre, no puedo dejarla por fuera, Zack es su adoración y si la excluyo, me destierra de su familia.
-Es cierto, si la vas a invitar que sea un dia antes para que no le diga nada a Zack, ya sabes para que no se arruine la sorpresa.
-Lo hare no te preocupes.
-Me tengo que ir -se puso de pie- tengo que reunirme con alguien, por cierto mañana iremos al centro comercial para comprarte el vestido que usaras, tienes que estar hermosa para Zack ese dia.
-Lo haré, pasare por ti -me dio un abrazo- me saludas a mamá.
-Esta bien, adios mi corazon precioso -cargó a Roxanne y le dio un beso en la mejilla- portate bien.
-Si tía.
Mi hermana adora a Roxanne, es su única sobrina y la consiente como nadie, incluso mas que su papá.
(...)
En la noche.
Zack estaba por llegar, ya tenia la cena lista tal y como le gusta. Siempre lo esperaba en la puerta de la casa, le gusta que lo reciba de ese modo.
-Linda -entró a la casa- que hermosa.
Me gusta que me diga que estoy hermosa, por mas cansada y ojerosa que luzca, me encanta que me diga que soy hermosa.
Le di un beso y le ayude a quitarse el saco.
-¿Mucho trabajo?
-Demasiado, pero no hay nada como llegar a casa y verlas a ustedes -me dio un abrazo- muero de hambre.
-Bien, hice la cena, puedes sentarte en el comedor.
-Eres la mejor -me sonrio- ¿Donde esta Roxanne?
-Lavándose las manos, estaba haciendo una pintura.
El asintió y fue a sentarse al comedor, deje el saco sobre el perchero y el maletín en la mesa. Fui hasta el comedor para servirle la comida, Roxanne como siempre, se sienta a su lado y empieza a hablar con el de su dia en la escuela, Zack también la escucha atentamente y le hace preguntas.
Ambos son muy unidos, Roxanne es la adoración de Zack, estoy segura de que este nuevo bebé recibirá mucho amor.
-¿Que tal la nueva secretaria?
-La verdad es muy buena en lo que hace, la señorita Flint es muy eficiente, es joven, bastante inteligente y atenta a todo, es igual de buena que Lady.
-Me alegra que sea de ayuda tu nueva secretaria -le sonreí.
-Papi ¿yo puedo ser secretaria?
-Oh no mi amor, tu vas a estudiar para que seas la mejor ejecutiva del pais, nada de ser secretaria.
Zack o bueno, su familia, son dueños de un concesionario de autos, uno de los mas famosos de Los angeles. Tomo el mando de este después de la muerte de su padre, el señor Bautista, el mejor hombre que pude haber conocido, era tan amable, carismático y familiar.
Había llegado a Estados unidos con solo veinte años, con muchos sueños, después de tanto esfuerzo pudo abrir su propio negocio y convertirse en uno de los hombres mas importantes del pais. Y pensar que llegó como un inmigrante, ese hombre es un gran ejemplo de superación.
-Yo recojo la mesa linda, debes estar cansada.
-Pero tu estabas trabajando.
-¿Y? Nada me cuesta recoger la mesa, se que no trabajas, pero lo que haces para mantener la casa en orden es un trabajo arduo, además de ir por la niña, hacer la cena -tomó mi mano y le dio un beso-, puedes ir a darte un baño para descansar, yo me encargo de todo ¿si?
-Gracias cariño, eres el mejor.
-¿Te puedo ayudar papi?
-Claro que si mi amor, puedes ayudarme.
Me puse de pie y subí a mi habitación para darme un baño, en serio estaba agotada, además de que estoy lidiando con un bebé, mañana ire al medico antes de pasar por Samara, necesito saber si todo esta en orden.
Me di un baño de agua caliente y me puse la pijama, realmente estoy agotada.
-Hola linda -Zack estaba en el umbral de la puerta, yo estaba peinando mi cabello- tu cabello esta largo, me encanta.
-Gracias -me puse de pie- ¿Roxanne?
-Ya se durmio, te envió este besito -me besó la mejilla- a penas toco la cama, se quedo dormida.
-Hace mucho en la escuela -lo abrace- ¿estas cansado?
-Un poco, podemos terminar de cansarnos en la cama ¿que dices?
-No me parece mala idea -reí un poco- te amo.
-Y yo a ti linda -me cargó- demasiado.
Jamás pensé que mi matrimonio sería así, tan perfecto, tan unido, así como lo es el de mis padres, solido y fuerte, asi quiero llegar con Zack, hasta envejecer juntos.
(...)
Al dia siguiente.
-Todo esta en orden señora Gómez, los latidos son fuertes, el tamaño es el correcto, solo debe tomar las vitaminas y no esforzarse demasiado.
Es un alivio saber que mi bebé esta bastante bien.
-Gracias doctora, la veo el próximo mes -estreche su mano, tome mis cosas para salir del consultorio.
Después de dejar a Roxanne en la escuela, vine de inmediato al consultorio medico para saber que mi bebé estuviera en buenas condiciones y si lo esta, es un gran alivio.
Conduje a la casa de mamá para ir por Samara a comprar el vestido. Siempre me ha gustado ser una mujer preparada para todo, quiero que la reunión de nuestro décimo aniversario sea perfecta e inolvidable, esa noche Zack sabrá que esperamos a nuestro segundo bebé.
-Mamá -la abracé- ¿como estas?
-Bien, Samara se esta arreglando ¿quieres algo de comer? Hice huevos con tocino y pan.
-No -hice una mueca de asco.
-Tu amas mi comida Leah -frunció el ceño- no puede ser.. Estas embarazada ¿cierto?
-¿Quien está embarazada? -mi papá llegó a la cocina.
-Leah, nuestra niña está embarazada otra vez -dijo mamá con emoción.
-Mamá, se supone que seria una sorpresa -me senté en la isla de la cocina- planeaba decírselos a todos en la cena de mi aniversario.
-Felicidades mi niña -papá me dio un abrazo- tendré otro nieto joder, eso es una buena noticia.
-Espero que no le digas a Zack Erick, tiene que ser una sorpresa -mamá lo señaló.
-¿Por quién me tomas Roxanne? Yo se guardar secretos, me ofendes.
-¡Voy a ser tia de nuevo! -Samara soltó un chillido, hizo a un lado a mi papá para abrazarme- que emoción, felicidades hermanita.
-Gracias, espero que mantengan esto en secreto hasta que llegue la cena de mi aniversario, quiero darle la sorpresa a Zack.
-Va a estar feliz, de eso no cabe la menor duda mi niña.
-Tenemos que irnos -Samara comió un trozo de pan- compraremos un lindo vestido.
-Suerte y cuidado.
-Si papá -dijimos mi hermana y yo al unísono.
Ambas salimos de la casa de nuestros padres, ella conduciría ya que no me siento del todo bien para ir en auto, este embarazo sera un poco mas complicado de ocultar. Los síntomas son demasiado notorios, con Roxanne solo tuve un desmayo, solo eso.
Samara y yo llegamos al centro comercial, caminamos un poco hasta llegar a la tienda en donde compraríamos el vestido.
-¿Que color quieres usar esa noche?
-Uno negro con escote en la espalda, asi me gustaria uno.
-Hay que resaltar ese hermoso tatuaje que tienes en la espalda -ella sonrió con malicia.
Tengo un tatuaje ornamental en mi espalda, lo hice cuando tenia veinte años, es el único que tengo y me encanta, hace mucho que lo cubro y esa noche planeo mostrarlo.
Samara buscó el vestido perfecto, era negro y a las rodillas, de mangas largas y el escote descubierto en la espalda, es hermoso.
-Ese resaltara la figura que te cargas hermana.
-¿Figura? -me rei- ya no tengo el cuerpo de hace cinco años Samara.
-¿Y que? Mírate, tienes enormes piernas, muslos gruesos y trasero enorme, la maternidad te sentó bastante bien, siempre fuiste delgada, ahora tienes mas cuerpo, eso te hace mas hermosa aun.
Después de dar a luz a Roxanne, mi cuerpo cambió por completo, debo admitir que me senti mal despues ya que pensaba que Zack me dejaria de querer por subir un poco de peso después de dar a luz, pero a Zack jamás le molestó el cambio y eso me hace sentir mas aliviada.
(...)
Dejé a Samara en su trabajo después de comprar el vestido, se lo deje a ella para que Zack no hiciera preguntas, ya era la hora de almorzar y justo ahora iba a la oficina de Zack para comer con el.
Al llegar a su oficina, una mujer salió de ella. Era alta, bastante alta de piernas largas, cabello rubio y curvas despampanantes, labios carnosos y perfil delicado, parece una modelo.
-Buenas tardes, ¿en que puedo ayudarla? -preguntó de forma amable.
-Buenas tardes, vine a ver a mi esposo.
-¿Usted es la señora Gómez? -asenti- un placer conocerla, soy Agnes Flint, la secretaria del señor Gómez.
Estreche su mano.
-Un gusto Agnes, ¿te gusta el trabajo?
-Si, el señor Gómez fue muy amable en contratarme, estoy dando lo mejor de mi para que así sea. Pero no le quito mas tiempo ¿quiere que la anuncie?
-No es necesario, le llame antes de venir. Gracias.
-De nada -se sentó en su lugar para seguir en su trabajo.
Yo entre a la oficina de Zack, el estaba sin saco y en el teléfono, al verme sonrió y me señaló la silla frente a el, estornude un poco ya que el perfume de su secretaria era un poco fuerte.
Es bonita, muy bonita..
No soy una mujer insegura, jamás lo he sido, pero ver a esa mujer, me hizo sentir un poco fuera de lugar y no se por que.
Mes y medio después..
Hoy era la cena de aniversario, mi hermana estaba ayudándome con los últimos detalles sobre la cena, llamé a la madre de Zack para decirle que la invitaba a cenar y que trajera su otro hijo, fue un poco difícil convencerla pero al final accedió.
-Zack amor, en dos días tenemos que ir a la escuela para la Reunión de padres.
-Lo siento Leah pero no podre ir -se estaba arreglando el saco- tengo que viajar a Boston.
-¿Que? Pero no me lo habías dicho.. -fruncí el ceño.
-Lo estoy haciendo ahora Leah.. He estado saturado de trabajo, se me paso.
-Esta bien, no te preocupes.
Me acerque a el y lo abrace por detrás.
-Debo irme -se soltó de mi-, no me esperes para cenar.
Tomo su maletín y salió de la casa. No entiendo el cambio tan repentino que ha tenido este ultimo mes, llega tarde a casa, sale los fines de semana a reunirse con sus socios y yo me quedo en casa.
No quiero hacerle preguntas, porque se que se molestará. Ha estado trabajando hasta tarde, incluso cuando llega a casa se encierra en su despacho a seguir trabajando, ni siquiera me doy cuenta cuando se acuesta conmigo.
Ya ni siquiera tenemos sexo.
Pero hoy planeo hacer una noche inolvidable para ambos. Nos hemos estado dejando llevar por la rutina y hoy eso tiene que cambiar.
Ya aliste el regalo, es la ecografía de nuestro bebé, estoy segura de que lo amará.
-Bien mi amor, iremos a casa de la abuela -la bajé de la silla- ve por tu mochila.
Lavé los platos y las tazas, suspire al ver que Zack nisiquiera toco la comida, me ha dicho que ha estado perdiendo el apetito, me causa molestia que este de ese modo.
Desde hace una semana empezó a preocuparse por el dinero, no lo entiendo, ¿para que ganar mas dinero? Si con lo que tenemos es más que suficiente para vivir los tres. Quizá le moleste la idea de que yo no trabaje, que se yo.
No quiero pensar en esas cosas, no quiero pensar que estoy empezando a ser una carga para el, ahora mas que tendremos otro bebé.
Recogí lo demás, también el saco que Zack dejó anoche en la sala, del mismo, cayó un papel, cuando lo recogí me di cuenta que era una factura.
-¿Reservación en el Hotel Madison? -fruncí el ceño- una suite con servicios incluidos.. ¿Sera? -sonreí con emoción.
Sabía que no pudo haberse olvidado nuestro aniversario. Mejor dejo la factura en su saco y haré como si no hubiese visto nada, no quisiera arruinar la sorpresa que tiene para mi.
-Estoy lista mami.
-Bien mi amor, déjame dejar esto aquí y nos vamos -ella asintió.
(...)
En la noche.
Terminé de arreglarme el vestido que compre, por suerte aún no se me notaba la panza y el no sospecharía. Me puse el labial y luego perfume, tome mi bolso y salí de mi antigua habitación. Me iría con Samara y Roxanne al restaurante, mis padres estaban allá esperándonos.
-Mami estas muy bonita.
-Tu estas mas bonita mi cielo.
-Si ya estas lista, vámonos.
Ella tomó las llaves de mi auto y salimos de la casa de mis padres para irnos al restaurante, todos deben estar por llegar, el plan sería este, dejar a los invitados en el restaurante ya con comida y bebidas, luego yo conduciría hacia el trabajo de Zack para traerlo con los ojos vendados y así darle la sorpresa.
-¿Tienes la venda?
-Aquí la tengo -sonreí- aun es temprano así que me dará tiempo de saludar a todos e ir por Zack.
Al llegar al restaurante, saludamos a la gerente y ella nos llevó hacia la enorme mesa donde estaban todos reunidos, incluyendo a la familia de Zack y su mejor amigo.
-Gracias por venir -salude a mi cuñado Fernando- ¿Y Sandra?
-Sandra ha estado indispuesta con eso del embarazo, solo vine a quedarme un poco, ella me necesita -el sonrió.
-La entiendo, cargar con un embarazo no debe ser sencillo.
Fernando es todo lo opuesto a Zack, carismático, dulce, familiar y bastante receloso con su esposa, a diferencia de Zack, Fernando no deja que su madre se meta en su familia y opine al respecto, Zack no lo hace por que la respeta demasiado y siente que le debe lo que tiene.
Es ridículo..
-Señora Lucinda, que bueno que pudo venir -le di mi mejor sonrisa.
-Todo sea por mi hijo querida, no soy amante de estos restaurantes -miró todo el lugar- ¿Porque viniste sola? Tu deber es haber venido con mi hijo.
-Lo que organice hoy es una sorpresa para Zack por nuestro aniversario, por eso no esta aquí.
Vieja ridicula.
-No es el momento mamá -le dijo en español, puedo entenderlo perfectamente- se mas amable con tu nuera.
-Ni que fuera la gran cosa.
Decidí dejarlos solo e ir a saludar a Miguel. Este hombre es detestable, pero es el mejor amigo de Zack asi que tengo que soportarlo.
-¡Vaya! ¿Eres Leah? -me miró de arriba a abajo- no te reconocí -soltó una risa-, como todo el tiempo andas en modo ama de casa, no creí que te verias asi con ese vestido, estas bonita.
-Gracias Miguel -me dirigí a mis padres- bien, ya ordene comida para adelantar un poco -miré a todos- gracias por venir a esta cena para celebrar mis cinco años de matrimonio y diez de relacion, en serio gracias. Tendré que dejarlos por un momento mientras voy por Zack.
Les indique a todos donde debían sentarse y deje una silla vacía en la cabecera de la mesa para Zack.
-No puede ser cariño, he querido comer en este restaurante desde hace mucho -fruncí el ceño, conozco esa voz.
-Lo que sea para mi diamante.
Esa voz..
No..
Como estaba de espaldas, voltee hacia aquella voz, la copa con jugo que tenía en la mano se había caído logrando romperse, así como mi corazón al ver a Zack darle un beso a su secretaria.
Su vestido es igual que el mio.
-Dios mío hermana ¿estas bien? -Samara se acercó a mi, ella miró hacia donde yo lo hacia- me tienen que estar jodiendo.
-Zack -mi voz salió firme, el volteo y su sonrisa se esfumó, yo sentí las lagrimas acumularse en mis ojos.
-Leah -palideció al verme.
Mis pies se movieron por si solos, me acerqué a el para estamparle una buena y fuerte bofetada haciendo que el lugar quedara en completo silencio.
-¿Como pudiste?
-Leah yo..
Volví a la mesa, tome mi bolso y a Roxanne en mis brazos para salir del lugar a toda prisa, ignore por completo los gritos dentro del restaurante.
-¡Leah, espera! -mi hermana llegó hasta mi- dame las llaves, así no puedes conducir, estas muy alterada.
Mis manos estaban temblando, no tuve más remedio que darle las llaves. Mi madre tambien venia hacia el auto y mi padre se subió al de ellos.
El camino estuvo en silencio hasta llegar a la casa, yo entre a la misma y subi a la habitacion de Roxanne para recoger sus cosas en las maletas, luego fui a la mía y tome lo necesario junto con mis documentos personales y algo de mi propio dinero. Luego baje hasta la sala donde estaba mi mamá con Roxanne en sus brazos.
-Mamá, llevate a Roxanne por favor -le di las maletas- llegaré a casa en un momento, necesito solucionar esto y ella no debe estar presente.
-Claro cariño -acarició mi brazo, mientras me miraba con pena- tómalo con calma.
-Lo haré, lo prometo.
Me agaché a la altura de Roxanne, ella sostenía ese peluche con fuerza.
-Te iras con la abuela Martha ¿está bien? -ella asintió-, portate bien y haces caso a lo que ella diga.
-Si mami -deje un beso en su frente y les abrí la puerta, mi hermana estaba terminando de subir mis maletas al auto de papá, luego ellas subieron y se marcharon.
Cerré la puerta con fuerza queriendo romper los vidrios de la misma, estaba tan molesta y dolida con todo esto que estaba pasando con Zack.
Subí a nues.. A la habitación y me quedé de pie en el umbral, no pude evitar sollozar con fuerza al recordar todos los años de matrimonio, todas las promesas de un "Juntos para siempre", todo eso se fue a la basura.
Me limpie las lágrimas al escuchar la puerta ser abierta y cerrada, era el.
Bajé hasta la sala y ahí estaba Zack, quitándose el maldito saco, ni siquiera se atrevía a mirarme a los ojos. Es un cobarde.
-Feliz aniversario número diez querido -tomé el florero y lo lance al suelo haciéndolo pedazos.
-Leah, calmate.
-¿Que me calme, dices? ¿Quieres que me calme Zack?
-Escuchame.. Iba a decírtelo y -no lo deje terminar por la bofetada que le di.
-¿Que ibas a decirme Zack? ¿Que tenías una amante? ¿Que era tu secretaria? ¿Eso ibas a decirme?
-Las cosas no pasaron así Leah.
-Entonces dime cómo pasaron, quiero oírte.
-No es el momento..
-Por el amor de Dios Zack ¡Es el maldito momento! -le grite-, me viste la cara durante un buen tiempo.. No lo entiendo -sentí mis ojos empañarse-, yo te lo di todo, mi juventud, mi vida, todo.. No merezco que me hayas pagado de esa manera.
-Las cosas pasaron asi ¿bien? -empezó a caminar de un lado a otro- luche para no enamorarme de Agnes pero así sucedió y lo lamento ¿si? No pude evitarlo.
-¡Si pudiste evitarlo maldita sea! ¡Tenias que pensar en mi!, ¡En los años que estuvimos juntos!, ¡Nuestro hogar, nuestra hija! Responde ¿Que es lo que ella tiene que no tengo yo?
-Ella no tiene esto -señaló mi cuerpo- es hermosa y despampanante, elegante y tu no lo tienes -le volví a dar otra bofetada.
-¿Es eso entonces? ¿Un maldito cuerpo? ¿Eso es lo que vale para ti? ¿Tener curvas? -me rei- me das asco Zack.. Te recuerdo, esposo mío, que tuve una hija, mi cuerpo cambio, me la paso en casa tratando de ser la esposa perfecta para ti porque así lo deseaba tu madre, deje mi carrera para dedicarme al hogar, a nuestra hija y a ti.. Ahora entiendo por que desde hace dos meses me esquivabas para no tocarme -mi llanto salió de nuevo- acabas de tirar a la basura diez años de relacion y cinco de matrimonio, bien hecho Zack, bien hecho.
-Dejé de amarte Leah, deberías entenderlo desde ya.
-Claro, lo entiendo, creeme que lo entiendo -saque los anillos de mi dedo y los deje sobre la mesa- quédate con la casa, las cosas, todo, ya no lo necesito, en unos días te llegarán los papeles del divorcio, hasta entonces no verás a Roxanne.
-Haz lo que quieras Leah.
Vaya, ni siquiera le importa nuestra hija. Que idiota.
Abrí la puerta de la casa y entre a mi auto. Trate de controlar mi llanto pero era imposible, aun tenia la imagen de Zack con su secretaria en mi mente, ya estaba hecho, mi matrimonio se había acabado. Todo se había terminado y lo peor es que dentro de mi, llevo a mi bebé, mi segundo bebé.
(...)
Al día siguiente.
Mis ojos se abrieron de forma pesada, mi cabeza dolía como el demonio al igual que mi garganta, como pude me senté en la cama y mire a mi lado a Roxanne quien dormía plácidamente abrazando a su peluche.
Con mucha pesadez baje de la cama para ir al baño, solloce al verme al espejo, mis ojos hinchados, mi nariz roja, era la clara señal de lo mucho que había llorado anoche.
Aun mi mente no lo procesaba, no lo asimilaba.
¿Que fue lo que hice mal? ¿Porque? Si nosotros estábamos bien, éramos felices, nos amábamos ¿que mierda salio mal?
Recogí mi cabello y me lave el rostro como pude. Sali del baño para ir hacia la cocina, mi mamá estaba preparando el desayuno.
-Mi niña -papá fue el primero en darse cuenta de mi presencia- siéntate, mamá hizo panqueques.
-No tengo hambre -murmuré con un nudo en la garganta-, solo quiero un te, quiza eso me haga sentir bien.
-Claro que si mi amor, te hare un te -dijo mamá.
No tenia ánimos de nada, solo quería llorar, solo eso. No se como se sentirme ahora, tenia tantos sentimientos encontrados, que no sabia que hacer.
Justo ahora odiaba mi vida. Odiaba todo.
-Erick, ve a la panadería -mamá le dio un billete- trae alfajores y pan dulce, eso la hara sentir mejor.
-Claro.
Mamá siempre me compraba alfajores, no es muy buena con la repostería así que prefiere comprarlos para que yo me sienta bien.
Me senté en la sala, no pude evitar llorar de nuevo, recordar lo que sucedió anoche y de como mi matrimonio se desmoronó en un segundo, diez años de relacion directo a la basura.
-Ya mi amor -me aferré a mi madre, ella acarició con suavidad mi cabello- tienes que calmarte un poco, recuerda que estás embarazada y eso te hace daño.
-¿Como me calmo mamá? Si me duele lo que me hizo Zack, dime -me separe de ella- ¿que hice mal mamá? ¿Que hice mal para que el me hiciera esto?
-Tu no hiciste nada malo Leah, tienes que entenderlo desde ya. El que falló fue el, no tu.. Lo que hizo fue denigrante y perverso, el mismo se hundió.
-Hubieras escuchado sus palabras, aun las tengo grabadas en mi mente -cerré los ojos con fuerza- decidió dejarme porque ella es mas hermosa que yo -me puse de pie-, mas elegante, mas fina, el mismo me lo dijo... Me hizo sentir que la culpable era yo.
-Sabes muy bien que no lo eres Leah, eres hermosa e inteligente, eres una buena madre y fuiste buena esposa.. Es el que tiene la culpa, no tu.
¿Como le hago entender eso a mi cerebro y corazón? ¿Como? ¿Como le explico a mi hija todo esto?
-Ni siquiera pensó en nuestra hija -sollocé- Dios mío, esto es demasiado para mi mamá. Las veces que llegaba tarde, los fines de semana que no estaba en casa, el dinero que faltaba y que el buscaba como loco... ¿Como no me di cuenta antes? Soy una estupida.
-Estabas enamorada y confiabas en el -Samara apareció en la sala- es un bastardo que merece una patada en los huevos, claro si es que los tiene.
-Samara por favor.
-Es la verdad mamá, Leah se dedico a ser ama de casa durante cinco años, cinco -levantó la palma de su mano- entre Roxanne, cuidar a ese imbécil, mantener la casa impecable y la cena caliente.. Dejo su trabajo ¿como le pagó? Acostándose con su secretaria, que se nota que es una interesada e hipócrita.
Samara tiene razón.
-Esa mujer había ido a la casa de Leah hace dos dias, yo te lo dije mamá, esa mujer no me inspiraba confianza, vaya que no me equivoque.
Es cierto, había ido a mi casa hace dos días, yo la invite a pasar y me hizo muchos halagos diciendome que tenia una hermosa familia, habló con mi hija y se porto de lo mas amable conmigo. Que tonta, deje entrar al enemigo a mi casa, lo peor es que tambien dormia con uno de ellos.
-Leah -Samara se acercó a mi- mamá esta sangrando..
Miré mi pijama, mi entrepierna estaba sangrando.
No..
No..
(...)
Miraba por la ventana de la habitación, ya era de noche.
Pasó lo que tanto temía. Había perdido a mi bebé, la doctora dijo que fue por estar bajo demasiada presión, hasta eso me quitó ese imbécil.
-Quiero irme a casa mamá.
-Mañana te darán el alta mi niña, tranquila que estarás bien.
Que mentira tan grande acaba de decirme.
Claro que no estaría bien. Mi vida pasó de felicidad a completa tristeza. ¿Como me recuperaría después de esto? No lo sabía.
-Buenas noches -Fernando y Sandra habían entrado a la habitación- Leah, me acabo de enterar, lo siento mucho.
-Lamento tu perdida querida -ella tomó mi mano- tienen que saber que cuentan con nosotros para lo que sea.
-Gracias -dijo mamá.
-Mamá ¿me dejas sola un momento con Fernando? -ella asintió, luego salió de la habitación con Sandra- lamento lo de anoche.
-¿Porque te disculpas? -se sentó a mi lado- aquí el que tiene que pedir perdón es Zack, no puedo creer lo que hizo, me ha decepcionado.
-¿No lo sabías?
-Por supuesto que no ¿por quién me tomas Leah? Te conozco desde la escuela, te casaste con mi hermano y me diste a mi primera sobrina, te aprecio, si lo hubiese sabido, iría a decirtelo, sabes que esas cosas no van conmigo.
-Lo siento Fernando -suspiré- pero ya no se que pensar.
-Yo me alegro que te hayas enterado, así no sigues viviendo una mentira, lo que mi hermano te hizo no tiene nombre -bajó la cabeza- mi padre estaría decepcionado, lo que mas me sorprende es que mi madre si lo sabia.
-¿Que? ¿E.. Ella lo sabía?
-Si -mascullo molesto- dentro del restaurante, de solo ver su expresión, tan contenta con la situación me dejó mas que claro que lo sabía, luego ella misma me lo confirmó.
Que patetica me siento ahora.
-Vine también a decirte que cuentes conmigo como abogado, yo mismo te voy a divorciar de Zack y haré que pague una buena indemnizacion por esto.
-Gracias Fernando, en serio gracias. Solo quiero que se haga responsable de Roxanne, por que de el no quiero nada.
-No te preocupes, cuando te sientas lista, sabes donde encontrarme -se puso de pie- de nuevo lamento lo que pasó, y pase lo que pase, tu y Roxanne seguirán siendo mi familia.
-Gracias -me dio un abrazo.
-Estarás bien fosforito -me sonrió- estarás bien.
Lo dudo, realmente lo dudo.
Pase años creyendo que me amaba, que me iba a dar el lugar que me merecia, que me seria fiel hasta nuestro ultimo respiro. Pero no fue así..
Me queda mas que claro que jamás vamos a terminar de conocer a las personas por mas años que pasen a nuestro lado.
No se si vaya a estar bien de aquí en adelante, no se como vaya a ser mi vida despues que salga de aqui, lo unico que se es que tengo una poderosa razón para continuar, que es mi pequeña Roxanne.