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Doomsday: El Toque Perfecto.

Doomsday: El Toque Perfecto.

Autor: : ThatBoyIsMine
Género: Hombre Lobo
Elijah Orleans, es aquel chico cuya curiosidad e inteligencia le hacen ir tras aquello que otros creen imposible. Su obsesión con el diario escrito por una mujer, hace más de dos mil años; le lleva a querer indagar más a fondo su historia, llevándose como sorpresa lo que ni en sus peores sueños, habría imaginado.

Capítulo 1 Inicio.

-Necesito su ayuda, no me deje solo en esto. -Rogaba por décima vez en el día, mientras perseguía a su profesor por los pasillos hasta llegar a su oficina. - Escuche, Señor Collins, le ruego, le suplico que me ayude.

Dejó su mochila encima de su escritorio de cedro, apoyando sus manos en este.

-Escuche Elijah, yo no puedo hacer eso, ¿bien? -Con tono ronco le dijo el hombre de mirada oscura. - Lo que usted me está pidiendo es inaceptable.

-No, no lo es. -Le replicó mirándole a los ojos. - Sí usted mismo nos dijo que era poco probable que estuviese aquella tumba, ¿cuál es el problema con que quiera cerciorarme de su existencia o no? -Le preguntó frunciendo leve el entrecejo. - ¡Por favor!

-Esté o no esa tumba, es imperdonable excavar un cadáver, Elijah. A los muertos, hay que dejarlos quietos.

Elijah guardó silencio pensando en qué más decir; aquel chico de mirada negra con toque café, de actitud estudiosa, no quería darse por vencido y eso el profesor Jack Collins, lo notó. No por nada era uno de sus mejores estudiantes.

-¿Y sí no está muerta? -Le preguntó entre su desespero con intención de que por lo menos, le dijera la ubicación del cementerio.

Jack le observó casi como si hubiera escuchado una locura.

-Por favor, ¡Elijah! -exclamó bajo. - Hablamos de una persona que lleva más de dos mil años prácticamente basada en mitos, en historias, ¿cómo no va a estar muerta?

Elijah suspiró, tenía razón, era ilógico que alguien después de dos mil años de estar, aparentemente, en tierra, siguiese viva. Se abofeteó internamente, ante su tan estúpida pregunta.

Eres más inteligente, Elijah. Piensa algo más. Se decía internamente.

-Bien, pero, solo dígame la ubicación o por lo menos el nombre del cementerio...Venga. -Se interpuso en la entrada antes de que saliese su profesor. - Sólo dígame dónde...

-Lo veo a la salida. -Le dijo, pasando por un lado de él, Elijah asintió.

Tenía que saber dónde estaba aquel cementerio, quería saber aquello, responder sus dudas. Saber sí tal vez, existía tan siquiera la mínima posibilidad de algo que solo se cree absurdo.

No quería quedarse con enredos, quería respuestas y las tendría.

Capítulo 2 Decadencia Fallida.

-¿Dónde estabas? – Le preguntó la rubia de ojos claros, Rebekah Gilbert, su mejor amiga. Se encontraban en sus casilleros guardando algunos libros de la clase anterior, física.

-Atacando al profesor Jack. -respondió, apoyándose de lado en su casillero.

-¿Con lo de la tumba?

-Sí. -contestó retomando ambos su caminar hacia la siguiente clase, historia 02, última hora. - Necesito la ubicación de ese cementerio.

-Pero Elijah, ese cementerio no debe de estar dentro del mapa. Hablamos de algo de hace más de dos mil años.

-Ya lo sé, pero eso no significa que no esté. Es un cementerio, debe de estar.

Tenía que estar.

-Y sí así fuera, ¿qué buscarás entre huesos más que hechos polvo o simplemente nada? -Rebekah le preguntó, mientras entraban al aula de clases y dejaban sus mochilas en sus respectivos pupitres, a la par, saludaban a algunos de sus pocos amigos.

-Bueno ... ¿Recuerdas el diario qué nos comentó Jack? -él preguntó y la rubia asintió. - Bien...Según dicen en diferentes libros, está enterrado también.

-Ajá, ¿Se lo piensas quitar o qué? -lo interrogó, y Elijah solo le miró en son de respuesta. - Dios, Elijah, ¿te haz vuelto loco? Eso no es tuyo, nunca lo ha sido. Sabrá el cielo por qué se fue a la tumba con eso.

-Es eso lo que quiero saber. Necesito saber el por qué llevó a la tumba aquel diario, algo muy...-guardó silencio para luego agregar; - No sé, secreto; hay algo allí que no quiso que nadie lo tuviera o supiera qué hay ahí escrito.

-Porque es un diario, Elijah. Y a nadie le gustaría que se lo lean. - Le dijo con obviedad viendo que entraba el profesor Logan.

-Ajá, ya sé. Pero fue tan privado que todo ser humano con mente abierta está detrás de ese diario, ¿por qué será?

-Porque son unos metidos. - ella respondió y ambos rieron levemente.

El profesor Logan comenzó con su clase la cual, fue entretenida. A sabiendas de que su humor es único. Al terminar, faltando media hora para tocar, decidió darla libre y entablar conversaciones de los temas que quisieran, con sus alumnos.

-¿Han escuchado la historia del cementerio decadencia fallida? -preguntó Logan con algo de humor, el grupo asintió. - Bueno...Por lo poco que he leído, todo está unido a un tonto diario.

-Sí... ¿Cómo dijo que se llamaba el cementerio? -Elijah preguntó, la primera de sus dudas estaba por resolverse.

-Decadencia Fallida -Le respondió. - Está ubicado a las afueras de Londres. -Ante lo dicho, Elijah exclamó internamente, por fin tenía lo que necesitaba. - Pero lo demolieron hace tres años. -Bueno...Tal vez ya no lo tiene.

-Tú búsqueda caducó. -Le musitó Rebekah y Elijah dejó caer su peso en el espaldar de la silla. - Señor Logan...- Le llamó. - Solo tengo algo que preguntar. -Agregó con la intención de alzar los ánimos a su amigo, sabía lo importante que era esto, este tema para él y ella quería que lograra lo que desea. - ...En aquel cementerio estará, no sé... ¿La lápida de una tal Melia Conkinova?

A lo cual, la respuesta del profesor fue....

Capítulo 3 Es que...

-Melia Conkinova... -dijo en voz baja posando su dedo índice en sus labios, pensando. Y, al recordar, volvió a hablar. - Contaré una breve historia. - continuó, mientras se sentaba en su silla giratoria color negro frente a la clase. - Hace más de mil años, en un pequeño pueblo a las afueras de Roma, vivía una pequeña familia de tres, los cuales eran odiados y amados con la misma densidad. Según el Señor de gran prestigio, quien fue gobernador de varias naciones, Richard Ford, los que le tenían envidia eran aquellos que no tenían su riqueza ilimitada.

Eso causó que muchos intentarán asesinarlo, pero no lo conseguían. Su esposa Karina Conkinova -resaltó- era la mujer más hermosa y de un grandioso corazón que provocaba que nadie le odiara, sino que por el contrario le amaran. Ayudaba, cuidaba, amaba a los demás como nadie, y eso, a su marido le molestaba, le fastidiaba. Pensaba que nadie excepto él, merecía tal afecto. Al pasar varios años, tuvieron una bella bebé llamada...

-Melia Conkinova. -al unísono repitieron todos, prestando mucha atención.

-Exactamente. El día de su nacimiento parecía que una carrera de toros se había desatado. -Dio una risita. - Todos estaban esperando a que dijeran que la heredera de las riquezas de su padre y madre, había nacido. ¡Claro que nació!, entre su llanto eufórico, pero nació. Dicen que, al abrir sus ojos, vieron lo más hermoso que haya existido: Eran oscuros, cafés, con destellos casi en fuego de lo inexistente. Tanto, que todo el que le veía, se veía reflejado en cada detalle de ellos. Su piel bañada por los rayos del sol, le daban el toque perfecto con su cabello ondulado negro y sus rasgos únicos. Les parecía el bebé más hermoso del mundo. Pasaron los años y a eso, Melia creció, cumplía 18 años de edad. Todos estaban felices, -Mientras contaba, su entusiasmo se notaba y era contagioso. - porque cumpliría la hermosa chica que todos deseaban. En su festejo, todos entre risas y bailes le cantaron felicidades y deseos, pero, en eso, todos quedaron en un silencio casi intolerable, sus rostros se llenaron de temor pues frente a ellos y frente a la cumpleañera, con una flecha mataron a su madre. -El aula, ante lo dicho, quedaron anonadados por varios segundos. - Se preguntarán, ¿cómo una simple flecha la mató? Pues...En la punta tenía un poderoso veneno llamado Lordeath- dios de la muerte-, que causaba la muerte con una rapidez casi parecida a una estrella fugaz. Melia entre su llanto desconsolado, pedía que su amada madre no muriera. Richard, su padre, les pidió a los guardias que la sacaran del palacio y la llevaran a la gran cabaña. No quería que viese como su madre moría, no quería que ella le viese llorar por su esposa. Para terminar, porque sinceramente no puedo recordar más, uno de los regalos que su madre le dio a Melia fue un diario forrado en piel de leopardo, pidiéndole en este, que plasmara todos sus pensamientos sin falla alguna.

-Entonces... ¿Por eso se llevó a la tumba aquel diario? -preguntó Elijah y Logan asintió. - Es que...Algo no me cuadra.

-¿Qué no te cuadra?

-El hecho de que se haya llevado a la tumba el diario. -respondió. - Sé que es algo personal, pero, ¿tan malos eran sus pensamientos o eran tan buenos para no leerlos?

-No lo sé, Elijah. -respondió el profesor, soltando un suspiro. - No lo sé, pero lo que sí sé es que, matar a tu madre frente a ti, es y debe de ser lo más traumático del mundo. -El timbre sonó dando final a la clase. - Para mañana traen el cuestionario resuelto, nos vemos luego. -Se despidió tomando su mochila llevando entre sus pensamientos que lo de hoy fue lo más interesante que ha hecho.

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