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Draco.

Draco.

Autor: : Rosslix
Género: Romance
Una noche en la que todo se sale de control, ella tiene un momento íntimo con el. Elizabeth no sabe en donde se está metiendo, pero el se volvió su adicción. El sabe en donde esta metido, pero la desea a ella.

Capítulo 1 Prólogo.

Elizabeth:

Sollozaba sin control mientras miraba aquel papel, no podía creerlo.

Leucemia.

Mi pequeño tenia leucemia ¿como iba a afrontar esto? Ya antes estaba sola, ahora me siento mucho mas sola que antes. Pense que estaba todo bien en mi vida, que tendría una vida tranquila siendo solo mi hijo y yo, pero ahora todo me dio un giro inesperado.

Recibir esa noticia no fue como un balde de agua fría, fue uno de agua caliente, por que estaba comenzando a desesperarme.

Mi mente me gritaba que fuera a casa de mis padres a contarles, pero mi razón me lo impedia, todos ellos me rechazaron junto con mi hijo cuando supieron de mi inesperado embarazo.

Aun podía escuchar esas palabras resonando en mi mente.

Lo peor es que la unica solución es un transplante de medula osea para mi hijo, pero debe ser de un padre o hermano.

Mi niño no tenia hermanos al menos de mi lado.

Tampoco un padre, por que no lo conocia, no sabia quien era su padre.

Y han pasado cinco años de aquella noche en la que me desconocí por completo, me acosté con un hombre que hasta ahora no recordaba. No tenía una pista de ello, solo su nombre.

Draco.

Eso no me serviria de nada ahora, no cuando seguramente en el planeta debe haber más de un hombre que se llame Draco. No se que es lo que voy a hacer con mi hijo enfermo.

-Has sido fuerte siempre Elizabeth -me dije a mi misma-, tu puedes con esto y mas.

Capítulo 2 Uno.

Londres

Elizabeth:

-Salud por... -Astrid se quedó pensando un momento- Por tu boda, que sera en dos semanas.

-Salud por eso -chocamos los vasos.

Solté un carraspeo al sentir el liquido pasar por mi garganta, no estoy tan acostumbrada a tomar algo tan fuerte.

-No entiendo por que quisiste que tu despedida de soltera fuese hoy, a dos semanas de tu boda -negaba.

-Así lo quisimos Arnold y yo -me encogí de hombros-, aun quedan cosas por organizar y pues queremos pasar tiempo juntos antes que se venga todo el desastre de la boda.

Mire mi anillo de compromiso.

-Pues brindemos de nuevo por ello hermana -sonrió-, por que tengas una vida feliz al lado del hombre que amas.

-Salud...

En dos semanas me casaría con Arnold después de una relación de casi cuatro años. Ese sujeto fue lo mejor que me ha pasado en la vida, somos bastante parecidos y nos amamos desde el primer momento en que nos vimos.

Arnold es un buen tipo, alegre y apuesto. Mis padres lo adoran al igual que yo. El es abogado, de hecho tiene su propio bufete que es uno de los mas populares de Londres.

Astrid me sirvio mas trago, esta noche disfrutaria mi ultima noche como soltera.

-Ya regreso, iré al baño...

Me puse de pie y camine hacia el baño. Hice lo que iba a hacer y me retoque el maquillaje, no estaba insegura al inicio de ponerme este vestido, pero viéndome al espejo, no me veo tan mal. Salí del baño y camine hacia la mesa que compartía con Astrid.

Ella tenía un vaso listo para mi.

-Deja ese teléfono -le dije y ella lo guardó- ¿Con quien hablas tanto?

-Con alguien especial -sonrió de lado.

-¿Tienes pareja? -pregunté- ¿Por que no me lo dijiste?

-Es reciente -se encogió de hombros-, pronto lo sabrás, por ahora sigamos festejando...

Tome del vaso que ella tenia listo.

Estar en este momento así con ella, me encantaba. No tenía amigas por que siempre fuimos mi hermana y yo, somos las mejores amigas al igual que inseparables.

-Es el -alzó el teléfono-, ya regreso...

Iba a detenerla pero se fue a atender la llamada, cuando termine de tomarme la bebida comencé a sentir calor. Mi ceño se frunce por que es la primera vez que me pasaba cuando bebía. Jamás me había afectado el tomar y ahora siento que si, creo que me pase un poco de la raya.

Me puse de pie y camine hacia la pista baile, tenía que bajar el alcohol, y bailar para sudar es suficiente.

Comencé a moverme al ritmo de la música, por mas que lo hacia, sentía que no funcionaba, mi cuerpo seguía sintiéndose caliente, además de que mi piel está muy sensible y mi vientre estaba contraído.

-Hola preciosa -un hombre se posó frente a mi- ¿estas sola?

-No, aléjate.. -yo estaba jadeando, esto no estaba nada bien.

-Pero que ruda -sonrió de lado-, me encantan así, que luchen...

Rodeo su brazo a mi cintura y me pego a el, como pude comencé a forcejear pero el no cedía ya que era más alto que yo.

-Suéltame... -comencé a forcejear con el, pero mi cuerpo poco a poco perdía fuerza.

-Deja que te de un beso... -dijo molesto.

-lâcher (Sueltala)

Un hombre apareció y lo solto de mi, era mucho mas alto que el sujeto. Lo sujetó con fuerza de la camisa, le dijo algo en otro idioma y el sujeto en cuestión se fue casi que corriendo.

El hombre frente a mi, volteo a verme y caminó hasta estar más cerca de mi.

-Estas drogada -ladeó la cabeza- ¿Estás sola?

-Yo... -jadee.

Sentí como su mano enorme se posó en mi nuca y me acercó a el, su aroma varonil me envolvió por completo, toque su pecho tratando de alejarlo pero no funcionó. No se que pasaba conmigo pero sentía como mi cuerpo se estremecía ante el tacto de aquel hombre.

Sentí su nariz rozando con la mía, al igual que sus labios y juro por Dios que el aliento a cigarrillo y a whisky, me parecio lo mas delicioso del planeta.

Me relamí los labios al mismo tiempo que el, mire sus ojos azules y me hipnoticé con lo hermosos de estos.

Esto estaba mal, pero no quería alejarme. Mi cuerpo sentía demasiado calor y una extraña sensación de querer tener sexo con el.

Dios, esto está tan mal.

-Estas sufriendo... Puedo ayudarte con eso pequeña -murmuró.

-No puedo... No puedo tener sexo con un desconocido, me voy a casar..

-Umm, comprometida -sonrió de lado-, soy de los que aman el peligro -su dedo paso por mi labio inferior-, pero justo ahora estoy ofreciéndote mi ayuda, cualquier sujeto se acercaria a ti y tratarte como puta, yo puedo ser mas gentil. -volvió a sonreír- Tu cuerpo está tenso..

No me resisti y lo bese, lo bese como si el mundo se fuese a acabar, la música resonaba mas y mas fuerte en mis oídos. El me tomo del mentón e hizo que abriera mi boca para introducir su lengua dentro de mi boca.

Mientras su mano sostenía mi nuca, su otra mano apretaba mi trasero con fuerza haciendo que soltara un fuerte gemido. El me solto bruscamente, tomo mi mano y comenzó a arrastrarme con rapidez hacia el área de los baños, pero era el baño de hombres.

-Dehors! (¡Largo!)

Todos los hombres salieron del baño, el solo cerro la puerta con fuerza y volvió hacia mi para tomarme en sus brazos y sentarme sobre el frío mármol del baño. De inmediato comenzó a olfatear mi cuello.

-Je peux sentir ton excitation mon petit. (Puedo oler tu excitación mi pequeña)

Sus manos acariciaban mis muslos, subieron un poco hasta alzar mi vestido, se apartó un poco de mi y nos miramos.

-C-Cómo te llamas...

-¿Por que quieres saberlo? No nos volveremos a ver.. -dijo en un tono de voz juguetón.

-Solo dímelo... Soy Elizabeth.

-Que hermoso nombre, pero el mon petit te queda mejor.. -gemí cuando me toco el pezón por encima de la tela de mi vestido-, pero si quieres saberlo, te lo diré, soy Draco.

El hombre que ahora se como se llama, bajo las tiras de mi vestido y así mis pechos quedaron al aire. El sin perder tiempo metió uno a su boca mientras que al otro le dio un fuerte apretón. Mi cabeza se fue hacia atrás disfrutando la humedad de su lengua sobre mi endurecido pezón.

Puse mis manos en el mármol frio y desee tener algo en donde aferrarme por que el estaba haciendo un desastre en mi.

Cuando le dio la suficiente atención a mis pechos, se apartó de mi para comenzar a desabrocharse el cinturón y luego el pantalón.

Mi mente estaba nublada y la molestia entre mis piernas era palpable. Me tomó de la cintura para bajarme del mármol, me giro haciendo que me mirara al espejo, mis pechos tenían las marcas de sus succiones y sus dedos.

Mi vientre pego al filo del mármol, lo mire colocarse detrás de mi. Mis ojos miraron los suyos, nuestras miradas no se apartaban, sus dedos acariciaban mi brazo. Sentí como el subio un poco más mi vestido. Miro mi trasero y se relamió los labios, luego volvió a su posición inicial, pero esta vez su mano sostuvo mi mandíbula.

-Mon petit -susurro en mi oído-, es una lastima que no podré verte de nuevo, pero no estaría nada mal robarme a la novia -rió.

Dios, debo estar muy mal por que escucharlo reírse me prendió demasiado.

-Por favor.. -jadee.

-¿Deseas que te folle? -asentí- pídelo, vamos, abre esa boquita y pídelo.

-Follame..

Sonrió de lado al escucharme. Abrió mis piernas con su pierna, un fuerte gemido se escapó de mis labios cuando lo sentí posicionarse en mi entrada.

-Mierda, estás empapada -soltó un grave gruñido.

Entro en mi con mucha facilidad, ambos gemimos al mismo tiempo y el comenzó a moverse de forma brusca en mi causandome un placer inimaginable. La música resonaba en el club pero dentro de este baño solo se escuchaban nuestros gemidos y nuestros cuerpos chocando entre si.

El volteo mi cara para que lo besara, no me resistí a hacerlo de nuevo, su lengua se metió en mi boca y hacia circulos jugando con la mia.

-M-Mas duro -jadee sobre sus labios.

Y como si fuese todo sirviente, acato mi orden. Comenzó a embestirme mas y mas fuerte. Volvimos a mirarnos y verlo jadear aumentaba el placer en todo mi cuerpo, su mano soltó mi mandíbula para aferrarse a mi cintura y así hacer sus embestidas más profundas.

Poso su frente en mi espalda y una de sus manos me agarro el pecho con fuerza. Ambos gemimos cuando sentimos el orgasmo llegar. Sentí que mis piernas estaban por fallar, pero el me sostuvo.

El salio de mi y yo comencé a vomitar dentro del lavamanos, sentí que los órganos estaban por salirse, cuando termine me lave la boca y mire a través del espejo a aquel hombre que estaba acomodándose la ropa.

De inmediato me cubrí como pude y sin decir nada más salí de aquel baño corriendo. Mi mente aun estaba borrosa por lo que había pasado.

-Dios Elizabeth, llevo casi una hora buscándote ¿donde estabas? Mírate, tienes el labial corrido..

-E-Estaba vomitando -murmure-, vámonos, no me siento bien Astrid..

-Claro pero ¿estabas sola? ¿Nadie se acercó?

-Nadie -susurré- por favor llévame a mi departamento...

-Claro, vamos.

(...)

A la mañana siguiente..

Abri lentamente los ojos, me di cuenta de que había amanecido ya que la luz entraba a mi departamento, alce un poco la cabeza y a mi lado estaba Astrid dormida.

Como pude me puse de pie, trate de no hacer ruido pero fue imposible, mi cuerpo me dolía a horrores. Camine hacia la cocina a tomarme un vaso de agua.

-No vuelvo a tomar asi -me toque la cabeza.

Camine de regreso a mi cama y tome mi toalla para ir a darme un baño y así quitarme el olor a alcohol del cuerpo. Al estar dentro del baño comencé a quitarme el vestido y la ropa interior, me metí a la regadera darme un baño con agua fría.

Mi cuerpo aun dolía pero el agua fría me ayudaba a calmar el dolor en mi cuerpo.

Je peux sentir ton excitation mon petit.

Fruncí el ceño ¿por que eso se vino a mi mente ahora? ¿Que significaba?

Termine de darme un baño y me coloque mi ropa, al salir escuché ruidos en la cocina, como mi departamento no tenia habitación se podía ver hacia cualquier sitio.

-Buenos dias borracha.

-Astrid -caminé a paso lento hacia ella- dime que no hice nada estúpido anoche.

-¿No recuerdas? -dejó la taza frente a mi.

-Por algo te lo pregunto.

-Pues me fui a atender la llamada -asentí, eso es lo último que recuerdo-, me tarde un poco y cuando entre al club te busque por todos lados pero no te encontré, cuando apareciste estabas toda extraña además con el maquillaje corrido, me dijiste que estabas vomitando.

-Eso lo recuerdo, o eso creo... Pero a mi jamas me habia afectado así el alcohol.

-Estabas contenta -sonrió-, vas a casarte -se encogió de hombros-. Quizá la felicidad fue demasiada y no te mediste.

-Dios -susurré.

-No te pasó nada que es lo importante, más bien me siento culpable por dejarte sola... Cualquiera te pudo hacer algo.

-Tranquila, ya se que no debo pasarme de alegre -ambas reímos- puedes darte un baño, te presto algo de ropa.

-Oh no, debo irme, tengo que verme con alguien -bebió su café rápidamente.

-Pero...

-Hablamos en casa -asentí, ella me dio un beso en la mejilla y se fue.

(...)

Estaba colocándome crema en los pechos y en las caderas, no se de donde demonios me habían salido estos moretones, el cuerpo aun me dolía.. Seguramente fue anoche, seguro tropecé con alguien, mi piel es demasiado delicada y cualquier roce o golpe me queda una marca.

Me coloqué el suéter, por suerte hacía frío y asi podia usarlo de excusa, no me gusta que mi mama me pregunte cosas. Salí del baño y Arnold estaba sentado en mi cama esperandome.

-¿Lista?

-Lista -sonreí.

-Que linda te ves -me dio un beso- ¿Por que no cancelamos? Quiero quedarme contigo aquí.

-No podemos Arnold, sabes cómo son mis padres -el suspiro y asintió-, pero cuando lleguemos, podemos venir y ver películas.

-Creo que no podré, debo reunirme con un cliente -se encogió de hombros-, prometo compensarlo mañana ¿si?

-Esta bien, ahora vamos.

Adoro lo comprensivo que es, por eso mis padres lo adoran. Ya no puedo esperar para poder casarme con el.

Nuestra relación es perfecta, jamás hemos peleado por nada, tanto el como yo confiamos en el otro y por eso tengo fe de que nuestro matrimonio sera duradero.

El almuerzo con mis padres era para recibir la vajilla de la abuela, que para mi mama era lo más valioso que existía, ella las recibió antes de casarse y yo haré lo mismo. Aunque ellos esperaban que Astrid se casara primero por ser la mayor, pero yo me adelante.

A pesar de que estoy muy joven y sigo cursando la universidad, el casarme no seria un impedimento para terminar mi carrera, estoy enamorada y se que mientras tenga el apoyo de mis padres y Arnold, todo estará bien.

Capítulo 3 Dos.

Elizabeth.

Dos semanas después.

Descargué el inodoro por tercera vez en media hora, me senté en el suelo mientras trataba de recuperar el aliento.

No sé que es lo que me pasa, Pero creo que son los nervios de la boda, estaba a tres días de casarme, es lógico que me sienta así.

Me puse de pie y salí.

-Has vomitado tres veces en un momento -dijo Astrid-, estás pálida y delgada.

-No se que me pasa -me tire a la cama y comencé a acurrucarme-, tengo demasiado sueño...

-Elizabeth, no te duermas... Tenemos que hablar -Astrid me movió un poco.

-¿Que pasa? -me senté en la cama.

-Dime algo Elizabeth ¿No estarás embarazada?

-¿Que? -me reí- no puedo estar embarazada, no es posible.

-¿Cómo que no? Arnold es tu prometido, es lógico que tengan sexo.

-No estás entendiendo -me puse de rodillas en la cama-, yo no podría tener relaciones con Arnold, el se fue de viaje hace dos semanas.

-¿Y antes de que se fuera?

-No, tampoco... Con la universidad y el con su trabajo no habíamos tenido... -me quedé en silencio.

-¿Que pasa?

-A-Astrid, ve por una prueba de embarazo ahora...

-¿Por qué?

-Hazlo por favor -ella asintió.

(...)

Sollozaba sin control al ver la prueba en mi mano, no podía creerlo.

Positivo.

Salí del baño y al mirar a Astrid ella lo entendió, luego se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro.

-Dios Elizabeth -me miró-, estás embarazada y no de Arnold.

-Yo no se... Te lo juro no se cómo pasó, no recuerdo bien con quién -sollocé-, pero se que fue en el club, me sentía extraña...

Comencé a recordar aquella noche, en la manera en como tuve sexo con aquel sujeto, de cómo me dejé llevar por el alcohol en mi sistema. Me siento como una cualquiera por haber hecho algo como eso, además de haber traicionado a Arnold quien me amaba.

Ahora no se que hacer.

-¿Sabes quién es al menos? -negué.

-No, no recuerdo cómo se llama o como luce, tengo vagos recuerdos de aquella noche.

-Calma ¿Si? Dime ¿Que piensas hacer?

-No se, no voy a tenerlo -negué-, l-lo que pasó aquella noche fue un error, no sabía lo que estaba haciendo -dije al borde de la desesperación.

-¿Estás segura?

-Si -asentí-, estoy segura de ello... E-esto quedara entre nosotras -me acerqué a ella-, no se lo digas a nuestros padres por favor.

-Pero...

-Pero nada Astrid, no quiero perder a Arnold, nos casaremos en tres días... -jadee- Te lo pido.

-Esta bien, no le diré nada a nuestros padres...

Nadie tiene que saber esto, nadie tiene que saber que estoy embarazada, esto solamente es un error. Nada más que eso, un error.

(...)

Al día siguiente.

Pasé toda la noche sin poder dormir. Trataba de hacer memoria y de recordar que fue exactamente lo que pasó pero nada funcionaba, por mas que tratara de pensar en todo lo que ocurrió aquella noche, es imposible.

Mi mente se encontraba en un limbo y me sentía muy frustrada y culpable por todo lo que hice.

¿Cómo pude hacer esto? ¿Cómo pude engañar a Arnold así?

A penas Astrid se fue, comencé a investigar clínicas para hacerme un aborto, no debo tener mucho tiempo así que podré hacerlo sin que nadie lo note.

Dios, me siento como una mala persona.

Pero no me siento en la capacidad de tener un bebé, además de que tengo que hacerme estudios clínicos para descartar cualquier enfermedad.

Me siento tan asqueada de mi misma que ni download podré mirar a la cara a Arnold. No después de lo que hice.

Llegué a casa de mis padres, vine por Astrid para que me acompañara por qué no quería ir sola, tome el pomo y trate de calmarme, abrí la puerta y en la sala estaban todos Sentados.

-¿Por qué las caras?

Mi mamá fue la primera en venir hacia mi, entonces me dió una fuerte bofetada a la cual no ví venir.

-¿Cómo te atreves a venir a esta casa? -la miré sin poder creerlo.

-Mamá ¿Qué pasa? ¿P-Por que...?

-¿Por qué? -me tomó del brazo y me llevó a rastras a la sala- Te arruinaste la vida Elizabeth ¡Estás embarazada! -exclamó

Jadee al escucharla, luego miré a Astrid quien no me miraba, solo sus manos, mi papá se mantenía serio mientras miraba hacia la nada.

-Mamá yo puedo explicarlo...

-¿Que vas a explicar Elizabeth? ¿Que te acostaste con otro hombre que no era tu prometido? -mi mamá me miraba con decepción- No sabes lo decepcionada que estoy de ti.

-Mamá escúchame, lo que pasó fue un error... -fui callada por otra bofetada, esta fue más fuerte.

-¡Cállate, zorra desvergonzada! No puedo creer que hayas traicionado a Arnold, un hombre que ha dado la vida por ti... ¿Desde cuándo estás con ese hombre?

-Mamá lo que pasó... Fue un error yo no lo cono...

-¿Te harás la que no sabes? -miré a Astrid- Por Dios Elizabeth, ayer me contaste que llevabas meses con ese tipo, cuando estábamos en el club festejando te desapareciste, yo misma te Vi con el, no quería creerlo pero tú me lo confirmaste ayer cuando te hiciste la prueba.

Un fuerte sollozo salió de mis labios al escuchar a mi hermana decir toda esa sarta de mentiras. Todas y cada una de esas palabras era falsa, yo no le dije eso a ella.

-Astrid dime qué esto es una broma por favor... T-Tu sabes que eso no es cierto.

-Eso quisiera decirte yo -se puso de pie- estás embarazada de un hombre que no es Arnold, te burlaste de el, cuando el estaba plenamente Enamorado de ti. Tu no lo mereces.

Y cuando pensé que todo no podría estar peor, Arnold apareció frente a mi, el bajo la mirada y luego la subió, en sus ojos había desprecio, un desprecio del cual nunca había visto en sus ojos.

Quería acercarme pero alzó ambas manos en señal de que no lo hiciera.

-Mi amor, escúchame...

-Ya escuché suficiente Elizabeth -dijo-, me queda claro que estos cuatro años de relación no te importaron nada, estoy tan decepcionado de ti, creí que eras una buena mujer, pero me equivoqué.

-No... Esto tiene una explicación, por favor -sollocé.

-No hay nada que explicar.

-A partir de ahora quedas fuera de esta familia -dijo mi papá-, aquí no eres bienvenida -me miró- y el bastardo que esperas tampoco, te quiero fuera de esta casa, de nuestras vidas... Y tu, verás cómo mantienes a ese... -dijo con desprecio- Por qué ya no cuentas más con mi dinero, te las arreglarás sola o mejor busca al padre de ese niño para que se haga cargo.

-No me hagan esto... -los miré a todos- Se los suplico, lo que pasó fue un error.. Arnold, me conoces cielo, sabes quién soy, sabes que te amo.

-Ya no creo en ti Elizabeth, lo lamento...

Mi papá me tomó del brazo con fuerza y me saco de la casa, la puerta fue cerrada en mi cara, yo me deslice por esta mientras tocaba una y otra vez implorando que me abrieran, que nada de lo que dijo Astrid es cierto.

Me habían tirado a la calle.

(...)

Más tarde.

Estaba acostada sobre aquella camilla de hospital, miraba el techo sin poder dormir, la luz me indicaba que habían pasado horas, ya había anochecido.

Trataba de no llorar por nada pero me era imposible no hacerlo, no cuando todo mi mundo se me vino abajo. No podía creer que Astrid me haya hecho esto, mis padres me trataron como una zorra, todo esto es mi culpa.

No sé cómo llegué aquí, Pero cuando desperté estaba acostada en esta camilla, lo único que recuerdo fue que iba sin rumbo por la calle mientras me mojaba con la lluvia.

-Señorita Mayer, soy el doctor Pierce ¿Cómo se siente?

-Mareada ¿Cómo llegué aquí?

-Pues una chica la trajo -señalo detrás de el-. Tuvo un desmayo, además de que presenta un poco de hipotermia... -miro un papel- Está embarazada.

-Si, ya lo sabía -murmuré.

-Bueno, tuvo suerte... Estaba a punto de abortar pero el bebé se aferró a usted -sonrió-, voy a hacerle una ecografía.

Un par de enfermeras entraron con una especie de máquina, el me levanto la bata y coloco una especie de gel frio en mi vientre, cuando coloco aquella máquina, pude ver un pequeño punto en la pantalla.

-Esta de al menos dos semanas...

Comenzó a hablar y a explicarme el tamaño, que estaba bien entre otras cosas. Yo no podía apartar la mirada de aquella pantalla, dentro de mi había un pequeño punto, algo que formaba parte de mi.

-¿Desea escuchar el corazón?

-¿Es posible?

-Si, ya a este tiempo tiene latido... -le asentí.

El corazón de ese punto comenzó a sonar, aquel latido era tan desincronizado, tan rápido y tan ruidoso.

No pude evitar llorar al escuchar esos latidos, me sentí como la peor persona del mundo, se había aferrado a mi y yo quise abortarlo.

Ahora estaba sola, mis padres, mi hermana y Arnold me dieron la espalda, las personas que amaba me dieron la espalda.

Astrid que es mi hermana inventó todo eso de mi, cuando jamás fue cierto.

Ahora que veía y escuchaba aquel puntito, supe que no estaba sola, que había alguien conmigo y sería este bebé, puede que un no este lista, pero aprenderé sobre la marcha.

-¿Esta todo bien, entonces?

-Si, debe mantenerse en reposo al menos dos días, sin nada de estrés o podría perder a su bebé.

-¿Me iré a casa?

-Si, no será necesario que esté aquí, Pero le recetaré vitaminas, para el dolor si tiene entre otras cosas que necesita... Además de una guía para primerizas, se nota que lo es.

-Gracias doctor...

-Vendré en un momento, puede cambiarse.

El se retiró, no pasó mucho cuando una chica entró, era alta y rubia.

-Hola -dijo con cautela-, soy Sabrina, yo te traje al hospital.

-Un gusto, Elizabeth -estreché su mano-, gracias por haberme traído, salvaste la vida de mi bebé.

-¿Estás embarazada? -asentí- Ay, luces de mi edad... Pero en fin, no hay de que linda, aquí hay ropa seca, la tuya estaba empapada, no se si te vaya a quedar...

Dejó la bolsa sobre la camilla y comenzó a sacar la ropa.

-En serio gracias -dije al borde del llanto.

-No llores que me harás llorar a mi -hizo un puchero-, el doctor dijo que estás bien que necesitas descanso.

-Si, me iré a casa...

-Entonces te llevo.

-Oh no, hiciste demasiado por mi.

-Me siento en la obligación de hacerlo linda o prefieres llamar a alguien no se, tus padres.

-No -murmuré-, no tengo a nadie... Todos ellos me desecharon cuando supieron que estaba embarazada.

-Dios Pero que crueles -susurró-, eso no se le hace a un hijo, jamás... Perdóname que me entrometa tanto pero ¿Tienes donde quedarte?

-Si, tengo un departamento pequeño... Es mío por suerte.

-Que alivio, al menos tienes un techo... Ven te ayudo a vestirte, debes estar algo sensible.

-De nuevo gracias.

Me sentía protegida por una desconocida que se tomó la libertad de traerme y quedarse.

Ahora tendría que pensar que haré para poder sacar a mi bebé adelante, se que será duro, Pero no difícil, no tengo a nadie más que mi bebe y no me importa de quién sea, este bebé en mi vientre es solo mío.

(...)

-¿Quieres algo de tomar? -le pregunté.

-Mejor pediré comida -saco su teléfono- ¿tienes hambre?

-La verdad es que no...

Sabrina me trajo en su auto, en el camino venía hablándome sobre su vida, lo que hacía entre otras cosas, me dijo que iba pasando en su auto cuando me vio caminar bajo la lluvia hasta que caí inconsciente sobre el suelo y me trajo.

Es una chica muy linda.

-Pero el doctor dijo que tienes que comer -se cruzó de brazos.

-No tengo apetito, lo único que quiero es estar sola..

-Entiendo -se sentó a mi lado-, me iré pero antes dame la receta médica y te comprare todo para poder irme en paz, no luces nada bien Elizabeth, me siento en la responsabilidad de cuidarte.

-No tienes que hacer esto por mi, no nos conocemos...

-Lo se, pero eres una jovencita aun, se nota que estás muy vulnerable y me dijiste que no tienes a nadie más, no puedo simplemente irme y dejarte asi, se que no nos conocemos pero podemos hacerlo ¿que dices?

Al final termine asintiendo, quizá esté cometiendo una locura con ella pero, no quiero estar sola en este momento, se que tome una decisión de tenerlo y me tocará aprender a ser independiente por que jamás lo había sido.

Lo unico que tenia era este departamento que era mio, se que mi papá no me sacara de aqui, asi que tengo que buscar la manera de como sostenerme, como seguir la universidad y mantener a este bebé.

Se que podre hacerlo, así me toque dejar todo atrás, se que podre hacerlo.

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