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Divorcio denegado: el CEO frío no me deja ir

Divorcio denegado: el CEO frío no me deja ir

Autor: : Lind Tsukurov
Género: Moderno
Todo el mundo esperaba con impaciencia que Rhett se divorciara de Jillian para poder estar con su amor de la infancia. Pero cuando él por fin convocó una rueda de prensa, no fue para anunciar su divorcio, sino para presentar con orgullo al público a su hijo recién nacido. "Ha habido rumores de que mi mujer y yo nos estamos separando. Estoy aquí para aclarar las cosas de una vez por todas. Estamos felices y enamorados, y recientemente hemos sido bendecidos con nuestro angelito".

Capítulo 1 Hay que divorciarnos

Completamente exhausta, Jillian Matthews se recostó sobre las almohadas. Su pecho subía y bajaba mientras intentaba recuperar el aliento después de tantas rondas de pasión. Cuando se giró para mirar al hombre que le había ocasionado tanto cansancio, vio que él ya se había apartado.

Rhett Wilson se estaba vistiendo, con la espalda hacia ella. Había retomado su actitud distante, tan diferente del animal apasionado que había sido hacía solo unos minutos.

Era un patán que la ignoraba después de satisfacer sus necesidades. En ese momento, eso era lo único en lo que ella podía pensar.

"Rhett, hoy cumplimos cinco años de casados. ¿Estarás en casa esta noche?". La mujer se levantó lentamente de la cama, caminó hacia él y abrazó su cintura desde atrás.

Pero entonces Rhett apartó sus manos y se dio la vuelta para enfrentarla. Su figura alta de anchos hombros se alzaba sobre ella.

El corazón de Jillian dio un vuelco. A pesar de lo que acababan de compartir, él todavía la hacía sentir intimidada.

Rhett volvió a mirar su ropa y sacudió su camisa. "Estoy ocupado con unos asuntos del trabajo", respondió con indiferencia.

"Entiendo... En ese caso, ¿no vendrás a casa? Puedo esperarte aunque llegues tarde". Jillian apretó los dientes e intentó tragar el dolor que se acumulaba en su pecho.

Siempre había sabido que Rhett no la amaba, por lo que en un inicio se resignó a estar en un matrimonio sin amor. Pero ya llevaban cinco años juntos. Incluso el hombre más distante habría cedido a estas alturas, sobre todo con lo frecuentes e intensos que eran sus encuentros sexuales. "¿Se te olvidó nuestro acuerdo, Jillian?", preguntó Rhett con desgana, mientras agarraba un lujoso reloj del velador y lo abrochaba en su muñeca. Luego, se detuvo para mirarla a los ojos. "Puedo darte el título de señora Wilson, pero nuestra relación llega hasta ahí", finalizó.

Tras esas palabras impacientes, se dirigió hacia la puerta.

Jillian esbozó una sonrisa irónica.

Sin previo aviso, corrió tras él y lo agarró del brazo. "No lo he olvidado, pero ya han pasado cinco años. ¿Puedes decirme con honestidad que no sientes nada por mí?".

En lugar de mirarla, Rhett solo observó su mano en su brazo y frunció el ceño. No podía creer que su esposa, tan dócil y obediente, tuviera el coraje de detenerlo. ¡Qué atrevida!

"Es inútil que me hagas esa pregunta", respondió en un tono monótono mientras se zafaba. "Tengo una reunión esta mañana, así que tienes diez minutos para decir lo que quieras. Ahora, habla".

"¿De verdad vas a la empresa?", preguntó Jillian con voz temblorosa. "¿O vas a ver a Emalee?".

Emalee Carter iba a regresar a la ciudad.

Jillian se enteró de esa noticia por los periódicos, ya que Rhett nunca pensó en mencionárselo.

Emalee era una estrella en ascenso en el mundo del diseño de joyas y se había hecho un nombre con su distinguida pieza "Corazón de la Noche". Hacía mucho que Jillian no prestaba atención a lo que sucedía en la industria de la joyería, pero aun así se enteraba de los logros de la supuesta genio.

El nombre de Emalee siempre llamaba su atención porque sabía lo importante que era para Rhett. Después de todo, era ella quien había conquistado su corazón.

Esa idea le produjo un mal sabor de boca. Respirando hondo, tomó una decisión en ese momento.

De regreso a la cama, abrió el cajón del velador y sacó el documento que había preparado de antemano. Se aseguró de que su voz sonara tranquila y firme cuando dijo: "Hay que divorciarnos, Rhett".

Capítulo 2 Está dormido

"¿Te estás escuchando, Jillian?", preguntó Rhett con el ceño fruncido. No pudo evitar burlarse cuando vio los papeles que ella sostenía.

Siempre la había considerado una arribista. Lo necesitaba a él para sobrevivir, así que ya estaba acostumbrado a su falta de autosuficiencia y completa dependencia. Nunca había pensado que ella quisiera salir de su zona de confort, así que rápidamente ignoró su sugerencia.

A sus ojos, solo estaba haciendo otra rabieta.

Tal vez la había consentido demasiado a lo largo de los años, y ella había olvidado su lugar.

Había incontables mujeres haciendo fila para convertirse en la señora Wilson, incluso ahora que alguien ya tenía ese título, pero quien lo ostentaba parecía no estar satisfecha.

Bueno, tendría que recibir una dura dosis de realidad.

"¿Cómo te atreves a mencionar el divorcio? ¿No eres la hija adoptiva de la familia Matthews? A mí me obligaron a casarme contigo, pero nunca he mencionado el divorcio. ¿Qué te da el derecho de decirme eso en la cara? ¿Sabes cuántas mujeres desean estar en tu lugar? Parece que estás tan acostumbrada a una vida lujosa que has olvidado tu pasado. Déjame recordarte que disfrutas de todos estos lujos y comodidades porque eres mi esposa. Mira la ropa de marca en tu armario y las costosas joyas en tu tocador. Todo eso cuesta una fortuna. Cuando sales en público, la gente te trata con cortesía y respeto. ¿Tienes idea del motivo? Es porque eres la esposa de Rhett Wilson. Sin mí, tú no eres nada".

Sus palabras eran como puñaladas en el corazón de Jillian, quien ya no podía seguir escuchándolo.

"¡Ya basta!". Sus ojos se habían enrojecido por el esfuerzo de contener las lágrimas.

Por muy cruel que fuera Rhett, no podía refutarlo. Todo lo que decía era cierto. Jillian era adoptada, así que no estaba posición de rechazarlo, mucho menos de pedirle el divorcio. No lo había pensado bien.

Ya era muy tarde para darse cuenta de que le había dado a Rhett una razón para burlarse de ella. Jillian no podía tolerar la humillación, pero no tenía más remedio que aceptarla.

"Estoy seguro de que solo estás actuando. Te dejaste llevar, así que lo dejaré pasar. Solo cumple con tus deberes como señora Wilson y no te metas en asuntos que no te incumben", sentenció Rhett con una sonrisa despectiva a su esposa.

Luego, la miró de arriba abajo, como si estuviera evaluando un objeto en lugar de una persona. Esta vez, cuando se dirigió a la puerta, ella no lo siguió y se desplomó en el suelo apenas se quedó sola.

Apretando los papeles de divorcio entre sus manos, observó la impresión en un estado de aturdimiento. Fue el timbre de su celular lo que la devolvió a la realidad.

Rápidamente lo contestó cuando vio el nombre de su madre en la pantalla.

"¡Jillian!", gritó Helena Matthews entre lágrimas. "Tu padre y tu abuelo sufrieron un accidente automovilístico. Ambos están en estado crítico...".

"¿Qué?". Jillian se puso alerta. Tras obtener los detalles del hospital, arrojó los papeles de divorcio descuidadamente sobre la mesita de noche y salió a toda prisa.

Tenía la mente en blanco mientras esperaba afuera de la UCI con su madre.

No sabía cuánto tiempo estuvieron allí, pero cuando el médico finalmente salió, les dijo que no habían podido salvar a los pacientes.

Helena se desmayó en ese instante. Mientras Jillian atendía a su madre, algunas personas de la familia Matthews llegaron al hospital.

Llegaron a la decisión unánime de mantener en secreto las muertes de su padre, Joshua Matthews, y su abuelo, Gerald Matthews.

Luego, se hicieron arreglos para un pequeño funeral. Dada la frágil condición de Helena, Jillian tuvo que intervenir y hacerse cargo de los asuntos familiares.

Pero como hija adoptiva, no tenía el poder para influir en las decisiones de los ancianos. Con la muerte del patriarca, su tío Phil Matthews sería temporalmente jefe de la familia.

Aunque el funeral fue discreto, muchas personas de su círculo asistieron ese día para darles el pésame.

Sin embargo, Rhett no asistió. Jillian estuvo un largo rato en el pasillo vacío del salón ceremonial, llamando repetidamente a su esposo.

Al final la llamada se conectó, pero no fue Rhett quien respondió, sino una mujer.

"¿Señora Wilson?

Lo siento, Rhett está dormido. Si quieres, puedes dejar un mensaje y se lo pasaré cuando despierte".

Capítulo 3 Ocupado

Jillian contuvo la respiración, parpadeó muchas veces para contener las lágrimas y terminó de inmediato la llamada.

"¿Pudiste contactarte con tu esposo? ¿Cómo es posible que no venga hoy? ¿Qué pensarán nuestros invitados si no asiste al funeral de su suegro?", preguntó Vivian mientras caminaba por el pasillo.

Jillian la miró con los ojos muy abiertos.

Vivian Matthews era la esposa de Phil. Mientras él se ocupaba de los asuntos externos, ella manejaba todo lo que ocurría dentro de la familia. En pocas palabras, una orden de Vivian era como si viniera del mismo Phil.

No era un secreto para nadie que él quería conocer a Rhett.

En algún momento, el Grupo Wilson había sido inferior al Grupo Matthews. Sin embargo, una vez que Rhett tomó el control de la empresa de su familia, no tardó en ascender a la prominencia, superando a muchas otras compañías.

Incluso dejando de lado que estaba casado con Jillian, su ausencia en el funeral levantaría rumores.

Sería bastante perjudicial para el Grupo Matthews, considerando que se encontraban en declive en el panorama empresarial.

"Rhett...", murmuró Jillian, intentando sacar las palabras de su boca. "Está ocupado en este momento".

"¿Ocupado? ¿Y eso qué? No importa lo ocupado que esté, debería poder sacar tiempo de donde sea para un asunto familiar tan importante". Vivian quería decir algo más sobre el tema, pero se interrumpió cuando vio un rostro familiar.

Aaron Barnes, el asistente de Rhett, se acercó a ellas e hizo una pequeña pero respetuosa reverencia frente a Jillian. "Lo siento, señora Wilson, pero el señor Wilson está ocupado con asuntos de negocios. Me ha enviado a mí en su lugar".

Aaron llevaba un traje negro de tres piezas. Tras dirigirse a Jillian, se volvió hacia Vivian y le dio un ligero asentimiento. "Hola, señora Matthews. Mi jefe me ha pedido que entregue la propuesta que su esposo solicitó, a modo de disculpa por su ausencia".

Luego, le entregó una carpeta.

El rostro de Vivian se iluminó en cuanto vio el documento. Lo aceptó con una cálida sonrisa y sin vacilar.

"Muchas gracias por venir hasta aquí. De verdad lo apreciamos. Entendemos que el señor Wilson esté tan ocupado, debe tener mucho trabajo". Había cambiado completamente la actitud que había tenido hacía solo unos minutos.

Jillian le echó un breve vistazo al documento y se movió silenciosamente hacia un lado. No dijo nada más y miró hacia adelante con ojos aturdidos. Sus manos estaban apretadas a sus costados, con tanta fuerza que sus uñas se clavaban en sus palmas.

Pero no sentía nada de dolor.

En ese momento, la televisión en la pared del pasillo estaba transmitiendo noticias de entretenimiento.

El director ejecutivo del Grupo Wilson había sido visto hoy en el aeropuerto, dándole la bienvenida a la reconocida diseñadora de joyas, Emalee Carter.

Jillian observó la expresión amable de Rhett mientras estaba junto a la mujer y sintió que se le volvía a romper el corazón. Odiaba admitirlo, pero parecían la pareja perfecta.

Ni siquiera notó cuando Aaron se fue. Al verla distraída, Vivian siguió su mirada. La televisión tenía el volumen bajo, pero ella era lo suficientemente inteligente como para entender lo que estaba pasando. Sin decir nada, miró a Jillian con lástima.

Al día siguiente, Rhett llegó a casa.

El crepúsculo se asomaba mientras él entraba por la puerta de la sala de estar. "¿Dónde está Jillian?", le preguntó al sirviente que recibió su abrigo.

Su esposa no lo estaba esperando en el vestíbulo como siempre hacía. ¡Qué raro!

"Ayer se encerró en su habitación en cuanto llegó," respondió el sirviente con mucha cautela. "No ha salido desde entonces".

¿Desde ayer? Rhett frunció las cejas.

Se había enterado de la tragedia de la familia Matthews la misma noche en la que ocurrió. También sabía que ayer había sido el funeral, pero había estado tan ocupado con el trabajo que no pudo asistir al funeral.

No obstante, se aseguró de que Aaron lo reemplazara, y confiaba plenamente en su asistente. Siempre había sido confiable en su trabajo. ¿Qué podría haber molestado a Jillian?

Rhett se irritó ante la idea de tener que lidiar de nuevo con su mal humor.

Subió las escaleras y fue directo al cuarto.

Por un momento se quedó parado frente a la puerta cerrada, con los labios apretados en una fina línea.

Luego, agarró el pomo y lo giró, pero no se movió. Jillian la había asegurado desde adentro.

Estaba furioso, pero decidió reprimirse y golpeó ligeramente la puerta. "Jillian, soy yo. Ábreme".

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