Ya era las seis y treinta de la mañana cuando me levanté de la cama, era otro día cualquiera para mi.
Sin embargo luego luego recordé que por capricho de complacer a mi madre, había conseguido un nuevo empleo.
Precisamente ayer recibí una llamada que fuí admitida para el nuevo cargo de asistente secretaría de una importante corporación.
Sinceramente, no quería ir, sin embargo quién aguantaría a mi madre recriminando, era mucho más práctico ir y ver que pasaba después.
Me levanté forzosamente caminé hacia el baño a darme una ducha fría para que terminara de despertar mi cuerpo somnoliento todavía.
Me vestí sin tanto entusiasmo, pues todavía esperaba que me descartaran de ser una posible candidata al empleo y tener la excusa de decirle a mi madre, vea lo hice y no resultó.
Me hice un maquillaje ligero y luego bajé al garaje, me acomodé en el asiento e inmediatamente pilotié la nave. Llegando al parqueo subterráneo del gigantesco edificio ví a tantas personas salir apresurados de sus autos hacia el Interior del edificio, pasé a la recepción y saludé :
__¡Hola chicas!
Había dos chicas atendiendo en la recepción, eran muy guapas, pero para mí gusto estaban excedidas de maquillaje, eran chicas jóvenes y estando cargadas con demasiado maquillaje, no mostraban su belleza al natural, pero quien era yo para juzgar sus gustos, fui directo a lo que iba, entonces saludé con una enorme sonrisa, les dije :
__¡Vengo para presentarme al cargo de asistente!
Las dos jóvenes me vieron y de inmediato empezaron a cuchichear entre ellas; no logré escucharlas claramente, pero pareció que estaban viéndome lastimosamente.
No quería que me tuviese ningún tipo de lástima.
Yo era el tipo de persona que hace mucho dejé de actuar como damisela en apuros o a quien debías proteger, ayudar. Hace mucho tiempo atrás fui muy mimada, malcriada hasta los huesos y no logré nada bueno de todo eso, en cambio ser autosuficiente, capaz, fuerte y no decir dura... me iba mejor.
Así que miradas de lástima y consideración no es lo que quería encontrar de otras personas por donde iba.
__¡Serás la asistente de nuestro gran jefe. Claro ve por aquí y toma el ascensor número nueve, te llevará directo al piso 41.
Asentí con la cabeza mientras me dirigía hacia dicho ascensor, no esperaba nada intimidante hoy, era yo la que intimidaría para que desistiera de tenerme cerca.
Así que sonreí mientras daba pasos ágiles hacia el ascensor.
Entré y di la espalda contra un lado de la pared, saqué mi teléfono móvil mientras revisaba mis redes sociales con la cabeza gacha, fue cuestión de segundos creo cuando alguien más entró al ascensor de forma abrupta.
Aún así no levanté la cabeza ni saludé, seguí con lo mío, de repente sentí que unos ojos me perforaron, así que levanté la cabeza por un momento y lo vi.
Me miraba de forma inexpresiva. Su rostro era hermosa, pero sin brillo, chasqueo la lengua y dijo :
__"Si entraste a este ascensor quiere decir una sola cosa, vienes por el cargo de asistente"
Me miró de pies a cabeza, estaba escudriñándome, pensé.
__¡Aha!, dije en un susurro que casi no se oía, pero estábamos dentro de un ascensor, así que pudo oír. Pensé, evaluándolo; es atractivo sin lugar a dudas, sin embargo es frío como un témpano de hielo.
__Veo que alguien no tiene tanto entusiasmo de venir a trabajar hoy" dijo. Es que no das ni los buenos días, mujer.
__¡No! Dije.
Sonrió como si mi respuesta sonara chistosa.
Salió caminando él primero, luego volteó hacia atrás para verme fijamente y luego dijo :
__"Entiendo tu actitud"
Luego siguió argumentando y dijo : __¡Nadie dura en este cargo por más de tres días, así que debes saberlo y desde ya te rindes"
Dicho eso sonrió complacido, como si se burlara de mi. Y eso señores, no se lo permito a nadie.
Fue como si al decirme esas palabras y riera de forma tan burlesca, hubiese implantado el deseo en mi de querer demostrarle de que estaba hecha mi capacidad, estaba llena de estusiasmo para derrotar y ganarle. Era un reto para mi.
O sea, como cambian las cosas en unos segundos, no estaba interesada en el puesto, no me hacía falta ganarme la vida con un empleo, mamá quería que socializara con muchos hombres jóvenes y prometedores que trabajaban aquí.
Sin darme cuenta, empecé una carrera de retos con el hombre guapo, sin embargo, que dejara que un tipo que ni se quien rayos era, influyera en mí y mis desiciones, era algo fuera de serie, por supuesto que de eso me daria cuenta hasta tiempo después.
Sonreí al hombre, que por cierto era lindo el condenado, pero no crean que eso fue lo que me hizo querer quedarme.
Sólo fue un reto para mí, el querer demostrar que podía quedarme más de tres días en ese puesto.
Me presenté esxtendiendo la mano para saludar.
__¡Soy Kila Morgan!
El no me devolvió el saludo, sin embargo dijo :
__Veremos si soportas más de dos días aqui, mientras tanto está demás saber tu nombre.
"Que patán, desgraciado este", me dije mientras el enojo sucumbió en todo mi cuerpo.
Pensé de inmediato que le daría una lección a este hombre maleducado.
Lo vi alejarse y entrar a su oficina, sin antes cruzar palabras con una mujer en el pasillo.
Ella se acercó a mí y me dijo :
__Srta.Morgan, soy Helena Cash, secretaria jefe, déjame mostrarte el escritorio que ocupará de ahora en adelante.
Quedé allí pasmada, ella me hizo señas de que la siguiera, así lo hice para terminar de ver a otras tres personas más, todos se levantaron en pie y luego me miraron con una sonrisa en sus rostros.
__"Soy Enrique Gil.
__"Yo soy Manuel Leiva"
Todos expresaron, "estamos prestos para ayudarte a familiarizarte"
Estuve allí con mi mejor sonrisa de oreja a oreja cuando la puerta del gran jefe se abrió, todos volvieron a verlo y él estaba allí de pie viéndonos interactuar. Volvió a entrar y cerró la puerta tras de sí.
A mí me pareció como una hermosa escultura hecha de hielo, sin corazón latiendo dentro de sí, ah pero yo le daría una lección de vida a ese engreído. Pensé para mí misma.
Helena Cash sonrió rígidamente y dijo:
__¡Enrique, ve y pregunta si el Director necesita algo más.
__Llévale un café bien cargado.
Enrique Gil, sabía el carácter poco amable de su jefe, así que intentó por todos los medios brincar la cerca y que alguien más hiciera el sacrificio.
Asi que dijo: __"Estoy bastante ocupado todavía, ¿por que no va la nueva señorita, después de todo ella será su asistente personal ?"
__Ella aún no se instala y ¿ya quieres que sea despedida?
Dijo la secretaria Helena.
Manuel Leiva dijo: __Él se asomó, más no llamó a ninguno. ¿Por que deberíamos interrumpir su momento a solas?
Se mostró muy ansioso, mientras decía esto el empleado.
Me sentí intrigada. No me pareció tan descabellado hablar con él hace un momento, así que me ofrecí.
__En fin, yo he venido a trabajar para él, así que iré yo, dije ante el asombro de los tres presentes.
__Iré yo y veré en qué puedo ayudarlo.
Todos me miraron como si iba a la guerra o al fusilamiento. Que tonterías pensé yo.
Toqué en la puerta suavemente, toc toc toc
__¡Adelante!, dijo la voz grave desde adentro.
Cuando abrí la puerta pude verlo sentado con un brazo sobre el escritorio con la cabeza enterrado entre sus dos manos, parecía estar ansioso por alguna razón.
Caminé lentamente hasta su escritorio y le dije, aquí le traigo su taza de café, lo acomodé ante él. Luego le pregunté:
__¿Desea algo más Sr. Garth?
Me miró con escrutinio, no dijo nada más, su silencio me llenó de ganas de mirarlo también.
__¿Que puedo hacer por usted Sr.? Pregunté otra vez.
Siguió callado, levantó su mirada hacia mí y me observó por un tiempo, su escrutinio me puso nerviosa.
Asi que volví a hablar y dije.
__Me retiro.
Di la vuelta en giro para salir, cuando escuché que dijo:
__¡Detente!
Volteo para mirarlo de frente, sin embargo no me formula ninguna palabra, si no que sonríe sutilmente.
__¿Qué? Me dije. A qué está jugando conmigo, admito que sentí nervios.
Pero rápidamente me recompuse.
__Asi que no te has instalado, pero ya estás aquí, dijo mientras se levantaba de su silla y caminaba hacia mí.
__A eso vine Director. A empezar a trabajar. Le dije.
Me miró sin más y volteó hacia el gran ventanal que daba un panorama espectacular de la gran ciudad deslumbrante.
Viéndolo de espaldas empecé a disfrutar de su hermoso físico; un hombre de estatura maximizando diría casi dos metros de altura.
Sus hombros eran anchos muy bien formados, acentuaba un estado físico diez de diez.
Cuando volvió su mirada hacia mi, y luego miró hacia fuera de la gran ventana, quedando expuesto su sutil rostro de perfil, tenía unos contornos faciales tan refinados que no había visto antes.
Me eché una sacudida y me dije a mi misma, "¡Calma!" Es como ver el menú y saber que estás a dieta, pensé.
Hace mucho que el amor es un asunto desterrado de mi corazón, así que me quedé allí de pie esperando sus órdenes.
__Tengo un viaje de negocios a Montreal, Canadá, esta noche, no aprenderás nada de los demás aqui, así que me acompañarás, ¿Estás de acuerdo? Si lo estas no traigas equipaje, pues sólo estaremos doce horas y yo te garantizaré lo necesario para este viaje.
__¿Cómo?, dije.
Sin terminar de comprender su solicitud, no estaba totalmente segura de querer acompañarlo.
__¿Hay algo que no entiendas? Dijo en tono serio.
__¡Me acompañarás a un primer viaje de trabajo! Siseó.
O sea, no estaba preguntandome si yo estaba dispuesta a acompañarlo o si estaba lista para algo así en mi primer día de trabajo.
De todas formas, pensé. Sólo serán un poco más de tres días que estaré por acá. Sólo para demostrar que puedo con esto, pensé.
__¡Está bien, acepto. Sonó mi voz.
Mientras tanto fuera de la oficina, estaban los tres asistentes y secretarias discutiendo mi final abrupto.
Ellos creyeron que el gran jefe despiadado, me mandaría desempleada hoy mismo, no pudieron dejar de sentir lástima por mi recién iniciado empleo, estaban como amigos dolientes cual dá su pésame al familiar que tuvo la pérdida.
Salí de la oficina, me dirigí al espacio asignado para mi y me senté callada.
Todos se acercaron a mi. Primero habló Manuel Leiva.
__El se volvió así desde ya hace un tiempo atrás, su hermoso carácter cambió y se volvió así, tan despiadado.
Tan afortunado y lleno de vigor, pero es un ser infeliz, que va dejando su dosis de ácido a los que lo rodea. Dijo, Enrique Gil.
__Se violvió un ser solitario sin querer soltar su pasado.
Volvió a opinar Enrique Gil, Helena Cash no opinó, pero suspiró como si fuera testigo de todo lo dicho.
No obstante no se percataron que su jefe estaba parado allí con la mirada sombría y penetrante.
__Asi que soy un ser despiadado y lleno de veneno ¡ah!
__Alguien más tiene otra opinión que dar hoy.
__Los escucho. Rugió.
Todos quedaron pálidos y chirizos, parecían fantasmas sin sangre en sus rostros.
__¿Y tú? me dijo mi jefe.
__¿También piensas así? Puedes seguirlos afuera, estaré muy bien sin perdonas chismosas. Gruñó.
__¡Al Sr. Gil y Sr. Leiva ya que sólo destilo veneno, no es necesario que trabajen junto a mi.
Pueden pasar por recursos humanos rugió.
__¡Tranquilo Sr. ellos no estaban haciendo una crítica profunda, tan sólo estaban tratando de darme ánimos, pensaron que fui despedida hoy en mi primer día de trabajo.
__Sin embargo, no saben que hoy salgo a acompañarte a un viaje de negocios en el primer día de trabajo.
__No lo tome tan a personal sus palabras, con los señores, pues en cualquier situación y ambiente, las personas que nos rodean siempre tendrán una opinión sobre nosotros.
__Depende muy enteramente de nosotros que ese concepto que formen de nosotros sea bueno o malo, pero en fin es un concepto que se hacen por propia determinación.
Todos volvieron a verme, sabía lo que estaban pensando en ese mismo momento, si yo no tenía miedo de que me aplastara como insecto de alcantarilla.
No pudo importarme menos, el gran jefe volvió a verme. No sé por qué, yo no tenía ningún miedo hacia él. Ni mucho menos a que tomara represalias.
__Alístate y preséntate al aeropuerto hoy a las siete treinta de la noche. Dijo.
__En cuanto a ustedes, última oportunidad, trabajen más y hablen menos. Aquí no es un mercado.
Dicho eso dio la media vuelta y se dirigió hacia el ascensor.
Todos me miraron como si vieran mi cara rayada, me toqué el rostro y pregunté, qué! Tengo algo en mi cara?
__¡No! Solo que creo que tienes superpoderes sobre el gran jefe. Dijo Helena Cash.
__Llevo mucho tiempo trabajando con él y no había visto que una mujer le hablara como lo hicistes tú y que el te haya escuchado y no sólo escuchado, tomó en cuenta tus sugerencias.
__¡Incluso irás a acompañarlo. ¿ya se conocían? Son viejos amigos? Preguntó y yo sólo negué con la cabeza.
Quedé muy pensativa de todo lo que acababa de ocurrir, él no me provocaba miedo, solo confianza, parecía un cachorrito lindo a quien apapachar.
Más tarde ese día, me presenté al aeropuerto, estaba un empleado vestido pulcramente, esperando en la entrada de descargue. Me vio y sonrió.
-Señorita Morgan, el Sr. Garth lo está esperando.
Asentí, luego me escoltó hacia un jet privado.
Mi familia tiene mucho dinero y he visto los caprichos de las personas que están entre los cinco por cientos más adinerados por lo que no se me cayó la quijada al suelo, este avión privado tenía todas las comodidades y lujos que hay y por haber.
Sin embargo actué sin previas sorpresas, mi jefe me miró y dijo: -"¿has viajado antes en vuelos privados?" ¿Por que no te sorprende lo que ves?
-¡Ah! -Dije-tranquilo, también he viajado a la Luna y no me deslumbra un diseño de interiores de un avión de alguien rico y adinerado.
-"Aha" -dijo, mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.
-Hazlo! -Me ordenó.
-¿Que cosa? -Pregunté, aunque ya sabía a que se refería.
-No quiero cuidar de una niña grande-me dijo, viendo hacia adelante.
-¡Claro, no es necesario! -Le dije. Tomé unas revistas y empecé a hojear sus paginas.
No había nada que me llamara la atención de la revista, pero quería hacer eso en ves de tener al Sr. Donovan Garth de frente.
Justo la revista cuyo libro en mis manos, estaban al revés y no me percatara. Mi jefe dijo.
-¡Tranquila! Tus habilidades son muy buenas, ya que hasta sabes leer al derecho y al revés.
Sentí algo de verguenza, pero desapareció en un instante.
-Está bien. ¿Que deseas?
-Presta atención -me dijo, al arrivar a Montreal Canadá, nos recibirá entre los ejecutivos y gerentes una mujer hermosa, actuarás como mi novia y un repelente para que ella no se me acerque con cursilerías baratas.
-No quiero que permitas que tenga un momento a solas junto a mi... -lo miré y casi quería despotricarlo.
-Espera, no me digas que esta es la clase de trabajo que haré para ti. Es tan vergonzoso!-Continúe.
-"¡¿Que es lo vergonzoso?!" -Preguntó casi sin expresión.
-Tranquilo, por esta vez lo haré, pero no es este el tipo de trabajo que puedo desempeñar.-le dije.
-No dudo de tus habilidades y preparación, sólo quiero que me ayudes a mantener lejos a personas que no deseo cerca-espetó.
-Esta bien-Respondí.
Quería hacerlo molestar así que maquiné bien mi mente y Zas le lancé una pregunta muy indiscreta.
-¿Eres gay, así que no quieres mujeres cerca de ti?
En cuánto dije tal oración, sentí un arrepentimiento profundo, sus ojos me miraron de forma aguda.
Sentí la sangre congelarse dentro de mi. Lo miré, y dije suelo trágame.
-No tengo problemas en mostrarte que no soy gay.-me responde.
-"Simplemente no como cualquier cosa"-Lo dice todo arrogante, me mira con detenimiento.
-Ahora contigo, puedo hacer una excepción y regalarte unas horas de pasión. ¡Para todo hay excepciones a las reglas! ¿no?
-Tranquilo, solo bromeaba contigo-Dije algo fuera de mis cabales.
-Pues puedes escribir esto, te daré una lección.-A qué lección se refería.
Me dije a mi misma, tranquila, después de todo, tu no estarás trabajando bajo su yugo pa siempre.
Cuando volví a ver al suntuoso caballero por el rabillo del ojo, se veía espectacular, tan atractivo su rostro, sus facciones que por un momento pensé que si quería procrear a un bebé, el sería el del gen perfecto, pero cuando asimilé su carácter, este le restaba en gran manera sus puntos.
Las azafatas que estaban trabajando se acercaron a él y ofrecieron todo tipo de frutas exquisitas y manjares, eran muy coquetas, yo no sabía por qué, pero esa escena me era demasiado incómoda, así que me volví hacia las dos mujeres y les dije.
-Si ya sirvieron pueden retirarse, si deseamos algo mas se le llamará. Pueden estar pendientes.
De mala gana salieron de allí, lanzando unas miradas insatisfechas. Mi jefe sonrió satisfactoriamente, me volvió a ver. Levanté los hombros e hice un gesto con mis labios hacia abajo y dije.
-Empecé a practicar antes de llegar con la zorrita. ¿Cariño, soy un repelente bueno? -El volvió a verme y dijo.
-Serás buena, hasta que lo considere así.
-¡Bien!-Respondí.
Aterrizamos después de varias horas, siempre he viajado tantas horas, pero hoy en particular no sentí que el viaje fuera largo y cansado, eran ya las doce de la noche y nuestra reunión de empresarios y ejecutivos era a las una de la mañana. Mi jefe me tomó de la muñeca y me jaló hacia él, puso sus manos envueltas a mi cintura y me susurró al oído y dijo.
-Uno, dos, y tres ...
Apareció una mujer alta de un metro 70 centímetros, cabello rubio castaño, sus tacones altos de diez centímetros la hacia ver como una modelo con largas piernas.
Estaba hermosamente vestida, se veía que hizo mucho esfuerzo en su apariencia para deslumbrar a alguien esta noche. Sin embargo, esa persona estaba enloqueciendo por sus demostraciones de amor y cariño.
De repente me vió a mi con fijeza, y dijo la mujer.
-Dear - cariño, ¿quien es esta intrusa que viene pegada a ti? -Sus ojos estaban rojos. Casi hace rabietas, cuando mi jefe no me soltó y siguió guiándome hacia adelante ignorándola.
Me dió pesar ajeno, sólo pensé que el amor era cruel y que el amor no correspondido era como un cáncer que carcomía el alma de las personas.
-¡Cariño, Cariño!, sollozó la hermosa chica detrás de él corriendo.
-¡No soy tu cariño, no soy nada de ti! ¿Podrías prestarte atención a tu forma de actuar?
-¡Estoy acompañado de mi prometida y tu me recibes haciendo un show!
-¡Eso no es verdad! -Gritó la Chica, a estas alturas ella ya no se veía hermosa, tenía los ojos llorosos, el delineador corrido, pataleaba sin sesar.
-Si Chica, él es mi Chico, el futuro padre de mis hijos, no te acerques a lo que es mío, sugiero que busques tu propio pez, el mar abarca demasiados peces, ve y encuentra el tuyo. -le dije, ella me vió y se sacudió, pasó por mi lado ignorándome, se acercó a mi jefe y se colgó de su cuello.
En este punto mi jefe estaba con la cara oscura de tanto enojo que sentía.
Me miró como queriendo decirme, "haz algo con esta loca".
Me acerqué y arranqué dedo a dedo ala mujer colgada como un cohala abrazando a mi chico, sentí una gran felicidad quitarla de encima a él.
Yo sabia que estaba montando una farsa, pero sentía que era real que él era mi hombre y yo estaba defendiendo mi posición a su lado.
Cuando otros ayudaron a apartar a la Chica, Donovan y yo estábamos abrazados como uña y mugre.
Nisiquiera nos percatamos que ya la habían llevado a la enloquecida mujer y que ya no era necesario estar enganchados.