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 Destinados a al amor

Destinados a al amor

Autor: : Mayra Gisel
Género: Romance
¿Crees en el amor a primera vista? Te invito a leer esta preciosa historia de amor y drama. Él, es un cachorro humano atormentado por los fantasmas del pasado que no lo dejan en paz. Ella, es una valiente leona que lucha por sacar adelante a sus hermanos y darle una vida mejor. Él, es todo lo que ella detesta. Ella, es todo lo que él necesita. Ellos no lo sabían, pero a partir del momento en el que sus ojos se cruzaron aquella noche por primera vez, sus vidas estarían ligadas para siempre.

Capítulo 1 Prólogo

La lluvia cae incesantemente hace más de tres horas inundando las calles de los barrios más carenciados de la ciudad de Buenos Aires. Los meteorólogos habían informado a la población que posibles tormentas eléctricas y granizo adoraría la Ciudad por lo que no se veía a ningún transeúnte en las calles. De hecho las ONG dedicadas asistir a las personas en situación de calle, habían trabajado toda la mañana y gran parte de la tarde para guarecer a los más necesitados

A diferencia de lo que la sociedad considera que debe ser y comportarse un hombre, había alguien en particular que odiaba estos días y no precisamente por traerle al presente los recuerdos de algún desamor. Claro que no. Sino por traer a su vida, aquello que deseaba borrar de una jodida vez.

En lo alto de uno de los edificios más lujosos y caros de Puerto Madero, un hombre se remueve desesperado y aturdido en su cama. Los recuerdos llegan una y otra vez a su mente y él solo puede repetirlos reiteradas veces sin poder cambiar el final, sin poder perdonarse el no haber podido hacer nada para salvarla y sus sueños son el peor castigo que le hace recordar repetidas veces que no es capaz de cuidar a nadie y que si hubiera tenido el valor suficiente, ella aún estaría viva.

En el sueño se puede observar a un tímido y atormentado adolescente de unos 16 años, corriendo por toda la casa, hasta su pequeña hermana de 10 años le ayuda a esconderse bajo su cama sin esperarse que sería testigo de cómo le arrebatan la inocencia y la vida a su pequeña hermana.

Desde niño ha tenido que sufrir en su cuerpo el resultado de las adicción es de su progenitor y a la edad de 13 años se enteraba por voz de la pequeña hermana que su padre hacia cosas de grandes con ella. Él sabía que la violaba pero era tal el miedo que le tenía que no era capaz de defenderla y siempre que su padre le hacía algo a la niña, se escondía debajo de la cama. Esa noche lo hizo en la equivocada y fue testigo de un delito aberrante.

En su mente se repetía una y otra vez los gritos entre llantos de su hermana y los asquerosos gemidos de su progenitor abusando de ella. Se odiaba por no haber tenido el valor de defenderla y solo escuchar como él acababa con la vida de la niña de tan solo 10 años, arrebatándole los sueños de lo que hubiera podido llegar a ser y él se sentía culpable.

Era costumbre despertar llorando, entre gritos a media mitad de la noche y todo se ponía peor si había tormentas eléctricas. Terminaba por ingerir antidepresivos y pastillas para evitar soñar o si sentía que el pasado lo asfixiaba, tomaba de su cajón, el estuche rojo cuyo contenido podía lograr hacerlo olvidar hasta su propia existencia.

Marco Whitsen aparenta ser un hombre desistido, seguro de si mismo, independiente y sumamente exitoso sin imaginar que detrás de esa imagen imponente se esconde un cachorro atormentado por los fantasmas del pasado y por más que tenga una cuenta bancaria envidiada por cualquier ser humano que vive a penas con unos pesos para llegar a fin de mes, por más que haya escalado el puesto n 10 de los hombres más exitosos y millonarios del mundo y que en solo 6 meses de gestión haya podido llevar a Luna Modells a la cima del éxito, nada le devolvería lo que realmente le importa. Su hermana.

Él, es un hombre que no es capaz de comprometerse con ninguna relación amorosa, en tanto prefiere saciar sus deseos y las ganas con Jessica Winkelman, su mano derecha y socia de la empresa pero sus concepciones cambian el día que Alina Thompson entra por la puerta principal de la sala de juntas y la vida de ambos cambia en un 180 °.

Él, es todo lo que detesta.

Ella, es todo lo que necesita.

Juntos van a hacer frente a los fantasmas del pasado y a todos aquellos que harán hasta lo imposible por destruirlos y llevar a la ruina a Luna Modells.

Capítulo 2 ONE

- Felicitaciones – le dice la morocha exuberante mientras sostiene una copa de champaña

- Gracias, aunque no lo habría podido hacer sin ti – le dice a su socia con la cual llevaba meses acostándose.

- A partir de este momento somos la empresa número 1 en la industria del modelaje. – Proclama orgulloso de si mismo y de su equipo.

- Sr. Whitsen, ya cargue los datos del desfile de París, Grecia e Italia. La semana entrante me mandan los documentos Para él de Madrid, Rusia e Israel. - su compañía estaba en lo más alto del éxito y él estaba orgulloso por eso.

Marco Whitsen, había heredado el 60% de las acciones de Luna Modells, convirtiéndose en el accionista mayoritario habiendo podido cerrar un negocio multimillonario, en tan solo seis meses de gestión. El trabajo junto a sus socios, catapultó la empresa a ser la número uno en la industria del modelaje.

Gracias a su socia, Jessica Wilkenman había podido lograr el acuerdo con los rusos que ya habían rechazado la oferta en dos ocasiones anteriores y junto a ella lo había conseguido sin hacer mucho esfuerzo.

Con tan solo 30 años, se había convertido en el multimillonario más importante en la industria del modelaje con un activo de más de 500.000 millones de dólares en sus manos y ocupando el puesto n 10 en los empresarios más guapos del mundo.

El había llegado a Luna Modells luego de que su madre adoptiva le cediera en vida la dirección y desde que tomó el mando, la misma no había parado de crecer, tal es así que por semana tenían hasta tres desfiles en cualquier punto del planeta.

Marco siempre fue reservado en su vida privada, por eso jamás se le había visto con ninguna mujer ni mucho menos envuelto en algun escándalo, por el contrario llevaba sus asuntos en la intimidad y de allí estaba prohibido que salga. Su círculo íntimo se cerraba a su madre y sobrino porque luego no permitía a nadie que conocieran de él esa parte que guardaba tan celosamente, si quiera permitía llegar a Jessica, con la que llevaba meses acostándose.

Nadie que lo conociese podía imaginar que de tras de ese hombre, guapo y viril se escondía un pobre ser humano atormentado por los fantasmas del pasado, esos mismos que se hacen presentes cada noche y le hace la vida un infierno.

Cuando él era niño, vivía en la pobreza junto a su madre, una alcohólica que sufría violencia de género, una hermana de 10 años quien subiría los abusos reiterados por parte de su progenitor y este mismo, su padre, un sucio borracho y drogadicto que descargaba su frustración mediante la violencia y las reiteradas violaciones hacia la pequeña Michelle. A los 13 años tuvo que ver cómo su hermana moría en manos de su padre y producto de todo el incidente su madre se suicidó. Como resultado de ese terrible incidente, fue recluido en un hogar de menores dónde a la edad de 16, fue adoptado por Berta Whitsen, una sra de unos cincuenta y tantos, recientemente viuda con una fortuna incalculable y una empresa que estaba al borde de la quiebra.

- Está noche deberíamos festejar este nuevo logro de Luna Modells ¿No le parece Sr. Presidente? – insinuaba la mujer con un toque de sensualidad y picardía en sus ojos.

- Es imposible resistirse cuando me mira de ese modo. – le susurro al oído mientras extendía su copa para brindar nuevamente - luego que todos se vayan, haré de tu cuerpo un infierno bajo mis manos. –

La promesa explícita de sexo desenfrenado y caliente, hizo que todo el interior de Jessica ardiera por completo. Para ella, él era tan ardiente como misterioso. Desde que lo había conocido no espero momento para tirarse a sus brazos y realmente se sorprendía porque un hombre como él suele ser difícil de tener. Pero para ella había sido tan fácil como quitarle un dulce a un niño.

A ella no solo lo había cautivado su belleza ¿Quién no se mojaría ante la sonrisa de terrible Dios griego? Pues todas, seamos realistas. Un hombre tan seguro de si mismo, con cualidades tan positivas y agradables como su positivismo antes las circunstancias, su amabilidad, respeto y comprensión con los empleados. Él siempre dice que para que en una empresa todo funciones como corresponde y puedan hacer grandes cosas no debe faltar las relaciones interpersonales basadas en el respeto, la comprensión la amabilidad, la solidaridad y la cooperación sin importar la escala jerárquica. Allí, desde el directivo hasta el personal de Maestranza tenían exactamente el mismo trato ¿Quién creería que un hombre tan amable y aparentemente seguro de si mismo este tan roto por dentro? Por supuesto que nadie.

En el edificio empresarial, se corría rumores que él y su socia mantenían un romance pero era tal la admiración, agradecimiento y respeto que sentían por Marco que ninguno se atrevía a traicionar su confianza y quedaban en eso, rumores de oficina.

Al cabo de un amor de horas, todos se fueron dejándolos solos. Ella ingresa a su despacho con los botones de su camisa desprendidos hasta la mitad, dejando entre ver el encaje de su brazier, con los zapatos blancos de diseñador en sus manos y el pelo negro azabache alborotado que caía sobre sus hombros. En tanto él, se encontraba sentado en su enorme sillón negro extendiendo sus brazos por sobre el respaldo, haciéndolo ver imponente mientras fumaba un abano y sostenía una copa de vino fino y caro.

Ni bien la vio entrar por la puerta de su oficina, no sé resistió verla tan exquisita, tan dispuesta, tan hermosa. El siempre decía que la expresión de una mujer a punto de tener sexo era un cuadro digno de tener en lo alto de una pared. Que la mujer era tan perfecta por haber nacido como tal, que los hombres deberían inclinarse ante ellas como si fueran Diosas. Por eso amaba tanto a la mujer que consideraba que debían ser lavadas y deseadas como a Cleopatra o Afrodita.

Para Marco, Jessica era una mujer aparte de hermosa, interesante. Con tan solo 27 años de edad tenía un doctorado en administración de empresas y formaba parte de la dirección de una de las empresas más importantes de todo el mundo y lo había conseguido con esfuerzo y dedicación no utilizando sus atributos como ventaja. Aunque tampoco le hubiera ido tan mal.

Desde que él había pisado Luna Modells siempre se sintió atraído por esa morena que pasaba horas y horas explicándole el manejo de la empresa y aportando al éxito alcanzado, realmente tenía toda su confianza deposita en ella y pese a que llevaban intimando cerca de tres meses, nunca, ninguno de los dos perdió visión del lugar que ocupan dentro de la compañía y de las metas hacia donde debían llegar.

- Ya pensé que me iba a quedar con las ganas. – le dijo seductoramente mientras se levanta a para Dejar en el escritorio la copa de vino y puro y se acerca a su oído para susurrarle. – llega tarde Srta. Wilkenman. No me deja más opción que castigarla. –

- Quizás me apetecería que lo haga. – musito con una sensualidad que hizo derretir hasta sus huesos.

Él simplemente reaccionó y de un solo movimiento arranco los últimos botones de su blusa y rompió el cierre de su pollera dejándola tan solo en ropa interior. Ni bien la vio así, con escasa tela cubriendo su cuerpo sintió que su sangre comenzaba a hervir y que su miembro ya daba los primeros signos de querer despertarse ¿Y como no lo reaccionaria así, si tenía frente a sus ojos el pecado y la pasión personificada?

A él siempre le gustaba tomarla de la mano y hacerlas girar sobre su eje, le encantaba devorarla primeramente con sus ojos, antes de ser sus manos, su boca y su sexo quienes lo hagan salvajemente.

Llevaba puesto un conjunto de encaje blanco, que resaltaba el color de su piel y esas bragas tan diminutas hacían que su trasero sea una manzana que deseaba morder.

Ni bien sus ojos se encontraron otra vez, ella no pudo evitar morderse el labio inferior, actitud que encandecía a Marco y lo vivía loco.

- Dónde vuelvas hacer eso y no me hago responsable de lo que le haga a tu cuerpo. – dice por lo bajo mientras contiene un gemido entre sus dientes y es consumido lentamente por la excitación de la acción.

- ¿Qué cosa? – susurra dolorosamente sexi.

Ella sabía cómo volverlo loco, como despertar el león que él guardaba dentro, como hacer aflorar los deseos más sucios de ese hombre que tanto deseaba, que tanto quería en sus manos.

La pregunta de ella morena impulso a Marco a tomarla del cuello y devorar sus labios con tanta desesperación que al segundo tuvieron que separarse para tomar aire y repararse de ese beso casi orgásmico que acababan de tener.

Él, con excitación en las venas tomo a Jessica entre sus brazos y acomodándola a cada lado de sus caderas la aprisionó contra la pared para volver a besarla con la misma desesperación con la que se abalanzo hacia sus labios minutos antes.

Su boca la atacaba ferozmente mientras ella jugueteaba con el cabello desmarañado de él, en tanto su miembro, aún cubierto por el pantalón de vestir, se apretaba justo en el centro del miembro de ella.

Jessica podía sentir como su glande duro se hundía entre sus labios y resbalaba producto de la humedad que mojaba su parte íntima. Él sabía lo que provocaba esa acción en su socia y cada vez que se apretaba fuerte a ella, debía "comerse" su excitante gemido.

Sus labios bajaron hacia su cuello de cisne comenzando a besarlo delicadamente, para luego aumentar la intensidad, cuidando de no dejar marca en él porque si había algo que no compartía era el hecho de marcar, como un animal, a la mujer.

Mientras besaba su cuello, una de sus manos viajó hacia dentro de su entrepierna, necesitaba saber cómo es que ese beso estaba poniendo a su acompañante, qué tan húmeda estaba, que tan dispuesta a recibirlo se encontraba. Su vagina estaba tan empapada que no pudo evitar dejar de besar su cuerpo para beber de sus fluidos. Cuidadosamente, la sentó sobre su escritorio y la dejó unos segundos para llevar la copa y el puro que se consumía solo, a alguno de los muebles del despacho. Para él, si bien los empleados de Maestranza se ganaba su sueldo limpiando las oficinas, no eran esclavos e infundir en sus empleados el orden y la limpieza, más allá del respeto por las personas que hacen que todos brille y puedan trabajar como corresponde.

Jessica se sentía deseada, viendo ahí, arrodillado ante ella, jugando con su le gua en su interior se sentía imponente. Ella sabía que en la empresa no había mujer que no quisiera ocupar su lugar y ella se sentía orgullosa de ello.

El primer contacto de su lengua hizo que su cuerpo se electrificar unos momentos. Segundos que él contuvo con una sonrisa mientras envolvía su pequeño y tan sensible clítoris, en tanto dos de sus dedos entraban en ella aprovechando la humedad de la zona.

Jessica se retorcía del placer sobre esa mesa, con las piernas abiertas, casi desnuda y ese Dios griego jugando con su punto más sensible, regalándole momentos de placer a su cuerpo.

Sus manos apretaban y pellizcaba los pezones en sus pechos, provocando que ella viniera audiblemente. Sus gritos habían ocupado cada espacio de la oficina, haciéndose eco en todo el edificio que se encontraba vacío.

Deja de atacar su vagina para deleitarse con ese jugo blanquecino que aún saboreaba en su lengua. Ahora, le toca a él.

Toma su mano y con suavidad la ayuda a incorporarse para luego conducirla hacia el sillón donde la recibió hacia unos minutos antes. Se acomoda en el abriendo sus piernas y la invita a que sea ella la que desnude la parte inferior de su cuerpo.

Las manos de ella envolvieron el tronco de su grande y grueso miembro y antes de meterlo en su boca, sus ojos hicieron contacto el mismo tiempo que el relamía sus labios al verdad alli, arrodillada con su pene en las manos.

Si había algo en lo que Jessica se destacaba era en la práctica del sexo oral. Sabía perfectamente que hacer con su boca para volver loco a un hombre, para tenerlo a sus pies y ella estaba orgullosa de saberlo. Ella era una mujer que no había cosa que le engrandezca más el ego era el que alguien la manera, casi cinematográfica, de realizar los orales. El hecho de escuchar los cumplidos al respecto la hacían sentir tan segura de si misma que era imposible que no exista un hombre que luego de probarla, no quisiera más.

Con los ojos cerrados y su mano en el cabello de ella profundizando los movimientos, se sentía sumido en un profundo y ardiente infierno y sus jadeos le demostraban a ella cuan excitado lo estaba poniendo. Pero justo, en el instante en el que sintió latir el glande en su lengua, sacó el miembro de su boca y se incorporó para observarlo unos segundos antes de sentarse en su regazo.

Se veía tan sexi desnudo, con el torso, los brazos y las piernas marcadas de las corridas que le daba al inmenso jardín de su mansión todas las mañana en el tiempo exacto de dos horas. El sudor abrillantada su cuerpo moreno hacia solo verse más deseable y ese cabello desalineado, cuyos mechones caían en su frente mojados de la excitación le daban una imagen impresionante.

Con cuidado, la ayudo a sentarse encima de él, acomodó su miembro en la hendidura de su parte más íntimas y luego, al mismo tiempo que atraía su rostro para besarla, se hundía en ella atrapando un gemido desgarrados.

Los movimientos de ella eran tan hipnotizantes que no podía evitar sentirse cada vez más duro. Mientras exploraba el interior de su boca, sus manos sujetaban con fuerza las planas caderas de la Srta. Winkelman guiando sus movimientos, profundizándolos y acelerándolos. Sus gritos de placer se grababan cuál melodía que encanta en su mente y ella el tamaño de su miembro de si dentro de su cuerpo.

Ella sujeta las manos de él sobre su cabeza para poder tomar control del acto sexual. Pega su frente con la de él y comienza a cabalgar su miembro una dos, siete, veinte veces, mientras cierra los ojos y gime en su boca. Se sienta de espaldas a él con sus piernas cerradas y comienza a moverse en forma circular aún con su miembro dentro de ella, al mismo tiempo que él corre su larga cabellera negra a un costado para morder su cuello y el hombro.

Marco no podía dejar de sentir tanta excitación en el cuerpo, que lo único que quiere es vivir hundido en ella. Adoraba su cuerpo, su perfecto y voluptuoso cuerpo. Jessica tenía los pechos operados y los glúteos bien trabajados dado que se la pasaba diariamente entre tres y cuatro horas en el gimnasio y gastaba fortunas en tratamientos de belleza.

Desde el primer momento en el que su madre adoptiva se la presentó no pudo resistirse a sus encantos y pese a que se había jurado no involucrar el sexo en los negocios era imposible no sucumbir al deseo y las ganas que le provocaba esa mujer.

Ella no era la primera mujer con al cual se acostaba, si la primera que lo volvía loco en la cama y si bien, era un hombre que creía en el amor, luego de lo sucedido en el pasado con su hermana se sentía incapaz de comprometerse en una relación amorosa basada en el amor y no solo en el sexo. Pero pese a todo, disfrutaba acostándose con ella y como era tan detallista, de esos caballeros que ya no existen, llenaba de detalles a su socia, como al personal femenino de la empresa. Aunque con Jessica sus atenciones eran... ¿Cómo decirlo? Más íntimas.

El olor a sexo había copado cada milímetro de la oficina y sus gritos de placer se habían hecho eco en cada piso del gran edificio, habiendo llegado a cada espacio recóndito de la empresa.

Minutos más tarde, el cuerpo sudado de ella, cae de espaldas sobre el pecho húmedo de él ante un desgarrador gemido producto del éxtasis que habían logrado alcanzar juntos.

- ¿Cómo lo hace? – le susurra en el oído aún en la misma posición.

- ¿Hacer qué? – ella sabía a qué se refería, pero amaba escucharlo de sus labios.

- Volverme loco. – musitar casi sin aire.

- ¿Será por genera la misma sensación en mí? – responde con una sonrisa triunfante en el rostro e incorporándose para darle un tierno beso en los labios.

- Ya es tarde Srta. Winkelman, vamos a vestirnos que la llevo a su casa. –

Era de costumbre terminar por romperle la ropa a la Srta. Winkelman, por lo que siempre llevaba una muda de ropa elegante y fina, justo de su talla, la cual debía reponer cada vez que tenían un encuentro sexual como este.

Para Marco, Jessica era más que la mujer que saciaba su hambre de sexo, ella era su mano derecha, su socia y no confiaba en nadie como en ella ¿Será por eso que no ve venir las verdaderas intenciones de la Srta. Winkelman?

En otro punto de la ciudad.

- Sentenció que, la custodia total de los hermanos Thompson pasen a la Srta Thompson Alina, hermana mayor de los menores. Además, se le otorga una manutención, a cargo del gobierno, por la suma total de 10000 pesos mensuales los mismos que deberán ser utilizados para apalear parte de las necesidades básicas de los niños. Dejo constancia que, se le otorgará dos becas completas para asistir a la institución educativa más importante y por tanto más prestigiosa de la Ciudad de Buenos Aires, completamente a cargo de este juzgado de menores. Por último, un grupo de asistentes sociales seguirán de cerca la reinserción social de los niños por lo que deberá estar siempre disponible ante cualquier visita hasta que yo disponga lo contrario. Siendo 24 de enero del corriente, dejo firme la sentencia. – Y ante el golpe del martillo del juez los tres hermanos se abrazan entre lágrimas.

Luego de la muerte de sus padres, los hermanos Thompson habían Sido alojados en un hogar para huérfanos y al año siguiente fueron pasando de familia de acogida en familia. Con tan solo 11 años de edad Alina había tenido que presenciar la muerte de sus padres en manos de un conductor borracho quedándose sola con sus hermanitos de 10 meses de edad y 6 años. Para ella nada había sido fácil desde entonces, mucho menos cuando la jueza había ordenado mandarlos con familias de acogida diferente dónde por más de cinco años ninguno supo del otro. Cuando Alina cumplió la mayoría de edad hizo un petitorio a la juega del menor y dos años más tarde al fin le habían otorgado la patria potestad de sus hermanos, Lara, una hermosa niña de 16 años y Alex un niño de 8 años.

En el tiempo que Alina lucho por tener la tutela de los niños, había tenido que trabajar duro para demostrarle a los jueces de que ella podía darle todo lo que necesitan y que en sus cuidados estarían bien. Pudo conseguir en alquiler, a unas 30 cuadras de la estación de Lanús, en la Provincia de Buenos Aires, dónde las calles no eran de tierra pero tampoco eran de asfalto, una pequeña casa con dos habitaciones, un pequeño living comedor y una muy reducida cocina. No era una mansión pero sabía que por el momento estaba bien, ya más luego podría darle a sus hermanos una casa y una vida mejor.

Gracias a Pamela, una vecina, de quién se había hecho muy amiga había logrado entrar a trabajar en una rotisería en San Telmo y aunque el horario ahora no le ayudaría en mucho no tenía otra opción.

- ¿Y ahora qué haremos? – le pregunta Lara a su hermana.

- Iremos a casa y ya el lunes pasaremos a ver la escuela. – responde orgullosa Alina.

- Te aclaro que yo a una escuela de nenes bien no voy ni loca. –

Lara era todo lo contrario a Alina. Si bien ella pudo haber tenido su etapa de rebeldía, jamás hubiera sido tan desafiante como lo era su hermana. Ésta tenía una personalidad tan imponente, tan frontal y jodidamente segura de si misma y sus ideales que cualquiera que se atrevía a confrontarla o contradecirla respondía con todo el valor y la rebeldía de una adolescente de 16 años que pasó gran parte de su vida de familia sustituta en familia sustituta.

Alina debía ser honesta con ella y explicarle que si algo salía mal, que si para las asistentes ella no estaba apta para tenerlos podía regresarlos al orfanato entonces si, ya no habría nada que hacer para recuperarlos y lo que menos quería era eso, por lo que le pidió, le exigió que se comportarán y evitará cualquier tipo de peleas con quiénes serían sus nuevos compañeros.

- ¿Yo también tengo que ir a esa escuela? – interrumpe la voz del pequeño.

- Si mi amor. Chicos, yo sé que la vida no ha sido fácil para nosotros, pero nos han dado una oportunidad y debemos aprovecharla. ¿Saben cuántos quisieran estar en el lugar de ustedes? No desaprovechen esta oportunidad. Mire me a mi, no soy nadie y quiero que ustedes lo sean. No pongan las cosas difíciles, quizás nos es tan malo. –

Alex aún no comprendía la situación ni mucho menos le afectaba. Él sabía que Alina y Lara eran sus hermanas, pero las conocía hace un año y medio y realmente aún extrañaba a su última familia de acogida.

Alina entendía que ella nunca podría darle a su pequeño hermano unos padres, pero sabía que los suyos hubieran deseado que estén juntos. Ellos eran lo único que tenían, no podía seguir separados. Ella haría y daría hasta la vida por no separarse jamás de ellos y tenían que entender que aunque faltaba una mamá y un papá, eran una familia llena de amor.

- ¿Y vos dónde dormirás? – pregunta preocupada Lara al ver que, dónde se supone que es su cuarto, había tan solo una sola cama.

- No te preocupes por mí, yo estaré bien. ¿Te gusta? –

Alina estaba tan feliz de saber que sus hermanos irían a vivir con ella que no escatimó gastos en acondicionarles las habitaciones donde irían a dormir.

Ella sabía que Alex era un fanático de los cómics y la temática de diseño era justamente sobre ello. En tanto Lara, era más naturalista por lo que despidió acondicionar su alcoba con temática de la naturaleza escogiendo un jardín lleno de flores coloridas como tapiz para su pared.

Ni bien la chica ingresó a su habitación no pudo contener sus lágrimas no solo al ver cómo su hermana con tanto amor había realizado la decoración, sino por qué eso demostraba cuan ansiosa estaba por tenerlos a su lado. Ambas hermanas terminaron fundidas en un fuerte y sentido abrazo.

- Tengo hambre. – las interrumpe Alex. - ¿Por qué lloran? – pregunta sin comprender.

- Son lágrimas de felicidad piojito – responde con mucho amor Lara mientras revuelve su cabello.

- ¿Qué quieren comer? –

- ¿Podemos comer hamburguesas con papas fritas? –

Alina lo miro con tanto amor y recordó esa misma expresión en su rostro cada vez que le pedía a sus padres que la llevarán a comer hamburguesas y no pudo evitar soltar algunas lágrimas de emisión.

- Por supuesto que sí. Agarren sus abrigos y vamos. –

Alina sabía que no sería sencillo criar a sus hermanos sola con un trabajo de medio tiempo y un sueldo que apenas le servía para cubrir los gastos de la casa y algunas cosas esenciales para ella y sus hermanos, pero nada le impediría poder tenerlos consigo.

Esa noche, después de tanto tiempo Alina pudo dormir tranquila sabiendo que lo que tanto había luchado lo había

Capítulo 3 TWO

- Ahora que ya completo el legajo de cada niño vengan conmigo que pasaré a mostrarles las instalaciones. –

Alina junto a sus hermanos habían asistido a la institución educativa para llenar las fichas y conocer un poco sobre su funcionamiento.

La secretaria, una señora de unos treinta y pico, de cabello negro como la.noche recogido en un rodete bajo, vestida con un traje de pollera por sobre las rodillas les estaba acompañando con la intención de mostrarles las instalaciones.

Ellos no eran de recibir becados, de hecho los hermanos Thompson no lo eran sino que el gobierno pagaba su colegiatura, secreto que mantenían a salvó del equipo de padres quienes bajo ningún concepto aceptarían un par de niños huérfanos. Son de esos que creen que la clase alta no debe mezclarse con la baja.

Alina no salía del asombro de lo amplio y lujosos que eran los espacios y se sentía tan entusiasmada por qué sus hermanos fuesen allí por qué sabia que saldrían siendo personas de bien y podrían asegurarse un futuro brillante. Cosa que ella no podía darle.

- Bueno y estas son las habitaciones. –

En el preciso momento que la chica escuchó mencionar las habitaciones un cúmulo de dudas invadieron su mente, pero la que se busco una respuesta de inmediato fue su hermana horrorizada.

- ¿Habitaciones? ¿No me diga que acá los estudiantes duermen? –

Lara la miraba entre el asombro y la desesperación, no quería pensar la posibilidad de estar recluida en un lugar como ese, lleno de niñas y niños bien con los que seguro no podrá encajar y con los que para nada se llevaría bien.

- Por supuesto ¿No le informaron que el Madero School es un colegio pupilo? – contesto la morena a modo de burla.

- Alina, yo no puedo venir a un colegio como este y menos recluida, encerrada como si fuera una cárcel. – exclamó desesperada y negada aceptar ser alumna del lugar.

- Discúlpeme. –

Alina le intentaba explicar que ella tampoco estaba contenta el saber que tendrán que separarse la semana completa para que estudien, pero no les quedaba otra. En primer lugar porque era una disposición del juez la cual no podían desobedecer y la segunda era porque ella jamás podría darles el nivel académico que tiene el prestigioso Madero School.

- Estuvimos casi diez años separados ¿Y ahora esto? – Reprochaba con lágrimas en los ojos y un dolor en el pecho.

- Por favor Lara, si no hacemos esto te puedo perder a ti y a tu hermano. – suplicaba mientras con sus manos acunaba las de ella. – yo te prometo que cada finde que vayan a casa la vamos a pasar espectacular y haremos todo lo que quieran los dos. –

A Lara no la convencería tan fácil, ella sentía que no había disfrutado tanto de sus hermanos y ahora se veía obligada a separarse. Sabía perfectamente que asistir a ese colegio era una oportunidad, que muchos niños desearían estar en su lugar, pero ella no era parte de esos "muchos niños" ella solo quería estar con su hermana y con su pequeño hermano con el que recién ahora estaba forjando un vínculo.

- Por qué no me pones un moño y me regalas también. –

- Amor, no me haga amas difícil las cosas ¿Crees que esto es grato para mí? –

Alina no podía dejar de sentirse tan dolida, tanto tiempo luchando por reunirse con sus hermanos que ahora sentía que los perdía de nuevo. Trataba de que Lara comprendiese que pese al dolor que sentían por las circunstancias era algo necesario, necesitaban educarse y negarse a esa condición sería volver al hogar, cosa que no querían.

Sin más, Lara terminó por aceptar y aunque ella se negaba a demostrar debilidad ante cualquiera, inclusive si en frente tuviese a su hermana, no pudo contener la lágrima que se escurrió por su mejilla derecha.

- Disculpen la interrupción, pero debo concluir con ustedes para seguir trabajando. Las invito nuevamente a la oficina para designarles las habitaciones y ficharlos. –

Ni bien volvieron, se encontraron con que había dos chicos esperando en la sala de espera de dirección. Ambos llevaban la camisa desalineado y uno de ellos tenía sangre en el labio. Pero supuse que no era nada interesante ya que reían como dos focas epilépticas mientras uno hacia alarde de lo que le había hecho a otro que aparentemente no se encontraba con ellos.

- Sr. Whitsen y Sr. Silva ¿Qué hicieron esta vez? Si siguen así van a terminar por completar el libro de amonestaciones solo ustedes dos. –

A la misma institución asistía el sobrino de Marco Whitsen, el presidente de Luna Modells. Thomas Whitsen, era un muchacho de 16 años cuyo parentesco designado como el chico más popular de la escuela. Todas morían por estar con él, sin embargo él jugaba con todas.

Thomas, se la pasaba presumiendo los beneficios que tiene ser el sobrino de uno de los empresarios más ricos y exitosos del mundo y era considerado como el rey de su salón. Nadie se atrevía a contradecir sus decisiones y quién lo hacía no la pasaba para nada bien.

Tanto él como su grupo entre los que destacaba su mejor amigo Carlos Silva, tenían la costumbre de "bautizar" a los recién llegados mediante bromas muy pesadas por lo que la llegada de Lara sería una de esas ocasiones en donde el chico junto a sus amigos pondrían en marcha todo tipo de acciones para darle la bienvenida al Madero School.

- Bien, luego de llenar estás fichas irán con este recibo a buscar los uniformes. –

- ¿Qué? –

Lara no pudo evitar sentirse tan frustrada y negada. Para ella no había peor cosa que tener que ponerse un uniforme y menos formar parte de una comunidad educativa tan elitista como lo era el Madero School. El uniforme se integraba por un shorts pollera de color negro con detalles del cuadrille en azul y blanco, una camisa en color blanca, un chaleco de color negro con algo parecido a una corbata moño de color azul, una boina negra y blanca, medias blancas con detalles en negro y unas botas de cuero negro bajas y hasta el tobillo.

Cuando se vio puesto el uniforme sintió asco de si misma y se odio por ello en el espejo se reflejaba lo que tanto odiaba, la imagen de una "nena bien" hueca y vacía incapaz de ver más allá de su propio ombligo. Ella sabía que no iría a ser nada fácil permanecer ahí, por lo que se limitó a estudiar y permanecer en su cuarto en la horario que nos envía asistir a clases.

- Esta es la llave de la habitación que se encuentra en el tercer piso, ala izquierda sección E. En tanto el pequeño se le asignó subsuelo, ala derecha sección A.-

A Alina le dolía en el alma saber que solo vera a sus hermanos los fines de semana, pero se repetía a sí misma que todo era por el bien de sus hermanos y que con el tiempo ellos lo agradecerán aunque ahora estén enojados por dejarlos en ese lugar.

Luego de un par de besos, abrazos y berrinches por parte de su pequeño hermano Alex, Alina retorna a su domicilio en tanto busca en el diario algún otro trabajo que le ayude a poder solventar los gastos de escolares de los niños, ya que si bien el gobierno pagaba la colegiatura y todos los gastos, ella no quería abusar ni dar motivos como para que piensen que no es capaz de sostener a sus hermanos y por ende, ponga en peligro su custodia.

Horas más tarde

- ¿Entonces lo único que debo hacer es entregar los pedidos? –

- Exactamente. Te pagarán bien la jornada, de hecho les he dicho que eras mi hermana por lo que bastó como referencia. –

- De acuerdo ¿Entonces es de 16 a 20 hs? – su vecina y amiga asiente.

- Bárbaro. Ambos trabajos van ayudarme a poder sostener algo de los gastos escolares de los niños. –

Pamela, amiga y vecina de Alina había tenido un accidente y se encontraba imposibilitada, por lo que no podía asistir al trabajo. La chica le había pedido a aquella que por favor la cubriera dado que sabía lo urgida de dinero que estaba y no tuvo mejor opción para ayudarla que recomendarla.

Alina estaba feliz, aunque nunca había trabajado como delivery ella era muy positiva, d hecho pese a lo mal que le había idea la mitad de su vida ella aún confiaba en que el destino le daría una recompensa, pues entonces le sonreía a la vida así está la golpeara un millón de veces más.

Al cabo de un par de horas, ya se encontraba realizando pedidos en Rotys San Telmo. Para su suerte los dueños eran una pareja de entrada edad que trataban a sus empleados con mucho amor y respeto y los compañeros de trabajo, que no eran muchos eran muy amables. Realmente trabajar en una atmósfera amigable, cooperativa y respetuosa como lo era esa daba gusto ir todos los días.

Alina llevaba sus rollers para todos lados, especialmente para trabajar allí, dado que organizaba los tiempos de entrega, siendo estos rápido y eficaces.

Siendo las 19:45 Rotys San Telmo, recibe una llamada de la secretaria del director de Luna Modells, para solicitar un pedido para 8 personas, dado que festejaban, aún, el cierre del contrato multimillonario. A Alina le molestaba bastante el tener que quedarse más tiempo que lo acordado, como a todos los empleados, pero a cambio los dueños le habían dicho que les pagaría $1500 extra a cada uno con lo cuál todos, excepto Ali, lo habían tomado con positivismo.

La realidad era que ella trabajaba por las mañanas y el hecho de tener que extender su jornada laboral y en el primer día no le era agradable. Lo único positivo que rescataba era que en solo su primer día de trabajo ya está ganando más de lo que gana en. Una semana en el otro. Aunque esto de las extras no iba a ser todos los días.

Cuando el reloj toca las 9:05, los pedidos ya están listos para salir y ella sale volando hacia la dirección que gracias a Dios se ubicaba a unas 10 cuadras del trabajo, no serían más de 10 minutos entre el trayecto de ida y vuelta. Dejando el pedido obviamente.

Una vez que llegó al lugar no podía creer lo que sus ojos veían. Era un edificio gigante, de unos 4 pisos, con ventanales azules que reflejaban las estrellas del cielo en el, situado dentro de lo que parecía ser un jardín lleno de flores de lao colores que te puedas imaginar y en ambos costados marquesinas con el nombre de Luna Modells y el rostro de una mujer bellísima.

No bien abrió la puerta del lugar, se encontró con los de seguridad, ella explico por qué estaba allí y antes de permitirle pasar, le pidieron amablemente que se sacara los rollers dado que estaba los pisos, por lo que se encontraba descansa caminando por el inmenso y majestuoso pasillo que la llevaba a los ascensores.

Cuando iba llegando a los ascensores, un hombre se le adelanta y en el instante en el que iba a cerrarse las puertas dejándola afuera notó que la chica iba a tomarlo, por lo que lo detuvo permitiéndole entrar.

- Gracias a Dios. Te agradezco mucho. – el no dijo nada, simplemente sonrió y asintió con al cabeza.

Alina lo observó detenidamente sin percatarse que lo estaba haciendo sin ningún tipos e discípulo. Él era una cabeza más alto que ella, por lo que debía elevar su cabeza para hacer contacto con sus ojos. Pese a que su estatura era de metro setenta la de él debía rondar el metro ochenta y si no es que se queda corta.

Tenía ojos color marrones claros, su rostro era realmente perfecto, aún se podía observar los primeros pelitos de su barba lo cual lo hacía ver muy varonil y realmente interesante. Llevaba el pelo alborotado hacia atrás lo cual lo hacía ver realmente sexi. Lentamente bajo su mirada realizándole un "scaner" a su cuerpo trabajado y creyó que se iba a derretir allí mismo. Llevaba puesto un pantalón de vestir negro con unos zapatos que podía ver su reflejo en ellos de tan lustrados que los traía, por último en la parte superior llevaba una camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados producto de una jornada laboral intensa. Era un maldito Dios griego y lo tenía a centímetros de su rostro.

- ¿Por qué se encuentra descalza? –

Él se había dado cuenta de que la muchacha lo estaba observando y la verdad que admiraba la desfachatez que tenía para hacerlo, dado que él solo podía mirar así a una mujer si se encontraba excitado e iba a intimar con ella. Después de todo era un caballero respetuoso de las mujeres.

Ni bien él se volteo a mirarla y un segundo le bastó para grabar su belleza en sus retinas. La chica tenía el pelo dolor caramelo con una coleta alta. Sus ojos eran marrones claros como los de él, vestía una campera de jeans negra y un pantalón chupín del mismo color y el hecho de verla descalza le provocaba cierta sensación de alegría ¿Por qué? Ni él lo sabía.

Justo en el momento en el que iba a presentarse con la chica, se corta la luz en el edificio y el ascensor se detiene provocando que la chica se ponga ansiosa y nerviosa al mismo tiempo.

- ¿Qué pasó? ¿La luz, qué pasó con al luz? –

Alina no sufría de claustrofobia simplemente odiaba la oscuridad y peor si se encontraba encerrada en un ascensor de dos metros por dos metros.

- Tranquila, encenderse las luces de emergencia. –

En un segundo el pequeño espacio se había iluminado y ella por suerte se sentía tranquila un profundo y pesado suspiro la había delatado.

- ¡Se informa que el edificio ha sufrido la sobre carga de uno de sus transformadores que proveen electricidad al ala Oeste, pro lo que dentro de 20 o 30 minutos volverán las instalaciones a funcionar correctamente! –

Resulta que uno de los transformadores que alimenta el ala Oeste del edificio había fallado, pro eso el ascensor se había detenido. Toda la situación, el trabajar horas extras el primer día de clases, el estar descalza con frío en sus pies, el estar atrapada en un ascensor quién sabe hasta qué hora y todo por culpa de unos imbéciles que se les ocurre hacer un pedido quince minutos antes de cerrar el negocio. Alina no podía evitar manifestar su enfado ante la atenta mirada del hombre que estaba junto.

- ¿Por qué me tiene que pasar esto a mi? – la suplica de la muchacha toma por sorpresa a su acompañante quien se queda mirándola y escuchando las quejas de esta. - ¿Quién me manda a tomar la suplencia de un restauran dónde evidentemente los clientes no respetan el horario ni el derecho de los empleados. Encima estoy descalza, hace frío, estoy cansada y tengo sueño. – el muchacho no pudo contener la risa lo cual captó la atención de Alina quien lo fulminó con la mirada. - ¿Qué es lo gracioso? – le pregunta la chica ofendida.

- Discúlpeme no me estoy burlando de usted, simplemente me agrada su sentido del humor. – ella no sabía si era un cumplido o no, lo único que sabía era que se sentía atraída por él y que a lo mejor conversar un poco haría que toda la situación no fuese tan traumática.

- En fin ¿Tienes idea de por qué pidieron tanta comida y a esta hora? – si había algo que la caracterizaba era lo entrometidos que podía ser. Ella quería enterarse de todo.

- Cerraron un contrato multimillonario y entre festejo y festejo se les fue la hora. – explico él amablemente.

- Si, entiendo ¿Pero acaso no saben que las personas normales como nosotros no tenemos la vida resuelta como ellos y necesitamos descansar por qué algunos tenemos hasta dos trabajos? Que poco considerados. Pero en ate tipo de lugares, como en todos, el que hace y deshace es el jefe. No me extrañaría que sea un viejo soltero insoportable que lo único que le da felicidad, aparte de sus millones, es joder a las pobres labura te como yo, haciendo un pedido para tantas personas quince minutos antes de terminar mi horario. – El tipo no contuvo la risa fuerte, la manera en la que la chica hablaba, tan abiertamente, sin tapaduras sin importarle nada lo estaba atrapando.

- Quizás no sea un viejo como cree. –

- No importa, es un idiota. ¡Míreme, estoy encerrada en este lugar, por suerte usted es amable y me entretengo, pero debería estar en mi casa mirando tele comiendo una hamburguesa y verme aquí, atrapada en este maldito lugar! – la mirada de él se suaviza, sabía perfectamente lo que estaba sintiendo no toda su vida fue aparte de Luna Modells. De hecho no toda la vida fue una persona pudiente. – por cierto, sujetaría las bolsas, me duelen los brazos y creo que para usted sostenerlas no será nada en lo absoluto. – ella no espera a que él le contesté, simplemente deposita las bolsas en sus manos ante la mirada sorprendida de él, pero aún así las toma. Realmente estaban pesadas y no podía dejarlas en el suelo. – ah, no me he presentado. Mi nombre es Alina Thompson ¿El de usted?

- Un gusto Srta. Thompson el mío es Marco Whitsen – y justo en el instante en el que vuelve la luz y se abren las puertas él completa la frase. Y soy el viejo idiota, dueño de la compañía. –

Alina no pudo contener la vergüenza, se cubrió la boca con ambas manos deseando no haber dicho nunca todo lo que soltó. Ella sabía que no siempre es bueno ser demasiado honesta, a las personas no les agrada eso pero por más que lo quisiera no podía. Fingir quien no era, callar lo que siente y lo que le pasa no estaba dentro de su personalidad.

Por primera vez en su vida, deseo no haber dicho nada, se sentía realmente avergonzada, había insultado al presidente de Luna Modells en presencia de él y hasta le había dado las bolsas con comida, definitivamente quería que se abra el suelo debajo de ella y la tragara por completo.

Desesperada la muchacha cerró las puertas del ascensor para largarse de allí. Atravesó todo el Hall de entrada maldiciendo su torpeza y. Pro sobre todo su honestidad tajante y avasallante. No se detuvo para ponerse los rollers sino que los agarró y lo más ligero posible se marchó de la empresa.

Alina no lo sabía, pero había algo en ella que había cautivado a Marco y no sería la primera y la última vez que sus vidas coincidirían. Mientras él la observa desde lo alto del ventanal de su oficina ella se da cuenta de que no recibió el pago del pedido, aunque el Sr. Whitsen había sido más rápido que ella al respecto. Había avisado a los dueños que le haría la transferencia a su cuenta bancaria dado que no contaba con efectivo en el momento y que como le iba a dar a cada empleado US$ 100 en concepto de propina consideraba que era mucho dinero para dejar que la muchacha se marche con todo ello exponiéndose a ser asaltada.

En un ataque de desesperación y al mismo tiempo que iba a regresar a la empresa pro el dinero recibe una llamada que hace que se sienta tranquila y aliviada aunque segundos después un centenar de preguntas la invadieron ¿Será que por su falta de respeto prefirió hacerles el giro en ves de volver a verla? Una parte de ella se seguía maldiciendo, pero la otra le alentaba. No siempre a las personas les gusta escuchar lo que piensan de ella. Así era Alina sin filtro al que le gusta bien y al que no, también.

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